APOSENTO ALTO

lunes, 5 de febrero de 2018

LECTURA BÍBLICA 5 DE FEBRERO

LECTURA PARA LA MAÑANA

MATEO    12:22-37

Mat 12:22 Luego le llevaron a Jesús a un hombre ciego y mudo que estaba poseído por un demonio. Jesús sanó al hombre para que pudiera hablar y ver.
Mat 12:23 La multitud quedó llena de asombro, y preguntaba: «¿Será posible que Jesús sea el Hijo de David, el Mesías?».
Mat 12:24 Pero, cuando los fariseos oyeron del milagro, dijeron: «Con razón puede expulsar demonios. Él recibe su poder de Satanás,* el príncipe de los demonios».
Mat 12:25 Jesús conocía sus pensamientos y les contestó: «Todo reino dividido por una guerra civil está condenado al fracaso. Una ciudad o una familia dividida por peleas se desintegrará.
Mat 12:26 Y, si Satanás expulsa a Satanás, está dividido y pelea contra sí mismo; su propio reino no sobrevivirá.
Mat 12:27 Y, si mi poder proviene de Satanás, ¿qué me dicen de sus propios exorcistas quienes también expulsan demonios? Así que ellos los condenarán a ustedes por lo que acaban de decir.
Mat 12:28 Pero, si yo expulso a los demonios por el Espíritu de Dios, entonces el reino de Dios ha llegado y está entre ustedes.
Mat 12:29 Pues, ¿quién tiene suficiente poder para entrar en la casa de un hombre fuerte como Satanás y saquear sus bienes? Sólo alguien aún más fuerte, alguien que pudiera atarlo y después saquear su casa.
Mat 12:30 »El que no está conmigo, a mí se opone, y el que no trabaja conmigo, en realidad, trabaja en mi contra.
Mat 12:31 »Por eso les digo, cualquier pecado y blasfemia pueden ser perdonados, excepto la blasfemia contra el Espíritu Santo, que jamás será perdonada.
Mat 12:32 El que hable en contra del Hijo del Hombre puede ser perdonado, pero el que hable contra el Espíritu Santo jamás será perdonado, ya sea en este mundo o en el que vendrá.
Mat 12:33 »A un árbol se le identifica por su fruto. Si el árbol es bueno, su fruto será bueno. Si el árbol es malo, su fruto será malo.
Mat 12:34 ¡Camada de víboras! ¿Cómo podrían hombres malvados como ustedes hablar de lo que es bueno y correcto? Pues lo que está en el corazón determina lo que uno dice.
Mat 12:35 Una persona buena produce cosas buenas del tesoro de su buen corazón, y una persona mala produce cosas malas del tesoro de su mal corazón.
Mat 12:36 Y les digo lo siguiente: el día del juicio, tendrán que dar cuenta de toda palabra inútil que hayan dicho.
Mat 12:37 Las palabras que digas te absolverán o te condenarán».
Mat 12:38 Un día, algunos maestros de la ley religiosa y algunos fariseos se acercaron a Jesús y le dijeron: —Maestro, queremos que nos muestres alguna señal milagrosa para probar tu autoridad.
Mat 12:39 Pero Jesús respondió: —Sólo una generación maligna y adúltera exigiría una señal milagrosa; pero la única que les daré será la señal del profeta Jonás.
Mat 12:40 Así como Jonás estuvo en el vientre del gran pez durante tres días y tres noches, el Hijo del Hombre estará en el corazón de la tierra durante tres días y tres noches.
Mat 12:41 »El día del juicio los habitantes de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se arrepintieron de sus pecados al escuchar la predicación de Jonás. Ahora alguien superior a Jonás está aquí, pero ustedes se niegan a arrepentirse.
Mat 12:42 La reina de Saba* también se levantará contra esta generación el día del juicio y la condenará, porque vino de una tierra lejana para oír la sabiduría de Salomón. Ahora alguien superior a Salomón está aquí, pero ustedes se niegan a escuchar.
Mat 12:43 »Cuando un espíritu maligno* sale de una persona, va al desierto en busca de descanso, pero no lo encuentra.
Mat 12:44 Entonces dice: “Volveré a la persona de la cual salí”. De modo que regresa y encuentra su antigua casa vacía, barrida y en orden.
Mat 12:45 Entonces el espíritu busca a otros siete espíritus más malignos que él, y todos entran en la persona y viven allí. Y entonces esa persona queda peor que antes. Eso es lo que le ocurrirá a esta generación maligna.
Mat 12:46 Mientras Jesús hablaba a la multitud, su madre y sus hermanos estaban afuera y pedían hablar con él.
Mat 12:47 Alguien le dijo a Jesús: «Tu madre y tus hermanos están afuera y desean hablar contigo»*.
Mat 12:48 Jesús preguntó: «¿Quién es mi madre? ¿Quiénes son mis hermanos?».
Mat 12:49 Luego señaló a sus discípulos y dijo: «Miren, estos son mi madre y mis hermanos.
Mat 12:50 Pues todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo es mi hermano y mi hermana y mi madre».


HECHOS 17:16-34

Hch 17:16 Mientras Pablo los esperaba en Atenas, se indignó profundamente al ver la gran cantidad de ídolos que había por toda la ciudad.
Hch 17:17 Iba a la sinagoga para razonar con los judíos y con los gentiles* temerosos de Dios y hablaba a diario en la plaza pública con todos los que estuvieran allí.
Hch 17:18 También debatió con algunos filósofos epicúreos y estoicos. Cuando les habló acerca de Jesús y de su resurrección, ellos dijeron: «¿Qué trata de decir este charlatán con esas ideas raras?». Otros decían: «Parece que predica de unos dioses extranjeros».
Hch 17:19 Entonces lo llevaron al Concilio Supremo de la ciudad.* «Ven y háblanos sobre esta nueva enseñanza —dijeron —.
Hch 17:20 Dices cosas bastante extrañas y queremos saber de qué se trata».
Hch 17:21 (Cabe explicar que todos los atenienses, al igual que los extranjeros que están en Atenas, al parecer pasan todo el tiempo discutiendo las ideas más recientes).
Hch 17:22 Entonces Pablo, de pie ante el Concilio,* les dirigió las siguientes palabras: «Hombres de Atenas, veo que ustedes son muy religiosos en todo sentido
Hch 17:23 porque, mientras caminaba observé la gran cantidad de lugares sagrados. Y uno de sus altares tenía la siguiente inscripción: “A un Dios Desconocido”. Este Dios, a quien ustedes rinden culto sin conocer, es de quien yo les hablo.
Hch 17:24 »Él es el Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él. Ya que es el Señor del cielo y de la tierra, no vive en templos hechos por hombres,
Hch 17:25 y las manos humanas no pueden servirlo, porque él no tiene ninguna necesidad. Él es quien da vida y aliento a todo y satisface cada necesidad.
Hch 17:26 De un solo hombre* creó todas las naciones de toda la tierra. De antemano decidió cuándo se levantarían y cuándo caerían, y determinó los límites de cada una.
Hch 17:27 »Su propósito era que las naciones buscaran a Dios y, quizá acercándose a tientas, lo encontraran; aunque él no está lejos de ninguno de nosotros.
Hch 17:28 Pues en él vivimos, nos movemos y existimos. Como dijeron algunos de sus* propios poetas: “Nosotros somos su descendencia”.
Hch 17:29 Y, como esto es cierto, no debemos pensar en Dios como un ídolo diseñado por artesanos y hecho de oro, plata o piedra.
Hch 17:30 »En la antigüedad Dios pasó por alto la ignorancia de la gente acerca de estas cosas, pero ahora él manda que todo el mundo en todas partes se arrepienta de sus pecados y vuelva a él.
Hch 17:31 Pues él ha fijado un día para juzgar al mundo con justicia por el hombre que él ha designado, y les demostró a todos quién es ese hombre al levantarlo de los muertos».
Hch 17:32 Cuando oyeron a Pablo hablar acerca de la resurrección de los muertos, algunos se rieron con desprecio, pero otros dijeron: «Queremos oír más sobre este tema más tarde».
Hch 17:33 Con esto terminó el diálogo de Pablo con ellos,
Hch 17:34 pero algunos se unieron a él y se convirtieron en creyentes. Entre ellos estaban Dionisio —un miembro del Concilio* —, una mujer llamada Dámaris y varios más.

SALMO 28

Sal 28:1 A ti elevo mi oración, oh SEÑOR, roca mía; no cierres tus oídos a mi voz. Pues si guardas silencio, mejor sería darme por vencido y morir.
Sal 28:2 Escucha mi oración que pide misericordia, cuando clamo a ti por ayuda, cuando levanto mis manos hacia tu santo templo.
Sal 28:3 No me arrastres junto con los perversos —con los que hacen lo malo—, los que hablan con sus vecinos amablemente mientras traman maldades en su corazón.
Sal 28:4 ¡Dales el castigo que tanto merecen! Mídelo en proporción a su maldad. ¡Págales conforme a todas sus malas acciones! Hazles probar en carne propia lo que ellos les han hecho a otros.
Sal 28:5 No les importa nada lo que el SEÑOR hizo ni lo que sus manos crearon. Por lo tanto, él los derrumbará y, ¡jamás serán reconstruidos!
Sal 28:6 ¡Alaben al SEÑOR! Pues él oyó que clamaba por misericordia.
Sal 28:7 El SEÑOR es mi fortaleza y mi escudo; confío en él con todo mi corazón. Me da su ayuda y mi corazón se llena de alegría; prorrumpo en canciones de acción de gracias.
Sal 28:8 El SEÑOR le da fuerza a su pueblo; es una fortaleza segura para su rey ungido.
Sal 28:9 ¡Salva a tu pueblo! Bendice a Israel, tu posesión más preciada.* Guíalos como un pastor y llévalos en tus brazos por siempre.

