miércoles, 20 de septiembre de 2017

LECTURA BÍBLICA 20 SEPTIEMBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    23:50-56

Luc 23:50 Había un hombre bueno y justo llamado José. Era miembro del Concilio Supremo judío,
Luc 23:51 pero no había estado de acuerdo con la decisión y las acciones de los otros líderes religiosos. Era de la ciudad de Judea llamada Arimatea y esperaba la venida del reino de Dios.
Luc 23:52 Fue a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús.
Luc 23:53 Luego bajó el cuerpo de la cruz, lo envolvió en un largo lienzo de lino y lo colocó en una tumba nueva que había sido tallada en la roca.
Luc 23:54 Esto sucedió el viernes por la tarde, el día de preparación,* cuando el día de descanso estaba por comenzar.
Luc 23:55 Mientras llevaban el cuerpo, las mujeres de Galilea iban detrás y vieron la tumba donde lo colocaron.
Luc 23:56 Luego fueron a sus casas y prepararon especias y ungüentos para ungir el cuerpo de Jesús. Pero, cuando terminaron, ya había comenzado el día de descanso, así que descansaron como ordena la ley.




 HEBREOS  11:17-31

Heb 11:17 Fue por la fe que Abraham ofreció a Isaac en sacrificio cuando Dios lo puso a prueba. Abraham, quien había recibido las promesas de Dios, estuvo dispuesto a sacrificar a su único hijo, Isaac,
Heb 11:18 aun cuando Dios le había dicho: «Isaac es el hijo mediante el cual procederán tus descendientes»*.
Heb 11:19 Abraham llegó a la conclusión de que, si Isaac moría, Dios tenía el poder para volverlo a la vida. Y, en cierto sentido, Abraham recibió de vuelta a su hijo de entre los muertos.
Heb 11:20 Fue por la fe que Isaac prometió a sus hijos, Jacob y Esaú, bendiciones para el futuro.
Heb 11:21 Fue por la fe que Jacob, cuando ya era anciano y estaba por morir, bendijo a cada uno de los hijos de José y se inclinó para adorar, apoyado en su vara.
Heb 11:22 Fue por la fe que José, cuando iba a morir, declaró con confianza que el pueblo de Israel saldría de Egipto. Incluso les mandó que se llevaran sus huesos cuando ellos salieran.
Heb 11:23 Fue por la fe que cuando nació Moisés, sus padres lo escondieron durante tres meses. Vieron que Dios les había dado un hijo fuera de lo común y no tuvieron temor de desobedecer la orden del rey.
Heb 11:24 Fue por la fe que Moisés, cuando ya fue adulto, rehusó llamarse hijo de la hija del faraón.
Heb 11:25 Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los placeres momentáneos del pecado.
Heb 11:26 Consideró que era mejor sufrir por causa de Cristo que poseer los tesoros de Egipto, pues tenía la mirada puesta en la gran recompensa que recibiría.
Heb 11:27 Fue por la fe que Moisés salió de la tierra de Egipto sin temer el enojo del rey. Siguió firme en su camino porque tenía los ojos puestos en el Invisible.
Heb 11:28 Fue por la fe que Moisés ordenó que el pueblo de Israel celebrara la Pascua y rociara con sangre los marcos de las puertas para que el ángel de la muerte no matara a ninguno de sus primeros hijos varones.
Heb 11:29 Fue por la fe que el pueblo de Israel atravesó el mar Rojo como si estuviera pisando tierra seca. Pero cuando los egipcios intentaron seguirlos, murieron todos ahogados.
Heb 11:30 Fue por la fe que el pueblo de Israel marchó alrededor de Jericó durante siete días, y las murallas se derrumbaron.
Heb 11:31 Fue por la fe que Rahab, la prostituta, no fue destruida junto con los habitantes de su ciudad que se negaron a obedecer a Dios. Pues ella había recibido en paz a los espías.



PROVERBIOS 28:1-14

Pro 28:1 Los perversos huyen aun cuando nadie los persigue, pero los justos son tan valientes como el león.
Pro 28:2 Cuando hay corrupción moral en una nación, su gobierno se desmorona fácilmente. En cambio con líderes sabios y entendidos viene la estabilidad.
Pro 28:3 El pobre que oprime a los pobres es como la lluvia torrencial que destruye la cosecha.
Pro 28:4 Rechazar la ley es enaltecer a los perversos, obedecer la ley es luchar contra ellos.
Pro 28:5 Los malvados no comprenden la justicia, pero los que siguen al SEÑOR la entienden a la perfección.
Pro 28:6 Es mejor ser pobre y honesto que ser rico y deshonesto.
Pro 28:7 Los jóvenes que obedecen la ley son sabios, los que tienen amigos desenfrenados traen vergüenza a sus padres.*
Pro 28:8 Los ingresos que se obtienen por cobrar altos intereses terminarán en el bolsillo del que trata bien a los pobres.
Pro 28:9 Dios detesta la oración del que no hace caso de la ley.
Pro 28:10 El que lleva a la gente buena por mal camino caerá en su propia trampa, pero los honrados heredarán cosas buenas.
Pro 28:11 Los ricos se creen sabios, pero no pueden engañar a un pobre que tiene discernimiento.
Pro 28:12 Cuando los justos triunfan, todo el mundo se alegra. Cuando los perversos toman el control, todos se esconden.
Pro 28:13 Los que encubren sus pecados no prosperarán, pero si los confiesan y los abandonan, recibirán misericordia.
Pro 28:14 Benditos los que tienen temor de hacer lo malo;* pero los tercos van directo a graves problemas.



LECTURA PARA LA NOCHE

ISAÍAS 51-53

Isa 51:1 «Escúchenme, todos los que tienen esperanza de ser liberados, todos los que buscan al SEÑOR. Consideren la piedra de la que fueron tallados, la cantera de la que fueron extraídos.
Isa 51:2 Sí, piensen en Abraham, su antepasado, y en Sara, que dio a luz a su nación. Cuando llamé a Abraham, era un solo hombre; pero, cuando lo bendije, se convirtió en una gran nación».
Isa 51:3 El SEÑOR volverá a consolar a Israel* y tendrá piedad de sus ruinas. Su desierto florecerá como el Edén, sus lugares desolados como el huerto del SEÑOR. Allí se encontrarán gozo y alegría; los cantos de gratitud llenarán el aire.
Isa 51:4 «Escúchame, pueblo mío; óyeme, Israel, porque mi ley será proclamada y mi justicia llegará a ser una luz para las naciones.
Isa 51:5 Mi misericordia y mi justicia ya se acercan, mi salvación viene en camino; mi brazo fuerte hará justicia a las naciones. Las tierras lejanas me buscarán y con esperanza aguardarán mi brazo poderoso.
Isa 51:6 Levanten los ojos a los altos cielos y miren la tierra abajo. Pues los cielos desaparecerán como humo y la tierra se gastará como una prenda de vestir. Los habitantes de la tierra morirán como moscas, pero mi salvación permanece para siempre; mi reinado de justicia nunca tendrá fin.
Isa 51:7 »Escúchenme, ustedes que distinguen entre lo bueno y lo malo, ustedes que atesoran mi ley en el corazón. No teman las burlas de la gente, ni tengan miedo de sus insultos.
Isa 51:8 Pues la polilla los devorará a ellos como devora la ropa y el gusano los comerá como se come la lana. Pero mi justicia permanecerá para siempre; mi salvación continuará de generación en generación».
Isa 51:9 ¡Despierta, oh SEÑOR, despierta! ¡Vístete de fuerza! ¡Mueve tu poderoso brazo derecho! Levántate como en los días de antaño, cuando mataste a Egipto, al dragón del Nilo.*
Isa 51:10 ¿Acaso no eres el mismo hoy, el que secó el mar, haciendo un camino en las profundidades para que tu pueblo pudiera escapar y cruzar al otro lado?
Isa 51:11 Regresarán los que fueron rescatados por el SEÑOR y entrarán cantando a Jerusalén,* coronados de alegría eterna. Desaparecerán el dolor y el luto y estarán llenos de gozo y de alegría.
Isa 51:12 «Yo, sí, yo soy quien te consuela. Entonces, ¿por qué les temes a simples seres humanos que se marchitan como la hierba y desaparecen?
Isa 51:13 Sin embargo, has olvidado al SEÑOR, tu Creador, el que extendió el cielo como un dosel y puso los cimientos de la tierra. ¿Vivirás en constante terror de los opresores humanos? ¿Seguirás temiendo el enojo de tus enemigos? ¿Dónde están ahora su furia y su enojo? ¡Han desaparecido!
Isa 51:14 Pronto quedarán libres los cautivos. ¡La prisión, el hambre y la muerte no serán su destino!
Isa 51:15 Pues yo soy el SEÑOR tu Dios, que agito el mar haciendo que rujan las olas. Mi nombre es SEÑOR de los Ejércitos Celestiales.
Isa 51:16 Y he puesto mis palabras en tu boca y te he escondido a salvo dentro de mi mano. Yo extendí* el cielo como un dosel y puse los cimientos de la tierra. Yo soy el que le dice a Israel: “¡Tú eres mi pueblo!”».
Isa 51:17 ¡Despierta, oh Jerusalén, despierta! Has bebido la copa de la furia del SEÑOR. Has bebido la copa del terror, la has vaciado hasta la última gota.
Isa 51:18 Ni uno de tus hijos queda con vida para tomarte de la mano y guiarte.
Isa 51:19 Estas dos calamidades te han ocurrido: la desolación y la destrucción, el hambre y la guerra. Y ¿quién ha quedado para compadecerse de ti? ¿Quién ha quedado para consolarte?*
Isa 51:20 Pues tus hijos se han desmayado y yacen en las calles, tan indefensos como antílopes atrapados en una red. El SEÑOR ha derramado su furia; Dios los ha reprendido.
Isa 51:21 Pero ahora escuchen esto, ustedes los afligidos, que están completamente borrachos, aunque no por haber bebido vino.
Isa 51:22 Esto dice el SEÑOR Soberano, su Dios y Defensor: «Miren, yo les quité de las manos la copa aterradora; ya no beberán más de mi furia.
Isa 51:23 En cambio, entregaré esa copa a quienes los atormentan, a los que dijeron: “Los pisotearemos en el polvo y caminaremos sobre sus espaldas”».
Isa 52:1 ¡Despierta, oh Sión, despierta! Vístete de fuerza. Ponte tus ropas hermosas, oh ciudad santa de Jerusalén, porque ya no volverá a entrar por tus puertas la gente impura que no teme a Dios.
Isa 52:2 Levántate del polvo, oh Jerusalén y siéntate en un lugar de honor. Quítate del cuello las cadenas de la esclavitud, oh hija cautiva de Sión.
Isa 52:3 Pues esto dice el SEÑOR: «Cuando te vendí al destierro no recibí pago alguno; ahora puedo redimirte sin tener que pagar por ti».
Isa 52:4 Esto dice el SEÑOR Soberano: «Hace mucho tiempo, mi pueblo decidió vivir en Egipto. Ahora es Asiria la que lo oprime.
Isa 52:5 ¿Qué es esto? —pregunta el SEÑOR—. ¿Por qué está esclavizado mi pueblo nuevamente? Quienes lo gobiernan gritan de júbilo; todo el día blasfeman mi nombre.*
Isa 52:6 Pero yo revelaré mi nombre a mi pueblo, y llegará a conocer mi poder. Entonces, por fin mi pueblo reconocerá que soy yo quien le habla».
Isa 52:7 ¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que trae buenas noticias, buenas noticias de paz y de salvación, las noticias de que el Dios de Israel* reina!
Isa 52:8 Los centinelas gritan y cantan de alegría, porque con sus propios ojos ven al SEÑOR regresando a Jerusalén.*
Isa 52:9 Que las ruinas de Jerusalén canten de alegría, porque el SEÑOR ha consolado a su pueblo, ha redimido a Jerusalén.
Isa 52:10 El SEÑOR ha manifestado su santo poder ante los ojos de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la victoria de nuestro Dios.
Isa 52:11 ¡Salgan! Salgan y dejen atrás su cautiverio, donde todo lo que tocan es impuro. Salgan de allí y purifíquense, ustedes que vuelven a su tierra con los objetos sagrados del SEÑOR.
Isa 52:12 No saldrán con prisa, como quien corre para salvar su vida. Pues el SEÑOR irá delante de ustedes; atrás los protegerá el Dios de Israel.
Isa 52:13 Miren, mi siervo prosperará; será muy exaltado.
Isa 52:14 Pero muchos quedaron asombrados cuando lo* vieron. Tenía el rostro tan desfigurado, que apenas parecía un ser humano, y por su aspecto, no se veía como un hombre.
Isa 52:15 Y él alarmará* a muchas naciones; los reyes quedarán mudos ante él. Verán lo que no se les había contado; entenderán lo que no habían oído hablar.*

martes, 19 de septiembre de 2017

LECTURA BÍBLICA 19 DE SEPTIEMBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    23:44-49

Luc 23:44 Ya era alrededor del mediodía, y la tierra se llenó de oscuridad hasta las tres de la tarde.
Luc 23:45 La luz del sol desapareció. Y, de repente, la cortina del santuario del templo se rasgó por la mitad.
Luc 23:46 Después Jesús gritó: «Padre, ¡encomiendo mi espíritu en tus manos!»*. Y con esas palabras dio su último suspiro.
Luc 23:47 Cuando el oficial romano* encargado de la ejecución vio lo que había sucedido, adoró a Dios y dijo: «Este hombre era inocente* de verdad».
Luc 23:48 Y, cuando todas las multitudes que habían venido a observar la ejecución vieron lo que había sucedido, regresaron a casa con gran dolor.*
Luc 23:49 Pero los amigos de Jesús, incluidas las mujeres que lo habían seguido desde Galilea, se quedaron mirando de lejos.




