jueves, 19 de octubre de 2017

LECTURA BÍBLICA 19 DE OCTUBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

JUAN     6:16-24

Jua 6:16 Al atardecer, los discípulos de Jesús bajaron a la orilla del lago para esperarlo.
Jua 6:17 Pero, al ver que caía la noche y Jesús aún no había vuelto, subieron a la barca y comenzaron a cruzar el lago rumbo a Capernaúm.
Jua 6:18 Poco después, se levantó un viento fuerte sobre ellos y el mar se agitó mucho.
Jua 6:19 Habían remado unos cinco o seis kilómetros* cuando de pronto vieron a Jesús caminando sobre el agua en dirección a la barca. Estaban aterrados,
Jua 6:20 pero él exclamó: «No tengan miedo, ¡yo estoy aquí!*».
Jua 6:21 Entonces lo recibieron con entusiasmo en la barca, ¡y enseguida llegaron a su destino!
Jua 6:22 Al día siguiente, la multitud que se había quedado en la otra orilla del lago se dio cuenta de que los discípulos habían tomado la única barca y que Jesús no había ido con ellos.
Jua 6:23 Varias barcas de Tiberias arribaron cerca del lugar donde el Señor había bendecido el pan y la gente había comido.
Jua 6:24 Cuando la multitud vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, subieron a las barcas y cruzaron el lago hasta Capernaúm para ir en busca de Jesús.




 1 PEDRO  3:1-7

1Pe 3:1 De la misma manera, ustedes esposas, tienen que aceptar la autoridad de sus esposos. Entonces, aun cuando alguno de ellos se niegue a obedecer la Buena Noticia, la vida recta de ustedes les hablará sin palabras. Ellos serán ganados
1Pe 3:2 al observar la vida pura y la conducta respetuosa de ustedes.
1Pe 3:3 No se interesen tanto por la belleza externa: los peinados extravagantes, las joyas costosas o la ropa elegante.
1Pe 3:4 En cambio, vístanse con la belleza interior, la que no se desvanece, la belleza de un espíritu tierno y sereno, que es tan precioso a los ojos de Dios.
1Pe 3:5 Así es como lucían hermosas las santas mujeres de la antigüedad. Ellas confiaban en Dios y aceptaban la autoridad de sus maridos.
1Pe 3:6 Por ejemplo, Sara obedecía a su esposo, Abraham, y lo llamaba «señor». Ustedes son sus hijas cuando hacen lo correcto sin temor a lo que sus esposos pudieran hacer.
1Pe 3:7 De la misma manera, ustedes maridos, tienen que honrar a sus esposas. Cada uno viva con su esposa y trátela con entendimiento. Ella podrá ser más débil, pero participa por igual del regalo de la nueva vida que Dios les ha dado. Trátala como es debido, para que nada estorbe tus oraciones.



CANTARES 4:1-7

Cnt 4:1 Eres hermosa, amada mía; tan hermosa que no puedo expresarlo. Tus ojos son como palomas detrás del velo. Tu cabello cae en ondas, como un rebaño de cabras que serpentea por las laderas de Galaad.
Cnt 4:2 Tus dientes son blancos como ovejas recién esquiladas y bañadas. Tu sonrisa es perfecta, cada diente hace juego con su par.*
Cnt 4:3 Tus labios son como una cinta escarlata; tu boca me cautiva. Tus mejillas son como granadas color rosa detrás de tu velo.
Cnt 4:4 Tu cuello es tan hermoso como la torre de David, adornado con los escudos de mil héroes.
Cnt 4:5 Tus pechos son como dos cervatillos, los mellizos de una gacela que pastan entre los lirios.
Cnt 4:6 Antes de que soplen las brisas del amanecer y huyan las sombras de la noche, correré a la montaña de mirra y al cerro del incienso.
Cnt 4:7 Toda tú eres hermosa, amada mía, bella en todo sentido.


LECTURA PARA LA NOCHE

JEREMÍAS 50

Jer 50:1 Jeremías recibió el siguiente mensaje del SEÑOR con relación a Babilonia y a la tierra de los babilonios.*
Jer 50:2 Esto dice el SEÑOR: «Anúncienlo a todo el mundo y no se callen nada. ¡Levanten una bandera de señales para decirles a todos que caerá Babilonia! Sus imágenes e ídolos* serán hechos pedazos. Sus dioses Bel y Merodac serán completamente deshonrados.
Jer 50:3 Pues una nación la atacará desde el norte y traerá tal destrucción que nadie volverá a vivir allí. Desaparecerá todo; huirán tanto las personas como los animales.
Jer 50:4 »En los días venideros —dice el SEÑOR—, el pueblo de Israel volverá a su hogar junto con el pueblo de Judá. Llegarán llorando en busca del SEÑOR su Dios.
Jer 50:5 Preguntarán por el camino a Jerusalén* y emprenderán el regreso a su hogar. Se aferrarán al SEÑOR con un pacto eterno que nunca se olvidará.
Jer 50:6 »Mi pueblo ha sido como ovejas perdidas. Sus pastores los llevaron por mal camino y los dejaron sueltos en las montañas. Perdieron su rumbo y no recuerdan cómo regresar al redil.
Jer 50:7 Todos los que los encontraban los devoraban. Sus enemigos decían: “No hicimos nada malo al atacarlos porque ellos pecaron contra el SEÑOR, quien es su verdadero lugar de descanso y la esperanza de sus antepasados”.
Jer 50:8 »Pero ahora, ¡huyan de Babilonia! Abandonen la tierra de los babilonios. Guíen a mi pueblo de regreso al hogar como hace el macho cabrío que va a la cabeza de la manada.
Jer 50:9 Pues estoy levantando un ejército de grandes naciones del norte. Unirán fuerzas para atacar a Babilonia y ésta será conquistada. Las flechas de los enemigos irán directamente al blanco, ¡no errarán!
Jer 50:10 Babilonia* será saqueada hasta que los agresores se sacien con el botín. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado!
Jer 50:11 »Se alegran y regocijan, ustedes que despojaron a mi pueblo elegido. Retozan como becerros en el prado y relinchan como sementales.
Jer 50:12 Pero su tierra natal* será llena de vergüenza y deshonra. Ustedes serán la última de las naciones, un desierto, tierra seca y desolada.
Jer 50:13 A causa del enojo del SEÑOR, Babilonia se convertirá en una tierra baldía y desierta. Todo el que pase por ese lugar quedará horrorizado y dará un grito por la destrucción que verá allí.
Jer 50:14 »Sí, prepárense para atacar Babilonia, todas ustedes, naciones vecinas. Que sus arqueros disparen contra ella, que no escatimen flechas; pues pecó contra el SEÑOR.
Jer 50:15 Lancen gritos de guerra contra Babilonia desde todas partes. ¡Miren! ¡Se rinde! Sus murallas han caído. Es la venganza del SEÑOR, así que vénguense también ustedes. ¡Háganle lo mismo que ella les hizo a otros!
Jer 50:16 Saquen de Babilonia a todos los sembradores; despidan a todos los segadores. Debido a la espada del enemigo todos huirán a sus propias tierras.
Jer 50:17 »Los israelitas son como ovejas que han sido esparcidas por los leones. Primero los devoró el rey de Asiria. Después Nabucodonosor,* rey de Babilonia, les quebró los huesos».
Jer 50:18 Por lo tanto, esto dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel: «Ahora, castigaré al rey de Babilonia y a su tierra de la misma manera que castigué al rey de Asiria.
Jer 50:19 Traeré a Israel de regreso a su hogar, a su propia tierra, para comer en los campos de Carmelo y Basán, y para quedar saciado una vez más en la zona montañosa de Efraín y Galaad.
Jer 50:20 En esos días —dice el SEÑOR—, no se encontrará pecado en Israel ni en Judá, porque perdonaré al remanente que yo guarde.
Jer 50:21 »Mis guerreros, suban contra la tierra de Merataim y contra la gente de Pecod. Persíganlos, mátenlos y destrúyanlos por completo* como les he ordenado —dice el SEÑOR—.
Jer 50:22 Que en la tierra se escuche el grito de guerra, un clamor de gran destrucción.
Jer 50:23 Babilonia, el martillo más poderoso de toda la tierra queda roto y hecho pedazos. ¡Babilonia queda desolada entre las naciones!
Jer 50:24 Escucha, Babilonia, porque te tendí una trampa. Estás atrapada porque luchaste contra el SEÑOR.
Jer 50:25 El SEÑOR abrió su arsenal y sacó armas para desahogar su furor. El terror que caiga sobre los babilonios será la obra del Soberano SEÑOR de los Ejércitos Celestiales.
Jer 50:26 Sí, vengan contra ella desde tierras lejanas y abran sus graneros. Aplasten sus muros y sus casas, y conviértanlos en montones de escombros. ¡Destrúyanla por completo y no dejen nada!
Jer 50:27 Maten incluso a sus becerros, ¡para ellos también será terrible! ¡Masácrenlos a todos! Pues ha llegado el día del juicio a Babilonia.
Jer 50:28 Escuchen a la gente que escapó de Babilonia mientras cuentan en Jerusalén cómo el SEÑOR nuestro Dios se vengó de los que destruyeron su templo.
Jer 50:29 »Manden llamar a los arqueros para que vengan a Babilonia. Rodeen la ciudad para que nadie escape. Háganle lo mismo que ella les hizo a otros, porque desafió al SEÑOR, el Santo de Israel.
Jer 50:30 Sus jóvenes caerán en las calles y morirán. Todos sus soldados serán matados», dice el SEÑOR.
Jer 50:31 «Mira, pueblo arrogante, yo soy tu enemigo —dice el Señor, el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales—. Ha llegado el día de tu juicio, el día en que te castigaré.
Jer 50:32 Oh tierra de arrogancia, tropezarás y caerás, y nadie te levantará. Pues encenderé un fuego en las ciudades de Babilonia que consumirá todo a su alrededor».
Jer 50:33 Esto dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales: «Los pueblos de Israel y de Judá han sido agraviados. Sus captores los retienen y se niegan a soltarlos.
Jer 50:34 Pero el que los redime es fuerte. Su nombre es el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales. Él los defenderá y nuevamente les dará descanso en Israel. ¡Pero para la gente de Babilonia no habrá descanso!
Jer 50:35 »La espada destructora golpeará a los babilonios —dice el SEÑOR—. Golpeará al pueblo de Babilonia, también a sus funcionarios y a sus hombres sabios.
Jer 50:36 La espada golpeará a sus sabios consejeros y se volverán necios. La espada golpeará a sus guerreros más poderosos y el pánico se apoderará de ellos.
Jer 50:37 La espada golpeará sus caballos, sus carros de guerra y a sus aliados de otras tierras, y todos se volverán como mujeres. La espada golpeará sus tesoros y todos serán saqueados.
Jer 50:38 La espada golpeará aun el suministro de agua y hará que se seque. ¿Y por qué? Porque toda la tierra está llena de ídolos y la gente está locamente enamorada de ellos.
Jer 50:39 »Pronto Babilonia será habitada por hienas y animales del desierto. Será un hogar de búhos. Nunca más vivirá gente allí; quedará desolada para siempre.
Jer 50:40 La destruiré igual como yo* destruí a Sodoma, a Gomorra y a sus ciudades vecinas —dice el SEÑOR—. Nadie vivirá allí; nadie la habitará.
Jer 50:41 »¡Miren! Un gran ejército viene del norte. Desde tierras lejanas se están levantando contra ti una gran nación y muchos reyes.
Jer 50:42 Están armados con arcos y lanzas. Son crueles y no tienen compasión de nadie. Cuando avanzan sobre sus caballos se oyen como el rugido del mar. Vienen en formación de batalla con planes de destruirte, Babilonia.
Jer 50:43 El rey de Babilonia ha oído informes acerca del enemigo y tiembla de miedo. Se apoderaron de él punzadas de angustia como a una mujer en trabajo de parto.
Jer 50:44 »Vendré como un león que sale de los matorrales del Jordán y atacaré las ovejas en los pastos. Expulsaré a Babilonia de su tierra y nombraré al líder que yo escoja. Pues, ¿quién es como yo y quién puede desafiarme? ¿Qué gobernante puede oponerse a mi voluntad?».
Jer 50:45 Escuchen los planes que tiene el SEÑOR contra Babilonia y contra la tierra de los babilonios. Aun sus hijos pequeños serán arrastrados como ovejas y sus casas serán destruidas.
Jer 50:46 La tierra temblará con el grito: «¡Babilonia ha sido tomada!». Su grito de desesperación se oirá en todo el mundo.

miércoles, 18 de octubre de 2017

LECTURA BÍBLICA 18 DE OCTUBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

JUAN     6:1-15

Jua 6:1 Después Jesús cruzó al otro lado del mar de Galilea, conocido también como el mar de Tiberias.
Jua 6:2 Una gran multitud siempre lo seguía a todas partes porque veía las señales milagrosas que hacía cuando sanaba a los enfermos.
Jua 6:3 Entonces Jesús subió a una colina y se sentó allí rodeado de sus discípulos.
Jua 6:4 (Ya era casi el tiempo de la celebración de la Pascua judía).
Jua 6:5 Enseguida Jesús vio que una gran multitud venía a su encuentro. Dirigiéndose a Felipe, le preguntó: —¿Dónde podemos comprar pan para alimentar a toda esta gente?
Jua 6:6 Lo estaba poniendo a prueba, porque Jesús ya sabía lo que iba a hacer.
Jua 6:7 Felipe contestó: —¡Aunque trabajáramos meses enteros, no tendríamos el dinero suficiente* para alimentar a toda esta gente!
Jua 6:8 Entonces habló Andrés, el hermano de Simón Pedro:
Jua 6:9 «Aquí hay un muchachito que tiene cinco panes de cebada y dos pescados. ¿Pero de qué sirven ante esta enorme multitud?».
Jua 6:10 Jesús dijo: «Díganles a todos que se sienten». Así que todos se sentaron sobre la hierba, en las laderas. (Sólo contando a los hombres sumaban alrededor de cinco mil).
Jua 6:11 Luego Jesús tomó los panes, dio gracias a Dios y los distribuyó entre la gente. Después hizo lo mismo con los pescados. Y todos comieron cuanto quisieron.
Jua 6:12 Una vez que quedaron satisfechos, Jesús les dijo a sus discípulos: «Ahora junten lo que sobró, para que no se desperdicie nada».
Jua 6:13 Entonces ellos juntaron las sobras y llenaron doce canastos con los restos que la multitud había dejado después de comer de los cinco panes de cebada.
Jua 6:14 La gente, al ver la señal milagrosa que Jesús* había hecho, exclamó: «¡No hay duda de que es el Profeta que esperábamos!»*.
Jua 6:15 Cuando Jesús vio que estaban dispuestos a hacerlo rey a la fuerza, se escabulló hacia las colinas él solo.



