martes, 25 de octubre de 2016

LECTURA BÍBLICA 25 DE OCTUBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

JUAN     7:25-36

Jua 7:25 Algunos de los que vivían en Jerusalén comenzaron a preguntarse unos a otros: «¿No es ése el hombre a quien procuran matar?
Jua 7:26 Sin embargo, está aquí hablando en público, y nadie le dice nada. ¿Será que nuestros líderes ahora creen que es el Mesías?
Jua 7:27 ¿Pero cómo podría serlo? Nosotros sabemos de dónde proviene este hombre. Cuando venga el Mesías, sencillamente aparecerá; y nadie sabrá de dónde proviene».
Jua 7:28 Mientras Jesús enseñaba en el templo, exclamó: «Es cierto, ustedes me conocen y saben de dónde provengo, pero no estoy aquí por mi propia cuenta. El que me envió es veraz, y ustedes no lo conocen.
Jua 7:29 Pero yo sí lo conozco porque provengo de él, y él me envió a ustedes».
Jua 7:30 Entonces los líderes trataron de arrestarlo, pero nadie le puso las manos encima, porque aún no había llegado su momento.*
Jua 7:31 De las multitudes presentes en el templo, muchos creyeron en él. «Después de todo —decían—, ¿acaso esperan que el Mesías haga más señales milagrosas que las que hizo este hombre?».
Jua 7:32 Cuando los fariseos se enteraron de lo que las multitudes andaban murmurando, ellos y los principales sacerdotes enviaron guardias del templo para arrestar a Jesús.
Jua 7:33 Pero Jesús les dijo: «Voy a estar con ustedes sólo un poco más de tiempo, luego volveré al que me envió.
Jua 7:34 Ustedes me buscarán pero no me encontrarán; y no pueden ir adonde yo voy».
Jua 7:35 Desconcertados por esas palabras, los líderes judíos se preguntaban: «¿Adónde pensará ir? ¿Estará pensando salir del país e ir a los judíos dispersos en otras tierras?* ¡Tal vez hasta les enseñe a los griegos!
Jua 7:36 ¿A qué se refiere cuando dice: “Me buscarán pero no me encontrarán” y “no pueden ir adonde yo voy”?».


 1 PEDRO  5:8-14

1Pe 5:8 ¡Estén alerta! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar.
1Pe 5:9 Manténganse firmes contra él y sean fuertes en su fe. Recuerden que sus hermanos en Cristo*, en todo el mundo, también están pasando por el mismo sufrimiento.
1Pe 5:10 En su bondad, Dios los llamó a ustedes a que participen de su gloria eterna por medio de Cristo Jesús. Entonces, después de que hayan sufrido un poco de tiempo, él los restaurará, los sostendrá, los fortalecerá y los afirmará sobre un fundamento sólido.
1Pe 5:11 ¡A él sea todo el poder para siempre! Amén.
1Pe 5:12 Les escribí y envié esta breve carta con la ayuda de Silas,* a quien les encomiendo como un hermano fiel. Mi propósito al escribirles es alentarlos y asegurarles que por lo que están atravesando es en verdad parte de la gracia de Dios para ustedes. Manténganse firmes en esta gracia.
1Pe 5:13 Su iglesia hermana aquí en Babilonia* les manda saludos, al igual que mi hijo Marcos.
1Pe 5:14 Salúdense unos a otros con amor cristiano.*

CANTARES 8:8-14

Cnt 8:8 
Los hermanos de la joven

Tenemos una hermanita demasiado joven para tener pechos. ¿Qué haremos con nuestra hermana si alguien pide casarse con ella?
Cnt 8:9 Si es virgen como un muro, la protegeremos con una torre de plata; pero si es promiscua como una puerta que gira, le trabaremos la puerta con una barra de cedro.
Cnt 8:10 
La joven

Yo era virgen como un muro, ahora mis pechos son como torres. Cuando mi amante me mira se deleita con lo que ve.
Cnt 8:11 Salomón tiene un viñedo en Baal-hamón y lo renta a arrendatarios. Cada uno de ellos paga mil monedas de plata* por cosechar la fruta.
Cnt 8:12 Sin embargo, yo soy la dueña de mi viñedo y yo decido a quién dárselo, y Salomón no tiene que pagar mil monedas de plata; pero yo daré doscientas monedas a quienes cuiden de sus vides.
Cnt 8:13 Amada mía, tú que te entretienes en los jardines, tus compañeros tienen la dicha de oír tu voz. ¡Déjame oírla también!
Cnt 8:14 
La joven

¡Ven conmigo, mi amor! Sé como una gacela, o como un venado joven sobre los montes de especias.


LECTURA PARA LA NOCHE

LAMENTACIONES 4-5

Lam 4:1 ¡Cómo perdió su brillo el oro! Hasta el oro más preciado se volvió opaco. ¡Las piedras preciosas sagradas yacen esparcidas en las calles!
Lam 4:2 Miren cómo los preciosos hijos de Jerusalén,* que valen su peso en oro puro, ahora son tratados como vasijas de barro hechas por un alfarero común y corriente.
Lam 4:3 Hasta los chacales amamantan a sus cachorros, pero mi pueblo Israel no lo hace; ignoran los llantos de sus hijos, como los avestruces del desierto.
Lam 4:4 La lengua reseca de sus pequeños, se pega al paladar a causa de la sed. Los niños lloran por pan, pero nadie tiene para darles.
Lam 4:5 Los que antes comían los manjares más ricos ahora mendigan en las calles por cualquier cosa que puedan obtener. Los que antes vestían ropa de la más alta calidad ahora hurgan en los basureros buscando qué comer.
Lam 4:6 La culpa* de mi pueblo es mayor que la de Sodoma, cuando en un instante cayó el desastre total y nadie ofreció ayuda.
Lam 4:7 Nuestros príncipes antes rebosaban de salud, más brillantes que la nieve, más blancos que la leche. Sus rostros eran tan rosados como rubíes, su aspecto como joyas preciosas.*
Lam 4:8 Pero ahora sus caras son más negras que el carbón; nadie los reconoce en las calles. La piel se les pega a los huesos; está tan seca y dura como la madera.
Lam 4:9 Los que murieron a espada terminaron mejor que los que mueren de hambre. Hambrientos, se consumen por la falta de comida de los campos.
Lam 4:10 Mujeres de buen corazón han cocinado a sus propios hijos; los comieron para sobrevivir el sitio.
Lam 4:11 Pero ahora, quedó satisfecho el enojo del SEÑOR; su ira feroz ha sido derramada. Prendió un fuego en Jerusalén* que quemó la ciudad hasta sus cimientos.
Lam 4:12 Ningún rey sobre toda la tierra, nadie en todo el mundo, hubiera podido creer que un enemigo lograra entrar por las puertas de Jerusalén.
Lam 4:13 No obstante ocurrió a causa de los pecados de sus profetas y de los pecados de sus sacerdotes, que profanaron la ciudad al derramar sangre inocente.
Lam 4:14 Vagaban a ciegas por las calles, tan contaminados por la sangre que nadie se atrevía a tocarlos.
Lam 4:15 «¡Apártense! —les gritaba la gente—, ¡ustedes están contaminados! ¡No nos toquen!». Así que huyeron a tierras distantes y deambularon entre naciones extranjeras, pero nadie les permitió quedarse.
Lam 4:16 El SEÑOR mismo los dispersó, y ya no los ayuda. La gente no tiene respeto por los sacerdotes y ya no honra a los líderes.
Lam 4:17 En vano esperamos que nuestros aliados vinieran a salvarnos, pero buscábamos socorro en naciones que no podían ayudarnos.
Lam 4:18 Era imposible andar por las calles sin poner en peligro la vida. Se acercaba nuestro fin; nuestros días estaban contados. ¡Estábamos condenados!
Lam 4:19 Nuestros enemigos fueron más veloces que las águilas en vuelo. Si huíamos a las montañas, nos encontraban; si nos escondíamos en el desierto, allí estaban esperándonos.
Lam 4:20 Nuestro rey —el ungido del SEÑOR, la vida misma de nuestra nación— quedó atrapado en sus lazos. ¡Pensábamos que su sombra nos protegería contra cualquier nación de la tierra!
Lam 4:21 ¿Te estás alegrando en la tierra de Uz, oh pueblo de Edom? Tú también beberás de la copa del enojo del SEÑOR; tú también serás desnudada en tu borrachera.
Lam 4:22 Oh, bella Jerusalén,* tu castigo tendrá fin; pronto regresarás del destierro. Pero Edom, tu castigo apenas comienza; pronto serán puestos al descubierto tus muchos pecados.
Lam 5:1 SEÑOR, recuerda lo que nos ha sucedido. ¡Mira cómo hemos sido deshonrados!
Lam 5:2 Se entregó nuestra herencia a extraños; nuestras casas, a extranjeros.
Lam 5:3 Somos huérfanos, sin padre, y nuestras madres son viudas.
Lam 5:4 Tenemos que pagar por el agua que bebemos, y hasta la leña es costosa.
Lam 5:5 Los que nos persiguen nos pisan los talones; estamos agotados pero no encontramos descanso.
Lam 5:6 Nos sometimos a Egipto y a Asiria para conseguir alimentos y así sobrevivir.
Lam 5:7 Nuestros antepasados pecaron, pero murieron, ¡y nosotros sufrimos el castigo que ellos merecían!
Lam 5:8 Los esclavos son ahora nuestros amos; no ha quedado nadie para rescatarnos.
Lam 5:9 Buscamos comida a riesgo de nuestra vida porque la violencia domina el campo.
Lam 5:10 El hambre hizo ennegrecer nuestra piel como si hubiera sido quemada en el horno.
Lam 5:11 Nuestros enemigos violaron a las mujeres de Jerusalén* y a las muchachas de las ciudades de Judá.
Lam 5:12 Cuelgan a nuestros príncipes de las manos, y tratan a nuestros ancianos con desprecio.
Lam 5:13 Llevan a los jóvenes a trabajar en los molinos, y los niños tambalean bajo pesadas cargas de leña.
Lam 5:14 Los ancianos ya no se sientan en las puertas de la ciudad; los jóvenes ya no bailan ni cantan.
Lam 5:15 La alegría abandonó nuestro corazón; nuestras danzas se convirtieron en luto.
Lam 5:16 Cayeron las guirnaldas* de nuestra cabeza. Lloren por nosotros porque hemos pecado.
Lam 5:17 Tenemos el corazón angustiado y cansado, y nuestros ojos se nublan por las lágrimas,
Lam 5:18 porque Jerusalén* está vacía y desolada; es un lugar donde merodean los chacales.
Lam 5:19 ¡Pero SEÑOR, tú serás el mismo para siempre! Tu trono continúa de generación en generación.
Lam 5:20 ¿Por qué sigues olvidándonos? ¿Por qué nos has abandonado por tanto tiempo?
Lam 5:21 ¡Restáuranos, oh SEÑOR, y haz que regresemos a ti! ¡Devuélvenos la alegría que teníamos antes!
Lam 5:22 ¿O acaso nos has rechazado por completo? ¿Todavía estás enojado con nosotros?

lunes, 24 de octubre de 2016

LECTURA BÍBLICA 24 DE OCTUBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

JUAN     7:14-24

Jua 7:14 Entonces, en la mitad del festival, Jesús subió al templo y comenzó a enseñar.
Jua 7:15 Los presentes* quedaron maravillados al oírlo. Se preguntaban: «¿Cómo es que sabe tanto sin haber estudiado?».
Jua 7:16 Así que Jesús les dijo: —Mi mensaje no es mío sino que proviene de Dios, quien me envió.
Jua 7:17 Todo el que quiera hacer la voluntad de Dios sabrá si lo que enseño proviene de Dios o sólo hablo por mi propia cuenta.
Jua 7:18 Los que hablan por su propia cuenta buscan su propia gloria, pero el que busca honrar a quien lo envió, habla con la verdad, no con mentiras.
Jua 7:19 Moisés les dio la ley, ¡pero ninguno de ustedes la cumple! De hecho, tratan de matarme.
Jua 7:20 —¡Estás endemoniado! —respondió la multitud —. ¿Quién trata de matarte?
Jua 7:21 Jesús contestó: —Yo hice un milagro en el día de descanso, y ustedes se asombraron.
Jua 7:22 Pero ustedes también trabajan en el día de descanso al obedecer la ley de la circuncisión dada por Moisés. (En realidad, la costumbre de la circuncisión comenzó con los patriarcas, mucho antes de la ley de Moisés).
Jua 7:23 Pues, si el tiempo indicado para circuncidar a un hijo coincide con el día de descanso, ustedes igual realizan el acto, para no violar la ley de Moisés. Entonces, ¿por qué se enojan conmigo por sanar a un hombre en el día de descanso?
Jua 7:24 Miren más allá de la superficie, para poder juzgar correctamente.