 HEBREOS  10:19-39

Heb 11:1 La fe es la confianza de que en verdad sucederá lo que esperamos; es lo que nos da la certeza de las cosas que no podemos ver.
Heb 11:2 Por su fe, la gente de antaño gozó de una buena reputación.
Heb 11:3 Por la fe entendemos que todo el universo fue formado por orden de Dios, de modo que lo que ahora vemos no vino de cosas visibles.
Heb 11:4 Fue por la fe que Abel presentó a Dios una ofrenda más aceptable que la que presentó Caín. La ofrenda de Abel demostró que era un hombre justo, y Dios aprobó sus ofrendas. Aunque Abel murió hace mucho tiempo, todavía nos habla por su ejemplo de fe.
Heb 11:5 Fue por la fe que Enoc ascendió al cielo sin morir, «desapareció porque Dios se lo llevó»*; porque antes de ser llevado, lo conocían como una persona que agradaba a Dios.
Heb 11:6 De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad.
Heb 11:7 Fue por la fe que Noé construyó un barco grande para salvar a su familia del diluvio en obediencia a Dios, quien le advirtió de cosas que nunca antes habían sucedido. Por su fe, Noé condenó al resto del mundo y recibió la justicia que viene por la fe.
Heb 11:8 Fue por la fe que Abraham obedeció cuando Dios lo llamó para que dejara su tierra y fuera a otra que él le daría por herencia. Se fue sin saber adónde iba.
Heb 11:9 Incluso cuando llegó a la tierra que Dios le había prometido, vivió allí por fe, pues era como un extranjero que vive en tiendas. Lo mismo hicieron Isaac y Jacob, quienes heredaron la misma promesa.
Heb 11:10 Abraham esperaba con confianza una ciudad de cimientos eternos, una ciudad diseñada y construida por Dios.
Heb 11:11 Fue por la fe que hasta Sara pudo tener un hijo, a pesar de ser estéril y demasiado anciana. Ella creyó* que Dios cumpliría su promesa.
Heb 11:12 Así que una nación entera provino de este solo hombre, quien estaba casi muerto en cuanto a tener hijos; una nación con tantos habitantes que, como las estrellas de los cielos y la arena de la orilla del mar, es imposible contar.
Heb 11:13 Todas estas personas murieron aún creyendo lo que Dios les había prometido. Y aunque no recibieron lo prometido lo vieron desde lejos y lo aceptaron con gusto. Coincidieron en que eran extranjeros y nómadas aquí en este mundo.
Heb 11:14 Es obvio que quienes se expresan así esperan tener su propio país.
Heb 11:15 Si hubieran añorado el país del que salieron, bien podrían haber regresado.
Heb 11:16 Sin embargo, buscaban un lugar mejor, una patria celestial. Por eso, Dios no se avergüenza de ser llamado el Dios de ellos, pues les ha preparado una ciudad.





PROVERBIOS 27:15-27

Pro 27:15 Una esposa que busca pleitos es tan molesta como una gotera continua en un día de lluvia.
Pro 27:16 Poner fin a sus quejas es como tratar de detener el viento o de sostener algo con las manos llenas de grasa.
Pro 27:17 Como el hierro se afila con hierro, así un amigo se afila con su amigo.
Pro 27:18 Como a los que cuidan de la higuera se les permite comer del fruto, así serán recompensados los empleados que protegen los intereses de su patrón.
Pro 27:19 Así como el rostro se refleja en el agua, el corazón refleja a la persona tal como es.
Pro 27:20 Así como la Muerte y la Destrucción* nunca se sacian, el deseo del hombre nunca queda satisfecho.
Pro 27:21 El fuego prueba la pureza del oro y de la plata, pero la persona es probada por las alabanzas que recibe.*
Pro 27:22 Es imposible separar al necio de su necedad, aunque lo muelas como al grano en un mortero.
Pro 27:23 Mantente al tanto del estado de tus rebaños y entrégate de lleno al cuidado de tus ganados,
Pro 27:24 porque las riquezas no duran para siempre, y tal vez la corona no pase a la próxima generación.
Pro 27:25 Cuando se haya cosechado el heno y aparezca la nueva cosecha y se recojan las hierbas de los montes,
Pro 27:26 tus ovejas proveerán la lana para vestirte, y tus cabras servirán para comprar un campo.
Pro 27:27 Y tendrás suficiente leche de cabra para ti, para tu familia y para tus criadas.
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LECTURA PARA LA NOCHE

ISAÍAS 49-50

Isa 49:1 Escúchenme, todos ustedes en tierras lejanas; presten atención, ustedes que están muy lejos. El SEÑOR me llamó desde antes que naciera; desde el seno de mi madre me llamó por mi nombre.
Isa 49:2 Hizo que mis palabras de juicio fueran tan filosas como una espada. Me ha escondido bajo la sombra de su mano. Soy como una flecha afilada en su aljaba.
Isa 49:3 Él me dijo: «Israel, tú eres mi siervo y me traerás gloria».
Isa 49:4 Yo respondí: «¡Pero mi labor parece tan inútil! He gastado mis fuerzas en vano, y sin ningún propósito. No obstante, lo dejo todo en manos del SEÑOR; confiaré en que Dios me recompense».
Isa 49:5 Y ahora habla el SEÑOR, el que me formó en el seno de mi madre para que fuera su siervo, el que me encomendó que le trajera a Israel de regreso. El SEÑOR me ha honrado y mi Dios me ha dado fuerzas.
Isa 49:6 Él dice: «Harás algo más que devolverme al pueblo de Israel. Yo te haré luz para los gentiles,* y llevarás mi salvación a los confines de la tierra».
Isa 49:7 El SEÑOR, el Redentor y Santo de Israel, le dice al que es despreciado y rechazado por las naciones, al que es el siervo de los gobernantes: «Los reyes se pondrán en posición de firmes cuando tú pases. Los príncipes se inclinarán hasta el suelo por causa del SEÑOR, el fiel, el Santo de Israel, que te ha escogido».
Isa 49:8 Esto dice el SEÑOR: «En el momento preciso te responderé;* en el día de salvación te ayudaré. Te protegeré y te daré a las naciones para que seas mi pacto con ellas. Por medio de ti restableceré la tierra de Israel y la devolveré a su propio pueblo.
Isa 49:9 Les diré a los prisioneros: “Salgan en libertad”, y a los que están en tinieblas: “Vengan a la luz”. Ellos serán mis ovejas, que se apacentarán en pastos verdes y en colinas que antes estaban desiertas.
Isa 49:10 No tendrán hambre ni sed y el sol ardiente ya no los alcanzará. Pues el SEÑOR en su misericordia los guiará; los guiará junto a aguas frescas.
Isa 49:11 Y convertiré mis montes en senderos llanos para ellos. Las carreteras se levantarán por encima de los valles.
Isa 49:12 ¡Miren! Mi pueblo regresará desde muy lejos; desde tierras del norte y del occidente, y desde tan al sur como Egipto».*
Isa 49:13 ¡Oh, cielos, canten de alegría! ¡Oh, tierra, gózate! ¡Oh montes, prorrumpan en cantos! Pues el SEÑOR ha consolado a su pueblo y le tendrá compasión en medio de su sufrimiento.
Isa 49:14 Sin embargo, Jerusalén* dice: «El SEÑOR me ha abandonado; el Señor me ha olvidado».
Isa 49:15 «¡Jamás! ¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho? ¿Puede no sentir amor por el niño al que dio a luz? Pero aun si eso fuera posible, yo no los olvidaría a ustedes.
Isa 49:16 Mira, he escrito tu nombre en las palmas de mis manos. En mi mente siempre está la imagen de las murallas de Jerusalén convertidas en ruinas.
Isa 49:17 Dentro de poco tus descendientes regresarán, y los que procuran destruirte se irán.
Isa 49:18 Mira a tu alrededor y observa, porque todos tus hijos volverán a ti. Tan cierto como que yo vivo —dice el SEÑOR—, ellos serán como joyas o adornos de novia para que tú los exhibas.
Isa 49:19 »Hasta los lugares más desolados de tu tierra abandonada pronto estarán repletos de tu gente. Tus enemigos que te esclavizaron estarán muy lejos.
Isa 49:20 Las generaciones nacidas en el destierro regresarán y dirán: “¡Necesitamos más espacio! ¡Este lugar está lleno de gente!”.
Isa 49:21 Entonces te preguntarás: “¿Quién me ha dado todos estos descendientes? Pues la mayoría de mis hijos fueron muertos, y los demás, llevados al destierro. Aquí me quedé solo. ¿De dónde viene toda esta gente? ¿Quién dio a luz a estos niños? ¿Quién los crió por mí?”».
Isa 49:22 Esto dice el SEÑOR Soberano: «Mira, les daré una señal a las naciones que no temen a Dios. Te traerán a tus hijos pequeños en sus brazos; traerán a tus hijas sobre los hombros.
Isa 49:23 Reyes y reinas te servirán y atenderán a todas tus necesidades. Se inclinarán hasta el suelo ante ti y lamerán el polvo de tus pies. Entonces sabrás que yo soy el SEÑOR. Los que confían en mí nunca serán avergonzados».
Isa 49:24 ¿Quién puede arrebatar el botín de las manos de un guerrero? ¿Quién puede exigirle a un tirano* que deje en libertad a sus cautivos?
Isa 49:25 Pero el SEÑOR dice: «Los cautivos de los guerreros serán puestos en libertad, y se recuperará el botín de los tiranos. Pues yo pelearé contra quienes peleen contigo, y salvaré a tus hijos.
Isa 49:26 Alimentaré a tus enemigos con su propia carne y se embriagarán con ríos de su propia sangre. Todo el mundo sabrá que yo, el SEÑOR, soy tu Salvador y tu Redentor; el Poderoso de Israel».*
Isa 50:1 Esto dice el SEÑOR: «¿Despedí a la madre de ustedes porque me divorcié de ella? ¿Los vendí a ustedes como esclavos a mis acreedores? No, fueron vendidos a causa de sus propios pecados; su madre también fue llevada a causa de los pecados de ustedes.
Isa 50:2 ¿Por qué no había nadie cuando vine? ¿Por qué nadie respondió cuando llamé? ¿Se debe a que no tengo poder para rescatar? ¡No, no es esa la razón! ¡Pues yo puedo hablarle al mar y hacer que se seque! Puedo convertir los ríos en desiertos llenos de peces muertos.
Isa 50:3 Yo soy quien viste de tinieblas los cielos, y los cubro con ropajes de luto».
Isa 50:4 El SEÑOR Soberano me ha dado sus palabras de sabiduría, para que yo sepa consolar a los fatigados. Mañana tras mañana me despierta y me abre el entendimiento a su voluntad.
Isa 50:5 El SEÑOR Soberano me habló, y yo lo escuché; no me he rebelado, ni me he alejado.
Isa 50:6 Les ofrecí la espalda a quienes me golpeaban y las mejillas a quienes me tiraban de la barba; no escondí el rostro de las burlas y los escupitajos.
Isa 50:7 Debido a que el SEÑOR Soberano me ayuda, no seré avergonzado. Por lo tanto, he puesto el rostro como una piedra, decidido a hacer su voluntad. Y sé que no pasaré vergüenza.
Isa 50:8 El que me hace justicia está cerca. Ahora, ¿quién se atreverá a presentar cargos en mi contra? ¿Dónde están mis acusadores? ¡Que se presenten!
Isa 50:9 Miren, el SEÑOR Soberano está de mi lado. ¿Quién me declarará culpable? Todos mis enemigos serán destruidos como ropa vieja que ha sido comida por la polilla.
Isa 50:10 Entre ustedes, ¿quién teme al SEÑOR y obedece a su siervo? Si caminan en tinieblas, sin un solo rayo de luz, confíen en el SEÑOR y dependan de su Dios.
Isa 50:11 Pero tengan cuidado, ustedes que viven en su propia luz, y que se calientan en su propia fogata. Esta es la recompensa que recibirán de mí: pronto caerán en gran tormento.

lunes, 18 de septiembre de 2017

LECTURA BÍBLICA 18 DE SEPTIEMBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    23:38-43

Luc 23:38 Encima de su cabeza, colocaron un letrero que decía: «Éste es el Rey de los judíos».
Luc 23:39 Uno de los criminales colgados junto a él se burló: «¿Así que eres el Mesías? Demuéstralo salvándote a ti mismo, ¡y a nosotros también!».
Luc 23:40 Pero el otro criminal protestó: «¿Ni siquiera temes a Dios ahora que estás condenado a muerte?
Luc 23:41 Nosotros merecemos morir por nuestros crímenes, pero este hombre no ha hecho nada malo».
Luc 23:42 Luego dijo: —Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.
Luc 23:43 Jesús respondió: —Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso.



