jueves, 3 de agosto de 2017

LECTURA BÍBLICA 3 DE AGOSTO

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    13:22-35

Luc 13:22 Jesús iba enseñando por ciudades y aldeas mientras seguía adelante, camino a Jerusalén.
Luc 13:23 Alguien le preguntó: —Señor, ¿sólo unos pocos se salvarán? Él contestó:
Luc 13:24 —Esfuércense por entrar por la puerta angosta del reino de Dios, porque muchos tratarán de entrar pero fracasarán.
Luc 13:25 Cuando el señor de la casa haya cerrado la puerta, será demasiado tarde. Ustedes quedarán afuera llamando y rogando: “¡Señor, ábrenos la puerta!” Pero él contestará: “No los conozco ni sé de dónde vienen”.
Luc 13:26 Entonces ustedes dirán: “Pero comimos y bebimos contigo, y enseñaste en nuestras calles”.
Luc 13:27 Y él responderá: “Les digo que no sé quiénes son ni de dónde vienen. Aléjense de mí, todos ustedes, que hacen maldad”.
Luc 13:28 »Habrá llanto y rechinar de dientes, porque verán a Abraham y a Isaac y a Jacob junto con todos los profetas en el reino de Dios, pero ustedes serán echados fuera.
Luc 13:29 Y vendrán personas de todas partes del mundo —del Oriente y del Occidente, del Norte y del Sur —para ocupar sus propios lugares en el reino de Dios.
Luc 13:30 Y tomen en cuenta lo siguiente: algunos que ahora parecen menos importantes, en ese día serán los más importantes; y algunos que ahora son los más importantes, en ese día serán los menos importantes.*
Luc 13:31 En ese tiempo, algunos fariseos le dijeron: —¡Sal de aquí si quieres vivir! ¡Herodes Antipas quiere matarte!
Luc 13:32 Jesús respondió: —Vayan y díganle a ese zorro que seguiré expulsando demonios y sanando a la gente hoy y mañana; y al tercer día cumpliré mi propósito.
Luc 13:33 Sí, hoy, mañana y pasado mañana debo seguir mi camino. Pues, después de todo, ¡no se debe matar a un profeta de Dios en un lugar que no sea Jerusalén!
Luc 13:34 »¡Oh, Jerusalén, Jerusalén, la ciudad que mata a los profetas y apedrea a los mensajeros de Dios! Cuántas veces quise juntar a tus hijos como la gallina protege a sus pollitos debajo de sus alas, pero no me dejaste.
Luc 13:35 Y ahora, mira, tu casa está abandonada. Y no volverás a verme hasta que digas: “Bendiciones al que viene en el nombre del SEÑOR”*.





1 TIMOTEO 2

1Ti 2:1 En primer lugar, te ruego que ores por todos los seres humanos. Pídele a Dios que los ayude; intercede en su favor, y da gracias por ellos.
1Ti 2:2 Ora de ese modo por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos tener una vida pacífica y tranquila, caracterizada por la devoción a Dios y la dignidad.
1Ti 2:3 Esto es bueno y le agrada a Dios nuestro Salvador,
1Ti 2:4 quien quiere que todos se salven y lleguen a conocer la verdad.
1Ti 2:5 Pues hay sólo un Dios y sólo un Mediador que puede reconciliar a la humanidad con Dios, y es el hombre Cristo Jesús.
1Ti 2:6 Él dio su vida para comprarles la libertad a todos. Éste es el mensaje que Dios le dio al mundo justo en el momento preciso.
1Ti 2:7 Y yo fui elegido como predicador y apóstol para enseñarles a los gentiles* este mensaje acerca de la fe y la verdad. No estoy exagerando, sólo digo la verdad.
1Ti 2:8 Deseo que en cada lugar de adoración los hombres oren con manos santas, levantadas a Dios, y libres de enojo y controversia.
1Ti 2:9 Y quiero que las mujeres se vistan de una manera modesta.* Deberían llevar ropa decente y apropiada y no llamar la atención con la manera en que se arreglan el cabello ni con accesorios de oro ni con perlas ni ropa costosa.
1Ti 2:10 Pues las mujeres que pretenden ser dedicadas a Dios deberían hacerse atractivas por las cosas buenas que hacen.
1Ti 2:11 Las mujeres deben aprender en silencio y sumisión.
1Ti 2:12 Yo no les permito a las mujeres que les enseñen a los hombres ni que tengan autoridad sobre ellos,* sino que escuchen en silencio.
1Ti 2:13 Pues Dios primero creó a Adán y luego hizo a Eva.
1Ti 2:14 Ahora bien, no fue Adán el engañado por Satanás; la mujer fue la engañada y la consecuencia fue el pecado.
1Ti 2:15 Sin embargo, las mujeres se salvarán al tener hijos,* siempre y cuando sigan viviendo en la fe, el amor, la santidad y la modestia.






