viernes, 25 de agosto de 2017

LECTURA BÍBLICA 25 DE AGOSTO

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    20:10-26

Luc 20:10 Llegado el tiempo de la cosecha de la uva, envió a uno de sus siervos para recoger su parte de la cosecha. Pero los agricultores atacaron al siervo, le dieron una paliza y lo mandaron de regreso con las manos vacías.
Luc 20:11 Así que el dueño envió a otro siervo, pero a éste también lo insultaron, le dieron una paliza y lo despacharon con las manos vacías.
Luc 20:12 Se envió a un tercer hombre, a quien lastimaron y echaron a patadas.
Luc 20:13 »“¿Qué haré? —se preguntó el dueño —. ¡Ya sé! Enviaré a mi querido hijo. Sin duda a él lo respetarán”.
Luc 20:14 »Sin embargo, cuando los agricultores vieron al hijo, se dijeron unos a otros: “Aquí viene el heredero de esta propiedad. ¡Matémoslo y nos quedaremos con la propiedad!”.
Luc 20:15 Entonces lo arrastraron fuera del viñedo y lo asesinaron». «¿Qué creen ustedes que hará con ellos el dueño del viñedo? —preguntó Jesús —.
Luc 20:16 Les diré, irá y matará a esos agricultores y alquilará el viñedo a otros». —¡Qué terrible que suceda algo así! —protestaron los oyentes.
Luc 20:17 Jesús los miró y les dijo: —Entonces, ¿a qué se refiere la siguiente Escritura: “La piedra que los constructores rechazaron ahora se ha convertido en la piedra principal”?*
Luc 20:18 Todo el que tropiece con esa piedra se hará pedazos, y la piedra aplastará a quienes les caiga encima.
Luc 20:19 Los maestros de la ley religiosa y principales sacerdotes querían arrestar a Jesús en ese mismo momento, porque se dieron cuenta de que contaba esa historia en contra de ellos, pues ellos eran los agricultores malvados. Pero tenían miedo de la reacción de la gente.
Luc 20:20 Esperando su oportunidad, los líderes mandaron espías que se hicieron pasar por hombres sinceros. Trataban de hacer que Jesús dijera algo que pudieran informar al gobernador de Roma para que lo arrestara.
Luc 20:21 —Maestro —le dijeron—, sabemos que dices y enseñas lo que es correcto y no te dejas influir por lo que piensan otros. Enseñas con verdad el camino de Dios.
Luc 20:22 Ahora dinos, ¿es correcto que paguemos impuestos al César o no?
Luc 20:23 Jesús se dio cuenta de la trampa y dijo:
Luc 20:24 —Muéstrenme una moneda romana.* ¿A quién pertenecen la imagen y el título grabados en la moneda? —Al César —contestaron.
Luc 20:25 —Bien —dijo—, entonces den al César lo que pertenece al César y den a Dios lo que pertenece a Dios.
Luc 20:26 Así que no pudieron atraparlo por lo que decía en público. En cambio, quedaron asombrados de su respuesta y se callaron.





 FILEMÓN 1:12-25

Flm 1:12 Te lo envío de vuelta, y con él va mi propio corazón.
Flm 1:13 Quería retenerlo aquí conmigo mientras estoy en cadenas por predicar la Buena Noticia, y él me hubiera ayudado de tu parte.
Flm 1:14 Pero no quise hacer nada sin tu consentimiento. Preferí que ayudaras de buena gana y no por obligación.
Flm 1:15 Parece que perdiste a Onésimo por un corto tiempo para que ahora pudieras tenerlo de regreso para siempre.
Flm 1:16 Él ya no es como un esclavo para ti. Es más que un esclavo, es un hermano amado, especialmente para mí. Ahora será de más valor para ti, como persona y como hermano en el Señor.
Flm 1:17 Así que, si me consideras tu compañero, recíbelo a él como me recibirías a mí.
Flm 1:18 Si te perjudicó de alguna manera o te debe algo, cóbramelo a mí.
Flm 1:19 YO, PABLO, ESCRIBO ESTO CON MI PROPIA MANO: «YO TE LO PAGARÉ». ¡Y NO MENCIONARÉ QUE TÚ ME DEBES TU PROPIA ALMA!
Flm 1:20 Sí, mi hermano, te ruego que me hagas este favor* por amor al Señor. Dame ese ánimo en Cristo.
Flm 1:21 Mientras escribo esta carta estoy seguro de que harás lo que te pido, ¡y aún más!
Flm 1:22 Otra cosa: por favor prepárame un cuarto de huéspedes, porque espero que Dios responda a las oraciones de ustedes y que me permita volver a visitarlos pronto.
Flm 1:23 Epafras, mi compañero de prisión en Cristo Jesús, les manda saludos.
Flm 1:24 También los saludan Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores.
Flm 1:25 Que la gracia del Señor Jesucristo sea con el espíritu de cada uno de ustedes.