 1 PEDRO  2:18-25

1Pe 2:18 Ustedes, los que son esclavos, deben aceptar la autoridad de sus amos con todo respeto.* Hagan lo que ellos les ordenan, no sólo si son bondadosos y razonables, sino también si son crueles.
1Pe 2:19 Pues Dios se complace en ustedes cuando hacen lo que saben que es correcto y sufren con paciencia cuando reciben un trato injusto.
1Pe 2:20 Es obvio que no hay mérito en ser paciente si a uno lo golpean por haber actuado mal. Pero, si sufren por hacer el bien y lo soportan con paciencia, Dios se agrada de ustedes.
1Pe 2:21 Pues Dios los llamó a hacer lo bueno, aunque eso signifique que tengan que sufrir, tal como Cristo sufrió* por ustedes. Él es su ejemplo, y deben seguir sus pasos.
1Pe 2:22 Él nunca pecó y jamás engañó a nadie.*
1Pe 2:23 No respondía cuando lo insultaban ni amenazaba con vengarse cuando sufría. Dejaba su causa en manos de Dios, quien siempre juzga con justicia.
1Pe 2:24 Él mismo cargó nuestros pecados sobre su cuerpo en la cruz, para que nosotros podamos estar muertos al pecado y vivir para lo que es recto. Por sus heridas, son sanados.
1Pe 2:25 Antes eran como ovejas que andaban descarriadas. Pero ahora han vuelto a su Pastor, al Guardián de sus almas.




CANTARES 3

Cnt 3:1 Una noche, mientras estaba en mi cama, suspiré por mi amado; suspiraba por él, pero él no venía.
Cnt 3:2 Así que me dije: «Me levantaré y recorreré la ciudad, y buscaré por todas las calles y las plazas. Buscaré a mi amado». Así que, busqué por todas partes pero no lo encontré.
Cnt 3:3 Los guardias me detuvieron mientras hacían sus rondas, y yo les pregunté: «¿Han visto ustedes al hombre que amo?».
Cnt 3:4 Y apenas me alejé de ellos, ¡encontré a mi amado! Lo tomé y lo abracé con fuerza, y lo llevé a la casa de mi madre, a la cama de mi madre, donde fui concebida.
Cnt 3:5 Prométanme, oh mujeres de Jerusalén, por las gacelas y los ciervos salvajes, que no despertarán el amor hasta que llegue el momento apropiado.*
Cnt 3:6 
 Las jóvenes de Jerusalén

¿Quién es ese que viene majestuosamente desde el desierto como una nube de humo? ¿Quién es el que viene perfumado con mirra e incienso y todo tipo de especias?
Cnt 3:7 Miren, es el carruaje de Salomón, rodeado de sesenta héroes, los mejores soldados de Israel.
Cnt 3:8 Son espadachines hábiles, guerreros con experiencia. Cada uno lleva una espada al costado, están listos para defender al rey contra un ataque nocturno.
Cnt 3:9 El carruaje del rey Salomón está hecho con madera importada del Líbano.
Cnt 3:10 Sus postes son de plata, su techo de oro, sus cojines de púrpura. El carruaje fue decorado con amor por las jóvenes de Jerusalén.
Cnt 3:11 
La joven

Salgan a ver al rey Salomón, mujeres jóvenes de Jerusalén.* Lleva puesta la corona que su madre le regaló el día de su boda, el día más feliz de su vida.


LECTURA PARA LA NOCHE

JEREMÍAS 49

Jer 49:1 Este es el mensaje que se dio sobre los amonitas. Esto dice el SEÑOR: «¿No hay descendientes de Israel para que hereden la tierra de Gad? ¿Por qué ustedes, adoradores de Moloc,* habitan en sus ciudades?
Jer 49:2 En los días futuros —dice el SEÑOR—, haré sonar el grito de guerra contra la ciudad de Rabá. Se convertirá en un montón de escombros y las ciudades vecinas serán quemadas. Entonces Israel volverá a tomar la tierra que ustedes le quitaron —dice el SEÑOR—.
Jer 49:3 Clama, oh Hesbón, porque la ciudad de Hai quedó destruida. ¡Lloren, oh habitantes de Rabá! Pónganse ropa de luto. Lloren y giman, escondidos detrás de los arbustos, porque su dios Moloc será llevado a tierras lejanas junto con sus sacerdotes y funcionarios.
Jer 49:4 Estás orgullosa de tus fértiles valles, hija rebelde, pero pronto se convertirán en ruinas. Confiaste en tus riquezas y pensaste que nadie podría hacerte daño.
Jer 49:5 ¡Pero mira! Yo traeré terror sobre ti —el Señor, el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales—. Tus vecinos te expulsarán de tu tierra y nadie ayudará a tus desterrados cuando huyan.
Jer 49:6 Sin embargo, yo restableceré el bienestar de los amonitas en los días venideros. Yo, el SEÑOR, he hablado».
Jer 49:7 Este es el mensaje que se dio acerca de Edom. Esto dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales: «¿No hay sabiduría en Temán? ¿No queda nadie que pueda dar sabios consejos?
Jer 49:8 ¡Dense la vuelta y huyan! ¡Escóndanse en cuevas profundas, habitantes de Dedán! Pues cuando yo traiga desastre sobre Edom,* ¡a ti también te castigaré!
Jer 49:9 Los que cosechan uvas siempre dejan algunas para los pobres. Si de noche vinieran los ladrones ni ellos se llevarían todo;
Jer 49:10 pero yo despojaré la tierra de Edom y no habrá lugar dónde esconderse. Sus hijos, hermanos y vecinos serán todos destruidos, y Edom no existirá más.
Jer 49:11 Pero protegeré a los huérfanos que queden entre ustedes. También sus viudas pueden contar con mi ayuda».
Jer 49:12 Así dice el SEÑOR: «Si el inocente debe sufrir, ¡cuanto más tú! ¡No quedarás sin castigo! ¡Debes beber de esta copa de juicio!
Jer 49:13 Pues juré por mi propio nombre —dice el SEÑOR—, que Bosra se convertirá en objeto de horror y en un montón de ruinas; se burlarán de ella y la maldecirán. Todas sus ciudades y aldeas quedarán desoladas para siempre».
Jer 49:14 He oído un mensaje del SEÑOR. Se envió un embajador a las naciones para decir: «¡Formen una coalición contra Edom, y prepárense para la batalla!».
Jer 49:15 El SEÑOR le dice a Edom: «Te haré pequeña entre las naciones; todos te despreciarán.
Jer 49:16 Has sido engañado por tu propio orgullo y por el temor que inspirabas en los demás. Vives en una fortaleza de piedra y controlas las alturas de las montañas. Pero aun si haces tu nido con las águilas en las cumbres, te haré caer estrepitosamente», dice el SEÑOR.
Jer 49:17 «Edom será objeto de espanto; todo el que pase por ese lugar quedará horrorizado y dará un grito de asombro por la destrucción que verá allí.
Jer 49:18 Será como la destrucción de Sodoma, Gomorra y sus ciudades vecinas —dice el SEÑOR—. Nadie vivirá allí; nadie la habitará.
Jer 49:19 Vendré como un león que sale de los matorrales del Jordán y atacaré a las ovejas en los pastos. Echaré a Edom de su tierra, y nombraré al líder que yo escoja. Pues, ¿quién es como yo y quién puede desafiarme? ¿Qué gobernante puede oponerse a mi voluntad?».
Jer 49:20 Escuchen los planes que tiene el SEÑOR contra Edom y contra la gente de Temán. Aun sus hijos pequeños serán arrastrados como ovejas y sus casas serán destruidas.
Jer 49:21 La tierra temblará con el ruido de la caída de Edom y su grito de desesperación se oirá hasta el mar Rojo.*
Jer 49:22 ¡Mira! El enemigo cae en picada como un águila, desplegando sus alas sobre Bosra. Aun los guerreros más poderosos estarán en agonía como mujer en trabajo de parto.
Jer 49:23 Este es el mensaje que se dio acerca de Damasco. Esto dice el SEÑOR: «El temor se apoderó de las ciudades de Hamat y Arfad porque oyeron los anuncios de su propia destrucción. El corazón de ellos está agitado como el mar cuando hay una tormenta furiosa.
Jer 49:24 Damasco se volvió débil, y toda la gente trató de huir. El miedo, la angustia y el dolor se han apoderado de ella como a una mujer en trabajo de parto.
Jer 49:25 ¡Esa ciudad famosa, ciudad de alegría, será abandonada!
Jer 49:26 Sus jóvenes caerán en las calles y morirán. Todos sus soldados serán matados —el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales—,
Jer 49:27 y prenderé fuego a las murallas de Damasco que consumirá los palacios de Ben-adad».
Jer 49:28 Este es el mensaje que se dio acerca de Cedar y los reinos de Hazor, que fueron atacados por Nabucodonosor,* rey de Babilonia. Esto dice el SEÑOR: «¡Avancen contra Cedar! ¡Destruyan a los guerreros del oriente!
Jer 49:29 Tomarán sus rebaños y carpas, y sus pertenencias y camellos les serán quitados. Se escucharán voces de pánico en todas partes: “¡Somos atemorizados a cada paso!”.
Jer 49:30 ¡Corran y salven sus vidas! —dice el SEÑOR—. Gente de Hazor, escóndanse en cuevas profundas, porque Nabucodonosor, rey de Babilonia, ha conspirado contra ustedes y se prepara para destruirlos.
Jer 49:31 »Levántense y ataquen a esta nación tan confiada —dice el SEÑOR—. Su gente vive aislada en el desierto sin murallas ni puertas.
Jer 49:32 Todos sus camellos y demás animales serán de ustedes. A este pueblo que vive en lugares remotos* lo esparciré a los cuatro vientos. Traeré sobre ellos calamidad de todas partes —dice el SEÑOR—.
Jer 49:33 Hazor será habitada por chacales y quedará desolada para siempre. Nadie vivirá allí; nadie la habitará».
Jer 49:34 El profeta Jeremías recibió del SEÑOR este mensaje acerca de Elam al comienzo del reinado del rey Sedequías de Judá.
Jer 49:35 Esto dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales: «Destruiré a los arqueros de Elam, lo mejor de su ejército.
Jer 49:36 Traeré enemigos de todas partes y esparciré a la gente de Elam a los cuatro vientos. Serán desterrados a países de todo el mundo.
Jer 49:37 Yo mismo iré con los enemigos de Elam para destrozarla. En mi ira feroz traeré gran desastre sobre el pueblo de Elam —dice el SEÑOR—. Sus enemigos lo perseguirán con espada hasta que yo lo destruya por completo.
Jer 49:38 Estableceré mi trono en Elam —dice el SEÑOR—, y destruiré a su rey y a sus oficiales.
Jer 49:39 Sin embargo, en los días que vienen restableceré el bienestar de Elam. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado!».

martes, 17 de octubre de 2017

LECTURA BÍBLICA 17 DE OCTUBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

JUAN     5:31-47

Jua 5:31 »Si yo diera testimonio en mi propio favor, mi testimonio no sería válido.
Jua 5:32 Pero hay otro que también da testimonio de mí, y les aseguro que todo lo que dice acerca de mí es verdad.
Jua 5:33 De hecho, ustedes enviaron a sus hombres para que escucharan a Juan el Bautista, y el testimonio que él dio acerca de mí fue cierto.
Jua 5:34 Por supuesto, no necesito testigos humanos, pero digo estas cosas para que ustedes sean salvos.
Jua 5:35 Juan era como una lámpara que ardía y brillaba, y ustedes se entusiasmaron con su mensaje durante un tiempo.
Jua 5:36 Pero yo tengo un testigo aún más importante que Juan: mis enseñanzas y mis milagros. El Padre me dio estas obras para que yo las realizara, y ellas prueban que él me envió.
Jua 5:37 Y el Padre mismo, quien me envió, ha dado testimonio de mí. Ustedes nunca han oído su voz ni lo han visto cara a cara,
Jua 5:38 y no tienen su mensaje en el corazón, porque no creen en mí, que soy a quien el Padre les ha enviado.
Jua 5:39 »Ustedes estudian las Escrituras a fondo porque piensan que ellas les dan vida eterna. ¡Pero las Escrituras me señalan a mí!
Jua 5:40 Sin embargo, ustedes se niegan a venir a mí para recibir esa vida.
Jua 5:41 »La aprobación de ustedes no significa nada para mí,
Jua 5:42 porque sé que no tienen el amor de Dios adentro.
Jua 5:43 Yo he venido en nombre de mi Padre, y ustedes me han rechazado. Sin embargo, si otros vienen en su propio nombre, ustedes los reciben con gusto.
Jua 5:44 ¡Con razón les cuesta creer! Pues a ustedes les encanta honrarse unos a otros, pero no les importa la honra que proviene del único que es Dios.*
Jua 5:45 »Sin embargo, no soy yo quien los acusará ante el Padre. ¡Moisés los acusará! Sí, Moisés, en quien ustedes han puesto su esperanza.
Jua 5:46 Si en verdad le creyeran a Moisés, me creerían a mí, porque él escribió acerca de mí.
Jua 5:47 Pero, como no creen en lo que él escribió, ¿cómo creerán lo que yo digo?».





