viernes, 11 de agosto de 2017

LECTURA BÍBLICA 11 DE AGOSTO

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    16:19-31

Luc 16:19 Jesús dijo: «Había un hombre rico que se vestía con gran esplendor en púrpura y lino de la más alta calidad y vivía rodeado de lujos.
Luc 16:20 Tirado a la puerta de su casa había un hombre pobre llamado Lázaro, quien estaba cubierto de llagas.
Luc 16:21 Mientras Lázaro estaba tendido, deseando comer las sobras de la mesa del hombre rico, los perros venían y le lamían las llagas abiertas.
Luc 16:22 »Con el tiempo, el hombre pobre murió, y los ángeles lo llevaron a estar con Abraham.* El hombre rico también murió y fue enterrado,
Luc 16:23 y su alma fue al lugar de los muertos.* Allí, en medio del tormento, vio a Abraham a lo lejos con Lázaro junto a él.
Luc 16:24 »El hombre rico gritó: “¡Padre Abraham, ten piedad! Envíame a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua. Estoy en angustia en estas llamas”.
Luc 16:25 »Pero Abraham le dijo: “Hijo, recuerda que tuviste todo lo que quisiste durante tu vida, y Lázaro no tuvo nada. Ahora él está aquí recibiendo consuelo y tú estás en angustia.
Luc 16:26 Además, hay un gran abismo que nos separa. Ninguno de nosotros puede cruzar hasta allí, y ninguno de ustedes puede cruzar hasta aquí”.
Luc 16:27 »Entonces el hombre rico dijo: “Por favor, padre Abraham, al menos envíalo a la casa de mi padre.
Luc 16:28 Tengo cinco hermanos y quiero advertirles que no terminen en este lugar de tormento”.
Luc 16:29 »Pero Abraham dijo: “Moisés y los profetas ya les advirtieron. Tus hermanos pueden leer lo que ellos escribieron”.
Luc 16:30 »El hombre rico respondió: “¡No, padre Abraham! Pero si se les envía a alguien de los muertos ellos se arrepentirán de sus pecados y volverán a Dios”.
Luc 16:31 »Pero Abraham le dijo: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no escucharán por más que alguno se levantara de los muertos”».



2 TIMOTEO 1:1-7

2Ti 1:1 Yo, Pablo, elegido por la voluntad de Dios para ser apóstol de Cristo Jesús escribo esta carta. Fui enviado para contarles a otros acerca de la vida que él ha prometido mediante la fe en Cristo Jesús.
2Ti 1:2 Le escribo a Timoteo, mi querido hijo. Que Dios Padre y Cristo Jesús nuestro Señor te den gracia, misericordia y paz.
2Ti 1:3 Timoteo, doy gracias a Dios por ti, al mismo Dios que sirvo con la conciencia limpia tal como lo hicieron mis antepasados. Día y noche te recuerdo constantemente en mis oraciones.
2Ti 1:4 Tengo muchos deseos de volver a verte porque no me olvido de tus lágrimas cuando nos separamos. Y me llenaré de alegría cuando estemos juntos otra vez.
2Ti 1:5 Me acuerdo de tu fe sincera, pues tú tienes la misma fe de la que primero estuvieron llenas tu abuela Loida y tu madre, Eunice, y sé que esa fe sigue firme en ti.
2Ti 1:6 Por esta razón, te recuerdo que avives el fuego del don espiritual que Dios te dio cuando te impuse mis manos.
2Ti 1:7 Pues Dios no nos ha dado un espíritu de temor y timidez sino de poder, amor y autodisciplina.





PROVERBIOS 10:17-32

Pro 10:17 Los que aceptan la disciplina van por el camino que lleva a la vida, pero los que no hacen caso a la corrección se descarriarán.
Pro 10:18 Encubrir el odio te hace un mentiroso; difamar a otros te hace un necio.
Pro 10:19 Hablar demasiado conduce al pecado. Sé prudente y mantén la boca cerrada.
Pro 10:20 Las palabras del justo son como la plata refinada; el corazón del necio no vale nada.
Pro 10:21 Las palabras del justo animan a muchos, pero a los necios los destruye su falta de sentido común.
Pro 10:22 La bendición del SEÑOR enriquece a una persona y él no añade ninguna tristeza.
Pro 10:23 Al necio le divierte hacer el mal, pero al sensato le da placer vivir sabiamente.
Pro 10:24 Los temores del perverso se cumplirán; las esperanzas del justo se concederán.
Pro 10:25 Cuando lleguen las tormentas de la vida, arrasarán con los perversos; pero los justos tienen un cimiento eterno.
Pro 10:26 Los perezosos irritan a sus patrones, como el vinagre a los dientes o el humo a los ojos.
Pro 10:27 El temor del SEÑOR prolonga la vida, pero los años de los perversos serán truncados.
Pro 10:28 Las esperanzas del justo traen felicidad, pero las expectativas de los perversos no resultan en nada.
Pro 10:29 El camino del SEÑOR es una fortaleza para los que andan en integridad, pero destruye a los que hacen maldad.
Pro 10:30 Los justos nunca serán perturbados, pero los perversos serán quitados de la tierra.
Pro 10:31 La boca del justo da sabios consejos, pero la lengua engañosa será cortada.
Pro 10:32 Los labios del justo hablan palabras provechosas, pero la boca de los malvados habla perversidad.