PROVERBIOS 17:15-28

Pro 17:15 Absolver al culpable y condenar al inocente son dos actos que el SEÑOR detesta.
Pro 17:16 Es absurdo pagar por la educación de un necio, puesto que no tiene deseos de aprender.
Pro 17:17 Un amigo es siempre leal, y un hermano nace para ayudar en tiempo de necesidad.
Pro 17:18 Es una insensatez dar garantía por la deuda de otro o ser fiador de un amigo.
Pro 17:19 Al que le gusta pelear, le gusta pecar; el que confía en sus altas murallas invita al desastre.
Pro 17:20 El corazón retorcido no prosperará; la lengua mentirosa cae en problemas.
Pro 17:21 Los padres de un necio sufren; no hay alegría para el padre de un rebelde.
Pro 17:22 El corazón alegre es una buena medicina, pero el espíritu quebrantado consume las fuerzas.
Pro 17:23 Los perversos aceptan sobornos a escondidas para pervertir el curso de la justicia.
Pro 17:24 Los sensatos mantienen sus ojos en la sabiduría, pero los ojos del necio vagan por los confines de la tierra.
Pro 17:25 Los hijos necios traen* dolor a su padre y amargura a la que los dio a luz.
Pro 17:26 Está mal castigar al justo por ser bueno o azotar a los líderes por ser honestos.
Pro 17:27 El verdadero sabio emplea pocas palabras; la persona con entendimiento es serena.
Pro 17:28 Hasta los necios pasan por sabios si permanecen callados; parecen inteligentes cuando mantienen la boca cerrada.