 1 PEDRO  2:9-17

1Pe 2:9 Pero ustedes no son así porque son un pueblo elegido. Son sacerdotes del Rey,* una nación santa, posesión exclusiva de Dios. Por eso pueden mostrar a otros la bondad de Dios, pues él los ha llamado a salir de la oscuridad y entrar en su luz maravillosa.
1Pe 2:10 «Antes no tenían identidad como pueblo, ahora son pueblo de Dios. Antes no recibieron misericordia, ahora han recibido la misericordia de Dios»*.
1Pe 2:11 Queridos amigos, ya que son «extranjeros y residentes temporales», les advierto que se alejen de los deseos mundanos, que luchan contra el alma.
1Pe 2:12 Procuren llevar una vida ejemplar entre sus vecinos no creyentes. Así, por más que ellos los acusen de actuar mal, verán que ustedes tienen una conducta honorable y le darán honra a Dios cuando él juzgue al mundo.*
1Pe 2:13 Por amor al Señor, respeten a toda autoridad humana, ya sea el rey como jefe de Estado
1Pe 2:14 o a los funcionarios que él ha nombrado. Pues a ellos el rey los ha mandando a que castiguen a aquellos que hacen el mal y a que honren a los que hacen el bien.
1Pe 2:15 La voluntad de Dios es que la vida honorable de ustedes calle a la gente ignorante que los acusa sin fundamento alguno.
1Pe 2:16 Pues ustedes son libres pero, a la vez, son esclavos de Dios, así que no usen su libertad como una excusa para hacer el mal.
1Pe 2:17 Respeten a todos y amen a sus hermanos en Cristo.* Teman a Dios y respeten al rey.





CANTARES 2

Cnt 2:1 Soy el azafrán de primavera que florece en la llanura Sarón,* el lirio del valle.
Cnt 2:2 
El joven

Como un lirio entre los cardos es mi amada entre las jóvenes.
Cnt 2:3 
La joven

Como el manzano más selecto del huerto es mi amante entre los jóvenes. Me siento bajo su sombra placentera y saboreo sus deliciosos frutos.
Cnt 2:4 Él me escolta hasta la sala de banquetes; es evidente lo mucho que me ama.
Cnt 2:5 Fortalézcanme con pasteles de pasas, refrésquenme con manzanas, porque desfallezco de amor.
Cnt 2:6 Su brazo izquierdo está debajo de mi cabeza, y su brazo derecho me abraza.
Cnt 2:7 Prométanme, oh mujeres de Jerusalén, por las gacelas y los ciervos salvajes, que no despertarán el amor hasta que llegue el momento apropiado.*
Cnt 2:8 ¡Ay, oigo que viene mi amado! Viene saltando por las montañas, brincando por las colinas.
Cnt 2:9 Mi amante es como una gacela veloz o un venado joven. ¡Miren! Allí está, detrás del muro, asomándose por la ventana, mirando dentro de la habitación.
Cnt 2:10 Mi amante me dijo: «¡Levántate, amada mía! ¡Ven conmigo, mi bella mujer!
Cnt 2:11 Mira, el invierno se acabó y las lluvias ya pasaron.
Cnt 2:12 Las flores están brotando, ha llegado la temporada de los pájaros cantores;* y el arrullo de las tórtolas llena el aire.
Cnt 2:13 Las higueras comienzan a formar su fruto, y las vides fragantes están en flor. ¡Levántate, amada mía! ¡Ven conmigo, mi bella mujer!».
Cnt 2:14 
El joven

Mi paloma se esconde detrás de las rocas, detrás de un peñasco en el precipicio. Déjame ver tu cara; déjame oír tu voz. Pues tu voz es agradable, y tu cara es hermosa.
Cnt 2:15 
Las jóvenes de Jerusalén

Atrapen todos los zorros, esos zorros pequeños, antes de que arruinen el viñedo del amor, ¡porque las vides están en flor!
Cnt 2:16 
La joven

Mi amado es mío, y yo soy suya. Él apacienta entre los lirios.
Cnt 2:17 Antes de que soplen las brisas del amanecer y huyan las sombras de la noche, regresa a mí, amor mío, como una gacela o un venado joven sobre montes empinados.*

LECTURA PARA LA NOCHE

JEREMÍAS 47-48

Jer 47:1 Este es el mensaje que el profeta Jeremías recibió del SEÑOR acerca de los filisteos de Gaza, antes de que la ciudad fuera conquistada por el ejército egipcio.
Jer 47:2 Esto dice el SEÑOR: «Del norte viene un diluvio que inundará la tierra. Destruirá la tierra y todo lo que hay en ella, tanto las ciudades como sus habitantes. La gente gritará de terror, y todos en la tierra gemirán.
Jer 47:3 Escuchen el ruido de los cascos de los caballos y el estruendo de las ruedas de los carros de guerra al pasar. Los padres aterrorizados corren desesperados, ni siquiera miran hacia atrás para ver a sus hijos indefensos.
Jer 47:4 »Ha llegado el momento de destruir a los filisteos, junto con sus aliados de Tiro y Sidón. Sí, el SEÑOR está destruyendo a los pocos que quedan de los filisteos, a esos colonos de la isla de Creta.*
Jer 47:5 Gaza será humillada, su cabeza rapada; Ascalón quedará en silencio. Ustedes, los que quedan de las costas mediterráneas,* ¿hasta cuándo se lamentarán y harán duelo?
Jer 47:6 »Ahora, ¡oh espada del SEÑOR!, ¿cuándo volverás a descansar? Vuelve a tu vaina; descansa y mantente quieta.
Jer 47:7 »¿Pero cómo se mantendrá quieta cuando el SEÑOR la ha enviado en una misión? Pues la ciudad de Ascalón y el pueblo que vive junto al mar deben ser destruidos».
Jer 48:1 Este es el mensaje que se dio con relación a Moab. Esto dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel: «Qué aflicción le espera a la ciudad de Nebo; pronto quedará en ruinas. La ciudad de Quiriataim será humillada y conquistada; la fortaleza será humillada y derribada.
Jer 48:2 Ya nunca más nadie se jactará de Moab, porque en Hesbón hay un complot para destruirla. “Vengan —dicen—, haremos que nunca más sea una nación”. La ciudad de Madmena* también será silenciada; la espada te seguirá allí.
Jer 48:3 Oigan los gritos que vienen de Horonaim, gritos de devastación y gran destrucción.
Jer 48:4 Toda Moab está destruida; sus pequeños clamarán.*
Jer 48:5 Sus refugiados lloran amargamente mientras escalan las colinas de Luhit. Gritan de terror, mientras bajan la ladera a Horonaim.
Jer 48:6 ¡Huyan por su vida! ¡Escóndanse* en el desierto!
Jer 48:7 Puesto que ustedes confiaron en sus riquezas y habilidades, serán tomados cautivos. ¡Su dios Quemos, con sus sacerdotes y funcionarios, serán llevados a tierras distantes!
Jer 48:8 »Todas las ciudades serán destruidas y nadie escapará, ni en las mesetas ni en los valles, porque el SEÑOR así lo ha dicho.
Jer 48:9 Oh si Moab tuviera alas para que volara lejos,* porque sus ciudades quedarán abandonadas y nadie vivirá en ellas.
Jer 48:10 ¡Malditos los que se rehúsen a hacer el trabajo del SEÑOR, los que retengan la espada del derramamiento de sangre!
Jer 48:11 »Desde sus comienzos Moab ha vivido en paz, nunca ha ido al destierro. Es como el vino que se ha dejado reposar. No ha sido vertida de botella en botella, por eso es fragante y suave.
Jer 48:12 Pero pronto se acerca el día —dice el SEÑOR—, cuando enviaré hombres que la viertan de su vasija. ¡Verterán a Moab y luego destrozarán la vasija!
Jer 48:13 Por fin Moab se avergonzará de su ídolo Quemos, como el pueblo de Israel se avergonzó de su becerro de oro en Betel.*
Jer 48:14 »Ustedes solían jactarse: “Nosotros somos héroes, hombres valientes de guerra”.
Jer 48:15 Sin embargo, ahora Moab será destruida junto con sus ciudades. Sus jóvenes más prometedores son condenados a la masacre, —el Rey, cuyo nombre es el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales—.
Jer 48:16 Pronto se acerca la destrucción de Moab; se avecina una calamidad amenazante.
Jer 48:17 ¡Amigos de Moab, lloren y lamenten por esta nación! ¡Miren cómo se ha quebrado el cetro fuerte, y se ha hecho pedazos el hermoso bastón!
Jer 48:18 »Bájense de su gloria y siéntense en el polvo, gente de Dibón, porque los que destruyan a Moab también harán pedazos a Dibón. Ellos derribarán todas sus torres.
Jer 48:19 Habitantes de Aroer, párense junto al camino y observen. Griten a los que huyen de Moab: “¿Qué sucedió allí?”.
Jer 48:20 »Y la contestación que reciben es: “¡Moab queda en ruinas, deshonrada; lloren y giman! Anúncienlo en las orillas del río Arnón: ¡Moab ha sido destruida!”.
Jer 48:21 Se derramó el juicio sobre las ciudades de la meseta, sobre Holón, Jaza* y Mefaat,
Jer 48:22 sobre Dibón, Nebo y Bet-deblataim,
Jer 48:23 sobre Quiriataim, Bet-gamul y Bet-meón,
Jer 48:24 sobre Queriot y Bosra, todas las ciudades de Moab, lejanas y cercanas.
Jer 48:25 »El poder de Moab ha llegado a su fin. Su brazo ha sido quebrado —dice el SEÑOR—.
Jer 48:26 Dejen que se tambalee y caiga como un borracho, porque se ha rebelado contra el SEÑOR. Moab se revolcará en su propio vómito y será ridiculizada por todos.
Jer 48:27 ¿No ridiculizaste tú a los israelitas? ¿Fueron ellos acaso sorprendidos en compañía de ladrones para que tú los desprecies como lo haces?
Jer 48:28 »Ustedes, habitantes de Moab, huyan de sus ciudades y vivan en cuevas. Escóndanse como palomas que anidan en las hendiduras de las rocas.
Jer 48:29 Todos hemos oído de la soberbia de Moab, porque su orgullo es muy grande. Sabemos de su orgullo altanero, de su arrogancia y de su corazón altivo.
Jer 48:30 Yo conozco su insolencia —dice el SEÑOR—, pero sus alardes están vacíos, tan vacíos como sus hechos.
Jer 48:31 Así que ahora gimo por Moab, de veras, me lamentaré por Moab. Mi corazón está quebrantado por los hombres de Kir-hareset.*
Jer 48:32 »Pueblo de Sibma, rico en viñedos, lloraré por ti aún más de lo que lloré por Jazer. Tus extensas vides en otro tiempo llegaban hasta el mar Muerto,* ¡pero el destructor te ha dejado desnudo y cosechó tus uvas y frutos de verano!
Jer 48:33 El gozo y la alegría desaparecieron de la fructífera Moab; los lagares no producen vino. Nadie pisa las uvas dando gritos de alegría. Hay gritos, sí, pero no de alegría.
Jer 48:34 »En cambio, se pueden oír terribles gritos de terror desde Hesbón hasta Eleale y Jahaza; desde Zoar hasta Horonaim y Eglat-selisiya. Incluso las aguas de Nimrim ya están secas.
Jer 48:35 »Acabaré con Moab —dice el SEÑOR—, porque la gente ofrece sacrificios en los altares paganos y quema incienso a sus dioses falsos.
Jer 48:36 Mi corazón gime como una flauta por Moab y Kir-hareset porque ha desaparecido toda su riqueza.
Jer 48:37 La gente se rapa la cabeza y se afeita la barba en señal de luto. Se hacen cortaduras en las manos y se ponen ropa de tela áspera.
Jer 48:38 Hay llanto y dolor en cada hogar moabita y en cada calle. Pues hice pedazos a Moab como a una vasija vieja y despreciada.
Jer 48:39 ¡Cómo quedó hecha añicos! ¡Escuchen los lamentos! ¡Miren la vergüenza de Moab! Se ha vuelto objeto de burla, ejemplo de ruina para todos sus vecinos».
Jer 48:40 Esto dice el SEÑOR: «¡Miren! El enemigo cae en picada como un águila, desplegando sus alas sobre Moab.
Jer 48:41 Sus ciudades caerán y sus fortalezas serán tomadas. Aun los guerreros más poderosos estarán en agonía como mujeres en trabajo de parto.
Jer 48:42 Moab ya no será más una nación porque se jactó ante el SEÑOR.
Jer 48:43 »Terror, trampas y redes serán tu suerte, oh Moab —dice el SEÑOR—.
Jer 48:44 Los que huyan en terror caerán en una trampa, y los que escapen de la trampa serán apresados por una red. Me aseguraré de que no escapes porque ha llegado el tiempo de tu juicio —dice el SEÑOR—.
Jer 48:45 Los habitantes huyen hasta Hesbón pero no pueden continuar porque sale fuego de Hesbón, la antigua casa de Sehón, fuego que devora toda la tierra junto con toda su gente rebelde.
Jer 48:46 »¡Oh Moab, ellos lloran por ti! ¡El pueblo del dios Quemos queda destruido! Tus hijos y tus hijas fueron llevados cautivos.
Jer 48:47 Pero en los días venideros restableceré el bienestar de Moab. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado!». Aquí termina la profecía de Jeremías acerca de Moab.