 HEBREOS  10:19-39

Heb 10:19 Así que, amados hermanos, podemos entrar con valentía en el Lugar Santísimo del cielo por causa de la sangre de Jesús.
Heb 10:20 Por su muerte,* Jesús abrió un nuevo camino —un camino que da vida —a través de la cortina al Lugar Santísimo.
Heb 10:21 Ya que tenemos un gran Sumo Sacerdote que gobierna la casa de Dios,
Heb 10:22 entremos directamente a la presencia de Dios con corazón sincero y con plena confianza en él. Pues nuestra conciencia culpable ha sido rociada con la sangre de Cristo a fin de purificarnos, y nuestro cuerpo ha sido lavado con agua pura.
Heb 10:23 Mantengámonos firmes sin titubear en la esperanza que afirmamos, porque se puede confiar en que Dios cumplirá su promesa.
Heb 10:24 Pensemos en maneras de motivarnos unos a otros a realizar actos de amor y buenas acciones.
Heb 10:25 Y no dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino animémonos unos a otros, sobre todo ahora que el día de su regreso se acerca.
Heb 10:26 Queridos amigos, si seguimos pecando a propósito después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda ningún sacrificio que cubra esos pecados.
Heb 10:27 Sólo queda la terrible expectativa del juicio de Dios y el fuego violento que consumirá a sus enemigos.
Heb 10:28 Pues todo el que rehusaba obedecer la ley de Moisés era ejecutado sin compasión por el testimonio de dos o tres testigos.
Heb 10:29 Piensen, pues, cuánto mayor será el castigo para quienes han pisoteado al Hijo de Dios y han considerado la sangre del pacto —la cual nos hizo santos —como si fuera algo vulgar e inmundo, y han insultado y despreciado al Espíritu Santo que nos trae la misericordia de Dios.
Heb 10:30 Pues conocemos al que dijo: «Yo tomaré venganza. Yo les pagaré lo que se merecen»*. También dijo: «El SEÑOR juzgará a su propio pueblo»*.
Heb 10:31 ¡Es algo aterrador caer en manos del Dios vivo!
Heb 10:32 Acuérdense de los primeros tiempos, cuando recién aprendían acerca de Cristo.* Recuerden cómo permanecieron fieles aunque tuvieron que soportar terrible sufrimiento.
Heb 10:33 Algunas veces los ponían en ridículo públicamente y los golpeaban, otras veces ustedes ayudaban a los que pasaban por lo mismo.
Heb 10:34 Sufrieron junto con los que fueron metidos en la cárcel y, cuando a ustedes les quitaron todos sus bienes, lo aceptaron con alegría. Sabían que en el futuro les esperaban cosas mejores, que durarán para siempre.
Heb 10:35 Por lo tanto, no desechen la firme confianza que tienen en el Señor. ¡Tengan presente la gran recompensa que les traerá!
Heb 10:36 Perseverar con paciencia es lo que necesitan ahora para seguir haciendo la voluntad de Dios. Entonces recibirán todo lo que él ha prometido.
Heb 10:37 «Pues, dentro de muy poco tiempo, aquél que viene vendrá sin demorarse.
Heb 10:38 Mis justos vivirán por la fe.* Pero no me agradará aquél que se aparte de mí»*.
Heb 10:39 Pero nosotros no somos de los que se apartan de Dios hacia su propia destrucción. Somos los fieles, y nuestras almas serán salvas.




PROVERBIOS 27:1-14

Pro 27:1 No te jactes del mañana, ya que no sabes lo que el día traerá.
Pro 27:2 Que te alabe otro y no tu propia boca; que lo haga un desconocido, no tus propios labios.
Pro 27:3 Una piedra es pesada, y la arena también, pero el resentimiento causado por el necio es aún más pesado.
Pro 27:4 El enojo es cruel, y la ira es como una inundación, pero los celos son aún más peligrosos.
Pro 27:5 ¡Una reprensión franca es mejor que amar en secreto!
Pro 27:6 Las heridas de un amigo sincero son mejores que muchos besos de un enemigo.
Pro 27:7 El que tiene el estómago lleno rechaza la miel; pero al hambriento, hasta la comida amarga le sabe dulce.
Pro 27:8 El que se aleja de su hogar es como el ave que se aleja de su nido.
Pro 27:9 El perfume y el incienso alegran el corazón, y el dulce consejo de un amigo es mejor que la confianza propia.
Pro 27:10 Nunca abandones a un amigo, sea tuyo o de tu padre. Cuando ocurra la calamidad, no tendrás que pedirle ayuda a tu hermano. Mejor es recurrir a un vecino que a un hermano que vive lejos.
Pro 27:11 Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón. Entonces podré responder a los que me critican.
Pro 27:12 El prudente se anticipa al peligro y toma precauciones. El simplón sigue adelante a ciegas y sufre las consecuencias.
Pro 27:13 Al que salga fiador por la deuda de un desconocido, pídele una garantía. Exígele un depósito como garantía si lo hace por extranjeros.*
Pro 27:14 Un saludo alegre y en voz alta temprano en la mañana, ¡será considerado una maldición!
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LECTURA PARA LA NOCHE

ISAÍAS 46-48

Isa 46:1 Bel y Nebo, los dioses de Babilonia, se inclinan cuando los bajan al suelo. Se los llevan en carretas tiradas por bueyes. Los pobres animales se tambalean por el peso.
Isa 46:2 Tanto los ídolos como sus dueños se doblegan. Los dioses no pueden proteger a la gente, y la gente no puede proteger a los dioses; juntos van al cautiverio.
Isa 46:3 «Escúchenme, descendientes de Jacob, todos los que permanecen en Israel. Los he protegido desde que nacieron; así es, los he cuidado desde antes de nacer.
Isa 46:4 Yo seré su Dios durante toda su vida; hasta que tengan canas por la edad. Yo los hice y cuidaré de ustedes; yo los sostendré y los salvaré.
Isa 46:5 »¿Con quién me compararán? ¿Quién es igual que yo?
Isa 46:6 Hay quienes derrochan su plata y su oro y contratan a un artesano para que de estos les haga un dios. Luego, ¡se inclinan y le rinden culto!
Isa 46:7 Lo llevan sobre los hombros y cuando lo bajan, allí se queda. ¡Ni siquiera se puede mover! Cuando alguien le dirige una oración, no obtiene respuesta; no puede rescatar a nadie de sus dificultades.
Isa 46:8 »¡No olviden esto! ¡Ténganlo presente! Recuérdenlo, ustedes los culpables.
Isa 46:9 Recuerden las cosas que hice en el pasado. ¡Pues sólo yo soy Dios! Yo soy Dios, y no hay otro como yo.
Isa 46:10 Sólo yo puedo predecir el futuro antes que suceda. Todos mis planes se cumplirán porque yo hago todo lo que deseo.
Isa 46:11 Llamaré a una veloz ave de rapiña desde el oriente, a un líder de tierras lejanas, para que venga y haga lo que le ordeno. He dicho lo que haría, y lo cumpliré.
Isa 46:12 »Escúchame, pueblo terco, que estás tan lejos de actuar con justicia.
Isa 46:13 Pues estoy listo para rectificar todo, no en un futuro lejano, ¡sino ahora mismo! Estoy listo para salvar a Jerusalén* y mostrarle mi gloria a Israel.
Isa 47:1 »Desciende, hija virgen de Babilonia, y siéntate en el polvo porque han terminado tus días de estar sentada en el trono. Oh hija de Babilonia,* nunca volverás a ser la encantadora princesa, tierna y delicada.
Isa 47:2 Toma las pesadas ruedas de molino y muele la harina; quítate el velo y despójate de tu túnica. Descúbrete a la vista del público.
Isa 47:3 Quedarás desnuda y llena de vergüenza. Me vengaré de ti sin piedad».
Isa 47:4 Nuestro Redentor, cuyo nombre es el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, es el Santo de Israel.
Isa 47:5 «Oh Babilonia hermosa, siéntate ahora en oscuridad y en silencio. Nunca más serás conocida como la reina de los reinos.
Isa 47:6 Pues yo estaba enojado con mi pueblo escogido y lo castigué al dejar que cayera en tus manos. Sin embargo, tú, Babilonia, no les tuviste compasión. Hasta oprimiste a los ancianos.
Isa 47:7 Dijiste: “¡Reinaré para siempre, como reina del mundo!”. No reflexionaste sobre lo que hacías, ni pensaste en las consecuencias.
Isa 47:8 »Escucha esto, nación amante de los placeres, que vives cómodamente y te sientes segura. Tú dices: “Yo soy la única, y no hay otra. Nunca seré viuda ni perderé a mis hijos”.
Isa 47:9 Pues ambas cosas caerán sobre ti en un instante: la viudez y la pérdida de tus hijos. Así es, esas calamidades caerán sobre ti, a pesar de tu brujería y de tu magia.
Isa 47:10 »Te sentías segura en tu maldad. “Nadie me ve”, dijiste. Pero tu “sabiduría” y tu “conocimiento” te han descarriado, y dijiste: “Yo soy la única, y no hay otra”.
Isa 47:11 Por eso te alcanzará el desastre, y serás incapaz de alejarlo por medio de encantos. La calamidad caerá sobre ti, y no podrás comprar tu libertad. Una catástrofe te sorprenderá; una para la cual no estás preparada.
Isa 47:12 »¡Usa ahora tus encantamientos! Usa los conjuros que estuviste perfeccionando todos estos años. Tal vez te hagan algún bien; tal vez puedan hacer que alguien te tenga miedo.
Isa 47:13 Tanto consejo recibido te ha cansado. ¿Dónde están tus astrólogos, esos que miran a las estrellas y hacen predicciones todos los meses? Que den la cara y te salven de lo que te depara el futuro.
Isa 47:14 Pero ellos son como la paja que arde en el fuego; no pueden salvarse a sí mismos de las llamas. No recibirás ninguna ayuda de ellos; su chimenea no es lugar para sentarse y calentarse.
Isa 47:15 Y todos tus amigos, con los que has hecho negocios desde la niñez, cada uno seguirá su propio camino, haciendo oídos sordos a tus gritos.
Isa 48:1 »Escúchame, oh familia de Jacob, tú que llevas el nombre de Israel y naciste en la familia de Judá. Escucha, tú que haces juramentos en el nombre del SEÑOR e invocas al Dios de Israel. No cumples tus promesas,
Isa 48:2 aunque te llamas a ti misma la ciudad santa y dices que confías en el Dios de Israel, cuyo nombre es el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales.
Isa 48:3 Hace mucho tiempo te dije lo que iba a suceder. Entonces, de repente entré en acción y todas mis predicciones se hicieron realidad.
Isa 48:4 Pues yo sé lo terca y obstinada que eres; tu cuello es tan inflexible como el hierro y tu cabeza es tan dura como el bronce.
Isa 48:5 Por eso te dije lo que iba a suceder; te anuncié de antemano lo que iba a hacer. Así nunca podrías decir: “Mis ídolos lo hicieron; mi imagen de madera y mi dios de metal ordenaron que sucediera”.
Isa 48:6 Oíste mis predicciones y las viste cumplidas, pero te niegas a admitirlo. Ahora te diré cosas nuevas, cosas secretas que aún no has oído.
Isa 48:7 Son totalmente nuevas; no son del pasado. Así que no podrás decir: “¡Eso ya lo sabíamos!”.
Isa 48:8 »Sí, te diré cosas completamente nuevas; cosas que nunca antes habías oído. Pues conozco muy bien lo traidora que eres; fuiste rebelde desde tu nacimiento.
Isa 48:9 Sin embargo, por el amor y la honra de mi nombre, contendré mi enojo y no te aniquilaré.
Isa 48:10 Te he refinado, pero no como se refina la plata; más bien te he refinado en el horno del sufrimiento.
Isa 48:11 Te rescataré por amor de mí; sí, por amor de mí mismo. No permitiré que se manche mi reputación, ni compartiré mi gloria con los ídolos.
Isa 48:12 »Escúchame, oh familia de Jacob, ¡Israel, mi escogido! Sólo yo soy Dios, el Primero y el Último.
Isa 48:13 Fue mi mano la que puso los cimientos de la tierra, mi mano derecha la que extendió los cielos en las alturas. Cuando llamo a las estrellas para que salgan, aparecen todas en orden».
Isa 48:14 ¿Alguna vez te ha dicho esto uno de tus ídolos? Vengan, todos ustedes, y escuchen: El SEÑOR ha escogido a Ciro como su aliado; lo usará para poner fin al imperio de Babilonia y para destruir a los ejércitos babilónicos.*
Isa 48:15 «Lo he dicho: ¡Llamo a Ciro! Lo enviaré a cumplir este encargo y lo ayudaré para que triunfe.
Isa 48:16 Acérquense y escuchen esto: desde el principio les he dicho con claridad lo que sucedería». Ahora, el SEÑOR Soberano y su Espíritu me han enviado con este mensaje.
Isa 48:17 Esto dice el SEÑOR, tu Redentor, el Santo de Israel: «Yo soy el SEÑOR tu Dios, que te enseña lo que te conviene y te guía por las sendas que debes seguir.
Isa 48:18 ¡Ah, si sólo hubieras hecho caso a mis mandatos! Entonces habrías tenido una paz que correría como un río manso y una justicia que pasaría sobre ti como las olas del mar.
Isa 48:19 Tus descendientes habrían sido como la arena del mar, ¡imposibles de contar! No habría sido necesario destruirte ni cortar el nombre de tu familia».
Isa 48:20 Sin embargo, incluso ahora, ¡sean libres de su cautiverio! Salgan de Babilonia y de los babilonios.* ¡Canten este mensaje! Grítenlo hasta los extremos de la tierra. El SEÑOR ha redimido a sus siervos: a los del pueblo de Israel.*
Isa 48:21 No tuvieron sed cuando él los guió a través del desierto. Él partió la roca, y brotó agua a chorros para que bebieran.
Isa 48:22 «Pero no hay paz para los malvados», dice el SEÑOR.

domingo, 17 de septiembre de 2017

LECTURA BÍBLICA 17 DE SEPTIEMBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    23:32-37

Luc 23:32 Llevaron a otros dos, ambos criminales, para ser ejecutados con Jesús.
Luc 23:33 Cuando llegaron a un lugar llamado «La Calavera»,* lo clavaron en la cruz y a los criminales también, uno a su derecha y otro a su izquierda.
Luc 23:34 Jesús dijo: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen»*. Y los soldados sortearon su ropa, tirando los dados.*
Luc 23:35 La multitud observaba, y los líderes se burlaban. «Salvó a otros —decían—, que se salve a sí mismo si de verdad es el Mesías de Dios, el Elegido».
Luc 23:36 Los soldados también se burlaban de él, al ofrecerle vino agrio para beber.
Luc 23:37 Y exclamaron: «Si eres el rey de los judíos, ¡sálvate a ti mismo!».