LECTURA PARA LA NOCHE

ÉXODO 13-15



Éxo 13:1 Luego el SEÑOR le dijo a Moisés:
Éxo 13:2 «Dedícame a todos los primeros hijos varones del pueblo de Israel. Todo primer nacido tanto de los seres humanos como de los animales, me pertenece».
Éxo 13:3 Entonces Moisés dijo a los israelitas: «Este es un día para recordar por siempre: es el día que salieron de Egipto, donde eran esclavos. Hoy el SEÑOR los sacó con la fuerza de su mano poderosa. (Recuerden no comer nada que contenga levadura).
Éxo 13:4 Este preciso día, a comienzos de la primavera, en el mes de abib ,* ustedes fueron librados.
Éxo 13:5 Una vez que el SEÑOR los haga entrar en la tierra de los cananeos, los hititas, los amorreos, los heveos y los jebuseos, deberán celebrar este suceso cada año, en este mes. (Él les juró a sus antepasados que les daría esa tierra, una tierra donde fluyen la leche y la miel).
Éxo 13:6 Durante siete días tendrán que preparar sin levadura el pan que coman. Entonces el séptimo día celebrarán una fiesta al SEÑOR.
Éxo 13:7 En esos siete días, coman pan sin levadura. De hecho, durante ese período, no debe haber pan con levadura ni ningún rastro de levadura dentro de su territorio.
Éxo 13:8 »El séptimo día, darán a sus hijos la siguiente explicación: “Hoy celebro lo que el SEÑOR hizo por mí cuando salí de Egipto”.
Éxo 13:9 Este festival anual será para ustedes una señal visible, como una marca grabada en la mano o en la frente; que les recuerde recitar siempre esta enseñanza del SEÑOR: “Con mano fuerte, el SEÑOR los rescató de Egipto”.*
Éxo 13:10 Por lo tanto, cumplan el decreto de este festival cada año, en la fecha señalada.
Éxo 13:11 »Cuando el SEÑOR cumpla la promesa que les juró a ustedes y a sus antepasados esto es lo que deben hacer: el día que él les dé la tierra donde actualmente viven los cananeos,
Éxo 13:12 deberán presentar al SEÑOR todo primer hijo varón y toda primera cría macho de los animales, porque a él le pertenecen.
Éxo 13:13 Para recuperar la primera cría de un burro, podrán pagar rescate al SEÑOR entregando como sustituto un cordero o un cabrito; pero si no pagan rescate para recuperarlo, tendrán que quebrarle el cuello al animal. Sin embargo, tienen la obligación de pagar rescate por todo primer hijo varón.
Éxo 13:14 »En el futuro, sus hijos les preguntarán: “¿Qué significa todo esto?”, y ustedes les dirán: “Con la fuerza de su mano poderosa, el SEÑOR nos sacó de Egipto, donde éramos esclavos.
Éxo 13:15 El faraón se puso terco y por nada quiso dejarnos salir, entonces el SEÑOR mató a todos los primeros hijos varones en toda la tierra de Egipto y también a los machos de las primeras crías de los animales. Por eso ahora sacrifico a todos los machos primer nacidos al SEÑOR, pero siempre pagamos rescate para recuperar a los primeros hijos varones”.
Éxo 13:16 Esta ceremonia servirá como una marca grabada en la mano o en la frente. Es un recordatorio de que el SEÑOR nos sacó de Egipto con la fuerza de su mano poderosa».
Éxo 13:17 Cuando por fin el faraón dejó salir a los israelitas, Dios no los guió por el camino principal que atraviesa el territorio filisteo, aunque esa era la ruta más corta a la Tierra Prometida. Dios dijo: «Si los israelitas llegaran a enfrentar una batalla, podrían cambiar de parecer y regresar a Egipto».
Éxo 13:18 Por eso Dios los hizo dar un rodeo por el camino del desierto, hacia el mar Rojo.* Así los israelitas salieron de Egipto como un ejército preparado para la batalla.*
Éxo 13:19 Moisés llevó consigo los restos de José, porque José había hecho jurar a los hijos de Israel que así lo harían cuando dijo: «Pueden estar seguros de que Dios vendrá a ayudarlos. Cuando eso suceda, llévense de aquí mis restos con ustedes».
Éxo 13:20 Entonces los israelitas salieron de Sucot y acamparon en Etam, al límite del desierto.
Éxo 13:21 El SEÑOR iba delante de ellos, y los guiaba durante el día mediante una columna de nube y les daba luz durante la noche con una columna de fuego. Esto les permitía viajar de día y de noche.
Éxo 13:22 El SEÑOR nunca quitó de su lugar, delante de ellos, la columna de nube ni la columna de fuego.
Éxo 14:1 Entonces el SEÑOR le dio a Moisés las siguientes instrucciones:
Éxo 14:2 «Ordénales a los israelitas que den la vuelta y acampen cerca de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar. Que acampen allí, a lo largo de la orilla, frente a Baal-zefón.
Éxo 14:3 Entonces el faraón pensará: “Los israelitas están confundidos. ¡Quedaron atrapados en el desierto!”.
Éxo 14:4 Y una vez más endureceré el corazón del faraón, y él saldrá a perseguirlos.* Lo haré así para manifestar mi gloria por medio del faraón y de todo su ejército. ¡Después los egipcios sabrán que yo soy el SEÑOR!». Así que los israelitas acamparon donde se les dijo.
Éxo 14:5 Cuando al rey de Egipto le llegó la noticia de que los israelitas habían huido, el faraón y sus funcionarios cambiaron de parecer. «¿Qué hemos hecho al permitir que todos estos esclavos israelitas se fueran?», se preguntaban.
Éxo 14:6 Entonces el faraón preparó su carro de guerra y llamó a sus tropas.
Éxo 14:7 Llevó consigo seiscientos de los mejores carros de guerra, junto con los demás carros de Egipto, cada uno con su respectivo oficial al mando.
Éxo 14:8 Así que el SEÑOR endureció el corazón del faraón, rey de Egipto, quien por lo tanto salió a perseguir a los israelitas, los cuales se habían marchado con puños en alto en señal de desafío.
Éxo 14:9 Los egipcios los persiguieron con todas las fuerzas del ejército del faraón —todos sus caballos y sus carros de guerra, sus conductores y sus tropas— y alcanzaron al pueblo de Israel mientras acampaba junto al mar, cerca de Pi-hahirot, frente a Baal-zefón.
Éxo 14:10 Mientras el faraón se acercaba, los israelitas levantaron la vista y se llenaron de pánico al ver que los egipcios los alcanzaban. Entonces clamaron al SEÑOR
Éxo 14:11 y le dijeron a Moisés: —¿Por qué nos trajiste aquí a morir en el desierto? ¿Acaso no había suficientes tumbas para nosotros en Egipto? ¿Qué nos has hecho? ¿Por qué nos obligaste a salir de Egipto?
Éxo 14:12 ¿No te dijimos que esto pasaría cuando aún estábamos en Egipto? Te dijimos: “¡Déjanos en paz! Déjanos seguir siendo esclavos de los egipcios. ¡Es mejor ser un esclavo en Egipto que un cadáver en el desierto!”.
Éxo 14:13 Pero Moisés les dijo: —No tengan miedo. Sólo quédense quietos y observen cómo el SEÑOR los rescatará hoy. Esos egipcios que ahora ven, jamás volverán a verlos.
Éxo 14:14 El SEÑOR mismo peleará por ustedes. Sólo quédense tranquilos.
Éxo 14:15 Luego el SEÑOR le dijo a Moisés: «¿Por qué clamas a mí? ¡Dile al pueblo que se ponga en marcha!
Éxo 14:16 Toma tu vara y extiende la mano sobre el mar. Divide las aguas para que los israelitas puedan pasar por en medio del mar, pisando tierra seca.
Éxo 14:17 Yo endureceré el corazón de los egipcios y se lanzarán contra los israelitas. La grandeza de mi gloria se manifestará por medio del faraón y de su ejército, sus carros de guerra y sus conductores.
Éxo 14:18 Cuando mi gloria se exhiba por medio de ellos, ¡todo Egipto verá mi gloria y sabrán que yo soy el SEÑOR!».
Éxo 14:19 Entonces el ángel de Dios, que iba al frente del pueblo de Israel, se trasladó hacia atrás del campamento. La columna de nube también se cambió de lugar y pasó a estar detrás de ellos.
Éxo 14:20 La nube se puso entre los egipcios y el campamento de los israelitas. Al atardecer, la nube se convirtió en fuego e iluminó la noche, pero los egipcios y los israelitas no se acercaron unos a otros en toda la noche.
Éxo 14:21 Luego Moisés extendió la mano sobre el mar y el SEÑOR abrió un camino a través de las aguas mediante un fuerte viento oriental. El viento sopló durante toda la noche y transformó el lecho del mar en tierra seca.
Éxo 14:22 Entonces el pueblo de Israel cruzó por en medio del mar, caminando sobre tierra seca, con muros de agua a cada lado.
Éxo 14:23 Entonces los egipcios —con todos los carros de guerra y sus conductores, y con los caballos del faraón— persiguieron a los israelitas hasta el medio del mar.
Éxo 14:24 Pero poco antes del amanecer, el SEÑOR miró al ejército egipcio desde la columna de fuego y de nube, y causó gran confusión en sus fuerzas de combate.
Éxo 14:25 Torció* las ruedas de los carros, para que les resultara difícil manejarlos. «¡Salgamos de aquí, alejémonos de los israelitas! —gritaban los egipcios—; ¡el SEÑOR está luchando por ellos en contra de Egipto!».
Éxo 14:26 Cuando todos los israelitas habían llegado al otro lado, el SEÑOR le dijo a Moisés: «Extiende otra vez tu mano sobre el mar, y las aguas volverán con fuerza y cubrirán a los egipcios, a sus carros y a sus conductores».
Éxo 14:27 Entonces, cuando el sol comenzaba a salir, Moisés extendió su mano sobre el mar y las aguas volvieron con fuerza a su estado normal. Los egipcios trataron de escapar, pero el SEÑOR los arrastró al mar.
Éxo 14:28 Enseguida las aguas volvieron a su lugar y cubrieron todos los carros y a sus conductores: el ejército completo del faraón. No sobrevivió ni uno de los egipcios que entró al mar para perseguir a los israelitas.
Éxo 14:29 En cambio, el pueblo de Israel caminó por en medio del mar sobre tierra seca, mientras las aguas permanecían levantadas como muros a ambos lados.
Éxo 14:30 Así es como el SEÑOR aquel día rescató a Israel de las manos de los egipcios. Y los israelitas vieron los cadáveres de los egipcios a la orilla del mar.
Éxo 14:31 Cuando el pueblo de Israel vio el gran poder que el SEÑOR había desatado contra los egipcios, se llenaron de temor reverente delante de él. Entonces pusieron su fe en el SEÑOR y en su siervo Moisés.
Éxo 15:1 Entonces Moisés y el pueblo de Israel entonaron el siguiente cántico al SEÑOR: «Cantaré al SEÑOR, porque ha triunfado gloriosamente; arrojó al mar al caballo y al jinete.
Éxo 15:2 El SEÑOR es mi fuerza y mi canción; él me ha dado la victoria. Él es mi Dios, y lo alabaré; es el Dios de mi padre, ¡y lo exaltaré!
Éxo 15:3 El SEÑOR es un guerrero; ¡Yahveh* es su nombre!
Éxo 15:4 Arrojó al mar a los carros y al ejército del faraón. Los mejores oficiales del faraón se ahogaron en el mar Rojo.*
Éxo 15:5 Las aguas profundas brotaron con fuerza y los cubrieron; como piedras se hundieron hasta el fondo.
Éxo 15:6 »Tu mano derecha, oh SEÑOR, es gloriosa en poder. Tu mano derecha, oh SEÑOR, aplasta al enemigo.
Éxo 15:7 Con la grandeza de tu majestad, derribas a los que se levantan contra ti. Desatas tu ardiente furia y los consume como a paja.
Éxo 15:8 Al soplido de tu aliento, ¡las aguas se apilaron! El impetuoso oleaje se quedó firme como un muro; en el corazón del mar las aguas se endurecieron.
Éxo 15:9 »El enemigo se jactaba diciendo: “Los perseguiré y los alcanzaré. Los despojaré y los consumiré. Sacaré mi espada; mi mano poderosa los destruirá”.
Éxo 15:10 Pero tú soplaste con tu aliento, y el mar los cubrió. Se hundieron como plomo en las poderosas aguas.
Éxo 15:11 »Oh SEÑOR, entre los dioses, ¿quién es como tú: glorioso en santidad, imponente en esplendor, autor de grandes maravillas?
Éxo 15:12 Levantaste tu mano derecha, y la tierra se tragó a nuestros enemigos.
Éxo 15:13 »Con tu amor inagotable guías al pueblo que redimiste. Con tu poder los guías a tu hogar sagrado.
Éxo 15:14 Lo oyen los pueblos y tiemblan; la angustia se apodera de los que viven en Filistea.
Éxo 15:15 Los líderes de Edom están aterrados; los nobles de Moab tiemblan. Todos los que viven en Canaán se desvanecen;
Éxo 15:16 terror y espanto caen sobre ellos. El poder de tu brazo los deja sin vida, como una piedra, hasta que tu pueblo haya pasado, oh SEÑOR, hasta que haya pasado el pueblo que compraste.
Éxo 15:17 Tú lo traerás y lo plantarás en tu propio monte, el lugar, oh SEÑOR, reservado para tu morada, el santuario, oh SEÑOR, que tus manos establecieron.
Éxo 15:18 ¡El SEÑOR reinará por siempre y para siempre!».
Éxo 15:19 Cuando los carros de guerra, sus conductores y los caballos del faraón entraron al mar, el SEÑOR hizo que las aguas cayeran con fuerza sobre ellos. ¡Pero el pueblo de Israel había cruzado por en medio del mar, pisando tierra seca!
Éxo 15:20 Entonces la profetisa Miriam, hermana de Aarón, tomó una pandereta, se puso al frente, y todas las mujeres la siguieron, danzando y tocando sus panderetas.
Éxo 15:21 Y Miriam entonaba este cántico: «Canten al SEÑOR, porque ha triunfado gloriosamente; arrojó al mar al caballo y al jinete».
Éxo 15:22 Entonces Moisés guió al pueblo de Israel lejos del mar Rojo, y se internaron en el desierto de Sur. Viajaron por este desierto durante tres días sin encontrar agua.
Éxo 15:23 Cuando llegaron al oasis de Mara, no pudieron beber el agua porque era demasiado amarga. Por eso llamaron al lugar Mara (que significa «amarga»).
Éxo 15:24 Entonces la gente se quejó y se puso en contra de Moisés. «¿Qué vamos a beber?», reclamaron.
Éxo 15:25 Así que Moisés clamó al SEÑOR por ayuda, y él le mostró un trozo de madera. Moisés echó la madera al agua, y el agua se volvió potable. Fue allí, en Mara, donde el SEÑOR estableció el siguiente decreto como una norma para probar la fidelidad del pueblo.
Éxo 15:26 Les dijo: «Si ustedes escuchan atentamente la voz del SEÑOR su Dios y hacen lo que es correcto ante sus ojos, obedeciendo sus mandatos y cumpliendo todos sus decretos, entonces no les enviaré ninguna de las enfermedades que envié a los egipcios; porque yo soy el SEÑOR, quien los sana».
Éxo 15:27 Después de salir de Mara, los israelitas viajaron hasta el oasis de Elim, donde encontraron doce manantiales y setenta palmeras. Y acamparon allí, junto a las aguas.

domingo, 4 de febrero de 2018

LECTURA BÍBLICA 4 DE FEBRERO

LECTURA PARA LA MAÑANA

MATEO    12:1-21

Mat 12:1 Por ese tiempo, Jesús caminaba en el día de descanso por unos terrenos sembrados. Sus discípulos tenían hambre, entonces comenzaron a arrancar unas espigas de grano y a comérselas.
Mat 12:2 Pero algunos fariseos los vieron y protestaron: —Mira, tus discípulos violan la ley al cosechar granos en el día de descanso.
Mat 12:3 —¿No han leído en las Escrituras lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre?
Mat 12:4 Entró en la casa de Dios, y él y sus compañeros violaron la ley al comer los panes sagrados, que sólo a los sacerdotes se les permitía comer.
Mat 12:5 ¿Y no han leído en la ley de Moisés que los sacerdotes de turno en el templo pueden trabajar en el día de descanso?
Mat 12:6 Les digo, ¡aquí hay uno que es superior al templo!
Mat 12:7 Pero ustedes no habrían condenado a mis discípulos —quienes son inocentes —si conocieran el significado de la Escritura que dice: “Quiero que tengan compasión, no que ofrezcan sacrificios”*.
Mat 12:8 Pues el Hijo del Hombre* es Señor, ¡incluso del día de descanso!
Mat 12:9 Luego Jesús entró en la sinagoga de ellos,
Mat 12:10 y allí vio a un hombre que tenía una mano deforme. Los fariseos le preguntaron a Jesús: —¿Permite la ley que una persona trabaje sanando en el día de descanso? (Esperaban que él dijera que sí para poder levantar cargos en su contra).
Mat 12:11 Él les respondió: —Si tuvieran una oveja y ésta cayera en un pozo de agua en el día de descanso, ¿no trabajarían para sacarla de allí? Por supuesto que lo harían.
Mat 12:12 ¡Y cuánto más valiosa es una persona que una oveja! Así es, la ley permite que una persona haga el bien en el día de descanso.
Mat 12:13 Después le dijo al hombre: «Extiende la mano». Entonces el hombre la extendió, y la mano quedó restaurada, ¡igual que la otra!
Mat 12:14 Entonces los fariseos convocaron a una reunión para tramar cómo matar a Jesús.
Mat 12:15 Pero Jesús sabía lo que ellos tenían en mente. Entonces salió de esa región, y mucha gente lo siguió. Sanó a todos los enfermos de esa multitud,
Mat 12:16 pero les advirtió que no revelaran quién era él.
Mat 12:17 Con eso se cumplió la profecía de Isaías acerca de él:
Mat 12:18 «Miren a mi Siervo, al que he elegido. Él es mi Amado, quien me complace. Pondré mi Espíritu sobre él, y proclamará justicia a las naciones.
Mat 12:19 No peleará ni gritará, ni levantará su voz en público.
Mat 12:20 No aplastará la caña más débil ni apagará una vela que titila. Al final, hará que la justicia salga victoriosa.
Mat 12:21 Y su nombre será la esperanza de todo el mundo»*.


HECHOS 17:1-15

Hch 17:1 Más tarde, Pablo y Silas pasaron por las ciudades de Anfípolis y Apolonia y llegaron a Tesalónica donde había una sinagoga judía.
Hch 17:2 Como era su costumbre, Pablo fue al servicio de la sinagoga y, durante tres días de descanso seguidos, usó las Escrituras para razonar con la gente.
Hch 17:3 Explicó las profecías y demostró que el Mesías tenía que sufrir y resucitar de los muertos. Decía: «Este Jesús, de quien les hablo, es el Mesías».
Hch 17:4 Algunos judíos que escuchaban fueron persuadidos y se unieron a Pablo y Silas, junto con muchos hombres griegos temerosos de Dios y un gran número de mujeres prominentes.*
Hch 17:5 Pero ciertos judíos tuvieron envidia, entonces reunieron a unos alborotadores de la plaza del mercado para que formaran una turba e iniciaran un disturbio. Atacaron la casa de Jasón en busca de Pablo y Silas a fin de sacarlos a rastras y entregarlos a la multitud.*
Hch 17:6 Como no los encontraron allí, en su lugar sacaron arrastrando a Jasón y a algunos de los otros creyentes* y los llevaron al concejo de la ciudad. «Pablo y Silas han causado problemas por todo el mundo —gritaban—, y ahora están aquí perturbando también nuestra ciudad.
Hch 17:7 Y Jasón los ha recibido en su casa. Todos ellos son culpables de traición contra el César porque profesan lealtad a otro rey, llamado Jesús».
Hch 17:8 La gente de la ciudad y también los del concejo de la ciudad quedaron totalmente confundidos por esas palabras.
Hch 17:9 Así que los funcionarios obligaron a Jasón y a los otros creyentes a pagar una fianza y luego los soltaron.
Hch 17:10 Esa misma noche, los creyentes enviaron a Pablo y a Silas a Berea. Cuando llegaron allí, fueron a la sinagoga judía.
Hch 17:11 Y los de Berea tenían una mentalidad más abierta que los de Tesalónica y escucharon con entusiasmo el mensaje de Pablo. Día tras día examinaban las Escrituras para ver si Pablo y Silas enseñaban la verdad.
Hch 17:12 Como resultado, muchos judíos creyeron como también lo hicieron muchos griegos prominentes, tanto hombres como mujeres.
Hch 17:13 Pero, cuando unos judíos de Tesalónica se enteraron de que Pablo predicaba la palabra de Dios en Berea, fueron allá y armaron un alboroto.
Hch 17:14 Los creyentes enseguida tomaron medidas y enviaron a Pablo a la costa, mientras que Silas y Timoteo permanecieron allí.
Hch 17:15 Los que acompañaban a Pablo fueron con él hasta Atenas; luego regresaron a Berea con instrucciones para Silas y Timoteo de que se apresuraran a unirse a él.


