APOSENTO ALTO

lunes, 6 de noviembre de 2017

LECTURA BÍBLICA 6 DE NOVIEMBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

JUAN     8:31-47

Jua 8:31 Jesús les dijo a los que creyeron en él: —Ustedes son verdaderamente mis discípulos si se mantienen fieles a mis enseñanzas;
Jua 8:32 y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.
Jua 8:33 —Pero nosotros somos descendientes de Abraham —le respondieron—, nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Qué quieres decir con “los hará libres”?
Jua 8:34 Jesús contestó: —Les digo la verdad, todo el que comete pecado es esclavo del pecado.
Jua 8:35 Un esclavo no es un miembro permanente de la familia, pero un hijo sí forma parte de la familia para siempre.
Jua 8:36 Así que, si el Hijo los hace libres, ustedes son verdaderamente libres.
Jua 8:37 Claro que me doy cuenta de que son descendientes de Abraham. Aun así, algunos de ustedes procuran matarme porque no tienen lugar para mi mensaje en su corazón.
Jua 8:38 Yo les cuento lo que vi cuando estaba con mi Padre, pero ustedes siguen el consejo de su padre.
Jua 8:39 —¡Nuestro padre es Abraham! —declararon. —No —respondió Jesús —pues, si realmente fueran hijos de Abraham, seguirían su ejemplo.*
Jua 8:40 En cambio, procuran matarme porque les dije la verdad, la cual oí de Dios. Abraham nunca hizo algo así.
Jua 8:41 No, ustedes imitan a su verdadero padre. —¡Nosotros no somos hijos ilegítimos! —respondieron—, Dios mismo es nuestro verdadero Padre.
Jua 8:42 Jesús les dijo: —Si Dios fuera su Padre, ustedes me amarían, porque he venido a ustedes de parte de Dios. No estoy aquí por mi propia cuenta, sino que él me envió.
Jua 8:43 ¿Por qué no pueden entender lo que les digo? ¡Es porque ni siquiera toleran oírme!
Jua 8:44 Pues ustedes son hijos de su padre, el diablo, y les encanta hacer las cosas malvadas que él hace. Él ha sido asesino desde el principio y siempre ha odiado la verdad, porque en él no hay verdad. Cuando miente, actúa de acuerdo con su naturaleza porque es mentiroso y el padre de la mentira.
Jua 8:45 Por eso, es natural que no me crean cuando les digo la verdad.
Jua 8:46 ¿Quién de ustedes puede, con toda sinceridad, acusarme de pecado? Y, si les digo la verdad, ¿por qué, entonces, no me creen?
Jua 8:47 Los que pertenecen a Dios escuchan con gusto las palabras de Dios, pero ustedes no las escuchan porque no pertenecen a Dios.


 2 PEDRO  3:1-9

2Pe 3:1 Queridos amigos, ésta es la segunda carta que les escribo y, en ambas, he tratado de refrescarles la memoria y estimularlos a que sigan pensando sanamente.
2Pe 3:2 Quiero que recuerden lo que los santos profetas dijeron hace mucho y lo que nuestro Señor y Salvador ordenó por medio de los apóstoles.
2Pe 3:3 Sobre todo, quiero recordarles que, en los últimos días, vendrán burladores que se reirán de la verdad y seguirán sus propios deseos.
2Pe 3:4 Dirán: «¿Qué pasó con la promesa de que Jesús iba a volver? Desde tiempos antes de nuestros antepasados, el mundo sigue igual que al principio de la creación».
2Pe 3:5 Deliberadamente olvidan que Dios hizo los cielos al ordenarlo con una sola palabra y sacó la tierra de las aguas y la rodeó con agua.
2Pe 3:6 Luego usó el agua para destruir el mundo antiguo con un potente diluvio.
2Pe 3:7 Y, por esa misma palabra, los cielos y la tierra que ahora existen han sido reservados para el fuego. Están guardados para el día del juicio, cuando será destruida la gente que vive sin Dios.
2Pe 3:8 Sin embargo, queridos amigos, hay algo que no deben olvidar: para el Señor, un día es como mil años y mil años son como un día.
2Pe 3:9 En realidad, no es que el Señor sea lento para cumplir su promesa, como algunos piensan. Al contrario, es paciente por amor a ustedes. No quiere que nadie sea destruido, quiere que todos se arrepientan.




JOB  6

Job 6:1 Entonces Job habló de nuevo:
Job 6:2 «Si se pudiera pesar mi sufrimiento y poner mis problemas en la balanza,
Job 6:3 pesarían más que toda la arena del mar. Por eso hablé impulsivamente.
Job 6:4 Pues el Todopoderoso me ha derribado con sus flechas; y el veneno de ellas infecta mi espíritu. Los terrores de Dios están alineados contra mí.
Job 6:5 ¿Acaso no tengo derecho a quejarme? ¿No rebuznan los burros salvajes cuando no encuentran hierba y mugen los bueyes cuando no tienen qué comer?
Job 6:6 ¿No se queja la gente cuando a la comida le falta sal? ¿Hay alguien que desee comer la insípida clara del huevo?*
Job 6:7 Cuando la miro, mi apetito desaparece; ¡sólo pensar en comerla me da asco!
Job 6:8 »¡Ah, que se otorgara mi petición! ¡Que Dios me concediera mi deseo!
Job 6:9 Quisiera que él me aplastara, quisiera que extendiera su mano y me matara.
Job 6:10 Al menos puedo consolarme con esto: a pesar del dolor, no he negado las palabras del Santísimo;
Job 6:11 pero no tengo fuerzas para seguir, no tengo nada por lo cual vivir.
Job 6:12 ¿Tengo yo la fuerza de una roca? ¿Está mi cuerpo hecho de bronce?
Job 6:13 No, estoy desamparado por completo, sin ninguna oportunidad de salir adelante.
Job 6:14 »Uno debería ser compasivo con un amigo abatido, pero tú me acusas sin ningún temor del Todopoderoso.*
Job 6:15 Hermanos míos, han demostrado ser tan poco confiables como un arroyo de temporada que desborda su cauce en la primavera,
Job 6:16 cuando crece por el hielo y por la nieve derretida;
Job 6:17 pero en la estación cálida, el agua desaparece y el arroyo se desvanece en el calor.
Job 6:18 Las caravanas se desvían de su ruta para refrescarse, pero no hay nada para beber y por eso mueren.
Job 6:19 Las caravanas de Temán van en busca de esta agua; los viajeros de Saba esperan encontrarla.
Job 6:20 Confían que esté pero se decepcionan; cuando llegan, sus esperanzas se desvanecen.
Job 6:21 Tampoco ustedes han sido de ayuda, han visto mi calamidad y les da miedo.
Job 6:22 Pero ¿por qué? ¿Alguna vez les he pedido que me regalen algo? ¿Les he suplicado que me den algo suyo?
Job 6:23 ¿Les he pedido que me rescaten de mis enemigos o que me salven de personas despiadadas?
Job 6:24 Enséñenme, y me quedaré callado; muéstrenme en qué me equivoqué.
Job 6:25 Las palabras sinceras pueden causar dolor, pero ¿de qué sirven sus críticas?
Job 6:26 ¿Creen que sus palabras son convincentes cuando ignoran mi grito de desesperación?
Job 6:27 Ustedes hasta serían capaces de enviar a un huérfano a la esclavitud* o de vender a un amigo.
Job 6:28 ¡Mírenme! ¿Les mentiría en su propia cara?
Job 6:29 Dejen de suponer que soy culpable, porque no he hecho nada malo.
Job 6:30 ¿Piensan que estoy mintiendo? ¿Acaso no conozco la diferencia entre el bien y el mal?