PROVERBIOS 3

Pro 3:1 Hijo mío, nunca olvides las cosas que te he enseñado; guarda mis mandatos en tu corazón.
Pro 3:2 Si así lo haces, vivirás muchos años, y tu vida te dará satisfacción.
Pro 3:3 ¡Nunca permitas que la lealtad ni la bondad te abandonen! Átalas alrededor de tu cuello como un recordatorio. Escríbelas en lo profundo de tu corazón.
Pro 3:4 Entonces tendrás tanto el favor de Dios como el de la gente, y lograrás una buena reputación.
Pro 3:5 Confía en el SEÑOR con todo tu corazón, no dependas de tu propio entendimiento.
Pro 3:6 Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar.
Pro 3:7 No te dejes impresionar por tu propia sabiduría. En cambio, teme al SEÑOR y aléjate del mal.
Pro 3:8 Entonces dará salud a tu cuerpo y fortaleza a tus huesos.
Pro 3:9 Honra al SEÑOR con tus riquezas y con lo mejor de todo lo que produces.
Pro 3:10 Entonces él llenará tus graneros, y tus tinajas se desbordarán de buen vino.
Pro 3:11 Hijo mío, no rechaces la disciplina del SEÑOR ni te enojes cuando te corrige.
Pro 3:12 Pues el SEÑOR corrige a los que ama, tal como un padre corrige al hijo que es su deleite.*
Pro 3:13 Alegre es el que encuentra sabiduría, el que adquiere entendimiento.
Pro 3:14 Pues la sabiduría da más ganancia que la plata y su paga es mejor que el oro.
Pro 3:15 La sabiduría es más preciosa que los rubíes; nada de lo que desees puede compararse con ella.
Pro 3:16 Con la mano derecha, te ofrece una larga vida; con la izquierda, riquezas y honor.
Pro 3:17 Te guiará por sendas agradables, todos sus caminos dan satisfacción.
Pro 3:18 La sabiduría es un árbol de vida a los que la abrazan; felices son los que se aferran a ella.
Pro 3:19 Con sabiduría el SEÑOR fundó la tierra, con entendimiento creó los cielos.
Pro 3:20 Con su conocimiento se abrieron las fuentes profundas de la tierra e hizo que el rocío se asiente bajo el cielo de la noche.
Pro 3:21 Hijo mío, no pierdas de vista el sentido común ni el discernimiento. Aférrate a ellos,
Pro 3:22 porque refrescarán tu alma; son como las joyas de un collar.
Pro 3:23 Te mantienen seguro en tu camino, y tus pies no tropezarán.
Pro 3:24 Puedes irte a dormir sin miedo; te acostarás y dormirás profundamente.
Pro 3:25 No hay por qué temer la calamidad repentina ni la destrucción que viene sobre los perversos,
Pro 3:26 porque el SEÑOR es tu seguridad. Él cuidará que tu pie no caiga en una trampa.
Pro 3:27 No dejes de hacer el bien a todo el que lo merece, cuando esté a tu alcance ayudarlos.
Pro 3:28 Si puedes ayudar a tu prójimo hoy, no le digas: «Vuelve mañana y entonces te ayudaré».
Pro 3:29 No trames hacerle daño a tu vecino, porque los que viven cerca confían en ti.
Pro 3:30 No busques pelea sin motivo, cuando nadie te ha hecho daño.
Pro 3:31 No envidies a las personas violentas, ni imites su conducta.
Pro 3:32 El SEÑOR detesta a esa gente perversa; en cambio, ofrece su amistad a los justos.
Pro 3:33 El SEÑOR maldice la casa del perverso, pero bendice el hogar de los justos.
Pro 3:34 El SEÑOR se burla de los burlones, pero muestra su bondad a los humildes.*
Pro 3:35 Los sabios heredan honra, ¡pero los necios son avergonzados!