 HEBREOS  10:1-18

Heb 10:1 El sistema antiguo bajo la ley de Moisés era sólo una sombra —un tenue anticipo de las cosas buenas por venir —no las cosas buenas en sí mismas. Bajo aquel sistema se repetían los sacrificios una y otra vez, año tras año, pero nunca pudieron limpiar por completo a quienes venían a adorar.
Heb 10:2 Si los sacrificios hubieran podido limpiar por completo, entonces habrían dejado de ofrecerlos, porque los adoradores se habrían purificado una sola vez y para siempre, y habrían desaparecido los sentimientos de culpa.
Heb 10:3 Pero, en realidad, esos sacrificios les recordaban sus pecados año tras año.
Heb 10:4 Pues no es posible que la sangre de los toros y las cabras quite los pecados.
Heb 10:5 Por eso, cuando Cristo* vino al mundo, le dijo a Dios: «Tú no quisiste sacrificios de animales ni ofrendas por el pecado. Pero me has dado un cuerpo para ofrecer.
Heb 10:6 No te agradaron las ofrendas quemadas ni otras ofrendas por el pecado.
Heb 10:7 Luego dije: “Aquí estoy, oh Dios, he venido a hacer tu voluntad como está escrito acerca de mí en las Escrituras”»*.
Heb 10:8 Primero, Cristo dijo: «No quisiste sacrificios de animales ni ofrendas por el pecado; ni ofrendas quemadas ni otras ofrendas por el pecado; ni te agradaron» (aun cuando la ley de Moisés las exige).
Heb 10:9 Luego dijo: «Aquí estoy, he venido a hacer tu voluntad». Él anula el primer pacto para que el segundo entre en vigencia.
Heb 10:10 Pues la voluntad de Dios fue que el sacrificio del cuerpo de Jesucristo nos hiciera santos, una vez y para siempre.
Heb 10:11 Bajo el antiguo pacto, el sacerdote oficia de pie delante del altar día tras día, ofreciendo los mismos sacrificios una y otra vez, los cuales nunca pueden quitar los pecados.
Heb 10:12 Pero nuestro Sumo Sacerdote se ofreció a sí mismo a Dios como un solo sacrificio por los pecados, válido para siempre. Luego se sentó en el lugar de honor, a la derecha de Dios.
Heb 10:13 Allí espera hasta que sus enemigos sean humillados y puestos por debajo de sus pies.
Heb 10:14 Pues mediante esa única ofrenda, él perfeccionó para siempre a los que está haciendo santos.
Heb 10:15 Y el Espíritu Santo también da testimonio de que es verdad, pues dice:
Heb 10:16 «Éste es el nuevo pacto que haré con mi pueblo en aquel día* —dice el SEÑOR —: Pondré mis leyes en su corazón y las escribiré en su mente»*.
Heb 10:17 Después dice: «Nunca más me acordaré de sus pecados y sus transgresiones»*.
Heb 10:18 Y cuando los pecados han sido perdonados, ya no hace falta ofrecer más sacrificios.




PROVERBIOS 26:17-28

Pro 26:17 Entrometerse en los pleitos ajenos es tan necio como jalarle las orejas a un perro.
Pro 26:18 Tanto daña un loco que dispara un arma mortal
Pro 26:19 como el que miente a un amigo y luego le dice: «Sólo estaba bromeando».
Pro 26:20 El fuego se apaga cuando falta madera, y las peleas se acaban cuando termina el chisme.
Pro 26:21 El buscapleitos inicia disputas con tanta facilidad como las brasas calientes encienden el carbón o el fuego prende la madera.
Pro 26:22 Los rumores son deliciosos bocaditos que penetran en lo profundo del corazón.
Pro 26:23 Las palabras suaves* pueden ocultar un corazón perverso, así como un barniz atractivo cubre una olla de barro.
Pro 26:24 La gente podrá encubrir su odio con palabras agradables, pero te están engañando.
Pro 26:25 Fingen ser amables, pero no les creas; tienen el corazón lleno de muchas maldades.*
Pro 26:26 Aunque su odio esté encubierto por engaños, sus fechorías serán expuestas en público.
Pro 26:27 Si tiendes una trampa para otros, tú mismo caerás en ella. Si echas a rodar una roca sobre otros, no los aplastará a ellos sino a ti.
Pro 26:28 La lengua mentirosa odia a sus víctimas, y las palabras aduladoras llevan a la ruina.



LECTURA PARA LA NOCHE

ISAÍAS 44-45

Isa 44:1 »Ahora, escúchame, Jacob, mi siervo, Israel, mi elegido.
Isa 44:2 El SEÑOR que te hizo y que te ayuda, dice: “No tengas miedo, oh Jacob, siervo mío, mi amado Israel,* mi elegido.
Isa 44:3 Pues derramaré agua para calmar tu sed y para regar tus campos resecos; derramaré mi Espíritu sobre tus descendientes, y mi bendición sobre tus hijos.
Isa 44:4 Prosperarán como la hierba bien regada, como sauces en la ribera de un río.
Isa 44:5 Algunos dirán con orgullo: ‘Yo le pertenezco al SEÑOR’; otros dirán: ‘Soy descendiente de Jacob’. Algunos escribirán el nombre del SEÑOR en sus manos y tomarán para sí el nombre de Israel”».
Isa 44:6 Esto dice el SEÑOR, el Rey y Redentor de Israel, el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales: «Yo soy el Primero y el Último; no hay otro Dios.
Isa 44:7 ¿Quién es como yo? Que se presente y les demuestre su poder; que haga lo que yo he hecho desde tiempos antiguos cuando establecí a un pueblo y expliqué su futuro.
Isa 44:8 No tiemblen; no tengan miedo. ¿Acaso no proclamé mis propósitos para ustedes hace mucho tiempo? Ustedes son mis testigos, ¿hay algún otro Dios? ¡No! No hay otra Roca, ni una sola».
Isa 44:9 ¡Qué necios son los que fabrican ídolos! Esos objetos tan apreciados, en realidad no valen nada. Los que adoran ídolos no saben esto, así que todos terminan avergonzados.
Isa 44:10 ¿Quién, sino un tonto, se haría su propio dios, un ídolo que no puede ayudarlo en nada?
Isa 44:11 Los que rinden culto a ídolos caerán en la deshonra junto con todos esos artesanos, simples humanos, que se declaran capaces de fabricar un dios. Tal vez unan sus fuerzas, pero estarán unidos en el terror y la vergüenza.
Isa 44:12 El herrero se ubica frente a su fragua para hacer una herramienta afilada, martillándola y dándole forma con todas sus fuerzas. Su trabajo le da hambre y se siente débil; le da sed y se siente desmayar.
Isa 44:13 Después el tallador mide un bloque de madera y sobre él traza un diseño. Trabaja con el cincel y el cepillo y lo talla formando una figura humana. Le da belleza humana y lo pone en un pequeño santuario.
Isa 44:14 Corta cedros; escoge cipreses y robles; planta pinos en el bosque para que la lluvia los alimente.
Isa 44:15 Luego usa parte de la madera para hacer fuego y con esto se calienta y hornea su pan. Después, aunque parezca increíble, toma lo que queda y se hace un dios para rendirle culto; hace un ídolo y se inclina ante él.
Isa 44:16 Quema parte del árbol para asar la carne y para darse calor. Dice: «Ah, ¡qué bien se siente uno con este fuego!».
Isa 44:17 Luego toma lo que queda y hace su dios: ¡un ídolo tallado! Cae de rodillas ante el ídolo, le rinde culto y le reza. «¡Rescátame! —le dice—, ¡tú eres mi dios!».
Isa 44:18 ¡Cuánta estupidez y cuánta ignorancia! Tienen los ojos cerrados y no pueden ver; tienen la mente cerrada y no pueden pensar.
Isa 44:19 La persona que hizo el ídolo nunca se detiene a reflexionar: «¡Vaya, es sólo un pedazo de madera! Quemé la mitad para tener calor y la usé para cocer el pan y asar la carne. ¿Cómo es posible que lo que queda sea un dios? ¿Acaso debo inclinarme a rendir culto a un pedazo de madera?».
Isa 44:20 El pobre iluso se alimenta de cenizas; confía en algo que no puede ayudarlo en absoluto. Sin embargo, no es capaz de preguntarse: «Este ídolo que tengo en la mano, ¿no será una mentira?».
Isa 44:21 «Presta atención, oh Jacob, porque tú eres mi siervo, oh Israel. Yo, el SEÑOR, te hice y no te olvidaré.
Isa 44:22 He disipado tus pecados como una nube y tus ofensas como la niebla de la mañana. Vuelve a mí, porque yo pagué el precio para ponerte en libertad».
Isa 44:23 Canten, oh cielos, porque el SEÑOR ha hecho algo tan maravilloso. ¡Griten de júbilo, oh profundidades de la tierra! ¡Pónganse a cantar oh montes, bosques y todos los árboles! Pues el SEÑOR ha redimido a Jacob y es glorificado en Israel.
Isa 44:24 Esto dice el SEÑOR, tu Redentor y Creador: «Yo soy el SEÑOR, que hizo todas las cosas; yo solo extendí los cielos. ¿Quién estaba conmigo cuando hice la tierra?
Isa 44:25 Expongo a los falsos profetas como mentirosos y dejo en ridículo a los adivinos; hago que los sabios den malos consejos, y así demuestro que son unos necios.
Isa 44:26 Sin embargo, yo sí cumplo las predicciones de mis profetas. Por medio de ellos le digo a Jerusalén: “Este lugar volverá a ser habitado”, y a las ciudades de Judá: “Ustedes serán reconstruidas; yo restauraré todas sus ruinas”.
Isa 44:27 Cuando hable a los ríos y les diga: “¡Séquense!”, se secarán.
Isa 44:28 Cuando diga de Ciro: “Él es mi pastor”, sin falta él hará lo que yo digo. Él ordenará: “Reconstruyan Jerusalén”; y dirá: “Restauren el templo”».
Isa 45:1 Esto le dice el SEÑOR a Ciro, su ungido, cuya mano derecha llenará de poder. Ante él, los reyes poderosos quedarán paralizados de miedo; se abrirán las puertas de sus fortalezas y nunca volverán a cerrarse.
Isa 45:2 Esto dice el SEÑOR: «Iré delante de ti, Ciro, y allanaré los montes;* echaré abajo las puertas de bronce y cortaré las barras de hierro.
Isa 45:3 Te daré tesoros escondidos en la oscuridad, riquezas secretas. Lo haré para que sepas que yo soy el SEÑOR, Dios de Israel, el que te llama por tu nombre.
Isa 45:4 »¿Por qué te he llamado para esta tarea? ¿Por qué te llamé por tu nombre, cuando no me conocías? Es por amor a mi siervo Jacob, Israel, mi escogido.
Isa 45:5 Yo soy el SEÑOR; no hay otro Dios. Te he preparado para la batalla, aunque tú ni siquiera me conoces,
Isa 45:6 para que el mundo entero, desde el oriente hasta el occidente, sepa que no hay otro Dios. Yo soy el SEÑOR, y no hay otro.
Isa 45:7 Yo formo la luz y creo las tinieblas, yo envío los buenos tiempos y los malos; yo, el SEÑOR, soy el que hace estas cosas.
Isa 45:8 »Ábranse, oh cielos, y derramen su justicia. Que la tierra se abra de par en par, para que broten juntas la salvación y la justicia. Yo, el SEÑOR, las he creado.
Isa 45:9 »¡Qué aflicción espera a los que discuten con su Creador! ¿Acaso discute la olla de barro con su hacedor? ¿Reprocha el barro al que le da forma diciéndole: “¡Detente, lo estás haciendo mal!”? ¿Exclama la olla: “¡Qué torpe eres!”?
Isa 45:10 ¡Qué terrible sería si un recién nacido le dijera a su padre: “¿Por qué nací?” o le dijera a su madre: “¿Por qué me hiciste así?”!».
Isa 45:11 Esto dice el SEÑOR, el Santo de Israel, tu Creador: «¿Pones en tela de juicio lo que hago por mis hijos? ¿Acaso me das órdenes acerca de la obra de mis manos?
Isa 45:12 Yo soy el que hizo la tierra y creó a la gente para que viviera en ella. Con mis manos extendí los cielos; todas las estrellas están a mis órdenes.
Isa 45:13 Levantaré a Ciro para que cumpla mi propósito justo, y guiaré sus acciones. Él restaurará mi ciudad y pondrá en libertad a mi pueblo cautivo, ¡sin buscar recompensa! ¡Yo, el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, he hablado!».
Isa 45:14 Esto dice el SEÑOR: «Gobernarás a los egipcios, a los etíopes* y a los sabeos. Ellos acudirán a ti con toda su mercancía, y toda ella te pertenecerá. Te seguirán como prisioneros encadenados y caerán de rodillas ante ti y dirán: “Dios está contigo y él es el único Dios, no hay otro”».
Isa 45:15 Verdaderamente, oh Dios de Israel, Salvador nuestro, tú obras de manera misteriosa.
Isa 45:16 Los artesanos que hacen ídolos serán humillados; todos serán avergonzados.
Isa 45:17 Pero el SEÑOR salvará al pueblo de Israel con salvación eterna; por los siglos de los siglos, nunca más será humillado ni avergonzado.
Isa 45:18 Pues el SEÑOR es Dios; él creó los cielos y la tierra y puso todas las cosas en su lugar. Él hizo el mundo para ser habitado, no para que fuera un lugar vacío y de caos. «Yo soy el SEÑOR —afirma—, y no hay otro.
Isa 45:19 Yo proclamo firmes promesas en público; no susurro cosas oscuras en algún rincón escondido. No le habría dicho al pueblo de Israel* que me buscara si no fuera posible encontrarme. Yo, el SEÑOR, sólo digo la verdad, y sólo declaro lo correcto.
Isa 45:20 »Reúnanse y vengan, fugitivos de las naciones vecinas. ¡Qué necios son los que llevan consigo sus ídolos de madera y dirigen sus oraciones a dioses que no pueden salvarlos!
Isa 45:21 Consulten entre ustedes, defiendan su causa; reúnanse y resuelvan qué decir. ¿Quién dio a conocer estas cosas desde hace mucho? ¿Cuál de los ídolos alguna vez les dijo que iban a suceder? ¿Acaso no fui yo, el SEÑOR? Pues no hay otro dios aparte de mí, un Dios justo y Salvador; fuera de mí no hay otro.
Isa 45:22 ¡Que todo el mundo me busque para la salvación!, porque yo soy Dios; no hay otro.
Isa 45:23 He jurado por mi propio nombre; he dicho la verdad y no faltaré a mi palabra: toda rodilla se doblará ante mí, y toda lengua me confesará su lealtad».*
Isa 45:24 La gente declarará: «El SEÑOR es la fuente de mi justicia y de mi fortaleza». Y todos los que estaban enojados con él, se le acercarán y quedarán avergonzados.
Isa 45:25 En el SEÑOR, todas las generaciones de Israel serán justificadas, y en él se enorgullecerán.