lunes, 16 de octubre de 2017

LECTURA BÍBLICA 16 DE OCTUBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

JUAN     5:16-30

Jua 5:16 Entonces los líderes judíos comenzaron a acosar* a Jesús por haber violado las reglas del día de descanso.
Jua 5:17 Pero Jesús respondió: «Mi Padre siempre trabaja, y yo también».
Jua 5:18 Entonces los líderes judíos se esforzaron aún más por encontrar una forma de matarlo. Pues no sólo violaba el día de descanso sino que, además, decía que Dios era su Padre, con lo cual se hacía igual a Dios.
Jua 5:19 Entonces Jesús explicó: «Les digo la verdad, el Hijo no puede hacer nada por su propia cuenta, sólo hace lo que ve que el Padre hace. Todo lo que hace el Padre, también lo hace el Hijo,
Jua 5:20 pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace. De hecho, el Padre le mostrará cómo hacer cosas más trascendentes que el sanar a ese hombre. Entonces ustedes quedarán realmente asombrados.
Jua 5:21 Pues, así como el Padre da vida a los que resucita de los muertos, también el Hijo da vida a quien él quiere.
Jua 5:22 Además, el Padre no juzga a nadie, sino que le ha dado al Hijo autoridad absoluta para juzgar,
Jua 5:23 a fin de que todos honren al Hijo así como honran al Padre. El que no honra al Hijo, por cierto tampoco honra al Padre quien lo envió.
Jua 5:24 »Les digo la verdad, todos los que escuchan mi mensaje y creen en Dios, quien me envió, tienen vida eterna. Nunca serán condenados por sus pecados, pues ya han pasado de la muerte a la vida.
Jua 5:25 »Y les aseguro que se acerca el tiempo —de hecho, ya ha llegado —cuando los muertos oirán mi voz, la voz del Hijo de Dios, y los que escuchen, vivirán.
Jua 5:26 El Padre tiene vida en sí mismo y le ha entregado a su Hijo ese mismo poder de dar vida.*
Jua 5:27 Y le ha dado autoridad para juzgar a todos, porque es el Hijo del Hombre.*
Jua 5:28 ¡No se sorprendan tanto! Ciertamente, ya se acerca el tiempo en que todos los que están en las tumbas oirán la voz del Hijo de Dios
Jua 5:29 y resucitarán. Los que hicieron el bien resucitarán para gozar de la vida eterna, y los que continuaron en su maldad resucitarán para sufrir el juicio.
Jua 5:30 Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta; juzgo según Dios me indica. Por lo tanto, mi juicio es justo, porque llevo a cabo la voluntad del que me envió y no la mía.




 1 PEDRO  2:1-8

1Pe 2:1 Por lo tanto, desháganse de toda mala conducta. Acaben con todo engaño, hipocresía, celos y toda clase de comentarios hirientes.
1Pe 2:2 Como bebés recién nacidos, deseen con ganas la leche espiritual pura para que crezcan a una experiencia plena de la salvación. Pidan a gritos ese alimento nutritivo
1Pe 2:3 ahora que han probado la bondad del Señor.
1Pe 2:4 Ahora ustedes se acercan a Cristo, quien es la piedra viva principal del templo de Dios. La gente lo rechazó, pero Dios lo eligió para darle gran honra.
1Pe 2:5 Y ustedes son las piedras vivas con las cuales Dios edifica su templo espiritual. Además, son sacerdotes santos.* Por la mediación de Jesucristo, ustedes ofrecen sacrificios espirituales que agradan a Dios.
1Pe 2:6 Como dicen las Escrituras: «Pongo en Jerusalén* una piedra principal, elegida para gran honra, y todo el que confíe en él jamás será deshonrado»*.
1Pe 2:7 Así es, ustedes, los que confían en él, reconocen la honra que Dios le ha dado; pero para aquellos que lo rechazan, «La piedra que los constructores rechazaron ahora se ha convertido en la piedra principal»*.
1Pe 2:8 Además, «Él es la piedra que hace tropezar a muchos, es la roca que los hace caer»*. Tropiezan porque no obedecen la palabra de Dios y por eso se enfrentan con el destino que les fue preparado.




CANTARES 1

Cnt 1:1 Este es el Cantar de los Cantares de Salomón, la mejor de las canciones.
Cnt 1:2
La joven*

Bésame, una y otra vez, porque tu amor es más dulce que el vino.
Cnt 1:3 ¡Qué fragante es tu perfume! Tu nombre es como la fragancia que se esparce. ¡Con razón todas las jóvenes te aman!
Cnt 1:4 ¡Llévame contigo, ven, corramos! El rey me ha traído a su alcoba.

Las jóvenes de Jerusalén

Cuánto nos alegramos por ti, oh rey; elogiamos tu amor aún más que el vino.

La joven

Con razón te quieren las jóvenes.
Cnt 1:5 Soy morena pero hermosa, oh mujeres de Jerusalén, morena como las carpas de Cedar, morena como las cortinas de las carpas de Salomón.
Cnt 1:6 No me miren así por ser morena, el sol ha bronceado mi piel. Mis hermanos se enojaron conmigo; me obligaron a cuidar de sus viñedos, por eso no pude cuidarme a mí misma, mi propio viñedo.
Cnt 1:7 Dime, mi amor, ¿hacia dónde llevarás hoy tu rebaño? ¿Dónde harás descansar tus ovejas al mediodía? ¿Por qué tendría yo que vagar como una prostituta* entre tus amigos y sus rebaños?
Cnt 1:8
 El joven

Oh, más hermosa mujer, si no lo sabes, sigue las huellas de mi rebaño y apacienta tus cabritos junto a las carpas de los pastores.
Cnt 1:9 Amada mía, tú eres tan cautivante como una yegua entre los sementales del faraón.
Cnt 1:10 ¡Qué hermosas son tus mejillas! ¡Tus pendientes las encienden aún más! ¡Qué hermoso es tu cuello realzado con un collar de joyas!
Cnt 1:11 Te haremos unos pendientes de oro con cuentas de plata.
Cnt 1:12
La joven

El rey está descansando en su sofá, encantado por la fragancia de mi perfume.
Cnt 1:13 Mi amante es como una bolsita de mirra que reposa entre mis pechos.
Cnt 1:14 Es como un ramito de aromáticas flores de alheña de los viñedos de En-gadi.
Cnt 1:15
El joven

¡Qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa! Tus ojos son como palomas.
Cnt 1:16
 La joven

¡Y tú eres tan apuesto, amor mío, tan agradable que no puedo expresarlo! La tierna hierba es nuestra cama;
Cnt 1:17 las ramas fragantes de los cedros son los soportes de nuestra casa y los abetos aromáticos, las vigas del techo.

