lunes, 7 de agosto de 2017

LECTURA BÍBLICA 7 DE AGOSTO

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    15:1-10

Luc 15:1 Los cobradores de impuestos y otros pecadores de mala fama a menudo venían a escuchar las enseñanzas de Jesús.
Luc 15:2 Por eso los fariseos y los maestros de la ley religiosa se quejaban de que Jesús se juntaba con semejantes pecadores, ¡y hasta comía con ellos!
Luc 15:3 Entonces Jesús les contó la siguiente historia:
Luc 15:4 «Si un hombre tiene cien ovejas y una de ellas se pierde, ¿qué hará? ¿No dejará las otras noventa y nueve en el desierto y saldrá a buscar la perdida hasta que la encuentre?
Luc 15:5 Y, cuando la encuentra, la cargará con alegría en sus hombros y la llevará a su casa.
Luc 15:6 Cuando llega, llamará a sus amigos y vecinos y les dirá: “Alégrense conmigo porque encontré mi oveja perdida”.
Luc 15:7 De la misma manera, ¡hay más alegría en el cielo por un pecador perdido que se arrepiente y regresa a Dios que por noventa y nueve justos que no se extraviaron!
Luc 15:8 »O supongamos que una mujer tiene diez monedas de plata* y pierde una. ¿No enciende una lámpara y barre toda la casa y busca con cuidado hasta encontrarla?
Luc 15:9 Y, cuando la encuentra, llama a sus amigos y vecinos y les dice: “¡Alégrense conmigo porque encontré mi moneda perdida!”
Luc 15:10 De la misma manera, hay alegría en presencia de los ángeles de Dios cuando un solo pecador se arrepiente».





1 TIMOTEO 5:1-15

1Ti 5:1 Nunca le hables con aspereza a un hombre mayor,* sino llámale la atención con respeto como lo harías con tu propio padre. Dirígete a los jóvenes como si les hablaras a tus propios hermanos.
1Ti 5:2 Trata a las mujeres mayores como lo harías con tu madre y trata a las jóvenes como a tus propias hermanas, con toda pureza.
1Ti 5:3 Atiende* a toda viuda que no tenga a nadie quien la cuide.
1Ti 5:4 Pero, si ella tiene hijos o nietos, la primera responsabilidad de ellos es poner en práctica la sumisión a Dios en su hogar y retribuir a sus padres al cuidarlos. Esto es algo que le agrada a Dios.
1Ti 5:5 Ahora bien, una verdadera viuda —una mujer que realmente está sola en este mundo —es alguien que ha puesto su esperanza en Dios. Día y noche ora a Dios pidiéndole su ayuda.
1Ti 5:6 Pero la viuda que solamente vive para el placer está espiritualmente muerta en vida.
1Ti 5:7 Dale estas instrucciones a la iglesia, para que nadie quede expuesto a la crítica.
1Ti 5:8 Pero los que se niegan a cuidar de sus familiares, especialmente los de su propia casa, han negado la fe verdadera y son peores que los incrédulos.
1Ti 5:9 Para que una viuda esté en la lista de ayuda tiene que tener al menos sesenta años y haberle sido fiel a su marido.*
1Ti 5:10 Debe ser alguien que se haya ganado el respeto de todos por el bien que haya hecho. ¿Crió bien a sus hijos? ¿Fue amable con los extranjeros y sirvió con humildad a otros creyentes?* ¿Ha ayudado a los que están en dificultades? ¿Ha estado siempre dispuesta a hacer el bien?
1Ti 5:11 Las viudas más jóvenes no deberían estar en la lista, porque sus deseos físicos podrán más que su devoción a Cristo y querrán volver a casarse.
1Ti 5:12 De esa manera, serían culpables de romper su promesa anterior.
1Ti 5:13 Y, si están en la lista, se acostumbrarán a ser perezosas y pasarán todo el tiempo yendo de casa en casa chismeando, entrometiéndose en la vida de los demás y hablando de lo que no deben.
1Ti 5:14 Así que yo aconsejo a estas viudas jóvenes que vuelvan a casarse, que tengan hijos y que cuiden de sus propios hogares. Entonces el enemigo no podrá decir nada en contra de ellas.
1Ti 5:15 Pues me temo que algunas ya se han descarriado y ahora siguen a Satanás.




