APOSENTO ALTO

viernes, 4 de mayo de 2018

LECTURA BÍBLICA 4 DE MAYO

LECTURA PARA LA MAÑANA

MARCOS    10:35-52

Mar 10:35 Entonces Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron y dijeron: —Maestro, queremos que nos hagas un favor.
Mar 10:36 —¿Cuál es la petición? —preguntó él.
Mar 10:37 Ellos contestaron: —Cuando te sientes en tu trono glorioso, nosotros queremos sentarnos en lugares de honor a tu lado, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.
Mar 10:38 Pero Jesús les dijo: —¡No saben lo que piden! ¿Acaso pueden beber de la copa amarga de sufrimiento que yo estoy a punto de beber? ¿Acaso pueden ser bautizados con el bautismo de sufrimiento con el cual yo tengo que ser bautizado?
Mar 10:39 —Claro que sí —contestaron ellos—, ¡podemos! Entonces Jesús les dijo: —Es cierto, beberán de mi copa amarga y serán bautizados con mi bautismo de sufrimiento.
Mar 10:40 Pero no me corresponde a mí decir quién se sentará a mi derecha o a mi izquierda. Dios preparó esos lugares para quienes él ha escogido.
Mar 10:41 Cuando los otros diez discípulos oyeron lo que Santiago y Juan habían pedido, se indignaron.
Mar 10:42 Así que Jesús los reunió a todos y les dijo: «Ustedes saben que los gobernantes de este mundo tratan a su pueblo con prepotencia y los funcionarios hacen alarde de su autoridad frente a los súbditos.
Mar 10:43 Pero entre ustedes será diferente. El que quiera ser líder entre ustedes deberá ser sirviente,
Mar 10:44 y el que quiera ser el primero entre ustedes deberá ser esclavo de los demás.
Mar 10:45 Pues ni aun el Hijo del Hombre vino para que le sirvan, sino para servir a otros y para dar su vida en rescate por muchos».
Mar 10:46 Después llegaron a Jericó y mientras Jesús y sus discípulos salían de la ciudad, una gran multitud los siguió. Un mendigo ciego llamado Bartimeo (hijo de Timeo) estaba sentado junto al camino.
Mar 10:47 Cuando Bartimeo oyó que Jesús de Nazaret estaba cerca, comenzó a gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!».
Mar 10:48 «¡Cállate!» —muchos le gritaban. Pero él gritó aún más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!».
Mar 10:49 Cuando Jesús lo oyó, se detuvo y dijo: «Díganle que se acerque». Así que llamaron al ciego. «Anímate —le dijeron —. ¡Vamos, él te llama!».
Mar 10:50 Bartimeo echó a un lado su abrigo, se levantó de un salto y se acercó a Jesús.
Mar 10:51 —¿Qué quieres que haga por ti? —preguntó Jesús. —Mi Rabí* —dijo el hombre ciego—, ¡quiero ver!
Mar 10:52 Y Jesús le dijo: —Puedes irte, pues tu fe te ha sanado. Al instante el hombre pudo ver y siguió a Jesús por el camino.*


2 CORINTIOS 3

2Co 3:1 ¿Otra vez comenzamos a elogiarnos a nosotros mismos? ¿Acaso somos como otros, que necesitan llevarles cartas de recomendación o que les piden que se escriban tales cartas en nombre de ellos? ¡Por supuesto que no!
2Co 3:2 La única carta de recomendación que necesitamos son ustedes mismos. Sus vidas son una carta escrita en nuestro* corazón; todos pueden leerla y reconocer el buen trabajo que hicimos entre ustedes.
2Co 3:3 Es evidente que son una carta de Cristo que muestra el resultado de nuestro ministerio entre ustedes. Esta «carta» no está escrita con pluma y tinta, sino con el Espíritu del Dios viviente. No está tallada en tablas de piedra, sino en corazones humanos.
2Co 3:4 Estamos seguros de todo esto debido a la gran confianza que tenemos en Dios por medio de Cristo.
2Co 3:5 No es que pensemos que estamos capacitados para hacer algo por nuestra propia cuenta. Nuestra aptitud proviene de Dios.
2Co 3:6 Él nos capacitó para que seamos ministros de su nuevo pacto. Éste no es un pacto de leyes escritas, sino del Espíritu. El antiguo pacto escrito termina en muerte; pero, de acuerdo con el nuevo pacto, el Espíritu da vida.
2Co 3:7 El camino* antiguo, con leyes grabadas en piedra, conducía a la muerte, aunque comenzó con tanta gloria que el pueblo de Israel no podía mirar la cara de Moisés. Pues su rostro brillaba con la gloria de Dios, aun cuando el brillo ya estaba desvaneciéndose.
2Co 3:8 ¿No deberíamos esperar mayor gloria dentro del nuevo camino, ahora que el Espíritu Santo da vida?
2Co 3:9 Si el antiguo camino, que trae condenación, era glorioso, ¡cuánto más glorioso es el nuevo camino, que nos hace justos ante Dios!
2Co 3:10 De hecho, aquella primera gloria no era para nada gloriosa comparada con la gloria sobreabundante del nuevo camino.
2Co 3:11 Así que, si el antiguo camino, que ha sido reemplazado, era glorioso, ¡cuánto más glorioso es el nuevo, que permanece para siempre!
2Co 3:12 Ya que este nuevo camino nos da tal confianza, podemos ser muy valientes.
2Co 3:13 No somos como Moisés, quien se cubría la cara con un velo para que el pueblo de Israel no pudiera ver la gloria, aun cuando esa gloria estaba destinada a desvanecerse.
2Co 3:14 Pero la mente de ellos se endureció y, hasta el día de hoy, cada vez que se lee el antiguo pacto, el mismo velo les cubre la mente para que no puedan entender la verdad. Y este velo puede quitarse solamente al creer en Cristo.
2Co 3:15 Efectivamente, incluso hoy en día, cuando leen los escritos de Moisés, tienen el corazón cubierto con ese velo y no comprenden.
2Co 3:16 Pero, cuando alguien se vuelve al Señor, el velo es quitado.
2Co 3:17 Pues el Señor es el Espíritu y, donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
2Co 3:18 Así que, todos nosotros, a quienes nos ha sido quitado el velo, podemos ver y reflejar la gloria del Señor. Y el Señor, quien es el Espíritu, nos hace más y más parecidos a él a medida que somos transformados a su gloriosa imagen.


SALMO 98

Sal 98:1 Salmo.
Canten al SEÑOR una nueva canción, porque ha hecho obras maravillosas. Su mano derecha obtuvo una poderosa victoria; su santo brazo ha mostrado su poder salvador.
Sal 98:2 El SEÑOR anunció su victoria y reveló su justicia a toda nación.
Sal 98:3 Recordó su promesa de amar y de ser fiel a Israel. ¡Los extremos de la tierra han visto la victoria de nuestro Dios!
Sal 98:4 Aclamen al SEÑOR, habitantes de toda la tierra; ¡prorrumpan en alabanza y canten de alegría!
Sal 98:5 Canten alabanzas al SEÑOR con el arpa, con el arpa y dulces melodías,
Sal 98:6 con trompetas y el sonido del cuerno de carnero. ¡Toquen una alegre sinfonía delante del SEÑOR, el Rey!
Sal 98:7 ¡Que el mar y todo lo que contiene le exclamen alabanzas! ¡Que se le unan la tierra y todas sus criaturas vivientes!
Sal 98:8 ¡Que los ríos aplaudan con júbilo! ¡Que las colinas entonen sus cánticos de alegría
Sal 98:9 delante del SEÑOR! Pues el SEÑOR viene a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, y a las naciones con imparcialidad.

