APOSENTO ALTO

viernes, 1 de septiembre de 2017

LECTURA BÍBLICA 1 DE SEPTIEMBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    20:27-40

Luc 20:27 Después se acercaron a Jesús algunos saduceos, líderes religiosos que dicen que no hay resurrección de los muertos.
Luc 20:28 Le plantearon la siguiente pregunta: —Maestro, Moisés nos dio una ley que dice que si un hombre muere y deja a una esposa sin haber tenido hijos, su hermano debe casarse con la viuda y darle un hijo para que el nombre del hermano continúe.*
Luc 20:29 Ahora bien, supongamos que había siete hermanos. El mayor se casó y murió sin dejar hijos.
Luc 20:30 Entonces el segundo hermano se casó con la viuda, pero él también murió.
Luc 20:31 Luego el tercer hermano se casó con ella. Lo mismo sucedió con los siete, quienes murieron sin dejar hijos.
Luc 20:32 Por último, la mujer también murió.
Luc 20:33 Entonces dinos, ¿de quién será esposa en la resurrección? ¡Pues los siete estuvieron casados con ella!
Luc 20:34 Jesús respondió: —El matrimonio es para las personas aquí en la tierra.
Luc 20:35 Pero, en el mundo que vendrá, los que sean dignos de ser levantados de los muertos no se casarán ni se darán en casamiento.
Luc 20:36 Y no volverán a morir. En este sentido, serán como ángeles. Ellos son hijos de Dios e hijos de la resurrección.
Luc 20:37 »Ahora bien, en cuanto a si los muertos resucitarán, hasta Moisés demostró esto cuando escribió acerca de la zarza que ardía. Mucho después de que Abraham, Isaac y Jacob murieron, él se refirió al Señor* como “el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”*.
Luc 20:38 Por lo tanto, él es Dios de los que están vivos, no de los muertos, porque todos están vivos para él.
Luc 20:39 «¡Bien dicho, Maestro!» —comentaron algunos de los maestros de la ley religiosa que estaban allí.
Luc 20:40 Y después nadie se atrevió a hacerle más preguntas.



 HEBREOS  1:1-9

Heb 1:1 Hace mucho tiempo, Dios habló muchas veces y de diversas maneras a nuestros antepasados por medio de los profetas.
Heb 1:2 Y ahora, en estos últimos días, nos ha hablado por medio de su Hijo. Dios le prometió todo al Hijo como herencia y, mediante el Hijo, creó el universo.
Heb 1:3 El Hijo irradia la gloria de Dios y expresa el carácter mismo de Dios, y sostiene todo con el gran poder de su palabra. Después de habernos limpiado de nuestros pecados, se sentó en el lugar de honor, a la derecha del majestuoso Dios en el cielo.
Heb 1:4 Esto demuestra que el Hijo es muy superior a los ángeles, así como el nombre que Dios le dio es superior al nombre de ellos.
Heb 1:5 Pues Dios nunca le dijo a ningún ángel lo que le dijo a Jesús: «Tú eres mi Hijo. Hoy he llegado a ser tu Padre»*. Dios también dijo: «Yo seré su Padre, y él será mi Hijo»*.
Heb 1:6 Además, cuando trajo a su Hijo supremo* al mundo, Dios dijo:* «Que lo adoren todos los ángeles de Dios»*.
Heb 1:7 Pero con respecto a los ángeles, Dios dice: «Él envía a sus ángeles como los vientos y a sus sirvientes como llamas de fuego»*.
Heb 1:8 Pero al Hijo le dice: «Tu trono, oh Dios, permanece por siempre y para siempre. Tú gobiernas con cetro de justicia.
Heb 1:9 Amas la justicia y odias la maldad. Por eso oh Dios —tu Dios —te ha ungido derramando el aceite de alegría sobre ti más que sobre cualquier otro»*.


