domingo, 25 de septiembre de 2016

LECTURA BÍBLICA 25 DE SEPTIEMBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    24:45-53

Luc 24:45 Entonces les abrió la mente para que entendieran las Escrituras.
Luc 24:46 Y dijo: «Efectivamente, se escribió hace mucho tiempo que el Mesías debería sufrir, morir y resucitar al tercer día.
Luc 24:47 También se escribió que este mensaje se proclamaría con la autoridad de su nombre a todas las naciones,* comenzando con Jerusalén: “Hay perdón de pecados para todos los que se arrepientan”.
Luc 24:48 Ustedes son testigos de todas estas cosas.
Luc 24:49 »Y ahora enviaré al Espíritu Santo, tal como prometió mi Padre. Pero quédense aquí en la ciudad hasta que el Espíritu Santo venga y los llene con poder del cielo».
Luc 24:50 Entonces Jesús los llevó a Betania, levantó sus manos al cielo y los bendijo.
Luc 24:51 Mientras los bendecía, los dejó y fue levantado al cielo.
Luc 24:52 Entonces ellos lo adoraron y regresaron a Jerusalén llenos de gran alegría.
Luc 24:53 Y pasaban todo su tiempo en el templo, adorando a Dios.



 HEBREOS  13:9-25

Heb 13:9 Así que, no se dejen cautivar por ideas nuevas y extrañas. Su fortaleza espiritual proviene de la gracia de Dios y no depende de reglas sobre los alimentos, que de nada sirven a quienes las siguen.
Heb 13:10 Tenemos un altar del cual los sacerdotes del tabernáculo* no tienen derecho a comer.
Heb 13:11 Bajo el sistema antiguo, el sumo sacerdote llevaba la sangre de los animales al Lugar Santo como sacrificio por el pecado, y los cuerpos de esos animales se quemaban fuera del campamento.
Heb 13:12 De igual manera, Jesús sufrió y murió fuera de las puertas de la ciudad para hacer santo a su pueblo mediante su propia sangre.
Heb 13:13 Entonces salgamos al encuentro de Jesús, fuera del campamento, y llevemos la deshonra que él llevó.
Heb 13:14 Pues este mundo no es nuestro hogar permanente; esperamos el hogar futuro.
Heb 13:15 Por lo tanto, por medio de Jesús, ofrezcamos un sacrificio continuo de alabanza a Dios, mediante el cual proclamamos nuestra lealtad a su nombre.
Heb 13:16 Y no se olviden de hacer el bien ni de compartir lo que tienen con quienes pasan necesidad. Estos son los sacrificios que le agradan a Dios.
Heb 13:17 Obedezcan a sus líderes espirituales y hagan lo que ellos dicen. Su tarea es cuidar el alma de ustedes y tienen que rendir cuentas a Dios. Denles motivos para que la hagan con alegría y no con dolor. Esto último ciertamente no los beneficiará a ustedes.
Heb 13:18 Oren por nosotros, pues tenemos la conciencia limpia y deseamos comportarnos con integridad en todo lo que hacemos.
Heb 13:19 Y oren especialmente para que pueda regresar a verlos pronto.
Heb 13:20 Y ahora, que el Dios de paz —quien levantó de entre los muertos a nuestro Señor Jesús, el gran Pastor de las ovejas, y que ratificó un pacto eterno con su sangre —
Heb 13:21 los capacite con todo lo que necesiten para hacer su voluntad. Que él produzca en ustedes,* mediante el poder de Jesucristo, todo lo bueno que a él le agrada. ¡A él sea toda la gloria por siempre y para siempre! Amén.
Heb 13:22 Les ruego, amados hermanos, que hagan caso a lo que les escribí en esta breve exhortación.
Heb 13:23 Quiero que sepan que nuestro hermano Timoteo ya salió de la cárcel. Si llega pronto, lo llevaré conmigo cuando vaya a verlos.
Heb 13:24 Saluden a todos los líderes y a todos los creyentes que están allí. Los creyentes de Italia les envían sus saludos.
Heb 13:25 Que la gracia de Dios sea con todos ustedes.



PROVERBIOS 31

Pro 31:1 Los dichos del rey Lemuel contienen el siguiente mensaje,* que le enseñó su madre.
Pro 31:2 Oh hijo mío, oh hijo de mi vientre, oh hijo de mis votos,
Pro 31:3 no desperdicies tu vigor con mujeres, ésas que arruinan a los reyes.
Pro 31:4 No es para los reyes, oh Lemuel, beber mucho vino. Los gobernantes no deberían ansiar bebidas alcohólicas.
Pro 31:5 Pues si beben, podrían olvidarse de la ley y no harían justicia a los oprimidos.
Pro 31:6 Las bebidas alcohólicas son para los que se están muriendo, y el vino para los que sufren angustias amargas.
Pro 31:7 Que beban para olvidar su pobreza y nunca más se acuerden de sus problemas.
Pro 31:8 Habla a favor de los que no pueden hablar por sí mismos; garantiza justicia para todos los abatidos.
Pro 31:9 Sí, habla a favor de los pobres e indefensos, y asegúrate de que se les haga justicia.
Pro 31:10 *¿Quién podrá encontrar una esposa virtuosa y capaz? Es más preciosa que los rubíes.
Pro 31:11 Su marido puede confiar en ella, y ella le enriquecerá en gran manera la vida.
Pro 31:12 Esa mujer le hace bien y no mal, todos los días de su vida.
Pro 31:13 Ella encuentra lana y lino y laboriosamente los hila con sus manos.
Pro 31:14 Es como un barco mercante que trae su alimento de lejos.
Pro 31:15 Se levanta de madrugada y prepara el desayuno para su familia y planifica las labores de sus criadas.
Pro 31:16 Va a inspeccionar un campo y lo compra; con sus ganancias planta un viñedo.
Pro 31:17 Ella es fuerte y llena de energía y es muy trabajadora.
Pro 31:18 Se asegura de que sus negocios tengan ganancias; su lámpara está encendida hasta altas horas de la noche.
Pro 31:19 Tiene sus manos ocupadas en el hilado, con sus dedos tuerce el hilo.
Pro 31:20 Tiende la mano al pobre y abre sus brazos al necesitado.
Pro 31:21 Cuando llega el invierno, no teme por su familia, porque todos tienen ropas abrigadas.*
Pro 31:22 Ella hace sus propias colchas. Se viste con túnicas de lino de alta calidad y vestiduras de color púrpura.
Pro 31:23 Su esposo es bien conocido en las puertas de la ciudad, donde se sienta junto con otras autoridades de la ciudad.
Pro 31:24 Confecciona vestimentas de lino con cintos y fajas para vender a los comerciantes.
Pro 31:25 Está vestida de fortaleza y dignidad, y se ríe sin temor al futuro.
Pro 31:26 Cuando habla, sus palabras son sabias, y da órdenes con bondad.
Pro 31:27 Está atenta a todo lo que ocurre en su hogar, y no sufre las consecuencias de la pereza.
Pro 31:28 Sus hijos se levantan y la bendicen. Su marido la alaba:
Pro 31:29 «Hay muchas mujeres virtuosas y capaces en el mundo, ¡pero tú las superas a todas!».
Pro 31:30 El encanto es engañoso, y la belleza no perdura, pero la mujer que teme al SEÑOR será altamente alabada.
Pro 31:31 Recompénsenla por todo lo que ha hecho. Que sus obras declaren en público su alabanza.


LECTURA PARA LA NOCHE

ISAÍAS 65-66

Isa 65:1 El SEÑOR dice: «Estaba listo para responder, pero nadie me pedía ayuda; estaba listo para dejarme encontrar, pero nadie me buscaba. “¡Aquí estoy, aquí estoy!”, dije a una nación que no invocaba mi nombre.*
Isa 65:2 Todo el día abrí mis brazos a un pueblo rebelde.* Pero ellos siguen sus malos caminos y sus planes torcidos.
Isa 65:3 Todo el día me insultan en mi propia cara al rendir culto a ídolos en sus huertos sagrados y al quemar incienso en altares paganos.
Isa 65:4 De noche andan entre las tumbas para rendir culto a los muertos. Comen carne de cerdo y hacen guisos con otros alimentos prohibidos.
Isa 65:5 Sin embargo, se dicen unos a otros: “¡No te acerques demasiado, porque me contaminarás! ¡Yo soy más santo que tú!”. Ese pueblo es un hedor para mi nariz; un olor irritante que nunca desaparece.
Isa 65:6 »Miren, tengo escrito mi decreto* delante de mí: no me quedaré callado; les daré el pago que se merecen. Sí, les daré su merecido,
Isa 65:7 tanto por sus propios pecados, como por los de sus antepasados —dice el SEÑOR—. También quemaron incienso en los montes y me insultaron en las colinas. ¡Les daré su merecido!
Isa 65:8 »Pero no los destruiré a todos —dice el SEÑOR—. Tal como se encuentran uvas buenas en un racimo de uvas malas (y alguien dice: “¡No las tires todas; algunas de ellas están buenas!”), así mismo, no destruiré a todo Israel. Pues aún tengo verdaderos siervos allí.
Isa 65:9 Conservaré un remanente del pueblo de Israel* y de Judá, para que posea mi tierra. Aquellos a quienes yo escoja la heredarán y mis siervos vivirán allí.
Isa 65:10 La llanura de Sarón se llenará nuevamente de rebaños para mi pueblo que me busca, y el valle de Acor será lugar de pastoreo para las manadas.
Isa 65:11 »Pero como el resto de ustedes abandonó al SEÑOR y se olvidó de su templo, y como preparó fiestas para honrar al dios de la Fortuna y le ofreció vino mezclado al dios del Destino,
Isa 65:12 ahora yo los “destinaré” a ustedes a la espada. Todos ustedes se inclinarán delante del verdugo. Pues cuando los llamé, ustedes no me respondieron; cuando hablé, no me escucharon. Pecaron deliberadamente —ante mis propios ojos— y escogieron hacer lo que saben que yo desprecio».
Isa 65:13 Por lo tanto, esto dice el SEÑOR Soberano: «Mis siervos comerán, pero ustedes pasarán hambre. Mis siervos beberán, pero ustedes tendrán sed. Mis siervos se alegrarán, pero ustedes estarán tristes y avergonzados.
Isa 65:14 Mis siervos cantarán de alegría, pero ustedes llorarán de angustia y desesperación.
Isa 65:15 El nombre de ustedes será una maldición entre mi pueblo, porque el SEÑOR Soberano los destruirá y llamará a sus verdaderos siervos por otro nombre.
Isa 65:16 Todos los que invoquen una bendición o hagan un juramento lo harán por el Dios de la verdad. Dejaré a un lado mi enojo y olvidaré la maldad de los tiempos pasados.
Isa 65:17 ¡Miren! Estoy creando cielos nuevos y una tierra nueva, y nadie volverá siquiera a pensar en los anteriores.
Isa 65:18 Alégrense; regocíjense para siempre en mi creación. ¡Y miren! Yo crearé una Jerusalén que será un lugar de felicidad y su pueblo será fuente de alegría.
Isa 65:19 Me gozaré por Jerusalén y me deleitaré en mi pueblo. Y el sonido de los llantos y los lamentos jamás se oirá en ella.
Isa 65:20 »Los bebés ya no morirán a los pocos días de haber nacido, ni los adultos morirán antes de haber tenido una vida plena. Nunca más se considerará anciano a alguien que tenga cien años; solamente los malditos morirán tan jóvenes.
Isa 65:21 En esos días, la gente habitará en las casas que construya y comerá del fruto de sus propios viñedos.
Isa 65:22 A diferencia del pasado, los invasores no les quitarán sus casas ni les confiscarán sus viñedos. Pues mi pueblo vivirá tan larga vida como los árboles, y mis escogidos tendrán tiempo para disfrutar de lo adquirido con su arduo trabajo.
Isa 65:23 No trabajarán en vano, y sus hijos no estarán condenados a la desgracia, porque son un pueblo bendecido por el SEÑOR, y sus hijos también serán bendecidos.
Isa 65:24 Les responderé antes que me llamen. Cuando aún estén hablando de lo que necesiten, ¡me adelantaré y responderé a sus oraciones!
Isa 65:25 El lobo y el cordero comerán juntos. El león comerá heno, como el buey; pero las serpientes comerán polvo. En esos días, nadie será herido ni destruido en mi monte santo. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado!».
Isa 66:1 Esto dice el SEÑOR: «El cielo es mi trono y la tierra es el estrado de mis pies. ¿Podrían acaso construirme un templo tan bueno como ése? ¿Podrían construirme un lugar de descanso así?
Isa 66:2 Con mis manos hice tanto el cielo como la tierra; son míos, con todo lo que hay en ellos.* ¡Yo, el SEÑOR, he hablado! »Bendeciré a los que tienen un corazón humilde y arrepentido, a los que tiemblan ante mi palabra.
Isa 66:3 Pero a los que escojan sus propios caminos y se deleiten en sus pecados detestables, no les aceptaré sus ofrendas. Cuando tales personas sacrifiquen un toro, no será más aceptable que un sacrificio humano. Cuando sacrifiquen un cordero, será como si hubieran sacrificado un perro. Cuando traigan una ofrenda de grano, igual sería que ofrecieran sangre de cerdo. Cuando quemen incienso, será como si hubieran bendecido a un ídolo.
Isa 66:4 Yo les enviaré grandes dificultades: todas las cosas que ellos temían. Cuando los llamé, no me respondieron. Cuando les hablé, no me escucharon. Pecaron deliberadamente ante mis propios ojos y escogieron hacer lo que saben que yo desprecio».
Isa 66:5 Escuchen este mensaje del SEÑOR, ustedes que tiemblan ante sus palabras: «Su propio pueblo los odia y los expulsa por ser leales a mi nombre. “¡Que el SEÑOR sea honrado! —se burlan—. ¡Alégrense en él!”. Pero ellos serán avergonzado.
Isa 66:6 ¿Qué es ese alboroto que hay en la ciudad? ¿Qué es ese ruido tan terrible que viene del templo? Es la voz del SEÑOR, vengándose de sus enemigos.
Isa 66:7 »Aun antes de que comenzaran los dolores de parto, Jerusalén dio a luz un hijo.
Isa 66:8 ¿Acaso alguien ha visto algo tan extraño como esto? ¿Quién ha oído hablar de algo así? ¿Acaso ha nacido una nación en un solo día? ¿Acaso ha surgido un país en un solo instante? Pero para cuando le comiencen los dolores de parto a Jerusalén,* ya habrán nacido sus hijos.
Isa 66:9 ¿Llevaría yo a esta nación al punto de nacer para después no dejar que naciera? —pregunta el SEÑOR—. ¡No! Nunca impediría que naciera esta nación —dice su Dios—.
Isa 66:10 »¡Alégrense con Jerusalén! Gócense con ella, todos ustedes que la aman y ustedes que se lamentan por ella.
Isa 66:11 Beban abundantemente de su gloria, como bebe un pequeño hasta saciarse de los pechos consoladores de su madre».
Isa 66:12 Esto dice el SEÑOR: «Yo le daré a Jerusalén un río de paz y de prosperidad. Las riquezas de las naciones fluirán hacia ella. Sus hijos se alimentarán de sus pechos, serán llevados en sus brazos y sostenidos en sus piernas.
Isa 66:13 Los consolaré allí, en Jerusalén, como una madre consuela a su hijo».
Isa 66:14 Cuando vean estas cosas, su corazón se alegrará. Florecerán como la hierba. Todos verán la mano de bendición del SEÑOR sobre sus siervos, y su ira contra sus enemigos.
Isa 66:15 Miren, el SEÑOR viene con fuego, y sus veloces carros de guerra retumban como un torbellino. Él traerá castigo con la furia de su ira y con el ardiente fuego de su dura reprensión.
Isa 66:16 El SEÑOR castigará al mundo con fuego y con su espada. Juzgará a la tierra y muchos morirán a manos de él.
Isa 66:17 «Los que se “consagran” y se “purifican” en un huerto sagrado con su ídolo en el centro, celebrando con carne de cerdo, de rata y con otras carnes detestables, tendrán un final terrible», dice el SEÑOR.
Isa 66:18 «Yo puedo ver lo que están haciendo y sé lo que están pensando. Por eso reuniré a todas las naciones y a todos los pueblos, y ellos verán mi gloria.
Isa 66:19 Realizaré una señal entre ellos y enviaré a los sobrevivientes a que lleven mi mensaje a las naciones: a Tarsis, a los libios* y a los lidios* (que son famosos arqueros), a Tubal y a Grecia* y a todas las tierras más allá del mar que no han oído de mi fama ni han visto mi gloria. Allí declararán mi gloria ante las naciones.
Isa 66:20 Ellos traerán de regreso al remanente de sus hermanos de entre las naciones y los llevarán a mi monte santo en Jerusalén, como ofrenda al SEÑOR. Irán a caballo, en carros de guerra, en carretas, en mulas y en camellos —dice el SEÑOR—;
Isa 66:21 y nombraré a algunos de ellos para que sean mis sacerdotes y levitas. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado!
Isa 66:22 »Tan cierto como que mis cielos nuevos y mi tierra nueva permanecerán, así también ustedes serán mi pueblo para siempre, con un nombre que nunca desaparecerá —dice el SEÑOR—.
Isa 66:23 Toda la humanidad vendrá a adorarme semana tras semana y mes tras mes.
Isa 66:24 Y cuando salgan, verán los cadáveres de los que se han rebelado contra mí. Los gusanos que los devoran nunca morirán, y el fuego que los quema nunca se apagará. Todos los que pasen por allí se llenarán de horror absoluto».