LECTURA PARA LA NOCHE

1 SAMUEL    9-10

1Sa 9:1 Había un hombre rico e influyente llamado Cis, de la tribu de Benjamín. Era hijo de Abiel, hijo de Zeror, hijo de Becorat, hijo de Afía, de la tribu de Benjamín.
1Sa 9:2 Su hijo Saúl era el hombre más apuesto en Israel; era tan alto que los demás apenas le llegaban a los hombros.
1Sa 9:3 Cierto día, los burros de Cis se extraviaron, y él le dijo a Saúl: «Lleva a un siervo contigo y ve a buscar los burros».
1Sa 9:4 Así que Saúl tomó a un siervo y anduvo por la zona montañosa de Efraín, por la tierra de Salisa, por el área de Saalim y por toda la tierra de Benjamín, pero no pudieron encontrar los burros por ninguna parte.
1Sa 9:5 Finalmente, entraron a la región de Zuf y Saúl le dijo a su siervo: —Volvamos a casa. ¡Es probable que ahora mi padre esté más preocupado por nosotros que por los burros!
1Sa 9:6 Pero el siervo dijo: —¡Se me ocurre algo! En esta ciudad vive un hombre de Dios. La gente lo tiene en gran estima porque todo lo que dice se cumple. Vayamos a buscarlo; tal vez pueda decirnos por dónde ir.
1Sa 9:7 —Pero no tenemos nada que ofrecerle —respondió Saúl—. Hasta nuestra comida se acabó y no tenemos nada para darle.
1Sa 9:8 —Bueno —dijo el siervo—, tengo una pequeña pieza de plata.* ¡Al menos, se la podemos ofrecer al hombre de Dios y ver qué pasa!
1Sa 9:9 (En esos días, si la gente quería recibir un mensaje de Dios, decía: «Vamos a preguntarle al vidente», porque los profetas solían ser llamados «videntes»).
1Sa 9:10 —Está bien —aceptó Saúl—, ¡hagamos el intento! Así que se encaminaron hacia la ciudad donde vivía el hombre de Dios.
1Sa 9:11 Al ir subiendo la colina hacia la ciudad, se encontraron con unas jóvenes que salían a sacar agua. Entonces Saúl y su siervo les preguntaron: —¿Se encuentra por aquí el vidente?
1Sa 9:12 —Sí —les contestaron—, sigan por este camino; él está junto a las puertas de la ciudad. Acaba de llegar para participar de un sacrificio público que se realizará arriba, en el lugar de adoración.
1Sa 9:13 Apúrense para que lo puedan encontrar antes de que suba a comer. Los invitados no comenzarán a comer hasta que él llegue para bendecir los alimentos.
1Sa 9:14 De modo que llegaron a la ciudad y, mientras entraban por las puertas, Samuel iba saliendo hacia ellos para subir al lugar de adoración.
1Sa 9:15 Ahora bien, el SEÑOR le había dicho a Samuel el día anterior:
1Sa 9:16 «Mañana a esta hora te enviaré a un hombre de la tierra de Benjamín. Úngelo para que sea el líder de mi pueblo, Israel. Él lo librará de los filisteos, porque desde lo alto he mirado a mi pueblo con misericordia y he oído su clamor».
1Sa 9:17 Cuando Samuel vio a Saúl, el SEÑOR le dijo: «¡Ese es el hombre del que te hablé! Él gobernará a mi pueblo».
1Sa 9:18 Justo en ese momento, Saúl se acercó a Samuel a las puertas de la ciudad y le preguntó: —¿Podría decirme, por favor, dónde está la casa del vidente?
1Sa 9:19 —¡Yo soy el vidente! —contestó Samuel—. Sube al lugar de adoración delante de mí. Allí comeremos juntos; en la mañana te diré lo que quieres saber y te enviaré de regreso.
1Sa 9:20 Y no te preocupes por esos burros que se perdieron hace tres días, porque ya los encontraron. Además, estoy aquí para decirte que tú y tu familia son el centro de todas las esperanzas de Israel.
1Sa 9:21 Saúl respondió: —¡Pero sólo soy de la tribu de Benjamín, la más pequeña de Israel, y mi familia es la menos importante de todas las familias de la tribu! ¿Por qué me habla usted de esa manera?
1Sa 9:22 Luego Samuel llevó a Saúl y a su siervo al comedor y los sentó en la cabecera de la mesa, y así los honró más que a los treinta invitados especiales.
1Sa 9:23 Después Samuel dio instrucciones al cocinero para que le sirviera a Saúl el mejor corte de carne, la porción que había sido reservada para el invitado de honor.
1Sa 9:24 El cocinero trajo la carne y la puso frente a Saúl. «Adelante, come —le dijo Samuel—, ¡lo había apartado para ti aun antes de que invitara a los demás!». Así que ese día Saúl comió con Samuel.
1Sa 9:25 Cuando bajaron del lugar de adoración y regresaron a la ciudad, Samuel llevó a Saúl a la azotea de la casa y allí le preparó una cama.*
1Sa 9:26 Al amanecer del día siguiente, Samuel llamó a Saúl: «¡Levántate! ¡Es hora de que sigas tu viaje!». Así que Saúl se preparó y salió de la casa junto a Samuel.
1Sa 9:27 Cuando llegaron a las afueras de la ciudad, Samuel le dijo a Saúl que mandara a su siervo que se adelantara. Después de que el siervo se fue, Samuel dijo: «Quédate aquí, porque he recibido un mensaje especial para ti de parte de Dios».
1Sa 10:1 Entonces Samuel tomó un frasco de aceite de oliva y lo derramó sobre la cabeza de Saúl. Besó a Saúl y dijo: «Hago esto porque el SEÑOR te ha designado para que gobiernes a Israel, su posesión más preciada.*
1Sa 10:2 Cuando me dejes hoy, verás a dos hombres junto a la tumba de Raquel en Selsa, en los límites del territorio de Benjamín. Ellos te dirán que los burros fueron encontrados y que tu padre dejó de preocuparse por ellos, pero que ahora está preocupado por ti. Está preguntando: “¿Han visto a mi hijo?”.
1Sa 10:3 »Cuando llegues al roble de Tabor, te encontrarás con tres hombres que van camino a Betel para adorar a Dios. Uno llevará tres cabritos, otro tendrá tres panes y el tercero un odre lleno de vino.
1Sa 10:4 Los tres hombres te saludarán y te ofrecerán dos panes, los cuales debes aceptar.
1Sa 10:5 »Cuando llegues a Guibeá de Dios,* donde está la guarnición de los filisteos, encontrarás a un grupo de profetas que desciende del lugar de adoración. Estarán tocando un arpa, una pandereta, una flauta y una lira, y estarán profetizando.
1Sa 10:6 En ese momento el Espíritu del SEÑOR vendrá poderosamente sobre ti y profetizarás con ellos. Serás transformado en una persona diferente.
1Sa 10:7 Después de que sucedan estas señales, haz lo que deba hacerse, porque Dios está contigo.
1Sa 10:8 Luego desciende a Gilgal delante de mí. Allí me encontraré contigo para sacrificar ofrendas quemadas y ofrendas de paz. Deberás esperar siete días hasta que yo llegue y te dé más instrucciones».
1Sa 10:9 Mientras Saúl se daba vuelta para irse, Dios le dio un nuevo corazón, y todas las señales de Samuel se cumplieron en ese día.
1Sa 10:10 Cuando Saúl y su siervo llegaron a Guibeá, vieron a un grupo de profetas que se les acercaba. Entonces el Espíritu de Dios vino poderosamente sobre Saúl, y él también comenzó a profetizar.
1Sa 10:11 Cuando los que conocían a Saúl se enteraron de lo sucedido, exclamaron: «¿Qué? ¿Hasta Saúl es profeta? ¿Cómo se convirtió el hijo de Cis en profeta?».
1Sa 10:12 Además, uno de los que estaban allí dijo: «¿Cualquiera puede convertirse en profeta, sin importar quien sea su padre?»* . Este es el origen del dicho: «¿Hasta Saúl es profeta?».
1Sa 10:13 Cuando Saúl terminó de profetizar, subió al lugar de adoración.
1Sa 10:14 —¿Dónde han estado? —les preguntó el tío de Saúl a él y a su siervo. —Estábamos buscando a los burros —le respondió Saúl—, pero no pudimos encontrarlos. Así que acudimos a Samuel para preguntarle dónde estaban.
1Sa 10:15 —¡Ah! ¿Y qué dijo? —le preguntó su tío.
1Sa 10:16 —Nos dijo que ya habían encontrado los burros —contestó Saúl. Pero Saúl no le contó a su tío lo que Samuel había dicho acerca del reino.
1Sa 10:17 Después Samuel convocó a todo el pueblo de Israel para que se reuniera delante del SEÑOR en Mizpa,
1Sa 10:18 y dijo: «Esto es lo que el SEÑOR, Dios de Israel, ha declarado: “Los saqué de Egipto; los rescaté de los egipcios y de todas las naciones que los oprimían.
1Sa 10:19 Pero aunque los rescaté de su miseria y aflicción, hoy han rechazado a su Dios y han dicho: ‘¡No, en lugar de Dios queremos un rey!’. Por lo tanto, preséntense ahora delante del SEÑOR por tribus y clanes”».
1Sa 10:20 Entonces Samuel reunió a todas las tribus de Israel delante del SEÑOR, y por sorteo se eligió a la tribu de Benjamín.
1Sa 10:21 Después llevó a cada familia de la tribu de Benjamín delante del SEÑOR, y se eligió a la familia de los Matri. Finalmente de entre ellos fue escogido Saúl hijo de Cis. Pero cuando lo buscaron, ¡había desaparecido!
1Sa 10:22 Entonces le preguntaron al SEÑOR: —¿Dónde está? Y el SEÑOR contestó: —Está escondido entre el equipaje.
1Sa 10:23 Así que lo encontraron y lo sacaron. Era tan alto que los demás apenas le llegaban al hombro.
1Sa 10:24 Luego Samuel dijo a todo el pueblo: «Este es el hombre que el SEÑOR ha escogido como su rey. ¡No hay nadie como él en todo Israel!». Y todo el pueblo gritó: «¡Viva el rey!».
1Sa 10:25 Después, Samuel le explicó al pueblo cuales eran los derechos y las obligaciones de un rey. Los escribió en un rollo y lo puso delante del SEÑOR. Luego Samuel envió al pueblo a sus casas.
1Sa 10:26 Cuando Saúl regresó a su casa en Guibeá lo acompañó un grupo de hombres a quienes Dios les había tocado el corazón.
1Sa 10:27 Sin embargo, había unos sinvergüenzas que se quejaban: «¿Cómo puede este hombre salvarnos?». Y lo despreciaban y se negaban a llevarle regalos; pero Saúl no les hizo caso. [Nahas, rey de los amonitas, había estado oprimiendo gravemente a los habitantes de Gad y de Rubén que vivían al oriente del río Jordán. Les sacó el ojo derecho a todos los israelitas que vivían allí, y no permitía que nadie viniera a rescatarlos. De hecho, de todos los israelitas que vivían al oriente del río Jordán, no había uno solo a quien Nahas no le hubiera sacado el ojo derecho. Pero había siete mil hombres que habían escapado de los amonitas y se habían establecido en Jabes de Galaad]* .

jueves, 3 de mayo de 2018

LECTURA BÍBLICA 3 DE MAYO

LECTURA PARA LA MAÑANA

MARCOS    10:17-34

Mar 10:17 Cuando Jesús estaba por emprender su camino a Jerusalén, un hombre se le acercó corriendo, se arrodilló y le preguntó: —Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?
Mar 10:18 —¿Por qué me llamas bueno? —preguntó Jesús —. Sólo Dios es verdaderamente bueno.
Mar 10:19 Pero, para contestar a tu pregunta, tú conoces los mandamientos: «No asesines; no cometas adulterio; no robes; no des falso testimonio; no estafes a nadie; honra a tu padre y a tu madre»*.
Mar 10:20 —Maestro —respondió el hombre—, he obedecido todos esos mandamientos desde que era joven.
Mar 10:21 Jesús miró al hombre y sintió profundo amor por él. —Hay una cosa que todavía no has hecho —le dijo —. Anda y vende todas tus posesiones y entrega el dinero a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Después ven y sígueme.
Mar 10:22 Al oír esto, el hombre puso cara larga y se fue triste porque tenía muchas posesiones.
Mar 10:23 Jesús miró a su alrededor y dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios!».
Mar 10:24 Los discípulos quedaron asombrados de sus palabras. Pero Jesús volvió a decir: «Queridos hijos, es muy difícil* entrar en el reino de Dios.
Mar 10:25 De hecho, ¡es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios!».
Mar 10:26 Los discípulos quedaron atónitos. —Entonces, ¿quién podrá ser salvo? —preguntaron.
Mar 10:27 Jesús los miró fijamente y dijo: —Humanamente hablando, es imposible, pero no para Dios. Con Dios, todo es posible.
Mar 10:28 Entonces Pedro comenzó a hablar. —Nosotros hemos dejado todo para seguirte —dijo.
Mar 10:29 —Así es —respondió Jesús—, y les aseguro que todo el que haya dejado casa o hermanos o hermanas o madre o padre o hijos o bienes por mi causa y por la Buena Noticia
Mar 10:30 recibirá ahora a cambio cien veces más el número de casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y bienes, junto con persecución. Y, en el mundo que vendrá, esa persona tendrá la vida eterna.
Mar 10:31 Pero muchos que ahora son los más importantes, en ese día serán los menos importantes, y aquellos que ahora parecen menos importantes, en ese día serán los más importantes.*
Mar 10:32 Subían rumbo a Jerusalén, y Jesús caminaba delante de ellos. Los discípulos estaban llenos de asombro y la gente que los seguía, abrumada de temor. Jesús tomó a los doce discípulos aparte y, una vez más, comenzó a describir todo lo que estaba por sucederle.
Mar 10:33 «Escuchen —les dijo—, subimos a Jerusalén, donde el Hijo del Hombre* será traicionado y entregado a los principales sacerdotes y a los maestros de la ley religiosa. Lo condenarán a muerte y lo entregarán a los romanos.*
Mar 10:34 Se burlarán de él, lo escupirán, lo azotarán con un látigo y lo matarán. Pero, después de tres días, resucitará».


2 CORINTIOS 2

2Co 2:1 Así que decidí que no les causaría tristeza con otra visita dolorosa.
2Co 2:2 Pues, si yo les causo tristeza, ¿quién me alegrará a mí? Por cierto, no será alguien a quien yo haya entristecido.
2Co 2:3 Por eso les escribí como lo hice, para que, cuando llegue, no me causen tristeza los mismos que deberían darme la más grande alegría. Seguramente, todos ustedes saben que mi alegría proviene de que estén alegres.
2Co 2:4 Escribí aquella carta con gran angustia, un corazón afligido y muchas lágrimas. No quise causarles tristeza, más bien quería que supieran cuánto amor tengo por ustedes.
2Co 2:5 No exagero cuando digo que el hombre que causó todos los problemas los lastimó más a todos ustedes que a mí.
2Co 2:6 La mayoría de ustedes se le opusieron, y eso ya fue suficiente castigo.
2Co 2:7 No obstante, ahora es tiempo de perdonarlo y consolarlo; de otro modo, podría ser vencido por el desaliento.
2Co 2:8 Así que ahora los insto a que reafirmen su amor por él.
2Co 2:9 Les escribí como lo hice para probarlos y ver si cumplirían mis instrucciones al pie de la letra.
2Co 2:10 Si ustedes perdonan a este hombre, yo también lo perdono. Y, cuando yo perdono lo que necesita ser perdonado, lo hago con la autoridad de Cristo en beneficio de ustedes,
2Co 2:11 para que Satanás no se aproveche de nosotros. Pues ya conocemos sus maquinaciones malignas.
2Co 2:12 Cuando llegué a la ciudad de Troas para predicar la Buena Noticia de Cristo, el Señor me abrió una puerta de oportunidad.
2Co 2:13 Pero no sentía paz, porque mi querido hermano Tito todavía no había llegado con un informe de ustedes. Así que me despedí y seguí hacia Macedonia para buscarlo.
2Co 2:14 Pero, ¡gracias a Dios!, él nos ha hecho sus cautivos y siempre nos lleva en triunfo en el desfile victorioso de Cristo. Ahora nos usa para difundir el conocimiento de Cristo por todas partes como un fragante perfume.
2Co 2:15 Nuestras vidas son la fragancia de Cristo que sube hasta Dios. Pero esta fragancia se percibe de una manera diferente por los que se salvan y los que se pierden.
2Co 2:16 Para los que se pierden, somos un espantoso olor de muerte y condenación. Pero, para aquellos que se salvan, somos un perfume que da vida. ¿Y quién es la persona adecuada para semejante tarea?
2Co 2:17 Ya ven, no somos como tantos charlatanes* que predican para provecho personal. Nosotros predicamos la palabra de Dios con sinceridad y con la autoridad de Cristo, sabiendo que Dios nos observa.


SALMO 97

Sal 97:1 ¡El SEÑOR es rey! ¡Que se goce la tierra! ¡Que se alegren las costas más lejanas!
Sal 97:2 Nubes oscuras lo rodean. La rectitud y la justicia son el cimiento de su trono.
Sal 97:3 Fuego se extiende delante de él y calcina a todos sus enemigos.
Sal 97:4 Sus relámpagos destellan por el mundo; la tierra lo ve y tiembla.
Sal 97:5 Las montañas se derriten como cera delante del SEÑOR, delante del Señor de toda la tierra.
Sal 97:6 Los cielos proclaman su justicia; toda nación ve su gloria.
Sal 97:7 Los que rinden culto a ídolos quedan deshonrados —todos los que se jactan de sus inútiles dioses —pues todos los dioses tienen que inclinarse ante él.
Sal 97:8 ¡Jerusalén* oyó y se alegró, y todas las ciudades de Judá están felices a causa de tu justicia, oh SEÑOR!
Sal 97:9 Pues tú, oh SEÑOR, eres supremo en toda la tierra, exaltado muy por encima de todos los dioses.
Sal 97:10 ¡Ustedes, los que aman al SEÑOR, odien el mal! Él protege la vida de sus justos y los rescata del poder de los perversos.
Sal 97:11 La luz brilla sobre los justos, y la alegría sobre los de corazón recto.
Sal 97:12 ¡Que todos los justos se alegren en el SEÑOR y alaben su santo nombre!

