APOSENTO ALTO

miércoles, 19 de julio de 2017

LECTURA BÍBLICA 19 DE ENERO

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    11:29-36

Luc 11:29 Al apretujarse la multitud contra Jesús, él dijo: «Esta generación maligna sigue pidiéndome que le muestre una señal milagrosa, pero la única que le daré será la señal de Jonás.
Luc 11:30 Lo que le sucedió a él fue una señal para los habitantes de Nínive de que Dios lo había enviado. Lo que le suceda al Hijo del Hombre* será una señal para la gente de este tiempo de que él fue enviado por Dios.
Luc 11:31 »El día del juicio, la reina de Saba* se levantará contra esta generación y la condenará, porque vino de una tierra lejana para oír la sabiduría de Salomón. Ahora alguien superior a Salomón está aquí, pero ustedes se niegan a escuchar.
Luc 11:32 Los habitantes de Nínive también se levantarán contra esta generación el día del juicio y la condenarán, porque ellos se arrepintieron de sus pecados al escuchar la predicación de Jonás. Ahora alguien superior a Jonás está aquí, pero ustedes se niegan a arrepentirse.
Luc 11:33 »Nadie enciende una lámpara y luego la esconde o la pone debajo de una canasta.* En cambio, una lámpara se coloca en un lugar alto donde todos los que entren en la casa puedan ver su luz.
Luc 11:34 »Tu ojo es una lámpara que da luz a tu cuerpo. Cuando tu ojo es bueno, todo tu cuerpo está lleno de luz pero, cuando tu ojo es malo, tu cuerpo está lleno de oscuridad.
Luc 11:35 Asegúrate de que la luz que crees tener no sea en realidad oscuridad.
Luc 11:36 Si estás lleno de luz, sin rincones oscuros, entonces toda tu vida será radiante, como si un reflector te llenara con su luz».






2 TESALONICENSES 1:1-7

2Ts 1:1 Nosotros, Pablo, Silas* y Timoteo, escribimos esta carta a la iglesia en Tesalónica, a ustedes que pertenecen a Dios nuestro Padre y al Señor Jesucristo.
2Ts 1:2 Que Dios nuestro Padre* y el Señor Jesucristo les den gracia y paz.
2Ts 1:3 Amados hermanos, no podemos más que agradecerle a Dios por ustedes, porque su fe está floreciendo, y el amor de unos por otros, creciendo.
2Ts 1:4 Con orgullo les contamos a las demás iglesias de Dios acerca de la constancia y la fidelidad de ustedes en todas las persecuciones y privaciones que están sufriendo.
2Ts 1:5 Y Dios usará esa persecución para mostrar su justicia y para hacerlos dignos de su reino, por el cual sufren.
2Ts 1:6 En su justicia él les dará su merecido a quienes los persiguen.
2Ts 1:7 Y Dios les brindará descanso a ustedes que están siendo perseguidos y también a nosotros cuando el Señor Jesús aparezca desde el cielo. Él vendrá con sus ángeles poderosos,





SALMO 144

Sal 144:1
Salmo de David.
Alaben al SEÑOR, mi roca. Él entrena mis manos para la guerra y da destreza a mis dedos para la batalla.
Sal 144:2 Él es mi aliado amoroso y mi fortaleza, mi torre de seguridad y quien me rescata. Es mi escudo, y en él me refugio. Hace que las naciones* se sometan a mí.
Sal 144:3 Oh SEÑOR, ¿quiénes somos para que te fijes en nosotros, para que te preocupes por nosotros, simples mortales?
Sal 144:4 Pues somos como un suspiro; nuestros días son como una sombra pasajera.
Sal 144:5 Abre los cielos, SEÑOR, y desciende; toca las montañas para que echen humo.
Sal 144:6 ¡Lanza tus rayos y esparce a tus enemigos! ¡Dispara tus flechas y confúndelos!
Sal 144:7 Alcánzame desde el cielo y rescátame; sálvame de las aguas profundas, del poder de mis enemigos.
Sal 144:8 Su boca está llena de mentiras; juran decir la verdad pero, al contrario, mienten.
Sal 144:9 ¡Te entonaré una nueva canción, oh Dios! Cantaré tus alabanzas con un arpa de diez cuerdas.
Sal 144:10 ¡Pues tú concedes la victoria a los reyes! Rescataste a tu siervo David de la espada mortal.
Sal 144:11 ¡Sálvame! Rescátame del poder de mis enemigos. Su boca está llena de mentiras; juran decir la verdad pero, al contrario, mienten.
Sal 144:12 Que nuestros hijos florezcan en su juventud como plantas bien nutridas; que nuestras hijas sean como columnas elegantes, talladas para embellecer un palacio.
Sal 144:13 Que nuestros graneros estén llenos de toda clase de cosechas; que los rebaños en nuestros campos se multipliquen de a miles, y hasta de a diez miles,
Sal 144:14 y que nuestros bueyes estén muy cargados de alimentos. Que ningún enemigo penetre nuestras murallas, ni nos lleve cautivos, ni haya gritos de alarma en las plazas de nuestras ciudades.
Sal 144:15 ¡Felices los que viven así! Felices de verdad son los que tienen a Dios como el SEÑOR.

LECTURA PARA LA NOCHE

2 CRÓNICAS    17-19

2Cr 17:1 Luego Josafat, hijo de Asa, lo sucedió en el trono, y fortaleció a Judá para hacerle frente a cualquier ataque de Israel.
2Cr 17:2 Estableció tropas en todas las ciudades fortificadas de Judá y asignó guarniciones adicionales en la tierra de Judá y en las ciudades de Efraín que su padre Asa había conquistado.
2Cr 17:3 El SEÑOR estaba con Josafat porque siguió el ejemplo de los primeros años de su padre,* y no rindió culto a las imágenes de Baal.
2Cr 17:4 Buscó al Dios de su padre y obedeció sus mandatos en lugar de seguir las prácticas malvadas del reino de Israel.
2Cr 17:5 Por eso el SEÑOR estableció el dominio de Josafat sobre el reino de Judá. Todo el pueblo de Judá le llevaba regalos a Josafat, de modo que llegó a ser muy rico y gozó de gran estima.
2Cr 17:6 Estaba profundamente comprometido con* los caminos del SEÑOR. Quitó en todo Judá los santuarios paganos y los postes dedicados a la diosa Asera.
2Cr 17:7 En el tercer año de su reinado, Josafat envió a sus funcionarios a enseñar en todas las ciudades de Judá. Entre los funcionarios estaban Ben-hail, Abdías, Zacarías, Natanael y Micaías.
2Cr 17:8 Junto con ellos envió levitas, incluidos Semaías, Netanías, Zebadías, Asael, Semiramot, Jonatán, Adonías, Tobías y Tobadonías. También envió a los sacerdotes Elisama y Yoram.
2Cr 17:9 Llevaron copias del libro de la ley del SEÑOR y recorrieron todas las ciudades de Judá, enseñando a la gente.
2Cr 17:10 Entonces el temor del SEÑOR vino sobre todos los reinos vecinos para que ninguno de ellos quisiera declarar la guerra contra Josafat.
2Cr 17:11 Algunos de los filisteos le llevaron regalos y plata como tributo, y los árabes le llevaron siete mil setecientos carneros y siete mil setecientos chivos.
2Cr 17:12 Entonces Josafat llegó a ser cada vez más poderoso y construyó fortalezas y ciudades de almacenamiento en todo el territorio de Judá.
2Cr 17:13 Almacenó numerosas provisiones en las ciudades de Judá y estableció un ejército de soldados experimentados en Jerusalén.
2Cr 17:14 Su ejército fue inscrito según los clanes patriarcales. De Judá había una tropa de trescientos mil hombres, organizada en grupos de mil soldados, bajo el mando de Adnas.
2Cr 17:15 El siguiente en mando era Johanán, quien comandaba doscientos ochenta mil soldados.
2Cr 17:16 Le seguía Amasías, hijo de Zicri, que se había ofrecido para el servicio del SEÑOR, con doscientos mil soldados bajo su mando.
2Cr 17:17 De Benjamín había una tropa de doscientos mil soldados equipados con arcos y escudos. Estaba al mando de Eliada, un soldado veterano.
2Cr 17:18 El siguiente en mando era Jozabad, quien comandaba ciento ochenta mil hombres armados.
2Cr 17:19 Estas eran las tropas establecidas en Jerusalén al servicio del rey, además de las que Josafat puso en las ciudades fortificadas en todo Judá.
2Cr 18:1 Josafat disfrutó de muchas riquezas y de gran estima e hizo una alianza con Acab, rey de Israel, al dar a su hijo en matrimonio a la hija de Acab.
2Cr 18:2 Unos años más tarde fue a Samaria para visitar a Acab, quien preparó un gran banquete para él y sus funcionarios. Mataron grandes cantidades de ovejas, cabras y ganado para la fiesta. Después Acab persuadió a Josafat para que se uniera a él para recuperar Ramot de Galaad.
2Cr 18:3 —¿Irás conmigo contra Ramot de Galaad? —preguntó el rey Acab de Israel al rey Josafat de Judá. —¡Por supuesto! —contestó Josafat—. Tú y yo somos como uno solo, y mis tropas son tus tropas. Ciertamente nos uniremos a ti en batalla.
2Cr 18:4 Entonces agregó: —Pero primero averigüemos qué dice el SEÑOR.
2Cr 18:5 Así que el rey de Israel convocó a los profetas, cuatrocientos en total, y les preguntó: —¿Debemos ir a pelear contra Ramot de Galaad, o debo desistir? —¡Sí, adelante! —contestaron todos ellos—. Dios dará la victoria al rey.
2Cr 18:6 Pero Josafat preguntó: —¿Acaso no hay también un profeta* del SEÑOR aquí? Debemos hacerle la misma pregunta.
2Cr 18:7 El rey de Israel contestó a Josafat: —Hay un hombre más que podría consultar al SEÑOR por nosotros, pero lo detesto. ¡Nunca me profetiza nada bueno, sólo desgracias! Se llama Micaías, hijo de Imla. —¡Un rey no debería hablar de esa manera! —respondió Josafat—. Escuchemos lo que tenga que decir.
2Cr 18:8 De modo que el rey de Israel llamó a uno de sus funcionarios y le dijo: —¡Rápido! Trae a Micaías, hijo de Imla.
2Cr 18:9 El rey Acab de Israel y Josafat, rey de Judá, vestidos con sus vestiduras reales, estaban sentados en sus respectivos tronos en el campo de trillar que está cerca de la puerta de Samaria. Todos los profetas de Acab profetizaban allí, delante de ellos.
2Cr 18:10 Uno de los profetas llamado Sedequías, hijo de Quenaana, hizo unos cuernos de hierro y proclamó: —Esto dice el SEÑOR: ¡Con estos cuernos cornearás a los arameos hasta matarlos!
2Cr 18:11 Todos los demás profetas estaban de acuerdo. —Sí —decían—, sube a Ramot de Galaad y saldrás vencedor, porque ¡el SEÑOR dará la victoria al rey!
2Cr 18:12 Mientras tanto, el mensajero que había ido a buscar a Micaías le dijo: —Mira, todos los profetas le prometen victoria al rey. Ponte tú también de acuerdo con ellos y asegúrale que saldrá vencedor.
2Cr 18:13 Pero Micaías respondió: —Tan cierto como que el SEÑOR vive, sólo diré lo que mi Dios diga.
2Cr 18:14 Cuando Micaías se presentó ante el rey, Acab le preguntó: —Micaías, ¿debemos ir a pelear contra Ramot de Galaad, o debo desistir? Micaías le respondió con sarcasmo: —¡Sí, sube y saldrás vencedor, tendrás la victoria sobre ellos!
2Cr 18:15 Pero el rey le respondió con dureza: —¿Cuántas veces tengo que exigirte que sólo me digas la verdad cuando hables de parte del SEÑOR?
2Cr 18:16 Entonces Micaías le dijo: —En una visión, vi a todo Israel disperso por los montes, como ovejas sin pastor, y el SEÑOR dijo: “Han matado a su amo.* Envíalos a sus casas en paz”.
2Cr 18:17 —¿No te dije? —exclamó el rey de Israel a Josafat—. Nunca me profetiza otra cosa que desgracias.
2Cr 18:18 Micaías continuó diciendo: —¡Escucha lo que dice el SEÑOR! Vi al SEÑOR sentado en su trono, rodeado por todos los ejércitos del cielo, a su derecha y a su izquierda.
2Cr 18:19 Entonces el SEÑOR dijo: “¿Quién puede seducir al rey Acab de Israel para que vaya a pelear contra Ramot de Galaad y lo maten?”. »Hubo muchas sugerencias,
2Cr 18:20 hasta que finalmente un espíritu se acercó al SEÑOR y dijo: “¡Yo puedo hacerlo!”. »“¿Cómo lo harás?”, preguntó el SEÑOR.
2Cr 18:21 »El espíritu contestó: “Saldré e inspiraré a todos los profetas de Acab para que hablen mentiras”. »“Tendrás éxito —dijo el SEÑOR—, adelante, hazlo”.
2Cr 18:22 »Así que, como ves, el SEÑOR ha puesto un espíritu de mentira en la boca de tus profetas, porque el SEÑOR ha dictado tu condena.
2Cr 18:23 Entonces Sedequías, hijo de Quenaana, se acercó a Micaías y le dio una bofetada. —¿Desde cuándo el Espíritu del SEÑOR salió de mí para hablarte a ti? —le reclamó.
2Cr 18:24 Y Micaías le contestó: —¡Ya lo sabrás, cuando estés tratando de esconderte en algún cuarto secreto!
2Cr 18:25 «¡Arréstenlo! —ordenó el rey de Israel—. Llévenlo de regreso a Amón, el gobernador de la ciudad, y a mi hijo Joás.
2Cr 18:26 Denles la siguiente orden de parte del rey: “¡Metan a este hombre en la cárcel y no le den más que pan y agua hasta que yo regrese sano y salvo de la batalla!”».
2Cr 18:27 Pero Micaías respondió: «¡Si tú regresas a salvo, eso significará que el SEÑOR no habló por medio de mí!». Entonces, dirigiéndose a los que estaban alrededor, agregó: «¡Todos ustedes, tomen nota de mis palabras!».
2Cr 18:28 Entonces Acab, rey de Israel, y Josafat, rey de Judá, dirigieron a sus ejércitos contra Ramot de Galaad.
2Cr 18:29 El rey de Israel dijo a Josafat: «Cuando entremos en la batalla, yo me disfrazaré para que nadie me reconozca, pero tú ponte tus vestiduras reales». Así que el rey de Israel se disfrazó, y ambos entraron en la batalla.
2Cr 18:30 A su vez, el rey de Aram había dado las siguientes órdenes a sus comandantes de carros de guerra: «Ataquen sólo al rey de Israel. ¡No pierdan tiempo con nadie más!».
2Cr 18:31 Entonces, cuando los comandantes arameos de los carros vieron a Josafat en sus vestiduras reales, comenzaron a perseguirlo. «¡Allí está el rey de Israel!», gritaban; pero Josafat clamó, y el SEÑOR lo rescató. Dios lo ayudó, apartando a sus atacantes de él.
2Cr 18:32 Tan pronto como los comandantes de los carros se dieron cuenta de que no era el rey de Israel, dejaron de perseguirlo.
2Cr 18:33 Sin embargo, un soldado arameo disparó una flecha al azar hacia las tropas israelitas e hirió al rey de Israel entre las uniones de su armadura. «¡Da la vuelta* y sácame de aquí! —dijo Acab entre quejas y gemidos al conductor del carro—. ¡Estoy gravemente herido!».
2Cr 18:34 La encarnizada batalla se prolongó todo ese día, y el rey de Israel se mantuvo erguido en su carro frente a los arameos. Por la tarde, justo cuando se ponía el sol, Acab murió.
2Cr 19:1 Cuando el rey Josafat de Judá regresó a salvo a Jerusalén,
2Cr 19:2 Jehú, hijo de Hananí el vidente, salió a recibirlo. «¿Por qué habrías de ayudar a los perversos y amar a los que odian al SEÑOR? —le preguntó al rey—. Debido a lo que has hecho, el SEÑOR está muy enojado contigo.
2Cr 19:3 Sin embargo, hay algo bueno en ti porque quitaste los postes dedicados a la diosa Asera por todo el territorio y has decidido buscar a Dios».
2Cr 19:4 Josafat vivía en Jerusalén pero solía salir a visitar a su gente, y recorría el territorio desde Beerseba hasta la zona montañosa de Efraín, para animar al pueblo a que volviera al SEÑOR, Dios de sus antepasados.
2Cr 19:5 Nombró jueces en las ciudades fortificadas por toda la nación
2Cr 19:6 y les dijo: «Piensen siempre con cuidado antes de pronunciar juicio. Recuerden que no juzgan para agradar a la gente sino para agradar al SEÑOR. Él estará con ustedes cuando entreguen el veredicto para cada caso.
2Cr 19:7 Teman al SEÑOR y juzguen con integridad, porque el SEÑOR nuestro Dios no tolera que se tuerza la justicia ni que se muestre parcialidad ni que se acepte el soborno».
2Cr 19:8 En Jerusalén Josafat nombró a algunos de los levitas y de los sacerdotes y de los jefes de clanes de Israel para que sirvieran como jueces en casos relacionados con las ordenanzas del SEÑOR y en los conflictos civiles.
2Cr 19:9 Estas fueron las instrucciones que les dio: «Ustedes deben actuar siempre con el temor del SEÑOR, con fidelidad y con un corazón íntegro.
2Cr 19:10 Cada vez que les llegue un caso de sus compatriotas que viven en ciudades distantes —ya sea de asesinato o de alguna otra violación de las leyes, los mandatos, los decretos y las ordenanzas de Dios— deben advertirles que no pequen contra el SEÑOR, para que no se enoje con ustedes ni con ellos. Procedan así y no serán culpables.
2Cr 19:11 »Amarías, el sumo sacerdote, tendrá la última palabra en todos los casos que tengan que ver con el SEÑOR. Zebadías, hijo de Ismael, jefe de la tribu de Judá, tendrá la última palabra en todos los casos civiles. Los levitas los ayudarán a asegurarse de que se haga justicia. Anímense y cumplan con sus deberes y que el SEÑOR esté con todos los que hacen lo correcto».

