sábado, 25 de marzo de 2017

LECTURA BÍBLICA 25 DE MARZO

LECTURA PARA LA MAÑANA

MATEO    28:11-20

Mat 28:11 Mientras las mujeres estaban en camino, algunos de los guardias entraron en la ciudad y les contaron a los principales sacerdotes lo que había sucedido.
Mat 28:12 Se convocó a una reunión con los ancianos, y decidieron dar a los soldados un gran soborno.
Mat 28:13 Les dijeron: «Ustedes deben decir: “Los discípulos de Jesús vinieron durante la noche, mientras dormíamos, y robaron el cuerpo”.
Mat 28:14 Si llega a oídos del gobernador, nosotros los respaldaremos, así no se meterán en problemas».
Mat 28:15 Entonces los guardias aceptaron el soborno y dijeron lo que les habían ordenado. Su historia corrió por todas partes entre los judíos y la siguen contando hasta el día de hoy.
Mat 28:16 Entonces los once discípulos salieron hacia Galilea y se dirigieron al monte que Jesús les había indicado.
Mat 28:17 Cuando vieron a Jesús, lo adoraron, ¡pero algunos de ellos dudaban!
Mat 28:18 Jesús se acercó y dijo a sus discípulos: «Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra.
Mat 28:19 Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones,* bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Mat 28:20 Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado. Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos».




ROMANOS 16

Rom 16:1 Les encomiendo a nuestra hermana Febe, quien es diaconisa de la iglesia en Cencrea.
Rom 16:2 Recíbanla en el Señor como digna de honra en el pueblo de Dios. Ayúdenla en todo lo que necesite, porque ella ha sido de ayuda para muchos, especialmente para mí.
Rom 16:3 Den mis saludos a Priscila y Aquila, mis colaboradores en el ministerio de Cristo Jesús.
Rom 16:4 De hecho, ellos una vez arriesgaron la vida por mí. Yo les estoy agradecido, igual que todas las iglesias de los gentiles.*
Rom 16:5 Den también mis saludos a la iglesia que se reúne en el hogar de ellos. Saluden a mi querido amigo Epeneto. Él fue el primero de toda la provincia de Asia que se convirtió en seguidor de Cristo.
Rom 16:6 Denle mis saludos a María, quien ha trabajado tanto por ustedes.
Rom 16:7 Saluden a Andrónico y a Junias,* judíos como yo,* quienes estuvieron en la cárcel conmigo. Ellos son muy respetados entre los apóstoles y se hicieron seguidores de Cristo antes que yo.
Rom 16:8 Saluden a Amplias, mi querido amigo en el Señor.
Rom 16:9 Saludos también a Urbano, nuestro colaborador en Cristo, y a mi querido amigo Estaquis.
Rom 16:10 Saluden a Apeles, un buen hombre aprobado por Cristo. Y den mis saludos a los creyentes de la familia de Aristóbulo.
Rom 16:11 Saluden a Herodión, judío como yo.* Saluden a los de la familia de Narciso que son del Señor.
Rom 16:12 Den mis saludos a Trifena y Trifosa, obreras del Señor, y a la amada Pérsida, quien ha trabajado tanto para el Señor.
Rom 16:13 Saluden a Rufo, a quien el Señor eligió para hacerlo suyo; y también a su querida madre, quien ha sido como una madre para mí.
Rom 16:14 Den mis saludos a Asíncrito, Flegonte, Hermas, Patrobas, Hermes y a los hermanos que se reúnen con ellos.
Rom 16:15 Saluden también a Filólogo, Julia, Nereo y su hermana, y a Olimpas y a todos los creyentes* que se reúnen con ellos.
Rom 16:16 Salúdense unos a otros con amor cristiano.* Todas las iglesias de Cristo les envían saludos.
Rom 16:17 Y ahora, mis amados hermanos, les pido algo más. Tengan cuidado con los que causan divisiones y trastornan la fe de los creyentes al enseñar cosas que van en contra de las que a ustedes se les enseñaron. Manténganse lejos de ellos.
Rom 16:18 Tales personas no sirven a Cristo nuestro Señor; sirven a sus propios intereses. Con palabras suaves y halagos, engañan a la gente inocente.
Rom 16:19 Pero todos saben que ustedes son obedientes al Señor. Eso me llena de alegría. Quiero que sean sabios para hacer lo que está bien y sigan siendo inocentes en cuanto a toda clase de mal.
Rom 16:20 El Dios de paz pronto aplastará a Satanás bajo los pies de ustedes. Que la gracia de nuestro Señor Jesús* sea con ustedes.
Rom 16:21 Timoteo, mi compañero de trabajo, les manda saludos, igual que Lucio, Jasón y Sosípater, judíos como yo.
Rom 16:22 Yo, Tercio, quien escribo esta carta de parte de Pablo, también les envío mis saludos como uno de los seguidores del Señor.
Rom 16:23 Los saluda Gayo. Él es quien me hospeda y también recibe en su casa a toda la iglesia. Les envía saludos Erasto, el tesorero de la ciudad, y también el hermano Cuarto.*
Rom 16:24 -.-
Rom 16:25 Que toda la gloria sea para Dios, quien puede fortalecerlos tal como expresa la Buena Noticia. En ese mensaje acerca de Jesucristo se ha revelado su plan para ustedes, los gentiles, un plan que estuvo guardado en secreto desde el principio del tiempo.
Rom 16:26 Pero ahora, tal como lo predijeron los profetas* y el Dios eterno lo ha ordenado, ese mensaje se da a conocer a todos los gentiles en todas partes, para que ellos también puedan creer y obedecerlo a él.
Rom 16:27 Toda la gloria sea para el único sabio Dios eternamente por medio de Jesucristo. Amén.

SALMO 71

Sal 71:1 Oh SEÑOR, a ti acudo en busca de protección; no permitas que me avergüencen.
Sal 71:2 Sálvame y rescátame, porque tú haces lo que es correcto. Inclina tu oído para escucharme y ponme en libertad.
Sal 71:3 Sé tú mi roca de seguridad, donde siempre pueda esconderme. Da la orden de salvarme, porque tú eres mi roca y mi fortaleza.
Sal 71:4 Dios mío, rescátame del poder de los perversos, de las garras de los crueles opresores.
Sal 71:5 Oh Señor, sólo tú eres mi esperanza; en ti he confiado, oh SEÑOR, desde mi niñez.
Sal 71:6 Así es, estás conmigo desde mi nacimiento; me has cuidado desde el vientre de mi madre. ¡Con razón siempre te alabo!
Sal 71:7 Mi vida es un ejemplo para muchos, porque tú has sido mi fuerza y protección.
Sal 71:8 Por eso nunca puedo dejar de alabarte; todo el día declaro tu gloria.
Sal 71:9 Y ahora, en mi vejez, no me hagas a un lado; no me abandones cuando me faltan las fuerzas.
Sal 71:10 Pues mis enemigos murmuran contra mí y juntos confabulan matarme.
Sal 71:11 Dicen: «Dios lo ha abandonado. Vayamos y agarrémoslo, porque ahora nadie lo ayudará».
Sal 71:12 Oh Dios, no te quedes lejos; Dios mío, por favor, apresúrate a ayudarme.
Sal 71:13 Trae deshonra y destrucción a los que me acusan; humilla y avergüenza a los que quieren hacerme daño.
Sal 71:14 Seguiré con la esperanza de tu ayuda; te alabaré más y más.
Sal 71:15 A todos les hablaré de tu justicia; todo el día proclamaré tu poder salvador, aunque no tengo facilidad de palabras.*
Sal 71:16 Alabaré tus obras poderosas, oh Soberano SEÑOR, y les contaré a todos que sólo tú eres justo.
Sal 71:17 Oh Dios, tú me has enseñado desde mi tierna infancia, y yo siempre les cuento a los demás acerca de tus hechos maravillosos.
Sal 71:18 Ahora que estoy viejo y canoso, no me abandones, oh Dios. Permíteme proclamar tu poder a esta nueva generación, tus milagros poderosos a todos los que vienen después de mí.
Sal 71:19 Tu justicia, oh Dios, alcanza los cielos más altos; ¡has hecho cosas tan maravillosas! ¿Quién se compara contigo, oh Dios?
Sal 71:20 Has permitido que sufra muchas privaciones, pero volverás a darme vida y me levantarás de las profundidades de la tierra.
Sal 71:21 Me restaurarás incluso a mayor honor y me consolarás una vez más.
Sal 71:22 Entonces te alabaré con música de arpa, porque eres fiel a tus promesas, oh mi Dios. Te cantaré alabanzas con la lira, Oh Santo de Israel.
Sal 71:23 Gritaré de alegría y cantaré tus alabanzas, porque me redimiste.
Sal 71:24 Todo el día hablaré de tus justas acciones, porque todos los que trataron de hacerme daño fueron humillados y avergonzados.

LECTURA PARA LA NOCHE

DEUTERONOMIO 33-34

Deu 33:1 La siguiente es la bendición que Moisés, hombre de Dios, le dio al pueblo de Israel antes de morir:
Deu 33:2 «El SEÑOR vino desde el monte Sinaí y se nos* apareció en el monte Seir; resplandeció desde el monte Parán y llegó desde Meriba-cades con llamas de fuego en la mano derecha.*
Deu 33:3 Él ama verdaderamente a su pueblo;* todos sus santos están en sus manos. Ellos siguen sus pasos y aceptan sus enseñanzas.
Deu 33:4 Moisés nos dio la instrucción del SEÑOR, que es una posesión exclusiva del pueblo de Israel.*
Deu 33:5 El SEÑOR era el rey en Israel* cuando los líderes del pueblo se reunieron, cuando las tribus de Israel se juntaron como una sola».
Deu 33:6 Moisés dijo lo siguiente sobre la tribu de Rubén:* «Que la tribu de Rubén viva y no desaparezca, aunque sean pocos en cantidad».
Deu 33:7 Moisés dijo lo siguiente sobre la tribu de Judá: «¡Oh SEÑOR, oye el clamor de Judá y reúnelo como un solo pueblo. Dale fuerzas para defender su causa, ayúdalo contra sus enemigos».
Deu 33:8 Moisés dijo lo siguiente sobre la tribu de Leví: «Oh SEÑOR, has dado tu Urim y Tumim —el sorteo sagrado— a tus siervos fieles, los levitas.* Los pusiste a prueba en Masah y luchaste con ellos en las aguas de Meriba.
Deu 33:9 Los levitas obedecieron tu palabra y cumplieron tu pacto. Fueron más leales a ti que a sus propios padres. Ignoraron a sus parientes y no reconocieron a sus propios hijos.
Deu 33:10 Ellos enseñan tus ordenanzas a Jacob y dan tus instrucciones a Israel. Ofrecen incienso delante de ti y presentan ofrendas quemadas enteras sobre el altar.
Deu 33:11 Oh SEÑOR, bendice el servicio de los levitas y acepta todo el trabajo de sus manos. Hiere a sus enemigos donde más les duela y derriba a sus adversarios para que no vuelvan a levantarse».
Deu 33:12 Moisés dijo lo siguiente sobre la tribu de Benjamín: «Los de Benjamín son amados por el SEÑOR y viven seguros a su lado. Él los rodea continuamente y los protege de todo daño».
Deu 33:13 Moisés dijo lo siguiente sobre las tribus de José: «Que el SEÑOR bendiga su tierra con el precioso regalo del rocío de los cielos y el agua que está debajo de la tierra,
Deu 33:14 con los ricos frutos que maduran al sol y las cosechas abundantes de cada mes,
Deu 33:15 con los mejores cultivos de las antiguas montañas y la abundancia de las colinas eternas,
Deu 33:16 con lo mejor que da la tierra y su plenitud, y el favor de aquél que apareció en la zarza ardiente. Que estas bendiciones reposen sobre la cabeza de José y coronen la frente del príncipe entre sus hermanos.
Deu 33:17 José tiene la majestad de un toro joven, tiene los cuernos de un buey salvaje. Corneará a naciones lejanas y las arrastrará hasta los extremos de la tierra. Esa es mi bendición para las multitudes de Efraín y los millares de Manasés».
Deu 33:18 Moisés dijo lo siguiente sobre la tribu de Zabulón y la de Isacar:* «Que los de Zabulón prosperen en sus viajes. Que los de Isacar prosperen en su casa.*
Deu 33:19 Ellos convocan al pueblo a la montaña para ofrecer allí los sacrificios apropiados. Sacan provecho de las riquezas del mar y de los tesoros escondidos en la arena».
Deu 33:20 Moisés dijo lo siguiente sobre la tribu de Gad: «¡Bendito el que extiende el territorio de Gad! Gad está agazapado allí como un león para arrancar un brazo o una cabeza.
Deu 33:21 La gente de Gad se llevó la mejor tierra, se le asignó la porción de un líder. Cuando los líderes del pueblo se reunieron, llevaron a cabo la justicia del SEÑOR y obedecieron sus ordenanzas para Israel».
Deu 33:22 Moisés dijo lo siguiente sobre la tribu de Dan: «Dan es un cachorro de león que salta desde Basán».
Deu 33:23 Moisés dijo lo siguiente sobre la tribu de Neftalí: «Oh Neftalí, tú eres rico en favor y estás lleno de las bendiciones del SEÑOR; que sean tuyos el Occidente y el Sur».
Deu 33:24 Moisés dijo lo siguiente sobre la tribu de Aser: «Que Aser sea más bendito que los otros hijos, que sea estimado por sus hermanos, que bañe sus pies en aceite de oliva.
Deu 33:25 Que los cerrojos de tus puertas sean de hierro y de bronce, que vivas protegido todos los días de tu vida».
Deu 33:26 «No hay nadie como el Dios de Israel.* Él cabalga por el firmamento para ir en tu ayuda, a través de los cielos, con majestuoso esplendor.
Deu 33:27 El Dios eterno es tu refugio, y sus brazos eternos te sostienen. Él quita al enemigo de tu paso y grita: “¡Destrúyelo!”.
Deu 33:28 Así que Israel vivirá a salvo, el próspero Jacob habitará protegido en una tierra de grano y vino nuevo, donde los cielos dejan caer su rocío.
Deu 33:29 ¡Qué bendito eres, oh Israel! ¿Quién es como tú, un pueblo rescatado por el SEÑOR? ¡Él es tu escudo protector y tu espada triunfante! Tus enemigos se arrastrarán ante ti, y tú los pisotearás con fuerza sobre la espalda».
Deu 34:1 Entonces Moisés se dirigió al monte Nebo desde las llanuras de Moab, y subió a la cumbre del monte Pisga, que está frente a Jericó. Y el SEÑOR le mostró todo el territorio: desde Galaad hasta tan lejos como Dan,
Deu 34:2 toda la tierra de Neftalí, la tierra de Efraín y de Manasés, toda la tierra de Judá —que se extiende hasta el mar Mediterráneo—,*
Deu 34:3 el Neguev, y el valle del Jordán junto con Jericó —la ciudad de las palmeras— hasta Zoar.
Deu 34:4 Entonces el SEÑOR le dijo a Moisés: «Esta es la tierra que le prometí bajo juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob cuando dije: “La daré a tus descendientes”. Ahora te he permitido verla con tus propios ojos, pero no entrarás en ella».
Deu 34:5 Así que Moisés, siervo del SEÑOR, murió allí, en la tierra de Moab, tal como el SEÑOR había dicho.
Deu 34:6 El SEÑOR lo enterró* en un valle cercano a Bet-peor, en Moab, pero nadie conoce el lugar exacto hasta el día de hoy.
Deu 34:7 Moisés tenía ciento veinte años cuando murió, pero hasta entonces conservó una buena vista y mantuvo todo su vigor.
Deu 34:8 El pueblo de Israel hizo duelo por Moisés en las llanuras de Moab durante treinta días, hasta que se cumplió el tiempo acostumbrado para el duelo.
Deu 34:9 Ahora, Josué, hijo de Nun, estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él. Así que el pueblo de Israel lo obedeció haciendo todo lo que el SEÑOR le había ordenado a Moisés.
Deu 34:10 Nunca más hubo en Israel otro profeta como Moisés, a quien el SEÑOR conocía cara a cara.
Deu 34:11 El SEÑOR lo envió a la tierra de Egipto para realizar todas las señales milagrosas y las maravillas contra el faraón, contra toda su tierra y contra todos sus sirvientes.
Deu 34:12 Moisés realizó con gran poder hechos aterradores a la vista de todo Israel.