LECTURA PARA LA NOCHE

ESDRAS 4-5

Esd 4:1 Cuando los enemigos de Judá y de Benjamín oyeron que los desterrados estaban reconstruyendo un templo al SEÑOR, Dios de Israel,
Esd 4:2 fueron a ver a Zorobabel y a los otros líderes, y les dijeron: —Déjennos participar en la construcción junto con ustedes, porque nosotros también adoramos a su Dios. Le venimos haciendo sacrificios desde que el rey Esar-hadón, de Asiria, nos trajo a estas tierras.
Esd 4:3 Zorobabel, Jesúa y los otros líderes de Israel respondieron: —De ninguna manera pueden tomar parte en esta obra. Nosotros solos construiremos el templo para el SEÑOR, Dios de Israel, tal como nos ordenó Ciro, rey de Persia.
Esd 4:4 Entonces los habitantes del lugar intentaron desalentar e intimidar al pueblo de Judá para impedirle que siguiera trabajando.
Esd 4:5 Sobornaron a algunos funcionarios para que actuaran en contra de ellos y frustraran sus planes. Esta situación continuó durante todo el reinado de Ciro, rey de Persia, y duró hasta que Darío subió al trono de Persia.*
Esd 4:6 Años más tarde, cuando Jerjes* comenzó su reinado, los enemigos de Judá escribieron una carta con acusaciones contra el pueblo de Judá y de Jerusalén.
Esd 4:7 Tiempo después, durante el reinado de Artajerjes, rey de Persia,* los enemigos de Judá, dirigidos por Bislam, Mitrídates y Tabeel, le enviaron una carta a Artajerjes escrita en arameo, que fue traducida al idioma del rey.
Esd 4:8 * El gobernador Rehum y Simsai, el secretario de la corte, escribieron la carta, en la cual le contaban al rey Artajerjes acerca de la situación en Jerusalén.
Esd 4:9 Saludaban al rey en nombre de todos sus colegas: los jueces y los dirigentes locales, el pueblo de Tarpel, los persas, los babilonios y los de Erec y Susa (es decir, Elam).
Esd 4:10 También enviaron saludos de parte del resto del pueblo que el gran y noble Asurbanipal* había deportado y reubicado en Samaria y en todas las tierras vecinas de la provincia situada al occidente del río Éufrates.*
Esd 4:11 La siguiente es una copia de la carta: «Al rey Artajerjes, de parte de sus leales súbditos de la provincia situada al occidente del río Éufrates:
Esd 4:12 »El rey debería saber que los judíos que llegaron a Jerusalén de Babilonia están reconstruyendo esa ciudad rebelde y malvada. Ya han echado los cimientos y pronto terminarán sus murallas.
Esd 4:13 El rey también debería saber que, si esa ciudad se reconstruye y se completan sus murallas, su reino se verá perjudicado, porque los judíos se negarán a pagar los tributos, los derechos aduaneros y los peajes correspondientes.
Esd 4:14 »Ya que nosotros somos leales súbditos* de usted y no queremos que se deshonre al rey de esa manera, hemos enviado esta información a su majestad.
Esd 4:15 Sugerimos que se investigue en los registros de sus antepasados, en los que descubrirá lo rebelde que fue esa ciudad en la antigüedad. De hecho, fue destruida a causa de su larga y conflictiva historia de rebelión contra los reyes y las naciones que la controlaban.
Esd 4:16 Advertimos al rey que, si esa ciudad se reconstruye y sus murallas se completan, su majestad perderá la provincia situada al occidente del río Éufrates».
Esd 4:17 Entonces el rey Artajerjes envió la siguiente respuesta: «Al gobernador Rehum, a Simsai, secretario de la corte, y a sus colegas de Samaria y de toda la provincia situada al occidente del río Éufrates: saludos.
Esd 4:18 »La carta que me enviaron fue traducida y leída en mi presencia.
Esd 4:19 Ordené que se investigara en los registros y, efectivamente, comprobé que Jerusalén ha sido un semillero de insurrección contra muchos reyes. De hecho, ¡la rebelión y las revueltas son normales allí!
Esd 4:20 Reyes poderosos han gobernado Jerusalén y toda la provincia al occidente del río Éufrates, y han recibido tributos, derechos aduaneros y peajes.