martes, 18 de julio de 2017

LECTURA BÍBLICA 18 DE JULIO

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    11:14-28

Luc 11:14 Cierto día, Jesús expulsó un demonio de un hombre que no podía hablar y, cuando el demonio salió, el hombre comenzó a hablar. Las multitudes quedaron asombradas,
Luc 11:15 pero algunos dijeron: «Con razón puede expulsar demonios. Él recibe su poder de Satanás,* el príncipe de los demonios».
Luc 11:16 Otros, con la intención de poner a Jesús a prueba, le exigían que les mostrara alguna señal milagrosa del cielo para demostrar su autoridad.
Luc 11:17 Jesús conocía sus pensamientos, así que dijo: «Todo reino dividido por una guerra civil está condenado al fracaso. Una familia dividida por peleas se desintegrará.
Luc 11:18 Ustedes dicen que mi poder proviene de Satanás. Pero si Satanás está dividido y pelea contra sí mismo, ¿cómo puede sobrevivir su reino?
Luc 11:19 Y, si mi poder proviene de Satanás, ¿qué me dicen de sus propios exorcistas quienes también expulsan demonios? Así que ellos los condenarán a ustedes por lo que acaban de decir.
Luc 11:20 Pero, si yo expulso a los demonios por el poder de Dios,* entonces el reino de Dios ha llegado y está entre ustedes.
Luc 11:21 »Cuando un hombre fuerte, como Satanás, está armado y protege su palacio, sus posesiones están seguras,
Luc 11:22 hasta que alguien aún más fuerte lo ataca y lo vence, le quita sus armas y se lleva sus pertenencias.
Luc 11:23 »El que no está conmigo a mí se opone, y el que no trabaja conmigo, en realidad, trabaja en mi contra.
Luc 11:24 »Cuando un espíritu maligno* sale de una persona, va al desierto en busca de descanso pero, como no lo encuentra, dice: “Volveré a la persona de la cual salí”.
Luc 11:25 De modo que regresa y encuentra que su antigua casa está barrida y en orden.
Luc 11:26 Entonces el espíritu busca a otros siete espíritus más malignos que él, y todos entran en la persona y viven allí. Y entonces esa persona queda peor que antes».
Luc 11:27 Mientras él hablaba, una mujer de la multitud exclamó: «¡Que Dios bendiga a tu madre, el vientre del cual saliste y los pechos que te amamantaron!».
Luc 11:28 Jesús respondió: «Pero aún más bendito es todo el que escucha la Palabra de Dios y la pone en práctica».





1 TESALONICENSES 5:12-28

1Ts 5:12 Amados hermanos, honren a sus líderes en la obra del Señor. Ellos trabajan arduamente entre ustedes y les dan orientación espiritual.
1Ts 5:13 Ténganles mucho respeto y de todo corazón demuéstrenles amor por la obra que realizan. Y vivan en paz unos con otros.
1Ts 5:14 Hermanos, los instamos a que amonesten a los perezosos. Alienten a los tímidos. Cuiden con ternura a los débiles. Sean pacientes con todos.
1Ts 5:15 Asegúrense de que ninguno pague mal por mal, más bien siempre traten de hacer el bien entre ustedes y a todos los demás.
1Ts 5:16 Estén siempre alegres.
1Ts 5:17 Nunca dejen de orar.
1Ts 5:18 Sean agradecidos en toda circunstancia, pues ésta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús.
1Ts 5:19 No apaguen al Espíritu Santo.
1Ts 5:20 No se burlen de las profecías,
1Ts 5:21 sino pongan a prueba todo lo que se dice. Retengan lo que es bueno.
1Ts 5:22 Aléjense de toda clase de mal.
1Ts 5:23 Ahora, que el Dios de paz los haga santos en todos los aspectos, y que todo su espíritu, alma y cuerpo se mantenga sin culpa hasta que nuestro Señor Jesucristo vuelva.
1Ts 5:24 Dios hará que esto suceda, porque aquél que los llama es fiel.
1Ts 5:25 Amados hermanos, oren por nosotros.
1Ts 5:26 Saluden a todos los hermanos con amor cristiano.*
1Ts 5:27 Les ordeno, en el nombre del Señor, que les lean esta carta a todos los demás hermanos.
1Ts 5:28 Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con ustedes.




SALMO 143

Sal 143:1
Salmo de David.
Oye mi oración, oh SEÑOR; ¡escucha mi ruego! Respóndeme, porque eres fiel y justo.
Sal 143:2 No lleves a juicio a tu siervo, porque ante ti nadie es inocente.
Sal 143:3 El enemigo me ha perseguido; me ha tirado al suelo y me obliga a vivir en la oscuridad como los que están en la tumba.
Sal 143:4 Estoy perdiendo toda esperanza; quedé paralizado de miedo.
Sal 143:5 Recuerdo los días de antaño. Medito en todas tus grandes obras y pienso en lo que has hecho.
Sal 143:6 A ti levanto mis manos en oración; tengo sed de ti como la tierra reseca tiene sed de lluvia. Interludio
Sal 143:7 Ven pronto, SEÑOR, y respóndeme, porque mi abatimiento se profundiza. No te apartes de mí, o moriré.
Sal 143:8 Hazme oír cada mañana acerca de tu amor inagotable, porque en ti confío. Muéstrame por dónde debo andar, porque a ti me entrego.
Sal 143:9 Rescátame de mis enemigos, SEÑOR; corro a ti para que me escondas.
Sal 143:10 Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Que tu buen Espíritu me lleve hacia adelante con pasos firmes.
Sal 143:11 Para gloria de tu nombre, oh SEÑOR, preserva mi vida; por tu fidelidad, sácame de esta angustia.
Sal 143:12 En tu amor inagotable, silencia a todos mis enemigos y destruye a todos mis adversarios, porque soy tu siervo.