viernes, 24 de marzo de 2017

LECTURA BÍBLICA 24 DE MARZO

LECTURA PARA LA MAÑANA

MATEO    28:1-10

Mat 28:1 El domingo por la mañana temprano,* cuando amanecía el nuevo día, María Magdalena y la otra María fueron a visitar la tumba.
Mat 28:2 ¡De repente, se produjo un gran terremoto! Pues un ángel del Señor descendió del cielo, corrió la piedra a un lado y se sentó sobre ella.
Mat 28:3 Su rostro brillaba como un relámpago, y su ropa era blanca como la nieve.
Mat 28:4 Los guardias temblaron de miedo cuando lo vieron y cayeron desmayados por completo.
Mat 28:5 Entonces, el ángel les habló a las mujeres: «¡No teman! —dijo —. Sé que buscan a Jesús el que fue crucificado.
Mat 28:6 ¡No está aquí! Ha resucitado tal como dijo que sucedería. Vengan, vean el lugar donde estaba su cuerpo.
Mat 28:7 Y ahora, vayan rápidamente y cuéntenles a sus discípulos que ha resucitado y que va delante de ustedes a Galilea. Allí lo verán. Recuerden lo que les he dicho».
Mat 28:8 Las mujeres se fueron a toda prisa. Estaban asustadas pero a la vez llenas de gran alegría, y se apresuraron para dar el mensaje del ángel a los discípulos.
Mat 28:9 Mientras iban, Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas corrieron hasta él, abrazaron sus pies y lo adoraron.
Mat 28:10 Entonces Jesús les dijo: «¡No teman! Digan a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán».





ROMANOS 15:14-33

Rom 15:14 Mis amados hermanos, estoy plenamente convencido de que ustedes están llenos de bondad. Conocen estas cosas tan bien que pueden enseñárselas unos a otros.
Rom 15:15 Aun así, me atreví a escribirles sobre algunos de estos temas porque sé que lo único que necesitan es recordarlos. Pues, por la gracia de Dios,
Rom 15:16 soy un mensajero especial de Cristo Jesús enviado a ustedes, los gentiles. Les transmito la Buena Noticia para presentarlos como una ofrenda aceptable a Dios, hecha santa por el Espíritu Santo.
Rom 15:17 Así que tengo razón de estar entusiasmado por todo lo que Cristo Jesús ha hecho por medio de mí al servir a Dios.
Rom 15:18 Sin embargo, no me atrevo a jactarme de nada, salvo de lo que Cristo ha hecho por medio de mí al llevar a los gentiles a Dios a través de mi mensaje y de la manera en que he trabajado entre ellos.
Rom 15:19 Los gentiles se convencieron por el poder de señales milagrosas y maravillas, y por el poder del Espíritu de Dios.* De esa manera, presenté con toda plenitud la Buena Noticia de Cristo desde Jerusalén hasta llegar a la región del Ilírico.*
Rom 15:20 Mi gran aspiración siempre ha sido predicar la Buena Noticia donde nunca antes se ha oído el nombre de Cristo, y no donde otro ya ha comenzado una iglesia.
Rom 15:21 He seguido el plan que mencionan las Escrituras, que dicen: «Los que nunca se enteraron de él verán, y los que nunca oyeron de él entenderán»*.
Rom 15:22 De hecho, mi visita a ustedes se demoró tanto precisamente porque estuve predicando en esos lugares.
Rom 15:23 Pero, ahora que terminé mi trabajo en estas regiones y después de todos estos largos años de espera, tengo muchos deseos de ir a verlos.
Rom 15:24 Estoy pensando viajar a España y, cuando lo haga, me detendré en Roma. Y, luego de disfrutar de la compañía de ustedes por un breve tiempo, podrán ayudarme con lo necesario para mi viaje.
Rom 15:25 Pero, antes de visitarlos, debo ir a Jerusalén para llevar una ofrenda a los creyentes* de allí.
Rom 15:26 Pues, les cuento, los creyentes de Macedonia y Acaya* con entusiasmo juntaron una ofrenda para los creyentes de Jerusalén que son pobres.
Rom 15:27 Lo hicieron con gusto porque se sienten en deuda con ellos. Dado que los gentiles recibieron las bendiciones espirituales de la Buena Noticia por parte de los creyentes de Jerusalén, sienten que lo menos que pueden hacer por ellos a cambio es ayudarlos económicamente.
Rom 15:28 En cuanto yo entregue ese dinero y termine esa buena acción de los gentiles, iré a visitarlos a ustedes de camino a España.
Rom 15:29 Y, cuando vaya, estoy seguro de que Cristo bendecirá en abundancia el tiempo que pasemos juntos.
Rom 15:30 Mis amados hermanos, les pido encarecidamente en el nombre de nuestro Señor Jesucristo que se unan a mi lucha orando a Dios por mí. Háganlo por el amor que me tienen, ese amor que el Espíritu Santo les ha dado.
Rom 15:31 Pídanle que me libre de los que están en Judea que se niegan a obedecer a Dios. Pídanle también que los creyentes de allí estén dispuestos a aceptar la ofrenda* que llevo a Jerusalén.
Rom 15:32 Entonces, por la voluntad de Dios, podré ir a verlos con un corazón alegre, y nos alentaremos unos a otros.
Rom 15:33 Y que Dios, quien nos da su paz, esté con todos ustedes. Amén.*

SALMO 70

Sal 70:1 Por favor, Dios, ¡rescátame! Ven pronto, SEÑOR, y ayúdame.
Sal 70:2 Que los que tratan de matarme sean humillados y pasen vergüenza. Que los que se deleitan en mis dificultades retrocedan con deshonra.
Sal 70:3 Que su vergüenza los horrorice, porque dijeron: «¡Ajá! ¡Ahora sí lo atrapamos!».
Sal 70:4 Pero que todos aquellos que te buscan estén llenos de alegría y de felicidad en ti. Que los que aman tu salvación griten una y otra vez: «¡Grande es Dios!».
Sal 70:5 En cuanto a mí, pobre y necesitado, por favor, Dios, ven pronto a socorrerme. Tú eres mi ayudador y mi salvador; oh SEÑOR, no te demores.