LECTURA PARA LA NOCHE

EZEQUIEL 17-19

Eze 17:1 Luego recibí el siguiente mensaje del SEÑOR:
Eze 17:2 «Hijo de hombre, propón este enigma y cuenta este relato a los israelitas.
Eze 17:3 Diles de parte del SEÑOR Soberano: »“Un águila grande con alas anchas y plumas largas, cubierta de plumaje de varios colores, llegó al Líbano. Agarró la copa de un cedro
Eze 17:4 y arrancó la rama más alta. Se la llevó a una ciudad llena de mercaderes. La plantó en una ciudad de comerciantes.
Eze 17:5 También tomó de la tierra una planta de semillero y la sembró en tierra fértil. La colocó junto a un río ancho, donde podría crecer como un sauce.
Eze 17:6 Allí echó raíces y creció hasta convertirse en una amplia vid de poca altura. Sus ramas se extendieron hacia arriba, en dirección al águila, y sus raíces penetraron en el suelo. Produjo ramas robustas y le salieron retoños.
Eze 17:7 Pero luego llegó otra águila grande con alas anchas y cubierta de plumaje. Entonces la vid extendió las raíces y las ramas hacia esa águila para obtener agua,
Eze 17:8 aunque ya estaba plantada en buena tierra y tenía agua en abundancia para crecer y convertirse en una vid espléndida y producir hojas frondosas y frutos suculentos”.
Eze 17:9 »Así que ahora el SEÑOR Soberano pregunta: “¿Crecerá y prosperará esa vid? ¡No! ¡Yo la arrancaré de raíz! Cortaré sus frutos y dejaré que se le sequen y marchiten las hojas. La arrancaré fácilmente sin necesidad de un brazo fuerte ni de un gran ejército.
Eze 17:10 Pero cuando la vid sea trasplantada, ¿volverá a florecer? No, se secará cuando el viento del oriente sople contra ella. Morirá en la misma tierra fértil donde había crecido tan bien”».
Eze 17:11 Luego recibí este mensaje del SEÑOR:
Eze 17:12 «Diles a esos rebeldes de Israel: “¿No entienden lo que significa este enigma de las águilas? El rey de Babilonia vino a Jerusalén y se llevó al rey y a los príncipes a Babilonia.
Eze 17:13 Hizo un tratado con un miembro de la familia real y lo obligó a jurarle lealtad. También desterró a los líderes más influyentes de Israel,
Eze 17:14 para que Israel no se fortaleciera nuevamente y se rebelara. Sólo si cumplía su tratado con Babilonia podría Israel sobrevivir.
Eze 17:15 »”Sin embargo, este israelita de la familia real se rebeló contra Babilonia y envió embajadores a Egipto para solicitar un gran ejército con muchos caballos. ¿Acaso podrá Israel dejar de cumplir los tratados que hizo bajo juramento sin que haya consecuencias?
Eze 17:16 ¡No! Porque tan cierto como que yo vivo, dice el SEÑOR Soberano, el rey de Israel morirá en Babilonia: el territorio del rey que lo puso en el trono y con quien hizo un tratado que despreció y no cumplió.
Eze 17:17 Ni el faraón con su poderoso ejército podrá ayudar a Israel cuando el rey de Babilonia vuelva a sitiar a Jerusalén y mate a mucha gente.
Eze 17:18 Pues el rey de Israel despreció el tratado y no lo cumplió aun después de jurar que lo haría; así que no escapará.
Eze 17:19 »”Entonces esto dice el SEÑOR Soberano: tan cierto como que yo vivo, lo castigaré por no cumplir mi pacto y por despreciar el juramento solemne que hizo en mi nombre.
Eze 17:20 Arrojaré mi red sobre él y lo capturaré en mi trampa. Lo llevaré a Babilonia y lo juzgaré por haberme traicionado.
Eze 17:21 Todos sus mejores guerreros* morirán en batalla y los que sobrevivan serán esparcidos a los cuatro vientos. Entonces ustedes sabrán que yo, el SEÑOR, he hablado.
Eze 17:22 »”Esto dice el SEÑOR Soberano: tomaré una rama de la copa de un cedro alto y la plantaré sobre la cumbre de la montaña más alta de Israel.
Eze 17:23 Se convertirá en un cedro majestuoso, extenderá sus ramas y producirá semillas. Toda clase de aves anidarán en él y encontrarán refugio a la sombra de sus ramas.
Eze 17:24 Todos los árboles sabrán que soy yo, el SEÑOR, quien tala el árbol alto y hace crecer alto el árbol pequeño. Soy yo quien hace secar el árbol verde y le da vida al árbol seco. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado y cumpliré lo que he dicho!”».
Eze 18:1 Luego recibí otro mensaje del SEÑOR:
Eze 18:2 «¿Por qué citan ustedes ese proverbio acerca de la tierra de Israel, que dice: “Los padres comieron uvas agrias, pero la boca de sus hijos se frunce por el sabor”?
Eze 18:3 Tan cierto como que yo vivo, dice el SEÑOR Soberano, que dejarán de citar ese proverbio en Israel.
Eze 18:4 Pues todos los seres humanos son míos para juzgar, los padres y los hijos por igual. Esta es mi regla: la persona que peque es la que morirá.
Eze 18:5 »Supongamos que cierto hombre es recto y hace lo que es justo y correcto.
Eze 18:6 No participa en los banquetes que se ofrecen en los montes ante los ídolos de Israel* ni les rinde culto. No comete adulterio ni tiene relaciones sexuales con una mujer durante su período menstrual.
Eze 18:7 Es un acreedor compasivo, no se queda con objetos entregados en garantía por deudores pobres. No les roba a los pobres, más bien, les da de comer a los hambrientos y les da ropa a los necesitados.
Eze 18:8 Presta dinero sin cobrar interés, se mantiene lejos de la injusticia, es honesto e imparcial al juzgar a otros
Eze 18:9 y obedece fielmente mis decretos y ordenanzas. Todo el que hace estas cosas es justo y ciertamente vivirá, dice el SEÑOR Soberano.
Eze 18:10 »Pero supongamos que ese hombre tiene un hijo adulto que es ladrón o asesino y se niega a hacer lo correcto.
Eze 18:11 Ese hijo también comete todas las maldades que su padre jamás haría: rinde culto a ídolos en los montes, comete adulterio,
Eze 18:12 oprime a los pobres e indefensos, roba a los deudores al negarles que recuperen sus garantías, rinde culto a ídolos, comete pecados detestables
Eze 18:13 y presta dinero con intereses excesivos. ¿Acaso debería vivir ese pecador? ¡No! Tiene que morir y asumir toda la culpa.
Eze 18:14 »Pero supongamos que ese hijo pecador, a su vez, tiene un hijo que ve la maldad de su padre y decide no llevar esa clase de vida.
Eze 18:15 Este hijo se niega a rendir culto a ídolos en los montes y no comete adulterio.
Eze 18:16 No explota a los pobres, más bien, es justo con los deudores y no les roba. Da de comer a los hambrientos y da ropa a los necesitados.
Eze 18:17 Ayuda a los pobres,* presta dinero sin cobrar interés y obedece todos mis decretos y ordenanzas. Esa persona no morirá por los pecados de su padre; ciertamente vivirá.
Eze 18:18 Sin embargo, el padre morirá por todos sus pecados: por haber sido cruel, por robar a la gente y hacer lo que es indudablemente incorrecto en medio de su pueblo.
Eze 18:19 »“¿Cómo? —se preguntan ustedes—. ¿No pagará el hijo por los pecados del padre?”. ¡No! Porque si el hijo hace lo que es justo y correcto y obedece mis decretos, ese hijo ciertamente vivirá.
Eze 18:20 La persona que peque es la que morirá. El hijo no será castigado por los pecados del padre ni el padre será castigado por los pecados del hijo. Los justos serán recompensados por su propia conducta recta y las personas perversas serán castigadas por su propia perversidad.
Eze 18:21 Ahora bien, si los perversos abandonan sus pecados y comienzan a obedecer mis decretos y a hacer lo que es justo y correcto, ciertamente vivirán y no morirán.
Eze 18:22 Todos los pecados pasados serán olvidados y vivirán por las acciones justas que han hecho.
Eze 18:23 »¿Acaso piensan que me agrada ver morir a los perversos?, pregunta el SEÑOR Soberano. ¡Claro que no! Mi deseo es que se aparten de su conducta perversa y vivan.
Eze 18:24 Sin embargo, si los justos se apartan de su conducta recta y comienzan a pecar y a comportarse como los demás pecadores, ¿se les permitirá vivir? No, ¡claro que no! Todas las acciones justas que han hecho serán olvidadas y morirán por sus pecados.
Eze 18:25 »Sin embargo, ustedes dicen: “¡El Señor no hace lo correcto!”. Escúchame, pueblo de Israel. ¿Soy yo el que no hace lo correcto o son ustedes?
Eze 18:26 Cuando los justos abandonen su conducta justa y comiencen a cometer pecados, morirán por eso. Sí, morirán por sus acciones pecaminosas;
Eze 18:27 y si los perversos abandonan su perversidad, obedecen la ley y hacen lo que es justo y correcto, salvarán su vida.
Eze 18:28 Vivirán, porque lo pensaron bien y decidieron apartarse de sus pecados. Esas personas no morirán.
Eze 18:29 Aun así, los israelitas siguen diciendo: “¡El Señor no hace lo correcto!”. Oh pueblo de Israel, tú eres quien no hace lo correcto, no yo.
Eze 18:30 »Por lo tanto, pueblo de Israel, juzgaré a cada uno de ustedes, según sus acciones, dice el SEÑOR Soberano. Arrepiéntete y apártate de tus pecados. ¡No permitas que tus pecados te destruyan!
Eze 18:31 Deja atrás tu rebelión y procura encontrar un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué habrías de morir, oh pueblo de Israel?
Eze 18:32 No quiero que mueras, dice el SEÑOR Soberano. ¡Cambia de rumbo y vive!

domingo, 5 de noviembre de 2017

LECTURA BÍBLICA 5 DE NOVIEMBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

JUAN     8:21-30

Jua 8:21 Más tarde, Jesús volvió a decirles: «Yo me voy, y ustedes me buscarán, pero morirán en su pecado. Adonde yo voy, ustedes no pueden ir».
Jua 8:22 Por lo tanto la gente* se preguntaba: «¿Estará pensando suicidarse? ¿Qué quiere decir con “no pueden ir adonde yo voy”?».
Jua 8:23 Jesús continuó diciendo: «Ustedes son de abajo; yo soy de arriba. Ustedes pertenecen a este mundo; yo no.
Jua 8:24 Por eso dije que morirán en sus pecados; porque, a menos que crean que YO SOY quien afirmo ser,* morirán en sus pecados».
Jua 8:25 —¿Y quién eres? —preguntaron. —El que siempre dije que era.*
Jua 8:26 Tengo mucho para decir acerca de ustedes y mucho para condenar, pero no lo haré. Pues digo sólo lo que oí del que me envió, y él es totalmente veraz.
Jua 8:27 Pero ellos seguían sin entender que les hablaba de su Padre.
Jua 8:28 Por eso Jesús dijo: «Cuando hayan levantado al Hijo del Hombre en la cruz, entonces comprenderán que YO SOY.* Yo no hago nada por mi cuenta, sino que digo únicamente lo que el Padre me enseñó.
Jua 8:29 Y el que me envió está conmigo, no me ha abandonado. Pues siempre hago lo que a él le agrada».
Jua 8:30 Entonces muchos de los que oyeron sus palabras creyeron en él.



 2 PEDRO  2:17-22

2Pe 2:17 Estos individuos son tan inútiles como manantiales secos o como la neblina que es llevada por el viento. Están condenados a la más negra oscuridad.
2Pe 2:18 Se jactan de sí mismos con alardes tontos y sin sentido. Saben cómo apelar a los deseos sexuales pervertidos, para incitar a que vuelvan al pecado los que apenas se escapaban de una vida de engaño.
2Pe 2:19 Prometen libertad, pero ellos mismos son esclavos del pecado y de la corrupción porque uno es esclavo de aquello que lo controla.
2Pe 2:20 Y cuando la gente escapa de la maldad del mundo por medio de conocer a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, pero luego se enreda y vuelve a quedar esclavizada por el pecado, termina peor que antes.
2Pe 2:21 Les hubiera sido mejor nunca haber conocido el camino a la justicia, en lugar de conocerlo y luego rechazar el mandato que se les dio de vivir una vida santa.
2Pe 2:22 Demuestran qué tan cierto es el proverbio que dice: «Un perro vuelve a su vómito»*. Y otro que dice: «Un cerdo recién lavado vuelve a revolcarse en el lodo».



JOB  5

Job 5:1 »Por más que grites por ayuda, ¿quién te responderá? ¿Cuál de los ángeles* te ayudará?
Job 5:2 Te aseguro que el resentimiento destruye al necio, y los celos matan al ingenuo.
Job 5:3 He visto a los necios triunfar momentáneamente en la vida, pero después llega la calamidad repentina.
Job 5:4 Sus hijos quedan abandonados y lejos de toda ayuda; los oprimen en el tribunal y no hay quien los defienda.
Job 5:5 Su cosecha la devoran los hambrientos, aun cuando esté rodeada de zarzas;* los sedientos suspiran por su riqueza.
Job 5:6 El mal no germina del suelo ni la aflicción brota de la tierra,
Job 5:7 pero la gente nace para tener problemas tan cierto como que las chispas vuelan del fuego.
Job 5:8 »Si yo estuviera en tu lugar, me acercaría a Dios y le presentaría mi caso.
Job 5:9 Él hace grandezas, demasiado maravillosas para comprenderlas, y realiza milagros incontables.
Job 5:10 Él envía lluvia a la tierra y agua a los campos.
Job 5:11 Él hace prosperar a los pobres y protege a los que sufren.
Job 5:12 Él frustra los planes de los que traman para que el trabajo de sus manos no prospere.
Job 5:13 Él atrapa a los sabios en su propia astucia y desbarata sus ingeniosas maquinaciones.
Job 5:14 Encuentran oscuridad en pleno día y andan a tientas al mediodía, como si fuera de noche.
Job 5:15 Él rescata a los pobres de las palabras hirientes de los fuertes y los rescata de las garras de los poderosos;
Job 5:16 por fin los pobres tienen esperanza y las fauces de los malvados son cerradas.
Job 5:17 »¡Pero considera la alegría de aquellos a quienes Dios corrige! Cuando peques, no menosprecies la disciplina del Todopoderoso.
Job 5:18 Pues aunque él hiere, también venda las heridas; él golpea, pero sus manos también sanan.
Job 5:19 Te rescatará de seis desastres; aun en el séptimo, te guardará del mal.
Job 5:20 Te salvará de la muerte en tiempo de hambre y del poder de la espada en tiempo de guerra.
Job 5:21 Estarás seguro ante la calumnia y no tendrás miedo cuando llegue la destrucción.
Job 5:22 Te reirás de la destrucción y del hambre, y no tendrás terror de los animales salvajes.
Job 5:23 Estarás en paz con las piedras del campo y los animales salvajes estarán en paz contigo.
Job 5:24 Sabrás que tu hogar está seguro; cuando revises tus posesiones, no te faltará nada.
Job 5:25 Tendrás muchos hijos; ¡tus descendientes serán tan abundantes como la hierba!
Job 5:26 Llegarás a la tumba de edad avanzada, ¡como una gavilla de grano cosechada a su debido tiempo!
Job 5:27 »Hemos estudiado la vida y resulta que todo esto es verdad; escucha mi consejo y aplícalo a ti mismo».