LECTURA PARA LA NOCHE

2 CRÓNICAS    13-16

2Cr 13:1 Abías comenzó a gobernar Judá en el año dieciocho del reinado de Jeroboam en Israel.
2Cr 13:2 Reinó en Jerusalén tres años. Su madre se llamaba Maaca,* y era hija de Uriel de Guibeá. Luego estalló la guerra entre Abías y Jeroboam.
2Cr 13:3 Judá, dirigido por el rey Abías, entró en acción con un ejército de cuatrocientos mil guerreros selectos, mientras Jeroboam reunió una tropa selecta de ochocientos mil hombres de Israel.
2Cr 13:4 Cuando el ejército de Judá llegó a la zona montañosa de Efraín, Abías, de pie sobre el monte Zemaraim, le gritó a Jeroboam y a todo Israel: «¡Escúchenme!
2Cr 13:5 ¿No se dan cuenta de que el SEÑOR, Dios de Israel, hizo un pacto* duradero con David, y les dio a él y a sus descendientes el trono de Israel para siempre?
2Cr 13:6 Sin embargo Jeroboam, hijo de Nabat, un simple siervo de Salomón, hijo de David, se rebeló contra su amo.
2Cr 13:7 Luego se le unió toda una banda de sinvergüenzas, quienes desafiaron a Roboam, hijo de Salomón, cuando todavía era joven y sin experiencia y no podía hacerles frente.
2Cr 13:8 »¿Realmente creen que pueden oponerse al reino del SEÑOR el cual es dirigido por los descendientes de David? Puede que ustedes tengan un enorme ejército, y tienen esos becerros de oro que Jeroboam les hizo como dioses;
2Cr 13:9 pero han expulsado a los sacerdotes del SEÑOR (los descendientes de Aarón) y a los levitas, y han nombrado a sus propios sacerdotes, al igual que las naciones paganas. ¡Hoy día ustedes permiten que cualquiera sea sacerdote! Quienquiera que se presente para ser dedicado y traiga un becerro y siete carneros puede llegar a ser un sacerdote de esos así llamados dioses de ustedes.
2Cr 13:10 »Pero en cuanto a nosotros, el SEÑOR es nuestro Dios, y no lo hemos abandonado. Sólo los descendientes de Aarón sirven al SEÑOR como sacerdotes, y sólo los levitas pueden ayudarlos en su trabajo.
2Cr 13:11 Ellos presentan ofrendas quemadas e incienso aromático al SEÑOR cada mañana y cada tarde. Colocan el pan de la Presencia en la mesa sagrada y encienden cada noche el candelabro de oro. Nosotros seguimos las instrucciones del SEÑOR nuestro Dios, pero ustedes lo han abandonado.
2Cr 13:12 Así que como pueden ver, Dios está con nosotros; él es nuestro líder. Sus sacerdotes tocan las trompetas y nos dirigen en batalla contra ustedes. ¡Oh pueblo de Israel, no luches contra el SEÑOR, Dios de tus antepasados, porque no tendrás éxito!».
2Cr 13:13 Mientras tanto, Jeroboam había enviado en secreto una parte de su ejército para rodear por la retaguardia a los hombres de Judá y tenderles una emboscada.
2Cr 13:14 Cuando los de Judá se dieron cuenta de que los estaban atacando por delante y por detrás, clamaron al SEÑOR por ayuda. Entonces los sacerdotes tocaron las trompetas,
2Cr 13:15 y los hombres de Judá empezaron a gritar. Al sonido de su grito de batalla, Dios derrotó a Jeroboam y a todo Israel. Los derrotó de forma aplastante delante de Abías y del ejército de Judá.
2Cr 13:16 El ejército israelita huyó de Judá, y Dios lo entregó derrotado en sus manos.
2Cr 13:17 Abías y su ejército les causaron grandes pérdidas; ese día murieron quinientos mil soldados selectos de Israel.
2Cr 13:18 Así que Judá venció a Israel en esa ocasión porque confió en el SEÑOR, Dios de sus antepasados.
2Cr 13:19 Abías y su ejército persiguieron a las tropas de Jeroboam y conquistaron algunas de sus ciudades, entre ellas Betel, Jesana y Efrón, junto con sus aldeas vecinas.
2Cr 13:20 De modo que Jeroboam de Israel nunca recuperó su poder mientras vivió Abías, y finalmente el SEÑOR lo hirió y murió.
2Cr 13:21 Mientras tanto, Abías de Judá se hizo cada vez más poderoso. Tuvo catorce esposas, veintidós hijos y dieciséis hijas.
2Cr 13:22 Los demás acontecimientos del reinado de Abías, incluidos sus palabras y sus logros, están registrados en El comentario de Iddo el profeta .
2Cr 14:1 * Cuando Abías murió, lo enterraron en la Ciudad de David. Después su hijo Asa lo sucedió en el trono. Hubo paz en la tierra durante diez años.
2Cr 14:2 * Asa hizo lo que era agradable y bueno a los ojos del SEÑOR su Dios.
2Cr 14:3 Quitó los altares extranjeros y los santuarios paganos. Destruyó las columnas sagradas y derribó los postes dedicados a la diosa Asera.
2Cr 14:4 Ordenó al pueblo de Judá que buscara al SEÑOR, Dios de sus antepasados, y que obedeciera su ley y sus mandatos.
2Cr 14:5 Asa también quitó los santuarios paganos y los altares del incienso de cada una de las ciudades de Judá. Entonces el reino de Asa disfrutó un período de paz.
2Cr 14:6 Durante los años de paz, Asa pudo reconstruir las ciudades fortificadas en todo Judá. Nadie estuvo en guerra contra él durante ese tiempo, porque el SEÑOR le daba descanso de sus enemigos.
2Cr 14:7 Asa le dijo a la gente de Judá: «Construyamos y fortifiquemos ciudades con murallas, torres, puertas y barras. La tierra aún nos pertenece porque buscamos al SEÑOR nuestro Dios, y él nos ha dado paz en todo el territorio». Así que continuaron con estos proyectos hasta completarlos.
2Cr 14:8 El rey Asa tenía un ejército de trescientos mil guerreros de la tribu de Judá, armados con grandes escudos y lanzas. También tenía un ejército de doscientos ochenta mil guerreros de la tribu de Benjamín, armados con arcos y escudos pequeños. Ambos ejércitos estaban constituidos por hombres de guerra bien entrenados.
2Cr 14:9 Cierta vez un etíope* llamado Zera atacó a Judá con un ejército de un millón de soldados* y trescientos carros de guerra. Avanzaron hacia la ciudad de Maresa,
2Cr 14:10 por eso Asa desplegó sus ejércitos para la batalla en el valle al norte de Maresa.*
2Cr 14:11 Entonces Asa clamó al SEÑOR su Dios: «¡Oh SEÑOR, nadie sino tú puede ayudar al débil contra el poderoso! Ayúdanos, oh SEÑOR nuestro Dios, porque sólo en ti confiamos. Es en tu nombre que hemos salido contra esta inmensa multitud. ¡Oh SEÑOR, tú eres nuestro Dios; no dejes que simples hombres prevalezcan contra ti!».
2Cr 14:12 Entonces el SEÑOR derrotó a los etíopes* en presencia de Asa y del ejército de Judá, y el enemigo huyó.
2Cr 14:13 Asa y su ejército los persiguieron hasta Gerar, y cayeron tantos etíopes que no pudieron reagruparse. El SEÑOR y su ejército los destruyeron; y el ejército de Judá se llevó un enorme botín.
2Cr 14:14 Mientras estaban en Gerar, atacaron todas las ciudades de la región, y un terror de parte del SEÑOR se apoderó de la gente. Como resultado, también se llevaron un enorme botín de esas ciudades.
2Cr 14:15 Además, atacaron los campamentos de los pastores y capturaron muchas ovejas, cabras y camellos antes de regresar a Jerusalén.
2Cr 15:1 Luego el Espíritu de Dios vino sobre Azarías, hijo de Obed,
2Cr 15:2 y salió al encuentro del rey Asa cuando este volvía de la batalla. «¡Escúcheme, Asa! —le gritó—. ¡Escuchen todos ustedes de Judá y de Benjamín! ¡El SEÑOR permanecerá con ustedes mientras ustedes permanezcan con él! Cada vez que lo busquen, lo encontrarán; pero si lo abandonan, él los abandonará a ustedes.
2Cr 15:3 Por mucho tiempo los israelitas estuvieron sin el verdadero Dios, sin sacerdote que les enseñara y sin la ley que los instruyera;
2Cr 15:4 pero cada vez que estaban en dificultades y se volvían al SEÑOR, Dios de Israel, y lo buscaban, lo encontraban.
2Cr 15:5 »En esos tiempos oscuros no se podía viajar con seguridad y los problemas perturbaban a los habitantes de todos los países.
2Cr 15:6 Nación luchaba contra nación, ciudad contra ciudad, porque Dios las afligía con todo tipo de dificultades;
2Cr 15:7 pero en cuanto a ustedes, sean fuertes y valientes porque su trabajo será recompensado».
2Cr 15:8 Cuando Asa oyó este mensaje de Azarías el profeta,* se armó de valor y quitó todos los ídolos detestables de la tierra de Judá y de Benjamín, así como de las ciudades que había conquistado en la zona montañosa de Efraín. Además reparó el altar del SEÑOR que estaba frente a la antesala del templo del SEÑOR.
2Cr 15:9 Después Asa convocó a todo el pueblo de Judá y de Benjamín, junto con la gente de Efraín, Manasés y Simeón que se había establecido entre ellos. Pues muchos de Israel se habían mudado a Judá durante el reinado de Asa cuando vieron que el SEÑOR su Dios estaba con él.
2Cr 15:10 La gente se reunió en Jerusalén a fines de la primavera,* durante el año quince del reinado de Asa.
2Cr 15:11 Ese día sacrificaron al SEÑOR setecientas cabezas de ganado y siete mil ovejas y cabras del botín que habían tomado en la batalla.
2Cr 15:12 Luego hicieron un pacto de buscar al SEÑOR, Dios de sus antepasados, con todo el corazón y con toda el alma.
2Cr 15:13 Decidieron que todo el que se negara a buscar al SEÑOR, Dios de Israel, sería ejecutado, fuera joven o anciano, hombre o mujer.
2Cr 15:14 Con gran voz hicieron un juramento de lealtad al SEÑOR al estruendo de las trompetas y al fuerte toque de los cuernos de carnero.
2Cr 15:15 Todos en Judá estaban contentos con el pacto, porque lo habían hecho de todo corazón. Con fervor buscaron a Dios y lo encontraron; y el SEÑOR les dio descanso de sus enemigos en todo el territorio.
2Cr 15:16 El rey Asa quitó a su abuela* Maaca de su puesto de reina madre, porque ella había hecho un poste obsceno dedicado a la diosa Asera. Derribó el poste obsceno, lo hizo pedazos y lo quemó en el valle de Cedrón.
2Cr 15:17 Aunque no se quitaron los santuarios paganos de Israel, el corazón de Asa se mantuvo totalmente fiel durante toda su vida.
2Cr 15:18 Llevó al templo de Dios la plata, el oro y los diversos objetos que él y su padre habían dedicado.
2Cr 15:19 Así que no hubo más guerra hasta el año treinta y cinco del reinado de Asa.
2Cr 16:1 En el año treinta y seis del reinado de Asa, Baasa, rey de Israel, invadió Judá y fortificó Ramá para que nadie pudiera entrar ni salir del territorio del rey Asa en Judá.
2Cr 16:2 En respuesta, Asa retiró la plata y el oro de los tesoros del templo del SEÑOR y del palacio real. Los envió al rey Ben-adad de Aram, quien gobernaba en Damasco, junto con el siguiente mensaje:
2Cr 16:3 «Hagamos un tratado,* tú y yo, como hicieron tu padre y mi padre. Mira, te envío plata y oro. Rompe el tratado con el rey Baasa de Israel, para que me deje en paz».
2Cr 16:4 Ben-adad aceptó la propuesta del rey Asa y envió a los comandantes de su ejército a atacar las ciudades de Israel. Ellos conquistaron las ciudades de Ijón, Dan y Abel-bet-maaca* y todas las ciudades de almacenamiento de Neftalí.
2Cr 16:5 Apenas Baasa de Israel se enteró de lo que ocurría, abandonó el proyecto de fortificar Ramá y detuvo todo el trabajo.
2Cr 16:6 Entonces el rey Asa convocó a todos los hombres de Judá para que transportaran las piedras de construcción y la madera que Baasa había estado usando para fortificar Ramá. Asa empleó esos mismos materiales para fortificar las ciudades de Geba y Mizpa.
2Cr 16:7 En ese tiempo, Hananí el vidente fue a ver al rey Asa y le dijo: «Por cuanto pusiste tu confianza en el rey de Aram en lugar de confiar en el SEÑOR tu Dios, perdiste la oportunidad de destruir al ejército del rey de Aram.
2Cr 16:8 ¿No recuerdas lo que les pasó a los etíopes* y a los libios y a su enorme ejército, junto con todos sus carros de guerra y los conductores?* En ese tiempo, confiaste en el SEÑOR, y él los entregó en tus manos.
2Cr 16:9 Los ojos del SEÑOR recorren toda la tierra para fortalecer a los que tienen el corazón totalmente comprometido con él. ¡Qué necio has sido! ¡De ahora en adelante estarás en guerra!».
2Cr 16:10 Asa se enojó tanto con Hananí por haberle dicho esto, que lo echó en la cárcel y lo puso en el cepo. En ese tiempo, Asa también comenzó a oprimir a algunos de su pueblo.
2Cr 16:11 Los demás acontecimientos del reinado de Asa, desde el principio hasta el fin, están registrados en El libro de los reyes de Judá y de Israel .
2Cr 16:12 En el año treinta y nueve de su reinado, Asa contrajo una enfermedad grave en los pies. A pesar de lo grave que era, no buscó la ayuda del SEÑOR, sino que recurrió exclusivamente a sus médicos.
2Cr 16:13 Así que murió en el año cuarenta y uno de su reinado.
2Cr 16:14 Lo enterraron en la tumba que había tallado para sí en la Ciudad de David. Fue puesto sobre una cama perfumada con especias dulces y ungüentos aromáticos, y la gente encendió una enorme hoguera funeraria en su honor.

lunes, 17 de julio de 2017

LECTURA BÍBLICA 17 DE JULIO

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    11:1-13

Luc 11:1 Una vez, Jesús estaba orando en cierto lugar. Cuando terminó, uno de sus discípulos se le acercó y le dijo: —Señor, enséñanos a orar, así como Juan les enseñó a sus discípulos.
Luc 11:2 Jesús dijo: —Deberían orar de la siguiente manera:* Padre, que siempre sea santificado tu nombre. Que tu reino venga pronto.
Luc 11:3 Danos cada día el alimento que necesitamos*
Luc 11:4 y perdónanos nuestros pecados, así como nosotros perdonamos a los que pecan contra nosotros. Y no permitas que cedamos ante la tentación.*
Luc 11:5 Luego utilizó la siguiente historia para enseñarles más acerca de la oración: «Supongan que uno de ustedes va a la casa de un amigo a medianoche para pedirle que le preste tres panes. Le dices:
Luc 11:6 “Acaba de llegar de visita un amigo mío y no tengo nada para darle de comer”.
Luc 11:7 Supongan que ese amigo grita desde el dormitorio: “No me molestes. La puerta ya está cerrada, y mi familia y yo estamos acostados. No puedo ayudarte”.
Luc 11:8 Pero yo les digo: Aunque no lo haga por amistad, si sigues tocando a la puerta el tiempo suficiente, él se levantará y te dará lo que necesitas debido a tu audaz insistencia.*
Luc 11:9 »Así que les digo, sigan pidiendo y recibirán lo que piden; sigan buscando y encontrarán; sigan llamando, y la puerta se les abrirá.
Luc 11:10 Pues todo el que pide, recibe; todo el que busca, encuentra; y a todo el que llama, se le abrirá la puerta.
Luc 11:11 »Ustedes, los que son padres, si sus hijos les piden* un pescado, ¿les dan una serpiente en su lugar?
Luc 11:12 O si les piden un huevo, ¿les dan un escorpión? ¡Claro que no!
Luc 11:13 Así que, si ustedes, gente pecadora, saben dar buenos regalos a sus hijos, cuánto más su Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes lo pidan».
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1 TESALONICENSES 5:1-11

1Ts 5:1 Ahora bien, amados hermanos, con respecto a cómo y cuándo sucederá todo esto, en realidad no es necesario que les escribamos.
1Ts 5:2 Pues ustedes saben muy bien que el día del regreso del Señor llegará inesperadamente, como un ladrón en la noche.
1Ts 5:3 Cuando la gente esté diciendo: «Todo está tranquilo y seguro», entonces le caerá encima la catástrofe tan repentinamente como le vienen los dolores de parto a una mujer embarazada. Y no habrá escapatoria posible.
1Ts 5:4 Pero ustedes, amados hermanos, no están a oscuras acerca de estos temas, y no serán sorprendidos cuando el día del Señor venga como un ladrón.*
1Ts 5:5 Pues todos ustedes son hijos de la luz y del día; no pertenecemos a la oscuridad y a la noche.
1Ts 5:6 Así que manténganse en guardia, no dormidos como los demás. Estén alerta y lúcidos.
1Ts 5:7 Es en la noche cuando la gente duerme y los bebedores se emborrachan.
1Ts 5:8 Pero los que vivimos en la luz estemos lúcidos, protegidos por la armadura de la fe y el amor, y usemos, por casco, la confianza de nuestra salvación.
1Ts 5:9 Pues Dios escogió salvarnos por medio de nuestro Señor Jesucristo y no derramar su enojo sobre nosotros.
1Ts 5:10 Cristo murió por nosotros para que —estemos vivos o muertos cuando regrese —podamos vivir con él para siempre.
1Ts 5:11 Así que aliéntense y edifíquense unos a otros, tal como ya lo hacen.