sábado, 24 de septiembre de 2016

LECTURA BÍBLICA 24 DE SEPTIEMBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    24:36-44

Luc 24:36 Y, justo mientras contaban la historia, de pronto Jesús mismo apareció de pie en medio de ellos. «La paz sea con ustedes» les dijo.
Luc 24:37 Pero todos quedaron asustados y temerosos; ¡pensaban que veían un fantasma!
Luc 24:38 «¿Por qué están asustados? —les preguntó —. ¿Por qué tienen el corazón lleno de dudas?
Luc 24:39 Miren mis manos. Miren mis pies. Pueden ver que de veras soy yo. Tóquenme y asegúrense de que no soy un fantasma, pues los fantasmas no tienen cuerpo, como ven que yo tengo».
Luc 24:40 Mientras hablaba, él les mostró sus manos y sus pies.
Luc 24:41 Aun así, ellos seguían sin creer, llenos de alegría y asombro. Entonces les preguntó: «¿Tienen aquí algo para comer?».
Luc 24:42 Le dieron un pedazo de pescado asado,
Luc 24:43 y él lo comió mientras ellos miraban.
Luc 24:44 Entonces dijo: «Cuando estaba con ustedes antes, les dije que tenía que cumplirse todo lo escrito acerca de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los Salmos».



 HEBREOS  13:1-8

Heb 13:1 Sigan amándose unos a otros como hermanos.*
Heb 13:2 No se olviden de brindar hospitalidad a los desconocidos, porque algunos que lo han hecho, ¡han hospedado ángeles sin darse cuenta!
Heb 13:3 Acuérdense de aquellos que están en prisión, como si ustedes mismos estuvieran allí. Acuérdense también de los que son maltratados, como si ustedes mismos sintieran en carne propia el dolor de ellos.
Heb 13:4 Honren el matrimonio, y los casados manténganse fieles el uno al otro. Con toda seguridad, Dios juzgará a los que cometen inmoralidades sexuales y a los que cometen adulterio.
Heb 13:5 No amen el dinero; estén contentos con lo que tienen, pues Dios ha dicho: «Nunca te fallaré. Jamás te abandonaré»*.
Heb 13:6 Así que podemos decir con toda confianza: «El SEÑOR es quien me ayuda, por eso no tendré miedo. ¿Qué me puede hacer un simple mortal?»*.
Heb 13:7 Acuérdense de los líderes que les enseñaron la palabra de Dios. Piensen en todo lo bueno que haya resultado de su vida y sigan el ejemplo de su fe.
Heb 13:8 Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre.



PROVERBIOS 30

Pro 30:1 Los dichos de Agur, hijo de Jaqué, contienen el siguiente mensaje.* Cansado estoy, oh Dios; cansado, oh Dios, y agotado.*
Pro 30:2 Soy demasiado torpe para ser humano y me falta el sentido común.
Pro 30:3 No he dominado la sabiduría humana, ni conozco al Santo.
Pro 30:4 ¿Quién sino Dios sube a los cielos y desciende de ellos? ¿Quién retiene al viento en sus puños? ¿Quién envuelve a los océanos en su manto? ¿Quién ha creado al mundo entero? ¿Cuál es su nombre? ¿Y el nombre de su hijo? ¡Dime, si los sabes!
Pro 30:5 Toda palabra de Dios demuestra ser verdadera. Él es un escudo para todos los que buscan su protección.
Pro 30:6 No agregues nada a sus palabras, o podría reprenderte y ponerte al descubierto como un mentiroso.
Pro 30:7 Oh Dios, te ruego dos favores; concédemelos antes de que muera.
Pro 30:8 Primero, ayúdame a no mentir jamás. Segundo, ¡no me des pobreza ni riqueza! Dame sólo lo suficiente para satisfacer mis necesidades.
Pro 30:9 Pues si me hago rico, podría negarte y decir: «¿Quién es el SEÑOR?». Y si soy demasiado pobre, podría robar y así ofender el santo nombre de Dios.
Pro 30:10 Nunca difames al empleado ante su patrón, porque te maldecirá, y sufrirás las consecuencias.
Pro 30:11 Algunas personas maldicen a su padre y no son agradecidos con su madre.
Pro 30:12 Se consideran puros en su propia opinión, pero están sucios y no se han lavado.
Pro 30:13 Contemplan a su alrededor con soberbia y miran a otros con desdén.
Pro 30:14 Tienen los dientes como espadas y los colmillos como cuchillos. Devoran al pobre de la tierra y a los necesitados de entre la humanidad.
Pro 30:15 La sanguijuela tiene dos bocas que chupan, y gritan: «¡Más, más!».* Hay tres cosas que nunca se sacian; no, son cuatro las que nunca dicen «¡basta!»:
Pro 30:16 la tumba,* la matriz estéril, el desierto árido, y el fuego abrasador.
Pro 30:17 El ojo que se burla de su padre y desprecia las instrucciones de su madre será arrancado por los cuervos del valle y devorado por los buitres.
Pro 30:18 Hay tres cosas que me asombran; no, son cuatro las que no comprendo:
Pro 30:19 cómo planea el águila por el cielo, cómo se desliza la serpiente sobre la roca, cómo navega el barco en el océano, y cómo ama el hombre a la mujer.
Pro 30:20 La mujer adúltera devora al hombre, luego se limpia la boca y dice: «¿Qué hice de malo?».
Pro 30:21 Hay tres cosas que hacen temblar la tierra; no, son cuatro las que no puede soportar:
Pro 30:22 al esclavo que llega a ser rey, al necio autoritario que prospera,
Pro 30:23 a la mujer amargada que finalmente encuentra marido, y a la criada que toma el lugar de su señora.
Pro 30:24 Hay cuatro cosas sobre la tierra que son pequeñas pero extraordinariamente sabias:
Pro 30:25 las hormigas no son fuertes pero almacenan su alimento todo el verano.
Pro 30:26 Los damanes* no son poderosos pero construyen su hogar entre las rocas.
Pro 30:27 Las langostas no tienen rey pero marchan en fila.
Pro 30:28 Las lagartijas son fáciles de atrapar pero se encuentran hasta en los palacios reales.
Pro 30:29 Hay tres cosas que caminan con paso firme y majestuoso; no, son cuatro las que se dan aires al andar:
Pro 30:30 el león, rey de los animales, que no retrocede ante nada,
Pro 30:31 el gallo que se pavonea, el macho cabrío, y el rey al frente de su ejército.
Pro 30:32 Si como un necio has sido orgulloso o has tramado el mal, tapa tu boca de vergüenza.
Pro 30:33 Así como al batir la crema se obtiene mantequilla y al golpearse la nariz sale sangre, al provocar el enojo surgen peleas.


LECTURA PARA LA NOCHE

ISAÍAS 62-64

Isa 62:1 Debido a que amo a Sión, no me quedaré quieto. Debido a que mi corazón suspira por Jerusalén, no puedo quedarme callado. No dejaré de orar por ella hasta que su justicia resplandezca como el amanecer y su salvación arda como una antorcha encendida.
Isa 62:2 Las naciones verán tu justicia y los líderes del mundo quedarán cegados por tu gloria. Tú recibirás un nombre nuevo de la boca del SEÑOR mismo.
Isa 62:3 El SEÑOR te sostendrá en su mano para que todos te vean, como una corona espléndida en la mano de Dios.
Isa 62:4 Nunca más te llamarán «La ciudad abandonada»* ni «La tierra desolada»* . Tu nuevo nombre será «La ciudad del deleite de Dios»* y «La esposa de Dios»* , porque el SEÑOR se deleita en ti y te reclamará como su esposa.
Isa 62:5 Tus hijos se dedicarán a ti, oh Jerusalén, como un joven se dedica a su esposa. Entonces Dios se regocijará por ti como el esposo se regocija por su esposa.
Isa 62:6 Oh Jerusalén, yo he puesto centinelas en tus murallas; ellos orarán continuamente, de día y de noche. No descansen, ustedes que dirigen sus oraciones al SEÑOR.
Isa 62:7 No le den descanso al SEÑOR hasta que termine su obra, hasta que haga de Jerusalén el orgullo de toda la tierra.
Isa 62:8 El SEÑOR le ha jurado a Jerusalén por su propia fuerza: «Nunca más te entregaré a tus enemigos; nunca más vendrán guerreros extranjeros para llevarse tu grano y tu vino nuevo.
Isa 62:9 Ustedes cultivaron el grano, y ustedes lo comerán, alabando al SEÑOR. Dentro de los atrios del templo, ustedes mismos beberán el vino que prensaron».
Isa 62:10 ¡Salgan por las puertas! ¡Preparen la carretera para el regreso de mi pueblo! Emparejen el camino, saquen las rocas y levanten una bandera para que la vean todas las naciones.
Isa 62:11 El SEÑOR ha enviado el siguiente mensaje a cada país: «Díganle al pueblo de Israel:* “Miren, ya viene su Salvador. Vean, él trae consigo su recompensa”».
Isa 62:12 Serán llamados «El pueblo santo» y «El pueblo redimido por el SEÑOR». Y Jerusalén será conocida como «El lugar deseable» y «La ciudad ya no abandonada».
Isa 63:1 ¿Quién es éste que viene desde Edom, desde la ciudad de Bosra con sus ropas teñidas de rojo? ¿Quién es éste que lleva vestiduras reales y marcha en su gran fuerza? «¡Soy yo, el SEÑOR, proclamando su salvación! ¡Soy yo, el SEÑOR, quien tiene el poder para salvar!».
Isa 63:2 ¿Por qué están tan rojas tus ropas, como si hubieras estado pisando uvas?
Isa 63:3 «Estuve pisando el lagar yo solo; no había nadie allí para ayudarme. En mi enojo, he pisado a mis enemigos como si fueran uvas. En mi furia he pisado a mis adversarios; su sangre me ha manchado la ropa.
Isa 63:4 Ha llegado la hora de cobrar venganza por mi pueblo; de rescatar a mi pueblo de sus opresores.
Isa 63:5 Estaba asombrado al ver que nadie intervenía para ayudar a los oprimidos. Así que yo mismo me interpuse para salvarlos con mi brazo fuerte, y mi ira me sostuvo.
Isa 63:6 Aplasté a las naciones en mi enojo, las hice tambalear y caer al suelo, y derramé su sangre sobre la tierra».
Isa 63:7 Hablaré del amor inagotable del SEÑOR; alabaré al SEÑOR por todo lo que ha hecho. Me alegraré por su gran bondad con Israel, que le concedió según su misericordia y su amor.
Isa 63:8 Él dijo: «Ellos son mi pueblo. Ciertamente no volverán a traicionarme». Y se convirtió en su Salvador.
Isa 63:9 Cuando ellos sufrían, él también sufrió, y él personalmente* los rescató. En su amor y su misericordia los redimió; los levantó y los tomó en brazos a lo largo de los años.
Isa 63:10 Pero ellos se rebelaron contra él y entristecieron a su Santo Espíritu. Así que él se convirtió en enemigo de ellos y peleó contra ellos.
Isa 63:11 Entonces recordaron los días de antaño cuando Moisés sacó a su pueblo de Egipto. Clamaron: «¿Dónde está el que llevó a Israel a través del mar con Moisés como pastor? ¿Dónde está el que envió a su Santo Espíritu para que estuviera en medio de su pueblo?
Isa 63:12 ¿Dónde está aquél que manifestó su poder cuando Moisés levantó su mano, el que dividió el mar delante de ellos y se hizo famoso para siempre?
Isa 63:13 ¿Dónde está el que los hizo pasar por el fondo del mar? Eran como magníficos sementales que corrían por el desierto sin tropezar.
Isa 63:14 Al igual que el ganado que desciende a un valle pacífico, el Espíritu del SEÑOR les daba descanso. Tú guiaste a tu pueblo, SEÑOR, y te ganaste una magnífica reputación».
Isa 63:15 SEÑOR, mira desde el cielo; míranos desde tu santo y glorioso hogar. ¿Dónde están la pasión y el poder que solías manifestar a nuestro favor? ¿Dónde están tu misericordia y tu compasión?
Isa 63:16 ¡Ciertamente tú sigues siendo nuestro Padre! Aunque Abraham y Jacob* nos desheredaran, tú, SEÑOR, seguirías siendo nuestro Padre. Tú eres nuestro Redentor desde hace siglos.
Isa 63:17 SEÑOR, ¿por qué permitiste que nos apartáramos de tu camino? ¿Por qué nos diste un corazón terco para que dejáramos de temerte? Regresa y ayúdanos, porque somos tus siervos, las tribus que son tu posesión más preciada.
Isa 63:18 Por poco tiempo tu pueblo santo poseyó tu lugar santo, y ahora nuestros enemigos lo han destruido.
Isa 63:19 Algunas veces parece como si nunca te hubiéramos pertenecido; es como si nunca hubiéramos sido conocidos como tu pueblo.
Isa 64:1 * ¡Oh, si irrumpieras desde el cielo y descendieras! ¡Cómo temblarían los montes en tu presencia!
Isa 64:2 * Así como el fuego hace que arda la leña y que hierva el agua, tu venida haría que las naciones temblaran. ¡Entonces tus enemigos se enterarían de la razón de tu fama!
Isa 64:3 Cuando descendiste hace mucho tiempo, hiciste obras temibles, por encima de nuestras mayores expectativas. ¡Y cómo temblaron los montes!
Isa 64:4 Desde el principio del mundo, ningún oído ha escuchado, ni ojo ha visto a un Dios como tú, quien actúa a favor de los que esperan en él.
Isa 64:5 Tú recibes a quienes hacen el bien con gusto; a quienes siguen caminos de justicia. Pero has estado muy enojado con nosotros, porque no somos justos. Pecamos constantemente; ¿cómo es posible que personas como nosotros se salven?
Isa 64:6 Estamos todos infectados por el pecado y somos impuros. Cuando mostramos nuestros actos de justicia, no son más que trapos sucios. Como las hojas del otoño, nos marchitamos y caemos, y nuestros pecados nos arrasan como el viento.
Isa 64:7 Sin embargo, nadie invoca tu nombre ni te ruega misericordia. Por eso tú te apartaste de nosotros y nos entregaste* a nuestros pecados.
Isa 64:8 Y a pesar de todo, oh SEÑOR, eres nuestro Padre; nosotros somos el barro y tú, el alfarero. Todos somos formados por tu mano.
Isa 64:9 No te enojes tanto con nosotros, SEÑOR; por favor, no te acuerdes de nuestros pecados para siempre. Te pedimos que nos mires y veas que somos tu pueblo.
Isa 64:10 Tus ciudades santas están destruidas. Sión es un desierto; sí, Jerusalén no es más que una ruina desolada.
Isa 64:11 El templo santo y hermoso donde nuestros antepasados te alababan fue incendiado y todas las cosas hermosas quedaron destruidas.
Isa 64:12 Después de todo esto, SEÑOR, ¿aún rehusarás ayudarnos? ¿Permanecerás callado y nos castigarás?