LECTURA PARA LA NOCHE

JEREMÍAS 44-46

Jer 44:1 Este es el mensaje que recibió Jeremías con relación a los judíos que vivían en el norte de Egipto, en las ciudades de Migdol, Tafnes y Menfis* y también en el sur de Egipto.*
Jer 44:2 «Esto dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel: ustedes vieron las calamidades que traje sobre Jerusalén y sobre todas las ciudades de Judá. Ahora están abandonadas y en ruinas.
Jer 44:3 Ellos provocaron mi enojo con toda su perversidad. Quemaban incienso y rendían culto a otros dioses, dioses que ni ellos ni ustedes ni ninguno de sus antepasados conocieron.
Jer 44:4 »Una y otra vez envié a mis siervos, los profetas, para rogarles: “No hagan estas cosas horribles que tanto detesto”,
Jer 44:5 pero mi pueblo no quiso escucharme ni apartarse de su conducta perversa. Siguieron quemando incienso a esos dioses.
Jer 44:6 Por eso mi furia se desbordó y cayó como fuego sobre las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, que hasta hoy son unas ruinas desoladas.
Jer 44:7 »Ahora, el SEÑOR Dios de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel, les pregunta: ¿por qué se destruyen ustedes mismos? Pues ninguno de ustedes sobrevivirá: ningún hombre, mujer o niño de entre ustedes que haya venido aquí desde Judá, ni siquiera los bebés que llevan en brazos.
Jer 44:8 ¿Por qué provocan mi enojo quemando incienso a ídolos que ustedes han hecho aquí en Egipto? Lo único que lograrán es destruirse y hacerse a sí mismos objeto de maldición y burla para todas las naciones de la tierra.
Jer 44:9 ¿Acaso han olvidado los pecados de sus antepasados, los pecados de los reyes y las reinas de Judá, y los pecados que ustedes y sus esposas cometieron en Judá y en Jerusalén?
Jer 44:10 Hasta este mismo instante no han mostrado remordimiento ni reverencia. Ninguno ha elegido obedecer mi palabra ni los decretos que les di a ustedes y a sus antepasados.
Jer 44:11 »Por lo tanto, esto dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel: ¡estoy decidido a destruir a cada uno de ustedes!
Jer 44:12 Tomaré a este remanente de Judá —los que estaban resueltos a venir y vivir en Egipto— y los consumiré. Caerán aquí en Egipto, muertos por guerra y hambre. Todos morirán, desde el menos importante hasta el más importante. Serán objeto de condenación, de horror, de maldición y de burla.
Jer 44:13 Los castigaré en Egipto así como lo hice en Jerusalén, con guerra, hambre y enfermedad.
Jer 44:14 Del remanente que huyó a Egipto, con la esperanza de regresar algún día a Judá, no quedarán sobrevivientes. A pesar de que anhelan volver a su tierra sólo un puñado lo hará».
Jer 44:15 Entonces todas las mujeres presentes y todos los hombres que sabían que sus esposas habían quemado incienso a los ídolos —una gran multitud de todos los judíos que vivían en el norte y en el sur de Egipto* — le contestaron a Jeremías:
Jer 44:16 —¡No escucharemos tus mensajes del SEÑOR!
Jer 44:17 Haremos lo que se nos antoje. Quemaremos incienso y derramaremos ofrendas líquidas a la reina del cielo tanto como nos guste, tal como nosotros, nuestros antepasados, nuestros reyes y funcionarios han hecho siempre en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén. ¡Pues en aquellos días teníamos comida en abundancia, estábamos bien económicamente y no teníamos problemas!
Jer 44:18 Pero desde que dejamos de quemar incienso a la reina del cielo y dejamos de rendirle culto con ofrendas líquidas, nos hemos visto en tremendos problemas y hemos muerto por guerra y hambre.
Jer 44:19 »Además —agregaron las mujeres—, ¿acaso crees que quemábamos incienso y derramábamos las ofrendas líquidas a la reina del cielo y hacíamos pasteles con su imagen sin el conocimiento y la ayuda de nuestros esposos? ¡Por supuesto que no!
Jer 44:20 Entonces Jeremías les dijo a todos, tanto hombres como mujeres que le habían dado esa respuesta:
Jer 44:21 —¿Acaso piensan que el SEÑOR no sabía que ustedes y sus antepasados, sus reyes y funcionarios y todo el pueblo quemaban incienso a los ídolos en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén?
Jer 44:22 Fue porque el SEÑOR no podía soportar más todas las cosas repugnantes que él convirtió su tierra en objeto de maldición —una ruina desolada sin habitantes— como sucede hoy.
Jer 44:23 A ustedes les ocurrieron todas estas cosas horribles porque quemaron incienso a los ídolos y pecaron contra el SEÑOR. Se negaron a obedecerlo y no han seguido sus instrucciones, sus decretos ni sus leyes.
Jer 44:24 Luego Jeremías les dijo a todos, incluidas las mujeres: «Escuchen este mensaje del SEÑOR, todos ustedes ciudadanos de Judá que viven en Egipto.
Jer 44:25 Esto dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel: “Ustedes y sus esposas han dicho: ‘Guardaremos nuestras promesas de quemar incienso y derramar ofrendas líquidas a la reina del cielo’ y por sus hechos han demostrado que hablaban en serio. ¡Así que vayan, cumplan sus promesas y votos a ella!”.
Jer 44:26 »Sin embargo, escuchen este mensaje del SEÑOR todos ustedes, los judíos que ahora viven en Egipto: “He jurado por mi gran nombre —dice el SEÑOR— que mi nombre ya no será pronunciado por ningún judío en la tierra de Egipto. Ninguno de ustedes podrá invocar mi nombre ni usar el siguiente juramento: ‘Tan cierto como que el SEÑOR Soberano vive’.
Jer 44:27 Pues los vigilaré para traerles desastre y no bien. Todos los de Judá que ahora viven en Egipto sufrirán guerra y hambre hasta que todos mueran.
Jer 44:28 Sólo un pequeño número escapará de morir y regresará a Judá desde Egipto. ¡Entonces todos los que vinieron a Egipto sabrán cuáles palabras son verdad: las mías o las de ellos!
Jer 44:29 »”Esta es la prueba que les doy —dice el SEÑOR— de que se cumplirán todas mis amenazas y de que aquí en esta tierra los castigaré”.
Jer 44:30 Esto dice el SEÑOR: “Yo entregaré al faraón Hofra, rey de Egipto, en manos de sus enemigos, quienes desean su muerte, así como entregué al rey Sedequías de Judá en manos de Nabucodonosor* de Babilonia”».
Jer 45:1 El profeta Jeremías le dio un mensaje a Baruc, hijo de Nerías, en el cuarto año del reinado de Joacim, hijo de Josías,* después que Baruc escribió todo lo que Jeremías le había dictado. Le dijo:
Jer 45:2 «Baruc, esto te dice el SEÑOR, Dios de Israel:
Jer 45:3 “Tú has dicho: ‘¡Estoy repleto de dificultades! ¿No he sufrido ya lo suficiente? ¡Y ahora el SEÑOR ha añadido más! Estoy agotado de tanto gemir y no encuentro descanso’ ”.
Jer 45:4 »Baruc, esto dice el SEÑOR: “Destruiré esta nación que construí; arrancaré lo que planté.
Jer 45:5 ¿Buscas grandes cosas para ti mismo? ¡No lo hagas! Yo traeré un gran desastre sobre todo este pueblo; pero a ti te daré tu vida como recompensa dondequiera vayas. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado!”».
Jer 46:1 El profeta Jeremías recibió del SEÑOR los siguientes mensajes con relación a las naciones extranjeras.
Jer 46:2 En el cuarto año del reinado de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, se dio este mensaje con relación a Egipto. Fue en ocasión de la batalla de Carquemis* cuando Nabucodonosor* de Babilonia venció al faraón Necao, rey de Egipto y a su ejército, junto al río Éufrates.
Jer 46:3 «¡Preparen sus escudos y avancen a la batalla!
Jer 46:4 Ensillen los caballos, y monten los sementales. Tomen sus posiciones y pónganse los cascos. Afilen las lanzas y preparen sus armaduras.
Jer 46:5 Pero ¿qué es lo que veo? El ejército egipcio huye aterrorizado. Sus hombres de guerra más valientes corren sin mirar atrás. A cada paso se llenan de terror —dice el SEÑOR—.
Jer 46:6 El corredor más veloz no puede huir; los guerreros más poderosos no pueden escapar. En el norte, junto al río Éufrates tropiezan y caen.
Jer 46:7 »¿Quién es éste que se levanta como el Nilo en tiempos de crecida e inunda toda la tierra?
Jer 46:8 Es el ejército egipcio que inunda toda la tierra, y se jacta de que cubrirá toda la tierra como un diluvio, destruyendo ciudades y sus habitantes.
Jer 46:9 ¡A la carga, caballos y carros de guerra; ataquen, poderosos guerreros de Egipto! ¡Vengan, todos ustedes aliados de Etiopía, Libia y Lidia* que son hábiles con el escudo y el arco!
Jer 46:10 Pues este es el día del Señor, el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, día para vengarse de sus enemigos. La espada devorará hasta quedar satisfecha, ¡sí, hasta que se emborrache de la sangre de ustedes! El Señor, el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, recibirá hoy un sacrificio en la tierra del norte, junto al río Éufrates.
Jer 46:11 Sube a Galaad en busca de medicina, ¡oh virgen hija de Egipto! Pero tus muchos tratamientos no te devolverán la salud.
Jer 46:12 Las naciones han oído de tu vergüenza. La tierra está llena de tus gritos de desesperación. Tus guerreros más poderosos chocarán unos contra otros y caerán juntos».
Jer 46:13 Entonces el profeta Jeremías recibió del SEÑOR el siguiente mensaje acerca de los planes de Nabucodonosor para atacar Egipto.
Jer 46:14 «¡Grítenlo en Egipto! ¡Publíquenlo en las ciudades de Migdol, Menfis* y Tafnes! Movilícense para la batalla, porque la espada devorará a todos los que están a su alrededor.
Jer 46:15 ¿Por qué han caído sus guerreros? No pueden mantenerse de pie porque el SEÑOR los derribó.
Jer 46:16 Tropiezan y caen unos sobre otros y se dicen entre sí: “Vamos, volvamos a nuestra gente, a la tierra donde nacimos. ¡Huyamos de la espada del enemigo!”.
Jer 46:17 Allí dirán: “¡El faraón, rey de Egipto, es un bocón que perdió su oportunidad!”.
Jer 46:18 »Tan cierto como que yo vivo —dice el Rey, cuyo nombre es el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales—, ¡alguien viene contra Egipto que es tan alto como el monte Tabor o como el monte Carmelo junto al mar!
Jer 46:19 ¡Hagan las maletas! ¡Prepárense para ir al destierro, ustedes ciudadanos de Egipto! La ciudad de Menfis será destruida, quedará sin un solo habitante.
Jer 46:20 Egipto es tan hermoso como una joven novilla, ¡pero el tábano del norte ya está en camino!
Jer 46:21 Los mercenarios de Egipto se han vuelto como becerros engordados. Ellos también se darán vuelta y huirán, porque este es el día del gran desastre para Egipto, un momento de enorme castigo.
Jer 46:22 Egipto huye, silencioso como serpiente que se desliza. Los soldados invasores avanzan; se enfrentan a ella con hachas como si fueran leñadores.
Jer 46:23 Cortarán a su pueblo como se talan los árboles —dice el SEÑOR—, porque son más numerosos que las langostas.
Jer 46:24 Egipto será humillado, será entregado en manos de la gente del norte».
Jer 46:25 El SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel, dice: «Castigaré a Amón, el dios de Tebas* y a todos los demás dioses de Egipto. Castigaré a sus gobernantes y al faraón también, y a todos los que confían en él.
Jer 46:26 Los entregaré en manos de los que buscan matarlos, al rey Nabucodonosor de Babilonia y a su ejército. Sin embargo, después la tierra se recuperará de los estragos de la guerra. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado!
Jer 46:27 »Pero no temas, mi siervo Jacob; no te desalientes, Israel. Pues los traeré de regreso a casa desde tierras lejanas, y tus hijos regresarán del destierro. Israel* regresará a vivir en paz y tranquilidad, y nadie los atemorizará.
Jer 46:28 No temas, mi siervo Jacob, porque yo estoy contigo —dice el SEÑOR—. Destruiré por completo a las naciones donde te envié al destierro, pero no te destruiré a ti por completo. Te disciplinaré, pero con justicia; no puedo dejarte sin castigo».

domingo, 15 de octubre de 2017

LECTURA BÍBLICA 15 DE OCTUBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

JUAN     5:1-15

Jua 5:1 Después Jesús regresó a Jerusalén para la celebración de uno de los días sagrados de los judíos.
Jua 5:2 Dentro de la ciudad, cerca de la Puerta de las Ovejas, se encontraba el estanque de Betesda,* que tenía cinco pórticos cubiertos.
Jua 5:3 Una multitud de enfermos —ciegos, cojos, paralíticos —estaban tendidos en los pórticos.*
Jua 5:4 -.-
Jua 5:5 Uno de ellos era un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.
Jua 5:6 Cuando Jesús lo vio y supo que hacía tanto que padecía la enfermedad, le preguntó: —¿Te gustaría recuperar la salud?
Jua 5:7 —Es que no puedo, señor —contestó el enfermo—, porque no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando se agita el agua. Siempre alguien llega antes que yo.
Jua 5:8 Jesús le dijo: —¡Ponte de pie, toma tu camilla y anda!
Jua 5:9 ¡Al instante, el hombre quedó sano! Enrolló la camilla, ¡y comenzó a caminar! Pero ese milagro sucedió el día de descanso,
Jua 5:10 así que los líderes judíos protestaron. Le dijeron al hombre que había sido sanado: —¡No puedes trabajar el día de descanso! ¡La ley no te permite cargar esa camilla!
Jua 5:11 Pero él respondió: —El hombre que me sanó me dijo: “Toma tu camilla y anda”.
Jua 5:12 —¿Quién te dijo semejante cosa? —le exigieron.
Jua 5:13 El hombre no lo sabía, porque Jesús había desaparecido entre la multitud.
Jua 5:14 Pero después, Jesús lo encontró en el templo y le dijo: «Ya estás sano; así que deja de pecar o podría sucederte algo mucho peor».
Jua 5:15 Entonces el hombre fue a ver a los líderes judíos y les dijo que era Jesús quien lo había sanado.



 1 PEDRO  1:17-25

1Pe 1:17 Y recuerden que el Padre celestial, a quien ustedes oran, no tiene favoritos. Él los juzgará o los recompensará según lo que hagan. Así que tienen que vivir con un reverente temor de él mientras sean «extranjeros en la tierra».
1Pe 1:18 Pues ustedes saben que Dios pagó un rescate para salvarlos de la vida vacía que heredaron de sus antepasados. Y el rescate que él pagó no consistió simplemente en oro o plata
1Pe 1:19 sino que fue la preciosa sangre de Cristo, el Cordero de Dios, que no tiene pecado ni mancha.
1Pe 1:20 Dios lo eligió como el rescate por ustedes mucho antes de que comenzara el mundo, pero ahora él se lo ha revelado a ustedes en estos últimos días.
1Pe 1:21 Por medio de Cristo, han llegado a confiar en Dios. Y han puesto su fe y su esperanza en Dios, porque él levantó a Cristo de los muertos y le dio una gloria inmensa.
1Pe 1:22 Al obedecer la verdad, ustedes quedaron limpios de sus pecados, por eso ahora tienen que amarse unos a otros como hermanos, con amor sincero.* Ámense profundamente de todo corazón.*
1Pe 1:23 Pues han nacido de nuevo pero no a una vida que pronto se acabará. Su nueva vida durará para siempre porque proviene de la eterna y viviente palabra de Dios.
1Pe 1:24 Como dicen las Escrituras: «Los seres humanos son como la hierba, su belleza es como la flor del campo. La hierba se seca, y la flor se marchita.
1Pe 1:25 Pero la palabra del Señor permanece para siempre»*. Y esta palabra es el mensaje de la Buena Noticia que se les ha predicado.



ECLESIASTÉS 12

Ecl 12:1 No dejes que la emoción de la juventud te lleve a olvidarte de tu Creador. Hónralo mientras seas joven, antes de que te pongas viejo y digas: «La vida ya no es agradable».
Ecl 12:2 Acuérdate de él antes de que la luz del sol, de la luna y de las estrellas se vuelva tenue a tus ojos viejos, y las nubes negras oscurezcan para siempre tu cielo.
Ecl 12:3 Acuérdate de él antes de que tus piernas —de tu casa— empiecen a temblar, y tus hombros —guerreros fuertes— se encorven. Acuérdate de él antes de que tus dientes —pocos sirvientes que te quedan— dejen de moler, y tus pupilas —que miran por las ventanas— ya no vean con claridad.
Ecl 12:4 Acuérdate de él antes de que la puerta de las oportunidades de la vida se cierre y disminuya el sonido de la actividad diaria. Ahora te levantas con el primer canto de los pájaros, pero un día todos esos trinos apenas serán perceptibles.
Ecl 12:5 Acuérdate de él antes de que tengas miedo de caerte y te preocupes de los peligros de la calle; antes de que el cabello se te ponga blanco como un almendro en flor y arrastres los pies sin energía como un saltamontes moribundo, y la alcaparra ya no estimule el deseo sexual. Acuérdate de él antes de que te falte poco para llegar a la tumba —hogar eterno— donde los que lamentan tu muerte llorarán en tu entierro.
Ecl 12:6 Sí, acuérdate de tu Creador ahora que eres joven, antes de que se rompa el cordón de plata de la vida y se quiebre la vasija de oro. No esperes hasta que la jarra de agua se haga pedazos contra la fuente y la polea se rompa en el pozo.
Ecl 12:7 Pues ese día el polvo volverá a la tierra, y el espíritu regresará a Dios, que fue quien lo dio.
Ecl 12:8 «Nada tiene sentido —dice el Maestro—, ningún sentido en absoluto».
Ecl 12:9 Ten en cuenta lo siguiente: el Maestro fue considerado sabio y le enseñó a la gente todo lo que sabía. Escuchó con atención muchos proverbios, los estudió y los clasificó.
Ecl 12:10 El Maestro se esmeró por encontrar las palabras correctas para expresar las verdades con claridad.*
Ecl 12:11 Las palabras de los sabios son como el aguijón para el ganado: dolorosas pero necesarias. El conjunto de sus dichos es como la vara con clavos que usa el pastor* para guiar a sus ovejas.
Ecl 12:12 Pero ahora, hijo mío, déjame darte un consejo más: ten cuidado, porque escribir libros es algo que nunca termina y estudiar mucho te agota.
Ecl 12:13 Aquí culmina el relato. Mi conclusión final es la siguiente: teme a Dios y obedece sus mandatos, porque ese es el deber que tenemos todos.
Ecl 12:14 Dios nos juzgará por cada cosa que hagamos, incluso lo que hayamos hecho en secreto, sea bueno o sea malo.