LECTURA PARA LA NOCHE

DEUTERONOMIO 32

Deu 32:1 «¡Escuchen, oh cielos, y hablaré! ¡Oye, oh tierra, las palabras que digo!
Deu 32:2 Que mi enseñanza caiga sobre ustedes como lluvia; que mi discurso se asiente como el rocío. Que mis palabras caigan como lluvia sobre pastos suaves, como llovizna delicada sobre plantas tiernas.
Deu 32:3 Proclamaré el nombre del SEÑOR; ¡qué glorioso es nuestro Dios!
Deu 32:4 Él es la Roca, sus obras son perfectas. Todo lo que hace es justo e imparcial. Él es Dios fiel, nunca actúa mal; ¡qué justo y recto es él!
Deu 32:5 »Pero ellos se comportaron de manera corrupta con él; cuando actúan con tanta perversión, ¿son realmente sus hijos?* Son una generación engañosa y torcida.
Deu 32:6 ¿Es así como le pagas al SEÑOR, pueblo necio y sin entendimiento? ¿No es él tu Padre, quien te creó? ¿Acaso no te formó y te estableció?
Deu 32:7 Recuerda los días pasados, piensa en las generaciones anteriores. Pregúntale a tu padre, y él te informará. Averigua con los ancianos, y ellos te contarán.
Deu 32:8 Cuando el Altísimo asignó territorios a las naciones, cuando dividió a la raza humana, fijó los límites de los pueblos según el número de su corte celestial.*
Deu 32:9 »Pues el pueblo de Israel pertenece al SEÑOR; Jacob es su posesión más preciada.
Deu 32:10 Él lo encontró en un desierto, en un páramo vacío y ventoso. Lo rodeó y lo cuidó; lo protegió como a sus propios ojos.*
Deu 32:11 Como un águila que aviva a sus polluelos y revolotea sobre sus crías, así desplegó sus alas para tomarlo y alzarlo y llevarlo a salvo sobre sus plumas.
Deu 32:12 El SEÑOR, sólo él, lo guió; el pueblo no siguió a dioses ajenos.
Deu 32:13 Él lo dejó cabalgar sobre tierras altas y saciarse con las cosechas de los campos. Lo nutrió con miel de la roca y con aceite de oliva de los pedregales.
Deu 32:14 Lo alimentó con yogur* de la manada y leche del rebaño, y también con la grasa de los corderos. Le dio de los mejores carneros de Basán y cabras, junto con el trigo más selecto. Bebiste el vino más fino, elaborado con el jugo de las uvas.
Deu 32:15 »Pero Israel* pronto engordó y se volvió rebelde; ¡el pueblo aumentó de peso, se puso gordo y relleno! Entonces abandonó a Dios, quien lo había creado; se burló de la Roca de su salvación.
Deu 32:16 Lo provocó a celos al rendir culto a dioses ajenos; lo enfureció con sus actos detestables.
Deu 32:17 Ofreció sacrificios a demonios, los cuales no son Dios, a dioses que no conocían, a dioses nuevos y recientes; a dioses que sus antepasados jamás temieron.
Deu 32:18 Descuidaste la Roca que te engendró; te olvidaste del Dios que te dio la vida.
Deu 32:19 »El SEÑOR vio todo eso y se alejó de ti, provocado al enojo por sus propios hijos e hijas.
Deu 32:20 Dijo: “Los abandonaré y ya veremos cómo terminan. Pues son una generación torcida, hijos sin integridad.
Deu 32:21 Ellos despertaron mis celos al rendir culto a cosas que no son Dios; provocaron mi enojo con sus ídolos inútiles. Ahora yo despertaré sus celos con gente que ni siquiera es pueblo, provocaré su enojo por medio de gentiles* insensatos.
Deu 32:22 Pues mi enojo arde como el fuego y quema hasta las profundidades de la tumba.* Devora la tierra y todos sus cultivos y enciende hasta los cimientos de las montañas.
Deu 32:23 Amontonaré calamidades sobre ellos y los derribaré con mis flechas.
Deu 32:24 Los debilitaré con hambre, alta fiebre y enfermedades mortales. Les enviaré los colmillos de bestias salvajes y serpientes venenosas que se arrastran por el polvo.
Deu 32:25 Por fuera, la espada los matará y por adentro, el terror los carcomerá, tanto a los muchachos como a las jovencitas, tanto a los niños como a los ancianos.
Deu 32:26 Los habría aniquilado por completo, habría borrado hasta el recuerdo de ellos,
Deu 32:27 pero temí la burla de los enemigos de Israel, quienes podrían entender mal y decir: ‘¡Nuestro poder ha triunfado! ¡El SEÑOR no tuvo nada que ver en eso!’ ”
Deu 32:28 »Pero Israel es una nación insensata; su gente es necia, sin entendimiento.
Deu 32:29 ¡Ay, si fueran sabios y entendieran estas cosas! ¡Ay, si supieran lo que les espera!
Deu 32:30 ¿Cómo podría una persona perseguir a mil de ellos y dos personas hacer huir a diez mil, a menos que la Roca de ellos los hubiera vendido, a menos que el SEÑOR se los hubiera entregado?
Deu 32:31 Pero la roca de nuestros enemigos no es como nuestra Roca, hasta ellos mismos se dan cuenta de eso.*
Deu 32:32 Su vid crece de la vid de Sodoma, de los viñedos de Gomorra. Sus uvas son veneno, y sus racimos son amargos.
Deu 32:33 Su vino es veneno de serpientes, veneno mortal de cobras.
Deu 32:34 »El SEÑOR dice: “¿Acaso no estoy sellando todas esas cosas y almacenándolas en mi cofre?
Deu 32:35 Yo tomaré venganza; yo les pagaré lo que se merecen. A su debido tiempo, sus pies resbalarán. Les llegará el día de la calamidad, y su destino los alcanzará”.
Deu 32:36 »Sin duda, el SEÑOR hará justicia a su pueblo y cambiará de parecer acerca de* sus siervos, cuando vea que ya no tienen fuerzas y no queda nadie allí, ni siervo ni libre.
Deu 32:37 Y luego preguntará: “¿Dónde están sus dioses, esas rocas a las que acudieron para refugiarse?
Deu 32:38 ¿Dónde están ahora los dioses que comían la gordura de sus sacrificios y bebían el vino de sus ofrendas? ¡Que se levanten esos dioses y los ayuden! ¡Que ellos les den refugio!
Deu 32:39 ¡Miren ahora, yo mismo soy Dios! ¡No hay otro dios aparte de mí! Yo soy el que mata y el que da vida, soy el que hiere y el que sana. ¡Nadie puede ser librado de mi mano poderosa!
Deu 32:40 Ahora levanto mi mano al cielo y declaro: ‘Tan cierto como que yo vivo,
Deu 32:41 cuando afile mi espada reluciente y comience a hacer justicia, me vengaré de mis enemigos y daré su merecido a los que me rechazan.
Deu 32:42 Haré que mis flechas se emborrachen de sangre, y mi espada devorará carne: la sangre de los masacrados y cautivos, y las cabezas de los jefes enemigos’ ”.
Deu 32:43 »Alégrense con él, oh cielos, y que lo adoren todos los ángeles de Dios.* Alégrense con su pueblo, oh naciones, y que todos los ángeles se fortalezcan en él.* Pues él vengará la sangre de sus siervos, cobrará venganza de sus enemigos. Dará su merecido a los que lo odian* y limpiará la tierra para su pueblo».
Deu 32:44 Entonces Moisés fue con Josué,* hijo de Nun, y recitó todas las palabras de ese canto al pueblo.
Deu 32:45 Cuando Moisés terminó de recitar todas esas palabras al pueblo de Israel,
Deu 32:46 agregó: «Toma en serio cada una de las advertencias que te hice hoy. Transmítelas como una orden a tus hijos, para que obedezcan cada palabra de esas instrucciones.
Deu 32:47 No son palabras vacías; ¡son tu vida! Si las obedeces, disfrutarás de muchos años en la tierra que poseerás al cruzar el río Jordán».
Deu 32:48 Ese mismo día, el SEÑOR le dijo a Moisés:
Deu 32:49 «Ve a Moab, a las montañas que están al oriente del río,* y sube el monte Nebo, que está frente a Jericó. Contempla la tierra de Canaán, la tierra que le doy al pueblo de Israel como su preciada posesión.
Deu 32:50 Entonces morirás allí, en la montaña. Te reunirás con tus antepasados tal como tu hermano Aarón, quien murió en el monte Hor y se reunió con sus antepasados.
Deu 32:51 Pues los dos me traicionaron ante los israelitas en las aguas de Meriba, en Cades,* en el desierto de Zin. Allí ustedes no le demostraron mi santidad al pueblo de Israel.
Deu 32:52 Así que verás la tierra desde lejos, pero no podrás entrar en la tierra que le doy al pueblo de Israel».

jueves, 23 de marzo de 2017

LECTURA BÍBLICA 23 DE MARZO

LECTURA PARA LA MAÑANA

MATEO    27:57-66

Mat 27:57 Al acercarse la noche, José, un hombre rico de Arimatea que se había convertido en seguidor de Jesús,
Mat 27:58 fue a ver a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato emitió una orden para que se lo entregaran.
Mat 27:59 José tomó el cuerpo y lo envolvió en un largo lienzo de lino limpio.
Mat 27:60 Lo colocó en una tumba nueva, su propia tumba que había sido tallada en la roca. Luego hizo rodar una gran piedra para tapar la entrada y se fue.
Mat 27:61 Tanto María Magdalena como la otra María estaban sentadas frente a la tumba y observaban.
Mat 27:62 Al día siguiente, que era el día de descanso,* los principales sacerdotes y los fariseos fueron a ver a Pilato.
Mat 27:63 Le dijeron: —Señor, recordamos lo que dijo una vez ese mentiroso cuando todavía estaba con vida: “Luego de tres días resucitaré de los muertos”.
Mat 27:64 Por lo tanto, le pedimos que selle la tumba hasta el tercer día. Eso impedirá que sus discípulos vayan y roben su cuerpo, y luego le digan a todo el mundo que él resucitó de los muertos. Si eso sucede, estaremos peor que al principio.
Mat 27:65 Pilato les respondió: —Tomen guardias y aseguren la tumba lo mejor que puedan.
Mat 27:66 Entonces ellos sellaron la tumba y pusieron guardias para que la protegieran.




ROMANOS 15:1-13

Rom 15:1 Los que somos fuertes debemos tener consideración de los que son sensibles a este tipo de cosas. No debemos agradarnos solamente a nosotros mismos.
Rom 15:2 Deberíamos ayudar a otros a hacer lo que es correcto y edificarlos en el Señor.
Rom 15:3 Pues ni siquiera Cristo vivió para agradarse a sí mismo. Como dicen las Escrituras: «Los insultos de aquellos que te insultan, oh Dios, han caído sobre mí»*.
Rom 15:4 Tales cosas se escribieron hace tiempo en las Escrituras para que nos sirvan de enseñanza. Y las Escrituras nos dan esperanza y ánimo mientras esperamos con paciencia hasta que se cumplan las promesas de Dios.
Rom 15:5 Que Dios, quien da esa paciencia y ese ánimo, los ayude a vivir en plena armonía unos con otros, como corresponde a los seguidores de Cristo Jesús.
Rom 15:6 Entonces todos ustedes podrán unirse en una sola voz para dar alabanza y gloria a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo.
Rom 15:7 Por lo tanto, acéptense unos a otros, tal como Cristo los aceptó a ustedes, para que Dios reciba la gloria.
Rom 15:8 Recuerden que Cristo vino a servir a los judíos* para demostrar que Dios es fiel a las promesas que les hizo a los antepasados de ellos.
Rom 15:9 También vino para que los gentiles* le dieran la gloria a Dios por la misericordia que él tuvo con ellos. A eso se refería el salmista cuando escribió: «Por eso, te alabaré entre los gentiles, cantaré alabanzas a tu nombre»*.
Rom 15:10 Y, en otro lugar, está escrito: «Alégrense con el pueblo de Dios, ustedes, los gentiles»*.
Rom 15:11 Y además: «Alaben al SEÑOR, todos ustedes, los gentiles. Todos los pueblos de la tierra, alábenlo»*.
Rom 15:12 Y, en otro lugar, Isaías dijo: «El heredero del trono de David* vendrá y reinará sobre los gentiles. Ellos pondrán su esperanza en él»*.
Rom 15:13 Le pido a Dios, fuente de esperanza, que los llene completamente de alegría y paz, porque confían en él. Entonces rebosarán de una esperanza segura mediante el poder del Espíritu Santo.

SALMO 69:19-36

Sal 69:19 Tú conoces mi vergüenza, mi desprecio y mi deshonra; ves todo lo que hacen mis enemigos.
Sal 69:20 Sus insultos me han destrozado el corazón, y estoy desesperado. Si al menos una persona me tuviera compasión; si tan sólo alguien volviera y me consolara.
Sal 69:21 En cambio, de comida, me dan veneno* y me ofrecen vino agrio para la sed.
Sal 69:22 Que la abundante mesa servida ante ellos se convierta en una trampa, y que su prosperidad se vuelva un engaño.*
Sal 69:23 Que sus ojos queden ciegos para que no puedan ver, y haz que sus cuerpos tiemblen continuamente.*
Sal 69:24 Derrama tu furia sobre ellos, consúmelos en el ardor de tu enojo.
Sal 69:25 Que su casa quede desolada y sus tiendas de campaña, desiertas.
Sal 69:26 A quien tú has castigado, agregan insultos; añaden dolor a quienes tú has herido.
Sal 69:27 Amontona sus pecados en una enorme pila, y no los dejes en libertad.
Sal 69:28 Borra sus nombres del Libro de la Vida; no dejes que sean incluidos entre los justos.
Sal 69:29 Estoy afligido y dolorido; rescátame, oh Dios, con tu poder salvador.
Sal 69:30 Entonces alabaré el nombre de Dios con cánticos, y lo honraré con acción de gracias.
Sal 69:31 Pues al SEÑOR esto le agradará más que el sacrificio de ganado o que presentar un toro con cuernos y pezuñas.
Sal 69:32 Los humildes verán a su Dios en acción y se pondrán contentos; que todos los que buscan la ayuda de Dios reciban ánimo.
Sal 69:33 Pues el SEÑOR oye el clamor de los necesitados; no desprecia a su pueblo encarcelado.
Sal 69:34 Alábenlo, el cielo y la tierra, los mares y todo lo que en ellos se mueve.
Sal 69:35 Pues Dios salvará a Jerusalén* y reconstruirá las ciudades de Judá. Su pueblo vivirá allí y se establecerá en su propia tierra.
Sal 69:36 Los descendientes de quienes lo obedecen heredarán la tierra, y los que lo aman vivirán allí seguros.