viernes, 23 de septiembre de 2016

LECTURA BÍBLICA 23 DE SEPTIEMBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    24:28-35

Luc 24:28 Para entonces ya estaban cerca de Emaús y del final del viaje. Jesús hizo como que iba a seguir adelante,
Luc 24:29 pero ellos le suplicaron: «Quédate con nosotros esta noche, ya que se está haciendo tarde». Entonces los acompañó a la casa.
Luc 24:30 Al sentarse a comer,* tomó el pan y lo bendijo. Luego lo partió y se lo dio a ellos.
Luc 24:31 De pronto, se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Y, en ese instante, Jesús desapareció.
Luc 24:32 Entonces se dijeron el uno al otro: «¿No ardía nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?».
Luc 24:33 En menos de una hora, estaban de regreso a Jerusalén. Allí encontraron a los once discípulos y los otros que se habían reunido con ellos,
Luc 24:34 quienes decían: «¡El Señor ha resucitado de verdad! Se le apareció a Pedro*».
Luc 24:35 Luego los dos de Emaús les contaron cómo Jesús se les había aparecido mientras iban por el camino y cómo lo habían reconocido cuando partió el pan.




 HEBREOS  12:14-29

Heb 12:14 Esfuércense por vivir en paz con todos y procuren llevar una vida santa, porque los que no son santos no verán al Señor.
Heb 12:15 Cuídense unos a otros, para que ninguno de ustedes deje de recibir la gracia de Dios. Tengan cuidado de que no brote ninguna raíz venenosa de amargura, la cual los trastorne a ustedes y envenene a muchos.
Heb 12:16 Asegúrense de que ninguno sea inmoral ni profano como Esaú, que cambió sus derechos de primer hijo varón por un simple plato de comida.
Heb 12:17 Ustedes saben que después, cuando quiso recibir la bendición de su padre, fue rechazado. Ya era demasiado tarde para arrepentirse, a pesar de que suplicó con lágrimas amargas.
Heb 12:18 Ustedes no se han acercado a una montaña que se pueda tocar,* a un lugar que arde en llamas, un lugar de oscuridad y tinieblas, rodeado por un torbellino, como les sucedió a los israelitas cuando llegaron al monte Sinaí.
Heb 12:19 Ellos oyeron un imponente toque de trompeta y una voz tan temible que le suplicaron a Dios que dejara de hablar.
Heb 12:20 Retrocedieron tambaleándose bajo el mandato de Dios: «Si tan sólo un animal toca la montaña, deberá morir apedreado»*.
Heb 12:21 Incluso Moisés se asustó tanto de lo que vio, que dijo: «Estoy temblando de miedo»*.
Heb 12:22 En cambio, ustedes han llegado al monte Sión, a la ciudad del Dios viviente, a la Jerusalén celestial, y a incontables miles de ángeles que se han reunido llenos de gozo.
Heb 12:23 Ustedes han llegado a la congregación de los primogénitos de Dios, cuyos nombres están escritos en el cielo. Ustedes han llegado a Dios mismo, quien es el juez sobre todas las cosas. Ustedes han llegado a los espíritus de los justos, que están en el cielo y que ya han sido perfeccionados.
Heb 12:24 Ustedes han llegado a Jesús, el mediador del nuevo pacto entre Dios y la gente, y también a la sangre rociada, que habla de perdón en lugar de clamar por venganza como la sangre de Abel.
Heb 12:25 Tengan cuidado de no negarse a escuchar a aquél que habla. Pues, si el pueblo de Israel no escapó cuando se negó a escuchar a Moisés, el mensajero terrenal, ¡ciertamente nosotros tampoco escaparemos si rechazamos a aquél que nos habla desde el cielo!
Heb 12:26 Cuando Dios habló desde el monte Sinaí, su voz hizo temblar la tierra, pero ahora él hace otra promesa: «Una vez más, haré temblar no sólo la tierra, sino también los cielos»*.
Heb 12:27 Eso significa que toda la creación será agitada y removida, para que sólo permanezcan las cosas inconmovibles.
Heb 12:28 Ya que estamos recibiendo un reino inconmovible, seamos agradecidos y agrademos a Dios adorándolo con santo temor y reverencia,
Heb 12:29 porque nuestro Dios es un fuego que todo lo consume.



PROVERBIOS 29:15-27

Pro 29:15 Disciplinar a un niño produce sabiduría, pero un hijo sin disciplina avergüenza a su madre.
Pro 29:16 Cuando los perversos están en autoridad, el pecado abunda, pero los justos vivirán para verlos caer.
Pro 29:17 Disciplina a tus hijos, y te darán tranquilidad de espíritu y alegrarán tu corazón.
Pro 29:18 Cuando la gente no acepta la dirección divina, se desenfrena. Pero el que obedece la ley es alegre.
Pro 29:19 No sólo con palabras se disciplina a un sirviente; podrá entender las palabras, pero no hará caso.
Pro 29:20 Hay más esperanza para un necio que para la persona que habla sin pensar.
Pro 29:21 El sirviente mimado desde pequeño se volverá un rebelde.
Pro 29:22 La persona enojada comienza pleitos; el que pierde los estribos con facilidad comete todo tipo de pecados.
Pro 29:23 El orgullo termina en humillación, mientras que la humildad trae honra.
Pro 29:24 Si ayudas a un ladrón, sólo te perjudicas a ti mismo; juras decir la verdad, pero no testificarás.
Pro 29:25 Temer a la gente es una trampa peligrosa, pero confiar en el SEÑOR significa seguridad.
Pro 29:26 Muchos buscan el favor del gobernante, pero la justicia proviene del SEÑOR.
Pro 29:27 Los justos desprecian a los injustos; los perversos desprecian a los justos.