LECTURA PARA LA NOCHE

EZEQUIEL 16

Eze 16:1 Después recibí otro mensaje del SEÑOR:
Eze 16:2 «Hijo de hombre, enfrenta a Jerusalén con sus pecados detestables.
Eze 16:3 Dale este mensaje de parte del SEÑOR Soberano: “¡No eres más que una cananea! Tu padre era amorreo y tu madre hitita.
Eze 16:4 El día en que naciste, nadie se preocupó por ti. No te cortaron el cordón umbilical ni te lavaron ni te frotaron con sal ni te envolvieron en pañales.
Eze 16:5 Nadie puso el más mínimo interés en ti; nadie tuvo compasión de ti ni te cuidó. El día de tu nacimiento, no fuiste deseada; te arrojaron en el campo y te abandonaron para que murieras.
Eze 16:6 »”Sin embargo, llegué yo y te vi ahí, pataleando indefensa en tu propia sangre. Mientras estabas allí tirada dije: ‘¡Vive!’;
Eze 16:7 y te ayudé a florecer como una planta del campo. Creciste y te convertiste en una joya preciosa. Te crecieron los pechos y te salió el vello, pero seguías desnuda.
Eze 16:8 Cuando volví a pasar, vi que ya tenías edad para el amor. Entonces te envolví con mi manto para cubrir tu desnudez y te pronuncié mis votos matrimoniales. Hice un pacto contigo, dice el SEÑOR Soberano, y pasaste a ser mía.
Eze 16:9 »”Luego te bañé, te limpié la sangre y te froté la piel con aceites fragantes.
Eze 16:10 Te vestí con ropas costosas de lino fino y de seda con bordados hermosos, y te calcé con sandalias de cuero de cabra de la mejor calidad.
Eze 16:11 Te di joyas preciosas, pulseras y hermosos collares,
Eze 16:12 un anillo para la nariz, aretes para las orejas y una hermosa corona para la cabeza.
Eze 16:13 Así quedaste adornada con oro y plata. Tus ropas eran de lino fino con bordados hermosos. Comiste los mejores alimentos —harina selecta, miel y aceite de oliva— y te pusiste más hermosa que nunca. Parecías una reina ¡y lo eras!
Eze 16:14 Tu fama pronto se extendió por todo el mundo a causa de tu belleza. Te vestí de mi esplendor y perfeccioné tu belleza, dice el SEÑOR Soberano.
Eze 16:15 »”Pero pensaste que eras dueña de tu fama y tu belleza. Entonces te entregaste como prostituta a todo hombre que pasaba. Tu belleza estaba a la disposición del que la pidiera.
Eze 16:16 Usaste los hermosos regalos que te di para construir lugares de culto a ídolos, donde te prostituiste. ¡Qué increíble! ¿Cómo pudo ocurrir semejante cosa?
Eze 16:17 Tomaste las joyas y los adornos de oro y plata que yo te había dado y te hiciste estatuas de hombres y les rendiste culto. ¡Eso es adulterio contra mí!
Eze 16:18 Usaste las ropas con bordados hermosos que te di para vestir a tus ídolos. Después usaste mi aceite especial y mi incienso para rendirles culto.
Eze 16:19 ¡Imagínate! Ofreciste ante ellos en sacrificio la harina selecta, el aceite de oliva y la miel que yo te había dado, dice el SEÑOR Soberano.
Eze 16:20 »”Luego tomaste a tus hijos e hijas —los que diste a luz para mí— y los sacrificaste a tus dioses. ¿No era suficiente con haberte prostituido?
Eze 16:21 ¿También tenías que masacrar a mis hijos ofreciéndolos en sacrificio a ídolos?
Eze 16:22 En todos tus años de adulterio y pecado detestable, no recordaste ni una sola vez los días pasados, cuando estabas desnuda y tirada en el campo, pataleando en tu propia sangre.
Eze 16:23 »”¡Qué aflicción te espera!, dice el SEÑOR Soberano. Además de todas tus otras perversidades,
Eze 16:24 edificaste un santuario pagano y levantaste altares a ídolos en la plaza de cada ciudad.
Eze 16:25 En cada esquina contaminaste tu belleza ofreciendo tu cuerpo a todo el que pasaba, en una interminable ola de prostitución.
Eze 16:26 Luego agregaste a tu lista de amantes al lujurioso Egipto y provocaste mi enojo con tu creciente promiscuidad.
Eze 16:27 Por eso te golpeé con mi puño y reduje tu territorio. Te entregué en manos de tus enemigos, los filisteos, y hasta ellos quedaron horrorizados ante tu conducta depravada.
Eze 16:28 También te prostituiste con los asirios. ¡Parece que nunca te cansas de buscar nuevos amantes! Después de prostituirte con los asirios, tampoco quedaste satisfecha.
Eze 16:29 Por si fueran pocos tus amantes, también te abrazaste a Babilonia,* el territorio de los mercaderes, pero ni aun así quedaste satisfecha.
Eze 16:30 »”¡Qué enfermo tienes el corazón!, dice el SEÑOR Soberano, para hacer semejantes cosas comportándote como una prostituta desvergonzada.
Eze 16:31 Edificas tus santuarios paganos en cada esquina y construyes en cada plaza los altares para tus ídolos. En realidad, has sido peor que una prostituta, tan desesperada por pecar que ni siquiera exigías que te pagaran.
Eze 16:32 Sí, eres una esposa adúltera que recibe a extraños en lugar de a su propio marido.
Eze 16:33 Las prostitutas cobran por sus servicios, ¡pero tú no! Les das regalos a tus amantes, los sobornas para que tengan sexo contigo.
Eze 16:34 Así que haces lo contrario de las demás prostitutas; ¡tú les pagas a tus amantes en lugar de que ellos te paguen a ti!
Eze 16:35 »”¡Por lo tanto, prostituta, escucha este mensaje de parte del SEÑOR!
Eze 16:36 Esto dice el SEÑOR Soberano: por haber derramado tus deseos lujuriosos y haberte desnudado como prostituta ante tus amantes y por haber rendido culto a ídolos detestables* y masacrado a tus hijos en sacrificio a tus dioses,
Eze 16:37 ahora yo actuaré en consecuencia. Reuniré a todos tus aliados —los amantes con los que has pecado, tanto los que amaste como los que odiaste— y te desnudaré delante de ellos para que vean tu desnudez.
Eze 16:38 Te castigaré por tus homicidios y tu adulterio. En mi celosa furia te cubriré con sangre.
Eze 16:39 Luego te entregaré a todas esas naciones que son tus amantes y ellas te destruirán. Derrumbarán tus santuarios paganos y los altares de tus ídolos. Te arrancarán la ropa, se llevarán tus hermosas joyas y te dejarán completamente desnuda.
Eze 16:40 Juntas formarán una turba violenta para apedrearte y despedazarte con espadas.
Eze 16:41 Quemarán tus casas y te castigarán frente a muchas mujeres. Yo pondré fin a tu prostitución y haré que no les pagues más a tus numerosos amantes.
Eze 16:42 »”Finalmente desahogaré mi furia contra ti, y se calmará el enojo de mis celos. Quedaré tranquilo y ya no estaré enojado contigo.
Eze 16:43 No obstante, primero, te daré tu merecido por todos tus pecados, porque no recordaste los días de tu juventud, sino que me hiciste enojar con todas esas maldades, dice el SEÑOR Soberano. Pues a todos tus pecados detestables les sumaste actos depravados.
Eze 16:44 Todos los que compongan refranes dirán de ti: “De tal madre, tal hija”.
Eze 16:45 Pues tu madre despreció a su esposo y a sus hijos, y tú hiciste lo mismo. Eres igual a tus hermanas, que despreciaron a sus esposos y a sus hijos. Queda claro que tu madre era hitita, y tu padre amorreo.
Eze 16:46 »”Tu hermana mayor fue Samaria, que vivía con sus hijas en el norte. Tu hermana menor fue Sodoma, que vivía con sus hijas en el sur.
Eze 16:47 Ahora bien, tú no sólo pecaste igual que ellas sino que tu corrupción pronto las superó.
Eze 16:48 Tan cierto como que yo vivo, dice el SEÑOR Soberano, Sodoma y sus hijas nunca fueron tan perversas como tú y tus hijas.
Eze 16:49 Los pecados de Sodoma eran el orgullo, la glotonería y la pereza, mientras que afuera, sufrían los pobres y los necesitados.
Eze 16:50 Ella fue arrogante y cometió pecados detestables, por eso la destruí, como has visto.*
Eze 16:51 »”Ni siquiera Samaria cometió la mitad de tus pecados. Tú has hecho cosas mucho más detestables de las que hicieron tus hermanas; ahora ellas parecen rectas en comparación contigo.
Eze 16:52 ¡Debería darte vergüenza! Tus pecados son tan terribles que haces que tus hermanas parezcan rectas, hasta virtuosas.
Eze 16:53 »”Sin embargo, algún día restauraré el bienestar de Sodoma y de Samaria, y también te restauraré a ti.
Eze 16:54 Entonces realmente te avergonzarás de todo lo que has hecho, pues tus pecados hacen que ellas se sientan bien al compararse contigo.
Eze 16:55 Así es, tus hermanas, Sodoma y Samaria, serán restauradas junto con todos sus habitantes y en ese tiempo también te restauraré a ti.
Eze 16:56 Cuando eras tan orgullosa, despreciabas a Sodoma;
Eze 16:57 pero ahora tu peor perversidad quedó a la vista de todo el mundo y eres tú la despreciada, tanto por los edomitas* y todos sus vecinos como por los filisteos.
Eze 16:58 Este será el castigo por tu lascivia y tus pecados detestables, dice el SEÑOR.
Eze 16:59 »”Por lo tanto, esto dice el SEÑOR Soberano: te daré tu merecido, tomaste tus votos solemnes a la ligera al romper el pacto.
Eze 16:60 Sin embargo, recordaré el pacto que hice contigo cuando eras joven y estableceré contigo un pacto eterno.
Eze 16:61 Entonces recordarás con vergüenza todo el mal que hiciste. Haré que tus hermanas, Samaria y Sodoma, sean hijas tuyas, aunque no formen parte de nuestro pacto.
Eze 16:62 Reafirmaré mi pacto contigo y sabrás que yo soy el SEÑOR.
Eze 16:63 Recordarás tus pecados y te cubrirás la boca enmudecida de vergüenza, cuando te perdone por todo lo que hiciste. ¡Yo, el SEÑOR Soberano, he hablado!”».