 1 PEDRO  5:1-7

1Pe 5:1 Y ahora, una palabra para ustedes los ancianos en las iglesias. También soy un anciano y testigo de los sufrimientos de Cristo. Y yo también voy a participar de su gloria cuando él sea revelado a todo el mundo. Como anciano igual que ustedes, les ruego:
1Pe 5:2 cuiden del rebaño que Dios les ha encomendado. Háganlo con gusto, no de mala gana ni por el beneficio personal que puedan obtener de ello, sino porque están deseosos de servir a Dios.
1Pe 5:3 No abusen de la autoridad que tienen sobre los que están a su cargo, sino guíenlos con su buen ejemplo.
1Pe 5:4 Así, cuando venga el Gran Pastor, recibirán una corona de gloria y honor eternos.
1Pe 5:5 Del mismo modo, ustedes hombres más jóvenes tienen que aceptar la autoridad de los ancianos. Y todos sírvanse unos a otros con humildad, porque «Dios se opone a los orgullosos pero muestra su favor a los humildes»*.
1Pe 5:6 Así que humíllense ante el gran poder de Dios y, a su debido tiempo, él los levantará con honor.
1Pe 5:7 Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes.


CANTARES 8:1-7

Cnt 8:1 ¡Cómo quisiera que fueras mi hermano! El que mamó de los pechos de mi madre. Así podría besarte sin pensar en quién nos mira, y nadie me criticaría.
Cnt 8:2 Te llevaría al hogar de mi infancia, y allí tú me enseñarías.* Te daría a beber vino con especias, mi dulce vino de granada.
Cnt 8:3 Tu brazo izquierdo estaría bajo mi cabeza y tu brazo derecho me abrazaría.
Cnt 8:4 Prométanme, oh mujeres de Jerusalén, que no despertarán el amor hasta que llegue el momento apropiado.*
Cnt 8:5 
Las jóvenes de Jerusalén

¿Quién es esa que viene majestuosamente desde el desierto recostada sobre su amante?

La joven

 Desperté tus deseos bajo el manzano, donde tu madre te dio a luz, donde con tanto dolor te trajo al mundo.
Cnt 8:6 Ponme como un sello sobre tu corazón, como un sello sobre tu brazo. Pues el amor es tan fuerte como la muerte, y sus celos, tan duraderos* como la tumba.* El amor destella como el fuego con la llama más intensa.
Cnt 8:7 Las muchas aguas no pueden apagar el amor, ni los ríos pueden ahogarlo. Si un hombre tratara de comprar amor con toda su fortuna, su oferta sería totalmente rechazada.


LECTURA PARA LA NOCHE

LAMENTACIONES 3

Lam 3:1 Yo soy el que ha visto las aflicciones que provienen de la vara del enojo del SEÑOR.
Lam 3:2 Me llevó a las tinieblas, y dejó fuera toda luz.
Lam 3:3 Volvió su mano contra mí una y otra vez, todo el día.
Lam 3:4 Hizo que mi piel y mi carne envejecieran; quebró mis huesos.
Lam 3:5 Me sitió y me rodeó de angustia y aflicción.
Lam 3:6 Me enterró en un lugar oscuro, como a los que habían muerto hace tiempo.
Lam 3:7 Me cercó con un muro, y no puedo escapar; me ató con pesadas cadenas.
Lam 3:8 Y a pesar de que lloro y grito, cerró sus oídos a mis oraciones.
Lam 3:9 Impidió mi paso con un muro de piedra; hizo mis caminos tortuosos.
Lam 3:10 Se escondió como un oso o un león, esperando atacarme.
Lam 3:11 Me arrastró fuera del camino, me descuartizó y me dejó indefenso y destruido.
Lam 3:12 Tensó su arco y me hizo el blanco de sus flechas.
Lam 3:13 Disparó sus flechas a lo profundo de mi corazón.
Lam 3:14 Mi propio pueblo se ríe de mí; todo el día repiten sus canciones burlonas.
Lam 3:15 Él me llenó de amargura y me dio a beber una copa amarga de dolor.
Lam 3:16 Me hizo masticar piedras; me revolcó en el polvo.
Lam 3:17 Me arrebató la paz y ya no recuerdo qué es la prosperidad.
Lam 3:18 Yo exclamo: «¡Mi esplendor ha desaparecido! ¡Se perdió todo lo que yo esperaba del SEÑOR!».
Lam 3:19 Recordar mi sufrimiento y no tener hogar es tan amargo que no encuentro palabras.*
Lam 3:20 Siempre tengo presente este terrible tiempo mientras me lamento por mi pérdida.
Lam 3:21 No obstante, aún me atrevo a tener esperanza cuando recuerdo lo siguiente:
Lam 3:22 ¡el fiel amor del SEÑOR nunca se acaba!* Sus misericordias jamás terminan.
Lam 3:23 Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana.
Lam 3:24 Me digo: «El SEÑOR es mi herencia, por lo tanto, ¡esperaré en él!».
Lam 3:25 El SEÑOR es bueno con los que dependen de él, con aquellos que lo buscan.
Lam 3:26 Por eso es bueno esperar en silencio la salvación que proviene del SEÑOR.
Lam 3:27 Y es bueno que todos se sometan desde temprana edad al yugo de su disciplina:
Lam 3:28 que se queden solos en silencio bajo las exigencias del SEÑOR.
Lam 3:29 Que se postren rostro en tierra pues quizá por fin haya esperanza.
Lam 3:30 Que vuelvan la otra mejilla a aquellos que los golpean y que acepten los insultos de sus enemigos.
Lam 3:31 Pues el Señor no abandona a nadie para siempre.
Lam 3:32 Aunque trae dolor, también muestra compasión debido a la grandeza de su amor inagotable.
Lam 3:33 Pues él no se complace en herir a la gente o en causarles dolor.
Lam 3:34 Si la gente pisotea a todos los prisioneros de la tierra,
Lam 3:35 si privan a otros de sus derechos, desafiando al Altísimo,
Lam 3:36 si tuercen la justicia en los tribunales, ¿acaso no ve el Señor todas estas cosas?
Lam 3:37 ¿Quién puede ordenar que algo suceda sin permiso del SEÑOR?
Lam 3:38 ¿No envía el Altísimo tanto calamidad como bien?
Lam 3:39 Entonces, ¿por qué nosotros, simples humanos, habríamos de quejarnos cuando somos castigados por nuestros pecados?
Lam 3:40 En cambio, probemos y examinemos nuestros caminos y volvamos al SEÑOR.
Lam 3:41 Levantemos nuestro corazón y nuestras manos al Dios del cielo y digamos:
Lam 3:42 «Hemos pecado y nos hemos rebelado, y no nos has perdonado.
Lam 3:43 »Nos envolviste en tu enojo, nos perseguiste y nos masacraste sin misericordia.
Lam 3:44 Te escondiste en una nube para que nuestras oraciones no pudieran llegar a ti.
Lam 3:45 Nos desechaste como a basura y como a desperdicio entre las naciones.
Lam 3:46 »Todos nuestros enemigos se han pronunciado en contra de nosotros.
Lam 3:47 Estamos llenos de miedo, porque nos encontramos atrapados, destruidos y arruinados».
Lam 3:48 ¡Ríos de lágrimas brotan de mis ojos por la destrucción de mi pueblo!
Lam 3:49 Mis lágrimas corren sin cesar; no pararán
Lam 3:50 hasta que el SEÑOR mire desde el cielo y vea.
Lam 3:51 Se me destroza el corazón por el destino de todas las mujeres de Jerusalén.
Lam 3:52 Mis enemigos, a quienes nunca les hice daño, me persiguen como a un pájaro.
Lam 3:53 Me arrojaron a un hoyo y dejaron caer piedras sobre mí.
Lam 3:54 El agua subió hasta cubrir mi cabeza y yo exclamé: «¡Este es el fin!».
Lam 3:55 Pero desde lo profundo del hoyo invoqué tu nombre, SEÑOR.
Lam 3:56 Me oíste cuando clamé: «¡Escucha mi ruego! ¡Oye mi grito de socorro!».
Lam 3:57 Así fue, cuando llamé tú viniste; me dijiste: «No tengas miedo».
Lam 3:58 ¡Señor, tú eres mi abogado! ¡Defiende mi caso! Pues has redimido mi vida.
Lam 3:59 Viste el mal que me hicieron, SEÑOR; sé mi juez y demuestra que tengo razón.
Lam 3:60 Has visto los planes vengativos que mis enemigos han tramado contra mí.
Lam 3:61 SEÑOR, tú oíste los nombres repugnantes con los que me llaman y conoces los planes que hicieron.
Lam 3:62 Mis enemigos susurran y hablan entre dientes mientras conspiran contra mí todo el día.
Lam 3:63 ¡Míralos! Estén sentados o de pie, yo soy el objeto de sus canciones burlonas.
Lam 3:64 SEÑOR, dales su merecido por todo lo malo que han hecho.
Lam 3:65 ¡Dales corazones duros y tercos y después, que tu maldición caiga sobre ellos!
Lam 3:66 Persíguelos en tu enojo y destrúyelos bajo los cielos del SEÑOR.

domingo, 23 de octubre de 2016

LECTURA BÍBLICA 23 DE OCTUBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

JUAN     7:1-13

Jua 7:1 Después Jesús recorrió la región de Galilea. Quería alejarse de Judea, donde los líderes judíos estaban tramando su muerte.
Jua 7:2 Pero se acercaba el tiempo judío, el Festival de las Enramadas,
Jua 7:3 y los hermanos de Jesús le dijeron: —¡Sal de aquí y vete a Judea, donde tus seguidores puedan ver tus milagros!
Jua 7:4 ¡No puedes hacerte famoso si te escondes así! Si tienes poder para hacer cosas tan maravillosas, ¡muéstrate al mundo!
Jua 7:5 Pues ni siquiera sus hermanos creían en él.
Jua 7:6 —Éste no es el mejor momento para que yo vaya —respondió Jesús—, pero ustedes pueden ir cuando quieran.
Jua 7:7 El mundo no puede odiarlos a ustedes, pero a mí sí me odia, porque yo lo acuso de hacer lo malo.
Jua 7:8 Vayan ustedes; no iré* al festival, porque todavía no ha llegado mi momento.
Jua 7:9 Después de decir esas cosas, se quedó en Galilea.
Jua 7:10 Pero, después de que sus hermanos se fueron al festival, Jesús también fue, aunque en secreto, y se quedó fuera de la vista del público.
Jua 7:11 Los líderes judíos lo buscaron durante todo el festival y no dejaron de preguntar a la gente si alguien lo había visto.
Jua 7:12 Se oían muchas discusiones acerca de él entre la multitud. Unos afirmaban: «Es un buen hombre», mientras que otros decían: «No es más que un farsante que engaña a la gente».
Jua 7:13 Pero nadie se atrevía a hablar bien de él en público por miedo a tener problemas con los líderes judíos.



 1 PEDRO  4:12-19

1Pe 4:12 Queridos amigos, no se sorprendan de las pruebas de fuego por las que están atravesando, como si algo extraño les sucediera.
1Pe 4:13 En cambio, alégrense mucho, porque estas pruebas los hacen ser partícipes con Cristo de su sufrimiento, para que tengan la inmensa alegría de ver su gloria cuando sea revelada a todo el mundo.
1Pe 4:14 Así que alégrense cuando los insulten por ser cristianos,* porque el glorioso Espíritu de Dios* reposa sobre ustedes.*
1Pe 4:15 Sin embargo, si sufren, que no sea por matar, robar, causar problemas o entrometerse en asuntos ajenos.
1Pe 4:16 En cambio, no es nada vergonzoso sufrir por ser cristianos. ¡Alaben a Dios por el privilegio de que los llamen por el nombre de Cristo!
1Pe 4:17 Pues ha llegado el tiempo del juicio, y debe comenzar por la casa de Dios. Y, si el juicio comienza con nosotros, ¿qué terrible destino les espera a los que nunca obedecieron la Buena Noticia de Dios?
1Pe 4:18 Además, «Si el justo a duras penas se salva, ¿qué será de los pecadores que viven sin Dios?»*.
1Pe 4:19 De modo que, si sufren de la manera que agrada a Dios, sigan haciendo lo correcto y confíenle su vida a Dios, quien los creó, pues él nunca les fallará.