LECTURA PARA LA NOCHE

ISAÍAS 59-61

Isa 59:1 ¡Escuchen! El brazo del SEÑOR no es demasiado débil para no salvarlos, ni su oído demasiado sordo para no oír su clamor.
Isa 59:2 Son sus pecados los que los han separado de Dios. A causa de esos pecados, él se alejó y ya no los escuchará.
Isa 59:3 Las manos de ustedes son manos de asesinos, y tienen los dedos sucios de pecado. Sus labios están llenos de mentiras y su boca vomita corrupción.
Isa 59:4 A nadie le importa ser justo y honrado; las demandas legales de la gente se basan en mentiras. Conciben malas acciones y después dan a luz el pecado.
Isa 59:5 Incuban serpientes mortales y tejen telas de araña. El que caiga en sus telarañas morirá, y aun acercarse a ellas será peligroso.
Isa 59:6 Con sus telas de araña no se puede hacer ropa y nada de lo que ellos hacen es útil. Todo lo que hacen está lleno de pecado, y la violencia es su sello característico.
Isa 59:7 Sus pies corren para hacer lo malo y se apresuran a matar. Sólo piensan en pecar; siempre hay sufrimiento y destrucción en sus caminos.
Isa 59:8 No saben dónde encontrar paz o qué significa ser justo y bueno. Han trazado caminos torcidos y quienes los siguen no conocen un momento de paz.
Isa 59:9 Por eso no hay justicia entre nosotros y no sabemos nada acerca de vivir con rectitud. Buscamos luz, pero sólo encontramos oscuridad; buscamos cielos radiantes, pero caminamos en tinieblas.
Isa 59:10 Andamos a tientas, como los ciegos junto a una pared, palpando para encontrar el camino, como la gente que no tiene ojos. Hasta en lo más radiante del mediodía, tropezamos como si estuviera oscuro. Entre los vivos, somos como los muertos.
Isa 59:11 Gruñimos como osos hambrientos; gemimos como el arrullo lastimero de las palomas. Buscamos la justicia, pero nunca llega; buscamos el rescate, pero está muy lejos de nosotros.
Isa 59:12 Pues nuestros pecados se han acumulado ante Dios y testifican en contra de nosotros. Así es, sabemos muy bien lo pecadores que somos.
Isa 59:13 Sabemos que nos hemos rebelado contra el SEÑOR y también lo hemos negado; le hemos dado la espalda a nuestro Dios. Sabemos que hemos sido injustos y opresores, preparando con cuidado nuestras mentiras engañosas.
Isa 59:14 Nuestros tribunales se oponen a los justos, y no se encuentra justicia por ninguna parte. La verdad tropieza por las calles y la honradez ha sido declarada ilegal.
Isa 59:15 Sí, la verdad ha desaparecido y se ataca a todo el que abandona la maldad. El SEÑOR miró y le desagradó descubrir que no había justicia.
Isa 59:16 Estaba asombrado al ver que nadie intervenía para ayudar a los oprimidos. Así que se interpuso él mismo para salvarlos con su brazo fuerte, sostenido por su propia justicia.
Isa 59:17 Se puso la justicia como coraza y se colocó en la cabeza el casco de salvación. Se vistió con una túnica de venganza y se envolvió en un manto de pasión divina.
Isa 59:18 Él pagará a sus enemigos por sus malas obras y su furia caerá sobre sus adversarios; les dará su merecido hasta los confines de la tierra.
Isa 59:19 En el occidente, la gente respetará el nombre del SEÑOR; en el oriente, lo glorificará. Pues él vendrá como una tempestuosa marea, impulsado por el aliento del SEÑOR.*
Isa 59:20 «El Redentor vendrá a Jerusalén para rescatar en Israel a los que se hayan apartado de sus pecados* —dice el SEÑOR—.
Isa 59:21 »Y este es mi pacto con ellos —dice el SEÑOR—. Mi Espíritu no los dejará, ni tampoco estas palabras que les he dado. Estarán en sus labios y en los labios de sus hijos, y de los hijos de sus hijos, para siempre. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado!
Isa 60:1 »¡Levántate, Jerusalén! Que brille tu luz para que todos la vean. Pues la gloria del SEÑOR se levanta para resplandecer sobre ti.
Isa 60:2 Una oscuridad negra como la noche cubre a todas las naciones de la tierra, pero la gloria del SEÑOR se levanta y aparece sobre ti.
Isa 60:3 Todas las naciones vendrán a tu luz; reyes poderosos vendrán para ver tu resplandor.
Isa 60:4 »¡Levanta los ojos, porque todo el mundo vuelve a casa! Tus hijos llegan desde tierras lejanas; tus hijas pequeñas serán traídas en brazos.
Isa 60:5 Resplandecerán tus ojos y tu corazón se estremecerá de alegría porque los mercaderes del mundo entero vendrán a ti. Te traerán las riquezas de muchos países.
Isa 60:6 Enormes caravanas de camellos convergirán en ti; los camellos de Madián y de Efa. Los habitantes de Saba traerán oro e incienso y vendrán adorando al SEÑOR.
Isa 60:7 A ti te serán dados los rebaños de Cedar y los carneros de Nebaiot serán traídos para mis altares. Aceptaré sus ofrendas y haré glorioso mi templo.
Isa 60:8 »¿Y qué veo volando hacia Israel como las nubes, como las palomas hacia su nido?
Isa 60:9 Son barcos de los confines de la tierra, de países que confían en mí, con los grandes barcos de Tarsis a la cabeza. Traen al pueblo de Israel de regreso a su hogar desde muy lejos, transportando su plata y su oro. Honrarán al SEÑOR tu Dios, al Santo de Israel, porque él te ha llenado de esplendor.
Isa 60:10 »Vendrán extranjeros para reconstruir tus ciudades y sus reyes te servirán. Aunque te destruí en mi enojo, ahora tendré misericordia de ti por mi gracia.
Isa 60:11 Tus puertas permanecerán abiertas de día y de noche para recibir las riquezas de muchos países. Los reyes del mundo serán llevados como cautivos en un desfile victorioso.
Isa 60:12 Las naciones que se nieguen a servirte serán destruidas.
Isa 60:13 »La gloria del Líbano será tuya —los bosques de ciprés, de abeto y de pino— para embellecer mi santuario. ¡Mi templo será glorioso!
Isa 60:14 Los descendientes de los que te atormentan vendrán a inclinarse ante ti. Los que te despreciaron te besarán los pies. Te llamarán la Ciudad del SEÑOR, y Sión del Santo de Israel.
Isa 60:15 »Aunque una vez fuiste despreciada y odiada, y nadie pasaba por tus calles, yo te haré hermosa para siempre, una alegría para todas las generaciones.
Isa 60:16 Reyes poderosos y grandes naciones colmarán todas tus necesidades, como si fueras un niño amamantado por una reina. Por fin sabrás que yo, el SEÑOR, soy tu Salvador y tu Redentor, el Poderoso de Israel.*
Isa 60:17 Cambiaré tu bronce por oro, tu hierro por plata, tu madera por bronce y tus piedras por hierro. Haré que la paz sea tu líder y la justicia tu gobernante.
Isa 60:18 La violencia desaparecerá de tu tierra; se terminarán la desolación y la destrucción de la guerra. La salvación te rodeará como las murallas de una ciudad y la alabanza estará en los labios de todos los que entren allí.
Isa 60:19 »Ya no necesitarás que el sol brille durante el día, ni que la luna alumbre durante la noche, porque el SEÑOR tu Dios será tu luz perpetua, y tu Dios será tu gloria.
Isa 60:20 Tu sol nunca se pondrá; tu luna nunca descenderá. Pues el SEÑOR será tu luz perpetua. Tus días de duelo llegarán a su fin.
Isa 60:21 Todo tu pueblo será justo; poseerá para siempre su tierra, pues yo lo plantaré allí con mis propias manos con el fin de darme gloria a mí mismo.
Isa 60:22 La familia más pequeña se convertirá en mil personas y el grupo más diminuto se convertirá en una nación poderosa. A su debido tiempo, yo, el SEÑOR, haré que esto suceda».
Isa 61:1 El Espíritu del SEÑOR Soberano está sobre mí, porque el SEÑOR me ha ungido para llevar buenas noticias a los pobres. Me ha enviado para consolar a los de corazón quebrantado y a proclamar que los cautivos serán liberados y que los prisioneros serán puestos en libertad.*
Isa 61:2 Él me ha enviado para anunciar a los que se lamentan que ha llegado el tiempo del favor del SEÑOR* junto con el día de la ira de Dios contra sus enemigos.
Isa 61:3 A todos los que se lamentan en Israel* les dará una corona de belleza en lugar de cenizas, una gozosa bendición en lugar de luto, una festiva alabanza en lugar de desesperación. Ellos, en su justicia, serán como grandes robles que el SEÑOR ha plantado para su propia gloria.
Isa 61:4 Reconstruirán las ruinas antiguas, reparando ciudades destruidas hace mucho tiempo. Las resucitarán, aunque hayan estado desiertas por muchas generaciones.
Isa 61:5 Los extranjeros serán sus siervos; alimentarán a los rebaños de ustedes, ararán sus campos y cuidarán de sus viñedos.
Isa 61:6 Ustedes serán llamados sacerdotes del SEÑOR, ministros de nuestro Dios. Se alimentarán de los tesoros de las naciones y se jactarán de sus riquezas.
Isa 61:7 Disfrutarán de una doble honra en lugar de vergüenza y deshonra. Poseerán una doble porción de prosperidad en su tierra, y una alegría eterna será suya.
Isa 61:8 «Pues yo, el SEÑOR, amo la justicia; odio el robo y la fechoría. Recompensaré fielmente a mi pueblo por su sufrimiento y haré un pacto eterno con él.
Isa 61:9 Sus descendientes serán reconocidos y honrados entre las naciones. Todo el mundo se dará cuenta de que es un pueblo al que el SEÑOR ha bendecido».
Isa 61:10 ¡Me llené de alegría en el SEÑOR mi Dios! Pues él me vistió con ropas de salvación y me envolvió en un manto de justicia. Soy como un novio en su traje de bodas o una novia con sus joyas.
Isa 61:11 El SEÑOR Soberano mostrará su justicia a las naciones del mundo. ¡Todos lo alabarán! Su justicia será como un huerto a comienzos de la primavera, cuando brotan las plantas por todas partes.

jueves, 22 de septiembre de 2016

LECTURA BÍBLICA 22 DE SEPTIEMBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    24:13-27

Luc 24:13 Ese mismo día, dos de los seguidores de Jesús iban camino al pueblo de Emaús, a unos once kilómetros* de Jerusalén.
Luc 24:14 Al ir caminando, hablaban acerca de las cosas que habían sucedido.
Luc 24:15 Mientras conversaban y hablaban, de pronto Jesús mismo se apareció y comenzó a caminar con ellos.
Luc 24:16 Pero Dios impidió que lo reconocieran.
Luc 24:17 Él les preguntó: —¿De qué vienen discutiendo tan profundamente por el camino? Se detuvieron de golpe, con sus rostros cargados de tristeza.
Luc 24:18 Entonces uno de ellos, llamado Cleofas, contestó: —Tú debes de ser la única persona en Jerusalén que no oyó acerca de las cosas que han sucedido allí en los últimos días.
Luc 24:19 —¿Qué cosas? —preguntó Jesús. —Las cosas que le sucedieron a Jesús, el hombre de Nazaret —le dijeron —. Era un profeta que hizo milagros poderosos, y también era un gran maestro a los ojos de Dios y de todo el pueblo.
Luc 24:20 Pero los principales sacerdotes y otros líderes religiosos lo entregaron para que fuera condenado a muerte, y lo crucificaron.
Luc 24:21 Nosotros teníamos la esperanza de que fuera el Mesías que había venido para rescatar a Israel. Todo esto sucedió hace tres días.
Luc 24:22 »No obstante algunas mujeres de nuestro grupo de seguidores fueron a su tumba esta mañana temprano y regresaron con noticias increíbles.
Luc 24:23 Dijeron que el cuerpo había desaparecido y que habían visto a ángeles, quienes les dijeron, ¡que Jesús está vivo!
Luc 24:24 Algunos de nuestros hombres corrieron para averiguarlo, y efectivamente el cuerpo no estaba, tal como las mujeres habían dicho.
Luc 24:25 Entonces Jesús les dijo: —¡Qué necios son! Les cuesta tanto creer todo lo que los profetas escribieron en las Escrituras.
Luc 24:26 ¿Acaso no profetizaron claramente que el Mesías tendría que sufrir todas esas cosas antes de entrar en su gloria?
Luc 24:27 Entonces Jesús los guió por los escritos de Moisés y de todos los profetas, explicándoles lo que las Escrituras decían acerca de él mismo.



 HEBREOS  12:1-13

Heb 12:1 Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante.
Heb 12:2 Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe.* Debido al gozo* que le esperaba, Jesús soportó la cruz, sin importarle la vergüenza que ésta representaba. Ahora está sentado en el lugar de honor, junto al trono de Dios.
Heb 12:3 Piensen en toda la hostilidad que soportó por parte de pecadores,* así no se cansarán ni se darán por vencidos.
Heb 12:4 Después de todo, ustedes aún no han dado su vida en la lucha contra el pecado.
Heb 12:5 ¿Acaso olvidaron las palabras de aliento con que Dios les habló a ustedes como a hijos? Él dijo: «Hijo mío, no tomes a la ligera la disciplina del Señor y no te des por vencido cuando te corrija.
Heb 12:6 Pues el SEÑOR disciplina a los que ama y castiga a todo el que recibe como hijo»*.
Heb 12:7 Al soportar esta disciplina divina, recuerden que Dios los trata como a sus propios hijos. ¿Acaso alguien oyó hablar de un hijo que nunca fue disciplinado por su padre?
Heb 12:8 Si Dios no los disciplina a ustedes como lo hace con todos sus hijos, quiere decir que ustedes no son verdaderamente sus hijos, sino ilegítimos.
Heb 12:9 Ya que respetábamos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, entonces, ¿acaso no deberíamos someternos aún más a la disciplina del Padre de nuestro espíritu, y así vivir para siempre?*
Heb 12:10 Pues nuestros padres terrenales nos disciplinaron durante algunos años e hicieron lo mejor que pudieron. Pero la disciplina de Dios siempre es buena para nosotros, a fin de que participemos de su santidad.
Heb 12:11 Ninguna disciplina resulta agradable a la hora de recibirla. Al contrario, ¡es dolorosa! Pero después, produce la apacible cosecha de una vida recta para los que han sido entrenados por ella.
Heb 12:12 Por lo tanto, renueven las fuerzas de sus manos cansadas y fortalezcan sus rodillas debilitadas.
Heb 12:13 Tracen un camino recto para sus pies, a fin de que los débiles y los cojos no caigan, sino que se fortalezcan.



PROVERBIOS 29:1-14

Pro 29:1 Quien se niega tercamente a aceptar la crítica será destruido de repente sin poder recuperarse.
Pro 29:2 Cuando los justos gobiernan, el pueblo se alegra. Pero cuando los perversos están en el poder, el pueblo gime.
Pro 29:3 El hombre que ama la sabiduría hace feliz a su padre, pero si anda con prostitutas, desperdicia su fortuna.
Pro 29:4 El rey que hace justicia da estabilidad a su nación, pero uno que exige sobornos la destruye.
Pro 29:5 Adular a un amigo es tenderle una trampa para los pies.
Pro 29:6 La gente malvada queda atrapada por el pecado, pero los justos escapan con gritos de alegría.
Pro 29:7 Los justos se preocupan por los derechos del pobre; al perverso no le importa en absoluto.
Pro 29:8 Los burlones pueden alborotar a toda una ciudad, pero los sabios calman los ánimos.
Pro 29:9 Si un sabio lleva a un necio a juicio habrá alboroto y burlas pero no se solucionará nada.
Pro 29:10 Los sanguinarios odian a las personas intachables, pero los honrados procuran ayudarlas.*
Pro 29:11 Los necios dan rienda suelta a su enojo, pero los sabios calladamente lo controlan.
Pro 29:12 Si un gobernante presta atención a los mentirosos, todos sus consejeros serán perversos.
Pro 29:13 El pobre y el opresor tienen esto en común: el SEÑOR les da la vista a ambos.
Pro 29:14 Si un rey juzga al pobre con justicia, su trono perdurará para siempre.