sábado, 4 de noviembre de 2017

LECTURA BÍBLICA 4 DE NOVIEMBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

JUAN     8:12-20

Jua 8:12 Jesús habló una vez más al pueblo y dijo: «Yo soy la luz del mundo. Si ustedes me siguen, no tendrán que andar en la oscuridad porque tendrán la luz que lleva a la vida».
Jua 8:13 Los fariseos respondieron: —¡Tú haces esas declaraciones acerca de ti mismo! Un testimonio así no es válido.
Jua 8:14 —Estas afirmaciones sí son válidas, aunque las diga de mí mismo —respondió Jesús —. Pues sé de dónde vengo y adónde voy, pero eso es algo que ustedes no saben de mí.
Jua 8:15 Ustedes me juzgan con criterios humanos, pero yo no juzgo a nadie.
Jua 8:16 Y, si lo hiciera, mi juicio sería correcto en todo sentido, porque no estoy solo. El Padre,* quien me envió, está conmigo.
Jua 8:17 La misma ley de ustedes establece que, si dos personas concuerdan en algo, su testimonio se acepta como un hecho.*
Jua 8:18 Yo soy uno de los testigos, y mi Padre, quien me envió, es el otro.
Jua 8:19 —¿Dónde está tu padre? —le preguntaron. Jesús contestó: —Como ustedes no saben quién soy yo, tampoco saben quién es mi Padre. Si me conocieran a mí, también conocerían a mi Padre.
Jua 8:20 Jesús dijo todo esto mientras enseñaba en la parte del templo conocida como la tesorería. Pero no lo arrestaron, porque aún no había llegado su momento.


 2 PEDRO  2:10-16

2Pe 2:10 Él trata con particular severidad a los que se entregan a sus propios deseos sexuales pervertidos y desprecian la autoridad. Estas personas son orgullosas y arrogantes, y hasta se atreven a insultar a los seres sobrenaturales* sin ni siquiera temblar.
2Pe 2:11 Aun los ángeles, que son mucho más grandes en poder y fuerza, no se atreven a presentar de parte del Señor* cargos de blasfemia en contra de esos seres sobrenaturales.
2Pe 2:12 Esos falsos maestros son como animales irracionales que viven por instinto y nacen para ser atrapados y destruidos. Se burlan de lo que no entienden e igual que animales serán destruidos.
2Pe 2:13 Su destrucción será la recompensa que recibirán por el daño que han causado. A ellos les encanta entregarse a los placeres perversos a plena luz del día. Son una vergüenza y una mancha entre ustedes. Se deleitan en el engaño* incluso mientras comen con ustedes en las reuniones de compañerismo.
2Pe 2:14 Cometen adulterio con sólo mirar y nunca sacian su deseo por el pecado. Incitan a los inestables a pecar y están bien entrenados en la avaricia. Viven bajo la maldición de Dios.
2Pe 2:15 Se apartaron del buen camino y siguieron los pasos de Balaam, hijo de Beor,* a quien le encantaba ganar dinero haciendo el mal.
2Pe 2:16 Pero Balaam fue detenido de su locura cuando su burra lo reprendió con voz humana.




JOB  4

Job 4:1 Entonces Elifaz el temanita respondió a Job:
Job 4:2 «¿Podrías ser paciente y permitirme que te diga unas palabras? Pues, ¿quién podría quedarse callado?
Job 4:3 »Antes alentabas a mucha gente y fortalecías a los débiles.
Job 4:4 Tus palabras daban apoyo a los que caían; animabas a los de rodillas temblorosas.
Job 4:5 Sin embargo, ahora que las desgracias te acosan, te desanimas; te llenas de miedo cuando te afectan a ti.
Job 4:6 ¿No te da confianza tu reverencia a Dios? ¿No te da esperanza tu vida de integridad?
Job 4:7 »¡Detente a pensar! ¿Mueren los inocentes? ¿Cuándo han sido destruidos los justos?
Job 4:8 La experiencia me dice que los que siembran problemas y cultivan el mal, eso cosecharán.
Job 4:9 Un soplo de Dios los destruye y se desvanecen con una ráfaga de su enojo.
Job 4:10 Ruge el león y gruñen los gatos monteses, pero a los leones fuertes se les romperán los dientes.
Job 4:11 El feroz león morirá de hambre por falta de presa, y los cachorros de la leona serán dispersados.
Job 4:12 »En secreto recibí esta verdad, como si me la hubieran susurrado al oído.
Job 4:13 Me llegó en una inquietante visión durante la noche, cuando la gente duerme profundamente.
Job 4:14 El miedo se apoderó de mí, y mis huesos temblaron.
Job 4:15 Un espíritu* pasó frente a mi cara, y se me pusieron los pelos de punta.*
Job 4:16 El espíritu se detuvo, pero no pude ver su forma; había una silueta delante de mis ojos. En el silencio, oí una voz que dijo:
Job 4:17 “¿Puede un mortal ser inocente ante Dios? ¿Puede alguien ser puro ante el Creador?”.
Job 4:18 »Si Dios no confía en sus propios ángeles y acusa a sus mensajeros de necedad,
Job 4:19 ¡cuánto menos confiará en los seres humanos hechos de barro! Están hechos de polvo, aplastados tan fácilmente como una polilla.
Job 4:20 Están vivos en la mañana pero muertos por la tarde y desaparecen para siempre sin dejar rastro.
Job 4:21 Se les arrancan las cuerdas, se derrumba la carpa y mueren en ignorancia.

LECTURA PARA LA NOCHE

EZEQUIEL 13-15

Eze 13:1 Después recibí este mensaje del SEÑOR:
Eze 13:2 «Hijo de hombre, profetiza contra los falsos profetas de Israel que inventan sus propias profecías. Diles: “Escuchen la palabra del SEÑOR.
Eze 13:3 Esto dice el SEÑOR Soberano: ‘¡Qué aflicción les espera a los falsos profetas que siguen su propia imaginación y no han visto absolutamente nada!’ ”.
Eze 13:4 »“Oh pueblo de Israel, estos profetas tuyos son como chacales que escarban en las ruinas.
Eze 13:5 No han hecho nada para reparar las grietas de las murallas que rodean la nación. No la han ayudado a mantenerse firme en la batalla el día del SEÑOR.
Eze 13:6 En cambio, han mentido y han hecho predicciones falsas. Dicen: ‘Este mensaje es del SEÑOR’, aunque el SEÑOR nunca los envió. ¡Y todavía esperan que el SEÑOR cumpla las profecías de ellos!
Eze 13:7 ¿No son acaso totalmente falsas sus visiones si ustedes afirman: ‘Este mensaje es del SEÑOR’, cuando yo ni siquiera les he hablado?
Eze 13:8 »”Por lo tanto, esto dice el SEÑOR Soberano: lo que ustedes afirman es falso y sus visiones son mentira, por eso yo me pondré en contra de ustedes, dice el SEÑOR Soberano.
Eze 13:9 Alzaré mi puño contra todos los profetas que tengan visiones falsas y hagan predicciones mentirosas, y serán expulsados de la comunidad de Israel. Tacharé sus nombres de los registros de Israel, y jamás volverán a pisar su propia tierra. Entonces ustedes sabrán que yo soy el SEÑOR Soberano.
Eze 13:10 »”Esto ocurrirá porque estos profetas malvados engañan a mi pueblo cuando dicen: ‘Todo está en paz’, ¡pero en realidad no hay paz en absoluto! Es como si el pueblo hubiera construido un muro frágil, ¡y estos profetas pretenden reforzarlo cubriéndolo con cal!
Eze 13:11 Diles a esos que pintan con cal que pronto se les derrumbará el muro. Una lluvia torrencial debilitará sus cimientos; fuertes tormentas de granizo y vientos impetuosos lo demolerán.
Eze 13:12 Entonces, cuando caiga el muro, la gente exclamará: ‘¿Qué pasó con la cal que pusieron ustedes?’.
Eze 13:13 »”Por lo tanto, esto dice el SEÑOR Soberano: arrasaré su muro blanqueado con una tormenta de indignación, una gran inundación de enojo y una granizada de furia.
Eze 13:14 Derribaré su muro hasta los cimientos y cuando caiga los aplastará a ustedes. Entonces sabrán que yo soy el SEÑOR.
Eze 13:15 Por fin se saciará mi enojo contra el muro y quienes lo blanquearon con cal. Luego les diré a ustedes: ‘Ya desaparecieron el muro y quienes lo blanquearon con cal.
Eze 13:16 Eran los profetas mentirosos que afirmaban que la paz llegaría a Jerusalén, cuando no había paz. ¡Yo, el SEÑOR Soberano, he hablado!’ ”.
Eze 13:17 »Ahora, hijo de hombre, denuncia a las mujeres que profetizan según su propia imaginación.
Eze 13:18 Esto dice el SEÑOR Soberano: “Qué aflicción les espera a ustedes, mujeres, que atrapan el alma de mi pueblo, tanto de los jóvenes como de los mayores. Les atan amuletos mágicos en las muñecas y les dan velos mágicos para la cabeza. ¿Acaso piensan que pueden atrapar a otros sin provocar su propia destrucción?
Eze 13:19 Ustedes me deshonran delante de mi pueblo por unos puñados de cebada o un trozo de pan. Al mentirle a mi pueblo —que disfruta de las mentiras—, ustedes matan a quienes no deben morir y prometen vida a quienes no deben vivir”.
Eze 13:20 »Esto dice el SEÑOR Soberano: “Estoy en contra de sus amuletos mágicos, esos que se usan para atrapar a mi pueblo como a pájaros. Yo se los arrancaré de los brazos y liberaré a mi pueblo como se libera a un pájaro de la jaula.
Eze 13:21 Les quitaré los velos mágicos y rescataré a mi pueblo de las garras de ustedes. Ellos ya no serán más sus víctimas. Entonces ustedes sabrán que yo soy el SEÑOR.
Eze 13:22 Con sus mentiras desalentaron a los justos, pero yo no quería que estuvieran tristes; ustedes alentaron a los perversos al prometerles vida, aunque ellos continuaran pecando.
Eze 13:23 Por todo eso, ustedes ya no hablarán de visiones que jamás vieron ni harán más predicciones. Pues yo rescataré a mi pueblo de sus garras. Entonces ustedes sabrán que yo soy el SEÑOR”».
Eze 14:1 Después me visitaron algunos de los líderes de Israel y, mientras estaban sentados conmigo,
Eze 14:2 recibí este mensaje del SEÑOR:
Eze 14:3 «Hijo de hombre, estos líderes han levantado ídolos* en su corazón. Se han entregado a cosas que los harán caer en pecado. ¿Por qué habría de escuchar sus peticiones?
Eze 14:4 Diles: “Esto dice el SEÑOR Soberano: ‘Los israelitas han levantado ídolos en su corazón y han caído en pecado y después corren a consultar a un profeta. Así que yo, el SEÑOR, les daré la clase de respuesta que merece su gran idolatría
Eze 14:5 a fin de conquistar la mente y el corazón de mi pueblo, que me ha abandonado para rendir culto a sus ídolos detestables’ ”.
Eze 14:6 »Por lo tanto, dile a los israelitas: “Esto dice el SEÑOR Soberano: ‘Arrepiéntanse y abandonen sus ídolos, y dejen de cometer ya sus pecados detestables.
Eze 14:7 Yo, el SEÑOR, les responderé a todos —sean israelitas o extranjeros— los que me rechazan y levantan ídolos en su corazón y así caen en pecado, y después van a consultar a un profeta en busca de mi consejo.
Eze 14:8 Me pondré en contra de esas personas y haré de ellas un ejemplo espantoso cuando las elimine de mi pueblo. Entonces ustedes sabrán que yo soy el SEÑOR.
Eze 14:9 »’Además, si un profeta es engañado para que dé un mensaje, es porque yo, el SEÑOR, engañé a ese profeta. Alzaré mi puño contra esos profetas y los eliminaré de la comunidad de Israel.
Eze 14:10 Tanto los falsos profetas como quienes los consultan serán castigados por sus pecados.
Eze 14:11 De este modo, los israelitas aprenderán a no alejarse de mí y por tanto a no contaminarse con el pecado. Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios. ¡Yo, el SEÑOR Soberano, he hablado!’ ”».
Eze 14:12 Luego recibí este mensaje del SEÑOR:
Eze 14:13 «Hijo de hombre, supongamos que los habitantes de un país pecaran contra mí y yo alzara mi puño para aplastarlos al cortarles la provisión de alimento y al hacerles pasar un hambre que destruyera tanto a personas como a animales.
Eze 14:14 Aunque Noé, Daniel y Job estuvieran allí, su justicia los salvaría sólo a ellos y no a ningún otro, dice el SEÑOR Soberano.
Eze 14:15 »O supongamos que yo les enviara animales salvajes que invadieran el país, mataran a los habitantes y dejaran la tierra desolada y demasiado peligrosa para ser transitada.
Eze 14:16 Tan cierto como que yo vivo, dice el SEÑOR Soberano, aunque esos tres hombres estuvieran allí, no podrían salvar ni a sus hijos ni a sus hijas. Se salvarían sólo ellos tres, pero la tierra quedaría desolada.
Eze 14:17 »O supongamos que yo provocara guerra contra el país y mandara ejércitos enemigos para destruir tanto a personas como a animales.
Eze 14:18 Tan cierto como que yo vivo, dice el SEÑOR Soberano, aunque esos tres hombres estuvieran allí, no podrían salvar ni a sus hijos ni a sus hijas. Sólo ellos tres se salvarían.
Eze 14:19 »O supongamos que yo derramara mi furia y enviara una epidemia al país que matara tanto a personas como a animales.
Eze 14:20 Tan cierto como que yo vivo, dice el SEÑOR Soberano, aunque Noé, Daniel y Job estuvieran allí, no podrían salvar ni a sus hijos ni a sus hijas. Sólo ellos tres se salvarían por causa de su justicia.
Eze 14:21 »Ahora esto dice el SEÑOR Soberano: ¡qué terrible será cuando estos cuatro castigos espantosos caigan sobre Jerusalén —guerra, hambre, animales salvajes y enfermedades— y destruyan a todos sus habitantes y a los animales!
Eze 14:22 Sin embargo, habrá sobrevivientes, quienes vendrán aquí, desterrados como ustedes en Babilonia. Ustedes verán con sus propios ojos lo perversos que ellos son y entonces no se sentirán tan mal por lo que hice en Jerusalén.
Eze 14:23 Cuando se reúnan con ellos y vean cómo se comportan, entenderán que lo que hice a Israel no fue sin motivo. ¡Yo, el SEÑOR Soberano, he hablado!».
Eze 15:1 Luego recibí este mensaje del SEÑOR:
Eze 15:2 «Hijo de hombre, ¿cómo se compara una vid con un árbol? ¿Es la madera de una vid tan útil como la de un árbol?
Eze 15:3 ¿Sirve su madera para hacer objetos, como ganchos para colgar ollas y sartenes?
Eze 15:4 No, sólo sirve para leña y aun como leña se consume demasiado rápido.
Eze 15:5 ¡Las vides son inútiles antes y después de arrojarlas al fuego!
Eze 15:6 »Esto dice el SEÑOR Soberano: los habitantes de Jerusalén son como vides que crecen entre los árboles del bosque. Dado que son inútiles, los arrojé al fuego para que se quemen.
Eze 15:7 Si escapan de un fuego, me encargaré de que caigan en otro. Cuando me ponga en su contra, ustedes sabrán que yo soy el SEÑOR.
Eze 15:8 Haré que el país quede desolado porque mi pueblo me ha sido infiel. ¡Yo, el SEÑOR Soberano, he hablado!».