PROVERBIOS 7

Pro 7:1 Hijo mío, sigue mi consejo, atesora siempre mis mandatos.
Pro 7:2 ¡Obedece mis mandatos y vive! Guarda mis instrucciones tal como cuidas tus ojos.*
Pro 7:3 Átalas a tus dedos como un recordatorio; escríbelas en lo profundo de tu corazón.
Pro 7:4 Ama a la sabiduría como si fuera tu hermana y haz a la inteligencia un querido miembro de tu familia.
Pro 7:5 Deja que ellas te prevengan de tener una aventura con una mujer inmoral y de escuchar las adulaciones de una mujer promiscua.
Pro 7:6 Mientras estaba junto a la ventana de mi casa, mirando a través de la cortina,
Pro 7:7 vi a unos muchachos ingenuos; a uno en particular que le faltaba sentido común.
Pro 7:8 Cruzaba la calle cercana a la casa de una mujer inmoral y se paseaba frente a su casa.
Pro 7:9 Era la hora del crepúsculo, al anochecer, mientras caía la densa oscuridad.
Pro 7:10 La mujer se le acercó, vestida de manera seductora y con corazón astuto.
Pro 7:11 Era rebelde y descarada, de esas que nunca están conformes con quedarse en casa.
Pro 7:12 Suele frecuentar las calles y los mercados, ofreciéndose en cada esquina.
Pro 7:13 Lo rodeó con sus brazos y lo besó, y mirándolo con descaro le dijo:
Pro 7:14 «Acabo de hacer mis ofrendas de paz y de cumplir mis votos.
Pro 7:15 ¡Tú eres precisamente al que estaba buscando! ¡Salí a encontrarte y aquí estás!
Pro 7:16 Mi cama está tendida con hermosas colchas, con coloridas sábanas de lino egipcio.
Pro 7:17 La he perfumado con mirra, áloes y canela.
Pro 7:18 Ven, bebamos sin medida la copa del amor hasta el amanecer. Disfrutemos de nuestras caricias,
Pro 7:19 ahora que mi esposo no está en casa. Se fue de viaje por mucho tiempo.
Pro 7:20 Se llevó la cartera llena de dinero y no regresará hasta fin de mes».*
Pro 7:21 Y así lo sedujo con sus dulces palabras y lo engatusó con sus halagos.
Pro 7:22 Él la siguió de inmediato, como un buey que va al matadero. Era como un ciervo que cayó en la trampa,
Pro 7:23 en espera de la flecha que le atravesaría el corazón. Era como un ave que vuela directo a la red, sin saber que le costará la vida.
Pro 7:24 Por eso, hijos míos, escúchenme y presten atención a mis palabras.
Pro 7:25 No dejen que el corazón se desvíe tras ella. No anden vagando por sus caminos descarriados.
Pro 7:26 Pues ella ha sido la ruina de muchos; numerosos hombres han caído en sus garras.
Pro 7:27 Su casa es el camino a la tumba.* Su alcoba es la guarida de la muerte.