sábado, 16 de septiembre de 2017

LECTURA BÍBLICA 16 DE SEPTIEMBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    23:26-31

Luc 23:26 Cuando ellos se llevaban a Jesús, sucedió que un hombre llamado Simón, que era de Cirene,* venía del campo. Los soldados lo agarraron, pusieron la cruz sobre él y lo obligaron a cargarla detrás de Jesús.
Luc 23:27 Una gran multitud lo seguía, incluidas muchas mujeres que lloraban desconsoladas.
Luc 23:28 Pero Jesús se dio la vuelta y les dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos.
Luc 23:29 Pues vienen días cuando dirán: “¡Dichosas las mujeres que no tienen hijos, los vientres que no dieron a luz y los pechos que no amamantaron!”
Luc 23:30 La gente suplicará a los montes: “¡Caigan sobre nosotros!” y rogará a las colinas: “¡Entiérrennos!”*.
Luc 23:31 Pues, si estas cosas suceden cuando el árbol está verde, ¿qué pasará cuando esté seco?»*.


 HEBREOS  9:11-28

Heb 9:11 Entonces Cristo ahora ha llegado a ser el Sumo Sacerdote por sobre todas las cosas buenas que han venido.* Él entró en ese tabernáculo superior y más perfecto que está en el cielo, el cual no fue hecho por manos humanas ni forma parte del mundo creado.
Heb 9:12 Con su propia sangre —no con la sangre de cabras ni de becerros —entró en el Lugar Santísimo una sola vez y para siempre, y aseguró nuestra redención eterna.
Heb 9:13 Bajo el sistema antiguo, la sangre de cabras y toros y las cenizas de una ternera podían limpiar el cuerpo de las personas que estaban ceremonialmente impuras.
Heb 9:14 Imagínense cuánto más la sangre de Cristo nos purificará la conciencia de acciones pecaminosas* para que adoremos al Dios viviente. Pues por el poder del Espíritu eterno, Cristo se ofreció a sí mismo a Dios como sacrificio perfecto por nuestros pecados.
Heb 9:15 Por eso él es el mediador de un nuevo pacto entre Dios y la gente, para que todos los que son llamados puedan recibir la herencia eterna que Dios les ha prometido. Pues Cristo murió para librarlos del castigo por los pecados que habían cometido bajo ese primer pacto.
Heb 9:16 Ahora bien, cuando alguien deja un testamento,* es necesario comprobar que la persona que lo hizo ha muerto.*
Heb 9:17 El testamento sólo entra en vigencia después de la muerte de la persona. Mientras viva el que lo hizo, el testamento no puede entrar en vigencia.
Heb 9:18 Por eso, aun el primer pacto fue puesto en vigencia con la sangre de un animal.
Heb 9:19 Pues después de que Moisés había leído cada uno de los mandamientos de Dios a todo el pueblo, tomó la sangre de los becerros y las cabras* junto con agua, y roció tanto el libro de la ley de Dios como a todo el pueblo con ramas de hisopo y lana de color escarlata.
Heb 9:20 Entonces dijo: «Esta sangre confirma el pacto que Dios ha hecho con ustedes»*.
Heb 9:21 De la misma manera roció con la sangre el tabernáculo y todo lo que se usaba para adorar a Dios.
Heb 9:22 De hecho, según la ley de Moisés, casi todo se purificaba con sangre porque sin derramamiento de sangre no hay perdón.
Heb 9:23 Por esa razón, el tabernáculo y todo lo que en él había —que eran copias de las cosas del cielo —debían ser purificados mediante la sangre de animales. Pero las cosas verdaderas del cielo debían ser purificadas mediante sacrificios superiores a la sangre de animales.
Heb 9:24 Pues Cristo no entró en un lugar santo hecho por manos humanas, que era sólo una copia del verdadero, que está en el cielo. Él entró en el cielo mismo para presentarse ahora delante de Dios a favor de nosotros.
Heb 9:25 Y no entró en el cielo para ofrecerse a sí mismo una y otra vez, como lo hace el sumo sacerdote aquí en la tierra, que entra en el Lugar Santísimo año tras año con la sangre de un animal.
Heb 9:26 Si eso hubiera sido necesario, Cristo tendría que haber sufrido la muerte una y otra vez, desde el principio del mundo. Pero ahora, en el fin de los tiempos,* Cristo se presentó una sola vez y para siempre para quitar el pecado mediante su propia muerte en sacrificio.
Heb 9:27 Y así como cada persona está destinada a morir una sola vez y después vendrá el juicio,
Heb 9:28 así también Cristo murió en sacrificio una sola vez y para siempre, a fin de quitar los pecados de muchas personas. Cristo vendrá otra vez, no para ocuparse de nuestros pecados, sino para traer salvación a todos los que esperan con anhelo su venida.



PROVERBIOS 26:1-16

Pro 26:1 Como la nieve no es para el verano ni la lluvia para la cosecha tampoco el honor es para los necios.
Pro 26:2 Como gorrión que revolotea o golondrina que vuela sin rumbo, la maldición inmerecida no llegará a quien iba dirigida.
Pro 26:3 Guía al caballo con el látigo, al burro con el freno, ¡y al necio con la vara en la espalda!
Pro 26:4 No respondas a los argumentos absurdos de los necios o te volverás tan necio como ellos.
Pro 26:5 Responde a los argumentos absurdos de los necios o se creerán sabios en su propia opinión.
Pro 26:6 Confiarle a un necio que lleve un mensaje, ¡es como cortarse los pies o tomar veneno!
Pro 26:7 Un proverbio en boca de un necio es tan inútil como una pierna paralizada.
Pro 26:8 Honrar a un necio es tan absurdo como atar la piedra a la honda.
Pro 26:9 Un proverbio en boca de un necio es como una rama espinosa agitada por un borracho.
Pro 26:10 El patrón que contrata a un necio o a cualquiera que pasa es como un arquero que lanza su flecha al azar.
Pro 26:11 Así como el perro vuelve a su vómito, el necio repite su necedad.
Pro 26:12 Hay más esperanza para los necios que para los que se creen sabios.
Pro 26:13 El perezoso afirma: «¡Hay un león en el camino! ¡Sí, estoy seguro de que allí afuera hay un león!».
Pro 26:14 Así como la puerta gira sobre sus bisagras, el perezoso da vueltas en la cama.
Pro 26:15 Los perezosos toman la comida con la mano pero ni siquiera se la llevan a la boca.
Pro 26:16 Los perezosos se creen más listos que siete consejeros sabios.