LECTURA PARA LA NOCHE

1 SAMUEL    6-8

1Sa 6:1 Así que el arca del SEÑOR permaneció en territorio filisteo por un total de siete meses.
1Sa 6:2 Entonces los filisteos mandaron llamar a sus sacerdotes y adivinos, y les preguntaron: —¿Qué debemos hacer con el arca del SEÑOR? Dígannos cómo devolverla a su propio país.
1Sa 6:3 —Devuelvan el arca del Dios de Israel junto con un regalo —les dijeron—. Envíen una ofrenda por la culpa, para que la plaga se detenga. Entonces, si se sanan, sabrán que fue la mano de Dios la que causó esta plaga.
1Sa 6:4 —¿Qué clase de ofrenda por la culpa debemos enviar? —preguntaron. Entonces les respondieron: —Ya que la plaga los hirió a ustedes y a sus cinco gobernantes, elaboren cinco tumores de oro y cinco ratas de oro como los que asolaron la tierra.
1Sa 6:5 Hagan estas cosas para demostrar su respeto al Dios de Israel. Tal vez entonces él deje de afligirlos a ustedes, a sus dioses y a su tierra.
1Sa 6:6 No sean tercos y rebeldes como lo fueron faraón y los egipcios. Cuando Dios terminó con ellos, estaban deseosos de dejar ir a Israel.
1Sa 6:7 »Así que construyan una carreta nueva y busquen dos vacas que acaben de tener cría. Asegúrense de que las vacas nunca hayan llevado yugo. Engánchenlas a la carreta, pero encierren sus becerros en un corral.
1Sa 6:8 Pongan el arca del SEÑOR en la carreta, y junto a ella coloquen un cofre con las ratas de oro y los tumores de oro que estarán enviando como ofrenda por la culpa. Después dejen que las vacas vayan por donde quieran.
1Sa 6:9 Si cruzan la frontera de nuestra tierra y van hacia Bet-semes, sabremos que fue el SEÑOR quien trajo este terrible desastre sobre nosotros. Si no la cruzan, sabremos que no fue la mano de Dios que causó esta plaga; más bien sucedió por pura casualidad.
1Sa 6:10 Así que llevaron a cabo las instrucciones. Engancharon dos vacas a la carreta y encerraron sus crías en un corral.
1Sa 6:11 Luego pusieron el arca del SEÑOR en la carreta junto con el cofre que contenía los tumores y las ratas de oro.
1Sa 6:12 Y efectivamente, las vacas, sin desviarse a ningún lado, siguieron directo por el camino hacia Bet-semes, mugiendo por todo el camino. Los gobernantes filisteos las siguieron hasta los límites de Bet-semes.
1Sa 6:13 Ahora bien, los habitantes de Bet-semes estaban cosechando trigo en el valle y, cuando vieron el arca, ¡se llenaron de alegría!
1Sa 6:14 La carreta entró en el campo de un hombre llamado Josué y se detuvo junto a una roca grande. Entonces la gente hizo pedazos la madera de la carreta para leña, mató a las dos vacas y las sacrificó al SEÑOR como ofrenda quemada.
1Sa 6:15 Varios hombres de la tribu de Leví levantaron de la carreta el arca del SEÑOR y el cofre —que contenía las ratas y los tumores de oro— y los pusieron sobre la roca grande. En ese día el pueblo de Bet-semes ofreció muchos sacrificios y ofrendas quemadas al SEÑOR.
1Sa 6:16 Los cinco gobernantes filisteos observaron todo esto y luego regresaron a Ecrón ese mismo día.
1Sa 6:17 Los cinco tumores de oro enviados por los filisteos al SEÑOR, como ofrenda por la culpa, eran regalos de los gobernantes de Asdod, Gaza, Ascalón, Gat y Ecrón.
1Sa 6:18 Las cinco ratas de oro representaban las cinco ciudades filisteas junto con sus aldeas vecinas, que eran controladas por los cinco gobernantes. La gran roca de Bet-semes, donde colocaron el arca del SEÑOR, todavía está en el campo de Josué como un testimonio de lo que sucedió allí.
1Sa 6:19 Pero el SEÑOR mató a setenta hombres* de Bet-semes porque miraron dentro del arca del SEÑOR. Y el pueblo hizo gran duelo por lo que el SEÑOR había hecho.
1Sa 6:20 «¿Quién puede estar en la presencia del SEÑOR, este Dios santo? —clamaron—. ¿Adónde podremos enviar el arca desde aquí?».
1Sa 6:21 Así que enviaron mensajeros a la gente de Quiriat-jearim y le dijeron: «Los filisteos han devuelto el arca del SEÑOR. ¡Vengan y llévensela!».
1Sa 7:1 Entonces los hombres de Quiriat-jearim fueron por el arca del SEÑOR. La llevaron a la casa de Abinadab que estaba en las laderas y comisionaron a su hijo Eleazar para que se encargara de ella.
1Sa 7:2 El arca permaneció en Quiriat-jearim mucho tiempo: veinte años en total. Durante ese tiempo todos los israelitas se lamentaron porque parecía que el SEÑOR los había abandonado.
1Sa 7:3 Entonces Samuel le dijo a todo el pueblo de Israel: «Si en realidad desean volver al SEÑOR, desháganse de sus dioses ajenos y de las imágenes de Astarot. Tomen la determinación de obedecer sólo al SEÑOR; entonces él los rescatará de los filisteos».
1Sa 7:4 Así que los israelitas se deshicieron de todas sus imágenes de Baal y de Astarot y adoraron únicamente al SEÑOR.
1Sa 7:5 Después Samuel les dijo: «Reúnan a todo Israel en Mizpa, y yo oraré al SEÑOR por ustedes».
1Sa 7:6 De manera que se reunieron en Mizpa y, en una gran ceremonia, sacaron agua de un pozo y la derramaron delante del SEÑOR. Asimismo no comieron durante todo el día y confesaron que habían pecado contra el SEÑOR. (Fue en Mizpa donde Samuel se convirtió en juez de Israel).
1Sa 7:7 Cuando los gobernantes filisteos se enteraron de que Israel se había reunido en Mizpa, movilizaron a su ejército y avanzaron. El miedo invadió a los israelitas cuando supieron que los filisteos se acercaban.
1Sa 7:8 «¡No dejes de rogarle al SEÑOR nuestro Dios que nos salve de los filisteos!», le suplicaron a Samuel.
1Sa 7:9 Entonces Samuel tomó un cordero y lo ofreció al SEÑOR como ofrenda quemada entera. Rogó al SEÑOR que ayudara a Israel, y el SEÑOR le contestó.
1Sa 7:10 Entonces, justo en el momento en que Samuel sacrificaba la ofrenda quemada, llegaron los filisteos para atacar a Israel. Pero ese día el SEÑOR habló con una poderosa voz de trueno desde el cielo y causó tal confusión entre los filisteos, que los israelitas los derrotaron.
1Sa 7:11 Los hombres de Israel los persiguieron desde Mizpa hasta un lugar abajo de Bet-car, matándolos a lo largo del camino.
1Sa 7:12 Luego Samuel tomó una piedra grande y la colocó entre las ciudades de Mizpa y Jesana.* La llamó Ebenezer (que significa «la piedra de ayuda») porque dijo: «¡Hasta aquí el SEÑOR nos ha ayudado!».
1Sa 7:13 De modo que los filisteos fueron sometidos y no volvieron a invadir a Israel por algún tiempo. Y durante toda la vida de Samuel la mano poderosa del SEÑOR se levantó contra los filisteos.
1Sa 7:14 Entonces fueron restituidas a Israel las aldeas cercanas a Ecrón y Gat que los filisteos habían tomado, junto con el resto del territorio que habían tomado de Israel. Y en esos días hubo paz entre los israelitas y los amorreos.
1Sa 7:15 Samuel continuó como juez de Israel por el resto de su vida.
1Sa 7:16 Cada año hacía un recorrido y estableció su tribunal, primero en Betel, luego en Gilgal y después en Mizpa. Juzgaba al pueblo de Israel en cada uno de estos lugares.
1Sa 7:17 Luego regresaba a su hogar en Ramá, donde también atendía otros casos. En Ramá, Samuel construyó un altar al SEÑOR.
1Sa 8:1 Cuando Samuel envejeció, nombró a sus hijos como jueces de Israel.
1Sa 8:2 Joel y Abías, sus hijos mayores, establecieron su corte en Beerseba.
1Sa 8:3 Pero ellos no eran como su padre, porque codiciaban el dinero; aceptaban sobornos y pervertían la justicia.
1Sa 8:4 Finalmente, todos los ancianos de Israel se reunieron en Ramá para hablar del asunto con Samuel.
1Sa 8:5 «Mira, Samuel —le dijeron—, ya eres anciano y tus hijos no son como tú. Danos un rey para que nos juzgue así como lo tienen las demás naciones».
1Sa 8:6 Samuel se disgustó con esta petición y fue al SEÑOR en busca de orientación.
1Sa 8:7 «Haz todo lo que te digan —le respondió el SEÑOR—, porque es a mí a quien rechazan y no a ti; ya no quieren que yo siga siendo su rey.
1Sa 8:8 Desde que los saqué de Egipto me han abandonado continuamente y han seguido a otros dioses. Y ahora te tratan a ti de la misma manera.
1Sa 8:9 Haz lo que te pidan, pero adviérteles seriamente acerca de la manera en que reinará sobre ellos un rey».
1Sa 8:10 Entonces Samuel transmitió la advertencia del SEÑOR al pueblo que pedía un rey.
1Sa 8:11 —Esta es la manera en que un rey gobernará sobre ustedes —les dijo—. El rey reclutará en el ejército a los hijos de ustedes y los asignará a los carros de guerra y a sus conductores, y los hará correr delante de sus carros.
1Sa 8:12 Algunos serán generales y capitanes del ejército,* otros serán obligados a arar y a cosechar los cultivos del rey, y otros harán las armas y el equipo para los carros de guerra.
1Sa 8:13 El rey tomará a las hijas de ustedes y las obligará a cocinar, a hornear y a hacer perfumes para él.
1Sa 8:14 Les quitará a ustedes lo mejor de sus campos, viñedos y huertos de olivos, y se los dará a sus oficiales.
1Sa 8:15 Tomará una décima parte de su grano y de sus cosechas de uvas y la repartirá entre sus oficiales y miembros de la corte.
1Sa 8:16 Les quitará sus esclavos y esclavas, y les exigirá lo mejor de sus ganados* y burros para su propio uso.
1Sa 8:17 Les exigirá la décima parte de sus rebaños, y ustedes serán sus esclavos.
1Sa 8:18 Cuando llegue ese día, suplicarán alivio de este rey que ahora piden, pero entonces el SEÑOR no los ayudará.
1Sa 8:19 Sin embargo, el pueblo se negó a escuchar la advertencia de Samuel. —Aun así, todavía queremos un rey —dijeron ellos—.
1Sa 8:20 Nuestro deseo es ser como las naciones que nos rodean. El rey nos juzgará y será nuestro líder en las batallas.
1Sa 8:21 Así que Samuel le repitió al SEÑOR lo que el pueblo dijo,
1Sa 8:22 y el SEÑOR respondió: «Haz lo que te piden y dales un rey». Entonces Samuel estuvo de acuerdo y los envió a sus casas.

miércoles, 2 de mayo de 2018

LECTURA BÍBLICA 2 DE MAYO

LECTURA PARA LA MAÑANA

MARCOS    10:1-16

Mar 10:1 Luego Jesús salió de Capernaúm, descendió a la región de Judea y entró en la zona que está al este del río Jordán. Una vez más, las multitudes lo rodearon, y él les enseñaba como de costumbre.
Mar 10:2 Unos fariseos se acercaron y trataron de tenderle una trampa con la siguiente pregunta: —¿Está bien permitir que un hombre se divorcie de su esposa?
Mar 10:3 Jesús les contestó con otra pregunta: —¿Qué dijo Moisés en la ley sobre el divorcio?
Mar 10:4 —Bueno, él lo permitió —contestaron —. Dijo que un hombre puede darle a su esposa un aviso de divorcio por escrito y despedirla.*
Mar 10:5 Pero Jesús respondió: —Moisés escribió ese mandamiento sólo como una concesión ante la dureza del corazón de ustedes.
Mar 10:6 Pero, desde el principio de la creación, “Dios los hizo hombre y mujer”.*
Mar 10:7 Esto explica por qué “un hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa,*
Mar 10:8 y los dos se convierten en uno solo”*. Como ya no son dos sino uno,
Mar 10:9 que nadie separe lo que Dios ha unido.
Mar 10:10 Más tarde, cuando quedó a solas con sus discípulos en la casa, ellos sacaron el tema de nuevo.
Mar 10:11 Él les dijo: «El que se divorcia de su esposa y se casa con otra comete adulterio contra ella.
Mar 10:12 Y, si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio».
Mar 10:13 Cierto día, algunos padres llevaron a sus niños a Jesús para que los tocara y los bendijera, pero los discípulos regañaron a los padres por molestarlo.
Mar 10:14 Cuando Jesús vio lo que sucedía, se enojó con sus discípulos y les dijo: «Dejen que los niños vengan a mí. ¡No los detengan! Pues el reino de Dios pertenece a los que son como estos niños.
Mar 10:15 Les digo la verdad, el que no reciba el reino de Dios como un niño nunca entrará en él».
Mar 10:16 Entonces tomó a los niños en sus brazos y después de poner sus manos sobre la cabeza de ellos, los bendijo.


