martes, 22 de agosto de 2017

LECTURA BÍBLICA 22 DE AGOSTO

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    19:39-48

Luc 19:39 Pero algunos de los fariseos que estaban entre la multitud decían: —¡Maestro, reprende a tus seguidores por decir cosas como ésas!
Luc 19:40 Jesús respondió: —Si ellos se callaran, las piedras a lo largo del camino se pondrían a aclamar.
Luc 19:41 Al acercarse a Jerusalén, Jesús vio la ciudad delante de él y comenzó a llorar.
Luc 19:42 «¡Cómo quisiera que hoy tú, entre todos los pueblos, entendieras el camino de la paz! Pero ahora es demasiado tarde, y la paz está oculta a tus ojos.
Luc 19:43 No pasará mucho tiempo antes de que tus enemigos construyan murallas que te rodeen y te encierren por todos lados.
Luc 19:44 Te aplastarán contra el suelo, y a tus hijos contigo. Tus enemigos no dejarán una sola piedra en su lugar, porque no aceptaste tu oportunidad de salvación».
Luc 19:45 Luego Jesús entró en el templo y comenzó a echar a los que vendían animales para los sacrificios.
Luc 19:46 Les dijo: «Las Escrituras declaran: “Mi templo será una casa de oración”, pero ustedes lo han convertido en una cueva de ladrones»*.
Luc 19:47 Después de eso, enseñó todos los días en el templo, pero los principales sacerdotes y los maestros de la ley religiosa, junto con los otros líderes del pueblo, comenzaron a planificar cómo matarlo.
Luc 19:48 Pero no se les ocurría nada, porque el pueblo prestaba mucha atención a cada palabra que él decía.



 TITO 3:1-8

Tit 3:1 Recuérdales a los creyentes que se sometan al gobierno y a sus funcionarios. Tienen que ser obedientes, siempre dispuestos a hacer lo que es bueno.
Tit 3:2 No deben calumniar a nadie y tienen que evitar pleitos. En cambio, deben ser amables y mostrar verdadera humildad en el trato con todos.
Tit 3:3 En otro tiempo nosotros también éramos necios y desobedientes. Fuimos engañados y nos convertimos en esclavos de toda clase de pasiones y placeres. Nuestra vida estaba llena de maldad y envidia, y nos odiábamos unos a otros.
Tit 3:4 Pero: «Cuando Dios nuestro Salvador dio a conocer su bondad y amor,
Tit 3:5 él nos salvó, no por las acciones justas que nosotros habíamos hecho, sino por su misericordia. Nos lavó, quitando nuestros pecados, y nos dio un nuevo nacimiento y vida nueva por medio del Espíritu Santo.*
Tit 3:6 Él derramó su Espíritu sobre nosotros en abundancia por medio de Jesucristo nuestro Salvador.
Tit 3:7 Por su gracia él nos declaró justos y nos dio la seguridad de que vamos a heredar la vida eterna».
Tit 3:8 Esta declaración es digna de confianza, y quiero que insistas en estas enseñanzas, para que todos los que confían en Dios se dediquen a hacer el bien. Estas enseñanzas son buenas y de beneficio para todos.