LECTURA PARA LA NOCHE

ISAÍAS 56-58

Isa 56:1 Esto dice el SEÑOR: «Sean justos e imparciales con todos; hagan lo que es bueno y correcto, porque vendré pronto para rescatarlos y para manifestar mi justicia entre ustedes.
Isa 56:2 Benditos todos los que se aseguran de cumplir esto. Benditos los que honran mis días de descanso, y procuran no hacer el mal.
Isa 56:3 »No permitan que los extranjeros que se comprometen con el SEÑOR digan: “El SEÑOR nunca dejará que yo sea parte de su pueblo”. Y no permitan que los eunucos digan: “Soy un árbol seco, sin hijos y sin futuro”.
Isa 56:4 Pues esto dice el SEÑOR: Bendeciré a los eunucos que guardan como santos mis días de descanso, deciden hacer lo que a mí me agrada y me entregan su vida.
Isa 56:5 Les daré —dentro de las paredes de mi casa— un recordatorio y un nombre, mucho más grande del que hijos o hijas pudieran darles. Pues el nombre que les doy es eterno, ¡nunca desaparecerá!
Isa 56:6 »También bendeciré a los extranjeros que se comprometan con el SEÑOR, quienes lo sirvan y amen su nombre, quienes lo adoren y no profanen el día de descanso, y quienes se mantengan fieles a mi pacto.
Isa 56:7 Los llevaré a mi monte santo de Jerusalén y los llenaré de alegría en mi casa de oración. Aceptaré sus ofrendas quemadas y sus sacrificios, porque mi templo será llamado casa de oración para todas las naciones.
Isa 56:8 Pues el SEÑOR Soberano, que hace volver a los marginados de Israel, dice: Traeré a otros también, además de mi pueblo Israel».
Isa 56:9 ¡Vengan, animales salvajes de los campos! ¡Vengan, animales salvajes de los bosques! ¡Vengan a devorar a mi pueblo!
Isa 56:10 Pues los líderes de mi pueblo, los guardianes del SEÑOR, sus pastores, son ciegos e ignorantes. Son como perros guardianes silenciosos que no advierten cuando viene el peligro. Les encanta estar echados, durmiendo y soñando.
Isa 56:11 Como perros glotones, nunca quedan satisfechos. Son pastores ignorantes; cada uno va por su propio camino y busca ganancias personales.
Isa 56:12 «Vengan —dicen ellos—, consigamos vino y hagamos una fiesta. Emborrachémonos todos. ¡Mañana lo haremos de nuevo, y tendremos una fiesta aún más grande!».
Isa 57:1 La gente buena se muere; muchas veces, los justos mueren antes de que llegue su hora. Pero a nadie parece importarle el por qué, tampoco se lo preguntan a sí mismos. Parece que nadie entiende que Dios los está protegiendo del mal que vendrá.
Isa 57:2 Pues los que andan por el camino de la justicia descansarán en paz cuando mueran.
Isa 57:3 «¡Pero ustedes, vengan acá, hijos de brujas, descendientes de adúlteros y de prostitutas!
Isa 57:4 ¿De quién se burlan haciendo muecas y sacando la lengua? ¡Hijos de pecadores y mentirosos!
Isa 57:5 Rinden culto con gran pasión a sus ídolos, debajo de los robles y debajo de todo árbol frondoso. Sacrifican a sus hijos abajo, en los valles, entre los peñascos de los acantilados.
Isa 57:6 Sus dioses son las piedras pulidas de los valles; ustedes les rinden culto con ofrendas líquidas y ofrendas de grano. Ellos son su herencia, no yo. ¿Creen que todo esto me hace feliz?
Isa 57:7 Ustedes cometieron adulterio en cada monte alto; allí rindieron culto a los ídolos y me fueron infieles.
Isa 57:8 Han puesto símbolos paganos en los marcos de las puertas y detrás de ellas. Me han abandonado y se han metido en la cama con esos dioses detestables. Se han entregado a ellos y les encanta ver sus cuerpos desnudos.
Isa 57:9 Le han dado aceite de oliva a Moloc* con muchos obsequios de perfumes. Han viajado muy lejos, incluso al mundo de los muertos,* a fin de encontrar nuevos dioses a quienes amar.
Isa 57:10 Se han cansado en su búsqueda, pero nunca se han dado por vencidos. El deseo les dio nuevas fuerzas, y no se fatigaron.
Isa 57:11 »¿Les tienen miedo a estos ídolos? ¿Les producen terror? ¿Por eso me han mentido y se han olvidado de mí y de mis palabras? ¿Será por mi largo silencio que ya no me temen?
Isa 57:12 Ahora pondré al descubierto sus supuestas buenas obras; ninguna de ellas los ayudará.
Isa 57:13 Veamos si sus ídolos pueden salvarlos cuando clamen a ellos por ayuda. ¡Vaya, un soplo de viento puede derrumbarlos! ¡Basta con que uno respire sobre ellos para que caigan de cabeza! Pero el que confíe en mí, heredará la tierra y poseerá mi monte santo».
Isa 57:14 Dios dice: «¡Reconstruyan el camino! Quiten las rocas y las piedras del camino para que mi pueblo pueda volver del cautiverio».
Isa 57:15 El Alto y Majestuoso que vive en la eternidad, el Santo, dice: «Yo vivo en el lugar alto y santo con los de espíritu arrepentido y humilde. Restauro el espíritu destrozado del humilde y reavivo el valor de los que tienen un corazón arrepentido.
Isa 57:16 Pues no pelearé contra ustedes para siempre; no estaré siempre enojado. Si lo estuviera, moriría toda la gente, sí, todas las almas que he creado.
Isa 57:17 Estaba enojado, así que castigué a este pueblo tan avaro. Me aparté de ellos, pero continuaron por su propio terco camino.
Isa 57:18 He visto lo que hacen, ¡pero aun así, los sanaré y los guiaré! Consolaré a los que se lamentan,
Isa 57:19 llevando palabras de alabanza a sus labios. Que tengan paz abundante, tanto cerca como lejos —dice el SEÑOR que los sana—.
Isa 57:20 Pero los que aún me rechazan son como el mar agitado, que nunca está tranquilo, sino que continuamente revuelve el lodo y la tierra.
Isa 57:21 No hay paz para el perverso —dice mi Dios—.
Isa 58:1 »Grita con la voz de un toque de trompeta. ¡Grita fuerte! No seas tímido. ¡Háblale a mi pueblo Israel* de sus pecados!
Isa 58:2 Sin embargo, ¡se hacen los piadosos! Vienen al templo todos los días y parecen estar encantados de aprender todo sobre mí. Actúan como una nación justa que nunca abandonaría las leyes de su Dios. Me piden que actúe a su favor, fingiendo que quieren estar cerca de mí.
Isa 58:3 “¡Hemos ayunado delante de ti! —dicen ellos—. ¿Por qué no te impresionamos? Hemos sido muy severos con nosotros mismos, y ni siquiera te das cuenta”. »¡Les diré por qué! —les contesto—. Es porque ayunan para complacerse a sí mismos. Aun mientras ayunan, oprimen a sus trabajadores.
Isa 58:4 ¿De qué les sirve ayunar, si siguen con sus peleas y riñas? Con esta clase de ayuno, nunca lograrán nada conmigo.
Isa 58:5 Ustedes se humillan al hacer penitencia por pura fórmula: inclinan la cabeza como cañas en el viento, se visten de tela áspera y se cubren de cenizas. ¿A eso le llaman ayunar? ¿Realmente creen que eso agrada al SEÑOR?
Isa 58:6 »¡No! Esta es la clase de ayuno que quiero: pongan en libertad a los que están encarcelados injustamente; alivien la carga de los que trabajan para ustedes. Dejen en libertad a los oprimidos y suelten las cadenas que atan a la gente.
Isa 58:7 Compartan su comida con los hambrientos y den refugio a los que no tienen hogar; denles ropa a quienes la necesiten y no se escondan de parientes que precisen su ayuda.
Isa 58:8 »Entonces su salvación llegará como el amanecer, y sus heridas sanarán con rapidez; su justicia los guiará hacia adelante y atrás los protegerá la gloria del SEÑOR.
Isa 58:9 Entonces cuando ustedes llamen, el SEÑOR les responderá. “Sí, aquí estoy”, les contestará enseguida. »Levanten el pesado yugo de la opresión; dejen de señalar con el dedo y de esparcir rumores maliciosos.
Isa 58:10 Alimenten a los hambrientos y ayuden a los que están en apuros. Entonces su luz resplandecerá desde la oscuridad, y la oscuridad que los rodea será tan radiante como el mediodía.
Isa 58:11 El SEÑOR los guiará continuamente, les dará agua cuando tengan sed y restaurará sus fuerzas. Serán como un huerto bien regado, como un manantial que nunca se seca.
Isa 58:12 Algunos de ustedes reconstruirán las ruinas desoladas de sus ciudades. Entonces serán conocidos como reconstructores de muros y restauradores de casas.
Isa 58:13 »Guarden como santo el día de descanso; en ese día no se ocupen de sus propios intereses, sino disfruten del día de descanso y hablen del día con delicia, por ser el día santo del SEÑOR. Honren el día de descanso en todo lo que hagan ese día y no sigan sus propios deseos ni hablen palabras inútiles.
Isa 58:14 Entonces el SEÑOR será su delicia. Yo les daré gran honor y los saciaré con la herencia que prometí a su antepasado Jacob. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado!».

miércoles, 21 de septiembre de 2016

LECTURA BÍBLICA 21 DE SEPTIEMBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    24:1-12

Luc 24:1 Pero el domingo por la mañana muy temprano* las mujeres fueron a la tumba, llevando las especias que habían preparado.
Luc 24:2 Encontraron que la piedra de la entrada estaba corrida a un costado.
Luc 24:3 Entonces entraron, pero no encontraron el cuerpo del Señor Jesús.
Luc 24:4 Mientras estaban allí perplejas, de pronto aparecieron dos hombres vestidos con vestiduras resplandecientes.
Luc 24:5 Las mujeres quedaron aterradas y se inclinaron rostro en tierra. Entonces los hombres preguntaron: «¿Por qué buscan entre los muertos a alguien que está vivo?
Luc 24:6 ¡Él no está aquí! ¡Ha resucitado! Recuerden lo que les dijo en Galilea,
Luc 24:7 que el Hijo del Hombre* debía ser traicionado y entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, y que resucitaría al tercer día».
Luc 24:8 Entonces ellas recordaron lo que Jesús había dicho.
Luc 24:9 Así que regresaron corriendo de la tumba a contarles a los once discípulos y a todos los demás lo que había sucedido.
Luc 24:10 Fueron María Magdalena, Juana, María la madre de Santiago y varias mujeres más quienes contaron a los apóstoles lo que pasó.
Luc 24:11 Pero a los hombres el relato les pareció una tontería, y no les creyeron.
Luc 24:12 Sin embargo, Pedro se levantó de un salto y corrió a la tumba para ver por sí mismo. Agachándose, miró hacia adentro y vio sólo los lienzos de lino, vacíos; luego regresó a la casa, preguntándose qué habría ocurrido.


 HEBREOS  11:32-40

Heb 11:32 ¿Cuánto más les tengo que decir? Se necesitaría demasiado tiempo para contarles acerca de la fe de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y todos los profetas.
Heb 11:33 Por la fe esas personas conquistaron reinos, gobernaron con justicia y recibieron lo que Dios les había prometido. Cerraron bocas de leones,
Heb 11:34 apagaron llamas de fuego y escaparon de morir a filo de espada. Su debilidad se convirtió en fortaleza. Llegaron a ser poderosos en batalla e hicieron huir a ejércitos enteros.
Heb 11:35 Hubo mujeres que recibieron otra vez con vida a sus seres queridos que habían muerto. Sin embargo, otros fueron torturados, porque rechazaron negar a Dios a cambio de la libertad. Ellos pusieron su esperanza en una vida mejor que viene después de la resurrección.
Heb 11:36 Algunos fueron ridiculizados y sus espaldas fueron laceradas con látigos; otros fueron encadenados en prisiones.
Heb 11:37 Algunos murieron apedreados, a otros los cortaron por la mitad con una sierra* y a otros los mataron a espada. Algunos anduvieron vestidos con pieles de ovejas y cabras, desposeídos y oprimidos y maltratados.
Heb 11:38 Este mundo no era digno de ellos. Vagaron por desiertos y montañas, se escondieron en cuevas y hoyos de la tierra.
Heb 11:39 Debido a su fe, todas esas personas gozaron de una buena reputación, aunque ninguno recibió todo lo que Dios le había prometido.
Heb 11:40 Pues Dios tenía preparado algo mejor para nosotros, de modo que ellos no llegaran a la perfección sin nosotros.


PROVERBIOS 28:15-28

Pro 28:15 Para los pobres, un gobernante malvado es tan peligroso como un león rugiente o un oso a punto de atacar.
Pro 28:16 Un gobernante sin entendimiento oprimirá a su pueblo, pero el que odia la corrupción tendrá una larga vida.
Pro 28:17 La conciencia atormentada del asesino lo llevará a la tumba. ¡No lo protejas!
Pro 28:18 Los intachables serán librados del peligro, pero los corruptos serán destruidos de repente.
Pro 28:19 El que se esfuerza en su trabajo tiene comida en abundancia, pero el que persigue fantasías termina en la pobreza.
Pro 28:20 La persona digna de confianza obtendrá gran recompensa, pero el que quiera enriquecerse de la noche a la mañana, se meterá en problemas.
Pro 28:21 Nunca es bueno mostrar parcialidad, incluso algunos hacen lo malo por un simple pedazo de pan.
Pro 28:22 Los avaros tratan de hacerse ricos de la noche a la mañana, pero no se dan cuenta que van directo a la pobreza.
Pro 28:23 A fin de cuentas, la gente aprecia la crítica sincera mucho más que la adulación.
Pro 28:24 El que roba a su padre y a su madre, y dice: «¿Qué tiene de malo?», es igual que un asesino.
Pro 28:25 La avaricia provoca pleitos; confiar en el SEÑOR resulta en la prosperidad.
Pro 28:26 Los que confían en su propia inteligencia son necios, pero el que camina con sabiduría está a salvo.
Pro 28:27 Al que ayuda al pobre no le faltará nada, en cambio, los que cierran sus ojos ante la pobreza, serán maldecidos.
Pro 28:28 Cuando los perversos toman el control, todos se esconden. Cuando los perversos caen en la calamidad, los justos prosperan.