LECTURA PARA LA NOCHE

ISAÍAS 42-43

Isa 42:1 »Miren a mi siervo, al que yo fortalezco; él es mi elegido, quien me complace. He puesto mi Espíritu sobre él; él hará justicia a las naciones.
Isa 42:2 No gritará, ni levantará su voz en público.
Isa 42:3 No aplastará a la caña más débil, ni apagará una vela que titila. Les hará justicia a todos los agraviados.
Isa 42:4 No vacilará ni se desalentará hasta que prevalezca la justicia en toda la tierra. Aun las tierras lejanas más allá del mar esperarán sus instrucciones».*
Isa 42:5 Dios, el SEÑOR, creó los cielos y los extendió; creó la tierra y todo lo que hay en ella. Él es quien da aliento a cada uno y vida a todos los que caminan sobre la tierra. Y es él quien dice:
Isa 42:6 «Yo, el SEÑOR, te he llamado para manifestar mi justicia. Te tomaré de la mano y te protegeré, y te daré a mi pueblo, los israelitas, como símbolo de mi pacto con ellos. Y serás una luz para guiar a las naciones.
Isa 42:7 Abrirás los ojos de los ciegos; pondrás a los cautivos en libertad, soltando a los que están en calabozos oscuros.
Isa 42:8 »¡Yo soy el SEÑOR; ese es mi nombre! No le daré mi gloria a nadie más, ni compartiré mi alabanza con ídolos tallados.
Isa 42:9 Todo cuanto profeticé se ha hecho realidad, y ahora profetizaré de nuevo; les diré el futuro antes de que suceda».
Isa 42:10 ¡Canten al SEÑOR un nuevo cántico! ¡Canten sus alabanzas desde los confines de la tierra! Canten, ustedes que navegan los mares, los que viven en las costas lejanas.
Isa 42:11 Únanse al coro, ciudades del desierto; que las aldeas de Cedar se alegren. Que el pueblo de Sela cante de alegría; que grite alabanzas desde las cumbres de los montes.
Isa 42:12 Que el mundo entero glorifique al SEÑOR; que cante su alabanza.
Isa 42:13 El SEÑOR marchará como un héroe poderoso; saldrá como guerrero lleno de furia. Lanzará su grito de batalla y aplastará a todos sus enemigos.
Isa 42:14 Dirá: «He guardado silencio por mucho tiempo; sí, me he contenido. Pero ahora, como una mujer que da a luz, gritaré, gemiré y jadearé.
Isa 42:15 Allanaré los montes y las colinas y arruinaré toda su vegetación. Convertiré los ríos en tierra seca y secaré todas las lagunas.
Isa 42:16 Guiaré al ciego Israel por una senda nueva, llevándolo por un camino desconocido. Iluminaré las tinieblas a su paso y allanaré el camino delante de ellos. Ciertamente yo haré estas cosas; no los abandonaré.
Isa 42:17 Pero los que confían en ídolos, los que dicen: “Ustedes son nuestros dioses”, se alejarán avergonzados.
Isa 42:18 »¡Escuchen ustedes, sordos! ¡Miren y vean, ciegos!
Isa 42:19 ¿Quién es tan ciego como mi propio pueblo, mi siervo? ¿Quién es tan sordo como mi mensajero? ¿Quién es tan ciego como mi pueblo elegido, el siervo del SEÑOR?
Isa 42:20 Ustedes ven y reconocen lo que es correcto, pero se niegan a hacerlo. Escuchan con sus oídos, pero en realidad no prestan atención».
Isa 42:21 Debido a que el SEÑOR es justo, él ha exaltado su ley gloriosa;
Isa 42:22 pero a su pueblo lo han robado y saqueado, lo han esclavizado, metido en prisión y atrapado. Es blanco fácil para cualquiera, y no tiene a nadie que lo proteja, a nadie que lo lleve de regreso a casa.
Isa 42:23 ¿Quién escuchará estas lecciones del pasado y verá la ruina que le espera en el futuro?
Isa 42:24 ¿Quién permitió que robaran e hirieran a Israel? Fue el SEÑOR, contra quien pecamos, porque los israelitas no quisieron andar por su camino, ni quisieron obedecer su ley.
Isa 42:25 Por lo tanto, él derramó su furia sobre ellos y los destruyó en batalla. Las llamas los envolvieron, pero aun así se negaron a entender. El fuego los consumió, pero no aprendieron su lección.
Isa 43:1 Pero ahora, oh Jacob, escucha al SEÑOR, quien te creó. Oh Israel, el que te formó dice: «No tengas miedo, porque he pagado tu rescate; te he llamado por tu nombre; eres mío.
Isa 43:2 Cuando pases por aguas profundas, yo estaré contigo. Cuando pases por ríos de dificultad, no te ahogarás. Cuando pases por el fuego de la opresión, no te quemarás; las llamas no te consumirán.
Isa 43:3 Pues yo soy el SEÑOR, tu Dios, el Santo de Israel, tu Salvador. Yo di a Egipto como rescate por tu libertad; en tu lugar di a Etiopía* y a Seba.
Isa 43:4 Entregué a otros a cambio de ti. Cambié la vida de ellos por la tuya, porque eres muy precioso para mí. Recibes honra, y yo te amo.
Isa 43:5 »No tengas miedo, porque yo estoy contigo. Te reuniré a ti y a tus hijos del oriente y del occidente.
Isa 43:6 Les diré al norte y al sur: “Traigan a mis hijos e hijas de regreso a Israel desde los rincones más lejanos de la tierra.
Isa 43:7 Traigan a todo el que me reconoce como su Dios, porque yo los he creado para mi gloria. Fui yo quien los formé”».
Isa 43:8 Saquen a la gente que tiene ojos pero está ciega; que tiene oídos pero está sorda.
Isa 43:9 ¡Reúnan a las naciones! ¡Convoquen a los pueblos del mundo! ¿Cuál de sus ídolos acaso predijo cosas semejantes? ¿Cuál de ellos puede predecir lo que sucederá mañana? ¿Dónde están los testigos de tales predicciones? ¿Quién puede comprobar que han dicho la verdad?
Isa 43:10 «Pero tú eres mi testigo, Israel —dice el SEÑOR—, tú eres mi siervo. Tú has sido escogido para conocerme, para creer en mí y comprender que sólo yo soy Dios. No hay otro Dios; nunca lo hubo y nunca lo habrá.
Isa 43:11 Yo, sí, yo soy el SEÑOR, y no hay otro Salvador.
Isa 43:12 Primero predije tu rescate, y después te salvé y lo proclamé ante el mundo. Ningún dios extranjero jamás lo ha hecho. Tú, Israel, eres testigo de que yo soy el único Dios —dice el SEÑOR—.
Isa 43:13 Desde la eternidad y hasta la eternidad, yo soy Dios. No hay quien pueda arrebatar a nadie de mi mano; nadie puede deshacer lo que he hecho».
Isa 43:14 Esto dice el SEÑOR, tu Redentor, el Santo de Israel: «Por tu bien, enviaré un ejército contra Babilonia y obligaré a los babilonios* a huir en esos barcos de los que están tan orgullosos.
Isa 43:15 Yo soy el SEÑOR, tu Santo, el Creador y Rey de Israel.
Isa 43:16 Yo soy el SEÑOR, que abrió un camino a través de las aguas, e hizo una senda seca a través del mar.
Isa 43:17 Yo llamé al poderoso ejército de Egipto con todos sus carros de guerra y sus caballos. Los sumergí debajo de las olas, y se ahogaron; su vida se apagó como mecha humeante.
Isa 43:18 »Pero olvida todo eso; no es nada comparado con lo que voy a hacer.
Isa 43:19 Pues estoy a punto de hacer algo nuevo. ¡Mira, ya he comenzado! ¿No lo ves? Haré un camino a través del desierto; crearé ríos en la tierra árida y baldía.
Isa 43:20 Los animales salvajes de los campos me darán las gracias, y también los chacales y los búhos, por darles agua en el desierto. Sí, haré ríos en la tierra árida y baldía, para que mi pueblo escogido pueda refrescarse.
Isa 43:21 Yo hice a Israel para mí mismo, y algún día me honrará delante del mundo entero.
Isa 43:22 »Sin embargo, querida familia de Jacob, tú te niegas a pedirme ayuda. ¡Oh Israel, te has cansado de mí!
Isa 43:23 No me has traído ovejas ni cabras para ofrendas quemadas. No me has honrado con sacrificios, aun cuando no te he agobiado ni fatigado con exigencias de ofrendas de granos y de incienso.
Isa 43:24 No me has traído el cálamo aromático, ni me has agradado con la grasa de los sacrificios. En cambio, me has agobiado con tus pecados y me has cansado con tus faltas.
Isa 43:25 »Yo, sí, yo solo, borraré tus pecados por amor a mí mismo y nunca volveré a pensar en ellos.
Isa 43:26 Revisemos juntos la situación, y presenta tu defensa para demostrar tu inocencia.
Isa 43:27 Desde el principio, tu primer antepasado pecó contra mí; todos tus líderes quebrantaron mis leyes.
Isa 43:28 Por eso yo he avergonzado a tus sacerdotes; he decretado la destrucción total* de Jacob y la vergüenza para Israel.

viernes, 15 de septiembre de 2017

LECTURA BÍBLICA 15 DE SEPTIEMBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    23:13-25

Luc 23:13 Entonces Pilato llamó a los principales sacerdotes y a los otros líderes religiosos, junto con el pueblo,
Luc 23:14 y anunció su veredicto: «Me trajeron a este hombre porque lo acusan de encabezar una revuelta. Detenidamente lo he examinado al respecto en presencia de ustedes y lo encuentro inocente.
Luc 23:15 Herodes llegó a la misma conclusión y me lo devolvió. Este hombre no ha hecho nada que merezca la pena de muerte.
Luc 23:16 Así que lo haré azotar y luego lo pondré en libertad»*.
Luc 23:17 -.-
Luc 23:18 Pero un gran clamor surgió de la multitud, y a una voz la gente gritó: «¡Mátalo y suéltanos a Barrabás!».
Luc 23:19 (Barrabás estaba en prisión por haber participado en un levantamiento contra el gobierno en Jerusalén, y por asesinato).
Luc 23:20 Pilato discutió con ellos porque quería poner en libertad a Jesús.
Luc 23:21 Pero la multitud seguía gritando: «¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!».
Luc 23:22 Por tercera vez insistió Pilato: «¿Por qué? ¿Qué crimen ha cometido? No encuentro ninguna razón para condenarlo a muerte. Lo haré azotar y luego lo soltaré».
Luc 23:23 Pero la turba gritó cada vez más fuerte, exigiendo que Jesús fuera crucificado, y sus voces prevalecieron.
Luc 23:24 Entonces Pilato sentenció a Jesús a muerte como la gente reclamaba.
Luc 23:25 Como habían pedido, puso en libertad a Barrabás, el que estaba preso por levantamiento y asesinato. Y les entregó a Jesús para que hicieran con él como quisieran.




 HEBREOS  9:1-10

Heb 9:1 Ese primer pacto entre Dios e Israel incluía ordenanzas para la adoración y un lugar de culto aquí, en la tierra.
Heb 9:2 Ese tabernáculo estaba formado por dos salas.* En la primera sala había un candelabro, una mesa y los panes consagrados sobre ella. Esta sala se llamaba Lugar Santo.
Heb 9:3 Luego había una cortina detrás de la cual se encontraba la segunda sala,* llamada Lugar Santísimo.
Heb 9:4 En esa sala había un altar de oro para el incienso y un cofre de madera conocido como el arca del pacto, el cual estaba totalmente cubierto de oro. Dentro del arca había un recipiente de oro que contenía el maná, la vara de Aarón a la que le habían salido hojas y las tablas del pacto que eran de piedra.
Heb 9:5 Por encima del arca estaban los querubines de la gloria divina, cuyas alas se extendían sobre la tapa del arca, es decir, el lugar de la expiación. Pero ahora no podemos explicar estas cosas en detalle.
Heb 9:6 Cuando estos elementos estaban en su lugar, los sacerdotes entraban con regularidad en la primera sala,* durante el cumplimiento de sus deberes religiosos.
Heb 9:7 Pero sólo el sumo sacerdote entraba en el Lugar Santísimo y lo hacía una sola vez al año. Y siempre ofrecía sangre por sus propios pecados y por los pecados que el pueblo cometía por ignorancia.
Heb 9:8 Mediante esas ordenanzas, el Espíritu Santo daba a entender que la entrada al Lugar Santísimo no estaba abierta a todos en tanto siguiera en pie el tabernáculo* y el sistema que representaba.
Heb 9:9 Esta es una ilustración que apunta al tiempo presente. Pues las ofrendas y los sacrificios que ofrecen los sacerdotes no pueden limpiar la conciencia de las personas que los traen.
Heb 9:10 Pues ese sistema antiguo sólo consiste en alimentos, bebidas y diversas ceremonias de purificación, es decir, ordenanzas externas* que permanecieron vigentes sólo hasta que se estableció un sistema mejor.



PROVERBIOS 25:15-28

Pro 25:15 La paciencia puede persuadir al príncipe, y las palabras suaves pueden quebrar los huesos.
Pro 25:16 ¿Te gusta la miel? ¡No comas demasiada, porque te darán ganas de vomitar!
Pro 25:17 No visites a tus vecinos muy seguido, porque se cansarán de ti y no serás bienvenido.
Pro 25:18 Decir mentiras acerca de otros es tan dañino como golpearlos con un hacha, herirlos con una espada o lanzarles una flecha afilada.
Pro 25:19 Confiar en alguien inestable en tiempos de angustia es como masticar con un diente roto o caminar con un pie cojo.
Pro 25:20 Cantar canciones alegres a quien tiene el corazón afligido es como quitarle a alguien el abrigo cuando hace frío o echarle vinagre a una herida.
Pro 25:21 Si tus enemigos tienen hambre, dales de comer. Si tienen sed, dales agua para beber.
Pro 25:22 Amontonarás carbones encendidos de vergüenza sobre su cabeza, y el SEÑOR te recompensará.
Pro 25:23 Tan cierto como que el viento del norte trae lluvia, ¡la lengua chismosa causa enojo!
Pro 25:24 Mejor vivir solo en un rincón de la azotea que en una casa preciosa con una esposa que busca pleitos.
Pro 25:25 Las buenas noticias que llegan de lejos son como el agua fresca para el que tiene sed.
Pro 25:26 Si el justo se doblega ante el perverso es como contaminar una fuente o enturbiar un manantial.
Pro 25:27 No es bueno comer mucha miel, ni buscar honores para uno mismo.
Pro 25:28 Una persona sin control propio es como una ciudad con las murallas destruidas.