LECTURA PARA LA NOCHE

JEREMÍAS 39-43

Jer 39:1 En enero* del noveno año del reinado de Sedequías, el rey Nabucodonosor* llegó con su ejército para sitiar Jerusalén.
Jer 39:2 Dos años y medio más tarde, el 18 de julio* del año once del reinado de Sedequías, los babilonios abrieron una brecha en la muralla y la ciudad cayó.
Jer 39:3 Todos los oficiales del ejército babilónico entraron y, en señal de su triunfo, se sentaron en la Puerta Central: Nergal-sarezer de Samgar y Nebo-sarsequim,* un oficial principal, Nergal-sarezer, consejero del rey, y todos los demás oficiales.
Jer 39:4 Cuando el rey Sedequías y todos los soldados vieron que los babilonios habían invadido la ciudad, huyeron. Esperaron hasta la caída del sol y entonces se deslizaron por la puerta que está entre las dos murallas, detrás del jardín real, y se dirigieron al valle del Jordán.*
Jer 39:5 Sin embargo, las tropas babilónicas* persiguieron al rey y lo capturaron en las llanuras de Jericó. Entonces lo llevaron ante el rey Nabucodonosor de Babilonia, que se encontraba en Ribla, en la tierra de Hamat. Allí el rey de Babilonia dictó sentencia contra Sedequías.
Jer 39:6 Hizo que Sedequías presenciara la masacre de sus hijos y de todos los nobles de Judá.
Jer 39:7 Luego le sacaron los ojos, lo ataron con cadenas de bronce y lo llevaron a Babilonia.
Jer 39:8 Mientras tanto, los babilonios quemaron Jerusalén, incluido el palacio, y derribaron las murallas de la ciudad.
Jer 39:9 Luego Nabuzaradán, capitán de la guardia, envió a Babilonia a los que habían desertado para unirse a sus filas junto con el resto del pueblo que quedaba en la ciudad.
Jer 39:10 Pero Nabuzaradán dejó a algunos de los más pobres en Judá, y les asignó viñedos y campos para cuidar.
Jer 39:11 El rey Nabucodonosor había ordenado a Nabuzaradán, capitán de la guardia, que encontrara a Jeremías.
Jer 39:12 «Asegúrate de que no esté herido —le dijo—, trátalo bien y dale todo lo que quiera».
Jer 39:13 Así que Nabuzaradán, capitán de la guardia; Nabusazbán, un oficial principal; Nergal-sarezer, consejero del rey; y los demás oficiales del rey de Babilonia
Jer 39:14 enviaron mensajeros para que sacaran a Jeremías de la prisión. Lo pusieron al cuidado de Gedalías, hijo de Ahicam y nieto de Safán, quien lo llevó de regreso a su casa. Entonces Jeremías permaneció en Judá, entre su propio pueblo.
Jer 39:15 El SEÑOR le dio a Jeremías el siguiente mensaje cuando todavía estaba en prisión:
Jer 39:16 «Dile a Ebed-melec el etíope:* “Esto dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel: ‘Cumpliré en esta ciudad todas mis amenazas; enviaré desastre y no prosperidad. Tú mismo verás su destrucción,
Jer 39:17 pero te libraré de aquellos a quienes tanto temes.
Jer 39:18 Como has confiado en mí, te daré tu vida como recompensa; te rescataré y te mantendré seguro. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado!’ ”».
Jer 40:1 El SEÑOR le dio a Jeremías un mensaje después que Nabuzaradán, capitán de la guardia, lo dejó libre en Ramá. Este había encontrado a Jeremías atado con cadenas entre todos los demás cautivos de Jerusalén y de Judá que estaban siendo desterrados a Babilonia.
Jer 40:2 El capitán de la guardia mandó llamar a Jeremías y le dijo: «El SEÑOR tu Dios trajo desastre a esta tierra
Jer 40:3 tal como dijo que haría, pues este pueblo ha pecado contra el SEÑOR y lo desobedeció. Por eso ocurrió.
Jer 40:4 Ahora voy a quitarte estas cadenas y a dejarte libre. Si quieres venir conmigo a Babilonia, eres bienvenido. Me ocuparé de que seas tratado bien, pero si no quieres venir, puedes quedarte aquí. Toda la tierra está ante ti, puedes irte a donde quieras.
Jer 40:5 Si decides quedarte, regresa a Gedalías, hijo de Ahicam y nieto de Safán. Él fue nombrado gobernador de Judá por el rey de Babilonia. Quédate allí con la gente que él gobierna, pero eso depende de ti. Puedes irte a donde quieras». Entonces Nabuzaradán, capitán de la guardia, le dio a Jeremías algo de comida y dinero y lo dejó ir.
Jer 40:6 Entonces, Jeremías regresó a Gedalías, hijo de Ahicam, en Mizpa, y vivió en Judá con los pocos que se quedaron en la tierra.
Jer 40:7 Los líderes de los grupos guerrilleros judíos que estaban en el campo oyeron que el rey de Babilonia había nombrado a Gedalías, hijo de Ahicam, gobernador sobre las personas pobres que fueron dejadas en Judá, es decir los hombres, las mujeres y los niños que no habían sido desterrados a Babilonia.
Jer 40:8 Así que fueron a ver a Gedalías a Mizpa. El grupo incluía a: Ismael, hijo de Netanías; Johanán y Jonatán, hijos de Carea; Seraías, hijo de Tanhumet; los hijos de Efai el netofatita; Jezanías, hijo del maacateo, y todos sus hombres.
Jer 40:9 Gedalías les juró que los babilonios* no querían hacerles ningún daño. «No tengan miedo de servirles. Vivan en la tierra y sirvan al rey de Babilonia, y todo les irá bien —les prometió—.
Jer 40:10 En cuanto a mí, permaneceré en Mizpa para representarlos a ustedes ante los babilonios cuando vengan a reunirse con nosotros. Establézcanse en las ciudades que han tomado y vivan de la tierra. Cosechen las uvas, los frutos de verano y los olivos, y almacénenlos».
Jer 40:11 Cuando los judíos que se encontraban en Moab, Amón, Edom y en los otros países cercanos oyeron que el rey de Babilonia había dejado un puñado de gente en Judá y que Gedalías era el gobernador
Jer 40:12 comenzaron a regresar a Judá de los lugares adonde habían huido. Se detuvieron en Mizpa para encontrarse con Gedalías y luego se fueron a los campos de Judá para recoger una gran cosecha de uvas y de otros cultivos.
Jer 40:13 Poco tiempo después, Johanán, hijo de Carea, y los otros líderes guerrilleros fueron a ver a Gedalías en Mizpa.
Jer 40:14 Le dijeron: «¿Sabías que Baalis, rey de Amón, ha enviado a Ismael, hijo de Netanías, para asesinarte?», pero Gedalías se negó a creerles.
Jer 40:15 Más adelante Johanán habló con Gedalías en privado y se ofreció para matar a Ismael en forma secreta. —¿Por qué deberíamos permitir que venga y te mate? —preguntó Johanán—. ¿Qué les sucederá entonces a los judíos que regresaron? ¿Por qué los pocos que quedamos deberíamos terminar esparcidos y perdidos?
Jer 40:16 Pero Gedalías le dijo a Johanán: —Te prohíbo que hagas semejante cosa ya que mientes en cuanto a Ismael.
Jer 41:1 Ahora bien, a mediados del otoño,* Ismael, hijo de Netanías y nieto de Elisama, que era miembro de la familia real y que había sido uno de los altos funcionarios del rey, fue con diez hombres a Mizpa para encontrarse con Gedalías. Mientras comían juntos,
Jer 41:2 Ismael y sus diez hombres de pronto se levantaron, desenvainaron sus espadas y mataron a Gedalías, a quien el rey de Babilonia había nombrado gobernador.
Jer 41:3 Ismael también mató a todos los judíos y a los soldados babilónicos* que estaban con Gedalías en Mizpa.
Jer 41:4 Al día siguiente, antes de que alguien se enterara del asesinato de Gedalías,
Jer 41:5 llegaron ochenta hombres de Siquem, de Silo y de Samaria para adorar en el templo del SEÑOR. Venían con sus barbas afeitadas, con las ropas rasgadas y con cortaduras que se habían hecho en el cuerpo. También traían consigo incienso y ofrendas de grano.
Jer 41:6 Entonces Ismael salió de Mizpa para ir a su encuentro e iba llorando por el camino. Cuando los alcanzó, les dijo: «¡Oh, vengan y vean lo que le ha sucedido a Gedalías!».
Jer 41:7 En cuanto entraron a la ciudad, Ismael y sus hombres los mataron a todos, menos a diez, y echaron sus cuerpos en una cisterna.
Jer 41:8 Los otros diez convencieron a Ismael que los dejara en libertad, con la promesa de traerle todo el trigo, la cebada, el aceite de oliva y la miel que habían escondido.
Jer 41:9 La cisterna donde Ismael echó los cuerpos de los hombres que asesinó era grande, cavada por órdenes del rey Asa cuando fortificó Mizpa para protegerse de Baasa, rey de Israel. Así que, Ismael, hijo de Netanías, la llenó de cadáveres.
Jer 41:10 Después Ismael capturó a las hijas del rey y al resto del pueblo que había quedado en Mizpa bajo el cuidado de Gedalías, quien había sido encargado por Nabuzaradán, capitán de la guardia. Los llevó consigo y comenzó el regreso a la tierra de Amón.
Jer 41:11 Sin embargo, cuando Johanán, hijo de Carea, y los otros líderes guerrilleros se enteraron de los crímenes cometidos por Ismael,
Jer 41:12 reunieron a todos sus hombres y salieron a detenerlo. Lo alcanzaron junto al estanque grande cerca de Gabaón.
Jer 41:13 La gente que Ismael había capturado gritó de alegría cuando vio a Johanán y a los otros líderes guerrilleros.
Jer 41:14 Entonces todos los cautivos de Mizpa escaparon y empezaron a ayudar a Johanán.
Jer 41:15 Mientras tanto, Ismael y ocho de sus hombres escaparon de Johanán y huyeron a la tierra de los amonitas.
Jer 41:16 Entonces Johanán, hijo de Carea, y los otros líderes guerrilleros tomaron a toda la gente que habían liberado en Gabaón: los soldados, las mujeres, los niños y los funcionarios de la corte* que Ismael había capturado después de matar a Gedalías.
Jer 41:17 Los llevaron a todos a la aldea de Gerut-quimam cerca de Belén, donde hicieron preparativos para irse a Egipto
Jer 41:18 porque tenían miedo de lo que harían los babilonios* cuando se enteraran de que Ismael había matado a Gedalías, el gobernador designado por el rey babilónico.
Jer 42:1 Entonces los líderes guerrilleros, incluidos Johanán, hijo de Carea, y Jezanías,* hijo de Osaías, junto con todo el pueblo, desde el menos importante hasta el más importante, se acercaron a
Jer 42:2 Jeremías el profeta y le dijeron: —Por favor, ora al SEÑOR tu Dios por nosotros. Como puedes ver, somos un pequeño remanente comparado con lo que éramos antes.
Jer 42:3 Ora que el SEÑOR tu Dios nos muestre qué hacer y adónde ir.
Jer 42:4 —Está bien —contestó Jeremías—, oraré al SEÑOR su Dios, como me lo han pedido, y les diré todo lo que él diga. No les ocultaré nada.
Jer 42:5 Ellos dijeron a Jeremías: —¡Que el SEÑOR tu Dios sea fiel testigo contra nosotros si rehusamos obedecer todo lo que él nos diga que hagamos!
Jer 42:6 Nos guste o no, obedeceremos al SEÑOR nuestro Dios a quien te enviamos con nuestro ruego. Pues si le obedecemos, todo nos irá bien.
Jer 42:7 Diez días más tarde, el SEÑOR le dio a Jeremías la respuesta.
Jer 42:8 Así que él mandó a buscar a Johanán, hijo de Carea, a los demás líderes guerrilleros y a todo el pueblo, desde el menos importante hasta el más importante.
Jer 42:9 Les dijo: «Ustedes me enviaron al SEÑOR, Dios de Israel, con su petición y esta es la respuesta:
Jer 42:10 “Permanezcan aquí en esta tierra. Si lo hacen, los edificaré y no los derribaré; los plantaré y no los desarraigaré. Pues lamento todo el castigo que tuve que traer sobre ustedes.
Jer 42:11 No teman más al rey de Babilonia —dice el SEÑOR—. Pues yo estoy con ustedes, los salvaré y los libraré de su poder.
Jer 42:12 Seré misericordioso con ustedes al hacer que él sea amable para que les permita quedarse en su propia tierra”.
Jer 42:13 »Sin embargo, si se niegan a obedecer al SEÑOR su Dios, y dicen: “No nos quedaremos aquí;
Jer 42:14 sino que iremos a Egipto donde estaremos libres de guerra, de llamados a las armas y de hambre”,
Jer 42:15 entonces escuchen el mensaje del SEÑOR al remanente de Judá. Esto dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel: “Si están decididos a irse a Egipto y vivir allí,
Jer 42:16 la misma guerra y el mismo hambre que temen los alcanzarán, y allí morirán.
Jer 42:17 Este es el destino que le espera a quien insista en irse a vivir a Egipto. Efectivamente, morirán por guerra, enfermedad y hambre. Ninguno escapará del desastre que traeré sobre ustedes allí”.
Jer 42:18 »Esto dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel: “Así como se derramó mi enojo y mi furia sobre la gente de Jerusalén, así se derramará sobre ustedes cuando entren a Egipto. Serán objeto de condenación, de horror, de maldición y de burla; y nunca más volverán a ver su tierra natal”.
Jer 42:19 »Escuchen, ustedes que forman el remanente de Judá. El SEÑOR les ha dicho: “¡No se vayan a Egipto!”. No olviden la advertencia que hoy les di.
Jer 42:20 Pues no fueron sinceros cuando me enviaron a orar al SEÑOR su Dios por ustedes. Dijeron: “Sólo dinos lo que el SEÑOR nuestro Dios dice ¡y lo haremos!”.
Jer 42:21 Hoy les he transmitido exactamente lo que él dijo, pero ahora ustedes no obedecerán al SEÑOR su Dios más que en el pasado.
Jer 42:22 Así que tengan por seguro que morirán por guerra, enfermedad y hambre en Egipto, donde ustedes insisten en ir».
Jer 43:1 Cuando Jeremías terminó de dar este mensaje del SEÑOR su Dios a todo el pueblo,
Jer 43:2 Azarías, hijo de Osaías, y Johanán, hijo de Carea, y los demás hombres arrogantes le dijeron a Jeremías: «¡Mentira! ¡El SEÑOR nuestro Dios no nos ha prohibido ir a Egipto!
Jer 43:3 Baruc, hijo de Nerías, te ha convencido para que digas esto, porque él quiere que nos quedemos aquí para que los babilonios* nos maten o nos lleven al destierro».
Jer 43:4 Entonces Johanán, los demás líderes guerrilleros y todo el pueblo se negaron a obedecer la orden del SEÑOR de permanecer en Judá.
Jer 43:5 Johanán y los otros líderes se llevaron con ellos a toda la gente que había regresado de los países vecinos adonde habían huido.
Jer 43:6 En la multitud había hombres, mujeres y niños, las hijas del rey y todos los que Nabuzaradán, capitán de la guardia, había dejado con Gedalías. El profeta Jeremías y Baruc también fueron incluidos.
Jer 43:7 El pueblo rehusó obedecer la voz del SEÑOR y se fue a Egipto hasta la ciudad de Tafnes.
Jer 43:8 En Tafnes, el SEÑOR le dio otro mensaje a Jeremías. Le dijo:
Jer 43:9 «A la vista de toda la gente de Judá, toma unas piedras grandes y entiérralas debajo de las piedras del pavimento a la entrada del palacio del faraón aquí en Tafnes.
Jer 43:10 Luego dile al pueblo de Judá: “Esto dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel: ‘Les aseguro que traeré a mi siervo Nabucodonosor,* rey de Babilonia, aquí a Egipto. Estableceré su trono sobre estas piedras que he escondido. Sobre ellas extenderá su dosel real
Jer 43:11 y cuando venga, destruirá la tierra de Egipto. Traerá muerte a los destinados a la mu erte, cautiverio a los destinados al cautiverio y guerra a los destinados a la guerra.
Jer 43:12 Prenderá fuego a los templos de los dioses egipcios; quemará los templos y se llevará los ídolos como botín. Limpiará la tierra de Egipto como un pastor que limpia de pulgas su capa, pero él saldrá ileso.
Jer 43:13 Derribará las columnas sagradas que están en el templo al sol* en Egipto, y reducirá a cenizas los templos de los dioses de Egipto’ ”».