LECTURA PARA LA NOCHE

ESTER 9-10

Est 9:1 Así que, el 7 de marzo,* los dos decretos del rey entraron en vigencia. Ese día, los enemigos de los judíos tenían la esperanza de dominarlos, pero ocurrió todo lo contrario. Fueron los judíos quienes dominaron a sus enemigos.
Est 9:2 Los judíos se reunieron en sus ciudades, en todas las provincias del rey, para atacar a todo el que intentara hacerles daño; pero nadie pudo hacerles frente porque todos les tenían miedo.
Est 9:3 Además, todos los nobles de las provincias, los funcionarios de más alta posición, los gobernadores y los funcionarios reales ayudaron a los judíos por temor a Mardoqueo.
Est 9:4 Pues a Mardoqueo lo habían ascendido a un alto cargo en el palacio del rey, y su fama se extendía por todas las provincias a medida que se hacía más y más poderoso.
Est 9:5 Así que, el día señalado, los judíos hirieron de muerte a sus enemigos a filo de espada. Mataron y aniquilaron a sus enemigos e hicieron lo que quisieron con quienes los odiaban.
Est 9:6 En la propia fortaleza de Susa, los judíos mataron a quinientos hombres.
Est 9:7 También mataron a Parsandata, a Dalfón, a Aspata,
Est 9:8 a Porata, a Adalía, a Aridata,
Est 9:9 a Parmasta, a Arisai, a Aridai y a Vaizata:
Est 9:10 los diez hijos de Amán, hijo de Hamedata, el enemigo de los judíos; pero no se quedaron con ninguna de sus pertenencias.
Est 9:11 Ese mismo día, cuando se le informó al rey el número de muertos en la fortaleza de Susa,
Est 9:12 hizo llamar a la reina Ester y le dijo: —Los judíos mataron a quinientos hombres sólo en la fortaleza de Susa, además de los diez hijos de Amán. Si aquí hicieron eso, ¿qué habrá pasado en el resto de las provincias? Ahora bien, ¿qué más quieres? Te será concedido; dímelo y lo haré.
Est 9:13 Ester contestó: —Si al rey le agrada, que a los judíos de Susa se les dé permiso para hacer mañana lo que hicieron hoy, y que los cuerpos de los diez hijos de Amán sean atravesados en un poste.
Est 9:14 El rey estuvo de acuerdo, y el decreto se hizo público en Susa. Atravesaron los cuerpos de los diez hijos de Amán.
Est 9:15 Luego, el 8 de marzo,* los judíos de Susa se reunieron y mataron a trescientos hombres más, y otra vez tampoco se quedaron con ninguna de sus pertenencias.
Est 9:16 Mientras tanto, los demás judíos en todas las provincias del rey se reunieron para defender su vida. Quedaron aliviados de todos sus enemigos, al matar a setenta y cinco mil de los que los odiaban; pero no se quedaron con ninguna de sus pertenencias.
Est 9:17 Eso ocurrió en todas las provincias el 7 de marzo, y el día 8* descansaron para celebrar su victoria con un día de fiesta y alegría.
Est 9:18 (Los judíos de Susa mataron a sus enemigos el día 7 de marzo, continuaron el 8, y luego el día 9* descansaron y lo designaron su día de fiesta y alegría).
Est 9:19 De manera que, hasta el día de hoy, los judíos del campo que viven en aldeas remotas celebran un día feriado anualmente en el día señalado a fines del invierno,* en el cual se alegran y se mandan regalos de comida unos a otros.
Est 9:20 Mardoqueo registró esos acontecimientos y envió cartas a los judíos que vivían cerca y lejos, en todas las provincias del rey Jerjes,
Est 9:21 para motivarlos a celebrar cada año un festival durante esos dos días.*
Est 9:22 Les dijo que debían celebrar esos días con alegría y festejos, obsequiándose porciones de comida unos a otros y haciendo regalos a los pobres. Ese festival conmemoraría el tiempo en que los judíos quedaron aliviados de sus enemigos, cuando su dolor se convirtió en alegría y su duelo en gozo.
Est 9:23 Así que los judíos aceptaron la propuesta de Mardoqueo y adoptaron esa costumbre anual.
Est 9:24 Amán, hijo de Hamedata el agagueo, el enemigo de los judíos, había conspirado para aplastarlos y destruirlos en la fecha escogida al echar suertes (a las suertes se les llamaba purim );
Est 9:25 pero cuando Ester se presentó ante el rey, él emitió un decreto que causó que el plan siniestro de Amán se volviera en su contra, y tanto Amán como sus hijos fueron atravesados en un poste afilado.
Est 9:26 Por eso la celebración se llama Purim, porque es la palabra que se empleaba antiguamente para la frase «echar suertes». Por lo tanto, debido a la carta de Mardoqueo y a la experiencia que vivieron,
Est 9:27 los judíos de todo el reino se pusieron de acuerdo para iniciar esa tradición y pasarla a sus descendientes y a todos los que se hacían judíos. Declararon que jamás dejarían de celebrar cada año esos dos días prescritos en la fecha señalada.
Est 9:28 Esos días se recordarían y se mantendrían de generación en generación y serían celebrados por cada familia en todas las provincias y ciudades del imperio. El Festival de Purim nunca dejaría de celebrarse entre los judíos, ni se extinguiría de entre sus descendientes el recuerdo de lo ocurrido.
Est 9:29 Luego, la reina Ester, hija de Abihail, junto con Mardoqueo, el judío, escribieron otra carta en la cual la plena autoridad de la reina respaldaba la carta de Mardoqueo para establecer el Festival de Purim.
Est 9:30 Se enviaron cartas con deseos de paz y seguridad a los judíos de las ciento veintisiete provincias del imperio de Jerjes.
Est 9:31 Esas cartas establecían la celebración anual del Festival de Purim en las fechas señaladas, como lo habían decretado el judío Mardoqueo y la reina Ester. (El pueblo decidió celebrar el festival, de la misma manera que había decidido establecer el tiempo de ayuno y luto para sí y sus descendientes).
Est 9:32 Así que el mandato de Ester confirmó la costumbre del Purim, y todo quedó escrito en los registros.
Est 10:1 El rey Jerjes impuso un tributo en todo su imperio, incluso hasta las costas lejanas.
Est 10:2 Sus grandes logros y el relato completo de la grandeza de Mardoqueo, a quien el rey había ascendido, están registrados en El libro de la historia de los reyes de Media y Persia .
Est 10:3 Mardoqueo, el judío, llegó a ser primer ministro, segundo en mando después del propio rey Jerjes. Fue un hombre muy importante entre los judíos, de gran estima ante ellos, porque siguió actuando a favor de su pueblo y defendiendo el bienestar de todos sus descendientes.

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