CANTARES 7

Cnt 7:1 * ¡Qué hermosos son tus pies con sandalias! Oh, doncella y princesa. Las curvas de tus muslos son como joyas, la obra de un habilidoso artesano.
Cnt 7:2 Tu ombligo tiene la forma perfecta, como una copa llena de vino mezclado. Entre tus muslos hay un manojo de trigo, rodeado de lirios.
Cnt 7:3 Tus pechos son como dos cervatillos, mellizos de una gacela.
Cnt 7:4 Tu cuello es tan hermoso como una torre de marfil. Tus ojos son como los manantiales cristalinos de Hesbón, junto a la puerta de Bat-rabim. Tu nariz es tan fina como la torre del Líbano con vista a Damasco.
Cnt 7:5 Tu cabeza es tan majestuosa como el monte Carmelo, y el brillo de tus cabellos irradia realeza. El rey quedó cautivado con tus rizos.
Cnt 7:6 ¡Qué hermosa eres! ¡Qué encantadora, mi amor, qué llena de delicias!
Cnt 7:7 Eres esbelta como una palmera y tus pechos son como los racimos de su fruto.
Cnt 7:8 Dije: «Treparé a la palmera y tomaré su fruto». Que tus pechos sean como racimos de uvas y tu aliento, como la fragancia de manzanas.
Cnt 7:9 Que tus besos sean tan apasionantes como el mejor de los vinos, que se desliza suavemente por los labios y los dientes.*
Cnt 7:10 
La joven

Yo soy de mi amante, y él me declara como suya.
Cnt 7:11 Ven, amor mío, salgamos a las praderas y pasemos la noche entre las flores silvestres.*
Cnt 7:12 Levantémonos temprano y vayamos a los viñedos para ver si brotaron las vides, si ya abrieron las flores, y si las granadas están en flor. Allí te daré mi amor.
Cnt 7:13 Allí las mandrágoras dan su aroma, y los mejores frutos están a nuestra puerta, deleites nuevos y antiguos, que he guardado para ti, amado mío.

LECTURA PARA LA NOCHE

LAMENTACIONES 2

Lam 2:1 En su enojo el Señor cubrió de sombras a la bella Jerusalén.* La más hermosa de las ciudades de Israel yace en el polvo, derrumbada desde las alturas del cielo. En su día de gran enojo el Señor no mostró misericordia ni siquiera con su templo.*
Lam 2:2 El Señor ha destruido sin misericordia todas las casas en Israel.* En su enojo derribó las murallas protectoras de la bella Jerusalén.* Las derrumbó hasta el suelo y deshonró al reino y a sus gobernantes.
Lam 2:3 Toda la fuerza de Israel desaparece ante su ira feroz. El Señor ha retirado su protección durante el ataque del enemigo. Él consume toda la tierra de Israel como un fuego ardiente.
Lam 2:4 Tensa el arco contra su pueblo como si él fuera su enemigo. Utiliza su fuerza contra ellos para matar a sus mejores jóvenes. Su furia se derrama como fuego sobre la bella Jerusalén.*
Lam 2:5 Así es, el Señor venció a Israel como lo hace un enemigo. Destruyó sus palacios y demolió sus fortalezas. Causó dolor y llanto interminable sobre la bella Jerusalén.
Lam 2:6 Derribó su templo como si fuera apenas una choza en el jardín. El SEÑOR ha borrado todo recuerdo de los festivales sagrados y los días de descanso. Ante su ira feroz reyes y sacerdotes caen juntos.
Lam 2:7 El Señor rechazó su propio altar; desprecia su propio santuario. Entregó los palacios de Jerusalén a sus enemigos. Ellos gritan en el templo del SEÑOR como si fuera un día de celebración.
Lam 2:8 El SEÑOR decidió destruir las murallas de la bella Jerusalén. Hizo cuidadosos planes para su destrucción, después los llevó a cabo. Por eso, los terraplenes y las murallas cayeron ante él.
Lam 2:9 Las puertas de Jerusalén se han hundido en la tierra; él rompió sus cerrojos y sus barrotes. Sus reyes y príncipes fueron desterrados a tierras lejanas; su ley dejó de existir. Sus profetas no reciben más visiones de parte del SEÑOR.
Lam 2:10 Los líderes de la bella Jerusalén se sientan en el suelo en silencio; están vestidos de tela áspera y se echan polvo sobre la cabeza. Las jóvenes de Jerusalén bajan la cabeza avergonzadas.
Lam 2:11 Lloré hasta que no tuve más lágrimas; mi corazón está destrozado. Mi espíritu se derrama de angustia al ver la situación desesperada de mi pueblo. Los niños y los bebés desfallecen y mueren en las calles.
Lam 2:12 Claman a sus madres: «¡Necesitamos comida y bebida!». Sus vidas se extinguen en las calles como la de un guerrero herido en la batalla; intentan respirar para mantenerse vivos mientras desfallecen en los brazos de sus madres.
Lam 2:13 ¿Qué puedo decir de ti? ¿Quién ha visto alguna vez semejante dolor? Oh hija de Jerusalén, ¿con qué puedo comparar tu angustia? Oh virgen hija de Sión, ¿cómo puedo consolarte? Pues tu herida es tan profunda como el mar. ¿Quién puede sanarte?
Lam 2:14 Tus profetas han declarado tantas tonterías; son falsas hasta la médula. No te salvaron del destierro exponiendo a la luz tus pecados. Más bien, te pintaron cuadros engañosos y te llenaron de falsas esperanzas.
Lam 2:15 Todos los que pasan por tu camino te abuchean. Insultan a la bella Jerusalén* y se burlan de ella diciendo: «¿Es ésta la ciudad llamada “La más bella del mundo” y “La alegría de la tierra”?».
Lam 2:16 Todos tus enemigos se burlan de ti; se mofan, gruñen y dicen: «¡Por fin la hemos destruido! ¡Hace mucho que esperábamos este día, y por fin llegó!».
Lam 2:17 Sin embargo, es el SEÑOR quien hizo justo lo que se había propuesto; cumplió las promesas de calamidad que hizo hace mucho tiempo. Destruyó a Jerusalén sin misericordia; hizo que sus enemigos se regodearan de ella y sobre ella les dio poder.
Lam 2:18 ¡Lloren a viva voz* delante del Señor, oh murallas de la bella Jerusalén! Que sus lágrimas corran como un río, de día y de noche. No se den descanso; no les den alivio a sus ojos.
Lam 2:19 Levántense durante la noche y clamen. Desahoguen el corazón como agua delante del Señor. Levanten a él sus manos en oración, y rueguen por sus hijos porque en cada calle desfallecen de hambre.
Lam 2:20 «¡Oh SEÑOR, piensa en esto! ¿Debieras tratar a tu propio pueblo de semejante manera? ¿Habrán de comerse las madres a sus propios hijos, a quienes mecieron en sus rodillas? ¿Habrán de ser asesindos los sacerdotes y los profetas dentro del templo del Señor?
Lam 2:21 »Mira cómo yacen en las calles, jóvenes y viejos, niños y niñas, muertos por la espada del enemigo. Los mataste en tu enojo, los masacraste sin misericordia.
Lam 2:22 »Convocaste a los terrores para que vinieran de todas partes, como si los invitaras a un día de fiesta. En el día del enojo del SEÑOR no escapó ni sobrevivió nadie. El enemigo mató a todos los niños que llevé en mis brazos y crié».

sábado, 22 de octubre de 2016

LECTURA BÍBLICA 22 DE OCTUBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

JUAN     6:60-71

Jua 6:60 Muchos de sus discípulos decían: «Esto es muy difícil de entender. ¿Cómo puede alguien aceptarlo?».
Jua 6:61 Jesús era consciente de que sus discípulos se quejaban, así que les dijo: «¿Acaso esto los ofende?
Jua 6:62 ¿Qué pensarán, entonces, si ven al Hijo del Hombre ascender al cielo otra vez?
Jua 6:63 Sólo el Espíritu da vida eterna; los esfuerzos humanos no logran nada. Y las palabras que yo les he hablado son espíritu y son vida.
Jua 6:64 Pero algunos de ustedes no me creen». (Pues Jesús sabía, desde un principio, quiénes eran los que no creían y también quién lo traicionaría).
Jua 6:65 Entonces les dijo: «Por eso dije que nadie puede venir a mí a menos que el Padre me lo entregue».
Jua 6:66 A partir de ese momento, muchos de sus discípulos se apartaron de él y lo abandonaron.
Jua 6:67 Entonces Jesús, mirando a los Doce, les preguntó: —¿Ustedes también van a marcharse?
Jua 6:68 Simón Pedro le contestó: —Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes las palabras que dan vida eterna.
Jua 6:69 Nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.*
Jua 6:70 Entonces Jesús dijo: —Yo los elegí a ustedes doce, pero hay uno de ustedes que es un diablo.
Jua 6:71 Se refería a Judas, hijo de Simón Iscariote, uno de los doce, quien más tarde lo traicionaría.


 1 PEDRO  4:1-11

1Pe 4:1 Por lo tanto, ya que Cristo sufrió dolor en su cuerpo, ustedes prepárense, adoptando la misma actitud que tuvo él y estén listos para sufrir también. Pues, si han sufrido físicamente por Cristo, han terminado con el pecado.*
1Pe 4:2 No pasarán el resto de la vida siguiendo sus propios deseos, sino que estarán ansiosos de hacer la voluntad de Dios.
1Pe 4:3 En el pasado, han tenido más que suficiente de las cosas perversas que les gusta hacer a los que no tienen a Dios: inmoralidad y pasiones sexuales, parrandas, borracheras, fiestas desenfrenadas y abominable adoración a ídolos.
1Pe 4:4 No es de extrañarse que sus amigos de la vieja vida se sorprendan de que ustedes ya no participan en las cosas destructivas y descontroladas que ellos hacen. Por eso los calumnian.
1Pe 4:5 Pero recuerden que ellos tendrán que enfrentarse con Dios, quien juzgará a todos, tanto a vivos como a muertos.
1Pe 4:6 Por esta razón, la Buena Noticia fue predicada a los que ahora están muertos,* aunque fueron destinados a morir como toda la gente,* ahora vivirán para siempre con Dios en el Espíritu.*
1Pe 4:7 El fin del mundo se acerca. Por consiguiente, sean serios y disciplinados en sus oraciones.
1Pe 4:8 Lo más importante de todo es que sigan demostrando profundo amor unos a otros, porque el amor cubre gran cantidad de pecados.
1Pe 4:9 Abran las puertas de su hogar con alegría al que necesite un plato de comida o un lugar donde dormir.
1Pe 4:10 Dios, de su gran variedad de dones espirituales, les ha dado un don a cada uno de ustedes. Úsenlos bien para servirse los unos a los otros.
1Pe 4:11 ¿Has recibido el don de hablar en público? Entonces, habla como si Dios mismo estuviera hablando por medio de ti. ¿Has recibido el don de ayudar a otros? Ayúdalos con toda la fuerza y la energía que Dios te da. Así, cada cosa que hagan traerá gloria a Dios por medio de Jesucristo. ¡A él sea toda la gloria y todo el poder por siempre y para siempre! Amén.