LECTURA PARA LA NOCHE

DEUTERONOMIO 29-31

Deu 29:1 * Estas son las condiciones del pacto que el SEÑOR le encomendó a Moisés que hiciera con los israelitas cuando estaban en la tierra de Moab, además del pacto que había hecho con ellos en el monte Sinaí.*
Deu 29:2 * Entonces Moisés convocó a todo el pueblo de Israel y le dijo: «Tú has visto con tus propios ojos todo lo que el SEÑOR hizo en la tierra de Egipto, tanto al faraón como a todos sus sirvientes y al resto del país;
Deu 29:3 presenciaste las grandes demostraciones de su fuerza, las señales asombrosas y los milagros sorprendentes.
Deu 29:4 ¡Pero hasta el día de hoy, el SEÑOR no te ha dado mente para comprender ni ojos para ver ni oídos para oír!
Deu 29:5 Durante cuarenta años te guié por el desierto, sin embargo, ni tu ropa ni tus sandalias se gastaron.
Deu 29:6 No comiste pan ni bebiste vino ni otra bebida alcohólica, pero el SEÑOR te dio alimento, para que supieras que él es el SEÑOR tu Dios.
Deu 29:7 »Cuando llegamos aquí, Hesbón, rey de Sehón, y Og, rey de Basán, salieron a pelear contra nosotros, pero los derrotamos.
Deu 29:8 Nos apoderamos de su tierra y se la dimos a la tribu de Rubén y a la de Gad y a la media tribu de Manasés como su porción de la tierra.
Deu 29:9 »Por lo tanto, obedece las condiciones de este pacto para que prosperes en todo lo que hagas.
Deu 29:10 Hoy, cada uno de ustedes —los jefes de las tribus, los ancianos, los jefes y todos los hombres de Israel— está en la presencia del SEÑOR su Dios.
Deu 29:11 Tus esposas y tus pequeños están contigo, al igual que los extranjeros que viven en medio de ti, quienes cortan tu leña y llevan tu agua.
Deu 29:12 Hoy estás aquí para hacer un pacto con el SEÑOR tu Dios. El SEÑOR es quien hace ese pacto, que incluye las maldiciones.
Deu 29:13 Hoy, al hacer el pacto, él te confirmará como su pueblo y te reafirmará que él es tu Dios, tal como te lo prometió a ti y se lo juró a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob.
Deu 29:14 »Pero no es sólo contigo que hago este pacto con sus maldiciones.
Deu 29:15 Lo hago tanto contigo, que hoy estás en la presencia del SEÑOR tu Dios, como también con las generaciones futuras, que no están aquí hoy.
Deu 29:16 »Tú recuerdas cómo vivíamos en la tierra de Egipto y cómo anduvimos por el territorio de naciones enemigas cuando salimos de allí.
Deu 29:17 Tú viste las prácticas detestables de esas naciones y sus ídolos* de madera, de piedra, de plata y de oro.
Deu 29:18 Hago este pacto contigo, para que nadie —hombre o mujer, clan o tribu— se aparte del SEÑOR nuestro Dios para rendir culto a esos dioses de otras naciones, y para que ninguna raíz produzca frutos amargos y venenosos en medio de ti.
Deu 29:19 »Los que oyen las advertencias de esta maldición no deberían confiarse demasiado y pensar: “Estoy a salvo, a pesar de que sigo los deseos de mi corazón terco”. ¡Eso los llevaría a la ruina total!
Deu 29:20 Y el SEÑOR jamás perdonará a los que piensan así. Por el contrario, su enojo y su celo arderán contra ellos. Les caerán encima todas las maldiciones escritas en este libro, y el SEÑOR borrará sus nombres de la faz de la tierra.
Deu 29:21 El SEÑOR los apartará de las demás tribus de Israel para echar sobre ellos todas las maldiciones del pacto registradas en este libro de instrucción.
Deu 29:22 »Entonces las generaciones futuras, tanto tus descendientes como los extranjeros que vengan de tierras lejanas, verán la devastación de tu tierra y las enfermedades con las que el SEÑOR la aflige.
Deu 29:23 Exclamarán: “Toda esta tierra quedó devastada con azufre y sal. Es una tierra baldía, sin cultivos, donde no crece nada, ni siquiera un tallo de pasto. Es como las ciudades de Sodoma y Gomorra, Adma y Zeboim, las cuales el SEÑOR destruyó en su intenso enojo”.
Deu 29:24 »Todas las naciones vecinas preguntarán: “¿Por qué el SEÑOR afligió así a esa tierra? ¿Por qué se enojó tanto?”.
Deu 29:25 »Y la respuesta será: “Sucedió porque el pueblo de esa tierra abandonó el pacto que el SEÑOR, Dios de sus antepasados, hizo con ellos cuando los sacó de la tierra de Egipto.
Deu 29:26 En cambio, se apartaron de él para servir y rendir culto a dioses que no conocían, dioses que no provenían del SEÑOR.
Deu 29:27 Por esa razón, el enojo del SEÑOR ardió contra esa tierra y cayeron sobre ella cada una de las maldiciones registradas en este libro.
Deu 29:28 ¡Con gran enojo y furia, el SEÑOR desarraigó a su propio pueblo de la tierra y lo desterró a otra nación, donde ellos viven hasta el día de hoy!”.
Deu 29:29 »El SEÑOR nuestro Dios tiene secretos que nadie conoce. No se nos pedirá cuenta de ellos. Sin embargo, nosotros y nuestros hijos somos responsables por siempre de todo lo que se nos ha revelado, a fin de que obedezcamos todas las condiciones de estas instrucciones.
Deu 30:1 »En el futuro, cuando experimentes todas las bendiciones y las maldiciones que te detallé y estés viviendo entre las naciones a las que el SEÑOR tu Dios te haya desterrado, toma muy en serio todas estas instrucciones.
Deu 30:2 Si en aquel tiempo, tú y tus hijos regresan al SEÑOR tu Dios, y si obedecen con todo el corazón y con toda el alma los mandatos que te entrego hoy,
Deu 30:3 entonces el SEÑOR tu Dios te devolverá tu bienestar. Tendrá misericordia de ti y te volverá a reunir de entre todas las naciones por donde te dispersó.
Deu 30:4 Aunque estés desterrado en los extremos de la tierra, el SEÑOR tu Dios te traerá de allí y te reunirá nuevamente.
Deu 30:5 El SEÑOR tu Dios te hará volver a la tierra que perteneció a tus antepasados, y será tuya de nuevo. ¡Entonces te hará aún más próspero y numeroso que tus antepasados!
Deu 30:6 »El SEÑOR tu Dios cambiará tu corazón* y el de tus descendientes, para que lo ames con todo el corazón y con toda el alma, y para que tengas vida.
Deu 30:7 El SEÑOR tu Dios impondrá todas esas maldiciones a tus enemigos y a los que te odian y te persiguen.
Deu 30:8 Así volverás a obedecer al SEÑOR y cumplirás todos sus mandatos, los que yo te entrego hoy.
Deu 30:9 »Entonces el SEÑOR tu Dios te prosperará en todo lo que hagas. Te dará muchos hijos, una gran cantidad de animales y hará que tus campos produzcan cosechas abundantes, porque el SEÑOR volverá a deleitarse en ser bondadoso contigo como lo fue con tus antepasados.
Deu 30:10 El SEÑOR tu Dios se deleitará en ti si obedeces su voz y cumples los mandatos y los decretos escritos en este libro de instrucción, y si te vuelves al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.
Deu 30:11 »El mandato que te entrego hoy no es demasiado difícil de entender ni está fuera de tu alcance.
Deu 30:12 No está guardado en los cielos, tan distante para que tengas que preguntar: “¿Quién subirá al cielo y lo bajará para que podamos oírlo y obedecer?”.
Deu 30:13 Tampoco está guardado más allá del mar, tan lejos para que tengas que preguntar: “¿Quién cruzará el mar y lo traerá para que podamos oírlo y obedecer?”.
Deu 30:14 Por el contrario, el mensaje está muy al alcance de la mano; está en tus labios y en tu corazón para que puedas obedecerlo.
Deu 30:15 »¡Ahora escucha! En este día, te doy a elegir entre la vida y la muerte, entre la prosperidad y la calamidad.
Deu 30:16 Pues hoy te ordeno que ames al SEÑOR tu Dios y cumplas sus mandatos, decretos y ordenanzas andando en sus caminos. Si lo haces, vivirás y te multiplicarás, y el SEÑOR tu Dios te bendecirá a ti y también a la tierra donde estás a punto de entrar y que vas a poseer.
Deu 30:17 »Sin embargo, si tu corazón se aparta y te niegas a escuchar, y si te dejas llevar a servir y rendir culto a otros dioses,
Deu 30:18 entonces te advierto desde ya que sin duda serás destruido. No tendrás una buena y larga vida en la tierra que ocuparás al cruzar el Jordán.
Deu 30:19 »Hoy te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre bendiciones y maldiciones. Ahora pongo al cielo y a la tierra como testigos de la decisión que tomes. ¡Ay, si eligieras la vida, para que tú y tus descendientes puedan vivir!
Deu 30:20 Puedes elegir esa opción al amar, al obedecer y al comprometerte firmemente con el SEÑOR tu Dios. Esa* es la clave para tu vida. Y si amas y obedeces al SEÑOR, vivirás por muchos años en la tierra que el SEÑOR juró dar a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob».
Deu 31:1 Cuando Moisés terminó de dar esas instrucciones* a todo el pueblo de Israel,
Deu 31:2 dijo: «Ya tengo ciento veinte años y no puedo seguir guiándote. El SEÑOR me dijo: “No cruzarás el río Jordán”.
Deu 31:3 Sin embargo, el SEÑOR tu Dios sí cruzará delante de ti. Él destruirá a las naciones que viven allí, y tú tomarás posesión de esa tierra. Josué te guiará para cruzar el río, tal como el SEÑOR prometió.
Deu 31:4 »El SEÑOR destruirá a las naciones que viven en esa tierra, tal como destruyó a Sehón y a Og, los reyes de los amorreos.
Deu 31:5 El SEÑOR te entregará a los que viven allí, y tú tendrás que hacer con ellos lo que te ordené.
Deu 31:6 ¡Así que sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni sientas pánico frente a ellos, porque el SEÑOR tu Dios, él mismo irá delante de ti. No te fallará ni te abandonará».
Deu 31:7 Luego Moisés mandó llamar a Josué y, en presencia de todo Israel, le dijo: «¡Sé fuerte y valiente! Pues tú guiarás a este pueblo a la tierra que el SEÑOR juró a sus antepasados que les daría. Tú serás quien la repartirá entre ellos y se las dará como sus porciones de tierra.
Deu 31:8 No temas ni te desalientes, porque el propio SEÑOR irá delante de ti. Él estará contigo; no te fallará ni te abandonará».
Deu 31:9 Entonces Moisés escribió en un libro todo el conjunto de instrucciones y se lo dio a los sacerdotes que llevaban al arca del pacto del SEÑOR y a los ancianos de Israel.
Deu 31:10 Luego Moisés les dio la siguiente orden: «Al final de cada séptimo año —el Año de Liberación— y durante el Festival de las Enramadas,
Deu 31:11 leerán este libro de instrucción a todo el pueblo de Israel cuando se reúna ante el SEÑOR su Dios en el lugar que él elija.
Deu 31:12 Convoquen a todos —hombres, mujeres, niños y los extranjeros que vivan en sus ciudades— para que oigan lo que dice el libro de instrucción y aprendan a temer al SEÑOR su Dios y a obedecer cuidadosamente todas las condiciones de estas instrucciones.
Deu 31:13 Háganlo para que sus hijos que no saben nada de estas instrucciones, las oigan y aprendan a temer al SEÑOR su Dios. Háganlo mientras vivan en la tierra que van a poseer al cruzar el Jordán».
Deu 31:14 Luego el SEÑOR le dijo a Moisés: «Ha llegado la hora de tu muerte. Llama a Josué y preséntate con él en el tabernáculo* para entregarle mi encargo a Josué allí». Entonces Moisés y Josué fueron y se presentaron en el tabernáculo.
Deu 31:15 Así que el SEÑOR se les apareció en una columna de nube que se detuvo en la entrada de la carpa sagrada.
Deu 31:16 El SEÑOR le dijo a Moisés: «Estás por morir y vas a reunirte con tus antepasados. Cuando ya no estés aquí, los israelitas comenzarán a rendir culto a dioses ajenos, los dioses de la tierra a la cual se dirigen. Me abandonarán y romperán el pacto que hice con ellos.
Deu 31:17 Entonces mi enojo arderá contra ellos. Los abandonaré, esconderé mi rostro de ellos, y serán devorados. Pasarán terribles dificultades y, en aquel día, dirán: “¡Estas calamidades nos han ocurrido porque Dios ya no está entre nosotros!”.
Deu 31:18 En esos días esconderé mi rostro de ellos debido a toda la maldad que cometen al rendir culto a otros dioses.
Deu 31:19 »Por lo tanto, escribe este canto y enséñalo a los israelitas. Ayúdalos a que lo aprendan, para que me sirva de testigo contra ellos.
Deu 31:20 Pues los haré entrar en la tierra que juré dar a sus antepasados, una tierra donde fluyen la leche y la miel. Allí llegarán a ser prósperos, comerán todo lo que quieran y engordarán. Pero comenzarán a rendir culto a otros dioses; me despreciarán y romperán mi pacto.
Deu 31:21 Entonces cuando les ocurran grandes calamidades, este canto servirá de prueba en su contra, porque sus descendientes jamás lo olvidarán. Yo conozco las intenciones de este pueblo, incluso ahora que todavía no han entrado en la tierra que prometí darles».
Deu 31:22 Así que, ese mismo día, Moisés escribió el canto y lo enseñó a los israelitas.
Deu 31:23 Luego el SEÑOR encargó a Josué, hijo de Nun, con las siguientes palabras: «Sé fuerte y valiente porque tendrás que llevar al pueblo de Israel a la tierra que juré darles. Yo estaré contigo».
Deu 31:24 Cuando Moisés terminó de escribir todo el conjunto de instrucciones en un libro,
Deu 31:25 les dio la siguiente orden a los levitas que llevaban el arca del pacto del SEÑOR:
Deu 31:26 «Tomen este libro de instrucción y pónganlo al lado del arca del pacto del SEÑOR su Dios, para que quede allí como testigo contra ustedes, los israelitas.
Deu 31:27 Pues yo sé lo rebeldes y tercos que son. Incluso ahora que todavía sigo vivo y estoy con ustedes, se han rebelado contra el SEÑOR. ¡Cuánto más rebeldes se pondrán después de mi muerte!
Deu 31:28 »Llamen ahora a todos los ancianos y a los funcionarios de las tribus, para que les hable directamente y ponga al cielo y a la tierra como testigos en su contra.
Deu 31:29 Yo sé que después de mi muerte ustedes se corromperán por completo y se apartarán del camino que les ordené seguir. En los días futuros, les vendrán calamidades porque harán lo malo a los ojos del SEÑOR y lo enojarán mucho con sus acciones».
Deu 31:30 Entonces Moisés recitó el canto entero en presencia de toda la congregación de Israel:

miércoles, 22 de marzo de 2017

LECTURA BÍBLICA 22 DE MARZO

LECTURA PARA LA MAÑANA

MATEO    27:45-56

Mat 27:45 Al mediodía, la tierra se llenó de oscuridad hasta las tres de la tarde.
Mat 27:46 A eso de las tres de la tarde, Jesús clamó en voz fuerte: «Eli, Eli,* ¿lama sabactani?», que significa: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»*.
Mat 27:47 Algunos que pasaban por allí entendieron mal y pensaron que estaba llamando al profeta Elías.
Mat 27:48 Uno de ellos corrió y empapó una esponja en vino agrio, la puso sobre una caña de junco y la levantó para que él pudiera beber.
Mat 27:49 Pero los demás dijeron: «¡Espera! A ver si Elías viene a salvarlo»*.
Mat 27:50 Entonces Jesús volvió a gritar y entregó su espíritu.
Mat 27:51 En ese momento, la cortina del santuario del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. La tierra tembló, las rocas se partieron en dos,
Mat 27:52 y las tumbas se abrieron. Los cuerpos de muchos hombres y mujeres justos que habían muerto resucitaron.
Mat 27:53 Salieron del cementerio luego de la resurrección de Jesús, entraron en la santa ciudad de Jerusalén y se aparecieron a mucha gente.
Mat 27:54 El oficial romano* y los otros soldados que estaban en la crucifixión quedaron aterrorizados por el terremoto y por todo lo que había sucedido. Dijeron: «¡Este hombre era verdaderamente el Hijo de Dios!».
Mat 27:55 Muchas mujeres que habían llegado desde Galilea con Jesús para cuidar de él, miraban de lejos.
Mat 27:56 Entre ellas estaban María Magdalena, María (la madre de Santiago y José), y la madre de Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo.




ROMANOS 14

Rom 14:1 Acepten a los creyentes que son débiles en la fe y no discutan acerca de lo que ellos consideran bueno o malo.
Rom 14:2 Por ejemplo, un creyente piensa que está bien comer de todo; pero otro creyente, con una conciencia sensible, come sólo verduras.
Rom 14:3 Los que se sienten libres para comer de todo no deben menospreciar a los que no sienten la misma libertad. Y los que no comen determinados alimentos no deben juzgar a los que sí los comen, porque a esos hermanos Dios los ha aceptado.
Rom 14:4 ¿Quién eres tú para juzgar a los sirvientes de otro? Su amo dirá si quedan en pie o caen. Y, con la ayuda del Señor, quedarán en pie y recibirán la aprobación de él.
Rom 14:5 Del mismo modo, algunos piensan que un día es más sagrado que otro, mientras que otros creen que todos los días son iguales. Cada uno debería estar plenamente convencido de que el día que elija es aceptable.
Rom 14:6 Los que adoran al Señor un día en particular lo hacen para honrarlo a él. Los que comen toda clase de alimentos lo hacen para honrar al Señor, ya que le dan gracias a Dios antes de comer. Y los que se niegan a comer ciertos alimentos también quieren agradar al Señor y le dan gracias a Dios.
Rom 14:7 Pues no vivimos para nosotros mismos ni morimos para nosotros mismos.
Rom 14:8 Si vivimos, es para honrar al Señor y, si morimos, es para honrar al Señor. Entonces, tanto si vivimos como si morimos, pertenecemos al Señor.
Rom 14:9 Cristo murió y resucitó con este propósito: ser Señor de los vivos y de los muertos.
Rom 14:10 ¿Por qué, entonces, juzgas a otro creyente?* ¿Por qué menosprecias a otro creyente? Recuerda que todos estaremos delante del tribunal de Dios.
Rom 14:11 Pues dicen las Escrituras: «Tan cierto como que yo vivo, dice el SEÑOR,* toda rodilla se doblará ante mí, y toda lengua confesará a Dios y le dará alabanza*».
Rom 14:12 Es cierto, cada uno de nosotros tendrá que responder por sí mismo ante Dios.
Rom 14:13 Así que dejemos de juzgarnos unos a otros. Por el contrario, propónganse vivir de tal manera que no causen tropiezo ni caída a otro creyente.
Rom 14:14 Yo sé —y estoy convencido por la autoridad del Señor Jesús —que ningún alimento en sí mismo está mal. Pero, si alguien piensa que está mal comerlo, entonces, para esa persona, está mal.
Rom 14:15 Y si otro creyente se angustia por lo que tú comes, entonces no actúas con amor si lo comes. No permitas que lo que tú comes destruya a alguien por quien Cristo murió.
Rom 14:16 Entonces no serás criticado por hacer algo que tú crees que es bueno.
Rom 14:17 Pues el reino de Dios no se trata de lo que comemos o bebemos, sino de llevar una vida de bondad, paz y alegría en el Espíritu Santo.
Rom 14:18 Si tú sirves a Cristo con esa actitud, agradarás a Dios y también tendrás la aprobación de los demás.
Rom 14:19 Por lo tanto, procuremos que haya armonía en la iglesia y tratemos de edificarnos unos a otros.
Rom 14:20 No destruyas la obra de Dios a causa de lo que comes. Recuerda que todos los alimentos están permitidos; lo malo es comer algo que haga tropezar a otro.
Rom 14:21 Es mejor no comer carne ni beber vino ni hacer ninguna otra cosa que pudiera causar tropiezo a otro creyente.
Rom 14:22 Tal vez crees que no hay nada malo en lo que haces, pero mantenlo entre tú y Dios. Benditos son los que no se sienten culpables por hacer algo que han decidido que es correcto.
Rom 14:23 Pero, si tienes dudas acerca de si debes o no comer algo en particular, entonces es pecado comerlo. Pues no eres fiel a tus convicciones. Si haces algo que crees que está mal, pecas.

SALMO 69:1-18

Sal 69:1 
Para el director del coro: salmo de David; cántese con la melodía de «Los lirios».
Sálvame oh Dios, porque las aguas de la inundación me llegan al cuello.
Sal 69:2 Me hundo cada vez más en el fango; no encuentro dónde apoyar mis pies. Estoy en aguas profundas, y el torrente me cubre.
Sal 69:3 Estoy agotado de gritar por ayuda; tengo la garganta reseca. Mis ojos están hinchados de tanto llorar, a la espera de la ayuda de mi Dios.
Sal 69:4 Los que me odian sin motivo suman más que los cabellos de mi cabeza. Muchos enemigos tratan de destruirme con mentiras, me exigen que devuelva lo que no robé.
Sal 69:5 Oh Dios, tú sabes lo necio que soy; de ti no puedo ocultar mis pecados.
Sal 69:6 No dejes que los que confían en ti sean avergonzados por mi culpa, oh Soberano SEÑOR de los Ejércitos Celestiales. No permitas que sean humillados por mi causa, oh Dios de Israel.
Sal 69:7 Pues yo soporto insultos por amor a ti; tengo la humillación dibujada en todo mi rostro.
Sal 69:8 Hasta mis propios hermanos fingen no conocerme, me tratan como a un extraño.
Sal 69:9 El celo por tu casa me ha consumido, y los insultos de los que te insultan han caído sobre mí.
Sal 69:10 Cuando lloro y ayuno, se burlan de mí.
Sal 69:11 Cuando me visto de tela áspera en señal de dolor, se ríen de mí.
Sal 69:12 Soy el blanco de los chismes de la ciudad, y todos los borrachos cantan de mí.
Sal 69:13 Pero sigo orando a ti, SEÑOR, con la esperanza de que esta vez me muestres tu favor. En tu amor inagotable, oh Dios, responde a mi oración con tu salvación segura.
Sal 69:14 Rescátame del lodo, ¡no dejes que me hunda aún más! Sálvame de aquellos que me odian y sácame de estas aguas profundas.
Sal 69:15 No permitas que el torrente me cubra, ni que las aguas profundas me traguen, ni que el foso de la muerte me devore.
Sal 69:16 Contesta a mis oraciones, oh SEÑOR, pues tu amor inagotable es maravilloso; cuida de mí, pues tu misericordia es muy abundante.
Sal 69:17 No te escondas de tu siervo; contéstame rápido, ¡porque estoy en graves dificultades!
Sal 69:18 Ven y rescátame, líbrame de mis enemigos.