SALMO 27

Sal 27:1 El SEÑOR es mi luz y mi salvación, entonces ¿por qué habría de temer? El SEÑOR es mi fortaleza y me protege del peligro, entonces ¿por qué habría de temblar?
Sal 27:2 Cuando los malvados vengan a devorarme, cuando mis enemigos y adversarios me ataquen, tropezarán y caerán.
Sal 27:3 Aunque un ejército poderoso me rodee, mi corazón no temerá. Aunque me ataquen, permaneceré confiado.
Sal 27:4 Lo único que le pido al SEÑOR —lo que más anhelo —es vivir en la casa del SEÑOR todos los días de mi vida, deleitándome en la perfección del SEÑOR y meditando dentro de su templo.
Sal 27:5 Pues él me ocultará allí cuando vengan dificultades; me esconderá en su santuario. Me pondrá en una roca alta donde nadie me alcanzará.
Sal 27:6 Entonces mantendré mi cabeza en alto, por encima de los enemigos que me rodean. En su santuario ofreceré sacrificios con gritos de alegría, y con música cantaré y alabaré al SEÑOR.
Sal 27:7 Escúchame cuando oro, oh SEÑOR; ¡ten misericordia y respóndeme!
Sal 27:8 Mi corazón te ha oído decir: «Ven y conversa conmigo». Y mi corazón responde: «Aquí vengo, SEÑOR».
Sal 27:9 No me des la espalda; no rechaces a tu siervo con enojo. Tú siempre has sido mi ayudador. No me dejes ahora; no me abandones, ¡oh Dios de mi salvación!
Sal 27:10 Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el SEÑOR me mantendrá cerca.
Sal 27:11 Enséñame cómo vivir, oh SEÑOR. Guíame por el camino correcto, porque mis enemigos me esperan.
Sal 27:12 No permitas que caiga en sus manos. Pues me acusan de cosas que nunca hice; cada vez que respiran, me amenazan con violencia.
Sal 27:13 Sin embargo, yo confío en que veré la bondad del SEÑOR mientras estoy aquí, en la tierra de los vivientes.
Sal 27:14 Espera con paciencia al SEÑOR; sé valiente y esforzado; sí, espera al SEÑOR con paciencia.

LECTURA PARA LA NOCHE

ÉXODO 10-12

Éxo 10:1 Entonces el SEÑOR le dijo a Moisés: «Regresa a ver al faraón y vuelve a presentar tus demandas. Yo hice que él y sus funcionarios se pusieran tercos* con el fin de mostrar mis señales milagrosas en medio de ellos.
Éxo 10:2 También lo hice para que ustedes pudieran contarles a sus hijos y a sus nietos acerca de cómo puse en ridículo a los egipcios, acerca de las señales que realicé en medio de ellos, y para que ustedes sepan que yo soy el SEÑOR».
Éxo 10:3 Así que Moisés y Aarón fueron ante el faraón y le dijeron: «Esto dice el SEÑOR, Dios de los hebreos: ‘¿Hasta cuándo te negarás a someterte a mí? Deja ir a mi pueblo para que me adore.
Éxo 10:4 Si te niegas, ¡ten cuidado! Pues mañana mismo traeré sobre tu tierra una plaga de langostas.
Éxo 10:5 Cubrirán la tierra de tal manera que no podrás ver el suelo. Devorarán lo poquito que quedó después de la granizada, junto con todos los árboles que crecen en el campo.
Éxo 10:6 Invadirán tus palacios y los hogares de tus funcionarios y todas las casas de Egipto. ¡Jamás en la historia de Egipto vieron tus antepasados una plaga como ésta!’». Después de decir esas palabras, Moisés dio media vuelta y salió de la presencia del faraón.
Éxo 10:7 Esta vez los funcionarios del faraón se le acercaron y le suplicaron: «¿Hasta cuándo permitirás que este hombre nos tenga como rehenes? ¡Deja que los hombres se vayan a adorar al SEÑOR su Dios! ¿Acaso no te das cuenta de que Egipto está en ruinas?».
Éxo 10:8 Entonces hicieron volver a Moisés y a Aarón ante el faraón. —Está bien —les dijo—, vayan a adorar al SEÑOR su Dios. Pero ¿exactamente quiénes irán con ustedes?
Éxo 10:9 —Iremos todos —contestó Moisés—: jóvenes y mayores, nuestros hijos y nuestras hijas, y nuestros rebaños y nuestras manadas. Debemos unirnos todos para celebrar un festival al SEÑOR.
Éxo 10:10 El faraón replicó: —¡Verdaderamente necesitarán que el SEÑOR esté con ustedes si dejo que se lleven a sus hijos pequeños! Me doy cuenta de que tienen malas intenciones.
Éxo 10:11 ¡Jamás! Sólo los hombres pueden ir a adorar al SEÑOR, ya que eso es lo que pidieron. Entonces el faraón los echó del palacio.
Éxo 10:12 Así que el SEÑOR le dijo a Moisés: «Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto para que vengan las langostas. Que cubran la tierra y devoren todas las plantas que sobrevivieron la granizada».
Éxo 10:13 Moisés extendió su vara sobre Egipto, y el SEÑOR hizo que un viento del oriente soplara sobre el territorio todo ese día y también durante toda la noche. A la mañana siguiente, el viento del oriente había traído las langostas.
Éxo 10:14 Estas invadieron toda la tierra de Egipto en densos enjambres, y se asentaron desde un extremo del territorio hasta el otro. Fue la peor plaga de langostas en la historia de Egipto, y jamás hubo otra igual;
Éxo 10:15 pues las langostas cubrieron todo el reino y oscurecieron la tierra. Devoraron todas las plantas del campo y todos los frutos de los árboles que sobrevivieron al granizo. No quedó ni una sola hoja en los árboles ni en las plantas en toda la tierra de Egipto.
Éxo 10:16 Entonces el faraón mandó llamar a Moisés y a Aarón de inmediato. «He pecado contra el SEÑOR su Dios y contra ustedes —les confesó—.
Éxo 10:17 Perdonen mi pecado una vez más, y rueguen al SEÑOR su Dios para que aleje de mí esta muerte».
Éxo 10:18 Moisés salió del palacio del faraón y rogó al SEÑOR.
Éxo 10:19 El SEÑOR le respondió y cambió la dirección del viento, y el viento fuerte del occidente se llevó las langostas y las echó en el mar Rojo.* No quedó ni una sola langosta en toda la tierra de Egipto.
Éxo 10:20 Pero el SEÑOR nuevamente endureció el corazón del faraón, por lo cual no dejó salir al pueblo.
Éxo 10:21 Luego el SEÑOR le dijo a Moisés: «Extiende tu mano hacia el cielo, y la tierra de Egipto quedará en una oscuridad tan densa que podrá palparse».
Éxo 10:22 Entonces Moisés extendió su mano hacia los cielos, y una densa oscuridad cubrió toda la tierra de Egipto por tres días.
Éxo 10:23 Durante todo ese tiempo las personas no pudieron verse unas a otras ni se movieron. Sin embargo, la luz no faltó en ningún momento donde vivían los israelitas.
Éxo 10:24 Finalmente el faraón llamó a Moisés y le dijo: —Vayan a adorar al SEÑOR, pero dejen aquí sus rebaños y sus manadas. Sin embargo, pueden llevarse a sus hijos pequeños.
Éxo 10:25 —¡De ninguna manera! —respondió Moisés—. Tú debes proveernos de animales para los sacrificios y las ofrendas quemadas que presentaremos al SEÑOR nuestro Dios.
Éxo 10:26 Todos nuestros animales deberán ir con nosotros; ni una sola pezuña puede quedar atrás. Tendremos que seleccionar nuestros sacrificios para el SEÑOR nuestro Dios de entre esos animales, y sólo sabremos cómo vamos a adorar al SEÑOR una vez que estemos allí.
Éxo 10:27 Pero el SEÑOR endureció el corazón del faraón una vez más, y no quiso dejarlos salir.
Éxo 10:28 —¡Lárgate de aquí! —le gritó el faraón a Moisés—. Te advierto: ¡jamás regreses a verme! El día que me veas la cara, ¡morirás!
Éxo 10:29 —Muy bien —respondió Moisés—. ¡Nunca más volveré a verte!
Éxo 11:1 Entonces el SEÑOR le dijo a Moisés: «Heriré al faraón y a la tierra de Egipto con un golpe más. Después, el faraón los dejará salir de su territorio. De hecho, estará tan desesperado por librarse de ustedes que los obligará a irse de su tierra.
Éxo 11:2 Dile a todos los hombres y a todas las mujeres israelitas que pidan a sus vecinos egipcios objetos de plata y de oro».
Éxo 11:3 (El SEÑOR había hecho que los egipcios miraran con agrado al pueblo de Israel. Además, en la tierra de Egipto a Moisés se le consideraba ser un gran hombre, y tanto los funcionarios del faraón como el pueblo egipcio lo respetaban).
Éxo 11:4 Así que Moisés le dijo al faraón: «Esto dice el SEÑOR: “Hoy, a la medianoche, pasaré por el corazón de Egipto.
Éxo 11:5 Todo primer hijo varón de cada familia de Egipto morirá, desde el hijo mayor del faraón, el que se sienta en su trono, hasta el hijo mayor de la sirvienta más humilde que trabaja en el molino. Incluso la primera cría de todos los animales morirá”.
Éxo 11:6 Entonces se oirá un lamento desgarrador por toda la tierra de Egipto, un lamento como nunca antes hubo ni habrá después.
Éxo 11:7 Sin embargo, entre los israelitas habrá tal tranquilidad que ni siquiera un perro ladrará. Entonces sabrán que el SEÑOR hace una distinción entre los egipcios y los israelitas.
Éxo 11:8 Todos los funcionarios de Egipto correrán a buscarme y caerán al suelo ante mí y me suplicarán: “Por favor, vete. ¡Apresúrate! Y llévate a todos tus seguidores”. ¡Sólo hasta entonces me iré!». Luego Moisés, ardiendo de enojo, salió de la presencia del faraón.
Éxo 11:9 Ahora bien, ya antes, el SEÑOR le había dicho a Moisés: «El faraón no los escuchará, así que haré más milagros poderosos en la tierra de Egipto».
Éxo 11:10 Moisés y Aarón realizaron esos milagros en presencia del faraón, pero el SEÑOR endureció el corazón del faraón, y no dejó salir de su territorio a los israelitas.
Éxo 12:1 Mientras los israelitas todavía estaban en la tierra de Egipto, el SEÑOR dio las siguientes instrucciones a Moisés y a Aarón:
Éxo 12:2 «A partir de ahora, este mes será el primer mes del año para ustedes.
Éxo 12:3 Anuncien a toda la comunidad de Israel que el décimo día de este mes cada familia deberá seleccionar un cordero o un cabrito para hacer un sacrificio, un animal por cada casa.
Éxo 12:4 Si una familia es demasiado pequeña para comer el animal entero, lo compartirá con una familia vecina. Dividan el animal según el tamaño de cada familia y la cantidad que cada uno pueda comer.
Éxo 12:5 El animal seleccionado deberá ser un macho de oveja o de cabra, de un año y que no tenga ningún defecto.
Éxo 12:6 »Cuiden bien al animal seleccionado hasta la tarde del día catorce de este primer mes. Entonces toda la asamblea de la comunidad de Israel matará su cordero o cabrito al anochecer.
Éxo 12:7 Después tomarán parte de la sangre y la untarán en ambos lados y en la parte superior del marco de la puerta de la casa donde comen el animal.
Éxo 12:8 Esa misma noche, asarán la carne al fuego y la comerán acompañada de hojas verdes y amargas, y pan sin levadura.
Éxo 12:9 No comerán nada de la carne ni cruda ni hervida en agua. Asarán al fuego el animal entero con la cabeza, las patas y las entrañas.
Éxo 12:10 No dejen ninguna sobra para el día siguiente. Quemen todo lo que no hayan comido antes de la mañana.
Éxo 12:11 »Estas son las instrucciones para cuando coman esa comida: estén totalmente vestidos,* lleven puestas las sandalias y tengan su bastón en la mano. Coman de prisa, porque es la Pascua del SEÑOR.
Éxo 12:12 Esa noche pasaré por la tierra de Egipto y heriré de muerte a todo primer hijo varón y a la primera cría macho de los animales en la tierra de Egipto. Ejecutaré juicio contra todos los dioses de Egipto, ¡porque yo soy el SEÑOR!
Éxo 12:13 Pero la sangre sobre los marcos de las puertas servirá de señal para indicar las casas donde ustedes estén. Cuando yo vea la sangre, pasaré de largo. Esa plaga de muerte no los tocará a ustedes cuando yo hiera la tierra de Egipto.
Éxo 12:14 »Este será un día para recordar. Cada año, de generación en generación, deberán celebrarlo como un festival especial al SEÑOR. Esta es una ley para siempre.
Éxo 12:15 Durante siete días, tendrán que preparar sin levadura todo el pan que coman. El primer día del festival, quiten de sus casas todo rastro de levadura. Cualquiera que coma pan con levadura en esos siete días del festival quedará excluido de la comunidad de Israel.
Éxo 12:16 El primer día del festival y también el séptimo, todo el pueblo celebrará un día oficial de asamblea santa. Está prohibido hacer cualquier tipo de trabajo en esos días excepto para la preparación de alimentos.
Éxo 12:17 »Celebren el Festival de los Panes sin Levadura, porque les recordará que este mismo día yo saqué a sus grandes multitudes de la tierra de Egipto. Ese festival será para ustedes una ley perpetua; celebren este día de generación en generación.
Éxo 12:18 Tendrán que preparar sin levadura todo el pan que coman desde la tarde del día catorce del primer mes hasta la tarde del día veintiuno del mismo mes.
Éxo 12:19 Durante esos siete días, no debe haber ni un rastro de levadura en sus casas. Cualquiera que coma algo preparado con levadura durante esta semana será excluido de la comunidad de Israel. Estas ordenanzas se aplican tanto a los extranjeros que viven entre ustedes como a los israelitas de nacimiento.
Éxo 12:20 Durante esos días, no coman nada que tenga levadura. Dondequiera que vivan, coman pan únicamente sin levadura».
Éxo 12:21 Luego Moisés mandó llamar a todos los ancianos de Israel y les dijo: «Vayan y seleccionen un cordero o un cabrito por cada una de sus familias y maten el animal para la Pascua.
Éxo 12:22 Dejen escurrir la sangre en una vasija, después tomen un manojo de ramas de hisopo y mójenlo en la sangre. Con el hisopo unten la sangre en la parte superior y en ambos lados del marco de la puerta de sus casas. Que nadie salga de la casa hasta la mañana,
Éxo 12:23 pues el SEÑOR pasará por la región para herir de muerte a los egipcios. Pero cuando él vea la sangre en la parte superior y en ambos lados del marco de la puerta, el SEÑOR pasará esa casa de largo. No permitirá que su ángel de la muerte entre en las casas de ustedes y los hiera de muerte.
Éxo 12:24 »Recuerden que estas instrucciones son una ley perpetua que ustedes y sus descendientes deberán obedecer para siempre.
Éxo 12:25 Cuando entren en la tierra que el SEÑOR ha prometido darles, seguirán celebrando esta ceremonia.
Éxo 12:26 Entonces sus hijos preguntarán: “¿Qué significa esta ceremonia?”.
Éxo 12:27 Y ustedes contestarán: “Es el sacrificio de la Pascua del SEÑOR, porque él pasó de largo las casas de los israelitas en Egipto. Y aunque hirió de muerte a los egipcios, salvó a nuestras familias”». Cuando Moisés terminó de hablar, todos los presentes se postraron hasta el suelo y adoraron.
Éxo 12:28 Así que el pueblo de Israel hizo tal como el SEÑOR había ordenado por medio de Moisés y Aarón.
Éxo 12:29 Esa medianoche, el SEÑOR hirió de muerte a todos los primeros hijos varones de la tierra de Egipto, desde el hijo mayor del faraón, el que se sentaba en su trono, hasta el hijo mayor del preso en el calabozo. Incluso mató a las primeras crías de todos sus animales.
Éxo 12:30 Entonces el faraón, sus funcionarios y todo el pueblo de Egipto se despertaron durante la noche, y se oyó un lamento desgarrador por toda la tierra de Egipto. No había ni una sola casa donde alguien no hubiera muerto.
Éxo 12:31 Esa noche el faraón mandó llamar a Moisés y a Aarón y les dijo a gritos: «¡Lárguense! ¡Váyanse! ¡Dejen en paz a mi pueblo —les ordenó— y llévense a todos los demás israelitas con ustedes! Vayan y adoren al SEÑOR como han pedido.
Éxo 12:32 Llévense sus rebaños y sus manadas, como dijeron, y márchense ya. Váyanse, pero bendíganme al salir».
Éxo 12:33 Todos los egipcios apresuraban al pueblo de Israel a que abandonara la tierra cuanto antes, porque pensaban: «¡Todos moriremos!».
Éxo 12:34 Entonces los israelitas se llevaron su masa de pan sin agregarle levadura. Envolvieron las tablas de amasar en sus mantos y las cargaron sobre los hombros.
Éxo 12:35 Los israelitas hicieron lo que Moisés les había indicado: pidieron a los egipcios ropa y objetos de plata y de oro.
Éxo 12:36 Y el SEÑOR hizo que los egipcios miraran con agrado a los israelitas, y dieron al pueblo de Israel todo lo que pidió. ¡Así despojaron a los egipcios de sus riquezas!
Éxo 12:37 Esa noche el pueblo de Israel salió de Ramsés y emprendió viaje hacia Sucot. Eran unos seiscientos mil hombres,* además de las mujeres y los niños.
Éxo 12:38 Con ellos salió una gentuza que no era israelita, junto con grandes rebaños y manadas.
Éxo 12:39 Hornearon pan plano de la masa sin levadura que habían sacado de Egipto. La masa no tenía levadura porque los israelitas fueron expulsados de Egipto con tanto apuro que no tuvieron tiempo de preparar pan ni cualquier otro alimento.
Éxo 12:40 El pueblo de Israel había vivido cuatrocientos treinta años en Egipto.*
Éxo 12:41 De hecho, fue precisamente el día en que se cumplían los cuatrocientos treinta años que toda esa gran multitud del SEÑOR salió de Egipto.
Éxo 12:42 Esa misma noche, el SEÑOR cumplió su promesa de sacar a su pueblo de la tierra de Egipto. Así que esa noche le pertenece a él y por eso todos los israelitas deberán conmemorarla cada año, de generación en generación.
Éxo 12:43 Luego el SEÑOR les dijo a Moisés y a Aarón: «Estas son las instrucciones para el festival de la Pascua: ninguna persona extranjera podrá comer la cena de Pascua,
Éxo 12:44 pero cualquier esclavo que haya sido comprado podrá comerla si está circuncidado.
Éxo 12:45 Los residentes temporales y los jornaleros tampoco podrán comerla.
Éxo 12:46 En cada casa se comerá un solo cordero de Pascua. No saquen nada de la carne fuera de la casa ni quiebren ninguno de los huesos.
Éxo 12:47 Toda la comunidad de Israel debe celebrar el festival de la Pascua.
Éxo 12:48 »Si los extranjeros que viven entre ustedes desean celebrar la Pascua del SEÑOR, que primero se circunciden todos sus varones. Sólo entonces podrán celebrar la Pascua con ustedes como cualquier israelita de nacimiento. Pero un varón incircunciso jamás comerá la cena de la Pascua.
Éxo 12:49 Esta instrucción se aplica a todos, tanto a israelitas de nacimiento como a extranjeros que vivan entre ustedes».
Éxo 12:50 Entonces todo el pueblo de Israel cumplió todos los mandatos del SEÑOR que les dio a Moisés y a Aarón.
Éxo 12:51 Ese mismo día el SEÑOR sacó de Egipto al pueblo de Israel como un ejército.