sábado, 14 de octubre de 2017

LECTURA BÍBLICA 14 DE OCTUBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

JUAN     4:43-54

Jua 4:43 Pasados los dos días, Jesús siguió camino a Galilea.
Jua 4:44 Él mismo había declarado que un profeta no recibe honra en su propio pueblo.
Jua 4:45 Sin embargo, los galileos lo recibieron bien, porque habían estado en Jerusalén durante la celebración de la Pascua y habían visto todo lo que él hizo allí.
Jua 4:46 En su paso por Galilea, Jesús llegó a Caná, donde había convertido el agua en vino. Cerca de allí, en Capernaúm, había un funcionario de gobierno que tenía un hijo muy enfermo.
Jua 4:47 Cuando supo que Jesús había ido de Judea a Galilea, fue a verlo y le rogó que se dirigiera a Capernaúm para sanar a su hijo, quien estaba al borde de la muerte.
Jua 4:48 Jesús le preguntó: —¿Acaso nunca van a creer en mí a menos que vean señales milagrosas y maravillas?
Jua 4:49 —Señor, por favor —suplicó el funcionario—, ven ahora mismo, antes de que mi hijito se muera.
Jua 4:50 Entonces Jesús le dijo: —Vuelve a tu casa. ¡Tu hijo vivirá! Y el hombre creyó lo que Jesús le dijo y emprendió el regreso a su casa.
Jua 4:51 Mientras el funcionario iba en camino, algunos de sus sirvientes salieron a su encuentro con la noticia de que su hijo estaba vivo y sano.
Jua 4:52 Él les preguntó a qué hora el niño había comenzado a mejorar, y ellos le contestaron: «Ayer, a la una de la tarde, ¡la fiebre de pronto se le fue!».
Jua 4:53 Entonces el padre se dio cuenta de que la sanidad había ocurrido en el mismo instante en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vivirá». Y tanto él como todos los de su casa creyeron en Jesús.
Jua 4:54 Ésa fue la segunda señal milagrosa que hizo Jesús en Galilea al volver de Judea.


 1 PEDRO  1:10-16

1Pe 1:10 Incluso los profetas quisieron saber más cuando profetizaron acerca de esta salvación inmerecida que estaba preparada para ustedes.
1Pe 1:11 Se preguntaban a qué tiempo y en qué circunstancias se refería el Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, cuando les dijo de antemano sobre los sufrimientos de Cristo y de la inmensa gloria que después vendría.
1Pe 1:12 Se les dijo que los mensajes que habían recibido no eran para ellos sino para ustedes. Y ahora esta Buena Noticia les fue anunciada a ustedes por medio de aquellos que la predicaron con el poder del Espíritu Santo, enviado del cielo. Todo es tan maravilloso que aun los ángeles observan con gran expectación cómo suceden estas cosas.
1Pe 1:13 Así que piensen con claridad y ejerciten el control propio. Pongan su esperanza en la salvación inmerecida que recibirán cuando Jesucristo sea revelado al mundo.
1Pe 1:14 Por lo tanto, vivan como hijos obedientes de Dios. No vuelvan atrás, a su vieja manera de vivir, con el fin de satisfacer sus propios deseos. Antes lo hacían por ignorancia,
1Pe 1:15 pero ahora sean santos en todo lo que hagan, tal como Dios, quien los eligió, es santo.
1Pe 1:16 Pues las Escrituras dicen: «Sean santos, porque yo soy santo»*.



ECLESIASTÉS 11

Ecl 11:1 Envía tu grano por los mares, y a su tiempo recibirás ganancias.*
Ecl 11:2 Coloca tus inversiones en varios lugares,* porque no sabes qué riesgos podría haber más adelante.
Ecl 11:3 Cuando las nubes están cargadas, vienen las lluvias. Un árbol puede caer hacia el norte o hacia el sur, pero donde cae, allí queda.
Ecl 11:4 El agricultor que espera el clima perfecto nunca siembra; si contempla cada nube, nunca cosecha.
Ecl 11:5 Así como no puedes entender el rumbo que toma el viento ni el misterio de cómo crece un bebecito en el vientre de su madre,* tampoco puedes entender cómo actúa Dios, quien hace todas las cosas.
Ecl 11:6 Siembra tu semilla por la mañana, y por la tarde, no dejes de trabajar porque no sabes si la ganancia vendrá de una actividad o de la otra, o quizás de ambas.
Ecl 11:7 La luz es agradable; qué hermoso es ver el amanecer de un nuevo día.
Ecl 11:8 Si alguien llega a la ancianidad, que disfrute de cada día de vida; pero que también recuerde que habrá muchos días oscuros. Todo lo que aún vendrá carece de sentido.
Ecl 11:9 Gente joven:* ¡la juventud es hermosa! Disfruten de cada momento de ella. Hagan todo lo que quieran hacer, ¡no se pierdan nada! Pero recuerden que tendrán que rendirle cuentas a Dios de cada cosa que hagan.
Ecl 11:10 Así que dejen de preocuparse y mantengan un cuerpo sano; pero tengan presente que la juventud —toda la vida por delante— no tiene sentido.