2 CORINTIOS 1:12-24

2Co 1:12 Podemos decir con confianza y con una conciencia limpia que, en todos nuestros asuntos, hemos vivido en santidad* y con una sinceridad dadas por Dios. Hemos dependido de la gracia de Dios y no de nuestra propia sabiduría humana. Ésa es la forma en que nos hemos comportado ante el mundo y en especial con ustedes.
2Co 1:13 Nuestras cartas fueron transparentes, y no hay nada escrito entre líneas ni nada que no puedan entender. Espero que algún día nos entiendan plenamente,
2Co 1:14 aunque por ahora no nos entiendan. Entonces, en el día que el Señor Jesús* regrese, estarán orgullosos de nosotros de la misma manera que nosotros estamos orgullosos de ustedes.
2Co 1:15 Como estaba tan seguro de su comprensión y confianza, quise darles una doble bendición al visitarlos dos veces:
2Co 1:16 primero, de camino a Macedonia y, otra vez al regresar de Macedonia.* Luego podrían ayudarme a seguir mi viaje a Judea.
2Co 1:17 Tal vez se pregunten por qué cambié de planes. ¿Acaso piensan que hago mis planes a la ligera? ¿Piensan que soy como la gente del mundo que dice «sí» cuando en realidad quiere decir «no»?
2Co 1:18 Tan cierto como que Dios es fiel, nuestra palabra a ustedes no oscila entre el «sí» y el «no».
2Co 1:19 Pues Jesucristo, el Hijo de Dios, no titubea entre el «sí» y el «no». Él es aquél de quien Silas,* Timoteo y yo les predicamos, y siendo el «sí» definitivo de Dios, él siempre hace lo que dice.
2Co 1:20 Pues todas las promesas de Dios se cumplieron en Cristo con un resonante «¡sí!». Y, por medio de Cristo, nuestro «amén» (que significa «sí») se eleva a Dios para su gloria.
2Co 1:21 Es Dios quien nos capacita, junto con ustedes, para estar firmes por Cristo. Él nos comisionó
2Co 1:22 y nos identificó como suyos al poner al Espíritu Santo en nuestro corazón como un anticipo que garantiza todo lo que él nos prometió.
2Co 1:23 Ahora pongo a Dios por testigo de que les digo la verdad. La razón por la cual no regresé a Corinto fue para ahorrarles una severa reprimenda.
2Co 1:24 Pero eso no significa que queramos dominarlos al decirles cómo poner en práctica su fe. Queremos trabajar junto con ustedes para que estén llenos de alegría, porque es por medio de su propia fe que se mantienen firmes.


SALMO 96

Sal 96:1 ¡Canten al SEÑOR una nueva canción! ¡Qué toda la tierra cante al SEÑOR!
Sal 96:2 Canten al SEÑOR, alaben su nombre; cada día anuncien las buenas noticias de que él salva.
Sal 96:3 Anuncien sus gloriosas obras entre las naciones; cuéntenles a todos las cosas asombrosas que él hace.
Sal 96:4 ¡Grande es el SEÑOR! ¡Es el más digno de alabanza! A él hay que temer por sobre todos los dioses.
Sal 96:5 Los dioses de las otras naciones no son más que ídolos, ¡pero el SEÑOR hizo los cielos!
Sal 96:6 Honor y majestad lo rodean; fuerza y belleza llenan su santuario.
Sal 96:7 Oh naciones del mundo, reconozcan al SEÑOR; reconozcan que el SEÑOR es fuerte y glorioso.
Sal 96:8 ¡Den al SEÑOR la gloria que merece! Lleven ofrendas y entren en sus atrios.
Sal 96:9 Adoren al SEÑOR en todo su santo esplendor; que toda la tierra tiemble delante de él.
Sal 96:10 Digan a todas las naciones: «¡El SEÑOR reina!». El mundo permanece firme y no puede ser sacudido. Él juzgará a todos los pueblos con imparcialidad.
Sal 96:11 ¡Que los cielos se alegren, y la tierra se goce! ¡Que el mar y todo lo que contiene exclamen sus alabanzas!
Sal 96:12 ¡Que los campos y sus cultivos estallen de alegría! Que los árboles del bosque susurren con alabanza
Sal 96:13 delante del SEÑOR, ¡porque él viene! Viene a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia y a las naciones con su verdad.

LECTURA PARA LA NOCHE

1 SAMUEL    3-5

1Sa 3:1 Mientras tanto, el niño Samuel servía al SEÑOR ayudando a Elí. Ahora bien, en esos días los mensajes del SEÑOR eran muy escasos y las visiones eran poco comunes.
1Sa 3:2 Una noche, Elí, que para entonces estaba casi ciego, ya se había acostado.
1Sa 3:3 La lámpara de Dios aún no se había apagado, y Samuel estaba dormido en el tabernáculo* cerca del arca de Dios.
1Sa 3:4 De pronto el SEÑOR llamó: —¡Samuel! —Sí —respondió Samuel—. ¿Qué quiere?
1Sa 3:5 Se levantó y corrió hasta donde estaba Elí. —Aquí estoy. ¿Me llamó usted? —Yo no te llamé —dijo Elí—. Vuelve a la cama. Entonces, Samuel se volvió a acostar.
1Sa 3:6 Luego, el SEÑOR volvió a llamar: —¡Samuel! Nuevamente Samuel se levantó y fue a donde estaba Elí. —Aquí estoy. ¿Me llamó usted? —Yo no te llamé, hijo mío —respondió Elí—. Vuelve a la cama.
1Sa 3:7 Samuel todavía no conocía al SEÑOR, porque nunca antes había recibido un mensaje de él.
1Sa 3:8 Así que el SEÑOR llamó por tercera vez, y una vez más Samuel se levantó y fue a donde estaba Elí. —Aquí estoy. ¿Me llamó usted? En ese momento Elí se dio cuenta de que era el SEÑOR quien llamaba al niño.
1Sa 3:9 Entonces le dijo a Samuel: —Ve y acuéstate de nuevo y, si alguien vuelve a llamarte, di: “Habla, SEÑOR, que tu siervo escucha”. Así que Samuel volvió a su cama.
1Sa 3:10 Y el SEÑOR vino y llamó igual que antes: —¡Samuel! ¡Samuel! Y Samuel respondió: —Habla, que tu siervo escucha.
1Sa 3:11 Entonces el SEÑOR le dijo a Samuel: —Estoy por hacer algo espantoso en Israel.
1Sa 3:12 Llevaré a cabo todas mis amenazas contra Elí y su familia, de principio a fin.
1Sa 3:13 Le advertí que viene juicio sobre su familia para siempre, porque sus hijos blasfeman a Dios* y él no los ha disciplinado.
1Sa 3:14 Por eso juré que los pecados de Elí y los de sus hijos jamás serán perdonados ni por medio de sacrificios ni ofrendas.
1Sa 3:15 Entonces Samuel se quedó en la cama hasta la mañana; luego se levantó y abrió las puertas del tabernáculo,* como de costumbre. Tenía miedo de contarle a Elí lo que el SEÑOR le había dicho.
1Sa 3:16 Pero Elí lo llamó: —Samuel, hijo mío. —Aquí estoy —respondió Samuel.
1Sa 3:17 —¿Qué te dijo el SEÑOR? Dímelo todo. ¡Y que el SEÑOR te castigue, y aun te mate, si me ocultas algo!
1Sa 3:18 Entonces Samuel le contó todo a Elí; no le ocultó nada. —Es la voluntad del SEÑOR —respondió Elí—. Que él haga lo que mejor le parezca.
1Sa 3:19 El SEÑOR estaba con Samuel mientras crecía, y todo lo que Samuel decía se cumplía.
1Sa 3:20 Entonces todo Israel, desde Dan en el norte hasta Beerseba en el sur, supo que Samuel había sido confirmado como profeta del SEÑOR.
1Sa 3:21 El SEÑOR siguió apareciéndose en Silo y le daba mensajes a Samuel allí en el tabernáculo.
1Sa 4:1 Y las palabras de Samuel llegaban a todo el pueblo de Israel. En aquel tiempo, Israel estaba en guerra con los filisteos. El ejército israelita acampaba cerca de Ebenezer y los filisteos estaban en Afec.
1Sa 4:2 Los filisteos atacaron al ejército de Israel y lo derrotaron matando a cuatro mil hombres.
1Sa 4:3 Terminada la batalla, las tropas se retiraron a su campamento, y los ancianos de Israel se preguntaban: «¿Por qué permitió el SEÑOR que los filisteos nos derrotaran?». Después dijeron: «Traigamos de Silo el arca del pacto del SEÑOR. Si la llevamos con nosotros a la batalla, nos salvará* de nuestros enemigos».
1Sa 4:4 Así que enviaron hombres a Silo para que trajeran el arca del pacto del SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, quien está entronizado entre los querubines. Los hijos de Elí, Ofni y Finees, también estaban allí con el arca del pacto de Dios.
1Sa 4:5 Cuando los israelitas vieron que el arca del pacto del SEÑOR llegaba al campamento, ¡su grito de alegría fue tan fuerte que hizo temblar la tierra!
1Sa 4:6 «¿Qué estará pasando? —se preguntaron los filisteos—. ¿Qué es todo ese griterío en el campamento de los hebreos?». Cuando les dijeron que era porque el arca del SEÑOR había llegado al campamento,
1Sa 4:7 entraron en pánico. «¡Los dioses han* llegado a su campamento! —exclamaron—. ¡Esto es un desastre! ¡Nunca antes nos hemos enfrentado a algo así!
1Sa 4:8 ¡Socorro! ¿Quién podrá librarnos de los dioses poderosos de Israel? Son los mismos dioses que destruyeron a los egipcios con plagas cuando Israel estaba en el desierto.
1Sa 4:9 ¡Filisteos, peleen como nunca antes! ¡Si no lo hacen, seremos esclavos de los hebreos así como ellos han sido esclavos nuestros! ¡Peleen como hombres!».
1Sa 4:10 Así que los filisteos pelearon con desesperación, y de nuevo derrotaron a Israel. La matanza fue grande; ese día murieron treinta mil soldados israelitas. Los sobrevivientes dieron la vuelta y huyeron, cado uno a su carpa.
1Sa 4:11 Entonces los filisteos capturaron el arca de Dios y mataron a Ofni y a Finees, los dos hijos de Elí.
1Sa 4:12 Un hombre de la tribu de Benjamín corrió desde el campo de batalla y, más tarde ese mismo día, llegó a Silo. Había rasgado su ropa y echado polvo sobre su cabeza en señal de dolor.
1Sa 4:13 Elí esperaba junto al camino para oír noticias de la batalla, pues estaba tan preocupado por la seguridad del arca de Dios que le temblaba el corazón. Cuando llegó el mensajero y contó lo que había sucedido, un clamor resonó por todo el pueblo.
1Sa 4:14 «¿A qué se debe todo ese ruido?», preguntó Elí. Entonces el mensajero corrió a donde estaba Elí,
1Sa 4:15 quien tenía noventa y ocho años de edad y ya estaba ciego,
1Sa 4:16 y le dijo: —Acabo de llegar del campo de batalla; estuve allí hoy mismo. —¿Qué pasó, hijo mío? —preguntó Elí.
1Sa 4:17 —Israel fue derrotado por los filisteos —le contestó el mensajero—. Masacraron a la gente, también mataron a sus dos hijos, Ofni y Finees, y capturaron el arca de Dios.
1Sa 4:18 Cuando el mensajero mencionó lo que había sucedido al arca de Dios, Elí cayó de espaldas de su asiento junto a la puerta. Se quebró la nuca y murió, porque era viejo y demasiado gordo. Durante cuarenta años había sido el juez de Israel.
1Sa 4:19 La nuera de Elí, esposa de Finees, estaba embarazada y próxima a dar a luz. Cuando se enteró de que habían capturado el arca de Dios y que su suegro y su esposo habían muerto, entró en trabajo de parto y dio a luz.
1Sa 4:20 Ella murió después del parto, pero antes de que muriera las parteras trataron de animarla. «No tengas miedo —le dijeron—. ¡Tienes un varón!». Pero ella no contestó ni les prestó atención.
1Sa 4:21 Al niño le puso por nombre Icabod (que significa «¿dónde está la gloria?») porque dijo: «La gloria de Israel se ha ido». Le puso ese nombre porque el arca de Dios había sido capturada y porque murieron su suegro y su esposo.
1Sa 4:22 Y luego dijo: «La gloria se ha ido de Israel, porque el arca de Dios ha sido capturada».
1Sa 5:1 Después de que los filisteos capturaran el arca de Dios, la llevaron del campo de batalla en Ebenezer hasta la ciudad de Asdod.
1Sa 5:2 Llevaron el arca de Dios al templo del dios Dagón y la pusieron junto a una estatua de Dagón.
1Sa 5:3 Pero cuando los ciudadanos de Asdod fueron a verla a la mañana siguiente, ¡la estatua de Dagón había caído boca abajo delante del arca del SEÑOR! Así que levantaron a Dagón y nuevamente lo colocaron en su lugar.
1Sa 5:4 Pero temprano al día siguiente sucedió lo mismo: de nuevo Dagón había caído boca abajo frente al arca del SEÑOR. Esta vez su cabeza y sus manos se habían quebrado y estaban a la entrada; sólo el tronco de su cuerpo quedó intacto.
1Sa 5:5 Por eso, hasta el día de hoy, ni los sacerdotes de Dagón ni nadie más que entra al templo de Dagón, en Asdod, pisan el umbral.
1Sa 5:6 Entonces la mano dura del SEÑOR hirió a la gente de Asdod y de las aldeas cercanas con una plaga de tumores.*
1Sa 5:7 Cuando el pueblo se dio cuenta de lo que sucedía, exclamó: «¡No podemos quedarnos con el arca del Dios de Israel ni un minuto más! ¡Él está en contra de nosotros! Todos seremos destruidos junto con Dagón, nuestro dios».
1Sa 5:8 De modo que convocaron a los gobernantes de las ciudades filisteas y les preguntaron: —¿Qué debemos hacer con el arca del Dios de Israel? Los gobernantes deliberaron y contestaron: —Trasládenla a la ciudad de Gat. Así que trasladaron el arca del Dios de Israel a Gat.
1Sa 5:9 Pero cuando el arca llegó a Gat, la mano dura del SEÑOR cayó sobre sus hombres, jóvenes y mayores; los hirió con una plaga de tumores, y hubo gran pánico.
1Sa 5:10 Entonces enviaron el arca de Dios a la ciudad de Ecrón, pero cuando los habitantes de Ecrón vieron que se acercaba, clamaron: «¡Traen el arca del Dios de Israel a nuestra ciudad para matarnos a nosotros también!».
1Sa 5:11 Entonces el pueblo volvió a llamar a los gobernantes filisteos y les suplicó: «¡Por favor, regresen el arca del Dios de Israel a su propio país, o nos matará* a todos!». Pues ya había comenzado la plaga mortal enviada por Dios, y un gran temor se apoderaba del pueblo.
1Sa 5:12 Los que no morían, sufrían de tumores; y el clamor del pueblo ascendió al cielo.