sábado, 3 de febrero de 2018

LECTURA BÍBLICA 3 DE FEBRERO

LECTURA PARA LA MAÑANA

MATEO    11:20-30

Mat 11:20 Luego Jesús comenzó a denunciar a las ciudades en las que había hecho tantos milagros, porque no se habían arrepentido de sus pecados ni se habían vuelto a Dios.
Mat 11:21 «¡Qué aflicción les espera, Corazín y Betsaida! Pues, si en las perversas ciudades de Tiro y de Sidón se hubieran hecho los milagros que hice entre ustedes, hace tiempo sus habitantes se habrían arrepentido de sus pecados vistiéndose con ropa de tela áspera y echándose ceniza sobre la cabeza en señal de remordimiento.
Mat 11:22 Les digo que el día del juicio, a Tiro y Sidón les irá mejor que a ustedes.
Mat 11:23 »Y ustedes, los de Capernaúm, ¿serán honrados en el cielo? No, descenderán al lugar de los muertos.* Pues, si hubiera hecho en la perversa ciudad de Sodoma los milagros que hice entre ustedes, la ciudad estaría aquí hasta el día de hoy.
Mat 11:24 Les digo que, el día del juicio, aun a Sodoma le irá mejor que a ustedes».
Mat 11:25 En esa ocasión, Jesús hizo la siguiente oración: «Oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, gracias por esconder estas cosas de los que se creen sabios e inteligentes, y por revelárselas a los que son como niños.
Mat 11:26 Sí, Padre, ¡te agradó hacerlo de esa manera!
Mat 11:27 »Mi Padre me ha confiado todo. Nadie conoce verdaderamente al Hijo excepto el Padre, y nadie conoce verdaderamente al Padre excepto el Hijo y aquellos a quienes el Hijo decide revelarlo».
Mat 11:28 Luego dijo Jesús: «Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso.
Mat 11:29 Pónganse mi yugo. Déjenme enseñarles, porque yo soy humilde y tierno de corazón, y encontrarán descanso para el alma.
Mat 11:30 Pues mi yugo es fácil de llevar y la carga que les doy es liviana».


HECHOS 16:16-40

Hch 16:16 Cierto día, cuando íbamos al lugar de oración, nos encontramos con una joven esclava que estaba poseída por un demonio. Era una adivina que ganaba mucho dinero para sus amos.
Hch 16:17 Ella seguía a Pablo y también al resto de nosotros, gritando: «Estos hombres son siervos del Dios Altísimo y han venido para decirles cómo ser salvos».
Hch 16:18 Esto mismo sucedió día tras día hasta que Pablo se exasperó de tal manera que se dio la vuelta y le dijo al demonio que estaba dentro de la joven: «Te ordeno, en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella». Y al instante el demonio la dejó.
Hch 16:19 Las esperanzas de sus amos de hacerse ricos ahora quedaron destruidas, así que, agarraron a Pablo y a Silas y los arrastraron hasta la plaza del mercado ante las autoridades.
Hch 16:20 «¡Toda la ciudad está alborotada a causa de estos judíos! —les gritaron a los funcionarios de la ciudad —.
Hch 16:21 Enseñan costumbres que nosotros, los romanos, no podemos practicar porque son ilegales».
Hch 16:22 Enseguida se formó una turba contra Pablo y Silas, y los funcionarios de la ciudad ordenaron que les quitaran la ropa y los golpearan con varas de madera.
Hch 16:23 Los golpearon severamente y después los metieron en la cárcel. Le ordenaron al carcelero que se asegurara de que no escaparan.
Hch 16:24 Así que el carcelero los puso en el calabozo de más adentro y les sujetó los pies en el cepo.
Hch 16:25 Alrededor de la medianoche, Pablo y Silas estaban orando y cantando himnos a Dios, y los demás prisioneros escuchaban.
Hch 16:26 De repente, hubo un gran terremoto y la cárcel se sacudió hasta sus cimientos. Al instante, todas las puertas se abrieron de golpe, ¡y a todos los prisioneros se les cayeron las cadenas!
Hch 16:27 El carcelero se despertó y vio las puertas abiertas de par en par. Dio por sentado que los prisioneros se habían escapado, por lo que sacó su espada para matarse.
Hch 16:28 Pero Pablo le gritó: «¡Detente! ¡No te mates! ¡Estamos todos aquí!».
Hch 16:29 El carcelero pidió una luz y corrió al calabozo y cayó temblando ante Pablo y Silas.
Hch 16:30 Después los sacó y les preguntó: —Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?
Hch 16:31 Ellos le contestaron. —Cree en el Señor Jesús y serás salvo, junto con todos los de tu casa.
Hch 16:32 Y le presentaron la palabra del Señor tanto a él como a todos los que vivían en su casa.
Hch 16:33 Aun a esa hora de la noche, el carcelero los atendió y les lavó las heridas. Enseguida ellos lo bautizaron a él y a todos los de su casa.
Hch 16:34 El carcelero los llevó adentro de su casa y les dio de comer, y tanto él como los de su casa se alegraron porque todos habían creído en Dios.
Hch 16:35 A la mañana siguiente, los funcionarios de la ciudad mandaron a la policía para que le dijera al carcelero: «¡Suelta a esos hombres!».
Hch 16:36 Entonces el carcelero le dijo a Pablo: —Los funcionarios de la ciudad han dicho que tú y Silas quedan en libertad. Vayan en paz.
Hch 16:37 Pero Pablo respondió: —Ellos nos golpearon en público sin llevarnos a juicio y nos metieron en la cárcel, y nosotros somos ciudadanos romanos. ¿Ahora quieren que nos vayamos a escondidas? ¡De ninguna manera! ¡Que vengan ellos mismos a ponernos en libertad!
Hch 16:38 Cuando la policía dio su informe, los funcionarios de la ciudad se alarmaron al enterarse de que Pablo y Silas eran ciudadanos romanos.
Hch 16:39 Entonces fueron a la cárcel y se disculparon con ellos. Luego los sacaron de allí y les suplicaron que se fueran de la ciudad.
Hch 16:40 Una vez que salieron de la cárcel, Pablo y Silas regresaron a la casa de Lidia. Allí se reunieron con los creyentes y los animaron una vez más. Después se fueron de la ciudad.


SALMO 26

Sal 26:1 Declárame inocente, oh SEÑOR, porque he actuado con integridad; he confiado en el SEÑOR sin vacilar.
Sal 26:2 Ponme a prueba, SEÑOR, e interrógame; examina mis intenciones y mi corazón.
Sal 26:3 Pues siempre estoy consciente de tu amor inagotable, y he vivido de acuerdo con tu verdad.
Sal 26:4 No paso tiempo con mentirosos ni ando con hipócritas.
Sal 26:5 Detesto las reuniones de los que hacen el mal y me niego a juntarme con los perversos.
Sal 26:6 Me lavo las manos para declarar mi inocencia. Vengo ante tu altar, oh SEÑOR,
Sal 26:7 entonando un cántico de gratitud, y contando de todas tus maravillas.
Sal 26:8 Amo tu santuario, SEÑOR, el lugar donde habita tu gloriosa presencia.
Sal 26:9 No permitas que sufra el destino de los pecadores ni me condenes junto con los asesinos.
Sal 26:10 Tienen las manos sucias de maquinaciones malignas y constantemente aceptan sobornos.
Sal 26:11 Pero yo no soy así; llevo una vida intachable; por eso, rescátame y muéstrame tu misericordia.
Sal 26:12 Ahora piso tierra firme, y en público alabaré al SEÑOR.