LECTURA PARA LA NOCHE

ESDRAS 9

Esd 9:1 Una vez realizadas estas cosas, los líderes judíos vinieron a verme y dijeron: «Muchos del pueblo de Israel e incluso algunos sacerdotes y levitas no se han mantenido separados de los otros pueblos que viven en esta tierra. Han adoptado las prácticas detestables de los cananeos, los hititas, los ferezeos, los jebuseos, los amonitas, los moabitas, los egipcios y los amorreos.
Esd 9:2 Pues los hombres de Israel se han casado con mujeres de esos pueblos y también las han tomado como esposas para sus hijos. De manera que la raza santa se ha corrompido a causa de esos matrimonios mixtos. Peor aún, los primeros en cometer este ultraje han sido los líderes y los funcionarios».
Esd 9:3 Al oír esto, me rasgué la capa y la camisa, me arranqué el pelo de la cabeza y de la barba, y me senté completamente horrorizado.
Esd 9:4 Entonces todos los que temblaban ante las palabras del Dios de Israel vinieron y se sentaron conmigo a causa de este ultraje cometido por los que habían regresado del destierro. Allí me quedé sentado, totalmente horrorizado, hasta la hora del sacrificio de la tarde.
Esd 9:5 A la hora del sacrificio, me levanté de donde había estado sentado haciendo duelo con mis ropas rasgadas. Caí de rodillas y levanté las manos al SEÑOR mi Dios.
Esd 9:6 Hice la siguiente oración: «Oh Dios mío, estoy totalmente avergonzado; me da vergüenza elevar mi rostro a ti. Pues nuestros pecados se han amontonado tanto que son más altos que nosotros, y nuestra culpa llega a los cielos.
Esd 9:7 Desde el tiempo de nuestros antepasados hasta el día de hoy, hemos vivido sumergidos en el pecado. Por esa razón, nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes hemos estado a merced de los reyes paganos de la tierra. Nos han matado, capturado, robado y deshonrado, tal como estamos hoy.
Esd 9:8 »Sin embargo, ahora se nos concedió un breve momento de gracia, porque el SEÑOR nuestro Dios ha permitido que unos cuantos de nosotros sobreviviéramos como un remanente. Él nos ha dado seguridad en este lugar santo. Nuestro Dios nos ha iluminado los ojos y nos ha concedido un poco de alivio de nuestra esclavitud.
Esd 9:9 Pues éramos esclavos pero, en su amor inagotable, nuestro Dios no nos abandonó en nuestra esclavitud. Por el contrario, hizo que los reyes de Persia nos trataran favorablemente. Él nos dio nuevas fuerzas, para que pudiéramos reconstruir el templo de nuestro Dios y reparar las ruinas. Nos dio una muralla de protección en Judá y en Jerusalén.
Esd 9:10 »Ahora, Dios nuestro, ¿qué podemos decir después de semejantes cosas? ¡Pues una vez más hemos abandonado tus mandatos!
Esd 9:11 Tus siervos, los profetas, nos advirtieron cuando dijeron: “La tierra en la que están a punto de entrar y poseer está totalmente contaminada por las prácticas detestables de los pueblos que la habitan. De un extremo al otro, la tierra está llena de corrupción.
Esd 9:12 ¡No permitan que sus hijas se casen con los hijos de ellos! ¡No tomen a las hijas de ellos como esposas para sus hijos! Jamás promuevan la paz y la prosperidad para esas naciones. Si ustedes siguen estas instrucciones, serán fuertes y disfrutarán de las buenas cosas que la tierra produce, y dejarán esta prosperidad como herencia a sus hijos para siempre”.
Esd 9:13 »Ahora somos castigados por nuestra perversión y nuestra gran culpa; pero en realidad, el castigo que recibimos es mucho menor de lo que merecemos, porque tú, Dios nuestro, has permitido que algunos de nosotros sobreviviéramos como un remanente.
Esd 9:14 Sin embargo, aun así, otra vez estamos quebrantando tus mandatos y nos estamos casando con personas que cometen esos actos detestables. ¿Acaso no será suficiente tu enojo para destruirnos, para que ni aun este pequeño remanente sobreviva?
Esd 9:15 Oh SEÑOR, Dios de Israel, tú eres justo. Nos acercamos a ti con nuestra culpa, sin ser más que un remanente que ha escapado, aunque en semejante condición ninguno de nosotros puede estar en tu presencia».

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