CANTARES 6

Cnt 6:1 ¿Adónde se ha ido tu amante, oh mujer de singular belleza? Dinos por cuál camino se fue para ayudarte a encontrarlo.
Cnt 6:2 
La joven

Mi amante ha bajado a su jardín, a sus lechos de especias, para pasear por los jardines y juntar los lirios.
Cnt 6:3 Yo soy de mi amante, y mi amante es mío. Él apacienta entre los lirios.
Cnt 6:4 
El joven

Eres hermosa, amada mía, como la bella ciudad de Tirsa. Sí, eres tan hermosa como Jerusalén, tan majestuosa como un ejército con sus estandartes desplegados al viento.
Cnt 6:5 Aparta de mí tus ojos, porque me dominan. Tu cabello cae en ondas, como un rebaño de cabras que serpentea por las laderas de Galaad.
Cnt 6:6 Tus dientes son blancos como ovejas recién bañadas. Tu sonrisa es perfecta, cada diente hace juego con su par.*
Cnt 6:7 Tus mejillas son como granadas de color rosado detrás de tu velo.
Cnt 6:8 Aun entre sesenta reinas y ochenta concubinas e incontables doncellas,
Cnt 6:9 yo todavía elegiría a mi paloma, a mi mujer perfecta, la favorita de su madre, muy amada por quien la dio a luz. Las jóvenes la ven y la alaban; hasta las reinas y las concubinas del palacio le entonan alabanzas:
Cnt 6:10 «¿Quién es esa, que se levanta como la aurora, tan hermosa como la luna, tan resplandeciente como el sol, tan majestuosa como un ejército con sus estandartes desplegados al viento?».
Cnt 6:11 
La joven

Bajé a la arboleda de nogales y salí al valle para ver los nuevos brotes primaverales, para ver si habían brotado las vides o si las granadas ya estaban florecidas.
Cnt 6:12 Antes de darme cuenta, mis fuertes deseos me habían llevado a la carroza de un hombre noble.*
Cnt 6:13 
Las jóvenes de Jerusalén

* Vuelve, vuelve a nosotras, oh doncella de Sulam. Regresa, regresa, para que te veamos otra vez.

El joven

 ¿Por qué miran así a esta jovencita de Sulam, mientras se mueve con tanta gracia entre dos filas de bailarines?*

LECTURA PARA LA NOCHE

LAMENTACIONES 1

Lam 1:1 * Jerusalén, antes colmada de gente, ahora está desierta. La que en su día fue grande entre las naciones ahora queda sola como una viuda. La que antes era la reina de toda la tierra, ahora es una esclava.
Lam 1:2 Durante toda la noche solloza; las lágrimas corren por sus mejillas. De todos sus amantes no hay quien la consuele. Todos sus amigos la traicionaron y se volvieron sus enemigos.
Lam 1:3 Judá fue llevada al cautiverio, oprimida por la cruel esclavitud. Vive entre naciones extranjeras y no tiene lugar donde descansar. Sus enemigos la persiguieron y la alcanzaron y ya no tiene a quien recurrir.
Lam 1:4 Los caminos a Jerusalén* están de luto, porque las multitudes ya no vienen para celebrar los festivales. En las puertas de la ciudad hay silencio, sus sacerdotes gimen, sus mujeres jóvenes lloran; ¡qué amarga es su suerte!
Lam 1:5 Sus opresores son ahora sus amos y sus enemigos prosperan, porque el SEÑOR castigó a Jerusalén por sus muchos pecados. Sus hijos fueron capturados y llevados a tierras lejanas.
Lam 1:6 La bella Jerusalén* ha sido despojada de toda su majestad. Sus príncipes son como venados hambrientos en busca de pastos. Están demasiado débiles para huir del enemigo que los persigue.
Lam 1:7 En medio de su tristeza y sus andanzas Jerusalén recuerda su antiguo esplendor. Pero ahora ha caído en manos de su enemigo y no hay quien la ayude. Su enemigo la derribó y se burlaba cuando ella caía.
Lam 1:8 Jerusalén ha pecado grandemente, por eso fue desechada como un trapo sucio. Todos los que antes la honraban ahora la desprecian, porque vieron su desnudez y su humillación. Lo único que puede hacer es gemir y taparse la cara.
Lam 1:9 Se deshonró a sí misma con inmoralidad y no pensó en su futuro. Ahora yace en una zanja y no hay nadie que la saque. «SEÑOR, mira mi sufrimiento —gime—, el enemigo ha triunfado».
Lam 1:10 El enemigo la saqueó por completo y se llevó todo lo valioso que poseía. Vio a los extranjeros profanar su templo sagrado, el lugar al que el SEÑOR les había prohibido entrar.
Lam 1:11 Su pueblo gime en busca de pan; vendieron sus tesoros para comprar comida y mantenerse con vida. «Oh SEÑOR, mira —se lamenta— y observa cómo me desprecian.
Lam 1:12 »¿No les importa nada, ustedes que pasan por aquí? Miren a su alrededor y vean si hay otro sufrimiento como el mío, que el SEÑOR descargó sobre mí cuando estalló en ira feroz.
Lam 1:13 »Él mandó fuego del cielo que me quema los huesos. Tendió una trampa en mi camino y me hizo volver atrás. Me dejó devastada y atormentada día y noche por la enfermedad.
Lam 1:14 »Él tejió sogas con mis pecados para atarme a un yugo de cautiverio. El Señor minó mis fuerzas; me entregó a mis enemigos y en sus manos soy incapaz de levantarme.
Lam 1:15 »El Señor trató con desdén a mis hombres valientes. A su orden llegó un gran ejército para aplastar a mis jóvenes guerreros. El Señor pisoteó su amada ciudad* como se pisotean las uvas en un lagar.
Lam 1:16 »Por todas estas cosas, lloro; lágrimas corren por mis mejillas. No tengo a nadie que me consuele; todos los que podrían alentarme están lejos. Mis hijos no tienen futuro porque el enemigo nos ha conquistado».
Lam 1:17 Jerusalén extiende la mano en busca de ayuda, pero nadie la consuela. El SEÑOR ha dicho de su pueblo Israel:* «¡Que sus vecinos se conviertan en enemigos! ¡Que sean desechados como un trapo sucio!».
Lam 1:18 «El SEÑOR es justo —dijo Jerusalén—, porque yo me rebelé contra él. Escuchen, pueblos de todas partes; miren mi angustia y mi desesperación, porque mis hijos e hijas fueron llevados cautivos a tierras lejanas.
Lam 1:19 »Les supliqué ayuda a mis aliados, pero me traicionaron. Mis sacerdotes y mis líderes murieron de hambre en la ciudad, mientras buscaban comida para salvar sus vidas.
Lam 1:20 »¡SEÑOR, mira mi angustia! Mi corazón está quebrantado y mi alma desespera porque me rebelé contra ti. En las calles la espada mata, y en casa sólo hay muerte.
Lam 1:21 »Otros oyeron mis lamentos pero nadie se volvió para consolarme. Cuando mis enemigos se enteraron de mis tribulaciones se pusieron felices al ver lo que habías hecho. Oh, manda el día que prometiste, cuando ellos sufrirán como he sufrido yo.
Lam 1:22 »SEÑOR, mira todas sus maladades. Castígalos como me castigaste a mí por todos mis pecados. Son muchos mis gemidos y tengo el corazón enfermo de angustia».

viernes, 21 de octubre de 2016

LECTURA BÍBLICA 21 DE OCTUBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

JUAN     6:41-59

Jua 6:41 Entonces la gente* comenzó a murmurar en desacuerdo, porque él había dicho: «Yo soy el pan que descendió del cielo».
Jua 6:42 Ellos se decían: «¿Acaso no es éste Jesús, el hijo de José? Conocemos a su padre y a su madre. ¿Y ahora cómo puede decir: “Yo descendí del cielo”?».
Jua 6:43 Pero Jesús contestó: «Dejen de quejarse por lo que dije.
Jua 6:44 Pues nadie puede venir a mí a menos que me lo traiga el Padre, que me envió, y yo lo resucitaré en el día final.
Jua 6:45 Como dicen las Escrituras:* “A todos les enseñará Dios”. Todos los que escuchan al Padre y aprenden de él, vienen a mí.
Jua 6:46 (No es que alguien haya visto al Padre; solamente yo lo he visto, el que Dios envió).
Jua 6:47 »Les digo la verdad, todo el que cree, tiene vida eterna.
Jua 6:48 ¡Sí, yo soy el pan de vida!
Jua 6:49 Sus antepasados comieron maná en el desierto, pero todos murieron,
Jua 6:50 sin embargo, el que coma el pan del cielo nunca morirá.
Jua 6:51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo. Todo el que coma de este pan vivirá para siempre; y este pan, que ofreceré para que el mundo viva, es mi carne».
Jua 6:52 Entonces la gente comenzó a discutir entre sí sobre lo que él quería decir. «¿Cómo puede este hombre darnos de comer su carne?» —se preguntaban.
Jua 6:53 Por eso Jesús volvió a decir: «Les digo la verdad, a menos que coman la carne del Hijo del Hombre y beban su sangre, no podrán tener vida eterna en ustedes.
Jua 6:54 Pero todo el que coma mi carne y beba mi sangre tendrá vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final.
Jua 6:55 Pues mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.
Jua 6:56 Todo el que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.
Jua 6:57 Yo vivo gracias al Padre viviente que me envió; de igual manera, todo el que se alimente de mí vivirá gracias a mí.
Jua 6:58 Yo soy el pan verdadero que descendió del cielo. El que coma de este pan no morirá —como les pasó a sus antepasados a pesar de haber comido el maná —sino que vivirá para siempre».
Jua 6:59 Jesús dijo esas cosas mientras enseñaba en la sinagoga de Capernaúm.


 1 PEDRO  3:13-22

1Pe 3:13 Ahora bien, ¿quién querrá hacerles daño si ustedes están deseosos de hacer el bien?
1Pe 3:14 Pero, aun si sufren por hacer lo correcto, Dios va a recompensarlos. Así que no se preocupen ni tengan miedo a las amenazas.
1Pe 3:15 En cambio, adoren a Cristo como el Señor de su vida. Y, si alguien les pregunta acerca de la esperanza cristiana que tienen, estén siempre preparados para dar una explicación.
1Pe 3:16 Pero háganlo con humildad y respeto.* Mantengan siempre limpia la conciencia. Entonces, si la gente habla en contra de ustedes será avergonzada al ver la vida recta que llevan porque pertenecen a Cristo.
1Pe 3:17 Recuerden que es mejor sufrir por hacer el bien —si eso es lo que Dios quiere —¡que sufrir por hacer el mal!
1Pe 3:18 Cristo sufrió* por nuestros pecados una sola vez y para siempre. Él nunca pecó, en cambio, murió por los pecadores para llevarlos a salvo con Dios. Sufrió la muerte física, pero volvió a la vida en el Espíritu.*
1Pe 3:19 Por lo tanto, fue a predicarles a los espíritus encarcelados,
1Pe 3:20 esos que desobedecieron a Dios hace mucho tiempo, cuando Dios esperaba con paciencia mientras Noé construía el arca. Sólo ocho personas se salvaron de morir ahogadas en ese terrible diluvio.*
1Pe 3:21 El agua del diluvio simboliza el bautismo que ahora los salva a ustedes —no por quitarles la suciedad del cuerpo, sino porque responden a Dios con una* conciencia limpia —y es eficaz por la resurrección de Jesucristo.
1Pe 3:22 Ahora Cristo ha ido al cielo. Él está sentado en el lugar de honor, al lado de Dios, y todos los ángeles, las autoridades y los poderes aceptan su autoridad.


CANTARES 5

Cnt 5:1 ¡He entrado en mi jardín, tesoro mío,* esposa mía! Recojo mirra entre mis especias, y disfruto del panal con mi miel y bebo vino con mi leche. 

Las jóvenes de Jerusalén

 Oh amante y amada: ¡coman y beban! ¡Sí, beban su amor hasta saciarse!
Cnt 5:2 
La joven

Yo dormía, pero mi corazón estaba atento, cuando oí que mi amante tocaba a la puerta y llamaba: «Ábreme, tesoro mío, amada mía, mi paloma, mi mujer perfecta. Mi cabeza está empapada de rocío, mi cabello, con la humedad de la noche».
Cnt 5:3 Pero yo le respondí: «Me he quitado el vestido, ¿por qué debería vestirme otra vez? He lavado mis pies, ¿por qué debería ensuciarlos?».
Cnt 5:4 Mi amante trató de abrir el cerrojo de la puerta, y mi corazón se estremeció dentro de mí.
Cnt 5:5 Salté para abrirle la puerta a mi amor, y mis manos destilaron perfume. Mis dedos goteaban preciosa mirra mientras yo corría el pasador.
Cnt 5:6 Le abrí a mi amado, ¡pero él ya se había ido! Se me desplomó el corazón. Lo busqué pero no pude encontrarlo. Lo llamé pero no tuve respuesta.
Cnt 5:7 Los guardias nocturnos me encontraron mientras hacían sus rondas. Me golpearon y me lastimaron y me arrancaron el velo, aquellos guardias del muro.
Cnt 5:8 Oh mujeres de Jerusalén, prométanme: si encuentran a mi amante, díganle que desfallezco de amor.
Cnt 5:9 
Las jóvenes de Jerusalén

¿Por qué es tu amante mejor que todos los demás, oh mujer de singular belleza? ¿Qué hace que tu amante sea tan especial para que te hagamos esa promesa?
Cnt 5:10 
La joven

Mi amado es trigueño y deslumbrante, ¡el mejor entre diez mil!
Cnt 5:11 Su cabeza es del oro más fino, su cabello ondulado es negro como el cuervo.
Cnt 5:12 Sus ojos brillan como palomas junto a manantiales de agua, montados como joyas lavadas en leche.
Cnt 5:13 Sus mejillas son como jardines de especias que esparcen aromas. Sus labios son como lirios, perfumados con mirra.
Cnt 5:14 Sus brazos son como barras de oro torneadas, adornados con berilo. Su cuerpo es como marfil reluciente, resplandece de lapislázuli.
Cnt 5:15 Sus piernas son como columnas de mármol colocadas sobre bases de oro puro. Su porte es majestuoso, como los nobles cedros del Líbano.
Cnt 5:16 Su boca es la dulzura misma; él es deseable en todo sentido. Así es mi amante, mi amigo, oh mujeres de Jerusalén.