martes, 1 de mayo de 2018

LECTURA BÍBLICA 1 DE MAYO

LECTURA PARA LA MAÑANA

MARCOS    9:33-50

Mar 9:33 Después de llegar a Capernaúm e instalarse en una casa, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Qué venían conversando en el camino?».
Mar 9:34 Pero ellos no le contestaron porque venían discutiendo sobre quién de ellos era el más importante.
Mar 9:35 Jesús se sentó y llamó a los doce discípulos y dijo: «Quien quiera ser el primero, debe tomar el último lugar y ser el sirviente de todos los demás».
Mar 9:36 Entonces puso a un niño pequeño en medio de ellos. Y, tomándolo en sus brazos, les dijo:
Mar 9:37 «Todo el que recibe de mi parte* a un niño pequeño como éste me recibe a mí, y todo el que me recibe, no sólo me recibe a mí, sino también a mi Padre, quien me envió».
Mar 9:38 Juan le dijo a Jesús: —Maestro, vimos a alguien usar tu nombre para expulsar demonios, pero le dijimos que no lo hiciera, porque no pertenece a nuestro grupo.
Mar 9:39 —¡No lo detengan! —dijo Jesús —. Nadie que haga un milagro en mi nombre podrá luego hablar mal de mí.
Mar 9:40 Todo el que no está en contra de nosotros está a nuestro favor.
Mar 9:41 Si alguien les da a ustedes incluso un vaso de agua porque pertenecen al Mesías, les digo la verdad, esa persona ciertamente será recompensada.
Mar 9:42 »Pero, si tú haces que uno de estos pequeños que confían en mí caiga en pecado, sería mejor que te arrojaran al mar con una gran piedra de molino atada al cuello.
Mar 9:43 Si tu mano te hace pecar, córtatela. Es preferible entrar en la vida eterna con una sola mano que en el fuego inextinguible del infierno* con las dos manos.*
Mar 9:44 -.-
Mar 9:45 Si tu pie te hace pecar, córtatelo. Es preferible entrar en la vida eterna con un solo pie que ser arrojado al infierno con los dos pies.*
Mar 9:46 -.-
Mar 9:47 Y, si tu ojo te hace pecar, sácatelo. Es preferible entrar en el reino de Dios con un solo ojo que tener los dos ojos y ser arrojado al infierno,
Mar 9:48 “donde los gusanos nunca mueren y el fuego nunca se apaga”*.
Mar 9:49 »Pues cada uno será probado con fuego.*
Mar 9:50 La sal es buena para condimentar. Pero, si pierde su sabor, ¿cómo la harán salada de nuevo? Entre ustedes deben tener las cualidades de la sal y vivir en paz unos con otros.




2 CORINTIOS 1:1-11

2Co 1:1 Yo, Pablo, elegido por la voluntad de Dios para ser un apóstol de Cristo Jesús, escribo esta carta junto con nuestro hermano Timoteo. Va dirigida a la iglesia de Dios en Corinto y a todo su pueblo santo que está en toda Grecia.*
2Co 1:2 Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les den gracia y paz.
2Co 1:3 Toda la alabanza sea para Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Dios es nuestro Padre misericordioso y la fuente de todo consuelo.
2Co 1:4 Él nos consuela en todas nuestras dificultades para que nosotros podamos consolar a otros. Cuando otros pasen por dificultades, podremos ofrecerles el mismo consuelo que Dios nos ha dado a nosotros.
2Co 1:5 Pues, cuanto más sufrimos por Cristo, tanto más Dios nos colmará de su consuelo por medio de Cristo.
2Co 1:6 Aun cuando estamos abrumados por dificultades, ¡es para el consuelo y la salvación de ustedes! Pues, cuando nosotros somos consolados, ciertamente los consolaremos a ustedes. Entonces pueden soportar con paciencia los mismos sufrimientos que nosotros.
2Co 1:7 Tenemos la plena confianza de que, al participar ustedes de nuestros sufrimientos, también tendrán parte del consuelo que Dios nos da.
2Co 1:8 Amados hermanos, pensamos que tienen que estar al tanto de las dificultades que hemos atravesado en la provincia de Asia. Fuimos oprimidos y agobiados más allá de nuestra capacidad de aguantar y hasta pensamos que no saldríamos con vida.
2Co 1:9 De hecho, esperábamos morir. Pero, como resultado, dejamos de confiar en nosotros mismos y aprendimos a confiar sólo en Dios, quien resucita a los muertos.
2Co 1:10 Y efectivamente él nos rescató del peligro mortal y volverá a hacerlo de nuevo. Hemos depositado nuestra confianza en Dios, y él seguirá rescatándonos.
2Co 1:11 Y ustedes nos están ayudando al orar por nosotros. Entonces mucha gente dará gracias porque Dios contestó bondadosamente tantas oraciones por nuestra seguridad.




SALMO 95

Sal 95:1 ¡Vengan, cantemos al SEÑOR! Aclamemos con alegría a la Roca de nuestra salvación.
Sal 95:2 Acerquémonos a él con acción de gracias. Cantémosle salmos de alabanza,
Sal 95:3 porque el SEÑOR es Dios grande, un gran Rey sobre todos los dioses.
Sal 95:4 En sus manos sostiene las profundidades de la tierra y las montañas más imponentes.
Sal 95:5 El mar le pertenece, pues él lo creó; sus manos también formaron la tierra firme.
Sal 95:6 Vengan, adoremos e inclinémonos. Arrodillémonos delante del SEÑOR, nuestro creador,
Sal 95:7 porque él es nuestro Dios. Somos el pueblo que él vigila, el rebaño a su cuidado. ¡Si tan sólo escucharan hoy su voz!
Sal 95:8 El SEÑOR dice: «No endurezcan el corazón como Israel en Meriba, como lo hizo el pueblo en el desierto de Masá.
Sal 95:9 Allí sus antepasados me tentaron y pusieron a prueba mi paciencia, a pesar de haber visto todo lo que hice.
Sal 95:10 Durante cuarenta años estuve enojado con ellos y dije: “Son un pueblo cuyo corazón se aleja de mí; rehúsan hacer lo que les digo”.
Sal 95:11 Así que en mi enojo juré: “Ellos nunca entrarán a mi lugar de descanso”».