PROVERBIOS 18

Pro 18:1 La gente poco amistosa sólo se preocupa de sí misma; se opone al sentido común.
Pro 18:2 A los necios no les interesa tener entendimiento; sólo quieren expresar sus propias opiniones.
Pro 18:3 Hacer el mal resulta en la vergüenza, y la conducta escandalosa trae desprecio.
Pro 18:4 Las palabras sabias son como aguas profundas; la sabiduría fluye del sabio como un arroyo burbujeante.
Pro 18:5 No es correcto absolver al culpable o negarle la justicia al inocente.
Pro 18:6 Con sus palabras, los necios se meten continuamente en pleitos; van en busca de una paliza.
Pro 18:7 La boca de los necios es su ruina; quedan atrapados por sus labios.
Pro 18:8 Los rumores son deliciosos bocaditos que penetran en lo profundo del corazón.
Pro 18:9 El perezoso es tan malo como el que destruye cosas.
Pro 18:10 El nombre del SEÑOR es una fortaleza firme; los justos corren a él y quedan a salvo.
Pro 18:11 Los ricos piensan que su riqueza es una gran defensa; imaginan que es una muralla alta y segura.
Pro 18:12 La arrogancia va delante de la destrucción; la humildad precede al honor.
Pro 18:13 Precipitarse a responder antes de escuchar los hechos es a la vez necio y vergonzoso.
Pro 18:14 El espíritu humano puede soportar un cuerpo enfermo, ¿pero quién podrá sobrellevar un espíritu destrozado?
Pro 18:15 Las personas inteligentes están siempre dispuestas a aprender; tienen los oídos abiertos al conocimiento.
Pro 18:16 Ofrecer un regalo puede abrir puertas; ¡es una vía de acceso a la gente importante!
Pro 18:17 El primero que habla en la corte parece tener la razón, hasta que comienza el interrogatorio.
Pro 18:18 Echar suertes puede acabar con la disputa; resuelve los desacuerdos entre grandes oponentes.
Pro 18:19 Un amigo ofendido es más difícil de recuperar que una ciudad fortificada. Las disputas separan a los amigos como un portón cerrado con rejas.
Pro 18:20 Las palabras sabias satisfacen igual que una buena comida; las palabras acertadas traen satisfacción.
Pro 18:21 La lengua puede traer vida o muerte; los que hablan mucho cosecharán las consecuencias.
Pro 18:22 El hombre que halla esposa encuentra un tesoro, y recibe el favor del SEÑOR.
Pro 18:23 El pobre ruega misericordia; el rico responde con insultos.
Pro 18:24 Hay quienes parecen amigos pero se destruyen unos a otros; el amigo verdadero se mantiene más leal que un hermano.