SALMO 142

Sal 142:1
Salmo* de David, acerca de su experiencia en la cueva. Oración.
Clamo al SEÑOR; ruego la misericordia del SEÑOR.
Sal 142:2 Expongo mis quejas delante de él y le cuento todos mis problemas.
Sal 142:3 Cuando me siento agobiado, sólo tú sabes qué camino debo tomar. Vaya donde vaya, mis enemigos me han tendido trampas.
Sal 142:4 Busco a alguien que venga a ayudarme, ¡pero a nadie se le ocurre hacerlo! Nadie me ayudará; a nadie le importa un bledo lo que me pasa.
Sal 142:5 Entonces oro a ti, oh SEÑOR y digo: «Tú eres mi lugar de refugio. En verdad, eres todo lo que quiero en la vida.
Sal 142:6 Oye mi clamor, porque estoy muy decaído. Rescátame de mis perseguidores, porque son demasiado fuertes para mí.
Sal 142:7 Sácame de la prisión para que pueda agradecerte. Los justos se amontonarán a mi alrededor, porque tú eres bueno conmigo».


LECTURA PARA LA NOCHE

2 CRÓNICAS    10-12

2Cr 10:1 Roboam fue a Siquem, donde todo Israel se había reunido para proclamarlo rey.
2Cr 10:2 Cuando Jeroboam, hijo de Nabat, se enteró de esto, regresó de Egipto, donde había huido para escapar del rey Salomón.
2Cr 10:3 Entonces los líderes de Israel mandaron a llamar a Jeroboam, y él junto con todo Israel fueron a hablar con Roboam.
2Cr 10:4 —Su padre fue un amo muy duro —le dijeron—. Alivie los trabajos tan pesados y los impuestos tan altos que su padre impuso sobre nosotros. Entonces seremos sus leales súbditos.
2Cr 10:5 Roboam les respondió: —Regresen en tres días y les daré una respuesta. Entonces el pueblo se retiró.
2Cr 10:6 Después el rey Roboam consultó el asunto con los ancianos que habían sido consejeros de su padre Salomón. —¿Qué me aconsejan ustedes? —les preguntó—. ¿Cómo debo responder a este pueblo?
2Cr 10:7 Los consejeros ancianos contestaron: —Si se muestra bondadoso con este pueblo y hace todo lo posible por complacerlos y darles una respuesta favorable, ellos siempre serán sus leales súbditos.
2Cr 10:8 Sin embargo, Roboam rechazó el consejo de los ancianos y pidió, en cambio, la opinión de los jóvenes que se habían criado con él y que ahora eran sus consejeros.
2Cr 10:9 —¿Qué me aconsejan ustedes? —les preguntó—. ¿Cómo debo responder a esta gente que me pide que alivie las cargas que impuso mi padre?
2Cr 10:10 Los jóvenes contestaron: —Así debería responder a esos que se quejan de todo y que quieren una carga más liviana: “¡Mi dedo meñique es más grueso que la cintura de mi padre!
2Cr 10:11 Es cierto que mi padre les impuso cargas pesadas, ¡pero yo las haré aún más pesadas! ¡Mi padre los golpeaba con látigos, pero yo los azotaré con escorpiones!”.
2Cr 10:12 Tres días después, Jeroboam y toda la gente regresaron para conocer la decisión de Roboam, tal como el rey había ordenado.
2Cr 10:13 Entonces Roboam les habló con dureza, porque rechazó el consejo de los ancianos
2Cr 10:14 y siguió el consejo de los más jóvenes. Así que le dijo al pueblo: «Mi padre les impuso* cargas pesadas, ¡pero yo las haré aún más pesadas! Mi padre los golpeaba con látigos, ¡pero yo los azotaré con escorpiones!».
2Cr 10:15 Por lo tanto, el rey no prestó atención al pueblo. Este giro en la historia ocurrió por voluntad de Dios, porque cumplía el mensaje que el SEÑOR le había dado a Jeroboam, hijo de Nabat, por medio del profeta Ahías de Silo.
2Cr 10:16 Cuando todos los israelitas se dieron cuenta* de que el rey no iba a hacerles caso, respondieron: «¡Abajo la dinastía de David! No nos interesa para nada el hijo de Isaí. ¡Regresa a tu casa, Israel! Y tú, David, ¡cuida de tu propia casa!». Entonces el pueblo de Israel regresó a casa;
2Cr 10:17 pero Roboam siguió gobernando a los israelitas que vivían en las ciudades de Judá.
2Cr 10:18 Luego el rey Roboam envió a Adoniram,* quien estaba a cargo de los trabajadores, a restaurar el orden, pero el pueblo de Israel lo apedreó a muerte. Cuando el rey Roboam se enteró, enseguida subió a su carro de guerra y huyó a Jerusalén.
2Cr 10:19 Hasta el día de hoy, las tribus del norte de Israel se han negado a ser gobernadas por un descendiente de David.
2Cr 11:1 Cuando Roboam llegó a Jerusalén, movilizó a los hombres de Judá y de Benjamín —ciento ochenta mil guerreros selectos— para pelear contra Israel y recuperar el reino.
2Cr 11:2 Ahora bien, el SEÑOR le dijo a Semaías, hombre de Dios:
2Cr 11:3 «Dile a Roboam, hijo de Salomón, rey de Judá, y a todos los israelitas de Judá y de Benjamín:
2Cr 11:4 “Esto dice el SEÑOR: ‘No peleen contra sus parientes. ¡Regrese cada uno a su casa, porque lo que ha sucedido es obra mía!’ ”». Entonces ellos obedecieron el mensaje del SEÑOR y no pelearon contra Jeroboam.
2Cr 11:5 Roboam permaneció en Jerusalén y fortificó varias ciudades para la defensa de Judá.
2Cr 11:6 Fortificó Belén, Etam, Tecoa,
2Cr 11:7 Bet-sur, Soco, Adulam,
2Cr 11:8 Gat, Maresa, Zif,
2Cr 11:9 Adoraim, Laquis, Azeca,
2Cr 11:10 Zora, Ajalón y Hebrón. Estas fueron las ciudades fortificadas de Judá y de Benjamín.
2Cr 11:11 Roboam reforzó sus defensas y estableció comandantes en ellas, y almacenó provisiones de alimento, aceite de oliva y vino.
2Cr 11:12 También, como medida de seguridad adicional, puso escudos y lanzas en esas ciudades. Así que sólo Judá y Benjamín quedaron bajo su control.
2Cr 11:13 Todos los sacerdotes y levitas que vivían en las tribus del norte de Israel se aliaron con Roboam.
2Cr 11:14 Los levitas incluso abandonaron sus pastizales y sus propiedades y se trasladaron a Judá y a Jerusalén, porque Jeroboam y sus hijos no les permitían servir al SEÑOR como sacerdotes.
2Cr 11:15 Jeroboam nombró a sus propios sacerdotes para servir en los santuarios paganos, donde rindieron culto a ídolos con forma de cabra y de becerro que él había hecho.
2Cr 11:16 De todas las tribus de Israel, los que querían adorar de corazón al SEÑOR, Dios de Israel, siguieron a los levitas a Jerusalén, donde podían ofrecer sacrificios al SEÑOR, Dios de sus antepasados.
2Cr 11:17 Esto fortaleció el reino de Judá, y durante tres años apoyaron a Roboam, hijo de Salomón, pues durante esos años ellos siguieron fielmente los pasos de David y de Salomón.
2Cr 11:18 Roboam se casó con su prima Mahalat, hija de Jerimot, quien era hijo de David y Abihail, hija de Eliab, hijo de Isaí.
2Cr 11:19 Mahalat tuvo tres hijos: Jeús, Semarías y Zaham.
2Cr 11:20 Tiempo después, Roboam se casó con otra prima, Maaca, hija de Absalón. Maaca dio a luz a Abías, Atai, Ziza y Selomit.
2Cr 11:21 Roboam amó a Maaca más que a cualquiera de sus otras esposas y concubinas. En total, tuvo dieciocho esposas y sesenta concubinas que le dieron veintiocho hijos y sesenta hijas.
2Cr 11:22 Roboam nombró líder entre los príncipes a Abías, hijo de Maaca, y así puso en claro que él sería el próximo rey.
2Cr 11:23 Roboam actuó sabiamente dándoles a sus demás hijos responsabilidades y estableciendo a algunos en las ciudades fortificadas por todo Judá y Benjamín. Les dio abundantes provisiones y encontró muchas esposas para ellos.
2Cr 12:1 Cuando Roboam estaba fuerte y firmemente establecido, abandonó la ley del SEÑOR y todo Israel lo siguió en este pecado.
2Cr 12:2 Debido a que fueron infieles al SEÑOR, el rey Sisac de Egipto subió y atacó Jerusalén en el quinto año del reinado de Roboam.
2Cr 12:3 Llegó con mil doscientos carros, sesenta mil caballos* y un ejército incontable de soldados de infantería, integrado por libios, suquienos y etíopes.*
2Cr 12:4 Sisac conquistó las ciudades fortificadas de Judá y luego avanzó para atacar a Jerusalén.
2Cr 12:5 Entonces el profeta Semaías se reunió con Roboam y con los líderes de Judá, quienes habían huido a Jerusalén por causa de Sisac. Semaías les dijo: —Esto dice el SEÑOR: “Ustedes me abandonaron, y por eso yo los abandono en manos de Sisac”.
2Cr 12:6 Entonces los líderes de Israel y el rey se humillaron y dijeron: —¡El SEÑOR es justo al hacer esto con nosotros!
2Cr 12:7 Cuando el SEÑOR vio el cambio de actitud en ellos, le dio este mensaje a Semaías: «Puesto que el pueblo se ha humillado, no lo destruiré completamente y pronto le daré cierto alivio. No usaré a Sisac para derramar mi enojo sobre Jerusalén;
2Cr 12:8 pero serán súbditos de Sisac, para que conozcan la diferencia entre servirme a mí y servir a los gobernantes terrenales».
2Cr 12:9 Entonces el rey Sisac de Egipto subió y atacó Jerusalén. Saqueó los tesoros del templo del SEÑOR y del palacio real; robó todo, incluso los escudos de oro que Salomón había hecho.
2Cr 12:10 Tiempo después, el rey Roboam los reemplazó con escudos de bronce y los confió al cuidado de los comandantes de la guardia, quienes protegían la entrada del palacio real.
2Cr 12:11 Cada vez que el rey iba al templo del SEÑOR, los guardias llevaban los escudos y luego los devolvían al cuarto de guardia.
2Cr 12:12 Como Roboam se humilló, se apartó el enojo del SEÑOR y no lo destruyó por completo. Aún quedaban algunas cosas buenas en la tierra de Judá.
2Cr 12:13 El rey Roboam se estableció firmemente en Jerusalén y siguió gobernando. Tenía cuarenta y un años cuando subió al trono y reinó diecisiete años en Jerusalén, la ciudad que el SEÑOR había elegido entre todas las tribus de Israel como el lugar para honrar su nombre. La madre de Roboam era una mujer de Amón que se llamaba Naama.
2Cr 12:14 Fue un rey malvado, porque no buscó al SEÑOR con todo el corazón.
2Cr 12:15 Los demás acontecimientos del reinado de Roboam, desde el principio hasta el fin, están anotados en El registro de Semaías el profeta y en El registro de Iddo el vidente , que forman parte del registro genealógico. Roboam y Jeroboam estaban constantemente en guerra el uno contra el otro.
2Cr 12:16 Cuando Roboam murió, lo enterraron en la Ciudad de David. Luego su hijo Abías lo sucedió en el trono.

domingo, 16 de julio de 2017

LECTURA BÍBLICA 16 DE JULIO

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    10:38-42

Luc 10:38 Durante el viaje a Jerusalén, Jesús y sus discípulos llegaron a cierta aldea donde una mujer llamada Marta los recibió en su casa.
Luc 10:39 Su hermana María se sentó a los pies del Señor a escuchar sus enseñanzas.
Luc 10:40 Pero Marta estaba distraída con los preparativos para la gran cena. Se acercó a Jesús y le dijo: —Maestro, ¿no te parece injusto que mi hermana esté aquí sentada mientras yo hago todo el trabajo? Dile que venga a ayudarme.
Luc 10:41 Pero el Señor le dijo: —Mi apreciada Marta, ¡estás preocupada y tan inquieta con todos los detalles!
Luc 10:42 Hay una sola cosa por la que vale la pena preocuparse. María la ha descubierto, y nadie se la quitará.




1 TESALONICENSES 4:11-18

1Ts 4:11 Pónganse como objetivo vivir una vida tranquila, ocúpense de sus propios asuntos y trabajen con sus manos, tal como los instruimos anteriormente.
1Ts 4:12 Entonces la gente que no es cristiana respetará la manera en que ustedes viven, y no tendrán que depender de otros.
1Ts 4:13 Y ahora, amados hermanos, queremos que sepan lo que sucederá con los creyentes que han muerto,* para que no se entristezcan como los que no tienen esperanza.
1Ts 4:14 Pues, ya que creemos que Jesús murió y resucitó, también creemos que cuando Jesús vuelva, Dios traerá junto con él a los creyentes que hayan muerto.
1Ts 4:15 Les decimos lo siguiente de parte del Señor: nosotros, los que todavía estemos vivos cuando el Señor regrese, no nos encontraremos con él antes de los que ya hayan muerto.
1Ts 4:16 Pues el Señor mismo descenderá del cielo con un grito de mando, con voz de arcángel y con el llamado de trompeta de Dios. Primero, los cristianos que hayan muerto* se levantarán de sus tumbas.
1Ts 4:17 Luego, junto con ellos, nosotros los que aún sigamos vivos sobre la tierra, seremos arrebatados en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Entonces estaremos con el Señor para siempre.
1Ts 4:18 Así que anímense unos a otros con estas palabras.