LECTURA PARA LA NOCHE

1 SAMUEL    1-2

1Sa 1:1 Había un hombre llamado Elcana que vivía en Ramá, en la región de Zuf* ubicada en la zona montañosa de Efraín. Era hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de Tohu, hijo de Zuf, de la tribu de Efraín.
1Sa 1:2 Elcana tenía dos esposas: Ana y Penina. Penina tenía hijos, pero Ana no.
1Sa 1:3 Cada año Elcana viajaba a la ciudad de Silo para adorar al SEÑOR de los Ejércitos Celestiales y ofrecerle sacrificios en el tabernáculo. Los sacerdotes del SEÑOR en ese tiempo eran los dos hijos de Elí: Ofni y Finees.
1Sa 1:4 Cuando Elcana presentaba su sacrificio, les daba porciones de esa carne a Penina y a cada uno de sus hijos.
1Sa 1:5 Sin embargo, a Ana, aunque la amaba, sólo le daba una porción selecta* porque el SEÑOR no le había dado hijos.
1Sa 1:6 De manera que Penina se mofaba y se reía de Ana porque el SEÑOR no le había permitido tener hijos.
1Sa 1:7 Año tras año sucedía lo mismo, Penina se burlaba de Ana mientras iban al tabernáculo.* En cada ocasión, Ana terminaba llorando y ni siquiera quería comer.
1Sa 1:8 «¿Por qué lloras, Ana? —le preguntaba Elcana—. ¿Por qué no comes? ¿Por qué estás desanimada? ¿Sólo por no tener hijos? Me tienes a mí, ¿acaso no es mejor que tener diez hijos?».
1Sa 1:9 Una vez, después de comer lo que fue ofrecido como sacrificio en Silo, Ana se levantó y fue a orar. El sacerdote Elí estaba sentado en su lugar de costumbre junto a la entrada del tabernáculo.*
1Sa 1:10 Ana, con una profunda angustia, lloraba amargamente mientras oraba al SEÑOR
1Sa 1:11 e hizo el siguiente voto: «Oh SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, si miras mi dolor y contestas mi oración y me das un hijo, entonces te lo devolveré. Él será tuyo durante toda su vida, y como señal de que fue dedicado al SEÑOR, nunca se le cortará el cabello».*
1Sa 1:12 Mientras Ana oraba al SEÑOR, Elí la observaba
1Sa 1:13 y la veía mover los labios. Pero como no oía ningún sonido, pensó que estaba ebria.
1Sa 1:14 —¿Tienes que venir borracha? —le reclamó—. ¡Abandona el vino!
1Sa 1:15 —¡Oh no, Señor! —respondió ella—. No he bebido vino ni nada más fuerte. Pero como estoy muy desanimada, derramaba ante el SEÑOR lo que hay en mi corazón.
1Sa 1:16 ¡No piense que soy una mujer perversa! Pues he estado orando debido a mi gran angustia y a mi profundo dolor.
1Sa 1:17 —En ese caso —le dijo Elí—, ¡ve en paz! Que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido.
1Sa 1:18 —¡Oh, muchas gracias! —exclamó ella. Así que se fue, comenzó a comer de nuevo y ya no estuvo triste.
1Sa 1:19 Temprano a la mañana siguiente, la familia se levantó y una vez más fue a adorar al SEÑOR. Después regresaron a su casa en Ramá. Ahora bien, cuando Elcana se acostó con Ana, el SEÑOR se acordó de la súplica de ella,
1Sa 1:20 y a su debido tiempo dio a luz un hijo a quien le puso por nombre Samuel,* porque dijo: «Se lo pedí al SEÑOR».
1Sa 1:21 Al año siguiente, Elcana y su familia hicieron su viaje anual para ofrecer sacrificio al SEÑOR.
1Sa 1:22 Pero Ana no los acompañó y le dijo a su esposo: —Esperemos hasta que el niño sea destetado. Entonces lo llevaré al tabernáculo y lo dejaré allí con el SEÑOR para siempre.*
1Sa 1:23 —Haz lo que mejor te parezca —acordó Elcana—. Quédate aquí por ahora, y que el SEÑOR te ayude a cumplir tu promesa. Así que ella se quedó en casa y amamantó al niño hasta que lo destetó.
1Sa 1:24 Cuando el niño fue destetado, Ana lo llevó al tabernáculo en Silo. Ellos llevaron un toro de tres años* para el sacrificio, una canasta* de harina y un poco de vino.
1Sa 1:25 Después de sacrificar el toro, llevaron al niño a Elí.
1Sa 1:26 «Señor, ¿se acuerda de mí? —preguntó Ana—. Soy la mujer que estuvo aquí hace varios años orando al SEÑOR.
1Sa 1:27 Le pedí al SEÑOR que me diera este niño, y él concedió mi petición.
1Sa 1:28 Ahora se lo entrego al SEÑOR, y le pertenecerá a él toda su vida». Y allí ellos* adoraron al SEÑOR.
1Sa 2:1 Luego Ana oró: «¡Mi corazón se alegra en el SEÑOR! El SEÑOR me ha fortalecido.* Ahora tengo una respuesta para mis enemigos; me alegro porque tú me rescataste.
1Sa 2:2 ¡Nadie es santo como el SEÑOR! Aparte de ti, no hay nadie; no hay Roca como nuestro Dios.
1Sa 2:3 »¡Dejen de ser tan orgullosos y altaneros! ¡No hablen con tanta arrogancia! Pues el SEÑOR es un Dios que sabe lo que han hecho; él juzgará sus acciones.
1Sa 2:4 El arco de los poderosos está quebrado, y los que tropezaban ahora son fuertes.
1Sa 2:5 Los que estaban bien alimentados ahora tienen hambre, y los que se morían de hambre ahora están saciados. La mujer que no podía tener hijos ahora tiene siete, y la mujer con muchos hijos se consume.
1Sa 2:6 El SEÑOR da tanto la muerte como la vida; a unos baja a la tumba* y a otros levanta.
1Sa 2:7 El SEÑOR hace a algunos pobres y a otros ricos; a unos derriba y a otros levanta.
1Sa 2:8 Él levanta al pobre del polvo y al necesitado del basurero. Los pone entre los príncipes y los coloca en los asientos de honor. Pues toda la tierra pertenece al SEÑOR, y él puso en orden el mundo.
1Sa 2:9 »Él protegerá a sus fieles, pero los perversos desaparecerán en la oscuridad. Nadie tendrá éxito sólo por la fuerza.
1Sa 2:10 Los que pelean contra el SEÑOR, serán destrozados. Él retumba contra ellos desde el cielo; el SEÑOR juzga en toda la tierra. Él da poder a su rey; aumenta la fuerza* de su ungido».
1Sa 2:11 Después Elcana regresó a su casa en Ramá sin Samuel, y el niño servía al SEÑOR como ayudante del sacerdote Elí.
1Sa 2:12 Ahora bien, los hijos de Elí eran unos sinvergüenzas que no le tenían respeto al SEÑOR
1Sa 2:13 ni a sus obligaciones sacerdotales. Cada vez que alguien ofrecía un sacrificio, los hijos de Elí enviaban a un sirviente con un tenedor grande de tres dientes. Mientras la carne del animal sacrificado aún se cocía,
1Sa 2:14 el sirviente metía el tenedor en la olla y exigía que todo lo que sacara con el tenedor fuera entregado a los hijos de Elí. Así trataban a todos los israelitas que llegaban a Silo para adorar.
1Sa 2:15 Algunas veces el sirviente llegaba aun antes de que la grasa del animal fuera quemada sobre el altar. Exigía carne cruda antes de que hubiera sido cocida, para poder asarla.
1Sa 2:16 Si el hombre que ofrecía el sacrificio respondía: «Toma toda la que quieras, pero sólo después de quemarse la grasa», el sirviente insistía: «No, dámela ahora o la tomaré por la fuerza».
1Sa 2:17 Así que el pecado de estos jóvenes era muy serio ante los ojos del SEÑOR, porque trataban las ofrendas del SEÑOR con desprecio.
1Sa 2:18 Pero Samuel, aunque era sólo un niño, servía al SEÑOR; vestía una túnica de lino como la del sacerdote.*
1Sa 2:19 Cada año su madre le hacía un pequeño abrigo y se lo llevaba cuando iba con su esposo para el sacrificio.
1Sa 2:20 Antes de que ellos regresaran a su casa, Elí bendecía a Elcana y a su esposa diciendo: «Que el SEÑOR les dé otros hijos para que tomen el lugar de este que ella entregó al SEÑOR»* .
1Sa 2:21 Entonces el SEÑOR le dio a Ana tres hijos y dos hijas. Entre tanto, Samuel crecía en la presencia del SEÑOR.
1Sa 2:22 Ahora bien, Elí era muy viejo, pero estaba consciente de lo que sus hijos le hacían al pueblo de Israel. Por ejemplo, sabía que sus hijos seducían a las jóvenes que ayudaban a la entrada del tabernáculo.*
1Sa 2:23 Elí les dijo: «He oído lo que la gente dice acerca de las cosas perversas que ustedes hacen. ¿Por qué siguen pecando?
1Sa 2:24 ¡Basta, hijos míos! Los comentarios que escucho del pueblo del SEÑOR no son buenos.
1Sa 2:25 Si alguien peca contra otra persona, Dios puede* mediar por el culpable. Pero si alguien peca contra el SEÑOR, ¿quién podrá interceder?». Sin embargo, los hijos de Elí no hicieron caso a su padre, porque el SEÑOR ya había decidido quitarles la vida.
1Sa 2:26 Mientras tanto, el niño Samuel crecía en estatura física y en el favor del SEÑOR y en el de toda la gente.
1Sa 2:27 Cierto día un hombre de Dios vino a Elí y le dio el siguiente mensaje del SEÑOR: «Cuando el pueblo de Israel era esclavo en Egipto, yo me revelé* a tus antepasados.
1Sa 2:28 Elegí a tu antepasado* Aarón de entre todas las tribus de Israel para que fuera mi sacerdote, ofreciera sacrificios sobre mi altar, quemara incienso y vistiera el chaleco sacerdotal,* cuando me servía. Y les asigné las ofrendas de los sacrificios a ustedes, los sacerdotes.
1Sa 2:29 Entonces, ¿por qué menosprecian mis sacrificios y ofrendas? ¿Por qué les das más honor a tus hijos que a mí? ¡Pues tú y ellos han engordado con lo mejor de las ofrendas de mi pueblo Israel!
1Sa 2:30 »Por lo tanto, el SEÑOR, Dios de Israel, dice: prometí que los de tu rama de la tribu de Leví* me servirían siempre como sacerdotes. Sin embargo, honraré a los que me honran y despreciaré a los que me menosprecian.
1Sa 2:31 Llegará el tiempo cuando pondré fin a tu familia para que ya no me sirva como sacerdotes. Todos los miembros de tu familia morirán antes de tiempo; ninguno llegará a viejo.
1Sa 2:32 Con envidia mirarás cuando derrame prosperidad sobre el pueblo de Israel, pero ningún miembro de tu familia jamás cumplirá sus días.
1Sa 2:33 Los que sobrevivan llevarán una vida de tristeza y dolor, y sus hijos morirán de muerte violenta.*
1Sa 2:34 Y para comprobar que lo que dije se hará realidad, ¡haré que tus dos hijos, Ofni y Finees, mueran el mismo día!
1Sa 2:35 »Entonces levantaré a un sacerdote fiel, quien me servirá y hará lo que yo deseo. Estableceré para él una descendencia duradera, y ellos serán por siempre sacerdotes para mis reyes ungidos.
1Sa 2:36 Así pues, todos los que sobrevivan de tu familia se inclinarán ante él, mendigando dinero y comida. Dirán: “Le rogamos que nos dé trabajo entre los sacerdotes para que tengamos suficiente para comer”».

miércoles, 25 de abril de 2018

LECTURA BÍBLICA 25 DE ABRIL

LECTURA PARA LA MAÑANA

MARCOS    9:14-32

Mar 9:14 Cuando regresaron adonde estaban los demás discípulos, vieron que los rodeaba una gran multitud y que algunos maestros de la ley religiosa discutían con ellos.
Mar 9:15 Cuando la multitud vio a Jesús, todos se llenaron de asombro y corrieron a saludarlo.
Mar 9:16 —¿Sobre qué discuten? —preguntó Jesús.
Mar 9:17 Un hombre de la multitud tomó la palabra y dijo: —Maestro, traje a mi hijo para que lo sanaras. Está poseído por un espíritu maligno que no le permite hablar.
Mar 9:18 Y, siempre que este espíritu se apodera de él, lo tira violentamente al suelo y él echa espuma por la boca, rechina los dientes y se pone rígido.* Así que les pedí a tus discípulos que echaran fuera al espíritu maligno, pero no pudieron hacerlo.
Mar 9:19 Jesús les dijo:* «¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganme al muchacho».
Mar 9:20 Así que se lo llevaron. Pero, cuando el espíritu maligno vio a Jesús, le dio una violenta convulsión al muchacho, quien cayó al piso retorciéndose y echando espuma por la boca.
Mar 9:21 —¿Hace cuánto tiempo que le pasa esto? —preguntó Jesús al padre del muchacho. —Desde que era muy pequeño —contestó él —.
Mar 9:22 A menudo el espíritu lo arroja al fuego o al agua para matarlo. Ten misericordia de nosotros y ayúdanos si puedes.
Mar 9:23 —¿Cómo que “si puedo”? —preguntó Jesús —. Todo es posible si uno cree.
Mar 9:24 Al instante el padre clamó: —¡Sí, creo, pero ayúdame a superar mi incredulidad!
Mar 9:25 Cuando Jesús vio que aumentaba el número de espectadores, reprendió al espíritu maligno.* «Escucha, espíritu que impides que este muchacho oiga y hable —dijo —. ¡Te ordeno que salgas de este muchacho y nunca más entres en él!».
Mar 9:26 Entonces el espíritu gritó, dio otra convulsión violenta al muchacho y salió de él. El muchacho quedó como muerto. Un murmullo recorrió la multitud: «Está muerto» —decía la gente.
Mar 9:27 Pero Jesús lo tomó de la mano, lo levantó, y el muchacho se puso de pie.
Mar 9:28 Más tarde, cuando Jesús quedó a solas en la casa con sus discípulos, ellos le preguntaron: —¿Por qué nosotros no pudimos expulsar ese espíritu maligno?
Mar 9:29 Jesús contestó: —Esa clase sólo puede ser expulsada con oración.*
Mar 9:30 Saliendo de esa región, viajaron por Galilea. Jesús no quería que nadie supiera que él estaba allí,
Mar 9:31 porque deseaba pasar más tiempo con sus discípulos y enseñarles. Les dijo: «El Hijo del Hombre será traicionado y entregado en manos de sus enemigos. Lo matarán, pero tres días después se levantará de los muertos».
Mar 9:32 Ellos no entendieron lo que quería decir, sin embargo, tenían miedo de preguntarle.