viernes, 3 de noviembre de 2017

LECTURA BÍBLICA 3 DE NOVIEMBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

JUAN     8:1-11

Jua 8:1 Jesús regresó al Monte de los Olivos
Jua 8:2 pero, muy temprano a la mañana siguiente, estaba de vuelta en el templo. Pronto se juntó una multitud, y él se sentó a enseñarles.
Jua 8:3 Mientras hablaba, los maestros de la ley religiosa y los fariseos le llevaron a una mujer que había sido sorprendida en el acto de adulterio; la pusieron en medio de la multitud.
Jua 8:4 «Maestro —le dijeron a Jesús—, esta mujer fue sorprendida en el acto de adulterio.
Jua 8:5 La ley de Moisés manda apedrearla, ¿tú qué dices?».
Jua 8:6 Intentaban tenderle una trampa para que dijera algo que pudieran usar en su contra, pero Jesús se inclinó y escribió con el dedo en el polvo.
Jua 8:7 Como ellos seguían exigiéndole una respuesta, él se incorporó nuevamente y les dijo: «¡Muy bien, pero el que nunca haya pecado que tire la primera piedra!».
Jua 8:8 Luego volvió a inclinarse y siguió escribiendo en el polvo.
Jua 8:9 Al oír eso, los acusadores se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los de más edad, hasta que quedaron sólo Jesús y la mujer en medio de la multitud.
Jua 8:10 Entonces Jesús se incorporó de nuevo y le dijo a la mujer: —¿Dónde están los que te acusaban? ¿Ni uno de ellos te condenó?
Jua 8:11 —Ni uno, Señor —dijo ella. —Yo tampoco —le dijo Jesús —. Vete y no peques más.


 2 PEDRO  2:1-9

2Pe 2:1 Pero en Israel también hubo falsos profetas, tal como habrá falsos maestros entre ustedes. Ellos les enseñarán con astucia herejías destructivas y hasta negarán al Señor, quien los compró. Esto provocará su propia repentina destrucción.
2Pe 2:2 Habrá muchos que seguirán sus malas enseñanzas y su vergonzosa inmoralidad. Y, por culpa de estos maestros, se hablará mal del camino de la verdad.
2Pe 2:3 Llevados por la avaricia, inventarán mentiras ingeniosas para apoderarse del dinero de ustedes. Pero Dios los condenó desde hace mucho, y su destrucción no tardará en llegar.
2Pe 2:4 Pues Dios no perdonó ni siquiera a los ángeles que pecaron, sino que los arrojó al infierno,* dentro de fosas tenebrosas,* donde están encerrados hasta el día del juicio.
2Pe 2:5 Dios tampoco perdonó al mundo antiguo, aparte de Noé y a los otros siete miembros de su familia. Noé advirtió al mundo del justo juicio de Dios. Por eso Dios lo protegió cuando destruyó, con un gran diluvio, el mundo de los que vivían sin Dios.
2Pe 2:6 Tiempo después, Dios condenó las ciudades de Sodoma y Gomorra, y las redujo a montones de cenizas. Las puso como ejemplo de lo que le sucederá a la gente que vive sin Dios.
2Pe 2:7 Pero Dios también rescató a Lot y lo sacó de Sodoma, porque Lot era un hombre recto que estaba harto de la vergonzosa inmoralidad de la gente perversa que lo rodeaba.
2Pe 2:8 Así es, Lot era un hombre recto atormentado en su alma por la perversión que veía y oía a diario.
2Pe 2:9 Como ven, el Señor sabe rescatar de las pruebas a todos los que viven en obediencia a Dios, al mismo tiempo que mantiene castigados a los perversos hasta el día del juicio final.



JOB  3

Job 3:1 Por fin habló Job y maldijo el día de su nacimiento.
Job 3:2 Dijo:
Job 3:3 «Que sea borrado el día en que nací, y la noche en que fui concebido.
Job 3:4 Que ese día se convierta en oscuridad; que se pierda aun para Dios en las alturas, y que ninguna luz brille en él.
Job 3:5 Que la oscuridad y la penumbra absoluta reclamen ese día para sí; que una nube negra lo ensombrezca y la oscuridad lo llene de terror.
Job 3:6 Que esa noche sea borrada del calendario y que nunca más se cuente entre los días del año ni aparezca entre los meses.
Job 3:7 Que esa noche sea estéril, que no tenga ninguna alegría.
Job 3:8 Que maldigan ese día los expertos en maldiciones, los que, con una maldición, podrían despertar al Leviatán.*
Job 3:9 Que las estrellas de la mañana de ese día permanezcan en oscuridad; que en vano espere la luz y que nunca llegue a ver la aurora.
Job 3:10 Maldigo ese día por no haber cerrado el vientre de mi madre, por haberme dejado nacer para presenciar toda esta desgracia.
Job 3:11 »¿Por qué no nací muerto? ¿Por qué no morí al salir del vientre?
Job 3:12 ¿Por qué me pusieron en las rodillas de mi madre? ¿Por qué me alimentó con sus pechos?
Job 3:13 Si hubiera muerto al nacer, ahora descansaría en paz; estaría dormido y en reposo.
Job 3:14 Descansaría con los reyes y con los primeros ministros del mundo, cuyos grandiosos edificios ahora yacen en ruinas.
Job 3:15 Descansaría junto a príncipes, ricos en oro, cuyos palacios estuvieron llenos de plata.
Job 3:16 ¿Por qué no me enterraron como a un niño que nace muerto, como a un niño que nunca vivió para ver la luz?
Job 3:17 Pues una vez muertos, los malvados no causan más problemas y los cansados encuentran reposo.
Job 3:18 Aun los cautivos logran tranquilidad en la muerte, donde no hay guardias que los maldigan.
Job 3:19 El rico y el pobre están allí, y el esclavo se libera de su dueño.
Job 3:20 »Oh, ¿por qué dar luz a los desdichados, y vida a los amargados?
Job 3:21 Ellos desean la muerte, pero no llega; buscan la muerte con más fervor que a tesoro escondido.
Job 3:22 Se llenan de alegría cuando finalmente mueren, y se regocijan cuando llegan a la tumba.
Job 3:23 ¿Por qué dar vida a los que no tienen futuro, a quienes Dios ha rodeado de dificultades?
Job 3:24 No puedo comer a causa de mis suspiros; mis gemidos se derraman como el agua.
Job 3:25 Lo que yo siempre había temido me ocurrió; se hizo realidad lo que me horrorizaba.
Job 3:26 No tengo paz ni tranquilidad; no tengo descanso; sólo me vienen dificultades».