LECTURA PARA LA NOCHE

DEUTERONOMIO 27-28

Deu 27:1 Entonces Moisés y los líderes de Israel le dieron al pueblo la siguiente orden: «Obedece todos los mandatos que te entrego hoy.
Deu 27:2 Cuando cruces el río Jordán y entres en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da, erige algunas piedras grandes y recúbrelas con yeso.
Deu 27:3 Escribe en ellas todo este conjunto de instrucciones una vez que hayas cruzado el río para entrar en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da, una tierra donde fluyen la leche y la miel, tal como te prometió el SEÑOR, Dios de tus antepasados.
Deu 27:4 Después de cruzar el Jordán, erige esas piedras en el monte Ebal y recúbrelas con yeso, tal como te ordeno hoy.
Deu 27:5 »Luego edifica allí un altar al SEÑOR tu Dios con piedras enteras y en su forma original. No des forma a las piedras con ninguna herramienta de hierro.
Deu 27:6 Edifica el altar con esas piedras sin labrar y úsalo para presentar ofrendas quemadas al SEÑOR tu Dios.
Deu 27:7 También sacrifica allí ofrendas de paz y celebra, ante el SEÑOR tu Dios, comiendo hasta quedar satisfecho.
Deu 27:8 Escribe con claridad todas estas instrucciones sobre las piedras cubiertas de yeso».
Deu 27:9 Luego Moisés y los sacerdotes levitas se dirigieron al pueblo con las siguientes palabras: «¡Escucha en silencio, oh Israel! Hoy te has convertido en el pueblo del SEÑOR tu Dios.
Deu 27:10 Por lo tanto, obedece al SEÑOR tu Dios cumpliendo todos los mandatos y los decretos que te entrego hoy».
Deu 27:11 Ese mismo día, Moisés también le dio al pueblo la siguiente orden:
Deu 27:12 «Cuando cruces el río Jordán, las tribus de Simeón, de Leví, de Judá, de Isacar, de José y de Benjamín subirán al monte Gerizim para proclamar una bendición sobre el pueblo.
Deu 27:13 Y las tribus de Rubén, de Gad, de Aser, de Zabulón, de Dan y de Neftalí subirán al monte Ebal y proclamarán una maldición.
Deu 27:14 »Entonces los levitas dirán con voz potente a todo el pueblo de Israel:
Deu 27:15 “Maldito todo el que talle o funda un ídolo y lo erija en secreto. Esos ídolos, productos de artesanos, son detestables al SEÑOR”. Y todo el pueblo responderá: “¡Amén!”.
Deu 27:16 “Maldito todo el que deshonre a su padre o a su madre”. Y todo el pueblo responderá: “¡Amén!”.
Deu 27:17 “Maldito todo el que robe terreno a su vecino cambiando de lugar los límites de su propiedad”. Y todo el pueblo responderá: “¡Amén!”.
Deu 27:18 “Maldito todo el que desvíe a un ciego de su camino”. Y todo el pueblo responderá: “¡Amén!”.
Deu 27:19 “Maldito todo el que se niegue a hacer justicia al extranjero, al huérfano o a la viuda”. Y todo el pueblo responderá: “¡Amén!”.
Deu 27:20 “Maldito todo el que tenga relaciones sexuales con alguna esposa de su padre, porque ese acto es una deshonra al padre”. Y todo el pueblo responderá: “¡Amén!”.
Deu 27:21 “Maldito todo el que tenga relaciones sexuales con un animal”. Y todo el pueblo responderá: “¡Amén!”.
Deu 27:22 “Maldito todo el que tenga relaciones sexuales con su hermana, tanto por parte de padre como de madre”. Y todo el pueblo responderá: “¡Amén!”.
Deu 27:23 “Maldito todo el que tenga relaciones sexuales con su suegra”. Y todo el pueblo responderá: “¡Amén!”.
Deu 27:24 “Maldito todo el que ataque a su vecino en secreto”. Y todo el pueblo responderá: “¡Amén!”.
Deu 27:25 “Maldito todo el que acepte un pago para matar a un inocente”. Y todo el pueblo responderá: “¡Amén!”.
Deu 27:26 “Maldito todo el que no acepte ni obedezca las condiciones de estas instrucciones”. Y todo el pueblo responderá: “¡Amén!”.
Deu 28:1 »Si obedeces al SEÑOR tu Dios en todo y cumples cuidadosamente sus mandatos que te entrego hoy, el SEÑOR tu Dios te pondrá por encima de todas las demás naciones del mundo.
Deu 28:2 Si obedeces al SEÑOR tu Dios, recibirás las siguientes bendiciones:
Deu 28:3 Tus ciudades y tus campos serán benditos.
Deu 28:4 Tus hijos y tus cosechas serán benditos. Las crías de tus rebaños y manadas serán benditas.
Deu 28:5 Tus canastas de fruta y tus paneras serán benditas.
Deu 28:6 Vayas donde vayas y en todo lo que hagas, serás bendito.
Deu 28:7 »El SEÑOR vencerá a tus enemigos cuando te ataquen. ¡Saldrán a atacarte de una sola dirección, pero se dispersarán por siete!
Deu 28:8 »El SEÑOR te asegurará bendición en todo lo que hagas y llenará tus depósitos con granos. El SEÑOR tu Dios te bendecirá en la tierra que te da.
Deu 28:9 »Si obedeces los mandatos del SEÑOR tu Dios y andas en sus caminos, el SEÑOR te confirmará como su pueblo santo, tal como juró que haría.
Deu 28:10 Entonces todas las naciones del mundo verán que eres el pueblo elegido por el SEÑOR y quedarán asombradas ante ti.
Deu 28:11 »El SEÑOR te dará prosperidad en la tierra que les juró a tus antepasados que te daría, te bendecirá con muchos hijos, gran cantidad de animales y cosechas abundantes.
Deu 28:12 El SEÑOR enviará lluvias en el tiempo oportuno desde su inagotable tesoro en los cielos y bendecirá todo tu trabajo. Tú prestarás a muchas naciones pero jamás tendrás necesidad de pedirles prestado.
Deu 28:13 Si escuchas los mandatos del SEÑOR tu Dios que te entrego hoy y los obedeces cuidadosamente, el SEÑOR te pondrá a la cabeza y no en la cola, y siempre estarás en la cima, nunca por debajo.
Deu 28:14 No te apartes de ninguno de los mandatos que te entrego hoy, ni sigas a otros dioses ni les rindas culto.
Deu 28:15 »Pero si te niegas a escuchar al SEÑOR tu Dios y no obedeces los mandatos y los decretos que te entrego hoy, caerán sobre ti las siguientes maldiciones y te abrumarán:
Deu 28:16 Tus ciudades y tus campos serán malditos.
Deu 28:17 Tus canastas y tus paneras serán malditas.
Deu 28:18 Tus hijos y tus cosechas serán malditos. Las crías de tus rebaños y manadas serán malditas.
Deu 28:19 Vayas donde vayas y en todo lo que hagas serás maldito.
Deu 28:20 »El propio SEÑOR te enviará maldiciones, desorden y frustración en todo lo que hagas, hasta que por fin quedes totalmente destruido por hacer lo malo y por abandonarme.
Deu 28:21 El SEÑOR te afligirá con enfermedades hasta acabar contigo en la tierra donde estás a punto de entrar y que vas a poseer.
Deu 28:22 El SEÑOR te castigará con enfermedades degenerativas, con fiebre e inflamaciones, con calor abrasador, con sequías y pestes en los cultivos. Esas calamidades te perseguirán hasta la muerte.
Deu 28:23 Arriba, los cielos se pondrán rígidos como el bronce, y abajo, la tierra se volverá dura como el hierro.
Deu 28:24 El SEÑOR convertirá en polvo la lluvia que riega tu tierra, y el polvo caerá del cielo hasta que quedes destruido.
Deu 28:25 »El SEÑOR hará que tus enemigos te derroten. ¡Tú saldrás a atacarlos de una sola dirección pero te dispersarás por siete! Serás un objeto de horror para todos los reinos de la tierra.
Deu 28:26 Tus cadáveres serán alimento para las aves carroñeras y los animales salvajes, y no habrá nadie allí para espantarlos.
Deu 28:27 »El SEÑOR te afligirá con llagas purulentas como las de Egipto, y con tumores, con escorbuto y picazón incurables.
Deu 28:28 El SEÑOR te castigará con locura, ceguera y pánico.
Deu 28:29 Andarás a tientas a plena luz del día como un ciego que palpa en la oscuridad pero no encontrarás la senda. Te oprimirán y te asaltarán constantemente, y nadie vendrá en tu ayuda.
Deu 28:30 »Estarás comprometido para casarte, pero otro se acostará con tu prometida. Construirás una casa, pero otro vivirá en ella. Plantarás un viñedo pero nunca aprovecharás sus frutos.
Deu 28:31 Verás descuartizar a tu buey delante de tus ojos pero no comerás ni un solo bocado de la carne. Te quitarán el burro y nunca más te lo devolverán. Entregarán tus ovejas y cabras al enemigo, y nadie saldrá a ayudarte.
Deu 28:32 Presenciarás el momento que se lleven a tus hijos e hijas como esclavos. Se te partirá el corazón por ellos, pero no podrás hacer nada para ayudarlos.
Deu 28:33 Una nación extranjera y totalmente desconocida se comerá las cosechas por las que tanto trabajaste. Sufrirás una opresión constante y un trato cruel.
Deu 28:34 Te volverás loco al ver todas las calamidades que te rodean.
Deu 28:35 El SEÑOR te cubrirá las rodillas y las piernas con llagas incurables. De hecho, te llenarás de llagas desde la cabeza hasta los pies.
Deu 28:36 »El SEÑOR te desterrará junto con tu rey, te hará vivir en una nación que ni tú ni tus antepasados conocían. Allí, en el destierro, ¡rendirás culto a dioses de madera y de piedra!
Deu 28:37 Serás un objeto de horror, de ridículo y de burla frente a todas las naciones donde el SEÑOR te envíe.
Deu 28:38 »Plantarás mucho pero cosecharás poco, porque las langostas se comerán tus cultivos.
Deu 28:39 Plantarás viñedos y los cuidarás, pero no beberás el vino ni comerás las uvas, porque los gusanos destruirán las vides.
Deu 28:40 Cultivarás olivos en todo tu territorio pero nunca podrás usar el aceite de la oliva, porque el fruto caerá antes de que madure.
Deu 28:41 Tendrás hijos e hijas pero los perderás, porque los tomarán prisioneros y los llevarán al cautiverio.
Deu 28:42 Enjambres de insectos destruirán tus árboles y tus cultivos.
Deu 28:43 »Los extranjeros que vivan en medio ti se harán cada vez más poderosos, mientras que tú con el tiempo te irás debilitando.
Deu 28:44 Ellos te prestarán dinero, pero tú no tendrás para prestarles a ellos. ¡Ellos serán la cabeza y tú serás la cola!
Deu 28:45 »Si te niegas a escuchar al SEÑOR tu Dios y a obedecer los mandatos y los decretos que él te ha dado, todas esas maldiciones te perseguirán y te alcanzarán hasta que quedes destruido.
Deu 28:46 Esos horrores serán una señal de advertencia permanente para ti y tus descendientes.
Deu 28:47 Si no sirves al SEÑOR tu Dios con alegría y entusiasmo por la gran cantidad de beneficios que has recibido,
Deu 28:48 servirás a los enemigos que el SEÑOR enviará contra ti. Pasarás hambre y sed, andarás desnudo y carente de todo. El SEÑOR te pondrá sobre el cuello un yugo de hierro que te oprimirá severamente hasta destruirte.
Deu 28:49 »Desde un extremo de la tierra, el SEÑOR traerá contra ti a una nación lejana que te caerá encima como un buitre en picada. Es una nación que habla un idioma que tú no comprendes,
Deu 28:50 un pueblo cruel y feroz que no muestra respeto por los ancianos ni piedad por los niños.
Deu 28:51 Sus ejércitos devorarán tus animales y tus cultivos, y tú quedarás destruido. No dejarán ninguna clase de grano, ni vino nuevo, ni aceite de oliva, ni terneros, ni corderos, y te morirás de hambre.
Deu 28:52 Atacarán tus ciudades hasta derribar todas las murallas fortificadas de tu territorio, esos muros en los que confiabas para protegerte. Atacarán todas las ciudades de la tierra que el SEÑOR tu Dios te ha dado.
Deu 28:53 »El estado de sitio y la terrible aflicción del ataque enemigo serán tan insoportables que terminarás comiéndote la carne de tus propios hijos e hijas, aquellos que el SEÑOR tu Dios te dio.
Deu 28:54 El más tierno y compasivo de tus hombres no tendrá piedad de su propio hermano ni de su amada esposa ni de sus hijos sobrevivientes.
Deu 28:55 Se negará a compartir con ellos la carne que esté devorando —la carne de uno de sus propios hijos— porque no tendrá otra cosa para comer durante el estado de sitio y la terrible aflicción que tu enemigo impondrá en todas tus ciudades.
Deu 28:56 La más tierna y delicada de tus mujeres —tan delicada que sería incapaz de pisar el suelo con la planta de su pie— se volverá egoísta con su esposo, a quien ama, y con sus propios hijos e hijas.
Deu 28:57 Después de dar a luz, esconderá de ellos la placenta y al bebé recién nacido para comérselos ella sola. No tendrá otra cosa que comer durante el estado de sitio y la terrible aflicción que tu enemigo impondrá en todas tus ciudades.
Deu 28:58 »Si te niegas a obedecer todas las palabras de instrucción que están escritas en este libro y no temes el nombre glorioso e imponente del SEÑOR tu Dios,
Deu 28:59 el SEÑOR te abrumará con plagas indescriptibles a ti y a tus hijos. Esas plagas serán intensas y sin alivio, te harán desgraciado y te dejarán terriblemente enfermo.
Deu 28:60 El SEÑOR te afligirá con todas las enfermedades de Egipto que tanto temías, y no tendrás alivio.
Deu 28:61 El SEÑOR te afligirá hasta destruirte con todas las enfermedades y las plagas que existen, aun con las que no se mencionan en este libro de instrucción.
Deu 28:62 Aunque te multipliques tanto como las estrellas del cielo, quedarás reducido a unos cuantos, porque no quisiste escuchar al SEÑOR tu Dios.
Deu 28:63 »Así como el SEÑOR se deleitaba en prosperarte y en multiplicarte, ahora el SEÑOR se deleitará en destruirte. Serás arrancado de la tierra donde estás a punto de entrar y que vas a poseer.
Deu 28:64 Pues el SEÑOR te dispersará por todas las naciones, desde un extremo de la tierra hasta el otro. Allí rendirás culto a dioses ajenos que ni tú ni tus antepasados conocían, ¡dioses de madera y de piedra!
Deu 28:65 En medio de esas naciones, no encontrarás paz ni lugar de descanso. Allí el SEÑOR hará que te tiemble el corazón, que te falle la vista y que tu alma desfallezca.
Deu 28:66 Tu vida siempre penderá de un hilo; día y noche vivirás con miedo, sin ninguna seguridad de sobrevivir.
Deu 28:67 Por la mañana dirás: “¡Si tan sólo fuera de noche!”, y al oscurecer dirás: “¡Si tan sólo fuera de día!”. Pues te aterrarás al ver los horrores espantosos que habrá a tu alrededor.
Deu 28:68 Luego el SEÑOR te enviará en barcos de regreso a Egipto, el lugar que prometí que nunca volverías a ver. Allí tratarás de venderte como esclavo a tus enemigos, pero nadie querrá comprarte».