LECTURA PARA LA NOCHE

ISAÍAS 1-2

Isa 1:1 Estas son las visiones que tuvo Isaías, hijo de Amoz, acerca de Judá y Jerusalén durante los años en que Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías eran reyes de Judá.*
Isa 1:2 ¡Escuchen, oh cielos! ¡Presta atención, oh tierra! Esto dice el SEÑOR: «Los hijos que crié y cuidé se han rebelado contra mí.
Isa 1:3 Hasta un buey conoce a su dueño, y un burro reconoce los cuidados de su amo, pero Israel no conoce a su amo. Mi pueblo no reconoce mis cuidados a su favor».
Isa 1:4 ¡Qué nación tan pecadora, pueblo cargado con el peso de su culpa! Está lleno de gente malvada, hijos corruptos que han rechazado al SEÑOR. Han despreciado al Santo de Israel y le han dado la espalda.
Isa 1:5 ¿Por qué buscar más castigo? ¿Se rebelarán para siempre? Tienen la cabeza herida y el corazón angustiado.
Isa 1:6 Desde los pies hasta la cabeza, están llenos de golpes, cubiertos de moretones, contusiones y heridas infectadas, sin vendajes ni ungüentos que los alivien.
Isa 1:7 Su país yace en ruinas, y sus ciudades han sido incendiadas. Los extranjeros saquean sus campos frente a sus propios ojos y destruyen todo lo que ven a su paso.
Isa 1:8 La hermosa Jerusalén* está abandonada como el refugio del cuidador en un viñedo, como la choza en un campo de pepinos después de la cosecha, como una ciudad indefensa y sitiada.
Isa 1:9 Si el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales no hubiera perdonado la vida a unos cuantos entre nosotros,* habríamos sido exterminados como Sodoma y destruidos como Gomorra.
Isa 1:10 Escuchen al SEÑOR, líderes de «Sodoma». Escuchen la ley de nuestro Dios, pueblo de «Gomorra».
Isa 1:11 «¿Qué les hace pensar que yo deseo sus sacrificios? —dice el SEÑOR—. Estoy harto de sus ofrendas quemadas de carneros y de la grasa del ganado engordado. No me agrada la sangre de los toros ni de los corderos ni de las cabras.
Isa 1:12 Cuando vienen a adorarme, ¿quién les pidió que desfilaran por mis atrios con toda esa ceremonia?
Isa 1:13 Dejen de traerme sus regalos sin sentido. ¡El incienso de sus ofrendas me da asco! En cuanto a sus celebraciones de luna nueva, del día de descanso y de sus días especiales de ayuno, todos son pecaminosos y falsos. ¡No quiero más de sus piadosas reuniones!
Isa 1:14 Odio sus celebraciones de luna nueva y sus festivales anuales; son una carga para mí. ¡No los soporto!
Isa 1:15 Cuando levanten las manos para orar, no miraré; aunque hagan muchas oraciones, no escucharé, porque tienen las manos cubiertas con la sangre de víctimas inocentes.
Isa 1:16 ¡Lávense y queden limpios! Quiten sus pecados de mi vista. Abandonen sus caminos malvados.
Isa 1:17 Aprendan a hacer el bien. Busquen la justicia y ayuden a los oprimidos. Defiendan la causa de los huérfanos y luchen por los derechos de las viudas.
Isa 1:18 »Vengan ahora. Vamos a resolver este asunto —dice el SEÑOR—. Aunque sus pecados sean como la escarlata, yo los haré tan blancos como la nieve. Aunque sean rojos como el carmesí, yo los haré tan blancos como la lana.
Isa 1:19 Si tan sólo me obedecen, tendrán comida en abundancia.
Isa 1:20 Pero si se apartan y se niegan a escuchar, la espada de sus enemigos los devorará. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado!».
Isa 1:21 Miren cómo Jerusalén, que antes era tan fiel, se ha convertido en una prostituta. Antes era el centro de la justicia y la rectitud, pero ahora está repleta de asesinos.
Isa 1:22 Antes eras como la plata pura, ahora te has vuelto como escoria sin valor. Antes eras pura, ahora eres como el vino diluido en agua.
Isa 1:23 Tus líderes son rebeldes, compañeros de ladrones. A todos ellos les encantan los sobornos y exigen que se los den, pero se niegan a defender la causa de los huérfanos y a luchar por los derechos de las viudas.
Isa 1:24 Por lo tanto, el Señor, el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, el Poderoso de Israel, dice: «¡Me vengaré de mis enemigos y a mis adversarios les daré su merecido!