LECTURA PARA LA NOCHE

EZEQUIEL 9-12

Eze 9:1 Entonces el SEÑOR dijo con voz de trueno: «¡Traigan a los hombres designados para castigar la ciudad! ¡Díganles que vengan con sus armas!».
Eze 9:2 Pronto entraron seis hombres por la puerta superior que da al norte y cada uno llevaba un arma mortal en la mano. Con ellos había un hombre vestido de lino, que llevaba un estuche de escriba en la cintura. Todos se dirigieron al atrio del templo y se pusieron de pie junto al altar de bronce.
Eze 9:3 Entonces la gloria del Dios de Israel se elevó de entre los querubines, donde había reposado, y se movió hacia la entrada del templo. Luego el SEÑOR llamó al hombre vestido de lino, que llevaba el estuche de escriba.
Eze 9:4 Le dijo: «Recorre las calles de Jerusalén y pon una marca en la frente de todos los que lloren y suspiren por los pecados detestables que se cometen en la ciudad».
Eze 9:5 Luego oí al SEÑOR decir a los demás hombres: «Síganlo por toda la ciudad y maten a todos los que no tengan la marca en la frente. ¡No tengan compasión! ¡No tengan lástima de nadie!
Eze 9:6 Mátenlos a todos: ancianos, jóvenes, muchachas, mujeres y niños. Sin embargo, no toquen a ninguno que tenga la marca. Comiencen aquí mismo, en el templo». Entonces ellos comenzaron matando a los setenta líderes.
Eze 9:7 «¡Contaminen el templo! —mandó el SEÑOR—. Llenen los atrios con cadáveres. ¡Vayan!». Entonces ellos salieron y comenzaron la masacre por toda la ciudad.
Eze 9:8 Mientras mataban a la gente, yo me quedé solo. Caí con el rostro en tierra y clamé: —¡Oh Soberano SEÑOR! ¿Acaso tu furia contra Jerusalén destruirá a todos los que queden en Israel?
Eze 9:9 Me contestó: —Los pecados del pueblo de Israel y Judá son muy, pero muy grandes. La tierra está llena de homicidios; la ciudad está colmada de injusticia. Ellos dicen: “¡El SEÑOR no lo ve! ¡El SEÑOR ha abandonado esta tierra!”.
Eze 9:10 Por eso no les perdonaré la vida ni les tendré compasión. Les daré todo su merecido por lo que han hecho.
Eze 9:11 Luego regresó el hombre vestido de lino, que llevaba el estuche de escriba, e informó: «Ya hice lo que me ordenaste».
Eze 10:1 En mi visión, vi que, por encima de la superficie de cristal que estaba sobre las cabezas de los querubines, había algo que parecía un trono de lapislázuli.
Eze 10:2 Entonces el SEÑOR le habló al hombre vestido de lino y le dijo: «Métete entre las ruedas que giran debajo de los querubines, toma un puñado de carbones encendidos y espárcelos sobre la ciudad». Así que el hombre lo hizo mientras yo observaba.
Eze 10:3 Cuando el hombre entró allí, los querubines estaban de pie en la parte sur del templo y la nube de gloria llenaba el atrio interior.
Eze 10:4 Entonces la gloria del SEÑOR se elevó por encima de los querubines y se dirigió hacia la puerta del templo. El templo se llenó con esa nube de gloria y el atrio resplandeció con la gloria del SEÑOR.
Eze 10:5 El sonido de las alas de los querubines sonaban como la voz del Dios Todopoderoso* y podía oírse hasta en el atrio exterior.
Eze 10:6 El SEÑOR le dijo al hombre vestido de lino: «Métete entre los querubines y toma algunos carbones encendidos de entre las ruedas». Entonces el hombre entró y se paró junto a una de las ruedas.
Eze 10:7 Luego uno de los querubines extendió la mano y tomó algunas brasas de en medio del fuego que ardía entre ellos. Puso las brasas en las manos del hombre vestido de lino y el hombre las tomó y salió de allí.
Eze 10:8 (Todos los querubines tenían debajo de sus alas lo que parecían ser manos humanas).
Eze 10:9 Me fijé y cada uno de los cuatro querubines tenía una rueda a su lado y las ruedas brillaban como el berilo.
Eze 10:10 Las cuatro ruedas eran semejantes entre sí y estaban hechas de la misma manera; dentro de cada rueda había otra rueda que giraba en forma transversal.
Eze 10:11 Los querubines podían avanzar de frente en las cuatro direcciones, sin girar mientras se movían. Iban derecho en la dirección que tuvieran frente a ellos y nunca se desviaban.
Eze 10:12 Tanto los querubines como las ruedas estaban cubiertos de ojos. Los querubines tenían ojos por todo el cuerpo, incluso las manos, la espalda y las alas.
Eze 10:13 Oí que alguien hablaba de las ruedas como «las ruedas que giran».
Eze 10:14 Cada uno de los cuatro querubines tenía cuatro caras: la primera era la cara de un buey,* la segunda era una cara humana, la tercera era la cara de un león y la cuarta era la cara de un águila.
Eze 10:15 Luego los querubines se elevaron. Eran los mismos seres vivientes que yo había visto junto al río Quebar.
Eze 10:16 Cuando los querubines se movían, las ruedas se movían con ellos. Cuando elevaban las alas para volar, las ruedas permanecían con ellos.
Eze 10:17 Cuando los querubines se detenían, las ruedas también se detenían. Cuando volaban hacia arriba, las ruedas subían, porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.
Eze 10:18 Luego la gloria del SEÑOR salió de la puerta del templo y se sostenía en el aire por encima de los querubines.
Eze 10:19 Entonces, mientras yo observaba, los querubines volaron con sus ruedas a la puerta oriental del templo del SEÑOR y la gloria del Dios de Israel se sostenía en el aire por encima de ellos.
Eze 10:20 Eran los mismos seres vivientes que yo había visto debajo del Dios de Israel cuando me encontraba junto al río Quebar. Sabía que eran querubines,
Eze 10:21 porque cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas y lo que parecían ser manos humanas debajo de las alas.
Eze 10:22 Además, sus caras eran como las caras de los seres que yo había visto junto al Quebar y se movían de frente y hacia adelante, tal como los otros.
Eze 11:1 Luego el Espíritu me levantó y me llevó a la entrada oriental del templo del SEÑOR, donde vi a veinticinco hombres prominentes de la ciudad. Entre ellos estaban Jaazanías, hijo de Azur, y Pelatías, hijo de Benaía, quienes eran líderes del pueblo.
Eze 11:2 El Espíritu me dijo: «Hijo de hombre, estos son los hombres que piensan hacer maldades y dan consejos perversos en esta ciudad.
Eze 11:3 Le dicen al pueblo: “¿Acaso no es un buen momento para construir casas? Esta ciudad es como una olla de hierro. Aquí adentro estamos a salvo, como la carne en la olla”.*
Eze 11:4 Por lo tanto, hijo de hombre, profetiza contra ellos en forma clara y a viva voz».
Eze 11:5 Entonces vino sobre mí el Espíritu del SEÑOR, y me ordenó que dijera: «Esto dice el SEÑOR a los habitantes de Israel: “Yo sé lo que ustedes hablan, porque conozco cada pensamiento que les viene a la mente.
Eze 11:6 Ustedes asesinaron a muchos en esta ciudad y llenaron las calles con cadáveres.
Eze 11:7 »”Por lo tanto, esto dice el SEÑOR Soberano: es cierto que esta ciudad es una olla de hierro, pero los trozos de carne son las víctimas de la injusticia de ustedes. En cuanto a ustedes, pronto los sacaré a rastras de esta olla.
Eze 11:8 Les haré caer la espada de la guerra que tanto temen, dice el SEÑOR Soberano.
Eze 11:9 Los expulsaré de Jerusalén y los entregaré a extranjeros que ejecutarán mis castigos contra ustedes.
Eze 11:10 Serán masacrados hasta las fronteras de Israel. Ejecutaré juicio contra ustedes y sabrán que yo soy el SEÑOR.
Eze 11:11 No, esta ciudad no será una olla de hierro para ustedes ni estarán a salvo como la carne dentro de ella. Los juzgaré, incluso hasta las fronteras de Israel,
Eze 11:12 y sabrán que yo soy el SEÑOR. Pues se negaron a obedecer mis decretos y ordenanzas; en cambio, han imitado las costumbres de las naciones que los rodean”».
Eze 11:13 Mientras yo aún profetizaba, murió de repente Pelatías, hijo de Benaía. Entonces caí rostro en tierra y clamé: «Oh Soberano SEÑOR, ¿vas a matar a todos en Israel?».
Eze 11:14 Luego recibí este mensaje del SEÑOR:
Eze 11:15 «Hijo de hombre, el pueblo que aún queda en Jerusalén habla de ti, de tus parientes y de todos los israelitas desterrados. Dicen: “¡Ellos están lejos del SEÑOR, así que ahora él nos ha dado a nosotros la tierra que les pertenecía!”.
Eze 11:16 »Por lo tanto, diles a los desterrados: “Esto dice el SEÑOR Soberano: ‘A pesar de que los esparcí por los países del mundo, yo seré un santuario para ustedes durante su tiempo en el destierro.
Eze 11:17 Yo, el SEÑOR Soberano, los reuniré de entre las naciones adonde fueron esparcidos y les daré una vez más el territorio de Israel’ ”.
Eze 11:18 »Cuando los israelitas regresen a su patria, quitarán todo rastro de sus imágenes repugnantes y sus ídolos detestables.
Eze 11:19 Les daré integridad de corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Les quitaré su terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo,*
Eze 11:20 para que obedezcan mis decretos y ordenanzas. Entonces, verdaderamente serán mi pueblo y yo seré su Dios.
Eze 11:21 Sin embargo, a todos los que añoren las imágenes repugnantes y los ídolos detestables, les daré su merecido por sus pecados. ¡Yo, el SEÑOR Soberano, he hablado!».
Eze 11:22 Luego los querubines desplegaron las alas y se elevaron por el aire con las ruedas junto a ellos y la gloria del Dios de Israel se sostenía en el aire por encima de ellos.
Eze 11:23 Entonces la gloria del SEÑOR se levantó de la ciudad y se detuvo sobre la montaña que está al oriente.
Eze 11:24 Después el Espíritu de Dios me llevó de regreso a Babilonia,* al pueblo desterrado. Así terminó la visión de mi visita a Jerusalén.
Eze 11:25 Entonces les relaté a los desterrados todo lo que el SEÑOR me había mostrado.
Eze 12:1 Nuevamente recibí un mensaje del SEÑOR:
Eze 12:2 «Hijo de hombre, tú vives entre rebeldes que tienen ojos pero se niegan a ver; tienen oídos pero se niegan a oír, porque son un pueblo rebelde.
Eze 12:3 »De modo que ahora, hijo de hombre, haz como si te enviaran al destierro. Prepara tu equipaje con las pocas pertenencias que podría llevarse un desterrado y sal de tu casa para ir a otro lugar. Hazlo a la vista de todos para que te vean. Pues quizás presten atención a eso, por muy rebeldes que sean.
Eze 12:4 Saca tu equipaje en pleno día para que te vean. Luego, por la tarde, mientras aún estén mirándote, sal de tu casa como lo hacen los cautivos cuando inician una larga marcha a tierras lejanas.
Eze 12:5 Cava un hueco en la muralla a la vista de todos y sal por ese hueco.
Eze 12:6 Mientras todos observan, carga el equipaje sobre los hombros y aléjate caminando en la oscuridad de la noche. Cúbrete el rostro para que no puedas ver la tierra que dejas atrás. Pues yo he hecho de ti una señal para el pueblo de Israel».
Eze 12:7 Por lo tanto, hice lo que se me ordenó. A plena luz del día, saqué mi equipaje, lleno de cosas que llevaría al destierro. Por la tarde, mientras el pueblo seguía observando, cavé con las manos un hueco en la muralla y salí en la oscuridad de la noche con el equipaje sobre los hombros.
Eze 12:8 A la mañana siguiente, recibí este mensaje del SEÑOR:
Eze 12:9 «Hijo de hombre, esos rebeldes —el pueblo de Israel— te han preguntado qué significa todo lo que haces.
Eze 12:10 Diles: “Esto dice el SEÑOR Soberano: ‘Estas acciones contienen un mensaje para el rey Sedequías, en Jerusalén,* y para todo el pueblo de Israel’ ”.
Eze 12:11 Explica, entonces, que tus acciones son una señal para mostrar lo que pronto les sucederá a ellos, pues serán llevados cautivos al destierro.
Eze 12:12 »Hasta Sedequías se irá de Jerusalén de noche por un hueco en la muralla, cargando sólo lo que pueda llevar consigo. Se cubrirá el rostro y sus ojos no verán la tierra que deja atrás.
Eze 12:13 Luego lanzaré mi red sobre él y lo capturaré con mi trampa. Lo llevaré a Babilonia, el territorio de los babilonios,* aunque él nunca lo verá y allí morirá.
Eze 12:14 Esparciré a los cuatro vientos a sus siervos y guerreros, y mandaré la espada tras ellos.
Eze 12:15 Entonces, cuando los disperse entre las naciones, sabrán que yo soy el SEÑOR.
Eze 12:16 No obstante, a algunos los libraré de morir en la guerra o por enfermedades o de hambre, para que confiesen sus pecados detestables a sus captores. ¡Entonces sabrán que yo soy el SEÑOR!».
Eze 12:17 Luego recibí este mensaje del SEÑOR:
Eze 12:18 «Hijo de hombre, estremécete al comer tu alimento; tiembla de miedo al beber tu agua.
Eze 12:19 Dile al pueblo: “Esto dice el SEÑOR Soberano acerca de los que viven en Israel y Jerusalén: ‘Con temblor comerán su alimento y con desesperación beberán su agua, porque la tierra quedará arrasada a causa de la violencia de sus habitantes.
Eze 12:20 Las ciudades serán destruidas y los campos quedarán hechos desiertos. Entonces ustedes sabrán que yo soy el SEÑOR’ ”».
Eze 12:21 Nuevamente recibí un mensaje del SEÑOR:
Eze 12:22 «Hijo de hombre, has oído ese proverbio que citan en Israel: “El tiempo pasa y las profecías quedan en nada”.
Eze 12:23 Dile al pueblo: “Esto dice el SEÑOR Soberano: ‘Pondré fin a este proverbio y pronto dejarán de citarlo’ ”. Ahora dales este nuevo proverbio en reemplazo del otro: “¡Ha llegado la hora de que se cumplan todas las profecías!”.
Eze 12:24 »Ya no habrá más visiones falsas ni predicciones aduladoras en Israel.
Eze 12:25 ¡Pues yo soy el SEÑOR! Si yo lo digo, sucederá. Ya no habrá más demora para ustedes, rebeldes de Israel. Cumpliré mi amenaza de destrucción durante los años de su vida. ¡Yo, el SEÑOR Soberano, he hablado!».
Eze 12:26 Luego recibí este mensaje del SEÑOR:
Eze 12:27 «Hijo de hombre, los israelitas andan diciendo: “Él habla de un futuro lejano. Sus visiones no se cumplirán por muchísimo tiempo”.
Eze 12:28 Por lo tanto, diles: “Esto dice el SEÑOR Soberano: ‘¡Se acabó la demora! Ya mismo cumpliré todas mis amenazas. ¡Yo, el SEÑOR Soberano, he hablado!’ ”».