LECTURA PARA LA NOCHE

JEREMÍAS 52

Jer 52:1 Sedequías tenía veintiún años cuando subió al trono y reinó en Jerusalén once años. Su madre se llamaba Hamutal y era hija de Jeremías, de Libna.
Jer 52:2 Sedequías hizo lo malo a los ojos del SEÑOR, igual que Joacim.
Jer 52:3 Estas cosas sucedieron debido al enojo que el SEÑOR tenía contra la gente de Jerusalén y de Judá, hasta que finalmente los expulsó de su presencia y los envió al destierro. Sedequías se rebeló contra el rey de Babilonia.
Jer 52:4 Así que el 15 de enero,* durante el noveno año del reinado de Sedequías, Nabucodonosor,* rey de Babilonia, dirigió a todo su ejército contra Jerusalén. Rodearon la ciudad y construyeron rampas de asalto contra las murallas.
Jer 52:5 Jerusalén estuvo sitiada hasta el año once del reinado de Sedequías.
Jer 52:6 Hacia el 18 de julio del año once del reinado de Sedequías,* el hambre en la ciudad ya era muy intensa y se había agotado por completo lo último que quedaba de alimento.
Jer 52:7 Entonces abrieron una brecha en la muralla de la ciudad, y todos los soldados huyeron. Como la ciudad estaba rodeada por los babilonios,* esperaron hasta la caída del sol y entonces se deslizaron por la puerta que está entre las dos murallas, detrás del jardín real, y se dirigieron al valle del Jordán.*
Jer 52:8 Sin embargo, las tropas babilónicas persiguieron al rey Sedequías y lo capturaron en las llanuras de Jericó, porque todos sus hombres lo habían abandonado y se habían dispersado.
Jer 52:9 Lo llevaron ante el rey de Babilonia, que se encontraba en Ribla, en la tierra de Hamat. Allí el rey de Babilonia dictó sentencia contra Sedequías.
Jer 52:10 Hizo que Sedequías presenciara la masacre de sus hijos y de los demás funcionarios de Judá.
Jer 52:11 Luego le sacaron los ojos, lo ataron con cadenas de bronce y lo llevaron a Babilonia. Sedequías permaneció allí en prisión hasta el día de su muerte.
Jer 52:12 El 17 de agosto de ese año,* que era el año diecinueve del reinado de Nabucodonosor, llegó a Jerusalén Nabuzaradán, capitán de la guardia y funcionario del rey babilónico.
Jer 52:13 Quemó por completo el templo del SEÑOR, el palacio real y todas las casas de Jerusalén. Destruyó todos los edificios importantes* de la ciudad.
Jer 52:14 Después supervisó a todo el ejército babilónico* mientras derribaba por completo las murallas de Jerusalén.
Jer 52:15 Nabuzaradán, capitán de la guardia, se llevó cautivos a algunos de los más pobres, al resto de las personas que quedaban en la ciudad, a los desertores que habían jurado lealtad al rey de Babilonia y al resto de los artesanos;
Jer 52:16 pero Nabuzaradán permitió que algunos de los más pobres se quedaran en Judá para cuidar los viñedos y los campos.
Jer 52:17 Los babilonios hicieron pedazos las columnas de bronce que estaban al frente del templo del SEÑOR, las carretas de bronce para llevar agua y el enorme tazón de bronce llamado el Mar, y se llevaron todo el bronce a Babilonia.
Jer 52:18 También se llevaron los recipientes para la ceniza, las palas, la despabiladera de las lámparas, los tazones, los platos y todos los demás objetos de bronce que se usaban para realizar los sacrificios en el templo.
Jer 52:19 Nabuzaradán, capitán de la guardia, también se llevó los cuencos pequeños, los recipientes para quemar incienso, los tazones, los calderos, los candelabros, la vajilla y las copas utilizadas para las ofrendas líquidas, y todos los demás objetos de oro puro o de plata.
Jer 52:20 El peso del bronce de las dos columnas, el Mar con los doce bueyes de bronce que estaban debajo y las carretas para llevar agua era tanto que no podía calcularse. Estos objetos se habían hecho para el templo del SEÑOR en tiempos del rey Salomón.
Jer 52:21 Cada columna tenía unos ocho metros de altura y unos cinco metros y medio de circunferencia.* Eran huecas, con un grosor de ocho centímetros.*
Jer 52:22 El capitel de bronce en la parte superior de cada columna era de casi dos metros y medio* de altura y estaba decorado alrededor con una red de granadas hecha de bronce.
Jer 52:23 Había noventa y seis granadas a los lados, y un total de cien en la red alrededor de la parte superior.
Jer 52:24 Nabuzaradán, capitán de la guardia, se llevó consigo como prisioneros al sumo sacerdote Seraías, al sacerdote de segundo rango Sofonías, y a los tres porteros principales.
Jer 52:25 De la gente que seguía escondida en la ciudad, se llevó a un oficial que había estado al mando del ejército judío, a siete de los consejeros personales del rey, al secretario principal del comandante del ejército, quien estaba a cargo del reclutamiento, y a otros sesenta ciudadanos.
Jer 52:26 Nabuzaradán, capitán de la guardia, los llevó a todos ante el rey de Babilonia, que se encontraba en Ribla.
Jer 52:27 Allí, en Ribla, en la tierra de Hamat, el rey de Babilonia mandó que los ejecutara a todos. Así que el pueblo de Judá fue expulsado de su tierra y llevado al destierro.
Jer 52:28 El número de cautivos llevados a Babilonia en el séptimo año del reinado de Nabucodonosor* fue de tres mil veintitrés.
Jer 52:29 Más adelante, en el año dieciocho de Nabucodonosor,* se llevó a ochocientos treinta y dos más.
Jer 52:30 En el año veintitrés del reinado de Nabucodonosor,* él envió a Nabuzaradán, capitán de la guardia, quien se llevó consigo a setecientos cuarenta y cinco más, un total de cuatro mil seiscientos cautivos.
Jer 52:31 En el año treinta y siete del exilio de Joaquín, rey de Judá, Evil-merodac ascendió al trono de Babilonia. El nuevo rey fue bondadoso con Joaquín* y lo puso en libertad el 31 de marzo de ese año.*
Jer 52:32 Le habló con amabilidad y le dio una posición superior a la de los demás reyes exiliados en Babilonia.
Jer 52:33 Le proporcionó a Joaquín ropa nueva para reemplazar la ropa de prisionero y le permitió comer en presencia del rey por el resto de su vida.
Jer 52:34 Así que el rey de Babilonia le dio una ración diaria de comida mientras vivió. Esto continuó hasta el día de su muerte.

jueves, 20 de octubre de 2016

LECTURA BÍBLICA 20 DE OCTUBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

JUAN     6:25-40

Jua 6:26 Jesús les contestó: —Les digo la verdad, ustedes quieren estar conmigo porque les di de comer, no porque hayan entendido las señales milagrosas.
Jua 6:27 Pero no se preocupen tanto por las cosas que se echan a perder, tal como la comida. Pongan su energía en buscar la vida eterna que puede darles el Hijo del Hombre.* Pues Dios Padre me ha dado su sello de aprobación.
Jua 6:28 —Nosotros también queremos realizar las obras de Dios —contestaron ellos —. ¿Qué debemos hacer?
Jua 6:29 Jesús les dijo: —La única obra que Dios quiere que hagan es que crean en quien él ha enviado.
Jua 6:30 —Si quieres que creamos en ti —le respondieron—, muéstranos una señal milagrosa. ¿Qué puedes hacer?
Jua 6:31 Después de todo, ¡nuestros antepasados comieron maná mientras andaban por el desierto! Las Escrituras dicen: “Moisés les dio de comer pan del cielo”*.
Jua 6:32 Jesús les respondió: —Les digo la verdad, no fue Moisés quien les dio el pan del cielo, fue mi Padre. Y ahora él les ofrece el verdadero pan del cielo,
Jua 6:33 pues el verdadero pan de Dios es el que desciende del cielo y da vida al mundo.
Jua 6:34 —Señor —le dijeron—, danos ese pan todos los días.
Jua 6:35 Jesús les respondió: —Yo soy el pan de vida. El que viene a mí nunca volverá a tener hambre; el que cree en mí no tendrá sed jamás.
Jua 6:36 Pero ustedes no han creído en mí, a pesar de que me han visto.
Jua 6:37 Sin embargo, los que el Padre me ha dado, vendrán a mí, y jamás los rechazaré.
Jua 6:38 Pues he descendido del cielo para hacer la voluntad de Dios, quien me envió, no para hacer mi propia voluntad.
Jua 6:39 Y la voluntad de Dios es que yo no pierda ni a uno solo de todos los que él me dio, sino que los resucite en el día final.
Jua 6:40 Pues la voluntad de mi Padre es que todos los que vean a su Hijo y crean en él tengan vida eterna; y yo los resucitaré en el día final.


 1 PEDRO  3:8-12

1Pe 3:8 Por último, todos deben ser de un mismo parecer. Compadézcanse unos de otros. Ámense como hermanos y hermanas.* Sean de buen corazón y mantengan una actitud humilde.
1Pe 3:9 No paguen mal por mal. No respondan con insultos cuando la gente los insulte. Por el contrario, contesten con una bendición. A esto los ha llamado Dios, y él los bendecirá por hacerlo.
1Pe 3:10 Pues las Escrituras dicen: «Si quieres disfrutar de la vida y ver muchos días felices, refrena tu lengua de hablar el mal y tus labios de decir mentiras.
1Pe 3:11 Apártate del mal y haz el bien. Busca la paz y esfuérzate por mantenerla.
1Pe 3:12 Los ojos del Señor están sobre los que hacen lo bueno, y sus oídos están abiertos a sus oraciones. Pero el Señor aparta su rostro de los que hacen lo malo»*.


CANTARES 4:8-16

Cnt 4:8 Ven conmigo desde el Líbano, esposa mía; ven conmigo desde el Líbano. Desciende del* monte Amaná, de las cumbres del Senir y del Hermón, donde los leones tienen sus guaridas y los leopardos viven entre las colinas.
Cnt 4:9 Has cautivado mi corazón, tesoro mío,* esposa mía. Lo tienes como rehén con una sola mirada de tus ojos, con una sola joya de tu collar.
Cnt 4:10 Tu amor me deleita, tesoro mío, esposa mía. Tu amor es mejor que el vino, tu perfume, más fragante que las especias.
Cnt 4:11 Tus labios son dulces como el néctar, esposa mía. Debajo de tu lengua hay leche y miel. Tus vestidos están perfumados como los cedros del Líbano.
Cnt 4:12 Tú eres mi jardín privado, tesoro mío, esposa mía, un manantial apartado, una fuente escondida.
Cnt 4:13 Tus muslos* resguardan un paraíso de granadas con especias exóticas: alheña con nardo,
Cnt 4:14 nardo con azafrán, cálamo aromático y canela, con toda clase de árboles de incienso, mirra y áloes, y todas las demás especias deliciosas.
Cnt 4:15 Tú eres una fuente en el jardín, un manantial de agua fresca que fluye de las montañas del Líbano.
Cnt 4:16 
La joven

¡Despierta, viento del norte! ¡Levántate, viento del sur! Soplen en mi jardín y esparzan su fragancia por todas partes. Ven a tu jardín, amado mío; saborea sus mejores frutos.