LECTURA PARA LA NOCHE

ISAÍAS 40-41

Isa 40:1 «Consuelen, consuelen a mi pueblo —dice su Dios—.
Isa 40:2 Hablen con ternura a Jerusalén y díganle que se acabaron sus días tristes y que sus pecados están perdonados. Sí, el SEÑOR le dio doble castigo por todos sus pecados».
Isa 40:3 ¡Escuchen! Es la voz de alguien que clama: «¡Abran camino a través del desierto para el SEÑOR! ¡Hagan una carretera derecha a través de la tierra baldía para nuestro Dios!
Isa 40:4 Rellenen los valles y allanen los montes y las colinas; enderecen las curvas y suavicen los lugares ásperos.
Isa 40:5 Entonces se revelará la gloria del SEÑOR y todas las personas la verán. ¡El SEÑOR ha hablado!».*
Isa 40:6 Una voz dijo: «¡Grita!». Y yo pregunté: «¿Qué debo gritar?». «Grita que los seres humanos son como la hierba. Su belleza se desvanece tan rápido como las flores en un campo.
Isa 40:7 La hierba se seca y las flores se marchitan bajo el aliento del SEÑOR. Y así sucede también con los seres humanos.
Isa 40:8 La hierba se seca y las flores se marchitan, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre».
Isa 40:9 ¡Oh Sión, mensajera de buenas noticias, grita desde las cimas de los montes! Grítalo más fuerte, oh Jerusalén.* Grita y no tengas miedo. Diles a las ciudades de Judá: «¡Aquí viene su Dios!».
Isa 40:10 Sí, el SEÑOR Soberano viene con poder y reinará con brazo poderoso. Miren, él trae consigo su recompensa.
Isa 40:11 Alimentará su rebaño como un pastor; llevará en sus brazos los corderos y los mantendrá cerca de su corazón. Guiará con delicadeza a las ovejas con crías.
Isa 40:12 ¿Quién ha sostenido los océanos en la mano? ¿Quién ha medido los cielos con los dedos? ¿Quién sabe cuánto pesa la tierra, o ha pesado los montes y las colinas en una balanza?
Isa 40:13 ¿Quién puede dar consejos al Espíritu del SEÑOR?* ¿Quién sabe lo suficiente para aconsejarlo o instruirlo?
Isa 40:14 ¿Acaso el SEÑOR alguna vez ha necesitado el consejo de alguien? ¿Necesita que se le instruya sobre lo que es bueno? ¿Le enseñó alguien al SEÑOR lo que es correcto, o le mostró la senda de la justicia?
Isa 40:15 No, porque todas las naciones del mundo no son más que un grano de arena en el desierto. No son más que una capa de polvo sobre la balanza. Él levanta el mundo entero como si fuera un grano de arena.
Isa 40:16 Toda la madera de los bosques del Líbano y todos los animales del Líbano no serían suficientes para presentar una ofrenda quemada digna de nuestro Dios.
Isa 40:17 Las naciones del mundo no valen nada para él. Ante sus ojos, cuentan menos que nada, son sólo vacío y espuma.
Isa 40:18 ¿Con quién podemos comparar a Dios? ¿Qué imagen se puede encontrar que se le parezca?
Isa 40:19 ¿Se le puede comparar con un ídolo formado en un molde, revestido de oro y decorado con cadenas de plata?
Isa 40:20 Y si la gente es demasiado pobre para eso, al menos escojen una madera que no se pudre y un artesano habilidoso ¡para que talle una imagen que no se caiga!
Isa 40:21 ¿Acaso no han oído? ¿No entienden? ¿Están sordos a las palabras de Dios, las palabras que habló antes de que existiera el mundo? ¿Son tan ignorantes?
Isa 40:22 Dios se sienta sobre el círculo de la tierra; la gente que hay abajo le parecen saltamontes. Él despliega los cielos como una cortina, y hace con ellos su carpa.
Isa 40:23 Él juzga a los poderosos del mundo y los reduce a nada.
Isa 40:24 Apenas comienzan, recién están echando raíces, cuando él sopla sobre ellos y se marchitan; se los lleva el viento como a la paja.
Isa 40:25 «¿Con quién me compararán? ¿Quién es igual a mí?», pregunta el Santo.
Isa 40:26 Levanten la mirada a los cielos. ¿Quién creó todas las estrellas? Él las hace salir como un ejército, una tras otra, y llama a cada una por su nombre. A causa de su gran poder y su incomparable fuerza, no se pierde ni una de ellas.
Isa 40:27 Oh Jacob, ¿cómo puedes decir que el SEÑOR no ve tus dificultades? Oh Israel, ¿cómo puedes decir que Dios no toma en cuenta tus derechos?
Isa 40:28 ¿Acaso nunca han oído? ¿Nunca han entendido? El SEÑOR es el Dios eterno, el Creador de toda la tierra. Él nunca se debilita ni se cansa; nadie puede medir la profundidad de su entendimiento.
Isa 40:29 Él da poder a los indefensos y fortaleza a los débiles.
Isa 40:30 Hasta los jóvenes se debilitan y se cansan, y los hombres jóvenes caen exhaustos.
Isa 40:31 En cambio, los que confían en el SEÑOR encontrarán nuevas fuerzas; volarán alto, como con alas de águila. Correrán y no se cansarán; caminarán y no desmayarán.
Isa 41:1 «Escuchen en silencio ante mí, tierras más allá del mar. Traigan sus argumentos más convincentes. Vengan ahora y hablen; el tribunal está listo para oír su caso.
Isa 41:2 »¿Quién ha incitado a ese rey del oriente, llamándolo en justicia para el servicio de Dios? ¿Quién le da victoria a ese hombre sobre muchas naciones y permite que pisotee a los reyes? Con su espada, reduce a polvo a los ejércitos y con su arco los esparce como la paja ante el viento.
Isa 41:3 Los persigue y avanza seguro, aunque pisa terreno desconocido.
Isa 41:4 ¿Quién ha hecho obras tan poderosas, llamando a cada nueva generación desde el principio del tiempo? Soy yo, el SEÑOR, el Primero y el Último; únicamente yo lo soy».
Isa 41:5 Las tierras más allá del mar observan con temor; las tierras lejanas tiemblan y se movilizan para la guerra.
Isa 41:6 Los fabricantes de ídolos se alientan unos a otros y se dicen: «¡Sé fuerte!».
Isa 41:7 El escultor anima al orfebre, y el que hace moldes colabora en el yunque. «Muy bien —dicen—, está quedando bien». Con cuidado juntan las piezas, después sujetan el ídolo para que no se caiga.
Isa 41:8 «Pero en cuanto a ti, Israel, mi siervo, Jacob, a quien he escogido, descendiente de mi amigo Abraham,
Isa 41:9 te he llamado desde los confines de la tierra, diciéndote: “Eres mi siervo”. Pues te he escogido y no te desecharé.
Isa 41:10 No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas y te ayudaré; te sostendré con mi mano derecha victoriosa.
Isa 41:11 »¿Ves? Todos tus furiosos enemigos están allí tendidos, confundidos y humillados. Todo el que se te oponga morirá y quedará en la nada.
Isa 41:12 Buscarás en vano a los que trataron de conquistarte. Los que te ataquen quedarán en la nada.
Isa 41:13 Pues yo te sostengo de tu mano derecha; yo, el SEÑOR tu Dios. Y te digo: “No tengas miedo, aquí estoy para ayudarte.
Isa 41:14 Aunque seas un humilde gusano, oh Jacob, no tengas miedo, pueblo de Israel, porque yo te ayudaré. Yo soy el SEÑOR, tu Redentor. Yo soy el Santo de Israel”.
Isa 41:15 Serás un nuevo instrumento para trillar, con muchos dientes afilados. Despedazarás a tus enemigos, convirtiendo a los montes en paja.
Isa 41:16 Los lanzarás al aire y el viento se los llevará; un remolino los esparcirá. Entonces te alegrarás en el SEÑOR; te gloriarás en el Santo de Israel.
Isa 41:17 »Cuando los pobres y los necesitados busquen agua y no la encuentren, y tengan la lengua reseca por la sed, entonces yo, el SEÑOR, les responderé; yo, el Dios de Israel, nunca los abandonaré.
Isa 41:18 Abriré ríos para ellos en los altiplanos. Les daré fuentes de agua en los valles y llenaré el desierto con lagunas de agua; por la tierra reseca correrán ríos alimentados por manantiales.
Isa 41:19 Plantaré árboles en el desierto árido: cedros, acacias, mirtos, olivos, cipreses, abetos y pinos.
Isa 41:20 Lo hago para que todos los que vean este milagro comprendan lo que significa: que el SEÑOR es quien lo ha hecho, el Santo de Israel lo ha creado.
Isa 41:21 »Expongan el caso de sus ídolos —dice el SEÑOR—. Que demuestren lo que pueden hacer —dice el Rey de Israel* —.
Isa 41:22 Que intenten decirnos lo que sucedió hace mucho tiempo, para que podamos examinar las pruebas. O que nos digan lo que nos depara el futuro, para que podamos saber lo que sucederá.
Isa 41:23 Sí, dígannos lo que ocurrirá en los próximos días. Entonces sabremos que ustedes son dioses. ¡Por lo menos hagan algo, bueno o malo! Hagan algo que nos asombre y nos atemorice.
Isa 41:24 ¡Pero no! Ustedes son menos que nada y no pueden hacer nada en absoluto. Quienes los escogen se contaminan a sí mismos.
Isa 41:25 »Yo incité a un líder que vendrá del norte; lo he llamado por su nombre desde el oriente. Le daré la victoria sobre reyes y príncipes; los pisoteará como el alfarero pisa la arcilla.
Isa 41:26 »¿Quién les dijo desde el principio que esto sucedería? ¿Quién predijo esto, haciéndoles admitir que él tenía razón? ¡Nadie dijo una sola palabra!
Isa 41:27 Yo fui el primero en decirle a Sión: “¡Mira! ¡La ayuda está en camino!”* . Enviaré a Jerusalén un mensajero con buenas noticias.
Isa 41:28 Ninguno de sus ídolos les dijo esto; ni uno respondió cuando pregunté.
Isa 41:29 Como ven, todos son objetos necios y sin ningún valor; sus ídolos son tan vacíos como el viento.

jueves, 14 de septiembre de 2017

LECTURA BÍBLICA 14 DE SEPTIEMBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    23:1-12

Luc 23:1 Entonces todo el Concilio llevó a Jesús ante Pilato, el gobernador romano.
Luc 23:2 Comenzaron a presentar su caso: «Este hombre ha estado llevando al pueblo por mal camino al decirles que no paguen los impuestos al gobierno romano y al afirmar que él es el Mesías, un rey».
Luc 23:3 Entonces Pilato le preguntó: —¿Eres tú el rey de los judíos? Jesús contestó: —Tú lo has dicho.
Luc 23:4 Pilato se dirigió a los principales sacerdotes y a la multitud y les dijo: —¡No encuentro ningún delito en este hombre!
Luc 23:5 Pero insistían: —Con sus enseñanzas causa disturbios por donde va, en toda Judea, desde Galilea hasta Jerusalén.
Luc 23:6 —Ah, ¿es galileo? —preguntó Pilato.
Luc 23:7 Cuando le dijeron que sí, Pilato lo mandó a Herodes Antipas, porque Galilea estaba bajo la jurisdicción de Herodes, y dio la casualidad de que se encontraba en Jerusalén en ese momento.
Luc 23:8 Herodes se alegró mucho por la oportunidad de ver a Jesús, porque había oído hablar de él y hacía tiempo que quería verlo realizar un milagro.
Luc 23:9 Herodes le hizo una pregunta tras otra, pero Jesús se negó a contestar.
Luc 23:10 Mientras tanto, los principales sacerdotes y los maestros de la ley religiosa se quedaron allí gritando sus acusaciones.
Luc 23:11 Entonces Herodes y sus soldados comenzaron a burlarse de Jesús y a ridiculizarlo. Finalmente le pusieron un manto real y lo enviaron de regreso a Pilato.
Luc 23:12 (Herodes y Pilato, quienes habían sido enemigos anteriormente, ese día se hicieron amigos).



 HEBREOS  8:7-13

Heb 8:7 Si el primer pacto no hubiera tenido defectos, no habría sido necesario reemplazarlo con un segundo pacto.
Heb 8:8 Pero cuando Dios encontró defectos en el pueblo, dijo: «Llegará el día, dice el SEÑOR, en que haré un nuevo pacto con el pueblo de Israel y de Judá.
Heb 8:9 Este pacto no será como el que hice con sus antepasados cuando los tomé de la mano y los saqué de la tierra de Egipto. Ellos no permanecieron fieles a mi pacto, por eso les di la espalda, dice el SEÑOR.
Heb 8:10 Pero éste es el nuevo pacto que haré con el pueblo de Israel en ese día,* dice el SEÑOR: Pondré mis leyes en su mente y las escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.
Heb 8:11 Y no habrá necesidad de enseñar a sus vecinos ni habrá necesidad de enseñar a sus parientes,* diciendo: “Deberías conocer al SEÑOR”. Pues todos ya me conocerán, desde el más pequeño hasta el más grande.
Heb 8:12 Y perdonaré sus maldades y nunca más me acordaré de sus pecados»*.
Heb 8:13 Cuando Dios habla de un «nuevo» pacto, quiere decir que ha hecho obsoleto al primero, el cual ha caducado y pronto desaparecerá.



PROVERBIOS 25:1-14

Pro 25:1 Estos son más proverbios de Salomón, reunidos por los consejeros del rey Ezequías de Judá.
Pro 25:2 Es privilegio de Dios ocultar un asunto, y privilegio del rey descubrirlo.
Pro 25:3 Nadie puede comprender la altura de los cielos, la profundidad de la tierra, ¡ni todo lo que pasa por la mente del rey!
Pro 25:4 Quita las impurezas de la plata y quedará lista para el orfebre.
Pro 25:5 Quita al perverso de la corte del rey y su reino se afianzará por medio de la justicia.
Pro 25:6 No exijas una audiencia con el rey ni insistas en hacerte un lugar entre los grandes.
Pro 25:7 Es mejor esperar a que te inviten a la mesa principal y no que te echen y pases vergüenza en público. Tan sólo por haber visto algo,
Pro 25:8 no vayas corriendo a los tribunales. Pues, ¿qué harás si a fin de cuentas tu prójimo te desmiente y te hace pasar vergüenza?
Pro 25:9 Cuando discutas con tu prójimo, no reveles los secretos que otros te confiaron.
Pro 25:10 Te podrían acusar de chismoso, y nunca recuperarás tu buena reputación.
Pro 25:11 El consejo oportuno es precioso, como manzanas de oro en canasta de plata.
Pro 25:12 La crítica constructiva es, para quien la escucha, como un pendiente u otras joyas de oro.
Pro 25:13 Los mensajeros confiables refrescan como la nieve en verano. Reviven el espíritu de su patrón.
Pro 25:14 La persona que promete un regalo pero nunca lo da es como las nubes y el viento que no traen lluvia.