jueves, 2 de noviembre de 2017

LECTURA BÍBLICA 2 DE NOVIEMBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

JUAN     7:45-53

Jua 7:45 Cuando los guardias del templo regresaron sin haber arrestado a Jesús, los principales sacerdotes y los fariseos les preguntaron: —¿Por qué no lo trajeron?
Jua 7:46 —¡Jamás hemos oído a nadie hablar como él! —contestaron los guardias.
Jua 7:47 —¿También ustedes se han dejado engañar? —se burlaron los fariseos —.
Jua 7:48 ¿Habrá siquiera uno de nosotros, gobernantes o fariseos, que crea en él?
Jua 7:49 Esa multitud tonta que lo sigue es ignorante de la ley, ¡está bajo la maldición de Dios!
Jua 7:50 Entonces tomó la palabra Nicodemo, el líder que había ido a ver a Jesús:
Jua 7:51 —¿Es legal condenar a un hombre antes de darle la oportunidad de defenderse? —preguntó.
Jua 7:52 —¿También tú eres de Galilea? —contestaron ellos —. Estudia las Escrituras y compruébalo tú mismo: jamás ha salido un profeta* de Galilea.
Jua 7:53 Así terminó la reunión, y cada uno se volvió a su casa.*


 2 PEDRO  1:12-21

2Pe 1:12 Por lo tanto, siempre les recordaré todas estas cosas, aun cuando ya las saben y están firmes en la verdad que se les enseñó.
2Pe 1:13 Y es justo que deba seguir recordándoselas mientras viva.*
2Pe 1:14 Pues nuestro Señor Jesucristo me ha mostrado que pronto tendré que partir de esta vida terrenal,*
2Pe 1:15 así que me esforzaré por asegurarme de que siempre recuerden estas cosas después de que me haya ido.
2Pe 1:16 Pues no estábamos inventando cuentos ingeniosos cuando les hablamos de la poderosa venida de nuestro Señor Jesucristo. Nosotros vimos su majestuoso esplendor con nuestros propios ojos
2Pe 1:17 cuando él recibió honor y gloria de parte de Dios Padre. La voz de la majestuosa gloria de Dios le dijo: «Éste es mi Hijo muy amado, quien me da gran gozo»*.
2Pe 1:18 Nosotros mismos oímos aquella voz del cielo cuando estuvimos con él en el monte santo.
2Pe 1:19 Debido a esa experiencia, ahora confiamos aún más en el mensaje que proclamaron los profetas. Ustedes deben prestar mucha atención a lo que ellos escribieron, porque sus palabras son como una lámpara que brilla en un lugar oscuro hasta que el día amanezca y Cristo, la Estrella de la Mañana, brille* en el corazón de ustedes.
2Pe 1:20 Sobre todo, tienen que entender que ninguna profecía de la Escritura jamás surgió de la comprensión personal de los profetas*
2Pe 1:21 ni por iniciativa humana. Al contrario, fue el Espíritu Santo quien impulsó a los profetas y ellos hablaron de parte de Dios.


JOB  2

Job 2:1 Un día los miembros de la corte celestial* llegaron nuevamente para presentarse delante del SEÑOR, y el Acusador, Satanás,* vino con ellos.
Job 2:2 El SEÑOR le preguntó: —¿De dónde vienes? Satanás contestó al SEÑOR: —He estado recorriendo la tierra, observando todo lo que ocurre.
Job 2:3 Entonces el SEÑOR preguntó a Satanás: —¿Te has fijado en mi siervo Job? Es el mejor hombre en toda la tierra; es un hombre intachable y de absoluta integridad. Tiene temor de Dios y se mantiene apartado del mal. Además ha conservado su integridad a pesar de que tú me incitaste a que le hiciera daño sin ningún motivo.
Job 2:4 Satanás respondió al SEÑOR: —¡Piel por piel! Cualquier hombre renunciaría a todo lo que tiene para salvar su vida.
Job 2:5 Así que extiende tu mano y quítale la salud, ¡ten por seguro que te maldecirá en tu propia cara!
Job 2:6 —Muy bien, haz con él lo que quieras —dijo el SEÑOR a Satanás— pero no le quites la vida.
Job 2:7 Entonces Satanás salió de la presencia de Dios e hirió a Job con terribles llagas en la piel, desde la cabeza hasta los pies.
Job 2:8 Job, sentado entre cenizas, se rascaba con un trozo de teja.
Job 2:9 Su esposa le dijo: «¿Todavía intentas conservar tu integridad? Maldice a Dios y muérete».
Job 2:10 Sin embargo, Job contestó: «Hablas como una mujer necia. ¿Aceptaremos sólo las cosas buenas que vienen de la mano de Dios y nunca lo malo?». A pesar de todo, Job no dijo nada incorrecto.
Job 2:11 Cuando tres de los amigos de Job se enteraron de la tragedia que había sufrido, viajaron juntos desde sus respectivos hogares para consolarlo y confortarlo. Sus nombres eran Elifaz, el temanita; Bildad, el suhita y Zofar, el naamatita.
Job 2:12 Cuando vieron a Job de lejos, apenas lo reconocieron. Con fuertes lamentos, rasgaron sus vestidos y echaron polvo al aire sobre sus cabezas en señal de dolor.
Job 2:13 Entonces, durante siete días y siete noches, se sentaron en el suelo junto a Job, y ninguno le decía nada porque veían que su sufrimiento era demasiado grande para expresarlo con palabras.