SALMO 141

Sal 141:1
Salmo de David.
Oh SEÑOR, clamo a ti. ¡Por favor, apresúrate! ¡Escucha cuando clamo a ti por ayuda!
Sal 141:2 Acepta como incienso la oración que te ofrezco, y mis manos levantadas, como una ofrenda vespertina.
Sal 141:3 Toma control de lo que digo, oh SEÑOR, y guarda mis labios.
Sal 141:4 No permitas que me deslice hacia el mal ni que me involucre en actos perversos. No me dejes participar de los manjares de quienes hacen lo malo.
Sal 141:5 ¡Deja que los justos me golpeen! ¡Será un acto de bondad! Si me corrigen, es un remedio calmante; no permitas que lo rechace. Pero oro constantemente en contra de los perversos y de lo que hacen.
Sal 141:6 Cuando a sus líderes los arrojen por un acantilado, los perversos escucharán mis palabras y descubrirán que son verdad.
Sal 141:7 Como las piedras que levanta el arado, los huesos de los perversos quedarán esparcidos, sin que nadie los entierre.*
Sal 141:8 Busco tu ayuda, oh Soberano SEÑOR. Tú eres mi refugio; no dejes que me maten.
Sal 141:9 Líbrame de las trampas que me han tendido y de los engaños de los que hacen el mal.
Sal 141:10 Que los perversos caigan en sus propias redes, pero a mí, déjame escapar.


LECTURA PARA LA NOCHE

2 CRÓNICAS    8-9

2Cr 8:1 Salomón tardó veinte años en construir el templo del SEÑOR y su propio palacio real. Al cabo de ese tiempo,
2Cr 8:2 Salomón dirigió su atención a la reconstrucción de las ciudades que le había dado el rey Hiram* y estableció israelitas en ellas.
2Cr 8:3 Salomón también luchó contra la ciudad de Hamat de Soba y la conquistó.
2Cr 8:4 Reconstruyó Tadmor, en el desierto, y construyó ciudades en la región de Hamat como centros de almacenamiento.
2Cr 8:5 Fortificó las ciudades de Bet-horón de arriba y Bet-horón de abajo, reconstruyó sus murallas e instaló portones con rejas.
2Cr 8:6 También reconstruyó Baalat y otros centros de almacenamiento y construyó ciudades para sus carros de guerra y sus caballos.* Construyó todo lo que quiso en Jerusalén, en el Líbano y por todo su reino.
2Cr 8:7 En esa tierra todavía había habitantes que no eran israelitas, entre los cuales se encontraban hititas, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos.
2Cr 8:8 Todos ellos eran descendientes de las naciones que el pueblo de Israel no había destruido. Entonces Salomón les impuso trabajo forzado y los hizo parte de sus trabajadores, y en esa condición trabajan hasta el día de hoy;
2Cr 8:9 pero Salomón no obligó a ningún israelita a ser parte de sus trabajadores, sino que los puso a su servicio como soldados, oficiales en su ejército, y comandantes y conductores de sus carros de guerra.
2Cr 8:10 El rey Salomón también designó a doscientos cincuenta de ellos para que supervisaran a los trabajadores.
2Cr 8:11 Salomón trasladó a su esposa, la hija del faraón, de la Ciudad de David al palacio nuevo que le había edificado, y dijo: «Mi esposa no debe vivir en el palacio del rey David, porque allí ha estado el arca del SEÑOR y es tierra santa».
2Cr 8:12 Luego Salomón presentó ofrendas quemadas al SEÑOR sobre el altar que le había construido frente a la antesala del templo.
2Cr 8:13 Ofrecía sacrificios para los días de descanso, los festivales de luna nueva y los tres festivales anuales —la Pascua, el Festival de las Cosechas* y el Festival de las Enramadas— como Moisés había ordenado.
2Cr 8:14 Para asignar las responsabilidades a los sacerdotes, Salomón siguió el reglamento de su padre David. También designó a los levitas para dirigir al pueblo en alabanza y para ayudar a los sacerdotes en sus tareas diarias. Designó porteros para cada puerta según sus divisiones, siguiendo las órdenes de David, hombre de Dios.
2Cr 8:15 Salomón no se desvió en absoluto de las órdenes de David respecto a los sacerdotes, los levitas y los tesoros.
2Cr 8:16 Así Salomón se aseguró de que todo el trabajo relacionado con la construcción del templo del SEÑOR se llevara a cabo, desde el día en que se echaron los cimientos hasta el día en que se terminó.
2Cr 8:17 Tiempo después Salomón fue a Ezión-geber y a Elat,* puertos que están a la orilla del mar Rojo* en la tierra de Edom.
2Cr 8:18 Hiram le envió barcos comandados por sus propios oficiales y tripulados por marineros expertos. Estos barcos navegaron hasta Ofir con los hombres de Salomón y regresaron con unas quince mil toneladas* de oro, que entregaron a Salomón.
2Cr 9:1 Cuando la reina de Saba se enteró de la fama de Salomón, viajó a Jerusalén para ponerlo a prueba con preguntas difíciles. Llegó con un gran séquito de asistentes y una enorme caravana de camellos cargados con especias, grandes cantidades de oro y piedras preciosas.
2Cr 9:2 Cuando se presentó ante Salomón, habló con él acerca de todo lo que ella tenía en mente. Salomón tenía respuestas para todas sus preguntas; nada le resultaba demasiado difícil de explicar.
2Cr 9:3 Cuando la reina de Saba se dio cuenta de lo sabio que era Salomón y vio el palacio que él había construido,
2Cr 9:4 quedó atónita. También estaba asombrada por la comida que se servía en las mesas del rey, por la forma en que estaban organizados sus funcionarios y la ropa espléndida que usaban, por los coperos y sus mantos, y por las ofrendas quemadas que ofrecía Salomón en el templo del SEÑOR.
2Cr 9:5 Entonces la reina exclamó: «¡Todo lo que oí en mi país acerca de tus logros* y de tu sabiduría es cierto!
2Cr 9:6 Yo no creía lo que se dijo hasta que llegué aquí y lo vi con mis propios ojos. De hecho, ¡lo que había oído no refleja ni la mitad de tu sabiduría! Supera ampliamente lo que me habían dicho.
2Cr 9:7 ¡Qué feliz debe estar tu pueblo! ¡Qué privilegio para tus funcionarios estar aquí en tu presencia día tras día, escuchando tu sabiduría!
2Cr 9:8 Alabado sea el SEÑOR tu Dios, quien se deleita en ti y te ha puesto en el trono como rey para que gobiernes para él. Debido a que Dios ama a Israel y desea que este reino permanezca para siempre, te ha hecho rey sobre ellos para que puedas gobernar con justicia y rectitud».
2Cr 9:9 Luego le regaló al rey cuatro mil kilos* de oro, grandes cantidades de especias y de piedras preciosas. Nunca antes hubo especias tan finas como las que la reina de Saba le regaló al rey Salomón.
2Cr 9:10 (Además, las tripulaciones de Hiram y de Salomón trajeron oro desde Ofir, y también madera de sándalo rojo* y piedras preciosas.
2Cr 9:11 Con el sándalo, el rey construyó escalones* para el templo del SEÑOR y para el palacio real, e hizo liras y arpas para los músicos. Nunca antes se habían visto cosas tan hermosas en Judá).
2Cr 9:12 El rey Salomón le dio a la reina de Saba todo lo que ella pidió, regalos de mayor valor que los que ella le había entregado a él. Luego ella y todos sus acompañantes regresaron a su tierra.
2Cr 9:13 Cada año Salomón recibía unos veintitrés mil kilos* de oro,
2Cr 9:14 sin contar los ingresos adicionales que recibía de mercaderes y comerciantes. Además, todos los reyes de Arabia y los gobernantes de las provincias también le llevaban a Salomón oro y plata.
2Cr 9:15 El rey Salomón fabricó doscientos escudos grandes de oro labrado a martillo; cada uno pesaba casi siete kilos.*
2Cr 9:16 También hizo trescientos escudos más pequeños de oro labrado a martillo; cada uno pesaba tres kilos y medio.* El rey colocó los escudos en el Palacio del Bosque del Líbano.
2Cr 9:17 Luego el rey hizo un gran trono, decorado con marfil y revestido de oro puro.
2Cr 9:18 El trono tenía seis escalones y un estrado de oro. A cada lado del asiento había apoyabrazos, y a cada lado del trono había una figura de león de pie.
2Cr 9:19 Había también otros doce leones, uno en cada extremo de los seis escalones. ¡No había trono en todo el mundo que pudiera compararse con el de Salomón!
2Cr 9:20 Todas las copas del rey Salomón eran de oro macizo, igual que todos los utensilios en el Palacio del Bosque del Líbano. No estaban hechos de plata porque en los tiempos de Salomón la plata no se consideraba de valor.
2Cr 9:21 El rey tenía una flota de barcos mercantes* tripulada por marineros enviados por Hiram.* Una vez cada tres años, los barcos regresaban cargados de oro, plata, marfil, simios y pavos reales.*
2Cr 9:22 De modo que Salomón llegó a ser más rico y más sabio que cualquier otro rey de la tierra.
2Cr 9:23 Reyes de todas las naciones lo visitaban para consultarlo y escuchar la sabiduría que Dios le había dado.
2Cr 9:24 Año tras año, cada visitante le llevaba regalos de plata y oro, ropa, armas, especias, caballos y mulas.
2Cr 9:25 Salomón tenía cuatro mil establos para sus caballos y carros de guerra, y doce mil caballos.* Los colocó en las ciudades designadas para guardar los carros y también cerca de él en Jerusalén.
2Cr 9:26 Gobernaba a todos los reyes desde el río Éufrates,* en el norte, hasta la tierra de los filisteos y la frontera con Egipto, en el sur.
2Cr 9:27 El rey hizo que en Jerusalén la plata fuera tan abundante como las piedras. Además, la valiosa madera de cedro era tan común como la higuera sicómoro que crece en las colinas de Judá.*
2Cr 9:28 Los caballos de Salomón se importaban de Egipto* y de muchos otros países.
2Cr 9:29 Los demás acontecimientos del reinado de Salomón, desde el principio hasta el fin, están registrados en El registro del profeta Natán , en La profecía de Ahías de Silo y también en Las visiones de Iddo el vidente , acerca de Jeroboam, hijo de Nabat.
2Cr 9:30 Salomón gobernó en Jerusalén a todo Israel durante cuarenta años.
2Cr 9:31 Cuando murió, lo enterraron en la Ciudad de David, la cual llevaba ese nombre por su padre. Luego su hijo Roboam lo sucedió en el trono.

sábado, 15 de julio de 2017

LECTURA BÍBLICA 15 DE JULIO

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    10:25-37

Luc 10:25 Cierto día, un experto en la ley religiosa se levantó para probar a Jesús con la siguiente pregunta: —Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?
Luc 10:26 Jesús contestó: —¿Qué dice la ley de Moisés? ¿Cómo la interpretas?
Luc 10:27 El hombre contestó: —“Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu fuerza y con toda tu mente” y “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”*.
Luc 10:28 —¡Correcto! —le dijo Jesús —. ¡Haz eso y vivirás!
Luc 10:29 El hombre quería justificar sus acciones, entonces le preguntó a Jesús: —¿Y quién es mi prójimo?
Luc 10:30 Jesús respondió con una historia: —Un hombre judío bajaba de Jerusalén a Jericó y fue atacado por ladrones. Le quitaron la ropa, le pegaron y lo dejaron medio muerto al costado del camino.
Luc 10:31 »Un sacerdote pasó por allí de casualidad pero, cuando vio al hombre en el suelo, cruzó al otro lado del camino y siguió de largo.
Luc 10:32 Un ayudante del templo* pasó y lo vio allí tirado, pero también siguió de largo por el otro lado.
Luc 10:33 »Entonces pasó un samaritano despreciado y, cuando vio al hombre, sintió compasión por él.
Luc 10:34 Se le acercó y le alivió las heridas con vino y aceite de oliva, y se las vendó. Luego subió al hombre en su propio burro y lo llevó hasta un alojamiento, donde cuidó de él.
Luc 10:35 Al día siguiente, le dio dos monedas de plata* al encargado de la posada y le dijo: “Cuida de este hombre. Si los gastos superan esta cantidad, te pagaré la diferencia la próxima vez que pase por aquí”.
Luc 10:36 —Ahora bien, ¿cuál de los tres te parece que fue el prójimo del hombre atacado por los bandidos? —preguntó Jesús.
Luc 10:37 El hombre contestó: —El que mostró compasión. Entonces Jesús le dijo: —Así es, ahora ve y haz lo mismo.




1 TESALONICENSES 4:1-10

1Ts 4:1 Finalmente, amados hermanos, los alentamos en el nombre del Señor Jesús a que vivan de una manera que le agrada a Dios, tal como les enseñamos. Ustedes ya viven de esta manera, y los animamos a que lo sigan haciendo aún más.
1Ts 4:2 Pues recuerdan lo que les enseñamos por la autoridad del Señor Jesús.
1Ts 4:3 La voluntad de Dios es que sean santos, entonces aléjense de todo pecado sexual.
1Ts 4:4 Como resultado cada uno controlará su propio cuerpo* y vivirá en santidad y honor,
1Ts 4:5 no en pasiones sensuales como viven los paganos, que no conocen a Dios ni sus caminos.
1Ts 4:6 Nunca hagan daño ni engañen a un hermano cristiano en este asunto, teniendo relaciones sexuales con su esposa,* porque el Señor toma venganza de todos esos pecados, como ya les hemos advertido solemnemente.
1Ts 4:7 Dios nos ha llamado a vivir vidas santas, no impuras.
1Ts 4:8 Por lo tanto, todo el que se niega a vivir de acuerdo con estas reglas no desobedece enseñanzas humanas sino que rechaza a Dios, quien les da el Espíritu Santo.
1Ts 4:9 Pero no hace falta que les escribamos sobre la importancia de amarse mutuamente,* pues Dios mismo les ha enseñado a amarse unos a otros.
1Ts 4:10 Es más, ustedes ya muestran amor por todos los creyentes* en toda Macedonia. Aun así, amados hermanos, los alentamos a que los amen todavía más.