LECTURA PARA LA NOCHE

ÉXODO 7-9

Éxo 7:1 Entonces el SEÑOR le dijo a Moisés: «Presta mucha atención a lo que voy a decir. Yo haré que para el faraón parezcas como Dios, y tu hermano Aarón, será tu profeta.
Éxo 7:2 Dile a Aarón todo lo que yo te mande, y Aarón deberá ordenarle al faraón que deje salir de su territorio al pueblo de Israel.
Éxo 7:3 Sin embargo, haré que el corazón del faraón se ponga terco, para poder multiplicar mis señales milagrosas y mis maravillas en la tierra de Egipto.
Éxo 7:4 Aun así, el faraón se negará a escucharte; por eso alzaré mi puño contra Egipto. Luego rescataré a mis ejércitos —a mi pueblo, los israelitas— de la tierra de Egipto con grandes actos de juicio.
Éxo 7:5 Cuando levante mi mano poderosa y saque a los israelitas, los egipcios sabrán que yo soy el SEÑOR».
Éxo 7:6 Así que Moisés y Aarón hicieron tal como el SEÑOR les mandó.
Éxo 7:7 Moisés tenía ochenta años, y Aarón, ochenta y tres cuando presentaron sus demandas ante el faraón.
Éxo 7:8 Después el SEÑOR les dijo a Moisés y a Aarón:
Éxo 7:9 «El faraón les dirá: “Muéstrenme un milagro”. Cuando lo haga, dile a Aarón: “Toma tu vara y arrójala al suelo delante del faraón, y la vara se convertirá en una serpiente”».*
Éxo 7:10 Entonces Moisés y Aarón fueron a ver al faraón e hicieron lo que el SEÑOR les había ordenado. Aarón tiró su vara al suelo delante del faraón y de sus funcionarios, ¡y la vara se convirtió en una serpiente!
Éxo 7:11 Entonces el faraón llamó a sus sabios y a sus hechiceros, y los magos egipcios hicieron lo mismo con sus artes mágicas:
Éxo 7:12 tiraron sus varas al suelo, ¡y las varas también se convirtieron en serpientes! Pero la vara de Aarón se tragó las varas de ellos.
Éxo 7:13 Sin embargo, el corazón del faraón siguió endurecido. Continuó negándose a escucharlos, tal como el SEÑOR había dicho.
Éxo 7:14 Luego el SEÑOR le dijo a Moisés: «El corazón del faraón es obstinado,* y todavía se niega a dejar salir al pueblo.
Éxo 7:15 Así que irás a ver al faraón por la mañana, cuando descienda al río. Párate junto a la ribera del río Nilo para encontrarte allí con él. No te olvides de llevar contigo la vara que se convirtió en serpiente.
Éxo 7:16 Luego anúnciale lo siguiente: “El SEÑOR, Dios de los hebreos, me envió a decirte: ‘Deja ir a mi pueblo para que me adore en el desierto’. Hasta ahora te has negado a escucharlo;
Éxo 7:17 por lo tanto esto dice el SEÑOR: ‘Te mostraré que yo soy el SEÑOR’. ¡Mira! Con esta vara que tengo en la mano golpearé el agua del Nilo, y el río se convertirá en sangre.
Éxo 7:18 Los peces del río morirán, y el río apestará y los egipcios no podrán beber agua del Nilo”».
Éxo 7:19 Luego el SEÑOR le dijo a Moisés: «Dile a Aarón: “Toma tu vara y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto —todos sus ríos, canales, estanques y depósitos de agua—; convierte toda el agua en sangre. En todo Egipto el agua se transformará en sangre, incluso el agua almacenada en vasijas de madera y en tinajas de piedra”».
Éxo 7:20 Moisés y Aarón hicieron tal como el SEÑOR les ordenó. A la vista del faraón y de todos sus funcionarios, Aarón extendió su vara y golpeó el agua del Nilo. De repente, ¡todo el río se convirtió en sangre!
Éxo 7:21 Murieron los peces del río y el agua quedó tan asquerosa que los egipcios no podían beberla. Había sangre por todas partes en la tierra de Egipto.
Éxo 7:22 Pero los magos de Egipto volvieron a usar sus artes mágicas y también convirtieron el agua en sangre. De modo que el corazón del faraón siguió endurecido y se negó a escuchar a Moisés y a Aarón, tal como el SEÑOR había dicho.
Éxo 7:23 El faraón regresó a su palacio y no le prestó más atención al asunto.
Éxo 7:24 Entonces los egipcios cavaron en las riberas del río en busca de agua potable, porque no podían beber el agua del Nilo.
Éxo 7:25 Siete días pasaron desde el momento en que el SEÑOR hirió el Nilo.
Éxo 8:1 * Entonces el SEÑOR le dijo a Moisés: «Regresa a ver al faraón y anúnciale lo siguiente: “Esto dice el SEÑOR: ‘Deja ir a mi pueblo para que me adore.
Éxo 8:2 Si te niegas a dejarlo ir, enviaré una plaga de ranas por todo tu territorio.
Éxo 8:3 El río Nilo se colmará de ranas. Saldrán del río y se meterán en tu palacio, ¡hasta en tu dormitorio y sobre tu cama! Entrarán en las casas de tus funcionarios y de tu gente. Incluso saltarán en tus hornos y en los recipientes donde amasan tu pan.
Éxo 8:4 Las ranas saltarán sobre ti, sobre tu gente y sobre todos tus funcionarios’ ”».
Éxo 8:5 * Luego el SEÑOR le dijo a Moisés: «Dile a Aarón: “Extiende la vara que llevas en la mano sobre los ríos, los canales y las lagunas de Egipto, y haz que aparezcan ranas sobre toda la tierra”».
Éxo 8:6 Entonces Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto, ¡y salieron ranas que cubrieron todo el territorio!
Éxo 8:7 Pero los magos pudieron hacer lo mismo con sus artes mágicas, también lograron que aparecieran ranas en la tierra de Egipto.
Éxo 8:8 Entonces el faraón mandó llamar a Moisés y a Aarón, y les suplicó: —Rueguen al SEÑOR que quite las ranas de mí y de mi gente. Yo dejaré salir a su pueblo para que ofrezca sacrificios al SEÑOR.
Éxo 8:9 —¡Tú fija la hora! —respondió Moisés—. Dime cuándo quieres que ore por ti, por tus funcionarios y por tu gente. Entonces tú y tus casas se librarán de las ranas, y estas quedarán sólo en el río Nilo.
Éxo 8:10 —Háganlo mañana mismo —dijo el faraón. —De acuerdo —respondió Moisés—, se hará como has dicho. Entonces sabrás que no hay nadie como el SEÑOR nuestro Dios.
Éxo 8:11 Las ranas se alejarán de ti y de tus casas, de tus funcionarios y de tu gente. Quedarán solamente en el río Nilo.
Éxo 8:12 Entonces Moisés y Aarón salieron del palacio del faraón, y Moisés clamó al SEÑOR acerca de las ranas que le había enviado al faraón.
Éxo 8:13 Y el SEÑOR hizo exactamente lo que Moisés había predicho. Murieron todas las ranas en las casas, en los patios y en los campos.
Éxo 8:14 Los egipcios las apilaron en grandes montones, y un hedor insoportable llenó todo el territorio.
Éxo 8:15 Pero cuando el faraón vio que había alivio, se puso terco* y se negó a escuchar a Moisés y a Aarón, tal como el SEÑOR había dicho.
Éxo 8:16 Así que el SEÑOR le dijo a Moisés: «Dile a Aarón: “Extiende tu vara y golpea el suelo. El polvo se convertirá en enjambres de mosquitos por toda la tierra de Egipto”».
Éxo 8:17 Entonces Moisés y Aarón hicieron tal como el SEÑOR les ordenó. Cuando Aarón extendió la mano y golpeó el suelo con su vara, los mosquitos infestaron todo el territorio y tanto los egipcios como sus animales quedaron cubiertos de ellos. Todo el polvo de la tierra de Egipto se convirtió en mosquitos.
Éxo 8:18 Los magos del faraón intentaron hacer lo mismo mediante sus artes ocultas, pero esta vez no pudieron. Y los mosquitos estaban sobre todos:Gente y animales por igual.
Éxo 8:19 «¡Es el dedo de Dios!», exclamaron los magos ante el faraón. Pero el corazón del faraón siguió endurecido y no quiso escucharlos, tal como el SEÑOR había dicho.
Éxo 8:20 Luego el SEÑOR le dijo a Moisés: «Mañana, levántate temprano y párate delante del faraón cuando baje al río y dile: “Esto dice el SEÑOR: ‘Deja ir a mi pueblo para que me adore.
Éxo 8:21 Si te niegas, enviaré enjambres de moscas sobre ti, tus funcionarios, tu gente y todas las casas. Los hogares egipcios se llenarán de moscas, y el suelo quedará cubierto de ellas.
Éxo 8:22 Pero esta vez haré una excepción con la región de Gosén, donde vive mi pueblo. Allí no habrá moscas. Entonces sabrás que yo soy el SEÑOR, y que estoy presente incluso en el corazón de tu tierra.
Éxo 8:23 Haré una clara distinción entre* mi pueblo y tu pueblo. Esta señal milagrosa ocurrirá mañana’ ”».
Éxo 8:24 Y el SEÑOR hizo tal como había dicho. Una densa nube de moscas llenó el palacio del faraón y las casas de sus funcionarios. Todo el territorio de Egipto entró en un estado de caos por causa de las moscas.
Éxo 8:25 Entonces el faraón mandó llamar a Moisés y a Aarón y les dijo: —¡De acuerdo! Vayan y ofrezcan sacrificios a su Dios, pero háganlo aquí, dentro del reino.
Éxo 8:26 Pero Moisés respondió: —Eso no estaría bien. Los egipcios detestan los sacrificios que ofrecemos al SEÑOR nuestro Dios. Si ofrecemos nuestros sacrificios a la vista de ellos, nos apedrearán.
Éxo 8:27 Para ofrecer sacrificios al SEÑOR nuestro Dios, tenemos que salir al desierto, a una distancia de tres días, tal como él nos ordenó.
Éxo 8:28 —Está bien, pueden ir —contesó el faraón—. Los dejaré ir al desierto para ofrecer sacrificios al SEÑOR su Dios, pero no se alejen demasiado. Apúrense y oren por mí.
Éxo 8:29 —En cuanto salga de tu presencia —le respondió Moisés—, oraré al SEÑOR, y mañana mismo la nube de moscas desaparecerá de ti, de tus funcionarios y de toda tu gente. Pero te advierto, faraón, no vuelvas a mentirnos o a engañarnos y luego negarte a dejar salir al pueblo para que ofrezca sacrificios al SEÑOR.
Éxo 8:30 Entonces Moisés salió del palacio del faraón y rogó al SEÑOR que quitara todas las moscas.
Éxo 8:31 El SEÑOR hizo lo que Moisés pidió, y los enjambres de moscas desaparecieron del faraón, de los funcionarios y de su gente. No quedó ni una sola mosca.
Éxo 8:32 Pero el faraón volvió a ponerse terco y se negó a dejar salir al pueblo.
Éxo 9:1 «Preséntate de nuevo al faraón —le ordenó el SEÑOR a Moisés— y dile: “Esto dice el SEÑOR, Dios de los hebreos: ‘Deja ir a mi pueblo para que me adore’.
Éxo 9:2 Si continúas reteniéndolo y te niegas a dejarlo salir,
Éxo 9:3 la mano del SEÑOR herirá a todos tus animales —caballos, burros, camellos, ganado, ovejas y cabras— con una plaga mortal.
Éxo 9:4 Sin embargo, el SEÑOR nuevamente hará una distinción entre los animales de los israelitas y entre los de los egipcios. ¡No morirá ni un solo animal de Israel!
Éxo 9:5 El SEÑOR ya determinó cuándo comenzará la plaga; ha declarado que mañana mismo herirá la tierra”».
Éxo 9:6 Así que el SEÑOR hizo tal como había dicho. A la mañana siguiente, todos los animales de los egipcios murieron, pero los israelitas no perdieron ni un solo animal.
Éxo 9:7 Entonces el faraón envió a sus funcionaros a investigar, ¡y comprobaron que los israelitas no habían perdido ni uno de sus animales! Pero aun así, el corazón del faraón siguió obstinado,* y una vez más se negó a dejar salir al pueblo.
Éxo 9:8 Entonces el SEÑOR les dijo a Moisés y a Aarón: «Tomen puñados de hollín de un horno de ladrillos y que Moisés lance el hollín al aire a la vista del faraón.
Éxo 9:9 La ceniza se esparcirá como polvo fino sobre toda la tierra de Egipto y provocará llagas purulentas en las personas y en los animales por todo el territorio».
Éxo 9:10 Entonces Moisés y Aarón tomaron hollín de un horno de ladrillos y se pararon ante el faraón. Mientras él observaba, Moisés lanzó la ceniza al aire, y brotaron llagas purulentas tanto en las personas como en los animales.
Éxo 9:11 Ni los magos podían estar delante de Moisés, porque también ellos estaban afectados con las llagas, igual que todos los egipcios.
Éxo 9:12 Pero el SEÑOR endureció el corazón del faraón, y tal como el SEÑOR había dicho a Moisés, el faraón se negó a escuchar.
Éxo 9:13 Luego el SEÑOR le dijo a Moisés: «Mañana, levántate temprano, regresa a ver al faraón y dile: “Esto dice el SEÑOR, Dios de los hebreos: ‘Deja ir a mi pueblo para que me adore.
Éxo 9:14 De lo contrario, enviaré más plagas sobre ti,* tus funcionarios y tu pueblo. Entonces sabrás que no hay nadie como yo en toda la tierra.
Éxo 9:15 A estas alturas, bien podría haber ya extendido mi mano y haberte herido a ti y a tu pueblo con una plaga capaz de exterminarlos de la faz de la tierra.
Éxo 9:16 Sin embargo, te he perdonado la vida con un propósito: mostrarte mi poder* y dar a conocer mi fama por toda la tierra.
Éxo 9:17 Pero todavía actúas como señor y dueño de mi pueblo, te niegas a dejarlo salir.
Éxo 9:18 Por eso, mañana, a esta misma hora, enviaré la granizada más devastadora que haya habido en toda la historia de Egipto.
Éxo 9:19 ¡Rápido! Manda que tus animales y tus siervos regresen del campo para ponerse a salvo. Cualquier persona o animal que quede afuera morirá cuando caiga el granizo’ ”».
Éxo 9:20 Algunos de los funcionarios del faraón tuvieron miedo, debido a lo que el SEÑOR había dicho, y enseguida hicieron regresar a los siervos y al ganado de los campos;
Éxo 9:21 pero los que no hicieron caso a la palabra del SEÑOR dejaron a los suyos en la intemperie.
Éxo 9:22 Entonces el SEÑOR le dijo a Moisés: «Levanta tu mano al cielo para que caiga el granizo sobre la gente, los animales y todas las plantas a lo largo y a lo ancho de Egipto».
Éxo 9:23 Así que Moisés levantó su vara al cielo, y el SEÑOR envió truenos y granizo, y cayeron rayos hacia la tierra. El SEÑOR descargó una terrible granizada sobre toda la tierra de Egipto.
Éxo 9:24 Nunca en toda la historia de Egipto hubo una tormenta igual, con rayos sin parar y con un granizo tan devastador.
Éxo 9:25 Dejó a Egipto totalmente en ruinas. El granizo destruyó todo lo que había en campo abierto: personas, animales y plantas por igual; hasta los árboles quedaron destrozados.
Éxo 9:26 El único lugar donde no cayó granizo fue en la región de Gosén, donde vivía el pueblo de Israel.
Éxo 9:27 Entonces el faraón enseguida mandó llamar a Moisés y a Aarón. —Esta vez he pecado —confesó—. El SEÑOR es el justo, y mi pueblo y yo estamos equivocados.
Éxo 9:28 Por favor, supliquen al SEÑOR que ponga fin a este granizo y a estos truenos tan aterradores. ¡Basta ya! Los dejaré salir; no tienen que quedarse más tiempo.
Éxo 9:29 —Muy bien —respondió Moisés—. En cuanto salga de la ciudad, levantaré mis manos y oraré al SEÑOR. Entonces los truenos y el granizo cesarán, y sabrás que la tierra pertenece al SEÑOR.
Éxo 9:30 Sin embargo, yo sé que todavía ni tú ni tus funcionarios temen al SEÑOR Dios.
Éxo 9:31 (Todo el lino y toda la cebada quedaron destrozados por el granizo, porque la cebada estaba en espiga y el lino en flor.
Éxo 9:32 Pero ni el trigo ni la espelta sufrieron daño, porque todavía no habían brotado del suelo).
Éxo 9:33 Entonces Moisés se fue del palacio del faraón y salió de la ciudad. Cuando elevó sus manos al SEÑOR, los truenos y el granizo cesaron, y se detuvo la lluvia.
Éxo 9:34 Al ver el faraón que la lluvia, el granizo y los truenos habían cesado, él y sus funcionarios pecaron de nuevo, y el faraón se puso terco una vez más.*
Éxo 9:35 Como tenía el corazón endurecido, el faraón se negó a dejar salir al pueblo, tal como el SEÑOR había dicho por medio de Moisés.