LECTURA PARA LA NOCHE

ISAÍAS 37-39

Isa 37:1 Cuando el rey Ezequías oyó el informe, rasgó su ropa, se vistió de tela áspera y entró al templo del SEÑOR.
Isa 37:2 Enseguida envió a Eliaquim, administrador del palacio; a Sebna, secretario de la corte; y a los principales sacerdotes, todos vestidos de tela áspera, a hablar con el profeta Isaías, hijo de Amoz.
Isa 37:3 Ellos le dijeron: «El rey Ezequías dice: “Hoy es un día de dificultad, insulto y deshonra. Es como cuando un niño está a punto de nacer, pero la madre no tiene fuerzas para dar a luz.
Isa 37:4 Tal vez el SEÑOR tu Dios haya oído al jefe del Estado Mayor* asirio, que fue enviado por el rey para desafiar al Dios viviente, y lo castigue por sus palabras. ¡Te rogamos que ores por los que hemos quedado!”».
Isa 37:5 Una vez que los funcionarios del rey Ezequías le dieron a Isaías el mensaje del rey,
Isa 37:6 el profeta respondió: «Díganle a su amo: “Esto dice el SEÑOR: ‘No te alteres por ese discurso blasfemo que han pronunciado contra mí los mensajeros del rey de Asiria.
Isa 37:7 ¡Escucha! Yo mismo actuaré en su contra,* y el rey recibirá un mensaje de que lo necesitan en su país. Así que volverá a su tierra, donde haré que lo maten a filo de espada’ ”».
Isa 37:8 Mientras tanto, el jefe del Estado Mayor asirio partió de Jerusalén para consultar al rey de Asiria, quien había salido de Laquis y estaba atacando a Libna.
Isa 37:9 Poco después, el rey Senaquerib recibió la noticia de que el rey Tirhaca de Etiopía* iba al frente de un ejército para luchar contra él. Antes de salir al encuentro de sus agresores, envió mensajeros de regreso a Ezequías, en Jerusalén, con el siguiente mensaje:
Isa 37:10 «Este mensaje está dirigido al rey Ezequías de Judá. No dejes que tu Dios, en quien confías, te engañe con promesas de que Jerusalén no caerá en manos del rey de Asiria.
Isa 37:11 Tú sabes perfectamente bien lo que han hecho los reyes de Asiria en todos los lugares donde han ido. ¡Han destruido por completo a todo aquel que se ha interpuesto en su camino! ¿Por qué serías tú la excepción?
Isa 37:12 ¿Acaso los dioses de otras naciones las han rescatado, naciones como Gozán, Harán, Resef y el pueblo de Edén que vivía en Telasar? ¡Mis antecesores los destruyeron a todos!
Isa 37:13 ¿Qué sucedió con el rey de Hamat y el rey de Arfad? ¿Qué les pasó a los reyes de Sefarvim, de Hena y de Iva?».
Isa 37:14 Después de recibir la carta de mano de los mensajeros y de leerla, Ezequías subió al templo del SEÑOR y desplegó la carta ante el SEÑOR.
Isa 37:15 En presencia del SEÑOR, el rey hizo la siguiente oración:
Isa 37:16 «¡Oh SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel, tú estás entronizado entre los poderosos querubines! Sólo tú eres el Dios de todos los reinos de la tierra. Sólo tú creaste los cielos y la tierra.
Isa 37:17 ¡Inclínate, oh SEÑOR, y escucha! ¡Abre tus ojos, oh SEÑOR, y mira! Escucha las palabras desafiantes de Senaquerib contra el Dios viviente.
Isa 37:18 »Es cierto, SEÑOR, que los reyes de Asiria han destruido a todas esas naciones.
Isa 37:19 Han arrojado al fuego los dioses de esas naciones y los han quemado. ¡Por supuesto que los asirios pudieron destruirlos, pues no eran dioses en absoluto! Eran sólo ídolos de madera y de piedra, formados por manos humanas.
Isa 37:20 Ahora, oh SEÑOR nuestro Dios, rescátanos de su poder; así todos los reinos de la tierra sabrán que sólo tú, oh SEÑOR, eres Dios».*
Isa 37:21 Después, Isaías, hijo de Amoz, le envió a Ezequías el siguiente mensaje: «Esto dice el SEÑOR, Dios de Israel: “Ya que oraste respecto al rey Senaquerib de Asiria,
Isa 37:22 el SEÑOR ha pronunciado estas palabras en su contra: »”La hija virgen de Sión te desprecia y se ríe de ti. La hija de Jerusalén menea la cabeza con desdén mientras tú huyes.
Isa 37:23 »”¿A quién has estado desafiando y ridiculizando? ¿Contra quién levantaste la voz? ¿A quién miraste con ojos tan arrogantes? ¡Fue al Santo de Israel!
Isa 37:24 Por medio de tus mensajeros, has desafiado al Señor. Dijiste: ‘Con mis numerosos carros de guerra conquisté las montañas más altas, sí, las cimas más remotas del Líbano. Corté sus cedros más altos y sus mejores cipreses. Alcancé sus rincones más lejanos y exploré sus bosques más espesos.
Isa 37:25 Cavé pozos en muchas tierras extranjeras* y me refresqué con sus aguas. ¡Con la planta de mi pie detuve todos los ríos de Egipto!’.
Isa 37:26 »”Pero ¿acaso no has oído? Yo lo decidí hace mucho tiempo. Hace mucho que lo planifiqué, y ahora lo llevo a cabo. Yo determiné que tú aplastaras ciudades fortificadas y las redujeras a un montón de escombros.
Isa 37:27 Por eso sus habitantes tienen tan poco poder y están tan asustados y confundidos. Son tan débiles como la hierba, tan fácil de pisotear como tiernos brotes verdes. Son como hierba que sale en el techo de una casa, que se quema* antes de poder crecer alta y lozana.
Isa 37:28 »”Pero a ti te conozco bien: sé dónde te encuentras, y cuándo entras y sales. Conozco la forma en que desataste tu furia contra mí.
Isa 37:29 Por esa furia en mi contra y por tu arrogancia, que yo mismo oí, te pondré mi gancho en la nariz y mi freno en la boca. Te haré regresar por el mismo camino por donde viniste”».
Isa 37:30 Luego Isaías le dijo a Ezequías: «Esta es la prueba de que es cierto lo que digo: »Este año ustedes sólo comerán lo que crezca por sí mismo, y el año próximo comerán lo que de eso brote. Sin embargo, el tercer año, plantarán cultivos y los cosecharán; cuidarán de sus viñedos y comerán de su fruto.
Isa 37:31 Y ustedes, los que quedan en Judá, los que han escapado de los estragos del ataque, echarán raíces en su propio suelo, crecerán y prosperarán.
Isa 37:32 Pues desde Jerusalén se extenderá un remanente de mi pueblo, un grupo de sobrevivientes, desde el monte Sión. ¡El ferviente compromiso del SEÑOR de los Ejércitos Celestiales hará que esto suceda!».
Isa 37:33 »Y esto dice el SEÑOR acerca del rey de Asiria: »“Sus ejércitos no entrarán en Jerusalén; ni siquiera lanzarán una sola flecha contra ella. No marcharán fuera de sus puertas con sus escudos ni levantarán terraplenes contra sus murallas.
Isa 37:34 El rey regresará a su propia tierra por el mismo camino por donde vino. No entrará en esta ciudad —dice el SEÑOR—.
Isa 37:35 Por mi propia honra y por amor a mi siervo David, defenderé esta ciudad y la protegeré”».
Isa 37:36 Esa noche el ángel del SEÑOR fue al campamento asirio y mató a ciento ochenta y cinco mil soldados. Cuando los asirios que sobrevivieron* se despertaron a la mañana siguiente, encontraron cadáveres por todas partes.
Isa 37:37 Entonces Senaquerib, rey de Asiria, levantó campamento y regresó a su propia tierra. Volvió a Nínive, la capital del reino, y allí se quedó.
Isa 37:38 Cierto día, mientras rendía culto en el templo de su dios Nisroc, sus hijos Adramelec y Sarezer lo mataron a espada. Luego escaparon a la tierra de Ararat, y otro de sus hijos, Esar-hadón, lo sucedió en el trono de Asiria.
Isa 38:1 Por ese tiempo, Ezequías se enfermó gravemente, y el profeta Isaías, hijo de Amoz, fue a visitarlo. Le dio al rey el siguiente mensaje: «Esto dice el SEÑOR: “Pon tus asuntos en orden porque vas a morir. No te recuperarás de esta enfermedad”».
Isa 38:2 Cuando Ezequías oyó el mensaje, volvió su rostro hacia la pared y oró al SEÑOR:
Isa 38:3 «Acuérdate, oh SEÑOR, que siempre te he sido fiel y te he servido con singular determinación, haciendo siempre lo que te agrada»; y el rey se echó a llorar amargamente.
Isa 38:4 Luego Isaías recibió este mensaje de parte del SEÑOR:
Isa 38:5 «Regresa y dile a Ezequías: “Esto dice el SEÑOR, Dios de tu antepasado David: ‘He oído tu oración y he visto tus lágrimas. Te añadiré quince años más de vida
Isa 38:6 y te rescataré del rey de Asiria junto con esta ciudad. Así es, defenderé esta ciudad’ ”.
Isa 38:7 »Esta es la señal del SEÑOR para demostrar que cumplirá lo que ha prometido:
Isa 38:8 “¡Haré retroceder diez gradas la sombra del sol en el reloj solar* de Acaz!”». Así que la sombra se movió diez gradas hacia atrás en el reloj solar.
Isa 38:9 Cuando el rey Ezequías se recuperó, escribió el siguiente poema:
Isa 38:10 Yo dije: «¿En la flor de mi vida tengo que entrar en el lugar de los muertos?* ¿Acaso seré privado del resto de mis años?».
Isa 38:11 Dije: «Nunca más veré al SEÑOR DIOS en la tierra de los vivos. Nunca más veré a mis amigos ni estaré con los que viven en este mundo.
Isa 38:12 Se me voló la vida como una tienda de pastor en medio de la tormenta. Fue cortada, como cuando el tejedor corta la tela del telar. De repente, mi vida se había acabado.
Isa 38:13 Esperé con paciencia toda la noche, pero me sentía como si unos leones me estuvieran despedazando. De repente, mi vida se había acabado.
Isa 38:14 En mi delirio, gorjeaba como una golondrina o una grulla, y después gemía como una paloma torcaza. Se me cansaban los ojos de mirar al cielo en busca de ayuda. Estoy en apuros, Señor. ¡Ayúdame!».
Isa 38:15 Pero ¿qué podía decir? Pues él mismo envió esta enfermedad. Ahora caminaré con humildad durante el resto de mis años a causa de esta angustia que he sentido.
Isa 38:16 SEÑOR, tu disciplina es buena, porque lleva a la vida y a la salud. ¡Tú restauras mi salud y me permites vivir!
Isa 38:17 Sí, esta angustia ha sido buena para mí, porque me has rescatado de la muerte y has perdonado todos mis pecados.
Isa 38:18 Pues los muertos* no pueden alabarte; no pueden levantar la voz en alabanza. Los que bajan a la tumba ya no pueden esperar en tu fidelidad.
Isa 38:19 Sólo los vivos pueden alabarte como yo lo hago hoy. Cada generación le habla de tu fidelidad a la siguiente.
Isa 38:20 Imagínense: el SEÑOR está dispuesto a sanarme. Cantaré sus alabanzas con instrumentos todos los días de mi vida en el templo del SEÑOR.
Isa 38:21 Isaías les había dicho a los siervos de Ezequías: «Preparen un ungüento de higos y úntenlo sobre la llaga, y Ezequías se recuperará».
Isa 38:22 Y Ezequías había preguntado: «¿Qué señal probará que iré al templo del SEÑOR?».
Isa 39:1 Poco tiempo después, Merodac-baladán, hijo de Baladán, rey de Babilonia, le envió saludos a Ezequías junto con un regalo. Se enteró de que Ezequías había estado muy enfermo y que se había recuperado.
Isa 39:2 Ezequías quedó encantado con los enviados de Babilonia y les mostró todo lo que había en sus casas del tesoro: la plata, el oro, las especias y los aceites aromáticos. También los llevó a conocer su arsenal, ¡y les mostró todo lo que había en sus tesoros reales! No hubo nada, ni en el palacio ni en el reino, que Ezequías no les mostrara.
Isa 39:3 Entonces el profeta Isaías fue a ver al rey Ezequías y le preguntó: —¿Qué querían esos hombres? ¿De dónde vinieron? Ezequías contestó: —Vinieron de la lejana tierra de Babilonia.
Isa 39:4 —¿Qué vieron en tu palacio? —preguntó Isaías. —Lo vieron todo —contestó Ezequías—. Les mostré todo lo que poseo, todos mis tesoros reales.
Isa 39:5 Entonces Isaías dijo a Ezequías: —Escucha este mensaje del SEÑOR de los Ejércitos Celestiales:
Isa 39:6 “Se acerca el tiempo cuando todo lo que hay en tu palacio —todos los tesoros que tus antepasados han acumulado hasta ahora— será llevado a Babilonia. No quedará nada —dice el SEÑOR—.
Isa 39:7 Algunos de tus hijos serán llevados al destierro. Los harán eunucos que servirán en el palacio del rey de Babilonia”.
Isa 39:8 Entonces Ezequías dijo a Isaías: —Este mensaje que me has dado de parte del SEÑOR es bueno. Pues el rey pensaba: «Por lo menos habrá paz y seguridad mientras yo viva».