domingo, 3 de enero de 2016

EL FRUTO DE LA DISCIPLINA



Heb 12:11 Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

Al inicio de cada año se habla de buenos propósitos, hacer ejercicio, comer saludable, leer más libros, leer la Biblia, pasar más tiempo con la familia, tener un tiempo diario de oración, ser puntual, etc.
Muchos o ninguno de los buenos propósitos llegan a cumplirse. ¿Por qué pasa esto? Porque se requiere disciplina y como dice la escritura ninguna disciplina es causa de gozo.

En este verso la palabra disciplina significa:
 Tutoría, educación o entrenamiento; corrección disciplinaria, instruir.

La disciplina es someterse a las instrucciones de un maestro o tutor para tener un código de conducta u orden. A través de la disciplina se forma también el carácter.

Cuando nos sometemos a la disciplina no es causa de gozo pues significa abstenerse de placeres de la carne como dormir, comer, ver televisión, salir a divertirse etc.
Cuando alguien nos impone una disciplina,  por ejemplo en el trabajo, o los estudios casi siempre hay una sanción para quien no cumpla con esa disciplina y por supuesto no es causa de gozo.

Veamos algunos casos de disciplina en la Biblia

2Ti 2:3 Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo.
2Ti 2:4 Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.
2Ti 2:5 Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente.
2Ti 2:6 El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero.

Vemos a Pablo dando instrucciones Timoteo diciéndole “sufre penalidades” esto es, debía ser disciplinado, es decir, debía abandonar los placeres de este mundo para llevar una vida de servicio a Dios. Pablo nos da tres ejemplos de cómo ser disciplinados: el soldado, el atleta, el labrador.

El soldado en servicio activo no puede dedicarse a otro negocio que no sea la actividad militar, sino que debe cumplir las órdenes de sus superiores, si lo hiciera pondría en peligro a sus compañeros y a él mismo, por tanto debe ser disciplinado.

El atleta debe cumplir las reglas, esto es disciplina, para poder obtener la victoria. Esas reglas tienen que ver con no desvelarse, llevar una dieta saludable, hacer ejercicio, levantarse temprano etc.

El labrador debe preparar la tierra, sembrarla, regar la planta, debe cuidarla para que un día pueda disfrutar de lo que sembró. En otras palabras debe ser disciplinado.

¿Cuál es nuestra disciplina como cristianos? La oración, la lectura bíblica, apartarnos de los deseos pecaminosos, congregarnos, participar de la santa cena etc.

La oración y lectura bíblica: significa apartar un tiempo y un lugar para dedicarnos a meditar en la Palabra de Dios y orar, significa robarle tiempo al descanso, significa robarle tiempo a la diversión, significa levantarse más temprano etc.

Los deseos pecaminosos: esto es apartarnos de aquello que nos causa placer, pero que va en contra de la voluntad de Dios.

Congregarnos: significa sacrificar el día domingo que es de descanso para asistir a la reunión, significa dejar de disfrutar las salidas habituales del domingo etc.

No se puede tener una buena relación con Dios sin disciplina, así como el atleta no puede ganar el premio si no se somete a las reglas o el labrador si no trabaja la tierra no puede disfrutar de sus frutos.

La Escritura dice que la disciplina no es causa de gozo al presente “pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados” 

Cuando una persona se aleja, por ejemplo, de la borrachera tendrá como fruto que el dinero le alcanza más, su familia estará esperando sin la preocupación de saber que el padre anda tomando, por consiguiente se reducirán los conflictos familiares. Así con cada pecado.

Si llevamos una vida de oración y lectura bíblica tendremos como fruto una comunión muy buena con el Señor, la paz que Él nos promete, también nuestro carácter será cada vez más como el de Cristo.

Pablo esperaba el fruto de su disciplina y esta era la corona de justicia

2Ti 4:7 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.
2Ti 4:8 Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.

Él esperaba una corona incorruptible, por eso no se distraía con los placeres temporales que el mundo le ofrecía, él tenía una meta, por eso llevó una vida disciplinada

Otro ejemplo de disciplina es el profeta Isaías quien llevó una vida disciplinada en la oración.

Isa 26:9 Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia.

Mientras Dios le diera vida él se levantaría de madrugada para buscar estar en oración con Él. También Daniel fue un hombre disciplinado en la oración

Otro ejemplo es el profeta Daniel.

Dan 6:10 Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.

Daniel llevaba una vida de oración, oraba tres veces al día, esto es disciplina.

¿Cuál es nuestra disciplina espiritual? ¿Qué estamos haciendo en forma disciplinada para alcanzar el fruto apacible de justicia?


Es importante que este año, comencemos a llevar una vida de disciplina en la oración, en la lectura bíblica, en la comunión unos con otros, para crecer hacia la madurez espiritual y por ende nuestro carácter será cada vez más parecido al de Jesucristo.