Esd 4:21 Por lo tanto, emitan órdenes para que esos hombres dejen de trabajar. Queda prohibido reconstruir esa ciudad, a menos que yo lo ordene expresamente.
Esd 4:22 Sean diligentes y no descuiden este asunto, porque no debemos permitir que la situación perjudique los intereses del trono».
Esd 4:23 Cuando Rehum, Simsai y sus colegas oyeron la lectura de esa carta del rey Artajerjes, se fueron de prisa hacia Jerusalén. Entonces, con una demostración de fuerza, obligaron a los judíos a abandonar la construcción.
Esd 4:24 Por lo tanto, se detuvo la obra del templo de Dios en Jerusalén, y quedó suspendida hasta el segundo año del reinado de Darío, rey de Persia.*
Esd 5:1 En ese tiempo, los profetas Hageo y Zacarías, hijo de Iddo, profetizaron a los judíos que estaban en Judá y en Jerusalén. Hablaron en nombre del Dios de Israel, quien estaba sobre ellos.
Esd 5:2 Zorobabel, hijo de Salatiel, y Jesúa, hijo de Jehosadac,* respondieron y continuaron la reconstrucción del templo de Dios en Jerusalén. Los profetas de Dios estaban con ellos y los ayudaban.
Esd 5:3 Sin embargo, Tatnai, el gobernador de la provincia situada al occidente del río Éufrates,* y Setar-boznai junto con sus colegas pronto llegaron a Jerusalén y preguntaron: «¿Quién les dio permiso para reconstruir este templo y restaurar esta estructura?».
Esd 5:4 También pidieron los nombres de todos los varones que trabajaban en la construcción del templo;
Esd 5:5 pero como Dios cuidaba a su pueblo, no pudieron impedir que los líderes judíos siguieran construyendo hasta que se enviara un informe a Darío y él comunicara su decisión al respecto.
Esd 5:6 La siguiente es una copia de la carta que el gobernador Tatnai, Setar-boznai y los demás funcionarios de la provincia situada al occidente del río Éufrates le enviaron al rey Darío:
Esd 5:7 «Al rey Darío: saludos.
Esd 5:8 »El rey debería saber que fuimos al sitio donde se construye el templo del gran Dios, en la provincia de Judá. Lo están reconstruyendo con piedras especialmente preparadas y le están colocando madera en las murallas. La obra prosigue con gran energía y éxito.
Esd 5:9 »Les preguntamos a los líderes: “¿Quién les dio permiso para reconstruir este templo y restaurar esta estructura?”.
Esd 5:10 También exigimos sus nombres para poder comunicarle a usted quiénes eran esos líderes.
Esd 5:11 »Ellos dieron la siguiente respuesta: “Nosotros somos siervos del Dios del cielo y de la tierra, y estamos reconstruyendo el templo que, hace muchos años, edificó aquí un gran rey de Israel.
Esd 5:12 No obstante, debido a que nuestros antepasados hicieron enojar al Dios del cielo, él los entregó en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia,* quien destruyó el templo y desterró al pueblo a Babilonia.
Esd 5:13 Sin embargo, el rey Ciro, de Babilonia,* en el primer año de su reinado, emitió un decreto que ordenaba reconstruir el templo de Dios.
Esd 5:14 El rey Ciro devolvió las copas de oro y de plata que Nabucodonosor había tomado del templo de Dios en Jerusalén y había colocado en el templo de Babilonia. Esas copas fueron retiradas de ese templo y entregadas a un hombre llamado Sesbasar, a quien el rey Ciro había designado gobernador de Judá.
Esd 5:15 El rey le indicó que devolviera las copas a su lugar en Jerusalén y reconstruyera el templo de Dios en su sitio original.
Esd 5:16 Así que ese tal Sesbasar llegó y echó los cimientos del templo de Dios en Jerusalén. Desde entonces, la gente ha estado trabajando en la reconstrucción, pero aún no está terminado”.
Esd 5:17 »Por lo tanto, si al rey le place, solicitamos que se haga una investigación en los archivos reales de Babilonia, a fin de descubrir si es verdad que el rey Ciro emitió un decreto para la reconstrucción del templo de Dios en Jerusalén; y luego, que el rey nos haga saber su decisión sobre este asunto».

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