martes, 21 de marzo de 2017

LECTURA BÍBLICA 21 DE MARZO

LECTURA PARA LA MAÑANA

MATEO    27:27-44

Mat 27:27 Algunos de los soldados del gobernador llevaron a Jesús al cuartel* y llamaron a todo el regimiento.
Mat 27:28 Le quitaron la ropa y le pusieron un manto escarlata.
Mat 27:29 Armaron una corona con ramas de espinos y se la pusieron en la cabeza y le colocaron una caña de junco en la mano derecha como si fuera un cetro. Luego se arrodillaron burlonamente delante de él mientras se mofaban: «¡Viva el rey de los judíos!».
Mat 27:30 Lo escupieron, le quitaron la caña de junco y lo golpearon en la cabeza con ella.
Mat 27:31 Cuando al fin se cansaron de hacerle burla, le quitaron el manto y volvieron a ponerle su propia ropa. Luego lo llevaron para crucificarlo.
Mat 27:32 En el camino, se encontraron con un hombre llamado Simón, quien era de Cirene,* y los soldados lo obligaron a llevar la cruz de Jesús.
Mat 27:33 Salieron a un lugar llamado Gólgota (que significa «Lugar de la Calavera»).
Mat 27:34 Los soldados le dieron a Jesús vino mezclado con hiel amarga, pero cuando la probó, se negó a beberla.
Mat 27:35 Después de clavarlo en la cruz, los soldados sortearon su ropa tirando los dados.*
Mat 27:36 Luego se sentaron alrededor e hicieron guardia mientras él estaba colgado allí.
Mat 27:37 Encima de la cabeza de Jesús, colocaron un letrero, que anunciaba el cargo en su contra. Decía: «Éste es Jesús, el Rey de los judíos».
Mat 27:38 Con él crucificaron a dos revolucionarios,* uno a su derecha y otro a su izquierda.
Mat 27:39 La gente que pasaba por allí gritaba insultos y movía la cabeza en forma burlona.
Mat 27:40 «¡Pero mírate ahora! —le gritaban —. Dijiste que ibas a destruir el templo y a reconstruirlo en tres días. Muy bien, si eres el Hijo de Dios, sálvate a ti mismo y bájate de la cruz».
Mat 27:41 Los principales sacerdotes, los maestros de la ley religiosa y los ancianos también se burlaban de Jesús.
Mat 27:42 «Salvó a otros —se mofaban—, ¡pero no puede salvarse a sí mismo! Con que es el Rey de Israel, ¿no? ¡Que baje de la cruz ahora mismo y creeremos en él!
Mat 27:43 Confió en Dios, entonces, ¡que Dios lo rescate ahora si lo quiere! Pues dijo: “Soy el Hijo de Dios”».
Mat 27:44 Hasta los revolucionarios que estaban crucificados con Jesús se burlaban de él de la misma manera.



ROMANOS 13

Rom 13:1 Toda persona debe someterse a las autoridades de gobierno, pues toda autoridad proviene de Dios, y los que ocupan puestos de autoridad están allí colocados por Dios.
Rom 13:2 Por lo tanto, cualquiera que se rebele contra la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido, y será castigado.
Rom 13:3 Pues las autoridades no infunden temor a los que hacen lo que está bien, sino en los que hacen lo que está mal. ¿Quieres vivir sin temor a las autoridades? Haz lo correcto, y ellas te honrarán.
Rom 13:4 Las autoridades están al servicio de Dios para tu bien. Pero, si estás haciendo algo malo, por supuesto que deberías tener miedo, porque ellas tienen poder para castigarte. Están al servicio de Dios para cumplir el propósito específico de castigar a los que hacen lo malo.
Rom 13:5 Por eso tienes que someterte a ellas, no sólo para evitar el castigo, sino para mantener tu conciencia limpia.
Rom 13:6 Por esas mismas razones, también paguen sus impuestos, pues los funcionarios de gobierno necesitan cobrar su sueldo. Ellos sirven a Dios con lo que hacen.
Rom 13:7 Ustedes den a cada uno lo que le deben: paguen los impuestos y demás aranceles a quien corresponda, y den respeto y honra a los que están en autoridad.
Rom 13:8 No deban nada a nadie, excepto el deber de amarse unos a otros. Si aman a su prójimo, cumplen con las exigencias de la ley de Dios.
Rom 13:9 Pues los mandamientos dicen: «No cometas adulterio. No mates. No robes. No codicies»*. Estos y otros mandamientos semejantes se resumen en uno solo: «Ama a tu prójimo como a ti mismo»*.
Rom 13:10 El amor no hace mal a otros, por eso el amor cumple con las exigencias de la ley de Dios.
Rom 13:11 Esto es aún más urgente, porque ustedes saben que es muy tarde; el tiempo se acaba. Despierten, porque nuestra salvación ahora está más cerca que cuando recién creímos.
Rom 13:12 La noche ya casi llega a su fin; el día de la salvación amanecerá pronto. Por eso, dejen de lado sus actos oscuros como si se quitaran ropa sucia, y pónganse la armadura resplandeciente de la vida recta.
Rom 13:13 Ya que nosotros pertenecemos al día, vivamos con decencia a la vista de todos. No participen en la oscuridad de las fiestas desenfrenadas y las borracheras, ni vivan en promiscuidad sexual e inmoralidad, ni se metan en peleas, ni tengan envidia.
Rom 13:14 Más bien, vístanse con la presencia del Señor Jesucristo. Y no se permitan pensar en formas de complacer los malos deseos.


SALMO 68

Sal 68:1 Levántate, oh Dios, y dispersa a tus enemigos; que todos los que odian a Dios corran por sus vidas.
Sal 68:2 Sóplalos y disípalos como si fueran humo; derrítelos como la cera en el fuego; que los malvados perezcan en la presencia de Dios.
Sal 68:3 Pero que los justos se alegren; que se gocen en la presencia de Dios; que estén llenos de alegría.
Sal 68:4 ¡Canten alabanzas a Dios y a su nombre! Canten alabanzas en alta voz al que cabalga sobre las nubes. Su nombre es el SEÑOR; ¡alégrense en su presencia!
Sal 68:5 Padre de los huérfanos, defensor de las viudas, éste es Dios y su morada es santa.
Sal 68:6 Dios ubica a los solitarios en familias; pone en libertad a los prisioneros y los llena de alegría. Pero a los rebeldes los hace vivir en una tierra abrasada por el sol.
Sal 68:7 Oh Dios, cuando sacaste a tu pueblo de Egipto, cuando marchaste a través de las áridas tierras baldías, Interludio
Sal 68:8 la tierra tembló y los cielos derramaron lluvia a raudales delante de ti, el Dios del Sinaí, delante de Dios, el Dios de Israel.
Sal 68:9 Enviaste lluvia en abundancia, oh Dios, para refrescar la tierra agotada.
Sal 68:10 Finalmente allí se estableció tu pueblo y, con una abundante cosecha, oh Dios, proveíste para tu pueblo necesitado.
Sal 68:11 El Señor da la palabra, y un gran ejército* trae las buenas noticias.
Sal 68:12 Los reyes enemigos y sus ejércitos huyen, mientras las mujeres de Israel reparten el botín.
Sal 68:13 Hasta los que vivían entre los rediles encontraron tesoros, palomas con alas de plata y plumas de oro.
Sal 68:14 El Todopoderoso esparció a los reyes enemigos como una tormenta de nieve que sopla en el monte Salmón.
Sal 68:15 Las montañas de Basán son majestuosas, con muchas cumbres altas que llegan al cielo.
Sal 68:16 Oh montañas empinadas, ¿por qué miran con envidia al monte Sión, donde Dios decidió vivir, donde el SEÑOR vivirá para siempre?
Sal 68:17 Rodeado de incontables millares de carros de guerra, el Señor llegó del monte Sinaí y entró en su santuario.
Sal 68:18 Cuando ascendiste a las alturas, llevaste a una multitud de cautivos; recibiste regalos de la gente, incluso de quienes se rebelaron contra ti. Ahora el SEÑOR Dios vivirá allí, en medio de nosotros.
Sal 68:19 ¡Alaben al Señor, alaben a Dios nuestro salvador! Pues cada día nos lleva en sus brazos. Interludio
Sal 68:20 ¡Nuestro Dios es un Dios que salva! El Soberano SEÑOR nos rescata de la muerte.
Sal 68:21 Pero Dios aplastará las cabezas de sus enemigos, aplastará los cráneos de los que aman sus caminos perversos.
Sal 68:22 El Señor dice: «Haré descender a mis enemigos desde Basán; los levantaré desde las profundidades del mar.
Sal 68:23 Ustedes, pueblo mío, se lavarán los pies en la sangre de ellos, ¡y hasta los perros tendrán su porción!».
Sal 68:24 Ya asoma tu procesión, oh Dios, la procesión de mi Dios y Rey mientras él entra en el santuario.
Sal 68:25 Los cantores van adelante, los músicos van detrás; en medio hay jovencitas que tocan panderetas.
Sal 68:26 Alaben a Dios todos los del pueblo de Israel; alaben al SEÑOR, la fuente de vida de Israel.
Sal 68:27 Miren, la pequeña tribu de Benjamín va al frente; le sigue una gran multitud de gobernantes de Judá y todos los gobernantes de Zabulón y Neftalí.
Sal 68:28 Oh Dios, haz que tu poder se presente; despliega tu poder, oh Dios, como lo has hecho en el pasado.
Sal 68:29 Los reyes de la tierra traen tributo a tu templo en Jerusalén.
Sal 68:30 Reprende a estas naciones enemigas, a estos animales salvajes que acechan entre los juncos, a esta manada de toros en medio de los becerros más débiles. Hazlos traer barras de plata como humilde tributo. Dispersa a las naciones que se deleitan en la guerra.
Sal 68:31 Que Egipto venga con regalos de metales preciosos;* que Etiopía* se incline en sumisión a Dios.
Sal 68:32 Canten a Dios, reinos de la tierra, canten alabanzas al Señor. Interludio
Sal 68:33 Canten al que cabalga por los cielos antiguos; su poderosa voz truena desde los cielos.
Sal 68:34 Cuéntenles a todos acerca del poder de Dios. Su majestad brilla sobre Israel; su fuerza es poderosa en los cielos.
Sal 68:35 Dios es imponente en su santuario; el Dios de Israel le da poder y fuerza a su pueblo. ¡Alabado sea Dios!