viernes, 2 de febrero de 2018

LECTURA BÍBLICA 2 DE FEBRERO

LECTURA PARA LA MAÑANA

MATEO    11:1-19

Mat 11:1 Cuando Jesús terminó de darles esas instrucciones a los doce discípulos, salió a enseñar y a predicar en las ciudades de toda la región.
Mat 11:2 Juan el Bautista, quien estaba en prisión, oyó acerca de todas las cosas que hacía el Mesías. Entonces envió a sus discípulos para que le preguntaran a Jesús:
Mat 11:3 —¿Eres tú el Mesías a quien hemos esperado* o debemos seguir buscando a otro?
Mat 11:4 Jesús les dijo: —Regresen a Juan y cuéntenle lo que han oído y visto:
Mat 11:5 los ciegos ven, los cojos caminan bien, los leprosos son curados, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres se les predica la Buena Noticia.
Mat 11:6 Y díganle: “Dios bendice a los que no se apartan por causa de mí”*.
Mat 11:7 Mientras los discípulos de Juan se iban, Jesús comenzó a hablar acerca de él a las multitudes: «¿A qué clase de hombre fueron a ver al desierto? ¿Acaso era una caña débil sacudida con la más leve brisa?
Mat 11:8 ¿O esperaban ver a un hombre vestido con ropa costosa? No, la gente que usa ropa costosa vive en los palacios.
Mat 11:9 ¿Buscaban a un profeta? Así es, y él es más que un profeta.
Mat 11:10 Juan es el hombre al que se refieren las Escrituras cuando dicen: “Mira, envío a mi mensajero por anticipado, y él preparará el camino delante de ti”*.
Mat 11:11 »Les digo la verdad, de todos los que han vivido, nadie es superior a Juan el Bautista. Sin embargo, hasta la persona más insignificante en el reino del cielo es superior a él.
Mat 11:12 Y, desde los días en que Juan el Bautista comenzó a predicar hasta ahora, el reino del cielo ha venido avanzando con fuerza, y gente violenta lo está atacando.*
Mat 11:13 Pues, antes de que viniera Juan, todos los profetas y la ley de Moisés anunciaban este tiempo.
Mat 11:14 Y, si están dispuestos a aceptar lo que les digo, él es Elías, aquel que los profetas dijeron que vendría.*
Mat 11:15 ¡Todo el que tenga oídos para oír, que escuche y entienda!
Mat 11:16 »¿Con qué puedo comparar a esta generación? Se parece a los niños que juegan en la plaza. Se quejan ante sus amigos:
Mat 11:17 “Tocamos canciones de bodas, y no bailaron; entonces tocamos canciones fúnebres, y no se lamentaron”.
Mat 11:18 »Pues Juan no dedicaba el tiempo a comer y beber, y ustedes dicen: “Está poseído por un demonio”.
Mat 11:19 El Hijo del Hombre,* por su parte, festeja y bebe, y ustedes dicen: “¡Es un glotón y un borracho y es amigo de cobradores de impuestos y de otros pecadores!”. Pero la sabiduría demuestra estar en lo cierto por medio de sus resultados».



HECHOS 16:1-15

Hch 16:1 Pablo fue primero a Derbe y luego a Listra, donde había un discípulo joven llamado Timoteo. Su madre era una creyente judía, pero su padre era griego.
Hch 16:2 Los creyentes* de Listra e Iconio tenían un buen concepto de Timoteo,
Hch 16:3 de modo que Pablo quiso que él los acompañara en el viaje. Por respeto a los judíos de la región, dispuso que Timoteo se circuncidara antes de salir, ya que todos sabían que su padre era griego.
Hch 16:4 Luego fueron de ciudad en ciudad enseñando a los creyentes a que siguieran las decisiones tomadas por los apóstoles y los ancianos de Jerusalén.
Hch 16:5 Así que las iglesias se fortalecían en su fe y el número de creyentes crecía cada día.
Hch 16:6 Luego, Pablo y Silas viajaron por la región de Frigia y Galacia, porque el Espíritu Santo les había impedido que predicaran la palabra en la provincia de Asia en ese tiempo.
Hch 16:7 Luego, al llegar a los límites con Misia, se dirigieron al norte, hacia la provincia de Bitinia,* pero de nuevo el Espíritu de Jesús no les permitió ir allí.
Hch 16:8 Así que siguieron su viaje por Misia hasta el puerto de Troas.
Hch 16:9 Esa noche Pablo tuvo una visión: Puesto de pie, un hombre de Macedonia —al norte de Grecia —le rogaba: «¡Ven aquí a Macedonia y ayúdanos!».
Hch 16:10 Entonces decidimos* salir de inmediato hacia Macedonia, después de haber llegado a la conclusión de que Dios nos llamaba a predicar la Buena Noticia allí.
Hch 16:11 Subimos a bordo de un barco en Troas, navegamos directo a la isla de Samotracia y, al día siguiente, desembarcamos en Neápolis.
Hch 16:12 De allí llegamos a Filipos, una ciudad principal de ese distrito de Macedonia y una colonia romana. Y nos quedamos allí varios días.
Hch 16:13 El día de descanso nos alejamos un poco de la ciudad y fuimos a la orilla de un río, donde pensamos que la gente se reuniría para orar, y nos sentamos a hablar con unas mujeres que se habían congregado allí.
Hch 16:14 Una de ellas era Lidia, de la ciudad de Tiatira, una comerciante de tela púrpura muy costosa, quien adoraba a Dios. Mientras nos escuchaba, el Señor abrió su corazón y ella aceptó lo que Pablo decía.
Hch 16:15 Fue bautizada junto con otros miembros de su casa y nos invitó a que fuéramos sus huéspedes. «Si ustedes reconocen que soy una verdadera creyente en el Señor —dijo ella—, vengan a quedarse en mi casa». Y nos insistió hasta que aceptamos.


SALMO 25

Sal 25:1 Oh SEÑOR, te entrego mi vida.
Sal 25:2 ¡Confío en ti, mi Dios! No permitas que me avergüencen, ni dejes que mis enemigos se regodeen en mi derrota.
Sal 25:3 Nadie que confíe en ti será jamás avergonzado, pero la deshonra les llega a los que tratan de engañar a otros.
Sal 25:4 Muéstrame la senda correcta, oh SEÑOR; señálame el camino que debo seguir.
Sal 25:5 Guíame con tu verdad y enséñame, porque tú eres el Dios que me salva. Todo el día pongo en ti mi esperanza.
Sal 25:6 Recuerda, oh SEÑOR, tu compasión y tu amor inagotable, que has mostrado desde hace siglos.
Sal 25:7 No te acuerdes de los pecados de rebeldía durante mi juventud. Acuérdate de mí a la luz de tu amor inagotable, porque tú eres misericordioso, oh SEÑOR.
Sal 25:8 El SEÑOR es bueno y hace lo correcto; les muestra el buen camino a los que andan descarriados.
Sal 25:9 Guía a los humildes para que hagan lo correcto; les enseña su camino.
Sal 25:10 El SEÑOR guía con fidelidad y amor inagotable a todos los que obedecen su pacto y cumplen sus exigencias.
Sal 25:11 Por el honor de tu nombre, oh SEÑOR, perdona mis pecados, que son muchos.
Sal 25:12 ¿Quiénes son los que temen al SEÑOR? Él les mostrará el sendero que deben elegir.
Sal 25:13 Vivirán en prosperidad, y sus hijos heredarán la tierra.
Sal 25:14 El SEÑOR es amigo de los que le temen; a ellos les enseña su pacto.
Sal 25:15 Mis ojos están siempre puestos en el SEÑOR, porque él me rescata de las trampas de mis enemigos.
Sal 25:16 Vuélvete a mí y ten misericordia de mí, porque estoy solo y profundamente angustiado.
Sal 25:17 Mis problemas van de mal en peor, ¡oh, líbrame de todos ellos!
Sal 25:18 Siente mi dolor, considera mis dificultades y perdona todos mis pecados.
Sal 25:19 Mira cuántos enemigos tengo, ¡y de qué manera despiadada me odian!
Sal 25:20 ¡Protégeme! ¡Rescata mi vida de sus manos! No permitas que me avergüencen, pues yo en ti me refugio.
Sal 25:21 Que la integridad y la honestidad me protejan, porque en ti pongo mi esperanza.
Sal 25:22 Oh Dios, rescata a Israel de todos sus problemas.