LECTURA PARA LA NOCHE

JEREMÍAS 35-38

Jer 35:1 Este es el mensaje que el SEÑOR le dio a Jeremías cuando Joacim, hijo de Josías, era rey de Judá:
Jer 35:2 «Ve al asentamiento donde habitan las familias de los recabitas e invítalos al templo del SEÑOR. Llévalos a una de las habitaciones interiores y ofréceles algo de vino».
Jer 35:3 Así que fui a ver a Jaazanías, hijo de Jeremías y nieto de Habasinías, y a todos sus hermanos e hijos, que representan a todas las familias recabitas.
Jer 35:4 Los llevé al templo y fuimos a la habitación asignada a los hijos de Hanán, hijo de Igdalías, hombre de Dios. Esta habitación se encontraba junto a la que usaban los funcionarios del templo, encima de la habitación de Maaseías, hijo de Salum, el portero del templo.
Jer 35:5 Puse copas y jarras llenas de vino delante de ellos y los invité a beber,
Jer 35:6 pero no aceptaron. «No —dijeron—, no bebemos vino porque nuestro antepasado Jonadab,* hijo de Recab, nos ordenó: “Nunca beban vino ni ustedes ni sus descendientes.
Jer 35:7 Tampoco edifiquen casas, ni planten cultivos, ni viñedos, sino que siempre vivan en carpas. Si ustedes obedecen estos mandamientos vivirán largas y buenas vidas en la tierra”.
Jer 35:8 Así que le hemos obedecido en todas estas cosas. Nunca hemos bebido vino hasta el día de hoy, ni tampoco nuestras esposas, ni nuestros hijos, ni nuestras hijas.
Jer 35:9 No hemos construido casas ni hemos sido dueños de viñedos o granjas, ni sembramos campos.
Jer 35:10 Hemos vivido en carpas y hemos obedecido por completo los mandamientos de Jonadab, nuestro antepasado.
Jer 35:11 Sin embargo, cuando el rey Nabucodonosor* de Babilonia atacó este país tuvimos miedo del ejército de Babilonia y del ejército de Siria.* Así que decidimos mudarnos a Jerusalén. Por esa razón, estamos aquí».
Jer 35:12 Entonces el SEÑOR le dio a Jeremías el siguiente mensaje:
Jer 35:13 «Esto dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel: ve y dile al pueblo de Judá y de Jerusalén: “Vengan y aprendan una lección de cómo obedecerme.
Jer 35:14 Los recabitas no beben vino hasta el día de hoy porque su antepasado Jonadab les dijo que no; pero yo les hablé a ustedes una y otra vez y se negaron a obedecerme.
Jer 35:15 Vez tras vez les envié profetas que decían: ‘Apártense de su conducta perversa y comiencen a hacer lo que es correcto. Dejen de rendir culto a otros dioses para que vivan en paz aquí en la tierra que les di a ustedes y a sus antepasados’; pero ustedes no querían escucharme ni obedecerme.
Jer 35:16 Los descendientes de Jonadab, hijo de Recab, han obedecido a su antepasado en todo, pero ustedes rehusaron escucharme”.
Jer 35:17 »Por lo tanto, esto dice el SEÑOR Dios de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel: “Dado que ustedes se niegan a escuchar o a responder cuando llamo, enviaré sobre Judá y Jerusalén todos los desastres con los que amenacé”».
Jer 35:18 Entonces Jeremías se dirigió a los recabitas y les dijo: «Esto dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel: “Ustedes han obedecido a su antepasado Jonadab en todos los aspectos y han seguido todas sus instrucciones”.
Jer 35:19 Por lo tanto, esto dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel: “Jonadab, hijo de Recab, siempre tendrá descendientes que me sirvan”».
Jer 36:1 El SEÑOR le dio a Jeremías el siguiente mensaje en el cuarto año del reinado de Joacim, hijo de Josías, en Judá:*
Jer 36:2 «Toma un rollo y anota todos mis mensajes contra Israel, Judá y las demás naciones. Comienza con el primer mensaje allá por los tiempos de Josías y escribe todos los mensajes, hasta llegar al tiempo presente.
Jer 36:3 Quizá los habitantes de Judá se arrepientan cuando vuelvan a escuchar todas las cosas terribles que tengo pensadas para ellos. Entonces perdonaré sus pecados y maldades».
Jer 36:4 Así que Jeremías mandó llamar a Baruc, hijo de Nerías, y mientras Jeremías le dictaba todas las profecías que el SEÑOR le había dado, Baruc las escribía en un rollo.
Jer 36:5 Entonces Jeremías le dijo a Baruc: «Estoy preso aquí y no puedo ir al templo.
Jer 36:6 Así que en el próximo día de ayuno ve al templo y lee los mensajes de parte del SEÑOR que te he hecho escribir en este rollo. Léelos para que la gente de todo Judá que esté presente los escuche.
Jer 36:7 Quizá se aparten de sus malos caminos y antes de que sea demasiado tarde le pidan al SEÑOR que los perdone. Pues el SEÑOR los ha amenazado con su terrible enojo».
Jer 36:8 Baruc hizo lo que Jeremías le dijo y leyó al pueblo los mensajes del SEÑOR en el templo.
Jer 36:9 Lo hizo en un día de ayuno sagrado, celebrado a finales del otoño,* durante el quinto año del reinado de Joacim, hijo de Josías. Gente de toda Judá había venido a Jerusalén ese día para asistir a los servicios en el templo.
Jer 36:10 Baruc leyó al pueblo las palabras de Jeremías, escritas en el rollo. En el templo, se paró frente a la habitación de Gemarías, hijo de Safán, el secretario. Esa habitación estaba junto al atrio superior del templo, cerca de la entrada de la Puerta Nueva.
Jer 36:11 Cuando Micaías, hijo de Gemarías y nieto de Safán, oyó los mensajes de parte del SEÑOR,
Jer 36:12 bajó a la sala del secretario en el palacio, donde estaban reunidos los funcionarios administrativos. Allí estaba el secretario Elisama junto con Delaía, hijo de Semaías; Elnatán, hijo de Acbor; Gemarías, hijo de Safán; Sedequías, hijo de Ananías y todos los demás funcionarios.
Jer 36:13 Cuando Micaías les contó acerca de los mensajes que Baruc leía al pueblo,
Jer 36:14 los funcionarios enviaron a Jehudí, hijo de Netanías, nieto de Selemías y bisnieto de Cusi, para pedirle a Baruc que también viniera a leerles los mensajes. Entonces Baruc tomó el rollo y se dirigió a ellos.
Jer 36:15 Los funcionarios le dijeron: «Siéntate y léenos el rollo». Entonces Baruc hizo lo que le pidieron.
Jer 36:16 Cuando oyeron todos los mensajes, se miraron unos a otros asustados. —Tenemos que contarle al rey lo que hemos oído —le dijeron a Baruc—,
Jer 36:17 pero primero dinos cómo obtuviste estos mensajes. ¿Provinieron directamente de Jeremías?
Jer 36:18 Así que Baruc explicó: —Jeremías me los dictó y yo los escribí con tinta, palabra por palabra, en este rollo.
Jer 36:19 —Tanto tú como Jeremías deberían esconderse —le dijeron los funcionarios a Baruc—. ¡No le digan a nadie dónde están!
Jer 36:20 Entonces, los funcionarios dejaron el rollo a salvo en la habitación de Elisama, el secretario, y le fueron a decir al rey lo que había acontecido.
Jer 36:21 Luego el rey envió a Jehudí a buscar el rollo y Jehudí lo sacó de la habitación de Elisama y lo leyó al rey, con los funcionarios presentes.
Jer 36:22 Era avanzado el otoño, así que el rey estaba en el cuarto del palacio acondicionado para el invierno, sentado junto a un brasero para calentarse.
Jer 36:23 Cada vez que Jehudí terminaba de leer tres o cuatro columnas, el rey tomaba un cuchillo y cortaba esa sección del rollo. Luego lo lanzaba al fuego, sección por sección, hasta que quemó todo el rollo.
Jer 36:24 Ni el rey ni sus asistentes mostraron ninguna señal de temor o arrepentimiento ante lo que habían oído.
Jer 36:25 Aun cuando Elnatán, Delaía y Gemarías le suplicaron al rey que no quemara el rollo, él no les hizo caso.
Jer 36:26 Entonces el rey mandó a su hijo Jerameel, a Seraías, hijo de Azriel, y a Selemías, hijo de Abdeel, para que arrestaran a Baruc y a Jeremías; pero el SEÑOR los había escondido.
Jer 36:27 Después de que el rey quemó el rollo en el que Baruc había escrito las palabras de Jeremías, el SEÑOR le dio a Jeremías otro mensaje. Le dijo:
Jer 36:28 «Toma otro rollo y escribe de nuevo todo tal como lo hiciste en el rollo que quemó el rey Joacim.
Jer 36:29 Luego dile al rey: “Esto dice el SEÑOR: ‘Tú quemaste el rollo porque allí dice que el rey de Babilonia destruiría esta tierra y la dejaría vacía de gente y de animales.
Jer 36:30 Ahora, esto dice el SEÑOR acerca del rey Joacim de Judá: el rey no tendrá herederos que se sienten en el trono de David. Su cadáver será echado a la intemperie y permanecerá sin enterrar, expuesto al calor del día y a las heladas de la noche.
Jer 36:31 Lo castigaré a él, a su familia y a sus ayudantes por sus pecados. Derramaré sobre ellos y sobre la gente de Jerusalén y de Judá todas las calamidades que prometí, porque no hicieron caso a mis advertencias’ ”».
Jer 36:32 Así que Jeremías tomó otro rollo y volvió a dictarle a su secretario Baruc. Escribió todo lo que estaba en el rollo que el rey Joacim había quemado en el brasero. ¡Sólo que esta vez agregó mucho más!
Jer 37:1 Sedequías, hijo de Josías, subió al trono de Judá después de Joaquín,* hijo de Joacim. Fue nombrado rey por el rey Nabucodonosor* de Babilonia.
Jer 37:2 Sin embargo, ni Sedequías ni sus ayudantes ni la gente que quedó en la tierra de Judá hicieron caso a lo que el SEÑOR decía a través de Jeremías.
Jer 37:3 No obstante, el rey Sedequías envió a Jucal, hijo de Selemías, y al sacerdote Sofonías, hijo de Maaseías, a pedirle a Jeremías: «Por favor, ora por nosotros al SEÑOR, nuestro Dios».
Jer 37:4 Todavía no habían encarcelado a Jeremías, por lo tanto se movía con total libertad entre la gente.
Jer 37:5 En ese tiempo, el ejército del faraón Hofra* de Egipto apareció en la frontera sur de Judá. Cuando el ejército babilónico* se enteró de esto, levantó el sitio de Jerusalén.
Jer 37:6 Entonces el SEÑOR le dio el siguiente mensaje a Jeremías:
Jer 37:7 «Esto dice el SEÑOR, Dios de Israel: el rey de Judá te envió a consultarme acerca de lo que va a suceder. Dile a él: “El ejército del faraón está a punto de regresar a Egipto aunque vino aquí para ayudarte.
Jer 37:8 Luego los babilonios* regresarán y conquistarán esta ciudad y la quemarán hasta reducirla a cenizas”.
Jer 37:9 »Esto dice el SEÑOR: “No se engañen a sí mismos creyendo que los babilonios se marcharon para siempre. ¡No es así!
Jer 37:10 Y aunque pudieran destruir a todo el ejército babilónico y dejaran a sólo un puñado de sobrevivientes heridos, ¡aun así éstos saldrían tambaleando de sus carpas e incendiarían esta ciudad hasta reducirla a cenizas!”».
Jer 37:11 Cuando el ejército babilónico se fue de Jerusalén debido a que se acercaba el ejército del faraón,
Jer 37:12 Jeremías comenzó a salir de la ciudad camino al territorio de Benjamín para tomar posesión de su terreno allí, entre sus parientes.*
Jer 37:13 Sin embargo, cuando atravesaba la Puerta de Benjamín un guardia lo arrestó y le dijo: —¡Estás desertando para unirte a los babilonios! El guardia que lo arrestó era Irías, hijo de Selemías y nieto de Hananías.
Jer 37:14 —¡Mentira! —protestó Jeremías—. No tenía la menor intención de hacer tal cosa. Pero Irías no quiso escucharlo, así que llevó a Jeremías ante los funcionarios.
Jer 37:15 Ellos estaban furiosos con Jeremías y mandaron que lo azotaran y lo encarcelaran en la casa del secretario Jonatán porque la casa de Jonatán había sido convertida en prisión.
Jer 37:16 Jeremías fue puesto en un calabozo donde permaneció por muchos días.
Jer 37:17 Más tarde, a escondidas, el rey Sedequías pidió que Jeremías fuera al palacio y allí el rey le preguntó: —¿Tienes algún mensaje de parte del SEÑOR? —¡Sí, lo tengo! —dijo Jeremías—. Serás derrotado por el rey de Babilonia.
Jer 37:18 Entonces Jeremías le preguntó al rey: —¿Qué crimen he cometido? ¿Qué he hecho yo contra ti, tus ayudantes o el pueblo para que me hayan encarcelado?
Jer 37:19 ¿Ahora dónde están tus profetas que te dijeron que el rey de Babilonia no te atacaría a ti ni a esta tierra?
Jer 37:20 Escucha, mi señor y rey, te suplico que no me mandes de regreso al calabozo en la casa del secretario Jonatán, porque allí me moriré.
Jer 37:21 Así que el rey Sedequías mandó que no regresaran a Jeremías al calabozo. En cambio lo encerró en el patio de la guardia del palacio real. El rey también ordenó que cada día se le diera a Jeremías un pan recién horneado mientras hubiera pan en la ciudad. Así que Jeremías fue puesto en la prisión del palacio.
Jer 38:1 Entonces Sefatías, hijo de Matán; Gedalías, hijo de Pasur; Jehucal,* hijo de Selemías; y Pasur, hijo de Malquías, oyeron lo que Jeremías le decía al pueblo:
Jer 38:2 «Esto dice el SEÑOR: “Todo el que se quede en Jerusalén morirá por guerra, enfermedad o hambre, pero los que se rindan a los babilonios* vivirán. Su recompensa será su propia vida, ¡ellos vivirán!”.
Jer 38:3 El SEÑOR también dice: “La ciudad de Jerusalén ciertamente será entregada al ejército del rey de Babilonia, quien la conquistará”».
Jer 38:4 Entonces los funcionarios fueron a ver al rey y le dijeron: —Señor, ¡este hombre debe morir! Esta forma de hablar desmoralizará a los pocos hombres de guerra que nos quedan al igual que a todo el pueblo. ¡Este hombre es un traidor!
Jer 38:5 El rey Sedequías estuvo de acuerdo. —Está bien —dijo—, hagan lo que quieran. No los puedo detener.
Jer 38:6 Así que los funcionarios sacaron a Jeremías de la celda y lo bajaron con sogas a una cisterna vacía en el patio de la cárcel que pertenecía a Malquías, miembro de la familia real. La cisterna no tenía agua pero Jeremías se hundió en una espesa capa de barro que había en el fondo.
Jer 38:7 Pero el etíope* Ebed-melec, un importante funcionario de la corte, se enteró de que Jeremías estaba en la cisterna. En ese momento el rey estaba en sesión junto a la Puerta de Benjamín,
Jer 38:8 entonces Ebed-melec salió del palacio a toda prisa para hablar con él.
Jer 38:9 —Mi señor y rey —dijo—, estos hombres hicieron un gran mal al poner al profeta Jeremías dentro de la cisterna. Pronto morirá de hambre porque casi no hay pan en la ciudad.
Jer 38:10 Entonces el rey le dijo a Ebed-melec: —Toma contigo a unos treinta de mis hombres y saca a Jeremías de la cisterna antes de que muera.
Jer 38:11 Asi que Ebed-melec se llevó a los hombres y fue a la habitación del palacio que estaba debajo de la tesorería. Allí encontró trapos viejos y ropa desechada que llevó a la cisterna y se los bajó con sogas a Jeremías.
Jer 38:12 Ebed-melec le gritó a Jeremías: «Ponte estos trapos debajo de tus axilas para protegerte de las sogas». Cuando Jeremías estuvo listo,
Jer 38:13 lo sacaron. Entonces regresaron a Jeremías al patio de la guardia —la prisión del palacio— y allí permaneció.
Jer 38:14 Cierto día, el rey Sedequías mandó llamar a Jeremías e hizo que lo llevaran a la tercera entrada del templo del SEÑOR. —Quiero preguntarte algo —le dijo el rey—. Y no intentes ocultar la verdad.
Jer 38:15 —Si te dijera la verdad, me matarías —contestó Jeremías—. Y si te diera un consejo, igual no me escucharías.
Jer 38:16 Entonces el rey Sedequías le prometió en secreto: —Tan cierto como que el SEÑOR nuestro Creador vive, no te mataré ni te entregaré en manos de los hombres que desean verte muerto.
Jer 38:17 Entonces Jeremías le dijo a Sedequías: —Esto dice el SEÑOR Dios de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel: “Si te rindes a los oficiales babilónicos, tú y toda tu familia vivirán, y la ciudad no será incendiada;
Jer 38:18 pero si rehúsas rendirte, ¡no escaparás! La ciudad será entregada en manos de los babilonios y la incendiarán hasta reducirla a cenizas”.
Jer 38:19 —Pero tengo miedo de rendirme —dijo el rey—, porque los babilonios me pueden entregar a los judíos que desertaron para unirse a ellos. ¡Y quién sabe qué me harán!
Jer 38:20 —Si eliges obedecer al SEÑOR no serás entregado a ellos —contestó Jeremías—, sino que salvarás tu vida y todo te irá bien;
Jer 38:21 pero si te niegas a rendirte, el SEÑOR me ha revelado lo siguiente:
Jer 38:22 todas las mujeres que queden en el palacio serán sacadas y entregadas a los oficiales del ejército babilónico. Entonces las mujeres se mofarán de ti diciendo: »“¡Qué buenos amigos tienes! Te han traicionado y engañado. ¡Cuando tus pies se hundieron en el barro, te abandonaron a tu suerte!”.
Jer 38:23 Todas tus esposas e hijos serán entregados a los babilonios y tú no escaparás. El rey de Babilonia te apresará, y esta ciudad será incendiada.
Jer 38:24 Entonces Sedequías le dijo a Jeremías: —No le comentes a nadie que me dijiste esto ¡o morirás!
Jer 38:25 Mis funcionarios quizá se enteren de que hablé contigo y te digan: “Cuéntanos de lo que hablaban tú y el rey. De lo contrario, te mataremos”.
Jer 38:26 Si tal cosa sucediera, sólo diles que me suplicaste que no te enviara de nuevo al calabozo de Jonatán por temor a morir allí.
Jer 38:27 Efectivamente, poco tiempo después los funcionarios del rey vinieron a Jeremías a preguntarle por qué el rey lo había llamado; pero Jeremías siguió las instrucciones del rey y ellos se fueron sin enterarse de la verdad ya que nadie había escuchado la conversación entre Jeremías y el rey.
Jer 38:28 Así que Jeremías permaneció encarcelado en el patio de la guardia hasta el día en que Jerusalén fue conquistada.