LECTURA PARA LA NOCHE

JEREMÍAS 51

Jer 51:1 Esto dice el SEÑOR: «Incitaré a un destructor contra Babilonia y contra la gente de Babilonia.*
Jer 51:2 Vendrán extranjeros y la aventarán, la soplarán como si fuera paja. Vendrán de todos lados para levantarse contra ella en su día de tribulación.
Jer 51:3 No dejen que los arqueros se pongan sus armaduras ni que tensen sus arcos. ¡No perdonen la vida ni siquiera a sus mejores soldados! Que su ejército sea completamente destruido.*
Jer 51:4 Caerán muertos en la tierra de los babilonios,* acuchillados en sus calles.
Jer 51:5 Pues el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales no ha abandonado a Israel ni a Judá. Todavía es su Dios, aunque su tierra se llenó de pecado contra el Santo de Israel».
Jer 51:6 ¡Huyan de Babilonia! ¡Sálvense a sí mismos! ¡No queden atrapados en su castigo! Es el tiempo de la venganza del SEÑOR, él le dará su merecido.
Jer 51:7 Babilonia ha sido como copa de oro en las manos del SEÑOR, copa que hizo emborrachar a todo el mundo. Las naciones bebieron del vino de Babilonia y se enloquecieron.
Jer 51:8 Pero repentinamente, cayó también Babilonia. Lloren por ella. Denle medicina, quizá todavía pueda sanarse.
Jer 51:9 La habríamos ayudado si hubiéramos podido, pero ya nada se puede hacer por ella. Déjenla ir; abandónenla. Regresen ahora a su propio país. Pues su castigo llega hasta los cielos; es tan grande que no se puede medir.
Jer 51:10 El SEÑOR nos ha hecho justicia. Vengan, anunciemos en Jerusalén* todo lo que hizo el SEÑOR nuestro Dios.
Jer 51:11 ¡Afilen las flechas! ¡Alcen los escudos!* Pues el SEÑOR ha incitado a los reyes de Media a que marchen contra Babilonia y la destruyan. Esta es su venganza contra los que profanaron su templo.
Jer 51:12 ¡Levanten la bandera de guerra contra Babilonia! Refuercen la guardia y pongan centinelas. Preparen la emboscada porque el SEÑOR llevará a cabo todos sus planes contra Babilonia.
Jer 51:13 Tú eres una ciudad junto a un gran río, un gran centro comercial, pero tu fin ha llegado. Se cortó el hilo de tu vida.
Jer 51:14 El SEÑOR de los Ejércitos Celestiales hizo este voto y lo juró por su propio nombre: «Tus ciudades se llenarán de enemigos, como campos plagados de langostas, y cantarán victoria sobre ti».
Jer 51:15 El SEÑOR hizo la tierra con su poder y la preserva con su sabiduría. Con su propia inteligencia desplegó los cielos.
Jer 51:16 Cuando habla en los truenos los cielos se llenan de agua. Él hace que las nubes se levanten sobre la tierra. Envía el relámpago junto con la lluvia y suelta el viento de sus depósitos.
Jer 51:17 ¡Toda la raza humana es necia y le falta conocimiento! Los artesanos quedan deshonrados por los ídolos que hacen, porque sus obras hechas con tanto esmero son un fraude. Estos ídolos no tienen ni aliento ni poder.
Jer 51:18 Los ídolos son inútiles; ¡son mentiras ridículas! En el día del juicio todos serán destruidos.
Jer 51:19 ¡Pero el Dios de Israel* no es ningún ídolo! Él es el Creador de todo lo que existe, incluido su pueblo, su posesión más preciada. ¡El SEÑOR de los Ejércitos Celestiales es su nombre!
Jer 51:20 «Tú* eres mi hacha de guerra y mi espada —dice el SEÑOR—. Contigo destrozaré naciones y destruiré muchos reinos.
Jer 51:21 Contigo destrozaré ejércitos, destruiré al caballo y al jinete, al carro de guerra y al conductor.
Jer 51:22 Contigo destrozaré a hombres y a mujeres, a ancianos y a niños, a jóvenes y a doncellas.
Jer 51:23 Contigo destrozaré a pastores y rebaños, a campesinos y bueyes, a capitanes y a oficiales.
Jer 51:24 »Le daré a Babilonia y a sus habitantes* el pago que se merecen por todo el mal que le hizo a mi pueblo en Jerusalén», dice el SEÑOR.
Jer 51:25 «¡Mira, oh poderosa montaña, destructora de la tierra! Yo soy tu enemigo —dice el SEÑOR—. Levantaré mi puño contra ti, para derribarte desde las cumbres. Cuando termine contigo no serás más que un montón de escombros quemados.
Jer 51:26 Para siempre quedarás desolada; aun tus piedras no volverán a usarse para construir. Te aniquilarán por completo», dice el SEÑOR.
Jer 51:27 Levanten una bandera de señales a las naciones. ¡Hagan sonar el grito de guerra! Movilicen a todas contra Babilonia. ¡Prepárenlas para luchar contra ella! Convoquen a los ejércitos de Ararat, Mini y Asquenaz. ¡Nombren a un comandante y traigan una multitud de caballos como una nube de langostas!
Jer 51:28 Levanten contra ella a los ejércitos de las naciones dirigidos por los reyes de Media y por todos sus capitanes y oficiales.
Jer 51:29 La tierra tiembla y se retuerce de dolor, porque todos los planes del SEÑOR contra Babilonia no han cambiado. Babilonia quedará desolada, sin un solo habitante.
Jer 51:30 Sus guerreros más poderosos ya no luchan más. Permanecen en sus cuarteles, sin valentía; se volvieron como mujeres. Los invasores quemaron las casas y derribaron las puertas de la ciudad.
Jer 51:31 Las noticias se transmiten de un mensajero al otro, al paso que los mensajeros se apuran a avisarle al rey que la ciudad ha sido tomada.
Jer 51:32 Se han cortado todas las rutas de fuga. Los pantanos están en llamas y el ejército se llenó de pánico.
Jer 51:33 Esto dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel: «Babilonia es como el trigo en el campo de trillar a punto de ser pisoteado. Dentro de poco, comenzará la cosecha».
Jer 51:34 «Nabucodonosor,* rey de Babilonia, nos devoró, nos aplastó y nos dejó sin fuerzas. Nos tragó como un gran monstruo y llenó su barriga con nuestras riquezas. Nos echó de nuestro propio país.
Jer 51:35 Hagan que Babilonia sufra como nos hizo sufrir a nosotros —la gente de Sión—. Hagan que el pueblo de Babilonia pague por derramar nuestra sangre», dice Jerusalén.
Jer 51:36 Esto dice el SEÑOR a Jerusalén: «Yo seré tu abogado para defender tu causa y te vengaré. Secaré su río, tal como sus fuentes de agua,
Jer 51:37 y Babilonia se convertirá en un montón de ruinas, frecuentada por chacales. Será objeto de horror y menosprecio, un lugar donde no vive nadie.
Jer 51:38 Sus habitantes rugirán juntos como leones fuertes; gruñirán como cachorros de león.
Jer 51:39 Y mientras estén sonrojados por el vino, les prepararé otra clase de banquete. Los haré beber hasta que se duerman y nunca se despertarán —dice el SEÑOR—.
Jer 51:40 Los llevaré como a corderos al matadero, como a carneros y chivos para el sacrificio.
Jer 51:41 »¡Cómo ha caído Babilonia,* la gran Babilonia, aclamada en toda la tierra! Ahora se ha convertido en objeto de horror entre las naciones.
Jer 51:42 El mar ha subido sobre Babilonia; está cubierta por las violentas olas.
Jer 51:43 Sus ciudades ahora quedan en ruinas; es una árida tierra baldía donde no vive nadie, ni nadie pasa por allí.
Jer 51:44 Entonces yo castigaré a Bel, el dios de Babilonia, y haré que vomite todo lo que se comió. Nunca más las naciones vendrán a rendirle culto. ¡La muralla de Babilonia ha caído!
Jer 51:45 »Sal, pueblo mío, huye de Babilonia. ¡Sálvense! Huyan del terrible enojo del SEÑOR.
Jer 51:46 Pero no tengan pánico ni temor cuando oigan los primeros rumores de que se acercan los soldados. Pues los rumores seguirán llegando año tras año. Estallará la violencia en la tierra en tanto los líderes se peleen unos contra otros.
Jer 51:47 Pues ciertamente se acerca la hora cuando castigaré a esta gran ciudad y a todos sus ídolos. Toda su tierra será avergonzada, y sus muertos caerán en las calles.
Jer 51:48 Entonces los cielos y la tierra se alegrarán, porque del norte los ejércitos destructores vendrán contra Babilonia —dice el SEÑOR—.
Jer 51:49 Así como Babilonia mató a la gente de Israel y a la gente de otros pueblos por todo el mundo, así mismo debe morir su gente.
Jer 51:50 ¡Váyanse, todos ustedes que escaparon de la espada! ¡No se detengan para mirar, huyan mientras puedan! Recuerden al SEÑOR, aunque estén en una tierra lejana, y piensen en su hogar en Jerusalén».
Jer 51:51 «Estamos avergonzados —los del pueblo—. Estamos ofendidos y en desgracia porque extranjeros profanaron el templo del SEÑOR».
Jer 51:52 «Sí —dice el SEÑOR—, pero se acerca la hora en que destruiré los ídolos de Babilonia. Los quejidos de la gente herida se oirán por toda la tierra.
Jer 51:53 Aunque Babilonia llegue tan alto como los cielos y haga sus fortificaciones increíblemente resistentes, aun así yo enviaré enemigos para que la saqueen. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado!
Jer 51:54 »¡Escuchen! Oigan el llanto de Babilonia, el sonido de la gran destrucción que surge de la tierra de los babilonios.
Jer 51:55 Pues el SEÑOR destruye a Babilonia; silenciará su vozarrón. Oleadas de enemigos golpean contra ella; resuenan en la ciudad los ruidos de batalla.
Jer 51:56 Vienen contra Babilonia ejércitos destructores. Apresan a sus hombres valientes y sus armas se quiebran en sus manos. Pues el SEÑOR es Dios que da justo castigo; él siempre le da a cada cual su merecido.
Jer 51:57 Haré que sus autoridades y hombres sabios se emborrachen, junto con sus capitanes, oficiales y guerreros. ¡Caerán dormidos y nunca más se despertarán!», dice el Rey, cuyo nombre es el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales.
Jer 51:58 Esto dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales: «Las gruesas murallas de Babilonia serán arrasadas y sus inmensas puertas serán quemadas. ¡Los constructores de muchos países han trabajado en vano porque su obra será destruida por fuego!».
Jer 51:59 El profeta Jeremías le dio el siguiente mensaje a Seraías, hijo de Nerías y nieto de Maaseías, un oficial del Estado Mayor, cuando Seraías fue a Babilonia junto con el rey Sedequías de Judá. Esto sucedió durante el cuarto año del reinado de Sedequías.*
Jer 51:60 Jeremías registró en un rollo todos los terribles desastres que pronto vendrían sobre Babilonia: todas las palabras escritas aquí.
Jer 51:61 Le dijo a Seraías: «Cuando llegues a Babilonia, lee en voz alta todo lo que está en este rollo.
Jer 51:62 Luego di: “SEÑOR, tú has dicho que destruirás a Babilonia de manera que no quedarán personas ni animales. Ella permanecerá vacía y abandonada para siempre”.
Jer 51:63 Cuando hayas terminado de leer el rollo, átalo a una piedra y arrójalo al río Éufrates.
Jer 51:64 Luego di: “De la misma manera Babilonia y su pueblo se hundirán para no levantarse jamás a causa de los desastres que traeré sobre ella”». Aquí terminan los mensajes de Jeremías.

miércoles, 19 de octubre de 2016

LECTURA BÍBLICA 19 DE OCTUBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

JUAN     6:16-24

Jua 6:16 Al atardecer, los discípulos de Jesús bajaron a la orilla del lago para esperarlo.
Jua 6:17 Pero, al ver que caía la noche y Jesús aún no había vuelto, subieron a la barca y comenzaron a cruzar el lago rumbo a Capernaúm.
Jua 6:18 Poco después, se levantó un viento fuerte sobre ellos y el mar se agitó mucho.
Jua 6:19 Habían remado unos cinco o seis kilómetros* cuando de pronto vieron a Jesús caminando sobre el agua en dirección a la barca. Estaban aterrados,
Jua 6:20 pero él exclamó: «No tengan miedo, ¡yo estoy aquí!*».
Jua 6:21 Entonces lo recibieron con entusiasmo en la barca, ¡y enseguida llegaron a su destino!
Jua 6:22 Al día siguiente, la multitud que se había quedado en la otra orilla del lago se dio cuenta de que los discípulos habían tomado la única barca y que Jesús no había ido con ellos.
Jua 6:23 Varias barcas de Tiberias arribaron cerca del lugar donde el Señor había bendecido el pan y la gente había comido.
Jua 6:24 Cuando la multitud vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, subieron a las barcas y cruzaron el lago hasta Capernaúm para ir en busca de Jesús.