LECTURA PARA LA NOCHE

NEHEMÍAS 4-5

Neh 4:1 * Cuando Sanbalat se enteró de que estábamos reconstruyendo la muralla se enojó muchísimo. Se puso furioso y se burló de los judíos,
Neh 4:2 diciendo ante sus amigos y los oficiales del ejército de Samaria: «¿Qué cree que está haciendo este pobre y debilucho grupo de judíos? ¿Acaso creen que pueden construir la muralla en un día por tan sólo ofrecer unos cuantos sacrificios?* ¿Realmente creen que pueden hacer algo con piedras rescatadas de un montón de escombros, y para colmo piedras calcinadas?».
Neh 4:3 Tobías, el amonita, que estaba a su lado, comentó: «¡Esa muralla se vendría abajo si tan siquiera un zorro caminara sobre ella!».
Neh 4:4 Entonces oré: «Escúchanos, Dios nuestro, porque se burlan de nosotros. ¡Que sus burlas recaigan sobre sus propias cabezas, y que ellos mismos sean llevados cautivos a una tierra extraña!
Neh 4:5 No pases por alto su culpa. No borres sus pecados, porque han provocado tu enojo delante de* los que construyen la muralla».
Neh 4:6 Por fin se completó la muralla alrededor de toda la ciudad hasta la mitad de su altura, porque el pueblo había trabajado con entusiasmo.
Neh 4:7 * Sin embargo, cuando Sanbalat, Tobías, los árabes, los amonitas y los asdodeos se enteraron de que la obra progresaba y que se estaban reparando las brechas en la muralla de Jerusalén, se enfurecieron.
Neh 4:8 Todos hicieron planes para venir y luchar contra Jerusalén y causar confusión entre nosotros.
Neh 4:9 Así que oramos a nuestro Dios y pusimos guardias en la ciudad día y noche para protegernos.
Neh 4:10 Entonces el pueblo de Judá comenzó a quejarse: «Los trabajadores se están cansando, y los escombros que quedan por sacar son demasiados. Jamás podremos construir la muralla por nuestra cuenta».
Neh 4:11 Mientras tanto, nuestros enemigos decían: «Antes de que se den cuenta de lo que está pasando, caeremos encima de ellos, los mataremos y detendremos el trabajo».
Neh 4:12 Los judíos que vivían cerca de los enemigos venían y nos decían una y otra vez: «¡Llegarán de todos lados y nos atacarán!».*
Neh 4:13 De manera que coloqué guardias armados detrás de las partes más bajas de la muralla, en los lugares más descubiertos. Puse a la gente por familias para que hiciera guardia con espadas, lanzas y arcos.
Neh 4:14 Luego, mientras revisaba la situación, reuní a los nobles y a los demás del pueblo y les dije: «¡No le tengan miedo al enemigo! ¡Recuerden al Señor, quien es grande y glorioso, y luchen por sus hermanos, sus hijos, sus hijas, sus esposas y sus casas!».
Neh 4:15 Cuando nuestros enemigos se enteraron de que conocíamos sus planes y que Dios mismo los había frustrado, todos volvimos a nuestro trabajo en la muralla.
Neh 4:16 Sin embargo, de ahí en adelante, sólo la mitad de los hombres trabajaba mientras que la otra mitad hacía guardia con lanzas, escudos, arcos y cotas de malla. Los líderes se colocaron detrás del pueblo de Judá
Neh 4:17 que edificaba la muralla. Los obreros seguían con el trabajo, sosteniendo con una mano la carga y con la otra un arma.
Neh 4:18 Todos los que construían tenían una espada asegurada a su costado. El que tocaba la trompeta quedó conmigo para tocar alarma.
Neh 4:19 Entonces les expliqué a los nobles, a los oficiales y a todo el pueblo lo siguiente: «La obra es muy extensa, y nos encontramos muy separados unos de otros a lo largo de la muralla.
Neh 4:20 Cuando oigan el sonido de la trompeta, corran hacia el lugar donde esta suene. ¡Entonces nuestro Dios peleará por nosotros!».
Neh 4:21 Trabajábamos desde temprano hasta tarde, desde la salida hasta la puesta del sol; y la mitad de los hombres estaba siempre de guardia.
Neh 4:22 También les dije a todos los que vivían fuera de las murallas que se quedaran en Jerusalén. De esa manera ellos y sus sirvientes podían colaborar con los turnos de guardia de noche y trabajar durante el día.