SALMO 140

Sal 140:1
Para el director del coro: salmo de David.
Oh SEÑOR, rescátame de los malvados; protégeme de los que son violentos,
Sal 140:2 de quienes traman el mal en el corazón y causan problemas todo el día.
Sal 140:3 Su lengua pica como una serpiente; veneno de víbora gotea de sus labios. Interludio
Sal 140:4 Oh SEÑOR, líbrame de la mano de los perversos; protégeme de los violentos porque traman un complot en mi contra.
Sal 140:5 Los orgullosos tendieron una trampa para atraparme; extendieron una red; colocaron trampas a lo largo del camino. Interludio
Sal 140:6 Le dije al SEÑOR: «¡Tú eres mi Dios!». ¡Escucha, oh SEÑOR, mis súplicas por misericordia!
Sal 140:7 Oh Soberano SEÑOR, el poderoso que me rescató, me protegiste el día de la batalla.
Sal 140:8 SEÑOR, no permitas que los malvados se salgan con la suya; no dejes que prosperen sus maquinaciones malignas porque se volverán orgullosos. Interludio
Sal 140:9 Que mis enemigos sean destruidos por el mismo mal que han planeado contra mí.
Sal 140:10 Que les caigan carbones encendidos sobre la cabeza; que sean arrojados al fuego o a pozos llenos de agua donde no haya escapatoria.
Sal 140:11 No dejes que los mentirosos prosperen en nuestra tierra; haz que les caigan grandes calamidades a los violentos.
Sal 140:12 Pero a los que ellos persiguen, yo sé que el SEÑOR los ayudará y hará justicia a los pobres.
Sal 140:13 Sin duda, los rectos alaban tu nombre; los justos vivirán en tu presencia.


LECTURA PARA LA NOCHE

2 CRÓNICAS    6-7

2Cr 6:1 Entonces Salomón oró: «Oh SEÑOR, tú dijiste que habitarías en una densa nube de oscuridad.
2Cr 6:2 Ahora te he construido un templo glorioso, ¡un lugar donde podrás habitar para siempre!».
2Cr 6:3 Luego el rey se dio vuelta hacia toda la comunidad de Israel, que estaba de pie ante él, y después de bendecir al pueblo, dijo:
2Cr 6:4 «Alabado sea el SEÑOR, Dios de Israel, quien cumplió la promesa que le hizo a mi padre David; pues le dijo a mi padre:
2Cr 6:5 “Desde el día en que saqué a mi pueblo de la tierra de Egipto, nunca escogí una ciudad de ninguna de las tribus de Israel como el sitio donde se construyera un templo para honrar mi nombre. Tampoco elegí a un rey para que guiara a mi pueblo Israel;
2Cr 6:6 pero ahora he elegido a Jerusalén como el lugar para que mi nombre sea honrado, y he elegido a David para que sea rey de mi pueblo Israel”».
2Cr 6:7 Después Salomón dijo: «Mi padre David quería construir este templo para honrar el nombre del SEÑOR, Dios de Israel.
2Cr 6:8 Pero el SEÑOR le dijo: “Tú querías construir el templo para honrar mi nombre; tu intención es buena,
2Cr 6:9 pero no serás tú quien lo haga. Será uno de tus hijos quien construya el templo para honrarme”.
2Cr 6:10 »Ahora el SEÑOR ha cumplido la promesa que hizo, porque he llegado a ser rey en lugar de mi padre y ocupo el trono de Israel, tal como el SEÑOR lo prometió. He construido este templo para honrar el nombre del SEÑOR, Dios de Israel.
2Cr 6:11 Allí he colocado el arca, la cual contiene el pacto que el SEÑOR hizo con el pueblo de Israel».
2Cr 6:12 Luego Salomón, de pie ante el altar del SEÑOR y frente a toda la comunidad de Israel, levantó las manos en oración.
2Cr 6:13 Ahora bien, Salomón había hecho una plataforma de bronce de dos metros con treinta centímetros de largo, dos metros con treinta centímetros de ancho y un metro con cuarenta centímetros de altura,* y la había colocado en el centro del atrio exterior del templo. Se puso de pie sobre la plataforma y después se arrodilló frente a toda la comunidad de Israel y levantó las manos hacia el cielo.
2Cr 6:14 Oró así: «Oh SEÑOR, Dios de Israel, no hay Dios como tú en los cielos ni en la tierra. Tú cumples tu pacto y muestras amor inagotable a quienes andan delante de ti de todo corazón.
2Cr 6:15 Has cumplido tu promesa a tu siervo David, mi padre. Pronunciaste esa promesa con tu boca y hoy la has cumplido con tus propias manos.
2Cr 6:16 »Ahora, oh SEÑOR, Dios de Israel, lleva a cabo la otra promesa que le hiciste a tu siervo David, mi padre, cuando le dijiste: “Si tus descendientes cuidan su comportamiento y siguen mi ley con fidelidad, así como tú lo has hecho, siempre habrá uno de ellos sentado en el trono de Israel”.
2Cr 6:17 Ahora, oh SEÑOR, Dios de Israel, cumple esta promesa que le hiciste a tu siervo David.
2Cr 6:18 »¿Pero es realmente posible que Dios habite en la tierra, entre seres humanos? Ni siquiera los cielos más altos pueden contenerte, ¡mucho menos este templo que he construido!
2Cr 6:19 Sin embargo, escucha mi oración y mi súplica, oh SEÑOR mi Dios. Oye el clamor y la oración que tu siervo te eleva.
2Cr 6:20 Que día y noche tus ojos estén sobre este templo, este lugar del cual tú has dicho que allí pondrías tu nombre. Que siempre oigas las oraciones que elevo hacia este lugar.
2Cr 6:21 Que atiendas las peticiones humildes y fervientes de mi parte y de tu pueblo Israel cuando oremos hacia este lugar. Sí, óyenos desde el cielo donde tú vives y, cuando nos escuches, perdona.
2Cr 6:22 »Si alguien agravia a otra persona y se le exige que haga juramento de inocencia ante tu altar en este templo,
2Cr 6:23 oye entonces desde el cielo y juzga entre tus siervos, entre el acusador y el acusado. Paga al culpable según su merecido; absuelve al inocente debido a su inocencia.
2Cr 6:24 »Si tu pueblo Israel cae derrotado ante sus enemigos por haber pecado contra ti, pero luego vuelve y reconoce tu nombre y eleva oraciones a ti en este templo,
2Cr 6:25 oye entonces desde el cielo y perdona el pecado de tu pueblo Israel, y hazlo volver a esta tierra que diste a ellos y a sus antepasados.
2Cr 6:26 »Si los cielos se cierran y no hay lluvia porque tu pueblo ha pecado contra ti, y si luego ellos oran hacia este templo y reconocen tu nombre y se apartan de sus pecados, porque tú los has castigado,
2Cr 6:27 oye entonces desde el cielo y perdona los pecados de tus siervos, de tu pueblo Israel. Enséñales a seguir el camino correcto y envía lluvia sobre tu tierra, la tierra que diste a tu pueblo como su preciada posesión.
2Cr 6:28 »Si hay hambre en la tierra, o pestes, o plagas en los cultivos, o ataques de langostas u orugas, o si los enemigos de tu pueblo invaden el territorio y sitian las ciudades —cualquiera sea el desastre o la enfermedad que ocurra—;
2Cr 6:29 si luego tu pueblo Israel ora por sus dificultades con las manos levantadas hacia este templo,
2Cr 6:30 oye entonces desde el cielo donde vives, y perdona. Haz con tu pueblo según merecen sus acciones, porque sólo tú conoces el corazón de cada ser humano.
2Cr 6:31 Entonces ellos te temerán y andarán en tus caminos mientras vivan en la tierra que diste a nuestros antepasados.
2Cr 6:32 »En el futuro, los extranjeros que no pertenezcan a tu pueblo Israel oirán de ti. Vendrán de tierras lejanas cuando oigan de tu gran nombre, de tu mano fuerte y de tu brazo poderoso. Cuando ellos oren en dirección a este templo,
2Cr 6:33 oye entonces desde el cielo donde vives y concédeles lo que te pidan. De esa forma, todos los habitantes de la tierra llegarán a conocerte y a temerte, igual que tu pueblo Israel. También sabrán que este templo que he construido honra tu nombre.
2Cr 6:34 »Si tu pueblo sale a donde tú lo envías a luchar contra sus enemigos, y si ora a ti en dirección a esta ciudad que has escogido y hacia este templo que yo he construido para honrar tu nombre,
2Cr 6:35 oye entonces desde el cielo sus oraciones y defiende su causa.
2Cr 6:36 »Si ellos pecan contra ti (¿y quién nunca ha pecado?), tal vez te enojes con ellos y permitas que sus enemigos los conquisten y los lleven cautivos a una tierra extranjera, ya sea cerca o lejos.
2Cr 6:37 Sin embargo, tal vez en esa tierra, donde estén desterrados, se vuelvan a ti arrepentidos y oren así: “Hemos pecado, hemos hecho lo malo y hemos actuado de manera perversa”.
2Cr 6:38 Si ellos se vuelven a ti con todo el corazón y con toda el alma en la tierra en la que estén cautivos, y oran en dirección a la tierra que diste a sus antepasados —hacia esta ciudad que escogiste y hacia este templo que he construido para honrar tu nombre—,
2Cr 6:39 oye entonces sus oraciones y sus peticiones desde el cielo donde vives, y defiende su causa. Perdona a tu pueblo que ha pecado contra ti.
2Cr 6:40 »Oh Dios mío, que tus ojos estén abiertos y tus oídos atentos a todas las oraciones que se eleven a ti en este lugar.
2Cr 6:41 »Ahora levántate, oh SEÑOR Dios, y entra en tu lugar de descanso, junto con el arca, símbolo de tu poder. Que tus sacerdotes, oh SEÑOR Dios, se vistan de salvación; que tus leales servidores se alegren en tu bondad.
2Cr 6:42 Oh SEÑOR Dios, no rechaces al rey que has ungido. Recuerda tu amor inagotable hacia tu siervo David».
2Cr 7:1 Cuando Salomón terminó de orar, cayó fuego del cielo que consumió los sacrificios y las ofrendas quemadas, y la gloriosa presencia del SEÑOR llenó el templo.
2Cr 7:2 Los sacerdotes no podían entrar en el templo del SEÑOR porque la gloriosa presencia del SEÑOR lo llenaba.
2Cr 7:3 Cuando todos los israelitas vieron que el fuego descendía y que la gloriosa presencia del SEÑOR llenaba el templo, cayeron postrados rostro en tierra y adoraron y alabaron al SEÑOR diciendo: «¡Él es bueno! ¡Su fiel amor perdura para siempre!».
2Cr 7:4 Luego el rey y todo el pueblo ofrecieron sacrificios al SEÑOR.
2Cr 7:5 El rey Salomón ofreció un sacrificio de veintidós mil cabezas de ganado y ciento veinte mil ovejas y cabras. Así el rey y todo el pueblo dedicaron el templo de Dios.
2Cr 7:6 Los sacerdotes ocuparon sus puestos asignados al igual que los levitas, quienes cantaban: «¡Su fiel amor perdura para siempre!». Acompañaban el canto con la música de los instrumentos que el rey David había hecho para alabar al SEÑOR. Enfrente de los levitas, los sacerdotes hacían sonar las trompetas mientras todo Israel estaba de pie.
2Cr 7:7 Luego Salomón consagró la parte central del atrio que está delante del templo del SEÑOR. Allí presentó las ofrendas quemadas y la grasa de las ofrendas de paz, porque el altar de bronce que había construido no alcanzaba para tantas ofrendas quemadas, ofrendas de grano y la grasa de los sacrificios.
2Cr 7:8 Durante los siete días siguientes, Salomón y todo Israel celebraron el Festival de las Enramadas.* Se había reunido una gran multitud desde lugares tan lejanos como Lebo-hamat, en el norte, y el arroyo de Egipto, en el sur.
2Cr 7:9 Al octavo día hicieron la ceremonia de clausura, porque habían celebrado la dedicación del altar durante siete días y el Festival de las Enramadas también por siete días.
2Cr 7:10 Luego, al final de la celebración,* Salomón despidió al pueblo. Todos estaban llenos de alegría y muy contentos porque el SEÑOR había sido bueno con David, con Salomón y con su pueblo Israel.
2Cr 7:11 Así que Salomón terminó de construir el templo del SEÑOR y también el palacio real. Llevó a cabo todo lo que había pensado hacer en la construcción del templo y del palacio.
2Cr 7:12 Luego una noche el SEÑOR se le apareció a Salomón y le dijo: «He oído tu oración y he elegido este templo como el lugar para que se realicen sacrificios.
2Cr 7:13 Puede ser que a veces yo cierre los cielos para que no llueva o mande langostas para que devoren las cosechas o envíe plagas entre ustedes;
2Cr 7:14 pero si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, busca mi rostro y se aparta de su conducta perversa, yo oiré desde el cielo, perdonaré sus pecados y restauraré su tierra.
2Cr 7:15 Mis ojos estarán abiertos y mis oídos atentos a cada oración que se eleve en este lugar.
2Cr 7:16 Pues he elegido este templo y lo he apartado para que sea santo, un lugar donde mi nombre será honrado para siempre. Lo vigilaré sin cesar, porque es muy preciado a mi corazón.
2Cr 7:17 »En cuanto a ti, si me sigues fielmente como lo hizo tu padre David y obedeces todos mis mandatos, decretos y ordenanzas,
2Cr 7:18 entonces yo estableceré tu dinastía en el trono. Pues hice este pacto con tu padre David cuando le dije: “Uno de tus descendientes siempre gobernará a Israel”.
2Cr 7:19 »Sin embargo, si tú o tus descendientes me abandonan y desobedecen los decretos y los mandatos que les he dado, y sirven y rinden culto a otros dioses,
2Cr 7:20 entonces yo desarraigaré al pueblo de la tierra que le he dado. Rechazaré este templo que hice santo para honrar mi nombre; haré que sea objeto de burla y de ridículo entre las naciones;
2Cr 7:21 y aunque ahora este templo sea imponente, todos los que pasen por allí quedarán horrorizados. Preguntarán: “¿Por qué habrá hecho el SEÑOR cosas tan terribles a esta tierra y a este templo?”.
2Cr 7:22 »Y la respuesta será: “Porque los israelitas abandonaron al SEÑOR, Dios de sus antepasados, quien los sacó de Egipto, y rindieron culto a otros dioses y se inclinaron ante ellos. Por esa razón les envió tantas calamidades”».

viernes, 14 de julio de 2017

LECTURA BÍBLICA 14 DE JULIO

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    10:17-24

Luc 10:17 Cuando los setenta y dos discípulos regresaron, le informaron llenos de alegría: —¡Señor, hasta los demonios nos obedecen cuando usamos tu nombre!
Luc 10:18 —Sí —les dijo —. Vi a Satanás caer del cielo como un rayo.
Luc 10:19 Miren, les he dado autoridad sobre todos los poderes del enemigo; pueden caminar entre serpientes y escorpiones y aplastarlos. Nada les hará daño.
Luc 10:20 Pero no se alegren de que los espíritus malignos los obedezcan; alégrense porque sus nombres están escritos en el cielo.
Luc 10:21 En esa misma ocasión, Jesús se llenó del gozo del Espíritu Santo y dijo: «Oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, gracias por esconder estas cosas de los que se creen sabios e inteligentes y por revelárselas a los que son como niños. Sí, Padre, te agradó hacerlo de esa manera.
Luc 10:22 »Mi Padre me ha confiado todo. Nadie conoce verdaderamente al Hijo excepto el Padre, y nadie conoce verdaderamente al Padre excepto el Hijo y aquellos a quienes el Hijo decide revelarlo».
Luc 10:23 Después, cuando estuvieron a solas, se volvió a sus discípulos y les dijo: «Benditos los ojos que ven lo que ustedes han visto.
Luc 10:24 Les digo que muchos profetas y reyes anhelaron ver lo que ustedes ven, pero no lo vieron; y anhelaron oír lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron».