LECTURA PARA LA NOCHE

ISAÍAS 54-55

Isa 54:1 «¡Canta, oh mujer sin hijos, tú que nunca diste a luz! Prorrumpe en canciones de alegría a toda voz, oh Jerusalén, tú que nunca tuviste dolores de parto. Pues la mujer desolada ahora tiene más hijos que la que vive con su esposo —dice el SEÑOR—.
Isa 54:2 Agranda tu casa; construye una ampliación. Extiende tu hogar y no repares en gastos.
Isa 54:3 Pues pronto estarás llena a rebosar; tus descendientes ocuparán otras naciones y repoblarán las ciudades en ruinas.
Isa 54:4 »No temas, ya no vivirás avergonzada. No tengas temor, no habrá más deshonra para ti. Ya no recordarás la vergüenza de tu juventud ni las tristezas de tu viudez.
Isa 54:5 Pues tu Creador será tu marido; ¡el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales es su nombre! Él es tu Redentor, el Santo de Israel, el Dios de toda la tierra.
Isa 54:6 Pues el SEÑOR te llamó para que te libres de tu dolor, como si fueras una esposa joven abandonada por su marido —dice tu Dios—.
Isa 54:7 Por un breve instante te abandoné, pero con gran compasión te recibiré de nuevo.
Isa 54:8 En un estallido de enojo aparté de ti mi rostro por un poco de tiempo. Pero con amor eterno tendré compasión de ti —dice el SEÑOR, tu Redentor—.
Isa 54:9 »Así como juré en tiempos de Noé que nunca más permitiría que un diluvio cubra la tierra, ahora también juro que nunca más me enojaré contigo ni te castigaré.
Isa 54:10 Pues las montañas podrán moverse y las colinas desaparecer, pero aun así mi fiel amor por ti permanecerá; mi pacto de bendición nunca será roto —dice el SEÑOR, que tiene misericordia de ti—.
Isa 54:11 »¡Oh ciudad azotada por las tormentas, atribulada y desolada! Te reconstruiré con joyas preciosas y haré tus cimientos de lapislázuli.
Isa 54:12 Haré tus torres de rubíes relucientes, tus puertas de gemas brillantes y tus muros de piedras preciosas.
Isa 54:13 Yo les enseñaré a todos tus hijos, y ellos disfrutarán de una gran paz.
Isa 54:14 Estarás segura bajo un gobierno justo e imparcial; tus enemigos se mantendrán muy lejos. Vivirás en paz, y el terror no se te acercará.
Isa 54:15 Si alguna nación viniera para atacarte, no será porque yo la haya enviado; todo el que te ataque caerá derrotado.
Isa 54:16 »Yo he creado al herrero que aviva el fuego de los carbones bajo la fragua y hace las armas de destrucción. Y he creado a los ejércitos que destruyen.
Isa 54:17 Pero en aquel día venidero, ningún arma que te ataque triunfará. Silenciarás cuanta voz se levante para acusarte. Estos beneficios los disfrutan los siervos del SEÑOR; yo seré quien los reivindique. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado!
Isa 55:1 »¿Alguien tiene sed? Venga y beba, ¡aunque no tenga dinero! Vengan, tomen vino o leche, ¡es todo gratis!
Isa 55:2 ¿Por qué gastar su dinero en alimentos que no les dan fuerza? ¿Por qué pagar por comida que no les hace ningún bien? Escúchenme, y comerán lo que es bueno; disfrutarán de la mejor comida.
Isa 55:3 »Vengan a mí con los oídos bien abiertos. Escuchen, y encontrarán vida. Haré un pacto eterno con ustedes. Les daré el amor inagotable que le prometí a David.
Isa 55:4 Vean cómo lo usé a él para manifestar mi poder entre los pueblos; lo convertí en un líder entre las naciones.
Isa 55:5 Tú también darás órdenes a naciones que no conoces, y pueblos desconocidos vendrán corriendo a obedecerte, porque yo, el SEÑOR tu Dios, el Santo de Israel, te hice glorioso».
Isa 55:6 Busquen al SEÑOR mientras puedan encontrarlo; llámenlo ahora, mientras está cerca.
Isa 55:7 Que los malvados cambien sus caminos y alejen de sí hasta el más mínimo pensamiento de hacer el mal. Que se vuelvan al SEÑOR, para que les tenga misericordia. Sí, vuélvanse a nuestro Dios, porque él perdonará con generosidad.
Isa 55:8 «Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos —dice el SEÑOR—. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse.
Isa 55:9 Pues así como los cielos están más altos que la tierra, así mis caminos están más altos que sus caminos y mis pensamientos, más altos que sus pensamientos.
Isa 55:10 »La lluvia y la nieve descienden de los cielos y quedan en el suelo para regar la tierra. Hacen crecer el grano, y producen semillas para el agricultor y pan para el hambriento.
Isa 55:11 Lo mismo sucede con mi palabra. La envío y siempre produce fruto; logrará todo lo que yo quiero, y prosperará en todos los lugares donde yo la envíe.
Isa 55:12 Ustedes vivirán con gozo y paz. Los montes y las colinas se pondrán a cantar y los árboles de los campos aplaudirán.
Isa 55:13 Donde antes había espinos, crecerán cipreses; donde crecía la ortiga, brotarán mirtos. Estas cosas le darán gran honra al nombre del SEÑOR; serán una señal perpetua de su poder y de su amor».

martes, 20 de septiembre de 2016

LECTURA BÍBLICA 20 SEPTIEMBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    23:50-56

Luc 23:50 Había un hombre bueno y justo llamado José. Era miembro del Concilio Supremo judío,
Luc 23:51 pero no había estado de acuerdo con la decisión y las acciones de los otros líderes religiosos. Era de la ciudad de Judea llamada Arimatea y esperaba la venida del reino de Dios.
Luc 23:52 Fue a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús.
Luc 23:53 Luego bajó el cuerpo de la cruz, lo envolvió en un largo lienzo de lino y lo colocó en una tumba nueva que había sido tallada en la roca.
Luc 23:54 Esto sucedió el viernes por la tarde, el día de preparación,* cuando el día de descanso estaba por comenzar.
Luc 23:55 Mientras llevaban el cuerpo, las mujeres de Galilea iban detrás y vieron la tumba donde lo colocaron.
Luc 23:56 Luego fueron a sus casas y prepararon especias y ungüentos para ungir el cuerpo de Jesús. Pero, cuando terminaron, ya había comenzado el día de descanso, así que descansaron como ordena la ley.




 HEBREOS  11:17-31

Heb 11:17 Fue por la fe que Abraham ofreció a Isaac en sacrificio cuando Dios lo puso a prueba. Abraham, quien había recibido las promesas de Dios, estuvo dispuesto a sacrificar a su único hijo, Isaac,
Heb 11:18 aun cuando Dios le había dicho: «Isaac es el hijo mediante el cual procederán tus descendientes»*.
Heb 11:19 Abraham llegó a la conclusión de que, si Isaac moría, Dios tenía el poder para volverlo a la vida. Y, en cierto sentido, Abraham recibió de vuelta a su hijo de entre los muertos.
Heb 11:20 Fue por la fe que Isaac prometió a sus hijos, Jacob y Esaú, bendiciones para el futuro.
Heb 11:21 Fue por la fe que Jacob, cuando ya era anciano y estaba por morir, bendijo a cada uno de los hijos de José y se inclinó para adorar, apoyado en su vara.
Heb 11:22 Fue por la fe que José, cuando iba a morir, declaró con confianza que el pueblo de Israel saldría de Egipto. Incluso les mandó que se llevaran sus huesos cuando ellos salieran.
Heb 11:23 Fue por la fe que cuando nació Moisés, sus padres lo escondieron durante tres meses. Vieron que Dios les había dado un hijo fuera de lo común y no tuvieron temor de desobedecer la orden del rey.
Heb 11:24 Fue por la fe que Moisés, cuando ya fue adulto, rehusó llamarse hijo de la hija del faraón.
Heb 11:25 Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los placeres momentáneos del pecado.
Heb 11:26 Consideró que era mejor sufrir por causa de Cristo que poseer los tesoros de Egipto, pues tenía la mirada puesta en la gran recompensa que recibiría.
Heb 11:27 Fue por la fe que Moisés salió de la tierra de Egipto sin temer el enojo del rey. Siguió firme en su camino porque tenía los ojos puestos en el Invisible.
Heb 11:28 Fue por la fe que Moisés ordenó que el pueblo de Israel celebrara la Pascua y rociara con sangre los marcos de las puertas para que el ángel de la muerte no matara a ninguno de sus primeros hijos varones.
Heb 11:29 Fue por la fe que el pueblo de Israel atravesó el mar Rojo como si estuviera pisando tierra seca. Pero cuando los egipcios intentaron seguirlos, murieron todos ahogados.
Heb 11:30 Fue por la fe que el pueblo de Israel marchó alrededor de Jericó durante siete días, y las murallas se derrumbaron.
Heb 11:31 Fue por la fe que Rahab, la prostituta, no fue destruida junto con los habitantes de su ciudad que se negaron a obedecer a Dios. Pues ella había recibido en paz a los espías.



PROVERBIOS 28:1-14

Pro 28:1 Los perversos huyen aun cuando nadie los persigue, pero los justos son tan valientes como el león.
Pro 28:2 Cuando hay corrupción moral en una nación, su gobierno se desmorona fácilmente. En cambio con líderes sabios y entendidos viene la estabilidad.
Pro 28:3 El pobre que oprime a los pobres es como la lluvia torrencial que destruye la cosecha.
Pro 28:4 Rechazar la ley es enaltecer a los perversos, obedecer la ley es luchar contra ellos.
Pro 28:5 Los malvados no comprenden la justicia, pero los que siguen al SEÑOR la entienden a la perfección.
Pro 28:6 Es mejor ser pobre y honesto que ser rico y deshonesto.
Pro 28:7 Los jóvenes que obedecen la ley son sabios, los que tienen amigos desenfrenados traen vergüenza a sus padres.*
Pro 28:8 Los ingresos que se obtienen por cobrar altos intereses terminarán en el bolsillo del que trata bien a los pobres.
Pro 28:9 Dios detesta la oración del que no hace caso de la ley.
Pro 28:10 El que lleva a la gente buena por mal camino caerá en su propia trampa, pero los honrados heredarán cosas buenas.
Pro 28:11 Los ricos se creen sabios, pero no pueden engañar a un pobre que tiene discernimiento.
Pro 28:12 Cuando los justos triunfan, todo el mundo se alegra. Cuando los perversos toman el control, todos se esconden.
Pro 28:13 Los que encubren sus pecados no prosperarán, pero si los confiesan y los abandonan, recibirán misericordia.
Pro 28:14 Benditos los que tienen temor de hacer lo malo;* pero los tercos van directo a graves problemas.



LECTURA PARA LA NOCHE

ISAÍAS 51-53

Isa 51:1 «Escúchenme, todos los que tienen esperanza de ser liberados, todos los que buscan al SEÑOR. Consideren la piedra de la que fueron tallados, la cantera de la que fueron extraídos.
Isa 51:2 Sí, piensen en Abraham, su antepasado, y en Sara, que dio a luz a su nación. Cuando llamé a Abraham, era un solo hombre; pero, cuando lo bendije, se convirtió en una gran nación».
Isa 51:3 El SEÑOR volverá a consolar a Israel* y tendrá piedad de sus ruinas. Su desierto florecerá como el Edén, sus lugares desolados como el huerto del SEÑOR. Allí se encontrarán gozo y alegría; los cantos de gratitud llenarán el aire.
Isa 51:4 «Escúchame, pueblo mío; óyeme, Israel, porque mi ley será proclamada y mi justicia llegará a ser una luz para las naciones.
Isa 51:5 Mi misericordia y mi justicia ya se acercan, mi salvación viene en camino; mi brazo fuerte hará justicia a las naciones. Las tierras lejanas me buscarán y con esperanza aguardarán mi brazo poderoso.
Isa 51:6 Levanten los ojos a los altos cielos y miren la tierra abajo. Pues los cielos desaparecerán como humo y la tierra se gastará como una prenda de vestir. Los habitantes de la tierra morirán como moscas, pero mi salvación permanece para siempre; mi reinado de justicia nunca tendrá fin.
Isa 51:7 »Escúchenme, ustedes que distinguen entre lo bueno y lo malo, ustedes que atesoran mi ley en el corazón. No teman las burlas de la gente, ni tengan miedo de sus insultos.
Isa 51:8 Pues la polilla los devorará a ellos como devora la ropa y el gusano los comerá como se come la lana. Pero mi justicia permanecerá para siempre; mi salvación continuará de generación en generación».
Isa 51:9 ¡Despierta, oh SEÑOR, despierta! ¡Vístete de fuerza! ¡Mueve tu poderoso brazo derecho! Levántate como en los días de antaño, cuando mataste a Egipto, al dragón del Nilo.*
Isa 51:10 ¿Acaso no eres el mismo hoy, el que secó el mar, haciendo un camino en las profundidades para que tu pueblo pudiera escapar y cruzar al otro lado?
Isa 51:11 Regresarán los que fueron rescatados por el SEÑOR y entrarán cantando a Jerusalén,* coronados de alegría eterna. Desaparecerán el dolor y el luto y estarán llenos de gozo y de alegría.
Isa 51:12 «Yo, sí, yo soy quien te consuela. Entonces, ¿por qué les temes a simples seres humanos que se marchitan como la hierba y desaparecen?
Isa 51:13 Sin embargo, has olvidado al SEÑOR, tu Creador, el que extendió el cielo como un dosel y puso los cimientos de la tierra. ¿Vivirás en constante terror de los opresores humanos? ¿Seguirás temiendo el enojo de tus enemigos? ¿Dónde están ahora su furia y su enojo? ¡Han desaparecido!
Isa 51:14 Pronto quedarán libres los cautivos. ¡La prisión, el hambre y la muerte no serán su destino!
Isa 51:15 Pues yo soy el SEÑOR tu Dios, que agito el mar haciendo que rujan las olas. Mi nombre es SEÑOR de los Ejércitos Celestiales.
Isa 51:16 Y he puesto mis palabras en tu boca y te he escondido a salvo dentro de mi mano. Yo extendí* el cielo como un dosel y puse los cimientos de la tierra. Yo soy el que le dice a Israel: “¡Tú eres mi pueblo!”».
Isa 51:17 ¡Despierta, oh Jerusalén, despierta! Has bebido la copa de la furia del SEÑOR. Has bebido la copa del terror, la has vaciado hasta la última gota.
Isa 51:18 Ni uno de tus hijos queda con vida para tomarte de la mano y guiarte.
Isa 51:19 Estas dos calamidades te han ocurrido: la desolación y la destrucción, el hambre y la guerra. Y ¿quién ha quedado para compadecerse de ti? ¿Quién ha quedado para consolarte?*
Isa 51:20 Pues tus hijos se han desmayado y yacen en las calles, tan indefensos como antílopes atrapados en una red. El SEÑOR ha derramado su furia; Dios los ha reprendido.
Isa 51:21 Pero ahora escuchen esto, ustedes los afligidos, que están completamente borrachos, aunque no por haber bebido vino.
Isa 51:22 Esto dice el SEÑOR Soberano, su Dios y Defensor: «Miren, yo les quité de las manos la copa aterradora; ya no beberán más de mi furia.
Isa 51:23 En cambio, entregaré esa copa a quienes los atormentan, a los que dijeron: “Los pisotearemos en el polvo y caminaremos sobre sus espaldas”».
Isa 52:1 ¡Despierta, oh Sión, despierta! Vístete de fuerza. Ponte tus ropas hermosas, oh ciudad santa de Jerusalén, porque ya no volverá a entrar por tus puertas la gente impura que no teme a Dios.
Isa 52:2 Levántate del polvo, oh Jerusalén y siéntate en un lugar de honor. Quítate del cuello las cadenas de la esclavitud, oh hija cautiva de Sión.
Isa 52:3 Pues esto dice el SEÑOR: «Cuando te vendí al destierro no recibí pago alguno; ahora puedo redimirte sin tener que pagar por ti».
Isa 52:4 Esto dice el SEÑOR Soberano: «Hace mucho tiempo, mi pueblo decidió vivir en Egipto. Ahora es Asiria la que lo oprime.
Isa 52:5 ¿Qué es esto? —pregunta el SEÑOR—. ¿Por qué está esclavizado mi pueblo nuevamente? Quienes lo gobiernan gritan de júbilo; todo el día blasfeman mi nombre.*
Isa 52:6 Pero yo revelaré mi nombre a mi pueblo, y llegará a conocer mi poder. Entonces, por fin mi pueblo reconocerá que soy yo quien le habla».
Isa 52:7 ¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que trae buenas noticias, buenas noticias de paz y de salvación, las noticias de que el Dios de Israel* reina!
Isa 52:8 Los centinelas gritan y cantan de alegría, porque con sus propios ojos ven al SEÑOR regresando a Jerusalén.*
Isa 52:9 Que las ruinas de Jerusalén canten de alegría, porque el SEÑOR ha consolado a su pueblo, ha redimido a Jerusalén.
Isa 52:10 El SEÑOR ha manifestado su santo poder ante los ojos de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la victoria de nuestro Dios.
Isa 52:11 ¡Salgan! Salgan y dejen atrás su cautiverio, donde todo lo que tocan es impuro. Salgan de allí y purifíquense, ustedes que vuelven a su tierra con los objetos sagrados del SEÑOR.
Isa 52:12 No saldrán con prisa, como quien corre para salvar su vida. Pues el SEÑOR irá delante de ustedes; atrás los protegerá el Dios de Israel.
Isa 52:13 Miren, mi siervo prosperará; será muy exaltado.
Isa 52:14 Pero muchos quedaron asombrados cuando lo* vieron. Tenía el rostro tan desfigurado, que apenas parecía un ser humano, y por su aspecto, no se veía como un hombre.
Isa 52:15 Y él alarmará* a muchas naciones; los reyes quedarán mudos ante él. Verán lo que no se les había contado; entenderán lo que no habían oído hablar.*

lunes, 19 de septiembre de 2016

LECTURA BÍBLICA 19 DE SEPTIEMBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    23:44-49

Luc 23:44 Ya era alrededor del mediodía, y la tierra se llenó de oscuridad hasta las tres de la tarde.
Luc 23:45 La luz del sol desapareció. Y, de repente, la cortina del santuario del templo se rasgó por la mitad.
Luc 23:46 Después Jesús gritó: «Padre, ¡encomiendo mi espíritu en tus manos!»*. Y con esas palabras dio su último suspiro.
Luc 23:47 Cuando el oficial romano* encargado de la ejecución vio lo que había sucedido, adoró a Dios y dijo: «Este hombre era inocente* de verdad».
Luc 23:48 Y, cuando todas las multitudes que habían venido a observar la ejecución vieron lo que había sucedido, regresaron a casa con gran dolor.*
Luc 23:49 Pero los amigos de Jesús, incluidas las mujeres que lo habían seguido desde Galilea, se quedaron mirando de lejos.