LECTURA PARA LA NOCHE

DEUTERONOMIO 22-26

Deu 22:1 »Si encuentras deambulando por ahí el buey, la oveja o la cabra de tu vecino, no abandones tu responsabilidad.* Devuelve el animal a su dueño.
Deu 22:2 Si el dueño no vive cerca o no sabes quién es, llévalo a tu casa y quédate con él hasta que el dueño vaya a buscarlo. Cuando eso suceda, debes devolvérselo.
Deu 22:3 Haz lo mismo si encuentras el burro, la ropa o cualquier otra cosa que tu vecino haya perdido. No abandones tu responsabilidad.
Deu 22:4 »Si en el camino ves caído al burro o al buey de tu vecino, no lo ignores. ¡Ve y ayuda a tu vecino a ponerlo otra vez de pie!
Deu 22:5 »Una mujer no debe vestirse con ropa de hombre, y un hombre no debe vestirse con ropa de mujer. Cualquiera que hace algo así es detestable a los ojos del SEÑOR tu Dios.
Deu 22:6 »Si, al pasar, encuentras un nido de pájaros en un árbol o caído en el suelo, y ves que adentro hay polluelos o huevos que la madre está empollando, no te lleves a la madre junto con los polluelos.
Deu 22:7 Puedes llevarte las crías pero deja ir a la madre, así prosperarás y disfrutarás de una larga vida.
Deu 22:8 »Cuando edifiques una casa nueva, debes construir una reja alrededor de la azotea. De ese modo, si alguien se cae del techo, nadie podrá culparte de su muerte.
Deu 22:9 »No plantes ningún cultivo entre las hileras de vides que tienes en tu viñedo. Si lo haces, tendrás prohibido usar tanto las uvas del viñedo como el otro cultivo que plantaste.
Deu 22:10 »No ares con un buey y un burro unidos al mismo yugo.
Deu 22:11 »No uses ropa que esté hecha de lana entretejida con lino.
Deu 22:12 »Pon cuatro borlas en el borde del manto con el que te cubres: una al frente, otra atrás y dos a los costados.
Deu 22:13 »Supongamos que un hombre se casa con una mujer pero, después de dormir con ella, la desprecia
Deu 22:14 y la acusa públicamente de conducta vergonzosa diciendo: “Me casé con esta mujer y descubrí que no era virgen”.
Deu 22:15 Entonces el padre y la madre de la mujer tendrán que llevar la prueba de la virginidad de su hija a los ancianos mientras estén juzgando en las puertas de la ciudad.
Deu 22:16 El padre deberá decirles: “Yo le di mi hija a este hombre para que fuera su esposa, y ahora él la desprecia.
Deu 22:17 La ha acusado de conducta vergonzosa diciendo: ‘Descubrí que su hija no era virgen’. Sin embargo, aquí tengo la prueba de su virginidad”. Entonces los padres extenderán la sábana matrimonial delante de los ancianos.
Deu 22:18 Los ancianos tomarán al hombre y lo castigarán.
Deu 22:19 También le impondrán una multa de cien monedas de plata,* que deberá pagar al padre de la mujer por haber acusado públicamente de conducta vergonzosa a una virgen de Israel. La mujer seguirá siendo esposa del hombre, y él jamás podrá divorciarse de ella.
Deu 22:20 »Pero supongamos que las acusaciones del hombre son ciertas, y puede demostrar que la mujer no era virgen.
Deu 22:21 Entonces la llevarán a la puerta de la casa de su padre, y allí los hombres de la ciudad la matarán a pedradas, porque ha cometido un delito vergonzoso en Israel: ha sido promiscua mientras vivía en la casa de sus padres. De ese modo limpiarás esa maldad que hay en medio de ti.
Deu 22:22 »Si se descubre que un hombre comete adulterio, tanto él como la mujer deben morir. De ese modo limpiarás a Israel de semejante maldad.
Deu 22:23 »Supongamos que un hombre conoce a una joven virgen que está comprometida para casarse y tiene relaciones sexuales con ella. Si tal cosa sucediera dentro de una ciudad,
Deu 22:24 deberás llevarlos a ambos hasta las puertas de esa ciudad y matarlos a pedradas. La mujer es culpable por no gritar para pedir ayuda. El hombre debe morir por violar a la mujer de otro hombre. De ese modo limpiarás esa maldad que hay en medio de ti.
Deu 22:25 »Pero si el hombre encuentra en el campo a la mujer comprometida y la viola, entonces sólo el hombre debe morir.
Deu 22:26 No le hagan nada a la joven; ella no cometió ningún delito digno de muerte. Es tan inocente como la víctima de un homicidio.
Deu 22:27 Dado que el hombre la violó en el campo, se dará por sentado que ella gritó, pero no había nadie para socorrerla.
Deu 22:28 »Supongamos que un hombre tiene relaciones sexuales con una joven que es virgen pero que aún no está comprometida para casarse. Si los descubren,
Deu 22:29 él deberá pagarle al padre de ella cincuenta monedas de plata.* Luego deberá casarse con la joven por haberla violado y jamás en su vida podrá divorciarse de ella.
Deu 22:30 * »Un hombre no debe casarse con la ex esposa de su padre, porque ese acto sería una deshonra al padre.
Deu 23:1 * »No se admitirá en la asamblea del SEÑOR a ningún hombre que tenga los testículos aplastados o el pene mutilado.
Deu 23:2 »No se admitirá en la asamblea del SEÑOR a ningún hijo ilegítimo ni a sus descendientes hasta la décima generación.
Deu 23:3 »No se admitirá en la asamblea del SEÑOR a ningún amonita ni moabita ni tampoco a sus descendientes hasta la décima generación.
Deu 23:4 Esas naciones no te recibieron con alimento ni agua cuando saliste de Egipto. En cambio, contrataron a Balaam, hijo de Beor, proveniente del lejano Petor, en Aram-naharaim, para que te maldijera.
Deu 23:5 Pero el SEÑOR tu Dios se negó a escuchar a Balaam y convirtió esa maldición en bendición, porque el SEÑOR tu Dios te ama.
Deu 23:6 Jamás en tu vida buscarás el bienestar ni la prosperidad de los amonitas ni de los moabitas.
Deu 23:7 »No detestes a los edomitas ni a los egipcios, porque los edomitas son tus parientes y porque viviste como extranjero entre los egipcios.
Deu 23:8 Podrá entrar en la asamblea del SEÑOR la tercera generación de los edomitas y de los egipcios.
Deu 23:9 »Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, asegúrate de mantenerte lejos de toda impureza.
Deu 23:10 »Cualquier hombre que quede ceremonialmente impuro debido a una emisión nocturna deberá alejarse del campamento y quedarse allí el resto del día.
Deu 23:11 Hacia el atardecer, tendrá que bañarse y podrá volver al campamento al ponerse el sol.
Deu 23:12 »Deberás designar una zona fuera del campamento donde puedas ir a hacer tus necesidades.
Deu 23:13 Cada persona tendrá una pala* entre sus herramientas. Cuando vayas a hacer tus necesidades, cava un hoyo con la pala y luego cubre el excremento.
Deu 23:14 El campamento debe ser santo, porque el SEÑOR tu Dios se mueve dentro de él para protegerte y derrotar a tus enemigos. Ten cuidado de que él no vea nada vergonzoso en medio de ti, o se alejará de tu lado.
Deu 23:15 »Si un esclavo huye de su amo y se refugia contigo, no lo devuelvas a su amo.
Deu 23:16 Déjalo vivir en medio de ti en cualquier ciudad que elija y no lo oprimas.
Deu 23:17 »Ningún israelita, sea hombre o mujer, se dedicará a la prostitución ritual del templo.
Deu 23:18 Para cumplir con un juramento, no lleves a la casa del SEÑOR tu Dios ninguna ofrenda que provenga de la ganancia de un hombre* o de una mujer que se haya prostituido, pues ambos son detestables al SEÑOR tu Dios.
Deu 23:19 »No cobres intereses por los préstamos que le hagas a otro israelita, sea que le prestes dinero, alimento o cualquier otra cosa.
Deu 23:20 Puedes cobrar intereses a los extranjeros, pero no les cobrarás a los israelitas, para que el SEÑOR tu Dios te bendiga en todo lo que hagas en la tierra donde estás a punto de entrar y que vas a poseer.
Deu 23:21 »Cuando hagas un voto al SEÑOR tu Dios, no tardes en cumplir lo que le prometiste. Pues el SEÑOR tu Dios te exige que cumplas todos tus votos sin demora, o serás culpable de pecado.
Deu 23:22 Sin embargo, no es pecado abstenerse de hacer un voto.
Deu 23:23 Pero una vez que voluntariamente hagas un voto, asegúrate de cumplir lo que prometiste al SEÑOR tu Dios.
Deu 23:24 »Cuando entres en el viñedo de un vecino, podrás comer todas las uvas que quieras, pero no te llevarás nada en una canasta.
Deu 23:25 También, cuando entres en el campo de un vecino, podrás arrancar los granos de trigo con la mano, pero no cortarás las espigas con la hoz.
Deu 24:1 »Supongamos que un hombre se casa con una mujer, pero ella no le agrada. Resulta que él encuentra algo reprochable en ella, entonces le escribe una carta de divorcio, se la entrega y la echa de su casa.
Deu 24:2 Una vez que ella abandona la casa, queda libre para volver a casarse.
Deu 24:3 Sin embargo, si el segundo marido también la desprecia y se divorcia de ella o se muere,
Deu 24:4 el primer marido no podrá casarse de nuevo con ella, porque ha quedado impura. Sería un acto detestable a los ojos del SEÑOR. No debes manchar de culpa la tierra que el SEÑOR tu Dios te da como preciada posesión.
Deu 24:5 »A un hombre recién casado no se le debe reclutar para el ejército ni se le debe asignar alguna otra responsabilidad oficial. Debe estar libre para pasar un año en su casa, haciendo feliz a la mujer con la que se casó.
Deu 24:6 »Está mal tomar un conjunto de piedras de molino —ni siquiera la piedra de arriba— como garantía por un préstamo que hayas hecho, porque el dueño las necesita para ganarse la vida.
Deu 24:7 »Si alguno secuestra a otro israelita y lo trata como esclavo o lo vende, el criminal deberá morir. De ese modo, limpiarás la maldad que haya en medio de ti.
Deu 24:8 »En todos los casos relacionados con enfermedades graves de la piel,* asegúrate de seguir las instrucciones de los sacerdotes levitas; obedece todos los mandatos que les di.
Deu 24:9 Acuérdate de lo que el SEÑOR tu Dios le hizo a Miriam cuando saliste de Egipto.
Deu 24:10 »Si le prestas algo a tu vecino, no entres en su casa para tomar el objeto que tiene que darte como garantía.
Deu 24:11 Debes esperar afuera hasta que él entre y te lo traiga.
Deu 24:12 Si tu vecino es pobre y te da su abrigo como garantía por un préstamo, no retengas la prenda durante la noche.
Deu 24:13 Devuélvela a su dueño antes de que caiga el sol, para que pueda abrigarse durante la noche y te bendiga; y el SEÑOR tu Dios te considerará justo.
Deu 24:14 »Jamás te aproveches de los obreros pobres y desamparados, ya sean hermanos israelitas o extranjeros que vivan en tu ciudad.
Deu 24:15 Debes pagarles lo que les corresponde al final del día, antes de que caiga el sol, porque son pobres y cuentan con esa paga para vivir. De lo contrario, ellos podrían clamar al SEÑOR en tu contra, y tú serías culpable de pecado.
Deu 24:16 »Los padres no deben morir por los pecados de los hijos ni los hijos deben morir por los pecados de los padres. Los que merezcan la muerte serán ejecutados por sus propios delitos.
Deu 24:17 »Debes actuar con justicia con los huérfanos y con los extranjeros que vivan en tu tierra, y nunca aceptes la ropa de una viuda como garantía por su deuda.
Deu 24:18 Recuerda siempre que fuiste esclavo en Egipto y que el SEÑOR tu Dios te rescató de la esclavitud. Es por eso que te doy este mandato.
Deu 24:19 »Cuando estés juntando la cosecha y olvides un atado de grano en el campo, no regreses a buscarlo. Déjalo allí para los extranjeros, los huérfanos y las viudas. Entonces el SEÑOR tu Dios te bendecirá en todo lo que hagas.
Deu 24:20 Cuando sacudas los olivos para que caigan las aceitunas, no pases por las mismas ramas dos veces. Deja las aceitunas que quedan en el árbol para los extranjeros, los huérfanos y las viudas.
Deu 24:21 Cuando coseches las uvas de tu viñedo, no repases las vides. Deja los racimos que quedan para los extranjeros, los huérfanos y las viudas.
Deu 24:22 Recuerda que fuiste esclavo en la tierra de Egipto. Es por eso que te doy este mandato.
Deu 25:1 »Supongamos que dos personas llevan un altercado ante el tribunal, y los jueces declaran que una tiene razón y que la otra está equivocada.
Deu 25:2 Si a la persona que está equivocada la condenan a ser azotada, el juez deberá ordenarle que se ponga en el piso y reciba, en su presencia, la cantidad de azotes correspondientes al delito que cometió.
Deu 25:3 Pero nunca le den más de cuarenta azotes; más de cuarenta azotes sería una humillación pública para tu hermano israelita.
Deu 25:4 »No le pongas bozal al buey para impedirle que coma mientras trilla el grano.
Deu 25:5 »Si dos hermanos viven en una misma propiedad, y uno de ellos muere sin tener un hijo varón, la viuda no podrá casarse con alguien que no sea de la familia. En cambio, el hermano de su esposo tendrá que casarse y tener relaciones sexuales con ella para cumplir con los deberes de un cuñado.
Deu 25:6 Al primer hijo varón que ella tenga de esa relación se le considerará hijo del hermano fallecido, para que su nombre no sea olvidado en Israel.
Deu 25:7 »Sin embargo, si el hombre se niega a casarse con la viuda de su hermano, ella deberá ir a la puerta de la ciudad y decirles a los ancianos allí reunidos: “El hermano de mi esposo se niega a preservar el nombre de su hermano en Israel: se niega a cumplir con los deberes de un cuñado al no casarse conmigo”.
Deu 25:8 Entonces los ancianos de la ciudad lo llamarán y hablarán con él. Si aun así se niega y dice: “No quiero casarme con ella”,
Deu 25:9 la viuda se acercará a él en presencia de los ancianos, le quitará la sandalia del pie y le escupirá la cara. Luego declarará: “Esto es lo que le pasa a un hombre que se niega a darle hijos a su hermano”.
Deu 25:10 A partir de entonces, todo Israel se referirá a su familia como “¡la familia del hombre al que le quitaron la sandalia!”.
Deu 25:11 »Si dos israelitas se enredan en una pelea, y la mujer de uno de ellos trata de rescatar a su marido agarrando al otro hombre de los testículos,
Deu 25:12 tendrás que cortarle la mano. No le muestres compasión.
Deu 25:13 »Usa balanzas exactas cuando tengas que pesar mercadería,
Deu 25:14 y que tus medidas sean completas y legítimas.
Deu 25:15 Así es, usa siempre pesas y medidas legítimas para que disfrutes de una larga vida en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da.
Deu 25:16 Todo el que engaña con pesas y medidas falsas es detestable a los ojos del SEÑOR tu Dios.
Deu 25:17 »Nunca te olvides de lo que los amalecitas te hicieron cuando salías de Egipto.
Deu 25:18 Te atacaron cuando estabas cansado y agotado, e hirieron de muerte a los más débiles que se habían quedado atrás. No tuvieron temor de Dios.
Deu 25:19 Por lo tanto, cuando el SEÑOR tu Dios te haya dado descanso de todos tus enemigos en la tierra que te da como preciada posesión, destruirás a los amalecitas y borrarás su memoria de la faz de la tierra. ¡No lo olvides nunca!