Neh 4:23 Durante ese tiempo, ninguno de nosotros —ni yo, ni mis parientes, ni mis sirvientes, ni los guardias que estaban conmigo— nos quitamos la ropa. En todo momento portábamos nuestras armas, incluso cuando íbamos por agua.*
Neh 5:1 En esos días, algunos de los hombres y sus esposas elevaron una protesta contra sus hermanos judíos.
Neh 5:2 Decían: «Nuestras familias son tan numerosas que necesitamos más comida para sobrevivir».
Neh 5:3 Otros decían: «Hemos hipotecado nuestros campos, viñedos y casas para conseguir comida durante el hambre».
Neh 5:4 Otros más decían: «Para poder pagar los impuestos, tuvimos que pedir dinero prestado dando nuestros campos y viñedos como garantía.
Neh 5:5 Pertenecemos a la misma familia de los que son ricos, y nuestros hijos son iguales a los de ellos. Sin embargo, tenemos que vender nuestros hijos como esclavos sólo para conseguir lo necesario para vivir. Ya hemos vendido a algunas de nuestras hijas, y no hay nada que podamos hacer, porque nuestros campos y viñedos ya están hipotecados a otros».
Neh 5:6 Cuando oí sus quejas me enojé muchísimo.
Neh 5:7 Después de pensarlo bien, denuncié a esos nobles y a los funcionarios y les dije: «¡Ustedes perjudican a sus propios parientes al cobrar intereses cuando les piden dinero prestado!». Entonces convoqué a una reunión pública para tratar el problema.
Neh 5:8 En la reunión les dije: —Estamos haciendo todo lo posible para rescatar a nuestros parientes judíos que han tenido que venderse a extranjeros paganos, pero ahora son ustedes los que los someten a esclavitud. ¿Cuántas veces tendremos que redimirlos? Ellos no tenían nada que argumentar en su defensa.
Neh 5:9 Entonces insistí: —¡No está bien lo que ustedes hacen! ¿Acaso no deberían andar en el temor de nuestro Dios para evitar que nos pongan en ridículo las naciones enemigas?
Neh 5:10 Yo mismo, al igual que mis hermanos y mis trabajadores, he estado prestando dinero y grano al pueblo, pero ahora dejemos de cobrarles intereses.
Neh 5:11 Devuélvanles hoy mismo sus campos y viñedos, sus olivares y sus casas. Además devuelvan los intereses que cobraron cuando prestaron dinero, grano, vino nuevo y aceite de oliva.
Neh 5:12 Entonces ellos respondieron: —Devolveremos todo y no le exigiremos nada al pueblo; haremos como tú dices. Luego llamé a los sacerdotes e hice que los nobles y los funcionarios juraran que cumplirían su promesa.
Neh 5:13 Sacudí los dobleces de mi manto y les dije: —¡Si no cumplen su promesa, que así los sacuda Dios de sus casas y de sus propiedades! Entonces toda la asamblea respondió: —¡Amén! Todos alabaron al SEÑOR y cumplieron con lo prometido.
Neh 5:14 Durante los doce años en los que fui gobernador de Judá —desde el año veinte hasta el año treinta y dos del reinado del rey Artajerjes* — ni yo ni mis funcionarios reclamamos la ración de comida que nos correspondía.
Neh 5:15 Los gobernadores anteriores, por contraste, impusieron pesadas cargas al pueblo, al exigir una ración diaria de comida y vino, además de cuarenta piezas* de plata. Hasta sus ayudantes se aprovechaban del pueblo. Sin embargo, como yo temía a Dios, no actué de esa manera.
Neh 5:16 También me dediqué a trabajar en la muralla y me negué a adquirir tierras. Además, exigí a todos mis sirvientes que dedicaran tiempo a trabajar en la muralla.
Neh 5:17 No pedí nada, aunque con frecuencia daba de comer a ciento cincuenta funcionarios judíos en mi mesa, ¡sin contar a todos los visitantes de otras tierras!
Neh 5:18 Las provisiones que yo pagaba todos los días incluían: un buey, seis ovejas o cabras selectas y una gran cantidad de carne de ave. Además, cada diez días necesitábamos una abundante provisión de toda clase de vino. Sin embargo, rehusé exigir la ración que me correspondía como gobernador porque el pueblo ya tenía una carga pesada.
Neh 5:19 Oh Dios mío, acuérdate de todo lo que he hecho por este pueblo y bendíceme.

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