 HEBREOS  10:19-39

Heb 11:1 La fe es la confianza de que en verdad sucederá lo que esperamos; es lo que nos da la certeza de las cosas que no podemos ver.
Heb 11:2 Por su fe, la gente de antaño gozó de una buena reputación.
Heb 11:3 Por la fe entendemos que todo el universo fue formado por orden de Dios, de modo que lo que ahora vemos no vino de cosas visibles.
Heb 11:4 Fue por la fe que Abel presentó a Dios una ofrenda más aceptable que la que presentó Caín. La ofrenda de Abel demostró que era un hombre justo, y Dios aprobó sus ofrendas. Aunque Abel murió hace mucho tiempo, todavía nos habla por su ejemplo de fe.
Heb 11:5 Fue por la fe que Enoc ascendió al cielo sin morir, «desapareció porque Dios se lo llevó»*; porque antes de ser llevado, lo conocían como una persona que agradaba a Dios.
Heb 11:6 De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad.
Heb 11:7 Fue por la fe que Noé construyó un barco grande para salvar a su familia del diluvio en obediencia a Dios, quien le advirtió de cosas que nunca antes habían sucedido. Por su fe, Noé condenó al resto del mundo y recibió la justicia que viene por la fe.
Heb 11:8 Fue por la fe que Abraham obedeció cuando Dios lo llamó para que dejara su tierra y fuera a otra que él le daría por herencia. Se fue sin saber adónde iba.
Heb 11:9 Incluso cuando llegó a la tierra que Dios le había prometido, vivió allí por fe, pues era como un extranjero que vive en tiendas. Lo mismo hicieron Isaac y Jacob, quienes heredaron la misma promesa.
Heb 11:10 Abraham esperaba con confianza una ciudad de cimientos eternos, una ciudad diseñada y construida por Dios.
Heb 11:11 Fue por la fe que hasta Sara pudo tener un hijo, a pesar de ser estéril y demasiado anciana. Ella creyó* que Dios cumpliría su promesa.
Heb 11:12 Así que una nación entera provino de este solo hombre, quien estaba casi muerto en cuanto a tener hijos; una nación con tantos habitantes que, como las estrellas de los cielos y la arena de la orilla del mar, es imposible contar.
Heb 11:13 Todas estas personas murieron aún creyendo lo que Dios les había prometido. Y aunque no recibieron lo prometido lo vieron desde lejos y lo aceptaron con gusto. Coincidieron en que eran extranjeros y nómadas aquí en este mundo.
Heb 11:14 Es obvio que quienes se expresan así esperan tener su propio país.
Heb 11:15 Si hubieran añorado el país del que salieron, bien podrían haber regresado.
Heb 11:16 Sin embargo, buscaban un lugar mejor, una patria celestial. Por eso, Dios no se avergüenza de ser llamado el Dios de ellos, pues les ha preparado una ciudad.





PROVERBIOS 27:15-27

Pro 27:15 Una esposa que busca pleitos es tan molesta como una gotera continua en un día de lluvia.
Pro 27:16 Poner fin a sus quejas es como tratar de detener el viento o de sostener algo con las manos llenas de grasa.
Pro 27:17 Como el hierro se afila con hierro, así un amigo se afila con su amigo.
Pro 27:18 Como a los que cuidan de la higuera se les permite comer del fruto, así serán recompensados los empleados que protegen los intereses de su patrón.
Pro 27:19 Así como el rostro se refleja en el agua, el corazón refleja a la persona tal como es.
Pro 27:20 Así como la Muerte y la Destrucción* nunca se sacian, el deseo del hombre nunca queda satisfecho.
Pro 27:21 El fuego prueba la pureza del oro y de la plata, pero la persona es probada por las alabanzas que recibe.*
Pro 27:22 Es imposible separar al necio de su necedad, aunque lo muelas como al grano en un mortero.
Pro 27:23 Mantente al tanto del estado de tus rebaños y entrégate de lleno al cuidado de tus ganados,
Pro 27:24 porque las riquezas no duran para siempre, y tal vez la corona no pase a la próxima generación.
Pro 27:25 Cuando se haya cosechado el heno y aparezca la nueva cosecha y se recojan las hierbas de los montes,
Pro 27:26 tus ovejas proveerán la lana para vestirte, y tus cabras servirán para comprar un campo.
Pro 27:27 Y tendrás suficiente leche de cabra para ti, para tu familia y para tus criadas.
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LECTURA PARA LA NOCHE

ISAÍAS 49-50

Isa 49:1 Escúchenme, todos ustedes en tierras lejanas; presten atención, ustedes que están muy lejos. El SEÑOR me llamó desde antes que naciera; desde el seno de mi madre me llamó por mi nombre.
Isa 49:2 Hizo que mis palabras de juicio fueran tan filosas como una espada. Me ha escondido bajo la sombra de su mano. Soy como una flecha afilada en su aljaba.
Isa 49:3 Él me dijo: «Israel, tú eres mi siervo y me traerás gloria».
Isa 49:4 Yo respondí: «¡Pero mi labor parece tan inútil! He gastado mis fuerzas en vano, y sin ningún propósito. No obstante, lo dejo todo en manos del SEÑOR; confiaré en que Dios me recompense».
Isa 49:5 Y ahora habla el SEÑOR, el que me formó en el seno de mi madre para que fuera su siervo, el que me encomendó que le trajera a Israel de regreso. El SEÑOR me ha honrado y mi Dios me ha dado fuerzas.
Isa 49:6 Él dice: «Harás algo más que devolverme al pueblo de Israel. Yo te haré luz para los gentiles,* y llevarás mi salvación a los confines de la tierra».
Isa 49:7 El SEÑOR, el Redentor y Santo de Israel, le dice al que es despreciado y rechazado por las naciones, al que es el siervo de los gobernantes: «Los reyes se pondrán en posición de firmes cuando tú pases. Los príncipes se inclinarán hasta el suelo por causa del SEÑOR, el fiel, el Santo de Israel, que te ha escogido».
Isa 49:8 Esto dice el SEÑOR: «En el momento preciso te responderé;* en el día de salvación te ayudaré. Te protegeré y te daré a las naciones para que seas mi pacto con ellas. Por medio de ti restableceré la tierra de Israel y la devolveré a su propio pueblo.
Isa 49:9 Les diré a los prisioneros: “Salgan en libertad”, y a los que están en tinieblas: “Vengan a la luz”. Ellos serán mis ovejas, que se apacentarán en pastos verdes y en colinas que antes estaban desiertas.
Isa 49:10 No tendrán hambre ni sed y el sol ardiente ya no los alcanzará. Pues el SEÑOR en su misericordia los guiará; los guiará junto a aguas frescas.
Isa 49:11 Y convertiré mis montes en senderos llanos para ellos. Las carreteras se levantarán por encima de los valles.
Isa 49:12 ¡Miren! Mi pueblo regresará desde muy lejos; desde tierras del norte y del occidente, y desde tan al sur como Egipto».*
Isa 49:13 ¡Oh, cielos, canten de alegría! ¡Oh, tierra, gózate! ¡Oh montes, prorrumpan en cantos! Pues el SEÑOR ha consolado a su pueblo y le tendrá compasión en medio de su sufrimiento.
Isa 49:14 Sin embargo, Jerusalén* dice: «El SEÑOR me ha abandonado; el Señor me ha olvidado».
Isa 49:15 «¡Jamás! ¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho? ¿Puede no sentir amor por el niño al que dio a luz? Pero aun si eso fuera posible, yo no los olvidaría a ustedes.
Isa 49:16 Mira, he escrito tu nombre en las palmas de mis manos. En mi mente siempre está la imagen de las murallas de Jerusalén convertidas en ruinas.
Isa 49:17 Dentro de poco tus descendientes regresarán, y los que procuran destruirte se irán.
Isa 49:18 Mira a tu alrededor y observa, porque todos tus hijos volverán a ti. Tan cierto como que yo vivo —dice el SEÑOR—, ellos serán como joyas o adornos de novia para que tú los exhibas.
Isa 49:19 »Hasta los lugares más desolados de tu tierra abandonada pronto estarán repletos de tu gente. Tus enemigos que te esclavizaron estarán muy lejos.
Isa 49:20 Las generaciones nacidas en el destierro regresarán y dirán: “¡Necesitamos más espacio! ¡Este lugar está lleno de gente!”.
Isa 49:21 Entonces te preguntarás: “¿Quién me ha dado todos estos descendientes? Pues la mayoría de mis hijos fueron muertos, y los demás, llevados al destierro. Aquí me quedé solo. ¿De dónde viene toda esta gente? ¿Quién dio a luz a estos niños? ¿Quién los crió por mí?”».
Isa 49:22 Esto dice el SEÑOR Soberano: «Mira, les daré una señal a las naciones que no temen a Dios. Te traerán a tus hijos pequeños en sus brazos; traerán a tus hijas sobre los hombros.
Isa 49:23 Reyes y reinas te servirán y atenderán a todas tus necesidades. Se inclinarán hasta el suelo ante ti y lamerán el polvo de tus pies. Entonces sabrás que yo soy el SEÑOR. Los que confían en mí nunca serán avergonzados».
Isa 49:24 ¿Quién puede arrebatar el botín de las manos de un guerrero? ¿Quién puede exigirle a un tirano* que deje en libertad a sus cautivos?
Isa 49:25 Pero el SEÑOR dice: «Los cautivos de los guerreros serán puestos en libertad, y se recuperará el botín de los tiranos. Pues yo pelearé contra quienes peleen contigo, y salvaré a tus hijos.
Isa 49:26 Alimentaré a tus enemigos con su propia carne y se embriagarán con ríos de su propia sangre. Todo el mundo sabrá que yo, el SEÑOR, soy tu Salvador y tu Redentor; el Poderoso de Israel».*
Isa 50:1 Esto dice el SEÑOR: «¿Despedí a la madre de ustedes porque me divorcié de ella? ¿Los vendí a ustedes como esclavos a mis acreedores? No, fueron vendidos a causa de sus propios pecados; su madre también fue llevada a causa de los pecados de ustedes.
Isa 50:2 ¿Por qué no había nadie cuando vine? ¿Por qué nadie respondió cuando llamé? ¿Se debe a que no tengo poder para rescatar? ¡No, no es esa la razón! ¡Pues yo puedo hablarle al mar y hacer que se seque! Puedo convertir los ríos en desiertos llenos de peces muertos.
Isa 50:3 Yo soy quien viste de tinieblas los cielos, y los cubro con ropajes de luto».
Isa 50:4 El SEÑOR Soberano me ha dado sus palabras de sabiduría, para que yo sepa consolar a los fatigados. Mañana tras mañana me despierta y me abre el entendimiento a su voluntad.
Isa 50:5 El SEÑOR Soberano me habló, y yo lo escuché; no me he rebelado, ni me he alejado.
Isa 50:6 Les ofrecí la espalda a quienes me golpeaban y las mejillas a quienes me tiraban de la barba; no escondí el rostro de las burlas y los escupitajos.
Isa 50:7 Debido a que el SEÑOR Soberano me ayuda, no seré avergonzado. Por lo tanto, he puesto el rostro como una piedra, decidido a hacer su voluntad. Y sé que no pasaré vergüenza.
Isa 50:8 El que me hace justicia está cerca. Ahora, ¿quién se atreverá a presentar cargos en mi contra? ¿Dónde están mis acusadores? ¡Que se presenten!
Isa 50:9 Miren, el SEÑOR Soberano está de mi lado. ¿Quién me declarará culpable? Todos mis enemigos serán destruidos como ropa vieja que ha sido comida por la polilla.
Isa 50:10 Entre ustedes, ¿quién teme al SEÑOR y obedece a su siervo? Si caminan en tinieblas, sin un solo rayo de luz, confíen en el SEÑOR y dependan de su Dios.
Isa 50:11 Pero tengan cuidado, ustedes que viven en su propia luz, y que se calientan en su propia fogata. Esta es la recompensa que recibirán de mí: pronto caerán en gran tormento.

domingo, 18 de septiembre de 2016

LECTURA BÍBLICA 18 DE SEPTIEMBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    23:38-43

Luc 23:38 Encima de su cabeza, colocaron un letrero que decía: «Éste es el Rey de los judíos».
Luc 23:39 Uno de los criminales colgados junto a él se burló: «¿Así que eres el Mesías? Demuéstralo salvándote a ti mismo, ¡y a nosotros también!».
Luc 23:40 Pero el otro criminal protestó: «¿Ni siquiera temes a Dios ahora que estás condenado a muerte?
Luc 23:41 Nosotros merecemos morir por nuestros crímenes, pero este hombre no ha hecho nada malo».
Luc 23:42 Luego dijo: —Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.
Luc 23:43 Jesús respondió: —Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso.