LECTURA PARA LA NOCHE

ÉXODO 4-6

Éxo 4:1 Sin embargo Moisés protestó de nuevo: —¿Qué hago si no me creen o no me hacen caso? ¿Qué hago si me dicen: “El SEÑOR nunca se te apareció”?
Éxo 4:2 Entonces el SEÑOR le preguntó: —¿Qué es lo que tienes en la mano? —Una vara de pastor —contestó Moisés.
Éxo 4:3 —Arrójala al suelo —le dijo el SEÑOR. Así que Moisés la tiró al suelo, ¡y la vara se convirtió en una serpiente! Entonces Moisés saltó hacia atrás.
Éxo 4:4 Pero el SEÑOR le dijo: —Extiende la mano y agárrala de la cola. Entonces Moisés extendió la mano y la agarró, y la serpiente volvió a ser una vara de pastor.
Éxo 4:5 —Realiza esta señal —le dijo el SEÑOR—, y ellos creerán que el SEÑOR, el Dios de sus antepasados, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, de veras se te apareció.
Éxo 4:6 Luego el SEÑOR le dijo a Moisés: —Ahora mete la mano dentro de tu manto. Entonces Moisés metió la mano dentro de su manto, y cuando la sacó, la mano estaba blanca como la nieve, afectada por una grave enfermedad de la piel.*
Éxo 4:7 —Ahora vuelve a meter la mano dentro de tu manto —le dijo el SEÑOR. Así que Moisés metió la mano de nuevo, y cuando la sacó, estaba tan sana como el resto de su cuerpo.
Éxo 4:8 El SEÑOR le dijo a Moisés: —Si no te creen ni se convencen con la primera señal milagrosa, se convencerán con la segunda.
Éxo 4:9 Y si no te creen ni te escuchan aun después de estas dos señales, entonces recoge un poco de agua del río Nilo y derrámala sobre el suelo seco. En cuanto lo hagas, el agua del Nilo se convertirá en sangre sobre el suelo.
Éxo 4:10 Pero Moisés rogó al SEÑOR: —Oh Señor, no tengo facilidad de palabra; nunca la tuve, ni siquiera ahora que tú me has hablado. Se me traba la lengua y se me enredan las palabras.
Éxo 4:11 Entonces el SEÑOR le preguntó: —¿Quién forma la boca de una persona? ¿Quién decide que una persona hable o no hable, que oiga o no oiga, que vea o no vea? ¿Acaso no soy yo, el SEÑOR?
Éxo 4:12 ¡Ahora ve! Yo estaré contigo cuando hables y te enseñaré lo que debes decir.
Éxo 4:13 Pero Moisés suplicó de nuevo: —¡Te lo ruego, Señor! Envía a cualquier otro.
Éxo 4:14 Entonces el SEÑOR se enojó con Moisés y le dijo: —De acuerdo, ¿qué te parece tu hermano Aarón, el levita? Sé que él habla muy bien. ¡Mira! Ya viene en camino para encontrarte y estará encantado de verte.
Éxo 4:15 Habla con él y pon las palabras en su boca. Yo estaré con los dos cuando hablen y les enseñaré lo que tienen que hacer.
Éxo 4:16 Aarón será tu vocero ante el pueblo. Él será tu portavoz, y tú tomarás el lugar de Dios ante él al decirle lo que tiene que hablar.
Éxo 4:17 Lleva contigo tu vara de pastor y úsala para realizar las señales milagrosas que te mostré.
Éxo 4:18 Luego Moisés volvió a la casa de Jetro, su suegro, y le dijo: —Por favor, permíteme volver a Egipto para visitar a mis parientes. Ni siquiera sé si todavía viven. —Ve en paz —le respondió Jetro.
Éxo 4:19 Antes de que Moisés saliera de Madián, el SEÑOR le dijo: «Regresa a Egipto, porque ya han muerto todos los que querían matarte».
Éxo 4:20 Así que Moisés tomó a su esposa y a sus hijos, los montó en un burro, y regresó a la tierra de Egipto. En la mano llevaba la vara de Dios.
Éxo 4:21 El SEÑOR le dijo a Moisés: «Cuando llegues a Egipto, preséntate ante el faraón y haz todos los milagros que te he dado el poder de realizar. Pero yo le endureceré el corazón, y él se negará a dejar salir al pueblo.
Éxo 4:22 Entonces le dirás: “Esto dice el SEÑOR: ‘Israel es mi primer hijo varón.
Éxo 4:23 Te ordené: deja salir a mi hijo para que pueda adorarme, pero como te has negado, ¡ahora mataré a tu primer hijo varón!’ ”».
Éxo 4:24 Rumbo a Egipto, en un lugar donde Moisés se detuvo con su familia para pasar la noche, el SEÑOR enfrentó a Moisés y estuvo a punto de matarlo.
Éxo 4:25 Pero Séfora, la esposa de Moisés, tomó un cuchillo de piedra y circuncidó a su hijo. Con el prepucio, tocó los pies* de Moisés y le dijo: «Ahora tú eres un esposo de sangre para mí».
Éxo 4:26 (Cuando dijo «un esposo de sangre», se refirió a la circuncisión). Después de ese incidente, el SEÑOR lo dejó en paz.
Éxo 4:27 Ahora bien, el SEÑOR le había dicho a Aarón: «Ve al desierto para encontrarte con Moisés». Así que Aarón fue a encontrarse con Moisés en el monte de Dios y lo abrazó.
Éxo 4:28 Moisés le contó todo lo que el SEÑOR le había ordenado que dijera y también le contó acerca de las señales milagrosas que el SEÑOR lo mandó a realizar.
Éxo 4:29 Luego Moisés y Aarón regresaron a Egipto y convocaron a todos los ancianos de Israel.
Éxo 4:30 Aarón les dijo todo lo que el SEÑOR le había dicho a Moisés, y Moisés realizó las señales milagrosas a la vista de ellos.
Éxo 4:31 Entonces el pueblo de Israel quedó convencido de que el SEÑOR había enviado a Moisés y a Aarón. Cuando supieron que el SEÑOR se preocupaba por ellos y que había visto su sufrimiento, se inclinaron y adoraron.
Éxo 5:1 Después del encuentro con los líderes de Israel, Moisés y Aarón fueron a hablar con el faraón y le dijeron: —Esto dice el SEÑOR, Dios de Israel: “Deja salir a mi pueblo para que celebre un festival en mi honor en el desierto”.
Éxo 5:2 —¿Ah sí? —replicó el faraón—. ¿Y quién es ese SEÑOR? ¿Por qué tendría que escucharlo y dejar ir a Israel? Yo no conozco a ese tal SEÑOR y no dejaré que Israel se vaya.
Éxo 5:3 Pero Aarón y Moisés insistieron: —El Dios de los hebreos nos ha visitado —declararon—. Por lo tanto déjanos hacer un viaje de tres días al desierto a fin de ofrecer sacrificios al SEÑOR nuestro Dios. Si no lo hacemos, nos matará con una plaga o a filo de espada.
Éxo 5:4 El faraón respondió: —Moisés y Aarón, ¿por qué distraen al pueblo de sus tareas? ¡Vuelvan a trabajar!
Éxo 5:5 Miren, hay muchos de su pueblo en esta tierra y ustedes les impiden continuar su labor.
Éxo 5:6 Ese mismo día, el faraón dio la siguiente orden a los capataces egipcios y a los jefes de trabajo israelitas:
Éxo 5:7 «Ya no les provean paja para hacer los ladrillos. ¡Hagan que ellos mismos vayan a buscarla!
Éxo 5:8 Pero exíjanles que sigan fabricando la misma cantidad de ladrillos que antes. No reduzcan la cuota. Son unos perezosos; por eso claman: “Déjanos ir a ofrecer sacrificios a nuestro Dios”.
Éxo 5:9 Cárguenlos con más trabajo. ¡Háganlos sudar! Así aprenderán a no dejarse llevar por mentiras».
Éxo 5:10 Entonces los capataces y los jefes de trabajo salieron a informarle al pueblo: «El faraón dice lo siguiente: “Ya no les proporcionaré paja.
Éxo 5:11 Tendrán que ir ustedes mismos a conseguirla por donde puedan. ¡Pero deberán producir la misma cantidad de ladrillos que antes!”».
Éxo 5:12 Así que el pueblo se dispersó por todo Egipto en busca de hierba seca para usar como paja.
Éxo 5:13 Mientras tanto, los capataces egipcios no dejaban de apremiarlos. «¡Cumplan con la cuota diaria de producción —les exigían—, tal como cuando se les proporcionaba la paja!».
Éxo 5:14 Después azotaban a los jefes de trabajo israelitas que los capataces egipcios habían puesto a cargo de las cuadrillas de trabajadores. «¿Por qué no cumplieron con sus cuotas ni ayer ni hoy?», les preguntaban.
Éxo 5:15 Entonces los jefes de trabajo israelitas fueron a rogarle al faraón: —Por favor, no trate así a sus siervos —le suplicaron—.
Éxo 5:16 Ya no nos dan paja, ¡pero aun así los capataces nos exigen que sigamos haciendo ladrillos! Nos golpean, ¡pero no es nuestra culpa! ¡Es culpa de su propia gente!
Éxo 5:17 Pero el faraón gritó: —¡Ustedes son unos holgazanes! ¡Haraganes! Por eso andan diciendo: “Déjenos ir a ofrecer sacrificios al SEÑOR”.
Éxo 5:18 ¡Vuelvan ya mismo a trabajar! No se les dará paja, pero aun así tendrán que producir la cuota completa de ladrillos.
Éxo 5:19 Los jefes de cuadrilla israelitas se dieron cuenta de que estaban en serios problemas cuando les dijeron: «No debe disminuir la cantidad de ladrillos que se fabrica por día».
Éxo 5:20 Al salir del palacio del faraón, se cruzaron con Moisés y con Aarón, quienes estaban esperándolos afuera.
Éxo 5:21 Los jefes de cuadrilla les dijeron: «¡Que el SEÑOR los juzgue y los castigue por habernos hecho repugnantes a los ojos del faraón y sus funcionarios! ¡Ustedes mismos les pusieron una espada en la mano, les dieron una excusa para que nos maten!».
Éxo 5:22 Entonces Moisés fue ante el SEÑOR y protestó: —Señor, ¿por qué trajiste toda esta desgracia a tu propio pueblo? ¿Por qué me enviaste?
Éxo 5:23 Desde que me presenté ante el faraón como tu vocero, él se ha vuelto aún más brutal contra tu pueblo, ¡y tú no has hecho nada para rescatarlos!
Éxo 6:1 Entonces el SEÑOR le dijo a Moisés: —Ahora verás lo que le haré al faraón. Cuando él sienta el peso de mi mano fuerte, dejará salir al pueblo. De hecho, ¡él mismo los echará de su tierra!
Éxo 6:2 Dios también le dijo: —Yo soy Yahveh, “el SEÑOR”.*
Éxo 6:3 Me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como El-Shaddai, “el Dios Todopoderoso”,* pero a ellos no les revelé mi nombre: Yahveh.
Éxo 6:4 Y reafirmé mi pacto con ellos, mediante el cual prometí darles la tierra de Canaán donde vivían como extranjeros.
Éxo 6:5 Puedes estar seguro de que oí los gemidos de los israelitas que ahora son esclavos de los egipcios, y tengo muy presente mi pacto con ellos.
Éxo 6:6 »Por lo tanto, dile al pueblo de Israel: “Yo soy el SEÑOR. Te libertaré de la opresión que sufres y te rescataré de tu esclavitud en Egipto. Te redimiré con mi brazo poderoso y con grandes actos de juicio.
Éxo 6:7 Te tomaré como pueblo mío y seré tu Dios. Entonces sabrás que yo soy el SEÑOR tu Dios, quien te ha librado de la opresión de Egipto.
Éxo 6:8 Te llevaré a la tierra que juré dar a Abraham, a Isaac y a Jacob; te la daré a ti como tu posesión exclusiva. ¡Yo soy el SEÑOR!”.
Éxo 6:9 Así que Moisés le dijo al pueblo de Israel lo que el SEÑOR había dicho, pero ellos no quisieron escucharlo más porque estaban demasiado desalentados por la brutalidad de su esclavitud.
Éxo 6:10 Luego el SEÑOR le dijo a Moisés:
Éxo 6:11 —Vuelve a hablar con el faraón, rey de Egipto, y dile que deje salir de su territorio al pueblo de Israel.
Éxo 6:12 —¡Pero SEÑOR! —contestó Moisés—, si mi propio pueblo ya no quiere escucharme, ¿cómo puedo esperar que me escuche el faraón? ¡Soy tan torpe para hablar!*
Éxo 6:13 Pero el SEÑOR habló con Moisés y con Aarón y les dio órdenes para los israelitas y para el faraón, rey de Egipto. El SEÑOR mandó a Moisés y a Aarón que sacaran de Egipto al pueblo de Israel.
Éxo 6:14 Los siguientes son los antepasados de algunos de los clanes de Israel: Los hijos de Rubén, el hijo mayor de Israel, fueron: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi. Sus descendientes formaron los clanes de Rubén.
Éxo 6:15 Los hijos de Simeón fueron: Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zohar y Saúl. (La madre de Saúl fue una mujer cananea). Sus descendientes formaron los clanes de Simeón.
Éxo 6:16 Estos son los descendientes de Leví, tal como aparecen en los registros de familia. Los hijos de Leví fueron:Gersón, Coat y Merari. (Leví vivió hasta los ciento treinta y siete años).
Éxo 6:17 Entre los descendientes de Gersón se encontraban Libni y Simi, cada uno de ellos llegó a ser el antepasado de un clan.
Éxo 6:18 Entre los descendientes de Coat se encontraban Amram, Izhar, Hebrón y Uziel. (Coat vivió hasta los ciento treinta y tres años).
Éxo 6:19 Entre los descendientes de Merari estaban Mahli y Musi. Los siguientes son los clanes de los levitas, tal como aparecen en los registros de familia:
Éxo 6:20 Amram se casó con Jocabed, hermana de su padre, y ella dio a luz dos hijos, Aarón y Moisés. (Amram vivó hasta los ciento treinta y siete años).
Éxo 6:21 Los hijos de Izhar fueron: Coré, Nefeg y Zicri.
Éxo 6:22 Los hijos de Uziel fueron: Misael, Elzafán y Sitri.
Éxo 6:23 Aarón se casó con Eliseba, hija de Aminadab y hermana de Naasón. Ella dio a luz a sus hijos Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar.
Éxo 6:24 Los hijos de Coré fueron: Asir, Elcana y Abiasaf. Sus descendientes formaron los clanes de Coré.
Éxo 6:25 Eleazar, hijo de Aarón, se casó con una de las hijas de Futiel, y ella dio a luz a su hijo, Finees. Esos son los antepasados de las familias levitas, registrados según sus clanes.
Éxo 6:26 El Aarón y el Moisés mencionados en la lista anterior son a quienes el SEÑOR dijo: «Saquen al pueblo de Israel de la tierra de Egipto como a un ejército».
Éxo 6:27 Moisés y Aarón fueron los que hablaron con el faraón, rey de Egipto, acerca de sacar de Egipto al pueblo de Israel.
Éxo 6:28 Cuando el SEÑOR habló con Moisés en la tierra de Egipto,
Éxo 6:29 le dijo: —¡Yo soy el SEÑOR! Dile al faraón, rey de Egipto, todo lo que te digo.
Éxo 6:30 Pero Moisés discutió con el SEÑOR argumentando: —¡No puedo hacerlo! ¡Soy tan torpe para hablar! ¿Por qué debe escucharme el faraón?

jueves, 1 de febrero de 2018

LECTURA BÍBLICA 1 DE FEBRERO

LECTURA PARA LA MAÑANA

MATEO    10:21-42

Mat 10:21 »Un hermano traicionará a muerte a su hermano, un padre traicionará a su propio hijo, los hijos se rebelarán contra sus padres y harán que los maten.
Mat 10:22 Y todas las naciones los odiarán a ustedes por ser mis seguidores,* pero todo el que se mantenga firme hasta el fin será salvo.
Mat 10:23 Cuando los persigan en una ciudad, huyan a la siguiente. Les digo la verdad, el Hijo del Hombre* regresará antes de que hayan llegado a todas las ciudades de Israel.
Mat 10:24 »Los alumnos* no son superiores a su maestro, y los esclavos no son superiores a su amo.
Mat 10:25 Los alumnos deben parecerse a su maestro, y los esclavos deben parecerse a su amo. Y, si a mí, el amo de la casa, me han llamado príncipe de los demonios,* a los miembros de mi casa los llamarán con nombres todavía peores.
Mat 10:26 »Pero no tengan miedo de aquellos que los amenazan; pues llegará el tiempo en que todo lo que está encubierto será revelado y todo lo secreto se dará a conocer a todos.
Mat 10:27 Lo que ahora les digo en la oscuridad grítenlo por todas partes cuando llegue el amanecer. Lo que les susurro al oído grítenlo desde las azoteas, para que todos lo escuchen.
Mat 10:28 »No teman a los que quieren matarles el cuerpo; no pueden tocar el alma. Teman sólo a Dios, quien puede destruir tanto el alma como el cuerpo en el infierno.*
Mat 10:29 ¿Cuánto cuestan dos gorriones: una moneda de cobre?* Sin embargo, ni un solo gorrión puede caer a tierra sin que el Padre lo sepa.
Mat 10:30 Y, en cuanto a ustedes, cada cabello de su cabeza está contado.
Mat 10:31 Así que no tengan miedo; para Dios ustedes son más valiosos que toda una bandada de gorriones.
Mat 10:32 »Todo aquel que me reconozca en público aquí en la tierra también lo reconoceré delante de mi Padre en el cielo.
Mat 10:33 Pero al que me niegue aquí en la tierra, también yo lo negaré delante de mi Padre en el cielo.
Mat 10:34 »¡No crean que vine a traer paz a la tierra! No vine a traer paz, sino espada.
Mat 10:35 “He venido a poner a un hombre contra su padre, a una hija contra su madre y a una nuera contra su suegra.
Mat 10:36 ¡Sus enemigos serán los miembros de su propia casa!”*.
Mat 10:37 »Si amas a tu padre o a tu madre más que a mí, no eres digno de ser mío; si amas a tu hijo o a tu hija más que a mí, no eres digno de ser mío.
Mat 10:38 Si te niegas a tomar tu cruz y a seguirme, no eres digno de ser mío.
Mat 10:39 Si te aferras a tu vida, la perderás; pero, si entregas tu vida por mí, la salvarás.
Mat 10:40 »El que los recibe a ustedes me recibe a mí, y el que me recibe a mí recibe al Padre, quien me envió.
Mat 10:41 Si reciben a un profeta como a alguien que habla de parte de Dios,* recibirán la misma recompensa que un profeta. Y, si reciben a un justo debido a su justicia, recibirán una recompensa similar a la de él.
Mat 10:42 Y, si le dan siquiera un vaso de agua fresca a uno de mis seguidores más insignificantes, les aseguro que recibirán una recompensa».

HECHOS 15:22-41

Hch 15:22 Entonces los apóstoles y los ancianos, junto con toda la iglesia de Jerusalén, escogieron delegados y los enviaron a Antioquía de Siria con Pablo y Bernabé para que informaran acerca de esta decisión. Los delegados escogidos eran dos de los líderes de la iglesia:* Judas (también llamado Barsabás) y Silas.
Hch 15:23 La carta que llevaron decía lo siguiente: «Nosotros, los apóstoles y los ancianos, sus hermanos de Jerusalén, escribimos esta carta a los creyentes gentiles de Antioquía, Siria y Cilicia. ¡Saludos!
Hch 15:24 »Tenemos entendido que unos hombres de aquí los han perturbado e inquietado con su enseñanza, ¡pero nosotros no los enviamos!
Hch 15:25 Así que decidimos, después de llegar a un acuerdo unánime, enviarles representantes oficiales junto con nuestros amados Bernabé y Pablo,
Hch 15:26 quienes han arriesgado la vida por el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Hch 15:27 Les enviamos a Judas y a Silas para confirmar lo que hemos decidido con relación a la pregunta de ustedes.
Hch 15:28 »Pues nos pareció bien al Espíritu Santo y a nosotros no imponer sobre ustedes una carga mayor que estos pocos requisitos:
Hch 15:29 deben abstenerse de comer alimentos ofrecidos a ídolos, de consumir sangre o la carne de animales estrangulados y de inmoralidad sexual. Si hacen esto, harán bien. Adiós».
Hch 15:30 Los mensajeros salieron de inmediato para Antioquía, donde convocaron a una reunión general de los creyentes y entregaron la carta.
Hch 15:31 Y hubo mucha alegría en toda la iglesia ese día cuando leyeron este mensaje alentador.
Hch 15:32 Entonces Judas y Silas, ambos profetas, hablaron largo y tendido con los creyentes para animarlos y fortalecerlos en su fe.
Hch 15:33 Se quedaron allí un tiempo, y luego los creyentes los enviaron de regreso a la iglesia de Jerusalén con una bendición de paz.*
Hch 15:34 -.-
Hch 15:35 Pablo y Bernabé se quedaron en Antioquía. Ellos y muchos otros enseñaban y predicaban la palabra del Señor en esa ciudad.
Hch 15:36 Después de un tiempo Pablo le dijo a Bernabé: «Volvamos a visitar cada una de las ciudades donde ya antes predicamos la palabra del Señor para ver cómo andan los nuevos creyentes.
Hch 15:37 Bernabé estuvo de acuerdo y quería llevar con ellos a Juan Marcos.
Hch 15:38 Pero Pablo se opuso terminantemente ya que Juan Marcos los había abandonado en Panfilia y no había continuado con ellos en el trabajo.
Hch 15:39 Su desacuerdo fue tan intenso que se separaron. Bernabé tomó a Juan Marcos consigo y navegó hacia Chipre.
Hch 15:40 Pablo escogió a Silas y, al salir, los creyentes lo encomendaron al cuidado misericordioso del Señor.
Hch 15:41 Luego viajó por toda Siria y Cilicia, fortaleciendo a las iglesias.