 1 PEDRO  3:1-7

1Pe 3:1 De la misma manera, ustedes esposas, tienen que aceptar la autoridad de sus esposos. Entonces, aun cuando alguno de ellos se niegue a obedecer la Buena Noticia, la vida recta de ustedes les hablará sin palabras. Ellos serán ganados
1Pe 3:2 al observar la vida pura y la conducta respetuosa de ustedes.
1Pe 3:3 No se interesen tanto por la belleza externa: los peinados extravagantes, las joyas costosas o la ropa elegante.
1Pe 3:4 En cambio, vístanse con la belleza interior, la que no se desvanece, la belleza de un espíritu tierno y sereno, que es tan precioso a los ojos de Dios.
1Pe 3:5 Así es como lucían hermosas las santas mujeres de la antigüedad. Ellas confiaban en Dios y aceptaban la autoridad de sus maridos.
1Pe 3:6 Por ejemplo, Sara obedecía a su esposo, Abraham, y lo llamaba «señor». Ustedes son sus hijas cuando hacen lo correcto sin temor a lo que sus esposos pudieran hacer.
1Pe 3:7 De la misma manera, ustedes maridos, tienen que honrar a sus esposas. Cada uno viva con su esposa y trátela con entendimiento. Ella podrá ser más débil, pero participa por igual del regalo de la nueva vida que Dios les ha dado. Trátala como es debido, para que nada estorbe tus oraciones.



CANTARES 4:1-7

Cnt 4:1 Eres hermosa, amada mía; tan hermosa que no puedo expresarlo. Tus ojos son como palomas detrás del velo. Tu cabello cae en ondas, como un rebaño de cabras que serpentea por las laderas de Galaad.
Cnt 4:2 Tus dientes son blancos como ovejas recién esquiladas y bañadas. Tu sonrisa es perfecta, cada diente hace juego con su par.*
Cnt 4:3 Tus labios son como una cinta escarlata; tu boca me cautiva. Tus mejillas son como granadas color rosa detrás de tu velo.
Cnt 4:4 Tu cuello es tan hermoso como la torre de David, adornado con los escudos de mil héroes.
Cnt 4:5 Tus pechos son como dos cervatillos, los mellizos de una gacela que pastan entre los lirios.
Cnt 4:6 Antes de que soplen las brisas del amanecer y huyan las sombras de la noche, correré a la montaña de mirra y al cerro del incienso.
Cnt 4:7 Toda tú eres hermosa, amada mía, bella en todo sentido.


LECTURA PARA LA NOCHE

JEREMÍAS 50

Jer 50:1 Jeremías recibió el siguiente mensaje del SEÑOR con relación a Babilonia y a la tierra de los babilonios.*
Jer 50:2 Esto dice el SEÑOR: «Anúncienlo a todo el mundo y no se callen nada. ¡Levanten una bandera de señales para decirles a todos que caerá Babilonia! Sus imágenes e ídolos* serán hechos pedazos. Sus dioses Bel y Merodac serán completamente deshonrados.
Jer 50:3 Pues una nación la atacará desde el norte y traerá tal destrucción que nadie volverá a vivir allí. Desaparecerá todo; huirán tanto las personas como los animales.
Jer 50:4 »En los días venideros —dice el SEÑOR—, el pueblo de Israel volverá a su hogar junto con el pueblo de Judá. Llegarán llorando en busca del SEÑOR su Dios.
Jer 50:5 Preguntarán por el camino a Jerusalén* y emprenderán el regreso a su hogar. Se aferrarán al SEÑOR con un pacto eterno que nunca se olvidará.
Jer 50:6 »Mi pueblo ha sido como ovejas perdidas. Sus pastores los llevaron por mal camino y los dejaron sueltos en las montañas. Perdieron su rumbo y no recuerdan cómo regresar al redil.
Jer 50:7 Todos los que los encontraban los devoraban. Sus enemigos decían: “No hicimos nada malo al atacarlos porque ellos pecaron contra el SEÑOR, quien es su verdadero lugar de descanso y la esperanza de sus antepasados”.
Jer 50:8 »Pero ahora, ¡huyan de Babilonia! Abandonen la tierra de los babilonios. Guíen a mi pueblo de regreso al hogar como hace el macho cabrío que va a la cabeza de la manada.
Jer 50:9 Pues estoy levantando un ejército de grandes naciones del norte. Unirán fuerzas para atacar a Babilonia y ésta será conquistada. Las flechas de los enemigos irán directamente al blanco, ¡no errarán!
Jer 50:10 Babilonia* será saqueada hasta que los agresores se sacien con el botín. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado!
Jer 50:11 »Se alegran y regocijan, ustedes que despojaron a mi pueblo elegido. Retozan como becerros en el prado y relinchan como sementales.
Jer 50:12 Pero su tierra natal* será llena de vergüenza y deshonra. Ustedes serán la última de las naciones, un desierto, tierra seca y desolada.
Jer 50:13 A causa del enojo del SEÑOR, Babilonia se convertirá en una tierra baldía y desierta. Todo el que pase por ese lugar quedará horrorizado y dará un grito por la destrucción que verá allí.
Jer 50:14 »Sí, prepárense para atacar Babilonia, todas ustedes, naciones vecinas. Que sus arqueros disparen contra ella, que no escatimen flechas; pues pecó contra el SEÑOR.
Jer 50:15 Lancen gritos de guerra contra Babilonia desde todas partes. ¡Miren! ¡Se rinde! Sus murallas han caído. Es la venganza del SEÑOR, así que vénguense también ustedes. ¡Háganle lo mismo que ella les hizo a otros!
Jer 50:16 Saquen de Babilonia a todos los sembradores; despidan a todos los segadores. Debido a la espada del enemigo todos huirán a sus propias tierras.
Jer 50:17 »Los israelitas son como ovejas que han sido esparcidas por los leones. Primero los devoró el rey de Asiria. Después Nabucodonosor,* rey de Babilonia, les quebró los huesos».
Jer 50:18 Por lo tanto, esto dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel: «Ahora, castigaré al rey de Babilonia y a su tierra de la misma manera que castigué al rey de Asiria.
Jer 50:19 Traeré a Israel de regreso a su hogar, a su propia tierra, para comer en los campos de Carmelo y Basán, y para quedar saciado una vez más en la zona montañosa de Efraín y Galaad.
Jer 50:20 En esos días —dice el SEÑOR—, no se encontrará pecado en Israel ni en Judá, porque perdonaré al remanente que yo guarde.
Jer 50:21 »Mis guerreros, suban contra la tierra de Merataim y contra la gente de Pecod. Persíganlos, mátenlos y destrúyanlos por completo* como les he ordenado —dice el SEÑOR—.
Jer 50:22 Que en la tierra se escuche el grito de guerra, un clamor de gran destrucción.
Jer 50:23 Babilonia, el martillo más poderoso de toda la tierra queda roto y hecho pedazos. ¡Babilonia queda desolada entre las naciones!
Jer 50:24 Escucha, Babilonia, porque te tendí una trampa. Estás atrapada porque luchaste contra el SEÑOR.
Jer 50:25 El SEÑOR abrió su arsenal y sacó armas para desahogar su furor. El terror que caiga sobre los babilonios será la obra del Soberano SEÑOR de los Ejércitos Celestiales.
Jer 50:26 Sí, vengan contra ella desde tierras lejanas y abran sus graneros. Aplasten sus muros y sus casas, y conviértanlos en montones de escombros. ¡Destrúyanla por completo y no dejen nada!
Jer 50:27 Maten incluso a sus becerros, ¡para ellos también será terrible! ¡Masácrenlos a todos! Pues ha llegado el día del juicio a Babilonia.
Jer 50:28 Escuchen a la gente que escapó de Babilonia mientras cuentan en Jerusalén cómo el SEÑOR nuestro Dios se vengó de los que destruyeron su templo.
Jer 50:29 »Manden llamar a los arqueros para que vengan a Babilonia. Rodeen la ciudad para que nadie escape. Háganle lo mismo que ella les hizo a otros, porque desafió al SEÑOR, el Santo de Israel.
Jer 50:30 Sus jóvenes caerán en las calles y morirán. Todos sus soldados serán matados», dice el SEÑOR.
Jer 50:31 «Mira, pueblo arrogante, yo soy tu enemigo —dice el Señor, el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales—. Ha llegado el día de tu juicio, el día en que te castigaré.
Jer 50:32 Oh tierra de arrogancia, tropezarás y caerás, y nadie te levantará. Pues encenderé un fuego en las ciudades de Babilonia que consumirá todo a su alrededor».
Jer 50:33 Esto dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales: «Los pueblos de Israel y de Judá han sido agraviados. Sus captores los retienen y se niegan a soltarlos.
Jer 50:34 Pero el que los redime es fuerte. Su nombre es el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales. Él los defenderá y nuevamente les dará descanso en Israel. ¡Pero para la gente de Babilonia no habrá descanso!
Jer 50:35 »La espada destructora golpeará a los babilonios —dice el SEÑOR—. Golpeará al pueblo de Babilonia, también a sus funcionarios y a sus hombres sabios.
Jer 50:36 La espada golpeará a sus sabios consejeros y se volverán necios. La espada golpeará a sus guerreros más poderosos y el pánico se apoderará de ellos.
Jer 50:37 La espada golpeará sus caballos, sus carros de guerra y a sus aliados de otras tierras, y todos se volverán como mujeres. La espada golpeará sus tesoros y todos serán saqueados.
Jer 50:38 La espada golpeará aun el suministro de agua y hará que se seque. ¿Y por qué? Porque toda la tierra está llena de ídolos y la gente está locamente enamorada de ellos.
Jer 50:39 »Pronto Babilonia será habitada por hienas y animales del desierto. Será un hogar de búhos. Nunca más vivirá gente allí; quedará desolada para siempre.
Jer 50:40 La destruiré igual como yo* destruí a Sodoma, a Gomorra y a sus ciudades vecinas —dice el SEÑOR—. Nadie vivirá allí; nadie la habitará.
Jer 50:41 »¡Miren! Un gran ejército viene del norte. Desde tierras lejanas se están levantando contra ti una gran nación y muchos reyes.
Jer 50:42 Están armados con arcos y lanzas. Son crueles y no tienen compasión de nadie. Cuando avanzan sobre sus caballos se oyen como el rugido del mar. Vienen en formación de batalla con planes de destruirte, Babilonia.
Jer 50:43 El rey de Babilonia ha oído informes acerca del enemigo y tiembla de miedo. Se apoderaron de él punzadas de angustia como a una mujer en trabajo de parto.
Jer 50:44 »Vendré como un león que sale de los matorrales del Jordán y atacaré las ovejas en los pastos. Expulsaré a Babilonia de su tierra y nombraré al líder que yo escoja. Pues, ¿quién es como yo y quién puede desafiarme? ¿Qué gobernante puede oponerse a mi voluntad?».
Jer 50:45 Escuchen los planes que tiene el SEÑOR contra Babilonia y contra la tierra de los babilonios. Aun sus hijos pequeños serán arrastrados como ovejas y sus casas serán destruidas.
Jer 50:46 La tierra temblará con el grito: «¡Babilonia ha sido tomada!». Su grito de desesperación se oirá en todo el mundo.

martes, 18 de octubre de 2016

LECTURA BÍBLICA 18 DE OCTUBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

JUAN     6:1-15

Jua 6:1 Después Jesús cruzó al otro lado del mar de Galilea, conocido también como el mar de Tiberias.
Jua 6:2 Una gran multitud siempre lo seguía a todas partes porque veía las señales milagrosas que hacía cuando sanaba a los enfermos.
Jua 6:3 Entonces Jesús subió a una colina y se sentó allí rodeado de sus discípulos.
Jua 6:4 (Ya era casi el tiempo de la celebración de la Pascua judía).
Jua 6:5 Enseguida Jesús vio que una gran multitud venía a su encuentro. Dirigiéndose a Felipe, le preguntó: —¿Dónde podemos comprar pan para alimentar a toda esta gente?
Jua 6:6 Lo estaba poniendo a prueba, porque Jesús ya sabía lo que iba a hacer.
Jua 6:7 Felipe contestó: —¡Aunque trabajáramos meses enteros, no tendríamos el dinero suficiente* para alimentar a toda esta gente!
Jua 6:8 Entonces habló Andrés, el hermano de Simón Pedro:
Jua 6:9 «Aquí hay un muchachito que tiene cinco panes de cebada y dos pescados. ¿Pero de qué sirven ante esta enorme multitud?».
Jua 6:10 Jesús dijo: «Díganles a todos que se sienten». Así que todos se sentaron sobre la hierba, en las laderas. (Sólo contando a los hombres sumaban alrededor de cinco mil).
Jua 6:11 Luego Jesús tomó los panes, dio gracias a Dios y los distribuyó entre la gente. Después hizo lo mismo con los pescados. Y todos comieron cuanto quisieron.
Jua 6:12 Una vez que quedaron satisfechos, Jesús les dijo a sus discípulos: «Ahora junten lo que sobró, para que no se desperdicie nada».
Jua 6:13 Entonces ellos juntaron las sobras y llenaron doce canastos con los restos que la multitud había dejado después de comer de los cinco panes de cebada.
Jua 6:14 La gente, al ver la señal milagrosa que Jesús* había hecho, exclamó: «¡No hay duda de que es el Profeta que esperábamos!»*.
Jua 6:15 Cuando Jesús vio que estaban dispuestos a hacerlo rey a la fuerza, se escabulló hacia las colinas él solo.