PROVERBIOS 16:1-16

Pro 16:1 Podemos hacer nuestros propios planes, pero la respuesta correcta viene del SEÑOR.
Pro 16:2 La gente puede considerarse pura según su propia opinión, pero el SEÑOR examina sus intenciones.
Pro 16:3 Pon todo lo que hagas en manos del SEÑOR, y tus planes tendrán éxito.
Pro 16:4 El SEÑOR ha hecho todo para sus propios propósitos, incluso al perverso para el día de la calamidad.
Pro 16:5 El SEÑOR detesta a los orgullosos. Ciertamente recibirán su castigo.
Pro 16:6 Con amor inagotable y fidelidad se perdona el pecado. Con el temor del SEÑOR el mal se evita.
Pro 16:7 Cuando la vida de alguien agrada al SEÑOR, hasta sus enemigos están en paz con él.
Pro 16:8 Es mejor tener poco con justicia, que ser rico y deshonesto.
Pro 16:9 Podemos hacer nuestros planes, pero el SEÑOR determina nuestros pasos.
Pro 16:10 El rey habla con sabiduría divina; nunca debe juzgar injustamente.
Pro 16:11 El SEÑOR exige el uso de pesas y balanzas exactas, él es quien fija los parámetros de la justicia.
Pro 16:12 El rey detesta las fechorías, porque su gobierno se basa en la justicia.
Pro 16:13 El rey se complace en las palabras de labios justos; ama a quienes hablan con la verdad.
Pro 16:14 El enojo del rey es amenaza de muerte; el sabio tratará de aplacarlo.
Pro 16:15 Cuando el rey sonríe, hay vida; su favor refresca como lluvia de primavera.
Pro 16:16 ¡Cuánto mejor es adquirir sabiduría que oro, y el buen juicio que la plata!