1 TESALONICENSES 3:7-13

1Ts 3:7 Así que, amados hermanos, en medio de nuestras dificultades y sufrimientos hemos sido muy animados porque han permanecido firmes en su fe.
1Ts 3:8 Nos reaviva saber que están firmes en el Señor.
1Ts 3:9 ¡Cuánto le agradecemos a Dios por ustedes! Gracias a ustedes tenemos gran alegría cuando entramos en la presencia de Dios.
1Ts 3:10 Día y noche oramos con fervor por ustedes, pidiéndole a Dios que nos permita volver a verlos y completar lo que falte en su fe.
1Ts 3:11 Que Dios nuestro Padre y nuestro Señor Jesús nos lleven muy pronto a verlos a ustedes.
1Ts 3:12 Y que el Señor haga crecer y sobreabundar el amor que tienen unos por otros y por toda la gente, tanto como sobreabunda nuestro amor por ustedes.
1Ts 3:13 Que él, como resultado, fortalezca su corazón para que esté sin culpa y sea santo al estar ustedes delante de Dios nuestro Padre cuando nuestro Señor Jesús regrese con todo su pueblo santo. Amén.



SALMO 139

Sal 139:1
Para el director del coro: salmo de David.
Oh SEÑOR, has examinado mi corazón y sabes todo acerca de mí.
Sal 139:2 Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; conoces mis pensamientos aun cuando me encuentro lejos.
Sal 139:3 Me ves cuando viajo y cuando descanso en casa. Sabes todo lo que hago.
Sal 139:4 Sabes lo que voy a decir incluso antes de que lo diga, SEÑOR.
Sal 139:5 Vas delante y detrás de mí. Pones tu mano de bendición sobre mi cabeza.
Sal 139:6 Semejante conocimiento es demasiado maravilloso para mí, ¡es tan elevado que no puedo entenderlo!
Sal 139:7 ¡Jamás podría escaparme de tu Espíritu! ¡Jamás podría huir de tu presencia!
Sal 139:8 Si subo al cielo, allí estás tú; si desciendo a la tumba,*allí estás tú.
Sal 139:9 Si cabalgo sobre las alas de la mañana, si habito junto a los océanos más lejanos,
Sal 139:10 aun allí me guiará tu mano y me sostendrá tu fuerza.
Sal 139:11 Podría pedirle a la oscuridad que me ocultara, y a la luz que me rodea, que se convierta en noche;
Sal 139:12 pero ni siquiera en la oscuridad puedo esconderme de ti. Para ti, la noche es tan brillante como el día. La oscuridad y la luz son lo mismo para ti.
Sal 139:13 Tú creaste las delicadas partes internas de mi cuerpo y me entretejiste en el vientre de mi madre.
Sal 139:14 ¡Gracias por hacerme tan maravillosamente complejo! Tu fino trabajo es maravilloso, lo sé muy bien.
Sal 139:15 Tú me observabas mientras iba cobrando forma en secreto, mientras se entretejían mis partes en la oscuridad de la matriz.
Sal 139:16 Me viste antes de que naciera. Cada día de mi vida estaba registrado en tu libro. Cada momento fue diseñado antes de que un solo día pasara.
Sal 139:17 Qué preciosos son tus pensamientos acerca de mí,* oh Dios. ¡No se pueden enumerar!
Sal 139:18 Ni siquiera puedo contarlos; ¡suman más que los granos de la arena! Y cuando despierto, ¡todavía estás conmigo!
Sal 139:19 ¡Oh Dios, si tan sólo destruyeras a los perversos! ¡Lárguense de mi vida, ustedes asesinos!
Sal 139:20 Blasfeman contra ti; tus enemigos hacen mal uso de tu nombre.
Sal 139:21 Oh SEÑOR, ¿no debería odiar a los que te odian? ¿No debería despreciar a los que te oponen?
Sal 139:22 Sí, los odio con todas mis fuerzas, porque tus enemigos son mis enemigos.
Sal 139:23 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan.
Sal 139:24 Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda y guíame por el camino de la vida eterna.


LECTURA PARA LA NOCHE

2 CRÓNICAS    3-5

2Cr 3:1 Salomón comenzó a construir el templo del SEÑOR en Jerusalén en el monte Moriah, donde el SEÑOR se le había aparecido a David, su padre. El templo se construyó en el campo de trillar de Arauna* el jebuseo; el sitio que David había elegido.
2Cr 3:2 La construcción comenzó a mediados de la primavera,* durante el cuarto año del reinado de Salomón.
2Cr 3:3 Estas fueron las medidas que Salomón usó para los cimientos del templo de Dios (según el antiguo estándar de medición).* Tenía veintisiete metros y medio de largo por nueve metros de ancho.*
2Cr 3:4 La antesala que estaba al frente del templo medía nueve metros* de ancho, coincidía con la anchura total del templo, y medía nueve metros de alto.* Después revistió el interior de oro puro.
2Cr 3:5 Cubrió el salón principal del templo con paneles de madera de ciprés, luego lo revistió de oro fino y lo decoró con tallas de palmeras y cadenas.
2Cr 3:6 Adornó las paredes del templo con hermosas joyas y con oro de la tierra de Parvaim.
2Cr 3:7 Revistió de oro las vigas, los umbrales, las paredes y las puertas de todo el templo, e hizo grabar en las paredes figuras de querubines.
2Cr 3:8 Hizo el Lugar Santísimo de nueve metros de ancho, igual que la anchura del templo, por nueve metros de profundidad. Revistió el interior con unos veinte mil kilos* de oro fino.
2Cr 3:9 Los clavos de oro que se usaron pesaban quinientos setenta gramos cada uno.* También revistió de oro las paredes de las habitaciones de la planta alta.
2Cr 3:10 Hizo dos figuras en forma de querubines, las revistió de oro y las colocó en el Lugar Santísimo.
2Cr 3:11 La distancia entre las puntas de las alas de los dos querubines que estaban de pie uno al lado del otro, era de nueve metros. Una de las alas de la primera figura medía dos metros con treinta centímetros* de largo, y tocaba la pared del templo. La otra ala, también de dos metros con treinta centímetros, tocaba el extremo del ala del segundo querubín.
2Cr 3:12 De la misma manera, la segunda figura tenía un ala de dos metros con treinta centímetros de largo que tocaba la pared opuesta. La otra ala, también de dos metros con treinta centímetros de largo, tocaba el ala de la primera figura.
2Cr 3:13 Así que, la distancia entre las puntas de las alas de los dos querubines, uno al lado del otro, era de nueve metros. Estaban de pie con sus rostros hacia el salón principal del templo.
2Cr 3:14 En la entrada al Lugar Santísimo colocó de lado a lado una cortina hecha de lino fino decorada con hilo azul, púrpura y escarlata, y bordada con figuras de querubines.
2Cr 3:15 Para el frente del templo hizo construir dos columnas que tenían ocho metros de alto,* y encima de cada una puso un capitel que se extendía hacia arriba otros dos metros con treinta centímetros.
2Cr 3:16 Hizo una red de cadenas entrelazadas y la usó para decorar la parte superior de las columnas. También hizo cien granadas decorativas y las sujetó a las cadenas.
2Cr 3:17 Luego levantó las dos columnas a la entrada del templo, una hacia el sur de la entrada y la otra hacia el norte. A la del sur la llamó Jaquín, y a la del norte, Boaz.*
2Cr 4:1 Salomón* también hizo un altar de bronce de nueve metros de largo por nueve metros de ancho y cuatro metros y medio de alto.*
2Cr 4:2 Luego fundió un enorme tazón redondo, que medía cuatro metros y medio de borde a borde, llamado el Mar. Tenía dos metros con treinta centímetros de profundidad y cerca de catorce metros de circunferencia.*
2Cr 4:3 Por debajo del borde, estaba rodeado por dos hileras de figuras que se parecían a bueyes. Había veinte bueyes por metro* de la circunferencia que se habían fundido como parte del tazón.
2Cr 4:4 El Mar estaba colocado sobre una base formada por doce bueyes de bronce que miraban hacia afuera. Tres miraban hacia el norte, tres hacia el occidente, tres hacia el sur y tres hacia el oriente; y el Mar estaba asentado sobre ellos.
2Cr 4:5 El grosor del Mar era de unos ocho centímetros,* su borde era acampanado como una copa y se parecía a una flor de nenúfar. Tenía capacidad para unos sesenta y tres mil litros* de agua.
2Cr 4:6 También hizo diez tazones más pequeños para lavar los utensilios que se usaban para las ofrendas quemadas. Colocó cinco en el lado sur y cinco en el lado norte; pero los sacerdotes se lavaban en el Mar.
2Cr 4:7 Luego fundió diez candelabros de oro según las especificaciones que se habían entregado y los colocó en el templo. Puso cinco contra la pared sur y cinco contra la pared norte.
2Cr 4:8 También hizo diez mesas y las colocó en el templo, cinco a lo largo de la pared sur y cinco a lo largo de la pared norte. Luego moldeó cien tazones de oro.
2Cr 4:9 Después edificó un atrio para los sacerdotes, y también el gran atrio exterior. Hizo puertas para las entradas de los atrios y las revistió de bronce.
2Cr 4:10 El gran tazón de bronce llamado el Mar fue ubicado cerca de la esquina sureste del templo.
2Cr 4:11 Huram-abí también hizo los lavamanos, las palas y los tazones que se necesitaban. Finalmente Huram-abí terminó todo el trabajo que el rey Salomón le había asignado que hiciera para el templo de Dios:
2Cr 4:12 las dos columnas; los dos capiteles con forma de tazón en la parte superior de las columnas; las dos redes de cadenas entrelazadas que decoraban los capiteles;
2Cr 4:13 las cuatrocientas granadas que colgaban de las cadenas sobre los capiteles (dos filas de granadas por cada red de cadenas que decoraban los capiteles sobre las columnas);
2Cr 4:14 las carretas para llevar agua que sostenían los tazones;
2Cr 4:15 el Mar y los doce bueyes que lo sostenían;
2Cr 4:16 los recipientes para la ceniza, las palas, los ganchos para la carne y todos los demás utensilios. Huram-abí hizo todos estos objetos de bronce bruñido para el templo del SEÑOR, tal como le había indicado el rey Salomón.
2Cr 4:17 El rey mandó que se fundieran en moldes de barro en el valle del Jordán, entre Sucot y Saretán.*
2Cr 4:18 Salomón utilizó tanto bronce que no se pudo determinar el peso.
2Cr 4:19 Salomón también hizo todo el mobiliario para el templo de Dios: el altar de oro; las mesas para el pan de la Presencia;
2Cr 4:20 los candelabros y sus lámparas de oro macizo, para que ardieran frente al Lugar Santísimo, como está establecido;
2Cr 4:21 las decoraciones de flores, las lámparas y las tenazas, todo del oro más puro;
2Cr 4:22 las despabiladeras para las lámparas, los tazones, la vajilla y los recipientes para quemar incienso, todo de oro macizo; las puertas para las entradas al Lugar Santísimo y al salón principal del templo, revestidas de oro.
2Cr 5:1 Así terminó Salomón todo su trabajo para el templo del SEÑOR. Luego trajo todos los obsequios que su padre David había consagrado —la plata, el oro y los diversos objetos— y los guardó en los tesoros del templo de Dios.
2Cr 5:2 Entonces Salomón mandó llamar a los ancianos de Israel y a todos los jefes de las tribus —los líderes de las familias patriarcales de Israel— para que fueran a Jerusalén. Ellos debían trasladar el arca del pacto del SEÑOR desde su sitio en la Ciudad de David, también conocida como Sión, hasta el templo.
2Cr 5:3 Así que todos los hombres de Israel se reunieron ante el rey durante el Festival de las Enramadas, que se celebra anualmente a comienzos del otoño.*
2Cr 5:4 Una vez que estaban presentes todos los ancianos de Israel, los levitas levantaron el arca.
2Cr 5:5 Los sacerdotes y los levitas trasladaron el arca junto con la carpa especial* y todos los objetos sagrados que había en ella.
2Cr 5:6 Delante del arca, el rey Salomón y toda la comunidad de Israel sacrificaron ovejas, cabras y ganado, ¡en tal cantidad que fue imposible llevar la cuenta!
2Cr 5:7 Luego los sacerdotes llevaron el arca del pacto del SEÑOR al santuario interior del templo —el Lugar Santísimo— y la colocaron bajo las alas de los querubines.
2Cr 5:8 Los querubines extendían sus alas por encima del arca y formaban una especie de cubierta sobre el arca y las varas para transportarla.
2Cr 5:9 Estas varas eran tan largas que los extremos podían verse desde el salón principal del templo* —el Lugar Santo— pero no desde afuera; y allí permanecen hasta el día de hoy.
2Cr 5:10 Lo único que había dentro del arca eran las dos tablas de piedra que Moisés había colocado en ella en el monte Sinaí,* donde el SEÑOR hizo un pacto con los israelitas cuando partieron de Egipto.
2Cr 5:11 Luego los sacerdotes salieron del Lugar Santo. Todos los sacerdotes presentes se habían purificado, estuvieran o no de turno ese día.
2Cr 5:12 Los levitas que eran músicos —Asaf, Hemán, Jedutún y todos sus hijos y hermanos—, vestidos de mantos de lino fino, estaban de pie en el lado oriental del altar y tocaban címbalos, liras y arpas. A ellos se les unieron ciento veinte sacerdotes que tocaban trompetas.
2Cr 5:13 Los trompetistas y los cantores se unieron para alabar y dar gracias al SEÑOR. Al son de trompetas, címbalos y otros instrumentos, elevaron sus voces y alabaron al SEÑOR con las siguientes palabras: «¡Él es bueno! ¡Su fiel amor perdura para siempre!». En ese momento una densa nube llenó el templo del SEÑOR.
2Cr 5:14 Los sacerdotes no pudieron seguir con la celebración a causa de la nube, porque la gloriosa presencia del SEÑOR llenaba el templo de Dios.