 1 PEDRO  2:18-25

1Pe 2:18 Ustedes, los que son esclavos, deben aceptar la autoridad de sus amos con todo respeto.* Hagan lo que ellos les ordenan, no sólo si son bondadosos y razonables, sino también si son crueles.
1Pe 2:19 Pues Dios se complace en ustedes cuando hacen lo que saben que es correcto y sufren con paciencia cuando reciben un trato injusto.
1Pe 2:20 Es obvio que no hay mérito en ser paciente si a uno lo golpean por haber actuado mal. Pero, si sufren por hacer el bien y lo soportan con paciencia, Dios se agrada de ustedes.
1Pe 2:21 Pues Dios los llamó a hacer lo bueno, aunque eso signifique que tengan que sufrir, tal como Cristo sufrió* por ustedes. Él es su ejemplo, y deben seguir sus pasos.
1Pe 2:22 Él nunca pecó y jamás engañó a nadie.*
1Pe 2:23 No respondía cuando lo insultaban ni amenazaba con vengarse cuando sufría. Dejaba su causa en manos de Dios, quien siempre juzga con justicia.
1Pe 2:24 Él mismo cargó nuestros pecados sobre su cuerpo en la cruz, para que nosotros podamos estar muertos al pecado y vivir para lo que es recto. Por sus heridas, son sanados.
1Pe 2:25 Antes eran como ovejas que andaban descarriadas. Pero ahora han vuelto a su Pastor, al Guardián de sus almas.




CANTARES 3

Cnt 3:1 Una noche, mientras estaba en mi cama, suspiré por mi amado; suspiraba por él, pero él no venía.
Cnt 3:2 Así que me dije: «Me levantaré y recorreré la ciudad, y buscaré por todas las calles y las plazas. Buscaré a mi amado». Así que, busqué por todas partes pero no lo encontré.
Cnt 3:3 Los guardias me detuvieron mientras hacían sus rondas, y yo les pregunté: «¿Han visto ustedes al hombre que amo?».
Cnt 3:4 Y apenas me alejé de ellos, ¡encontré a mi amado! Lo tomé y lo abracé con fuerza, y lo llevé a la casa de mi madre, a la cama de mi madre, donde fui concebida.
Cnt 3:5 Prométanme, oh mujeres de Jerusalén, por las gacelas y los ciervos salvajes, que no despertarán el amor hasta que llegue el momento apropiado.*
Cnt 3:6 
 Las jóvenes de Jerusalén

¿Quién es ese que viene majestuosamente desde el desierto como una nube de humo? ¿Quién es el que viene perfumado con mirra e incienso y todo tipo de especias?
Cnt 3:7 Miren, es el carruaje de Salomón, rodeado de sesenta héroes, los mejores soldados de Israel.
Cnt 3:8 Son espadachines hábiles, guerreros con experiencia. Cada uno lleva una espada al costado, están listos para defender al rey contra un ataque nocturno.
Cnt 3:9 El carruaje del rey Salomón está hecho con madera importada del Líbano.
Cnt 3:10 Sus postes son de plata, su techo de oro, sus cojines de púrpura. El carruaje fue decorado con amor por las jóvenes de Jerusalén.
Cnt 3:11 
La joven

Salgan a ver al rey Salomón, mujeres jóvenes de Jerusalén.* Lleva puesta la corona que su madre le regaló el día de su boda, el día más feliz de su vida.


LECTURA PARA LA NOCHE

JEREMÍAS 49

Jer 49:1 Este es el mensaje que se dio sobre los amonitas. Esto dice el SEÑOR: «¿No hay descendientes de Israel para que hereden la tierra de Gad? ¿Por qué ustedes, adoradores de Moloc,* habitan en sus ciudades?
Jer 49:2 En los días futuros —dice el SEÑOR—, haré sonar el grito de guerra contra la ciudad de Rabá. Se convertirá en un montón de escombros y las ciudades vecinas serán quemadas. Entonces Israel volverá a tomar la tierra que ustedes le quitaron —dice el SEÑOR—.
Jer 49:3 Clama, oh Hesbón, porque la ciudad de Hai quedó destruida. ¡Lloren, oh habitantes de Rabá! Pónganse ropa de luto. Lloren y giman, escondidos detrás de los arbustos, porque su dios Moloc será llevado a tierras lejanas junto con sus sacerdotes y funcionarios.
Jer 49:4 Estás orgullosa de tus fértiles valles, hija rebelde, pero pronto se convertirán en ruinas. Confiaste en tus riquezas y pensaste que nadie podría hacerte daño.
Jer 49:5 ¡Pero mira! Yo traeré terror sobre ti —el Señor, el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales—. Tus vecinos te expulsarán de tu tierra y nadie ayudará a tus desterrados cuando huyan.
Jer 49:6 Sin embargo, yo restableceré el bienestar de los amonitas en los días venideros. Yo, el SEÑOR, he hablado».
Jer 49:7 Este es el mensaje que se dio acerca de Edom. Esto dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales: «¿No hay sabiduría en Temán? ¿No queda nadie que pueda dar sabios consejos?
Jer 49:8 ¡Dense la vuelta y huyan! ¡Escóndanse en cuevas profundas, habitantes de Dedán! Pues cuando yo traiga desastre sobre Edom,* ¡a ti también te castigaré!
Jer 49:9 Los que cosechan uvas siempre dejan algunas para los pobres. Si de noche vinieran los ladrones ni ellos se llevarían todo;
Jer 49:10 pero yo despojaré la tierra de Edom y no habrá lugar dónde esconderse. Sus hijos, hermanos y vecinos serán todos destruidos, y Edom no existirá más.
Jer 49:11 Pero protegeré a los huérfanos que queden entre ustedes. También sus viudas pueden contar con mi ayuda».
Jer 49:12 Así dice el SEÑOR: «Si el inocente debe sufrir, ¡cuanto más tú! ¡No quedarás sin castigo! ¡Debes beber de esta copa de juicio!
Jer 49:13 Pues juré por mi propio nombre —dice el SEÑOR—, que Bosra se convertirá en objeto de horror y en un montón de ruinas; se burlarán de ella y la maldecirán. Todas sus ciudades y aldeas quedarán desoladas para siempre».
Jer 49:14 He oído un mensaje del SEÑOR. Se envió un embajador a las naciones para decir: «¡Formen una coalición contra Edom, y prepárense para la batalla!».
Jer 49:15 El SEÑOR le dice a Edom: «Te haré pequeña entre las naciones; todos te despreciarán.
Jer 49:16 Has sido engañado por tu propio orgullo y por el temor que inspirabas en los demás. Vives en una fortaleza de piedra y controlas las alturas de las montañas. Pero aun si haces tu nido con las águilas en las cumbres, te haré caer estrepitosamente», dice el SEÑOR.
Jer 49:17 «Edom será objeto de espanto; todo el que pase por ese lugar quedará horrorizado y dará un grito de asombro por la destrucción que verá allí.
Jer 49:18 Será como la destrucción de Sodoma, Gomorra y sus ciudades vecinas —dice el SEÑOR—. Nadie vivirá allí; nadie la habitará.
Jer 49:19 Vendré como un león que sale de los matorrales del Jordán y atacaré a las ovejas en los pastos. Echaré a Edom de su tierra, y nombraré al líder que yo escoja. Pues, ¿quién es como yo y quién puede desafiarme? ¿Qué gobernante puede oponerse a mi voluntad?».
Jer 49:20 Escuchen los planes que tiene el SEÑOR contra Edom y contra la gente de Temán. Aun sus hijos pequeños serán arrastrados como ovejas y sus casas serán destruidas.
Jer 49:21 La tierra temblará con el ruido de la caída de Edom y su grito de desesperación se oirá hasta el mar Rojo.*
Jer 49:22 ¡Mira! El enemigo cae en picada como un águila, desplegando sus alas sobre Bosra. Aun los guerreros más poderosos estarán en agonía como mujer en trabajo de parto.
Jer 49:23 Este es el mensaje que se dio acerca de Damasco. Esto dice el SEÑOR: «El temor se apoderó de las ciudades de Hamat y Arfad porque oyeron los anuncios de su propia destrucción. El corazón de ellos está agitado como el mar cuando hay una tormenta furiosa.
Jer 49:24 Damasco se volvió débil, y toda la gente trató de huir. El miedo, la angustia y el dolor se han apoderado de ella como a una mujer en trabajo de parto.
Jer 49:25 ¡Esa ciudad famosa, ciudad de alegría, será abandonada!
Jer 49:26 Sus jóvenes caerán en las calles y morirán. Todos sus soldados serán matados —el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales—,
Jer 49:27 y prenderé fuego a las murallas de Damasco que consumirá los palacios de Ben-adad».
Jer 49:28 Este es el mensaje que se dio acerca de Cedar y los reinos de Hazor, que fueron atacados por Nabucodonosor,* rey de Babilonia. Esto dice el SEÑOR: «¡Avancen contra Cedar! ¡Destruyan a los guerreros del oriente!
Jer 49:29 Tomarán sus rebaños y carpas, y sus pertenencias y camellos les serán quitados. Se escucharán voces de pánico en todas partes: “¡Somos atemorizados a cada paso!”.
Jer 49:30 ¡Corran y salven sus vidas! —dice el SEÑOR—. Gente de Hazor, escóndanse en cuevas profundas, porque Nabucodonosor, rey de Babilonia, ha conspirado contra ustedes y se prepara para destruirlos.
Jer 49:31 »Levántense y ataquen a esta nación tan confiada —dice el SEÑOR—. Su gente vive aislada en el desierto sin murallas ni puertas.
Jer 49:32 Todos sus camellos y demás animales serán de ustedes. A este pueblo que vive en lugares remotos* lo esparciré a los cuatro vientos. Traeré sobre ellos calamidad de todas partes —dice el SEÑOR—.
Jer 49:33 Hazor será habitada por chacales y quedará desolada para siempre. Nadie vivirá allí; nadie la habitará».
Jer 49:34 El profeta Jeremías recibió del SEÑOR este mensaje acerca de Elam al comienzo del reinado del rey Sedequías de Judá.
Jer 49:35 Esto dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales: «Destruiré a los arqueros de Elam, lo mejor de su ejército.
Jer 49:36 Traeré enemigos de todas partes y esparciré a la gente de Elam a los cuatro vientos. Serán desterrados a países de todo el mundo.
Jer 49:37 Yo mismo iré con los enemigos de Elam para destrozarla. En mi ira feroz traeré gran desastre sobre el pueblo de Elam —dice el SEÑOR—. Sus enemigos lo perseguirán con espada hasta que yo lo destruya por completo.
Jer 49:38 Estableceré mi trono en Elam —dice el SEÑOR—, y destruiré a su rey y a sus oficiales.
Jer 49:39 Sin embargo, en los días que vienen restableceré el bienestar de Elam. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado!».