1 CORINTIOS 16

1Co 16:1 Ahora bien, consideremos la pregunta acerca del dinero que se está juntando para el pueblo de Dios en Jerusalén. Deberían seguir el mismo procedimiento que les di a las iglesias de Galacia.
1Co 16:2 El primer día de cada semana, cada uno debería separar una parte del dinero que ha ganado. No esperen hasta que yo llegue para luego tratar de reunirlo todo de golpe.
1Co 16:3 Cuando yo vaya, escribiré cartas de recomendación para los mensajeros que ustedes escojan como encargados de entregar su ofrenda en Jerusalén.
1Co 16:4 Y, si parece oportuno que yo también vaya, ellos pueden viajar conmigo.
1Co 16:5 Los visitaré después de haber ido a Macedonia,* pues estoy pensando pasar por Macedonia.
1Co 16:6 Tal vez me quede un tiempo con ustedes, quizá todo el invierno, y después podrán enviarme a mi próximo destino.
1Co 16:7 Esta vez no quiero hacerles una visita corta nada más y luego seguir mi viaje. Deseo ir y quedarme un tiempo si el Señor me lo permite.
1Co 16:8 Mientras tanto, seguiré aquí, en Éfeso, hasta el Festival de Pentecostés.
1Co 16:9 Se ha abierto una puerta de par en par para hacer un gran trabajo en este lugar, aunque muchos se me oponen.
1Co 16:10 Cuando llegue Timoteo, no lo intimiden. Él hace la obra del Señor igual que yo.
1Co 16:11 No permitan que nadie lo trate con desprecio. Despídanlo con su bendición cuando regrese para estar conmigo. Espero que venga, junto con los demás creyentes.*
1Co 16:12 Ahora, en cuanto a nuestro hermano Apolos, yo le rogué que fuera a visitarlos en compañía de los otros creyentes, pero él no estaba dispuesto a ir por el momento. Los verá después, cuando tenga la oportunidad.
1Co 16:13 Estén alerta. Permanezcan firmes en la fe. Sean valientes.* Sean fuertes.
1Co 16:14 Y hagan todo con amor.
1Co 16:15 Ustedes ya saben que Estéfanas y los de su casa fueron los primeros frutos de la cosecha de creyentes en Grecia,* y ellos tienen su vida puesta al servicio del pueblo de Dios. Les ruego, amados hermanos,
1Co 16:16 que se sometan a ellos y a otros como ellos, que sirven con tanta devoción.
1Co 16:17 Estoy muy contento de que Estéfanas, Fortunato y Acaico hayan llegado. Ellos me han dado la ayuda que ustedes no pudieron darme al no estar aquí.
1Co 16:18 Ellos también han sido de mucho aliento para mí como lo fueron para ustedes. Muéstrenles agradecimiento a todos los que sirven así de bien.
1Co 16:19 Las iglesias de aquí, en la provincia de Asia,* les mandan saludos en el Señor, igual que Aquila y Priscila* y todos los demás que se congregan en la casa de ellos para las reuniones de la iglesia.
1Co 16:20 Todos los hermanos de aquí les envían saludos. Salúdense unos a otros con amor cristiano.*
1Co 16:21 ESTE ES MI SALUDO DE PUÑO Y LETRA: PABLO.
1Co 16:22 Si alguien no ama al Señor, tal persona es maldita. Señor nuestro, ¡ven!*
1Co 16:23 Que la gracia del Señor Jesús sea con ustedes.
1Co 16:24 Mi amor a todos ustedes en Cristo Jesús.*



SALMO 94

Sal 94:1 Oh SEÑOR, Dios de venganza, oh Dios de venganza, ¡haz que tu gloriosa justicia resplandezca!
Sal 94:2 Levántate, oh juez de la tierra; dales su merecido a los orgullosos.
Sal 94:3 ¿Hasta cuándo, SEÑOR? ¿Hasta cuándo los perversos tendrán permiso para regodearse?
Sal 94:4 ¿Hasta cuándo hablarán con arrogancia? ¿Hasta cuándo se jactarán estos malvados?
Sal 94:5 Aplastan a tu pueblo, SEÑOR, lastiman a los que llamas tuyos.
Sal 94:6 Matan a las viudas y a los extranjeros, y asesinan a los huérfanos.
Sal 94:7 «El SEÑOR no está mirando —dicen—, y además, al Dios de Israel* no le importa».
Sal 94:8 ¡Piénsenlo mejor, necios! ¿Cuándo por fin se darán cuenta?
Sal 94:9 El que les hizo los oídos, ¿acaso es sordo? El que les formó los ojos, ¿acaso es ciego?
Sal 94:10 Él castiga a las naciones, ¿acaso no los castigará a ustedes? Él todo lo sabe, ¿acaso no sabe también lo que ustedes hacen?
Sal 94:11 El SEÑOR conoce los pensamientos de la gente; ¡sabe que no valen nada!
Sal 94:12 Felices aquellos a quienes tú disciplinas, SEÑOR, aquellos a los que les enseñas tus instrucciones.
Sal 94:13 Los alivias en tiempos difíciles hasta que se cave un pozo para capturar a los malvados.
Sal 94:14 El SEÑOR no rechazará a su pueblo, no abandonará a su posesión más preciada.
Sal 94:15 El juicio volverá a basarse en la justicia, y los de corazón íntegro la procurarán.
Sal 94:16 ¿Quién me protegerá de los perversos? ¿Quién me defenderá de los malvados?
Sal 94:17 Si el SEÑOR no me hubiera ayudado, pronto me habría quedado en el silencio de la tumba.
Sal 94:18 Clamé: «¡Me resbalo!», pero tu amor inagotable, oh SEÑOR, me sostuvo.
Sal 94:19 Cuando mi mente se llenó de dudas, tu consuelo renovó mi esperanza y mi alegría.
Sal 94:20 ¿Acaso pueden los líderes injustos afirmar que Dios está de su lado, los líderes cuyos decretos permiten la injusticia?
Sal 94:21 Se unen contra los justos y condenan a muerte a los inocentes.
Sal 94:22 Pero el SEÑOR es mi fortaleza; mi Dios es la roca poderosa donde me escondo.
Sal 94:23 Dios hará que los pecados de los malvados se tornen contra ellos; los destruirá por sus pecados. El SEÑOR nuestro Dios los destruirá.

LECTURA PARA LA NOCHE

RUT    4

Rut 4:1 Booz fue a la puerta de la ciudad y allí se sentó. En ese momento, pasó por ese lugar el redentor de la familia que Booz había mencionado, así que lo llamó: —Amigo, ven, siéntate aquí. Quiero hablar contigo. Así que se sentaron juntos.
Rut 4:2 Enseguida Booz llamó a diez líderes del pueblo y les pidió que se sentaran allí como testigos.
Rut 4:3 Entonces Booz le dijo al redentor de la familia: —Tú conoces a Noemí, la que volvió de Moab. Está por vender el terreno que pertenecía a Elimelec, nuestro pariente.
Rut 4:4 Pensé que yo debía hablar contigo para que pudieras redimir la tierra si deseas hacerlo. Si quieres la tierra, entonces cómprala ahora en presencia de estos testigos. Pero si no quieres la tierra, házmelo saber ahora mismo, porque, después de ti, soy el pariente más cercano para redimirla. El hombre respondió: —Muy bien, yo la redimo.
Rut 4:5 Entonces le dijo Booz: —Por supuesto, al comprar tú la tierra de Noemí, estás obligado a casarte con Rut, la viuda moabita. De esta manera ella podrá tener hijos que lleven el nombre de su esposo y así conservar la tierra para su familia.
Rut 4:6 —Entonces no puedo redimir la tierra —respondió el pariente redentor— porque esto pondría en peligro mi propia herencia. Redime tú la tierra; yo no lo puedo hacer.
Rut 4:7 En esos días era costumbre en Israel que cualquiera que transfiriera un derecho de compra se quitara la sandalia y se la entregara a la otra parte. Esto hacía válida la transacción de una manera pública.
Rut 4:8 Entonces el otro redentor de la familia se quitó la sandalia mientras le decía a Booz: —Compra tú la tierra.
Rut 4:9 Entonces Booz les dijo a los ancianos y a la gente que estaba alrededor: —Ustedes son testigos de que hoy le compré a Noemí toda la propiedad de Elimelec, Quelión y Mahlón.
Rut 4:10 Además, junto con la tierra adquirí a Rut, la viuda moabita de Mahlón, para que sea mi esposa. De este modo ella podrá tener un hijo para que el nombre de la familia de su difunto esposo continúe y herede aquí, en su pueblo natal, la propiedad de su familia. Hoy todos ustedes son testigos.
Rut 4:11 Entonces los ancianos y toda la gente que estaba en la puerta respondieron: —¡Somos testigos! ¡Que el SEÑOR haga que esta mujer que va a ser parte de tu hogar sea como Raquel y Lea, de quienes descendió toda la nación de Israel! Que prosperes en Efrata y que seas famoso en Belén.
Rut 4:12 Y que el SEÑOR te dé descendientes por medio de esta joven que sean como los de nuestro antepasado Fares, el hijo de Tamar y Judá.
Rut 4:13 Así que Booz llevó a Rut a su casa y la hizo su esposa. Cuando se acostó con ella, el SEÑOR permitió que quedara embarazada y diera a luz un hijo.
Rut 4:14 Entonces las mujeres del pueblo le dijeron a Noemí: «¡Alabado sea el SEÑOR, que te ha dado ahora un redentor para tu familia! Que este niño sea famoso en Israel.
Rut 4:15 Que él restaure tu juventud y te cuide en tu vejez. ¡Pues es el hijo de tu nuera que te ama y que te ha tratado mejor que siete hijos!».
Rut 4:16 Entonces Noemí tomó al niño, lo abrazó contra su pecho y cuidó de él como si fuera su propio hijo.
Rut 4:17 Las vecinas decían: «¡Por fin ahora Noemí tiene nuevamente un hijo!». Y le pusieron por nombre Obed. Él llegó a ser el padre de Isaí y abuelo de David.
Rut 4:18 Este es el registro genealógico de su antepasado Fares: Fares fue el padre de Hezrón.
Rut 4:19 Hezrón fue el padre de Ram. Ram fue el padre de Aminadab.
Rut 4:20 Aminadab fue el padre de Naasón. Naasón fue el padre de Salmón.*
Rut 4:21 Salmón fue el padre de Booz. Booz fue el padre de Obed.
Rut 4:22 Obed fue el padre de Isaí. Isaí fue el padre de David.

martes, 24 de abril de 2018

LECTURA BÍBLICA 24 DE ABRIL

LECTURA PARA LA MAÑANA

MARCOS    9:1-13

Mar 9:1 Jesús continuó diciendo: «¡Les digo la verdad, algunos de los que están aquí ahora no morirán antes de ver el reino de Dios llegar con gran poder!».
Mar 9:2 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a Juan y los llevó a una montaña alta para estar a solas. Mientras los hombres observaban, la apariencia de Jesús se transformó,
Mar 9:3 y su ropa se volvió blanca resplandeciente, más de lo que cualquier blanqueador terrenal jamás podría lograr.
Mar 9:4 Después aparecieron Elías y Moisés y comenzaron a conversar con Jesús.
Mar 9:5 Pedro exclamó: «Rabí,* ¡es maravilloso que estemos aquí! Hagamos tres enramadas como recordatorios:* una para ti, una para Moisés y la otra para Elías».
Mar 9:6 Dijo esto porque realmente no sabía qué otra cosa decir, pues todos estaban aterrados.
Mar 9:7 Luego una nube los cubrió y, desde la nube, una voz dijo: «Éste es mi Hijo muy amado. Escúchenlo a él».
Mar 9:8 De pronto, cuando miraban ellos a su alrededor, Moisés y Elías se habían ido, y vieron sólo a Jesús con ellos.
Mar 9:9 Mientras descendían de la montaña, él les dijo que no le contaran a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del Hombre* se levantara de los muertos.
Mar 9:10 Así que guardaron el secreto, pero a menudo se preguntaban qué quería decir con «levantarse de los muertos».
Mar 9:11 Entonces le preguntaron: —¿Por qué los maestros de la ley religiosa insisten en que Elías debe regresar antes de que venga el Mesías?*
Mar 9:12 Jesús contestó: —Es cierto que Elías viene primero a fin de dejar todo preparado. Sin embargo, ¿por qué las Escrituras dicen que el Hijo del Hombre debe sufrir mucho y ser tratado con total desprecio?
Mar 9:13 Pero les digo, Elías ya vino, y ellos prefirieron maltratarlo, tal como lo predijeron las Escrituras.