LECTURA PARA LA NOCHE

ESTER 3-4

Est 3:1 Tiempo después, el rey Jerjes ascendió a Amán, hijo de Hamedata el agagueo, lo puso por encima de todos los demás nobles y lo convirtió en el funcionario más poderoso del imperio.
Est 3:2 Todos los funcionarios del rey se inclinaban ante Amán en señal de respeto cada vez que él pasaba porque el rey lo había ordenado; pero Mardoqueo se negó a inclinarse ante él o a rendirle homenaje.
Est 3:3 Entonces los funcionarios del palacio que estaban a la puerta del rey le preguntaron a Mardoqueo: «¿Por qué desobedeces la orden del rey?».
Est 3:4 Todos los días le hablaban de lo mismo, pero aun así él se negaba a cumplir la orden. Entonces le informaron a Amán para saber si él toleraría la conducta de Mardoqueo, ya que Mardoqueo les había dicho que era judío.
Est 3:5 Cuando Amán vio que Mardoqueo no se inclinaba ante él ni le rendía homenaje, se llenó de furia.
Est 3:6 Como se había enterado de la nacionalidad de Mardoqueo, decidió que no bastaba con matar solamente a él. Entonces, buscó la forma de destruir a todos los judíos a lo largo y ancho del imperio de Jerjes.
Est 3:7 Así que, en el mes de abril,* durante el año doce del reinado de Jerjes, echaron el plan a suertes en presencia de Amán (las suertes se llamaban purim ) a fin de determinar cuál era el mejor día y mes para llevar a cabo el plan. Se escogió el día 7 de marzo, casi un año después.*
Est 3:8 Luego Amán se acercó al rey Jerjes y le dijo: —Hay cierta raza dispersada por todas las provincias del imperio que se mantiene aislada de todas las demás. Tienen leyes diferentes de los demás pueblos y se niegan a obedecer las leyes del rey. Por lo tanto, no conviene a los intereses del rey que ese pueblo siga con vida.
Est 3:9 Si al rey le agrada, emita un decreto para destruirlos, y yo donaré diez mil bolsas* grandes de plata a los administradores del imperio para que los depositen en la tesorería del reino.
Est 3:10 El rey estuvo de acuerdo y, para confirmar su decisión, se quitó del dedo el anillo con su sello oficial y se lo entregó a Amán, hijo de Hamedata el agagueo, el enemigo de los judíos.
Est 3:11 El rey dijo: «Tanto el dinero como el pueblo son tuyos para que hagas con ellos lo que mejor te parezca».
Est 3:12 Así que, el 17 de abril,* citaron a los secretarios del rey, y se escribió un decreto tal como lo dictó Amán. Lo enviaron a los funcionarios del rey de más alta posición, a los gobernadores y a los nobles de cada provincia en sus propios sistemas de escritura y en sus propios idiomas. El decreto se redactó en nombre del rey Jerjes y fue sellado con el anillo del rey.
Est 3:13 Se enviaron comunicados a todas las provincias del imperio mediante mensajeros veloces, con orden de matar, masacrar y aniquilar a todos los judíos —jóvenes y ancianos, incluso las mujeres y los niños— en un solo día. El plan estaba programado para el 7 de marzo del año siguiente.* Las pertenencias de los judíos serían entregadas a los que los mataran.
Est 3:14 Una copia del decreto debía emitirse como ley en cada provincia y proclamarse a todos los pueblos, a fin de que estuvieran preparados para cumplir con su deber el día señalado.
Est 3:15 Por orden del rey, se despachó el decreto mediante mensajeros veloces, y también se proclamó en la fortaleza de Susa. Luego el rey y Amán se sentaron a beber, pero la ciudad de Susa entró en confusión.
Est 4:1 Cuando Mardoqueo se enteró de todo lo que había ocurrido, se rasgó su ropa, se vistió de tela áspera, se arrojó ceniza y salió por la ciudad llorando a gritos con un amargo lamento.
Est 4:2 Llegó hasta la puerta del palacio porque no se permitía que nadie entrara por la puerta del palacio vestido de luto.
Est 4:3 A medida que la noticia del decreto real llegaba a todas las provincias, había más duelo entre los judíos. Ayunaban, lloraban y se lamentaban, y muchos se vestían con tela áspera y se acostaban sobre ceniza.
Est 4:4 Cuando las doncellas y los eunucos de la reina Ester se le acercaron y le contaron lo de Mardoqueo, ella se angustió profundamente. Le envió ropa para reemplazar la tela áspera, pero él la rechazó.
Est 4:5 Luego Ester llamó a Hatac, uno de los eunucos del rey que había sido designado como su asistente. Le ordenó que fuera a ver a Mardoqueo y averiguara qué era lo que le preocupaba y por qué estaba de luto.
Est 4:6 Entonces Hatac salió a buscar a Mardoqueo a la plaza, frente a la puerta del palacio.
Est 4:7 Mardoqueo lo puso al tanto de todo lo que había pasado, hasta le dijo el monto exacto de dinero que Amán había prometido depositar en la tesorería del reino para la destrucción de los judíos.
Est 4:8 Mardoqueo le entregó a Hatac una copia del decreto emitido en Susa, que ordenaba la muerte de todos los judíos. Le pidió a Hatac que se lo mostrara a Ester y le explicara la situación. También le pidió a Hatac que la exhortara a presentarse ante el rey para suplicarle compasión e intercediera a favor de su pueblo.
Est 4:9 Así que Hatac volvió a Ester con el mensaje de Mardoqueo.
Est 4:10 Entonces Ester le ordenó a Hatac que volviera a ver a Mardoqueo y le diera el siguiente mensaje:
Est 4:11 «Todos los funcionarios del rey e incluso la gente de las provincias saben que cualquiera que se presenta ante el rey en el patio interior sin haber sido invitado está condenado a morir, a menos que el rey le extienda su cetro de oro. Y el rey no me ha llamado a su presencia en los últimos treinta días».
Est 4:12 Así que Hatac* le dio el mensaje de Ester a Mardoqueo.
Est 4:13 Mardoqueo le envió la siguiente respuesta a Ester: «No te creas que por estar en el palacio escaparás cuando todos los demás judíos sean asesinados.
Est 4:14 Si te quedas callada en un momento como este, el alivio y la liberación para los judíos surgirán de algún otro lado, pero tú y tus parientes morirán. ¿Quién sabe si no llegaste a ser reina precisamente para un momento como este?».
Est 4:15 Entonces Ester envió la siguiente respuesta a Mardoqueo:
Est 4:16 «Ve y reúne a todos los judíos que están en Susa y hagan ayuno por mí. No coman ni beban durante tres días, ni de noche ni de día; mis doncellas y yo haremos lo mismo. Entonces, aunque es contra la ley, entraré a ver al rey. Si tengo que morir, moriré».
Est 4:17 Así que Mardoqueo se puso en marcha e hizo todo tal como Ester le había ordenado.

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