SALMO 24

Sal 24:1 La tierra es del SEÑOR y todo lo que hay en ella; el mundo y todos sus habitantes le pertenecen.
Sal 24:2 Pues él echó los cimientos de la tierra sobre los mares y los estableció sobre las profundidades de los océanos.
Sal 24:3 ¿Quién puede subir al monte del SEÑOR? ¿Quién puede estar en su lugar santo?
Sal 24:4 Sólo los de manos limpias y corazón puro, que no rinden culto a ídolos y nunca dicen mentiras.
Sal 24:5 Ellos recibirán la bendición del SEÑOR y tendrán una relación correcta con Dios su salvador.
Sal 24:6 Gente así puede buscarte y adorar en tu presencia, oh Dios de Jacob. Interludio
Sal 24:7 ¡Ábranse, portones antiguos! Ábranse, puertas antiguas, y dejen que entre el Rey de gloria.
Sal 24:8 ¿Quién es el Rey de gloria? El SEÑOR, fuerte y poderoso; el SEÑOR, invencible en batalla.
Sal 24:9 ¡Ábranse, portones antiguos! Ábranse, puertas antiguas, y dejen que entre el Rey de gloria.
Sal 24:10 ¿Quién es el Rey de gloria? El SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, él es el Rey de gloria. Interludio

LECTURA PARA LA NOCHE

ÉXODO 1-3

Éxo 1:1 Estos son los nombres de los hijos de Israel (es decir, Jacob) que se trasladaron a Egipto con su padre, cada uno con su familia:
Éxo 1:2 Rubén, Simeón, Leví, Judá,
Éxo 1:3 Isacar, Zabulón, Benjamín,
Éxo 1:4 Dan, Neftalí, Gad y Aser.
Éxo 1:5 En total, Jacob tuvo setenta* descendientes en Egipto, incluido José, quien ya se encontraba allí.
Éxo 1:6 Con el tiempo, José y sus hermanos murieron y toda esa generación llegó a su fin.
Éxo 1:7 Pero sus descendientes —los israelitas— tuvieron muchos hijos y nietos. De hecho, se multiplicaron tanto que llegaron a ser sumamente poderosos y llenaron todo el territorio.
Éxo 1:8 Tiempo después, subió al poder de Egipto un nuevo rey que no conocía nada de José ni de sus hechos.
Éxo 1:9 El rey le dijo a su pueblo: «Miren, el pueblo de Israel ahora es más numeroso y más fuerte que nosotros.
Éxo 1:10 Tenemos que idear un plan para evitar que los israelitas sigan multiplicándose. Si no hacemos nada, y estalla una guerra, se aliarán con nuestros enemigos, pelearán contra nosotros, y luego se escaparán del reino».*
Éxo 1:11 Por lo tanto, los egipcios esclavizaron a los israelitas y les pusieron capataces despiadados a fin de subyugarlos por medio de trabajos forzados. Los obligaron a construir las ciudades de Pitón y Ramsés como centros de almacenamiento para el rey.
Éxo 1:12 Sin embargo, cuanto más los oprimían, más los israelitas se multiplicaban y se esparcían, y tanto más se alarmaban los egipcios.
Éxo 1:13 Por eso los egipcios los hacían trabajar sin compasión.
Éxo 1:14 Les amargaban la vida forzándolos a hacer mezcla, a fabricar ladrillos y a hacer todo el trabajo del campo. Además, eran crueles en todas sus exigencias.
Éxo 1:15 Después, el faraón, rey de Egipto, dio la siguiente orden a las parteras hebreas Sifra y Puá:
Éxo 1:16 «Cuando ayuden a las mujeres hebreas en el parto, presten mucha atención durante el alumbramiento.* Si el bebé es niño, mátenlo; pero si es niña, déjenla vivir».
Éxo 1:17 Sin embargo, como las parteras temían a Dios, se negaron a obedecer las órdenes del rey, y también dejaron vivir a los varoncitos.
Éxo 1:18 Entonces el rey de Egipto mandó llamar a las parteras: —¿Por qué hicieron esto? —les preguntó—. ¿Por qué dejaron con vida a los varones?
Éxo 1:19 —Las mujeres hebreas no son como las egipcias —contestaron ellas—, son más vigorosas y dan a luz con tanta rapidez que siempre llegamos tarde.
Éxo 1:20 Por eso Dios fue bueno con las parteras, y los israelitas siguieron multiplicándose, y se hicieron cada vez más poderosos.
Éxo 1:21 Además, como las parteras temían a Dios, él les concedió su propia familia.
Éxo 1:22 Entonces el faraón dio la siguiente orden a todo su pueblo: «Tiren al río Nilo a todo niño hebreo recién nacido; pero a las niñas pueden dejarlas con vida».
Éxo 2:1 En esos días, un hombre y una mujer de la tribu de Leví se casaron.
Éxo 2:2 La mujer quedó embarazada y dio a luz un hijo. Al ver que era un niño excepcional, lo escondió durante tres meses.
Éxo 2:3 Cuando ya no pudo ocultarlo más, tomó una canasta de juncos de papiro y la recubrió con brea y resina para hacerla resistente al agua. Después puso al niño en la canasta y la acomodó entre los juncos, a la orilla del río Nilo.
Éxo 2:4 La hermana del bebé se mantuvo a cierta distancia para ver qué le pasaría al niño.
Éxo 2:5 Al poco tiempo, la hija del faraón bajó a bañarse en el río, y sus sirvientas se paseaban por la orilla. Cuando la princesa vio la canasta entre los juncos, mandó a su criada que se la trajera.
Éxo 2:6 Al abrir la canasta la princesa vio al bebé. El niño lloraba, y ella sintió lástima por él. «Seguramente es un niño hebreo», dijo.
Éxo 2:7 Entonces la hermana del bebé se acercó a la princesa. —¿Quiere que vaya a buscar a una mujer hebrea para que le amamante al bebé? —le preguntó.
Éxo 2:8 —¡Sí, consigue a una! —contestó la princesa. Entonces la muchacha fue y llamó a la madre del bebé.
Éxo 2:9 «Toma a este niño y dale el pecho por mí —le dijo la princesa a la madre del niño—. Te pagaré por tu ayuda». Así que la mujer se fue con el bebé a su casa y lo amamantó.
Éxo 2:10 Años más tarde, cuando el niño creció, ella se lo devolvió a la hija del faraón, quien lo adoptó como su propio hijo y lo llamó Moisés,* pues explicó: «Lo saqué del agua».
Éxo 2:11 Muchos años después, cuando ya era adulto, Moisés salió a visitar a los de su propio pueblo, a los hebreos, y vio con cuánta dureza los obligaban a trabajar. Durante su visita, vio que un egipcio golpeaba a uno de sus compatriotas hebreos.
Éxo 2:12 Entonces Moisés miró a todos lados para asegurarse de que nadie lo observaba, y mató al egipcio y escondió el cuerpo en la arena.
Éxo 2:13 Al día siguiente, cuando Moisés salió de nuevo a visitar a los de su pueblo, vio a dos hebreos peleando. —¿Por qué le pegas a tu amigo? —le preguntó Moisés al que había empezado la pelea.
Éxo 2:14 El hombre le contestó: —¿Quién te nombró para ser nuestro príncipe y juez? ¿Vas a matarme como mataste ayer al egipcio? Entonces Moisés se asustó y pensó: «Todos saben lo que hice».
Éxo 2:15 Efectivamente, el faraón se enteró de lo que había ocurrido y trató de matar a Moisés; pero él huyó del faraón y se fue a vivir a la tierra de Madián. Cuando Moisés llegó a Madián, se sentó junto a un pozo.
Éxo 2:16 El sacerdote de Madián tenía siete hijas, quienes fueron al pozo como de costumbre para sacar agua y llenar los bebederos para los rebaños de su padre.
Éxo 2:17 Pero llegaron unos pastores y las echaron de allí. Entonces Moisés se levantó de un salto y las rescató de los pastores. Luego sacó agua para los rebaños de las muchachas.
Éxo 2:18 Cuando las jóvenes regresaron a la casa de Reuel, su padre, él les preguntó: —¿Por qué hoy han regresado tan pronto?
Éxo 2:19 —Un egipcio nos rescató de los pastores —contestaron ellas—; después nos sacó agua y dio de beber a nuestros rebaños.
Éxo 2:20 —¿Y dónde está ese hombre? —les preguntó el padre—. ¿Por qué lo dejaron allí? Invítenlo a comer con nosotros.
Éxo 2:21 Moisés aceptó la invitación y se estableció allí con Reuel. Con el tiempo, Reuel le entregó a su hija Séfora por esposa.
Éxo 2:22 Más tarde, ella dio a luz un hijo, y Moisés lo llamó Gersón,* pues explicó: «He sido un extranjero en tierra extraña».
Éxo 2:23 Con el paso de los años, el rey de Egipto murió; pero los israelitas seguían gimiendo bajo el peso de la esclavitud. Clamaron por ayuda, y su clamor subió hasta Dios,
Éxo 2:24 quien oyó sus gemidos y se acordó del pacto que había hecho con Abraham, Isaac y Jacob.
Éxo 2:25 Miró desde lo alto a los hijos de Israel y supo que ya había llegado el momento de actuar.*
Éxo 3:1 Cierto día Moisés se encontraba apacentando el rebaño de su suegro, Jetro,* quien era sacerdote de Madián. Llevó el rebaño al corazón del desierto y llegó al Sinaí,* el monte de Dios.
Éxo 3:2 Allí el ángel del SEÑOR se le apareció en un fuego ardiente, en medio de una zarza. Moisés se quedo mirando lleno de asombro porque aunque la zarza estaba envuelta en llamas, no se consumía.
Éxo 3:3 «Esto es increíble —se dijo a sí mismo—. ¿Por qué esa zarza no se consume? Tengo que ir a verla de cerca».
Éxo 3:4 Cuando el SEÑOR vio que Moisés se acercaba para observar mejor, Dios lo llamó desde el medio de la zarza: —¡Moisés! ¡Moisés! —Aquí estoy —respondió él.
Éxo 3:5 —No te acerques más —le advirtió el SEÑOR—. Quítate las sandalias, porque estás pisando tierra santa.
Éxo 3:6 Yo soy el Dios de tu padre,* el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Cuando Moisés oyó esto, se cubrió el rostro porque tenía miedo de mirar a Dios.
Éxo 3:7 Luego el SEÑOR le dijo: —Ciertamente he visto la opresión que sufre mi pueblo en Egipto. He oído sus gritos de angustia a causa de la crueldad de sus capataces. Estoy al tanto de sus sufrimientos.
Éxo 3:8 Por eso he descendido para rescatarlos del poder de los egipcios, sacarlos de Egipto y llevarlos a una tierra fértil y espaciosa. Es una tierra donde fluyen la leche y la miel, la tierra donde actualmente habitan los cananeos, los hititas, los amorreos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos.
Éxo 3:9 ¡Mira! El clamor de los israelitas me ha llegado y he visto con cuánta crueldad abusan de ellos los egipcios.
Éxo 3:10 Ahora ve, porque te envío al faraón. Tú vas a sacar de Egipto a mi pueblo Israel.
Éxo 3:11 Pero Moisés protestó: —¿Quién soy yo para presentarme ante el faraón? ¿Quién soy yo para sacar de Egipto al pueblo de Israel?
Éxo 3:12 Dios contestó: —Yo estaré contigo. Y esta es la señal para ti de que yo soy quien te envía: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, adorarán a Dios en este mismo monte.
Éxo 3:13 Pero Moisés volvió a protestar: —Si voy a los israelitas y les digo: “El Dios de sus antepasados me ha enviado a ustedes”, ellos me preguntarán: “¿Y cuál es el nombre de ese Dios?”. Entonces, ¿qué les responderé? Dios le contestó a Moisés:
Éxo 3:14 —YO SOY EL QUE SOY.* Dile esto al pueblo de Israel: “YO SOY me ha enviado a ustedes”.
Éxo 3:15 Dios también le dijo a Moisés: —Así dirás al pueblo de Israel: “Yahveh,* el Dios de sus antepasados, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a ustedes. Este es mi nombre eterno, el nombre que deben recordar por todas las generaciones”.
Éxo 3:16 »Ahora ve y reúne a los ancianos de Israel y diles: “El SEÑOR, el Dios de sus antepasados —el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob— se me apareció y me dijo: ‘He estado observando de cerca y veo el trato que reciben de los egipcios.
Éxo 3:17 Prometí rescatarlos de la opresión que sufren en Egipto. Los llevaré a una tierra donde fluyen la leche y la miel, la tierra donde actualmente habitan los cananeos, los hititas, los amorreos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos’ ”.
Éxo 3:18 »Los ancianos de Israel aceptarán tu mensaje. Entonces tú y los ancianos se presentarán ante el rey de Egipto y le dirán: “El SEÑOR, Dios de los hebreos, vino a nuestro encuentro. Así que permítenos, por favor, hacer un viaje de tres días al desierto para ofrecer sacrificios al SEÑOR, nuestro Dios”.
Éxo 3:19 »Pero yo sé que el rey de Egipto no los dejará ir a menos que sea forzado por una mano poderosa.*
Éxo 3:20 Así que levantaré mi mano y heriré a los egipcios con todo tipo de milagros que realizaré entre ellos. Entonces, al fin, el faraón los dejará ir.
Éxo 3:21 Además haré que los egipcios los miren con agrado. Les darán obsequios cuando salgan, de modo que no se irán con las manos vacías.
Éxo 3:22 Toda mujer israelita pedirá a sus vecinas egipcias y a las mujeres extranjeras que vivan con ellas toda clase de objetos de plata y de oro, y prendas costosas. Con estos vestirán a sus hijos e hijas. Así despojarán a los egipcios de sus riquezas.