Isa 1:25 Levantaré el puño en tu contra; te derretiré para sacarte la escoria y te quitaré todas tus impurezas.
Isa 1:26 Otra vez te daré buenos jueces, y consejeros sabios como los que antes tenías. Entonces Jerusalén volverá a ser llamada Centro de Justicia y Ciudad Fiel».
Isa 1:27 Sión será restaurada por medio de la justicia; los que se arrepientan serán revividos por la rectitud.
Isa 1:28 Pero los rebeldes y los pecadores serán destruidos por completo, y los que abandonen al SEÑOR serán consumidos.
Isa 1:29 Sentirás vergüenza de haber rendido culto a los ídolos en los bosques de los robles sagrados. Te sonrojarás por haber adorado en los jardines consagrados a los ídolos.
Isa 1:30 Serás como un gran árbol con las hojas marchitas, como un jardín sin agua.
Isa 1:31 Los más fuertes de ustedes desaparecerán como la paja; sus malas acciones serán la chispa que la encienda. Ellos y sus malas acciones se quemarán juntos, y nadie podrá apagar el fuego.
Isa 2:1 Esta es una visión que tuvo Isaías, hijo de Amoz, acerca de Judá y de Jerusalén:
Isa 2:2 En los últimos días, el monte de la casa del SEÑOR será el más alto de todos, el lugar más importante de la tierra. Se levantará por encima de las demás colinas, y gente del mundo entero vendrá allí para adorar.
Isa 2:3 Vendrá gente de muchas naciones y dirán: «Vengan, subamos al monte del SEÑOR, a la casa del Dios de Jacob. Allí él nos enseñará sus caminos, y andaremos en sus sendas. Pues de Sión saldrá la enseñanza del SEÑOR; de Jerusalén saldrá su palabra».
Isa 2:4 El SEÑOR mediará entre las naciones y resolverá los conflictos internacionales. Ellos forjarán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en herramientas para podar. No peleará más nación contra nación, ni seguirán entrenándose para la guerra.
Isa 2:5 Vengan, descendientes de Jacob, caminemos a la luz del SEÑOR.
Isa 2:6 Pues el SEÑOR ha rechazado a su pueblo, a los descendientes de Jacob, porque han llenado la tierra con prácticas del oriente y con hechiceros, igual que los filisteos. Han formado alianzas con paganos.
Isa 2:7 Israel está lleno de plata y de oro; sus tesoros no tienen fin. Su tierra está llena de caballos de guerra y tampoco tienen fin sus carros de guerra.
Isa 2:8 La tierra está llena de ídolos. El pueblo rinde culto a cosas que hizo con sus propias manos.
Isa 2:9 Por eso ahora serán humillados, y todos serán rebajados; no los perdones.
Isa 2:10 Escabúllanse en cuevas en medio de las rocas. En el polvo, escóndanse del terror del SEÑOR y de la gloria de su majestad.
Isa 2:11 El orgullo humano será rebajado, y la arrogancia humana será humillada. Sólo el SEÑOR será exaltado en aquel día de juicio.
Isa 2:12 Pues el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales tiene asignado un día de juicio. Él castigará al orgulloso y al poderoso y derribará todo lo que esté enaltecido.
Isa 2:13 Cortará los altos cedros del Líbano y todos los poderosos robles de Basán.
Isa 2:14 Aplanará las altas montañas y todas las colinas elevadas.
Isa 2:15 Derribará cada torre alta y cada muro fortificado.
Isa 2:16 Destruirá todos los grandes barcos mercantes* y todas las naves magníficas.
Isa 2:17 El orgullo humano será humillado, y la arrogancia humana será rebajada. Sólo el SEÑOR será enaltecido en aquel día de juicio.
Isa 2:18 Los ídolos desaparecerán por completo.
Isa 2:19 Cuando el SEÑOR se levante para sacudir la tierra, sus enemigos se escabullirán en hoyos hechos en tierra. En cuevas en las rocas se esconderán del terror del SEÑOR y de la gloria de su majestad.
Isa 2:20 En aquel día de juicio abandonarán los ídolos de oro y de plata que se hicieron para rendirles culto. Abandonarán sus dioses y los dejarán a los roedores y a los murciélagos,
Isa 2:21 mientras ellos se escabullen en cuevas y se esconden en los acantilados entre los peñascos. Tratarán de escapar del terror del SEÑOR y de la gloria de su majestad, cuando él se levante para sacudir la tierra.
Isa 2:22 No pongan su confianza en los simples humanos; son tan frágiles como el aliento. ¿Qué valor tienen?

No hay comentarios:

Publicar un comentario