jueves, 13 de julio de 2017

LECTURA BÍBLICA 13 DE JULIO

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    10:1-16

Luc 10:1 Después el Señor escogió a otros setenta y dos* discípulos y los envió de dos en dos delante de él a todas las ciudades y los lugares que tenía pensado visitar.
Luc 10:2 Y les dio las siguientes instrucciones: «La cosecha es grande, pero los obreros son pocos. Así que oren al Señor que está a cargo de la cosecha; pídanle que envíe más obreros a sus campos.
Luc 10:3 Ahora vayan, y recuerden que los envío como ovejas en medio de lobos.
Luc 10:4 No lleven con ustedes nada de dinero, ni bolso de viaje, ni un par de sandalias de repuesto; y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Luc 10:5 »Cuando entren en la casa de alguien, primero digan: “La paz de Dios sea sobre esta casa”.
Luc 10:6 Si los que viven en la casa son gente de paz, la bendición permanecerá; si no lo son, la bendición regresará a ustedes.
Luc 10:7 No cambien de una casa a otra. Quédense en un lugar, coman y beban lo que les den. No duden en aceptar la hospitalidad, porque los que trabajan merecen recibir su salario.
Luc 10:8 »Si entran en un pueblo donde los reciben bien, coman todo lo que les ofrezcan.
Luc 10:9 Sanen a los enfermos y díganles: “El reino de Dios ahora está cerca de ustedes”.
Luc 10:10 Pero, si un pueblo se niega a recibirlos bien, salgan a las calles y digan:
Luc 10:11 “Nos limpiamos de los pies hasta el polvo de su ciudad para mostrar que los abandonamos a su suerte. Y sepan esto: ¡el reino de Dios está cerca!”.
Luc 10:12 Les aseguro que, el día del juicio, le irá mejor a la perversa Sodoma que a ese pueblo.
Luc 10:13 »¡Qué aflicción les espera, Corazín y Betsaida! Pues, si en las perversas ciudades de Tiro y de Sidón se hubieran hecho los milagros que hice entre ustedes, hace tiempo sus habitantes se habrían arrepentido de sus pecados vistiéndose de tela áspera y echándose ceniza sobre la cabeza en señal de remordimiento.
Luc 10:14 Así es, el día del juicio, les irá mejor a Tiro y Sidón que a ustedes.
Luc 10:15 Y ustedes, los de Capernaúm, ¿serán honrados en el cielo? No, descenderán al lugar de los muertos*».
Luc 10:16 Entonces dijo a sus discípulos: «El que acepta el mensaje de ustedes me acepta también a mí. El que los rechaza a ustedes a mí me rechaza. Y el que me rechaza a mí rechaza a Dios, quien me envió».





1 TESALONICENSES 3:1-6

1Ts 3:1 Por último, cuando ya no pudimos soportarlo más, decidimos quedarnos solos en Atenas
1Ts 3:2 y enviamos a Timoteo para que los visitara. Él es hermano nuestro y colaborador de Dios* en la proclamación de la Buena Noticia de Cristo. Lo enviamos a ustedes para que los fortaleciera, los alentara en su fe
1Ts 3:3 y los ayudara a no ser perturbados por las dificultades que atravesaban. Pero ustedes saben que estamos destinados a pasar por tales dificultades.
1Ts 3:4 Aun cuando estábamos con ustedes, les advertimos que las dificultades pronto llegarían, y así sucedió, como bien saben.
1Ts 3:5 Por esta razón, cuando ya no pude más, envié a Timoteo para averiguar si la fe de ustedes seguía firme. Tenía miedo de que el tentador los hubiera vencido y que nuestro trabajo hubiera sido en vano.
1Ts 3:6 Pero ahora Timoteo acaba de regresar y nos trajo buenas noticias acerca de la fe y el amor de ustedes. Nos contó que siempre recuerdan nuestra visita con alegría y que desean vernos tanto como nosotros deseamos verlos a ustedes.




SALMO 138

Sal 138:1
Salmo de David.
Te doy gracias, oh SEÑOR, con todo el corazón; delante de los dioses cantaré tus alabanzas.
Sal 138:2 Me inclino ante tu santo templo mientras adoro; alabo tu nombre por tu amor inagotable y tu fidelidad, porque tus promesas están respaldadas por todo el honor de tu nombre.
Sal 138:3 En cuanto oro, tú me respondes; me alientas al darme fuerza.
Sal 138:4 Todos los reyes del mundo te darán gracias, SEÑOR, porque cada uno de ellos escuchará tus palabras.
Sal 138:5 Así es, cantarán acerca de los caminos del SEÑOR, porque la gloria del SEÑOR es muy grande.
Sal 138:6 Aunque el SEÑOR es grande, se ocupa de los humildes, pero se mantiene distante de los orgullosos.
Sal 138:7 Aunque estoy rodeado de dificultades, tú me protegerás del enojo de mis enemigos. Extiendes tu mano, y el poder de tu mano derecha me salva.
Sal 138:8 El SEÑOR llevará a cabo los planes que tiene para mi vida, pues tu fiel amor, oh SEÑOR, permanece para siempre. No me abandones, porque tú me creaste.


LECTURA PARA LA NOCHE

2 CRÓNICAS    1-2

2Cr 1:1 Salomón, hijo de David, tomó firme control de su reino porque el SEÑOR su Dios estaba con él y lo hizo muy poderoso.
2Cr 1:2 Salomón convocó a todos los líderes de Israel: a los generales y a los capitanes del ejército,* a los jueces, y a todos los jefes políticos y de clanes.
2Cr 1:3 Después condujo a toda la asamblea al lugar de adoración en Gabaón, porque allí se encontraba el tabernáculo de Dios.* (Este era el tabernáculo que Moisés, siervo del SEÑOR, había construido en el desierto).
2Cr 1:4 David ya había trasladado el arca de Dios desde Quiriat-jearim a la carpa que le había preparado en Jerusalén;
2Cr 1:5 pero el altar de bronce hecho por Bezalel, hijo de Uri y nieto de Hur, estaba allí* en Gabaón frente al tabernáculo del SEÑOR. Así que Salomón y el pueblo se reunieron en ese lugar para consultar al SEÑOR.*
2Cr 1:6 Allí, frente al tabernáculo, Salomón subió hasta el altar de bronce en la presencia del SEÑOR y sacrificó sobre el altar mil ofrendas quemadas.
2Cr 1:7 Esa noche Dios se le apareció a Salomón y dijo: —¿Qué es lo que quieres? ¡Pídeme, y yo te lo daré!
2Cr 1:8 Salomón le contestó a Dios: —Tú mostraste fiel amor a David, mi padre, y ahora me has hecho rey en su lugar.
2Cr 1:9 Oh SEÑOR Dios, ¡te ruego que sigas manteniendo la promesa que le hiciste a David mi padre, pues me has hecho rey sobre un pueblo tan numeroso como el polvo de la tierra!
2Cr 1:10 Dame la sabiduría y el conocimiento para guiarlo correctamente,* porque, ¿quién podrá gobernar a este gran pueblo tuyo?
2Cr 1:11 Dios le dijo a Salomón: —Por cuanto tu mayor deseo es ayudar a tu pueblo, y no pediste abundancia ni riquezas ni fama ni siquiera la muerte de tus enemigos o una larga vida, sino que has pedido sabiduría y conocimiento para gobernar a mi pueblo como es debido,
2Cr 1:12 ciertamente te daré la sabiduría y el conocimiento que pediste. ¡Pero también te daré abundancia, riquezas y fama como nunca las tuvo ningún otro rey antes que tú y como ninguno las tendrá en el futuro!
2Cr 1:13 Después Salomón se fue de Gabaón, el lugar de adoración donde estaba el tabernáculo, y regresó a Jerusalén y reinó sobre Israel.
2Cr 1:14 Salomón acumuló gran cantidad de carros de guerra y caballos;* tenía mil cuatrocientos carros y doce mil caballos. Los colocó en las ciudades designadas para guardar los carros y también cerca de él en Jerusalén.
2Cr 1:15 El rey hizo que en Jerusalén la plata y el oro fueran tan abundantes como las piedras. Además, la valiosa madera de cedro era tan común como la higuera sicómoro que crece en las colinas de Judá.*
2Cr 1:16 Los caballos de Salomón se importaban de Egipto* y de Cilicia;* los mercaderes del rey los adquirían en Cilicia a precio de mercado.
2Cr 1:17 En ese tiempo, un carro egipcio costaba seiscientas piezas de plata,* y los caballos se vendían a ciento cincuenta piezas de plata.* Después los exportaban a los reyes de los hititas y a los reyes de Aram.
2Cr 2:1 * Salomón decidió construir un templo para honrar el nombre del SEÑOR y también un palacio real para sí mismo.
2Cr 2:2 * Reunió una fuerza de setenta mil obreros, ochenta mil hombres para extraer piedras de las canteras en la zona montañosa y tres mil seiscientos capataces.
2Cr 2:3 Salomón también le envió el siguiente mensaje al rey Hiram* de Tiro: «Envíame troncos de cedro como lo hiciste con mi padre David, cuando construía su palacio.
2Cr 2:4 Estoy a punto de construir un templo para honrar el nombre del SEÑOR mi Dios. Será un lugar apartado para quemar incienso aromático delante de él, para presentar el pan especial del sacrificio y para sacrificar ofrendas quemadas todas las mañanas y todas las tardes en los días de descanso, en las celebraciones de luna nueva y en los demás festivales del SEÑOR nuestro Dios. Él le ha ordenado a Israel que haga estas cosas para siempre.
2Cr 2:5 »Este tendrá que ser un templo magnífico porque nuestro Dios es más grande que todos los demás dioses;
2Cr 2:6 pero en realidad, ¿quién puede edificarle un hogar digno de él? ¡Ni siquiera los cielos más altos pueden contenerlo! ¿Quién soy yo para proponer construirle un templo, excepto como lugar para quemarle sacrificios?
2Cr 2:7 »Envíame, entonces, un maestro artesano que pueda trabajar el oro, la plata, el bronce y el hierro, así como las telas de púrpura, escarlata y azul. Debe ser un experto grabador que pueda trabajar con los artesanos de Judá y de Jerusalén que mi padre David seleccionó.
2Cr 2:8 »Envíame también del Líbano troncos de cedro, de ciprés y de sándalo rojo,* porque sé que no hay nadie que se compare con tus hombres para cortar madera del Líbano. Yo enviaré a mis hombres para ayudarlos.
2Cr 2:9 Se necesitará una enorme cantidad de madera, porque el templo que voy a construir será grande y magnífico.
2Cr 2:10 Para quienes corten la madera, enviaré como pago cuatro millones cuatrocientos mil kilos de trigo molido, cuatro millones cuatrocientos mil kilos de cebada,* cuatrocientos cuarenta mil litros de vino y cuatrocientos cuarenta mil litros de aceite de oliva».*
2Cr 2:11 En respuesta, el rey Hiram le envió a Salomón la siguiente carta: «¡Es porque el SEÑOR ama a su pueblo que te ha hecho rey de los israelitas!
2Cr 2:12 ¡Alaben al SEÑOR, Dios de Israel, quien hizo los cielos y la tierra! Él le dio al rey David un hijo sabio, dotado de capacidad y entendimiento, quien construirá un templo para el SEÑOR y un palacio real para sí mismo.
2Cr 2:13 »Te envío un maestro artesano llamado Huram-abí, un hombre sumamente talentoso.
2Cr 2:14 Su madre es de la tribu de Dan, en Israel, y su padre es de Tiro. Es hábil para trabajar el oro, la plata, el bronce y el hierro, y también la piedra y la madera. Es hábil para trabajar con telas de púrpura, azul, escarlata y con lino fino. También sabe grabar y puede realizar cualquier diseño que se le pida. Trabajará con tus artesanos y con los que nombró mi señor David, tu padre.
2Cr 2:15 »Envía ahora el trigo, la cebada, el aceite de oliva y el vino que mi señor ha mencionado.
2Cr 2:16 Nosotros cortaremos toda la madera que necesites de las montañas del Líbano y llevaremos los troncos en balsas por la costa del mar Mediterráneo* hasta Jope. Desde allí podrás transportar los troncos hasta Jerusalén».
2Cr 2:17 Luego Salomón levantó un censo de todos los extranjeros que vivían en la tierra de Israel, tal como el censo que había hecho su padre, y contó ciento cincuenta y tres mil seiscientos extranjeros.
2Cr 2:18 Asignó a setenta mil como obreros, a ochenta mil como cortadores de piedra en la zona montañosa y a tres mil seiscientos como capataces.