1 CORINTIOS 15:29-58

1Co 15:29 Si los muertos no serán resucitados, ¿para qué se bautiza la gente por los que están muertos? ¿Para qué hacerlo a menos que los muertos algún día resuciten?
1Co 15:30 ¿Y para qué nosotros a todas horas pondríamos en peligro nuestra vida?
1Co 15:31 Pues juro, amados hermanos, que todos los días enfrento la muerte. Esto es tan cierto como el orgullo que siento por lo que Cristo Jesús nuestro Señor ha hecho en ustedes.
1Co 15:32 ¿Y qué valor hubo en luchar contra las fieras salvajes —esa gente de Éfeso —* si no habrá resurrección de los muertos? Y, si no hay resurrección, «¡comamos y bebamos, que mañana moriremos!»*.
1Co 15:33 No se dejen engañar por los que dicen semejantes cosas, porque «las malas compañías corrompen el buen carácter».
1Co 15:34 Piensen bien sobre lo que es correcto y dejen de pecar. Pues para su vergüenza les digo que algunos de ustedes no conocen a Dios en absoluto.
1Co 15:35 Pero alguien podría preguntar: «¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Qué clase de cuerpos tendrán?».
1Co 15:36 ¡Qué pregunta tan tonta! Cuando pones una semilla en la tierra, no crece y llega a ser una planta a menos que muera primero.
1Co 15:37 Y lo que pones en el suelo no es la planta que crecerá sino tan sólo una simple semilla de trigo o de lo que estés sembrando.
1Co 15:38 Luego Dios le da el cuerpo nuevo que él quiere que tenga. De cada clase de semilla crece una planta diferente.
1Co 15:39 De modo parecido, hay diferentes clases de carne: una para los humanos, otra para los animales, otra para las aves y otra para los peces.
1Co 15:40 También hay cuerpos en los cielos y cuerpos sobre la tierra. La gloria de los cuerpos celestiales es diferente de la gloria de los cuerpos terrenales.
1Co 15:41 El sol tiene una clase de gloria, mientras que la luna tiene otra y las estrellas tienen otra. Y hasta las estrellas se diferencian unas de otras por la gloria de cada una.
1Co 15:42 Lo mismo sucede con la resurrección de los muertos. Cuando morimos, nuestros cuerpos terrenales son plantados en la tierra, pero serán resucitados para que vivan por siempre.
1Co 15:43 Nuestros cuerpos son enterrados en deshonra, pero serán resucitados en gloria. Son enterrados en debilidad, pero serán resucitados en fuerza.
1Co 15:44 Son enterrados como cuerpos humanos naturales, pero serán resucitados como cuerpos espirituales. Pues, así como hay cuerpos naturales, también hay cuerpos espirituales.
1Co 15:45 Las Escrituras nos dicen: «El primer hombre, Adán, se convirtió en ser viviente»*. Pero el último Adán —es decir, Cristo —es un Espíritu que da vida.
1Co 15:46 Lo que primero viene es el cuerpo natural, y más tarde viene el cuerpo espiritual.
1Co 15:47 Adán, el primer hombre, fue formado del polvo de la tierra, mientras que Cristo, el segundo hombre, vino del cielo.
1Co 15:48 Los que son terrenales son como el hombre terrenal, y los que son celestiales son como el hombre celestial.
1Co 15:49 Al igual que ahora somos como el hombre terrenal, algún día seremos como* el hombre celestial.
1Co 15:50 Lo que les digo, amados hermanos, es que nuestros cuerpos físicos no pueden heredar el reino de Dios. Estos cuerpos que mueren no pueden heredar lo que durará para siempre.
1Co 15:51 Pero permítanme revelarles un secreto maravilloso. ¡No todos moriremos, pero todos seremos transformados!
1Co 15:52 Sucederá en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, cuando se toque la trompeta final. Pues, cuando suene la trompeta, los que hayan muerto resucitarán para vivir por siempre. Y nosotros, los que estemos vivos también seremos transformados.
1Co 15:53 Pues nuestros cuerpos mortales tienen que ser transformados en cuerpos que nunca morirán; nuestros cuerpos mortales deben ser transformados en cuerpos inmortales.
1Co 15:54 Entonces, cuando nuestros cuerpos mortales hayan sido transformados en cuerpos que nunca morirán,* se cumplirá la siguiente Escritura: «La muerte es devorada en victoria.*
1Co 15:55 Oh muerte, ¿dónde está tu victoria? Oh muerte, ¿dónde está tu aguijón?»*.
1Co 15:56 Pues el pecado es el aguijón que termina en muerte, y la ley le da al pecado su poder.
1Co 15:57 ¡Pero gracias a Dios! Él nos da la victoria sobre el pecado y la muerte por medio de nuestro Señor Jesucristo.
1Co 15:58 Por lo tanto, mis amados hermanos, permanezcan fuertes y constantes. Trabajen siempre para el Señor con entusiasmo, porque ustedes saben que nada de lo que hacen para el Señor es inútil.



SALMO 93

Sal 93:1 ¡El SEÑOR es rey! Se viste de majestad. Ciertamente el SEÑOR se viste de majestad y está armado con fuerza. El mundo permanece firme y no puede ser sacudido.
Sal 93:2 Tu trono, oh SEÑOR, permanece desde tiempos inmemoriales; tú mismo existes desde el pasado eterno.
Sal 93:3 Las aguas crecieron, oh SEÑOR. Los diluvios han rugido como truenos; las inundaciones elevaron sus impetuosas olas.
Sal 93:4 Pero más poderoso que el estruendo de los mares enfurecidos, más potente que las rompientes olas en la orilla; el SEÑOR, quien está en lo alto, es más poderoso que éstos.
Sal 93:5 Tus leyes soberanas no pueden ser modificadas; tu reino, oh SEÑOR, es santo por siempre y para siempre.

LECTURA PARA LA NOCHE

RUT    2-3

Rut 2:1 Había en Belén un hombre rico y muy influyente llamado Booz que era pariente de Elimelec, el esposo de Noemí.
Rut 2:2 Un día Rut la moabita le dijo a Noemí: —Déjame ir a los campos de cosecha a ver si alguien en su bondad me permite recoger las espigas de grano dejadas atrás. Noemí respondió: —Está bien, hija mía, puedes ir.
Rut 2:3 Así que Rut salió a recoger espigas detrás de los cosechadores, y resultó que lo hizo en un campo que pertenecía a Booz, el pariente de su suegro, Elimelec.
Rut 2:4 Mientras estaba allí, llegó Booz de Belén y saludó a los cosechadores: —¡El SEÑOR sea con ustedes! —les dijo. —¡El SEÑOR lo bendiga! —respondieron los cosechadores.
Rut 2:5 Entonces Booz le preguntó a su capataz: —¿Quién es esa joven que veo allá? ¿De quién es?
Rut 2:6 Y el capataz le contestó: —Es la joven moabita que volvió con Noemí.
Rut 2:7 Esta mañana me pidió permiso para recoger grano detrás de los segadores. Desde que llegó no ha dejado de trabajar con esmero, excepto por unos momentos de descanso en el refugio.
Rut 2:8 Booz se acercó a Rut y le dijo: —Escucha, hija mía. Quédate aquí mismo con nosotros cuando recojas grano; no vayas a ningún otro campo. Sigue muy de cerca a las jóvenes que trabajan en mi campo.
Rut 2:9 Fíjate en qué parcela están cosechando y síguelas. Advertí a los hombres que no te traten mal. Y cuando tengas sed, sírvete del agua que hayan sacado del pozo.
Rut 2:10 Entonces Rut cayó a sus pies muy agradecida. —¿Qué he hecho para merecer tanta bondad? —le preguntó—. No soy más que una extranjera.
Rut 2:11 —Sí, lo sé —respondió Booz—; pero también sé todo lo que has hecho por tu suegra desde la muerte de tu esposo. He oído que dejaste a tu padre y a tu madre, y a tu tierra natal, para vivir aquí entre gente totalmente desconocida.
Rut 2:12 Que el SEÑOR, Dios de Israel, bajo cuyas alas viniste a refugiarte, te recompense abundantemente por lo que hiciste.
Rut 2:13 —Espero continuar siendo de su agrado, señor —respondió ella—. Usted me consoló al hablarme con tanta bondad, aunque ni siquiera soy una de sus trabajadoras.
Rut 2:14 Después, a la hora de comer, Booz la llamó: —Ven aquí y sírvete de la comida. Puedes mojar tu pan en el vinagre. De modo que Rut se sentó junto a los cosechadores, y Booz le dio a comer grano tostado. Ella comió todo lo que quiso y hasta le sobró.
Rut 2:15 Cuando Rut regresó a trabajar, Booz ordenó a sus trabajadores: —Déjenla recoger espigas aun entre las gavillas, y no se lo impidan.
Rut 2:16 Además, arranquen de los manojos algunas espigas de cebada y déjenlas caer a propósito. ¡Permítanle recogerlas y no la molesten!
Rut 2:17 Así que Rut recogió cebada allí todo el día y, cuando la desgranó por la tarde, llenó toda una canasta.*
Rut 2:18 Luego la cargó de vuelta al pueblo y la mostró a su suegra. También le dio el grano tostado que le había sobrado de su comida.
Rut 2:19 —¿Dónde recogiste todo este grano hoy? —preguntó Noemí—. ¿Dónde trabajaste? ¡Que el SEÑOR bendiga al que te ayudó! Entonces Rut le contó a su suegra acerca del hombre en cuyo campo había trabajado. Le dijo: —El hombre con quien trabajé hoy se llama Booz.
Rut 2:20 —¡Que el SEÑOR lo bendiga! —le dijo Noemí a su nuera—. Nos muestra su bondad no sólo a nosotras sino también a tu marido que murió.* Ese hombre es uno de nuestros parientes más cercanos, uno de los redentores de nuestra familia.
Rut 2:21 Entonces Rut* dijo: —Es más, Booz me dijo que volviera y me quedara con sus trabajadores hasta que termine la cosecha.
Rut 2:22 —¡Excelente! —exclamó Noemí—. Haz lo que te dijo, hija mía. Quédate con las jóvenes hasta que termine la cosecha. En otros campos podrían molestarte, pero con él estarás segura.
Rut 2:23 De modo que Rut trabajó junto a las mujeres en los campos de Booz y recogió grano con ellas hasta el final de la cosecha de cebada. Luego siguió trabajando con ellas durante la cosecha de trigo, a comienzos del verano. Y todo ese tiempo vivió con su suegra.
Rut 3:1 Un día Noemí le dijo a Rut: —Hija mía, es tiempo de que yo te encuentre un hogar permanente para que tengas un porvenir asegurado.
Rut 3:2 Booz es nuestro pariente cercano, y él ha sido muy amable al dejarte recoger grano con las jóvenes. Esta noche estará aventando cebada en el campo de trillar.
Rut 3:3 Mira, haz lo que te digo. Báñate, perfúmate y vístete con tu ropa más linda. Después baja al campo de trillar pero no dejes que Booz te vea hasta que termine de comer y de beber.
Rut 3:4 Fijate bien dónde se acuesta; después acércate a él, destapa sus pies y acuéstate allí. Entonces él te dirá lo que debes hacer.
Rut 3:5 —Haré todo lo que me dices —respondió Rut.
Rut 3:6 Así que esa noche bajó al campo donde se trilla el grano y siguió las instrucciones de su suegra.
Rut 3:7 Después de que Booz terminó de comer y de beber y estuvo de buen ánimo, se acostó al otro extremo del montón de grano y se durmió. Entonces Rut se acercó sin hacer ruido, le destapó los pies y se acostó.
Rut 3:8 Alrededor de la medianoche, Booz se despertó de pronto y se dio vuelta. Entonces se sorprendió, ¡al encountrar a una mujer acostada a sus pies!
Rut 3:9 —¿Quién eres? —preguntó. —Soy Rut, su sierva —contestó ella—. Extienda sobre mí el borde de su manto ya que usted es el redentor de mi familia.
Rut 3:10 —¡El SEÑOR te bendiga, hija mía! —exclamó Booz—. Muestras aún más lealtad familiar ahora que antes, pues no has ido tras algún hombre más joven, sea rico o pobre.
Rut 3:11 Ahora, hija mía, no te preocupes por nada. Yo haré lo que sea necesario, porque todo el pueblo sabe que eres una mujer virtuosa.
Rut 3:12 Pero aunque es cierto que yo soy uno de los redentores de tu familia, hay un pariente más cercano que yo.
Rut 3:13 Quédate aquí esta noche, y por la mañana hablaré con él. Si está dispuesto a redimirte, muy bien; que se case contigo. Pero si no está dispuesto a hacerlo, entonces, ¡tan cierto como que el SEÑOR vive, yo mismo te redimiré! Ahora acuéstate aquí hasta la mañana.
Rut 3:14 Entonces Rut se acostó a los pies de Booz hasta la mañana, pero ella se levantó muy temprano, antes de que hubiera suficiente luz para que una persona pudiera reconocer a otra; pues Booz había dicho: —Nadie debe saber que estuvo una mujer aquí en el campo de trillar.
Rut 3:15 Luego Booz le dijo: —Trae tu manto y extiéndelo. Entonces él midió seis medidas* de cebada sobre el manto y lo colocó sobre las espaldas de ella. Después él* regresó al pueblo.
Rut 3:16 Cuando Rut volvió a donde estaba su suegra, Noemí le preguntó: —¿Qué sucedió, hija mía? Rut le contó a Noemí todo lo que Booz había hecho por ella
Rut 3:17 y agregó: —Me dio estas seis medidas de cebada y dijo: “No vuelvas a tu suegra con las manos vacías”.
Rut 3:18 Entonces Noemí le dijo: —Ten paciencia, hija mía, hasta que sepamos lo que pasa. El hombre no descansará hasta dejar resuelto el asunto hoy mismo.