 HEBREOS  10:19-39

Heb 10:19 Así que, amados hermanos, podemos entrar con valentía en el Lugar Santísimo del cielo por causa de la sangre de Jesús.
Heb 10:20 Por su muerte,* Jesús abrió un nuevo camino —un camino que da vida —a través de la cortina al Lugar Santísimo.
Heb 10:21 Ya que tenemos un gran Sumo Sacerdote que gobierna la casa de Dios,
Heb 10:22 entremos directamente a la presencia de Dios con corazón sincero y con plena confianza en él. Pues nuestra conciencia culpable ha sido rociada con la sangre de Cristo a fin de purificarnos, y nuestro cuerpo ha sido lavado con agua pura.
Heb 10:23 Mantengámonos firmes sin titubear en la esperanza que afirmamos, porque se puede confiar en que Dios cumplirá su promesa.
Heb 10:24 Pensemos en maneras de motivarnos unos a otros a realizar actos de amor y buenas acciones.
Heb 10:25 Y no dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino animémonos unos a otros, sobre todo ahora que el día de su regreso se acerca.
Heb 10:26 Queridos amigos, si seguimos pecando a propósito después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda ningún sacrificio que cubra esos pecados.
Heb 10:27 Sólo queda la terrible expectativa del juicio de Dios y el fuego violento que consumirá a sus enemigos.
Heb 10:28 Pues todo el que rehusaba obedecer la ley de Moisés era ejecutado sin compasión por el testimonio de dos o tres testigos.
Heb 10:29 Piensen, pues, cuánto mayor será el castigo para quienes han pisoteado al Hijo de Dios y han considerado la sangre del pacto —la cual nos hizo santos —como si fuera algo vulgar e inmundo, y han insultado y despreciado al Espíritu Santo que nos trae la misericordia de Dios.
Heb 10:30 Pues conocemos al que dijo: «Yo tomaré venganza. Yo les pagaré lo que se merecen»*. También dijo: «El SEÑOR juzgará a su propio pueblo»*.
Heb 10:31 ¡Es algo aterrador caer en manos del Dios vivo!
Heb 10:32 Acuérdense de los primeros tiempos, cuando recién aprendían acerca de Cristo.* Recuerden cómo permanecieron fieles aunque tuvieron que soportar terrible sufrimiento.
Heb 10:33 Algunas veces los ponían en ridículo públicamente y los golpeaban, otras veces ustedes ayudaban a los que pasaban por lo mismo.
Heb 10:34 Sufrieron junto con los que fueron metidos en la cárcel y, cuando a ustedes les quitaron todos sus bienes, lo aceptaron con alegría. Sabían que en el futuro les esperaban cosas mejores, que durarán para siempre.
Heb 10:35 Por lo tanto, no desechen la firme confianza que tienen en el Señor. ¡Tengan presente la gran recompensa que les traerá!
Heb 10:36 Perseverar con paciencia es lo que necesitan ahora para seguir haciendo la voluntad de Dios. Entonces recibirán todo lo que él ha prometido.
Heb 10:37 «Pues, dentro de muy poco tiempo, aquél que viene vendrá sin demorarse.
Heb 10:38 Mis justos vivirán por la fe.* Pero no me agradará aquél que se aparte de mí»*.
Heb 10:39 Pero nosotros no somos de los que se apartan de Dios hacia su propia destrucción. Somos los fieles, y nuestras almas serán salvas.




PROVERBIOS 27:1-14

Pro 27:1 No te jactes del mañana, ya que no sabes lo que el día traerá.
Pro 27:2 Que te alabe otro y no tu propia boca; que lo haga un desconocido, no tus propios labios.
Pro 27:3 Una piedra es pesada, y la arena también, pero el resentimiento causado por el necio es aún más pesado.
Pro 27:4 El enojo es cruel, y la ira es como una inundación, pero los celos son aún más peligrosos.
Pro 27:5 ¡Una reprensión franca es mejor que amar en secreto!
Pro 27:6 Las heridas de un amigo sincero son mejores que muchos besos de un enemigo.
Pro 27:7 El que tiene el estómago lleno rechaza la miel; pero al hambriento, hasta la comida amarga le sabe dulce.
Pro 27:8 El que se aleja de su hogar es como el ave que se aleja de su nido.
Pro 27:9 El perfume y el incienso alegran el corazón, y el dulce consejo de un amigo es mejor que la confianza propia.
Pro 27:10 Nunca abandones a un amigo, sea tuyo o de tu padre. Cuando ocurra la calamidad, no tendrás que pedirle ayuda a tu hermano. Mejor es recurrir a un vecino que a un hermano que vive lejos.
Pro 27:11 Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón. Entonces podré responder a los que me critican.
Pro 27:12 El prudente se anticipa al peligro y toma precauciones. El simplón sigue adelante a ciegas y sufre las consecuencias.
Pro 27:13 Al que salga fiador por la deuda de un desconocido, pídele una garantía. Exígele un depósito como garantía si lo hace por extranjeros.*
Pro 27:14 Un saludo alegre y en voz alta temprano en la mañana, ¡será considerado una maldición!
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LECTURA PARA LA NOCHE

ISAÍAS 46-48

Isa 46:1 Bel y Nebo, los dioses de Babilonia, se inclinan cuando los bajan al suelo. Se los llevan en carretas tiradas por bueyes. Los pobres animales se tambalean por el peso.
Isa 46:2 Tanto los ídolos como sus dueños se doblegan. Los dioses no pueden proteger a la gente, y la gente no puede proteger a los dioses; juntos van al cautiverio.
Isa 46:3 «Escúchenme, descendientes de Jacob, todos los que permanecen en Israel. Los he protegido desde que nacieron; así es, los he cuidado desde antes de nacer.
Isa 46:4 Yo seré su Dios durante toda su vida; hasta que tengan canas por la edad. Yo los hice y cuidaré de ustedes; yo los sostendré y los salvaré.
Isa 46:5 »¿Con quién me compararán? ¿Quién es igual que yo?
Isa 46:6 Hay quienes derrochan su plata y su oro y contratan a un artesano para que de estos les haga un dios. Luego, ¡se inclinan y le rinden culto!
Isa 46:7 Lo llevan sobre los hombros y cuando lo bajan, allí se queda. ¡Ni siquiera se puede mover! Cuando alguien le dirige una oración, no obtiene respuesta; no puede rescatar a nadie de sus dificultades.
Isa 46:8 »¡No olviden esto! ¡Ténganlo presente! Recuérdenlo, ustedes los culpables.
Isa 46:9 Recuerden las cosas que hice en el pasado. ¡Pues sólo yo soy Dios! Yo soy Dios, y no hay otro como yo.
Isa 46:10 Sólo yo puedo predecir el futuro antes que suceda. Todos mis planes se cumplirán porque yo hago todo lo que deseo.
Isa 46:11 Llamaré a una veloz ave de rapiña desde el oriente, a un líder de tierras lejanas, para que venga y haga lo que le ordeno. He dicho lo que haría, y lo cumpliré.
Isa 46:12 »Escúchame, pueblo terco, que estás tan lejos de actuar con justicia.
Isa 46:13 Pues estoy listo para rectificar todo, no en un futuro lejano, ¡sino ahora mismo! Estoy listo para salvar a Jerusalén* y mostrarle mi gloria a Israel.
Isa 47:1 »Desciende, hija virgen de Babilonia, y siéntate en el polvo porque han terminado tus días de estar sentada en el trono. Oh hija de Babilonia,* nunca volverás a ser la encantadora princesa, tierna y delicada.
Isa 47:2 Toma las pesadas ruedas de molino y muele la harina; quítate el velo y despójate de tu túnica. Descúbrete a la vista del público.
Isa 47:3 Quedarás desnuda y llena de vergüenza. Me vengaré de ti sin piedad».
Isa 47:4 Nuestro Redentor, cuyo nombre es el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, es el Santo de Israel.
Isa 47:5 «Oh Babilonia hermosa, siéntate ahora en oscuridad y en silencio. Nunca más serás conocida como la reina de los reinos.
Isa 47:6 Pues yo estaba enojado con mi pueblo escogido y lo castigué al dejar que cayera en tus manos. Sin embargo, tú, Babilonia, no les tuviste compasión. Hasta oprimiste a los ancianos.
Isa 47:7 Dijiste: “¡Reinaré para siempre, como reina del mundo!”. No reflexionaste sobre lo que hacías, ni pensaste en las consecuencias.
Isa 47:8 »Escucha esto, nación amante de los placeres, que vives cómodamente y te sientes segura. Tú dices: “Yo soy la única, y no hay otra. Nunca seré viuda ni perderé a mis hijos”.
Isa 47:9 Pues ambas cosas caerán sobre ti en un instante: la viudez y la pérdida de tus hijos. Así es, esas calamidades caerán sobre ti, a pesar de tu brujería y de tu magia.
Isa 47:10 »Te sentías segura en tu maldad. “Nadie me ve”, dijiste. Pero tu “sabiduría” y tu “conocimiento” te han descarriado, y dijiste: “Yo soy la única, y no hay otra”.
Isa 47:11 Por eso te alcanzará el desastre, y serás incapaz de alejarlo por medio de encantos. La calamidad caerá sobre ti, y no podrás comprar tu libertad. Una catástrofe te sorprenderá; una para la cual no estás preparada.
Isa 47:12 »¡Usa ahora tus encantamientos! Usa los conjuros que estuviste perfeccionando todos estos años. Tal vez te hagan algún bien; tal vez puedan hacer que alguien te tenga miedo.
Isa 47:13 Tanto consejo recibido te ha cansado. ¿Dónde están tus astrólogos, esos que miran a las estrellas y hacen predicciones todos los meses? Que den la cara y te salven de lo que te depara el futuro.
Isa 47:14 Pero ellos son como la paja que arde en el fuego; no pueden salvarse a sí mismos de las llamas. No recibirás ninguna ayuda de ellos; su chimenea no es lugar para sentarse y calentarse.
Isa 47:15 Y todos tus amigos, con los que has hecho negocios desde la niñez, cada uno seguirá su propio camino, haciendo oídos sordos a tus gritos.
Isa 48:1 »Escúchame, oh familia de Jacob, tú que llevas el nombre de Israel y naciste en la familia de Judá. Escucha, tú que haces juramentos en el nombre del SEÑOR e invocas al Dios de Israel. No cumples tus promesas,
Isa 48:2 aunque te llamas a ti misma la ciudad santa y dices que confías en el Dios de Israel, cuyo nombre es el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales.
Isa 48:3 Hace mucho tiempo te dije lo que iba a suceder. Entonces, de repente entré en acción y todas mis predicciones se hicieron realidad.
Isa 48:4 Pues yo sé lo terca y obstinada que eres; tu cuello es tan inflexible como el hierro y tu cabeza es tan dura como el bronce.
Isa 48:5 Por eso te dije lo que iba a suceder; te anuncié de antemano lo que iba a hacer. Así nunca podrías decir: “Mis ídolos lo hicieron; mi imagen de madera y mi dios de metal ordenaron que sucediera”.
Isa 48:6 Oíste mis predicciones y las viste cumplidas, pero te niegas a admitirlo. Ahora te diré cosas nuevas, cosas secretas que aún no has oído.
Isa 48:7 Son totalmente nuevas; no son del pasado. Así que no podrás decir: “¡Eso ya lo sabíamos!”.
Isa 48:8 »Sí, te diré cosas completamente nuevas; cosas que nunca antes habías oído. Pues conozco muy bien lo traidora que eres; fuiste rebelde desde tu nacimiento.
Isa 48:9 Sin embargo, por el amor y la honra de mi nombre, contendré mi enojo y no te aniquilaré.
Isa 48:10 Te he refinado, pero no como se refina la plata; más bien te he refinado en el horno del sufrimiento.
Isa 48:11 Te rescataré por amor de mí; sí, por amor de mí mismo. No permitiré que se manche mi reputación, ni compartiré mi gloria con los ídolos.
Isa 48:12 »Escúchame, oh familia de Jacob, ¡Israel, mi escogido! Sólo yo soy Dios, el Primero y el Último.
Isa 48:13 Fue mi mano la que puso los cimientos de la tierra, mi mano derecha la que extendió los cielos en las alturas. Cuando llamo a las estrellas para que salgan, aparecen todas en orden».
Isa 48:14 ¿Alguna vez te ha dicho esto uno de tus ídolos? Vengan, todos ustedes, y escuchen: El SEÑOR ha escogido a Ciro como su aliado; lo usará para poner fin al imperio de Babilonia y para destruir a los ejércitos babilónicos.*
Isa 48:15 «Lo he dicho: ¡Llamo a Ciro! Lo enviaré a cumplir este encargo y lo ayudaré para que triunfe.
Isa 48:16 Acérquense y escuchen esto: desde el principio les he dicho con claridad lo que sucedería». Ahora, el SEÑOR Soberano y su Espíritu me han enviado con este mensaje.
Isa 48:17 Esto dice el SEÑOR, tu Redentor, el Santo de Israel: «Yo soy el SEÑOR tu Dios, que te enseña lo que te conviene y te guía por las sendas que debes seguir.
Isa 48:18 ¡Ah, si sólo hubieras hecho caso a mis mandatos! Entonces habrías tenido una paz que correría como un río manso y una justicia que pasaría sobre ti como las olas del mar.
Isa 48:19 Tus descendientes habrían sido como la arena del mar, ¡imposibles de contar! No habría sido necesario destruirte ni cortar el nombre de tu familia».
Isa 48:20 Sin embargo, incluso ahora, ¡sean libres de su cautiverio! Salgan de Babilonia y de los babilonios.* ¡Canten este mensaje! Grítenlo hasta los extremos de la tierra. El SEÑOR ha redimido a sus siervos: a los del pueblo de Israel.*
Isa 48:21 No tuvieron sed cuando él los guió a través del desierto. Él partió la roca, y brotó agua a chorros para que bebieran.
Isa 48:22 «Pero no hay paz para los malvados», dice el SEÑOR.