LECTURA PARA LA NOCHE

EZEQUIEL 4-8

Eze 4:1 »Ahora, hijo de hombre, toma un ladrillo grande de barro y ponlo en el suelo, delante de ti. Luego dibuja en él un mapa de la ciudad de Jerusalén y
Eze 4:2 representa la ciudad bajo ataque. Construye un muro a su alrededor para que nadie pueda escapar. Establece el campamento enemigo y rodea la ciudad con rampas de asalto y arietes.
Eze 4:3 Luego toma una plancha de hierro y colócala entre tú y la ciudad. Dirígete a la ciudad y demuestra lo terrible que será el ataque contra Jerusalén. Esto será una advertencia al pueblo de Israel.
Eze 4:4 »Ahora acuéstate sobre tu lado izquierdo y pon sobre ti los pecados de Israel. Cargarás con sus pecados todos los días que permanezcas acostado sobre ese lado.
Eze 4:5 Te exijo que cargues con los pecados de Israel durante trescientos noventa días, un día por cada año de su pecado.
Eze 4:6 Cumplido ese tiempo, date vuelta y acuéstate sobre el lado derecho cuarenta días, un día por cada año del pecado de Judá.
Eze 4:7 »Mientras tanto, mira fijamente el sitio contra Jerusalén. Quédate acostado con el brazo descubierto y profetiza la destrucción de la ciudad.
Eze 4:8 Te ataré con cuerdas para que no puedas moverte de un lado al otro hasta que se hayan cumplido los días del ataque.
Eze 4:9 »Ahora ve a conseguir algo de trigo, cebada, frijoles, lentejas, mijo y trigo espelta, y mézclalos en un recipiente grande. Con esta mezcla, harás pan para ti durante los trescientos noventa días que estarás acostado sobre tu lado izquierdo.
Eze 4:10 Prepárate raciones de alimento de doscientos veintiocho gramos* para cada día y cómelas a determinadas horas.
Eze 4:11 Luego mide una jarra* de agua para cada día y bébela a determinadas horas.
Eze 4:12 Prepara este alimento y cómelo como si fuera un pan de cebada. Cocínalo a la vista de todo el pueblo, sobre un fuego encendido con excremento humano seco, y luego cómete el pan».
Eze 4:13 Después el SEÑOR dijo: «¡Así comerán los israelitas pan contaminado en las naciones gentiles* adonde los expulsaré!».
Eze 4:14 Entonces dije: «Oh Soberano SEÑOR, ¿es necesario que me contamine con excremento humano? Pues nunca me he contaminado. Desde que era niño hasta ahora, jamás comí ningún animal que muriera por enfermedad o que fuera muerto por otros animales. Jamás probé ninguna carne prohibida por la ley».
Eze 4:15 «Está bien —dijo el SEÑOR—. Puedes cocinar tu pan con estiércol de vaca en vez de excremento humano».
Eze 4:16 Luego me dijo: «Hijo de hombre, haré que escasee el alimento en Jerusalén. Tendrán que racionarlo con mucho cuidado y lo comerán con temor. El agua se racionará, gota a gota, y el pueblo la beberá afligido.
Eze 4:17 Por la falta de alimento y de agua, ellos se mirarán unos a otros llenos de terror, y en su castigo se irán consumiendo.
Eze 5:1 »Hijo de hombre, toma una espada afilada y úsala como navaja para afeitarte la cabeza y la barba. Toma una balanza y pesa el cabello en tres partes iguales.
Eze 5:2 Coloca una tercera parte del cabello en el centro del mapa que hiciste de Jerusalén. Después de representar el ataque a la ciudad, quémalo allí. Esparce otra tercera parte del cabello por todo el mapa y córtalo con una espada. Arroja la otra tercera parte al viento, porque yo esparciré a mi pueblo con la espada.
Eze 5:3 Conserva apenas un poquito del cabello y átalo en tu túnica.
Eze 5:4 Luego toma algunos de esos cabellos y arrójalos al fuego para que se consuman. De ese remanente se esparcirá un fuego que destruirá a todo Israel.
Eze 5:5 »El SEÑOR Soberano dice: esto es una ilustración de lo que le ocurrirá a Jerusalén. Yo la puse en el centro de las naciones,
Eze 5:6 pero ella se rebeló contra mis ordenanzas y decretos, y resultó ser aún más perversa que las naciones vecinas. Se ha negado a obedecer las ordenanzas y los decretos que le di para que siguiera.
Eze 5:7 »Por lo tanto, esto dice el SEÑOR Soberano al pueblo: te has comportado peor que tus vecinos y te has negado a obedecer mis decretos y ordenanzas. Ni siquiera has vivido a la altura de las naciones que te rodean.
Eze 5:8 Por lo tanto, ahora, yo mismo, el SEÑOR Soberano, soy tu enemigo. Te castigaré en público, a la vista de todas las naciones.
Eze 5:9 A causa de tus ídolos detestables, te castigaré como nunca he castigado a nadie ni volveré a hacerlo jamás.
Eze 5:10 Los padres se comerán a sus propios hijos y los hijos se comerán a sus padres. Te castigaré y esparciré a los pocos que sobrevivan a los cuatro vientos.
Eze 5:11 »Tan cierto como que yo vivo dice el SEÑOR Soberano, te eliminaré por completo. No te tendré ninguna lástima porque has contaminado mi templo con tus imágenes repugnantes y tus pecados detestables.
Eze 5:12 Una tercera parte del pueblo morirá de hambre y de enfermedades en la ciudad. Otra tercera parte será masacrada por el enemigo fuera de las murallas de la ciudad. A la otra tercera parte la dispersaré a los cuatro vientos y la perseguiré con mi espada.
Eze 5:13 Entonces por fin mi enojo se habrá desahogado y quedaré satisfecho. Cuando se haya calmado mi furia contra ellos, todo Israel sabrá que yo, el SEÑOR, les hablé enojado de celos.
Eze 5:14 »Así que te convertiré en ruinas, en una burla ante los ojos de las naciones vecinas y de todos los que pasen por allí.
Eze 5:15 Te volverás objeto de burla, de mofas y de horror. Servirás de advertencia a las naciones que te rodean. Ellas verán lo que sucede cuando el SEÑOR castiga con enojo a una nación y la reprende, dice el SEÑOR.
Eze 5:16 »Haré que te lluevan las flechas mortales del hambre para destruirte. El hambre se volverá cada vez más terrible hasta que haya desaparecido la última migaja de alimento.
Eze 5:17 Junto con el hambre, te atacarán animales salvajes y te arrebatarán a tus hijos. La enfermedad y la guerra acecharán tu tierra, y mandaré la espada del enemigo contra ti. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado!».
Eze 6:1 Nuevamente recibí un mensaje del SEÑOR:
Eze 6:2 «Hijo de hombre, ponte de cara a los montes de Israel y profetiza contra ellos.
Eze 6:3 Proclama este mensaje de parte del SEÑOR Soberano contra los montes de Israel. Esto dice el SEÑOR Soberano a los montes y a las colinas, a los barrancos y a los valles: “Estoy por provocar guerra contra ustedes y aplastaré sus santuarios paganos.
Eze 6:4 Todos sus altares serán demolidos y sus lugares de culto quedarán destruidos. Mataré a la gente delante de sus ídolos.*
Eze 6:5 Arrojaré los cadáveres delante de sus ídolos y desparramaré sus huesos alrededor de sus altares.
Eze 6:6 Dondequiera que vivan, habrá desolación y destruiré sus santuarios paganos. Sus altares serán demolidos; sus ídolos, aplastados; sus lugares de culto, derribados y todos los objetos religiosos que hayan hecho, destruidos.
Eze 6:7 El lugar quedará sembrado de cadáveres y sabrán que sólo yo soy el SEÑOR.
Eze 6:8 »”Sin embargo, permitiré que algunos de mi pueblo escapen de la destrucción y esos pocos serán esparcidos entre las naciones del mundo.
Eze 6:9 Luego, cuando estén desterrados entre las naciones, se acordarán de mí. Reconocerán cuánto me duele la infidelidad de su corazón y la lujuria de sus ojos que anhelan a sus ídolos. Entonces, al fin, se odiarán a sí mismos por todos sus pecados detestables.
Eze 6:10 Sabrán que sólo yo soy el SEÑOR y que hablaba en serio cuando dije que traería esta calamidad sobre ellos.
Eze 6:11 »”Esto dice el SEÑOR Soberano: den palmadas y pataleen en señal de horror. Griten por todos los pecados detestables que ha cometido el pueblo de Israel. Ahora morirán por la guerra, el hambre y la enfermedad:
Eze 6:12 la enfermedad herirá de muerte a los que estén desterrados en lugares lejanos; la guerra destruirá a quienes estén cerca y cualquiera que sobreviva morirá a causa del hambre. Entonces, por fin desahogaré mi furia en ellos.
Eze 6:13 Sabrán que yo soy el SEÑOR cuando sus muertos queden esparcidos en medio de sus ídolos y en torno a sus altares, sobre cada colina y montaña y debajo de todo árbol frondoso y cada árbol grande que da sombra, es decir, en los lugares donde ofrecían sacrificios a sus ídolos.
Eze 6:14 Los aplastaré y dejaré desoladas sus ciudades, desde el desierto del sur hasta Ribla,* en el norte. Entonces sabrán que yo soy el SEÑOR».
Eze 7:1 Después recibí este mensaje del SEÑOR:
Eze 7:2 «Hijo de hombre, esto dice el SEÑOR Soberano a Israel: »¡Ya llegó el fin! Dondequiera que mires —al oriente, al occidente, al norte o al sur— tu tierra está acabada.
Eze 7:3 No queda esperanza, porque desataré mi enojo contra ti. Te llamaré a rendir cuentas de todos tus pecados detestables.
Eze 7:4 Miraré para otro lado y no te tendré compasión. Te daré tu merecido por todos tus pecados detestables. Entonces sabrás que yo soy el SEÑOR.
Eze 7:5 »Esto dice el SEÑOR Soberano: ¡Desastre tras desastre se te acerca!
Eze 7:6 El fin ha llegado. Finalmente llegó. ¡Te espera la condenación final!
Eze 7:7 Oh pueblo de Israel, ya amanece el día de tu destrucción. Ha llegado la hora; está cerca el día de dificultad. En las montañas se oirán gritos de angustia, no serán gritos de alegría.
Eze 7:8 Pronto derramaré mi furia sobre ti y contra ti desataré mi enojo. Te llamaré a rendir cuentas de todos tus pecados detestables.
Eze 7:9 Miraré para otro lado y no te tendré compasión. Te daré tu merecido por todos tus pecados detestables. Entonces sabrás que soy yo, el SEÑOR, quien da el golpe.
Eze 7:10 »¡El día del juicio ha llegado; tu destrucción está a la puerta! La perversidad y la soberbia de la gente han florecido en pleno.
Eze 7:11 La violencia de ellos se ha transformado en una vara que los azotará por su perversidad. Ninguno de esos orgullosos y perversos sobrevivirá. Toda su riqueza y prestigio se esfumará.
Eze 7:12 Sí, ha llegado la hora, ¡este es el día! Que los comerciantes no se alegren por las ofertas, ni los vendedores lamenten sus pérdidas, porque todos ellos caerán bajo mi enojo terrible.
Eze 7:13 Aunque los mercaderes sobrevivan, jamás regresarán a sus negocios. Pues lo que Dios ha dicho se aplica a todos sin excepción, ¡no se cambiará! Ninguna persona que viva descarriada por el pecado se recuperará jamás.
Eze 7:14 »Suena la trompeta para movilizar al ejército de Israel, pero nadie presta atención, porque me he enfurecido contra todos ellos.
Eze 7:15 Fuera de la ciudad hay guerra, y dentro de la ciudad, enfermedades y hambre. Los que estén fuera de las murallas de la ciudad morirán al filo de las espadas enemigas. Los que estén dentro de la ciudad morirán de hambre y enfermedades.
Eze 7:16 Los sobrevivientes que escapen hacia las montañas gemirán como palomas, sollozando por sus pecados.
Eze 7:17 Sus manos colgarán sin fuerza, las rodillas les quedarán débiles como el agua.
Eze 7:18 Se vestirán de tela áspera; el horror y la vergüenza los cubrirán. Se afeitarán la cabeza en señal de dolor y remordimiento.
Eze 7:19 »Arrojarán su dinero a la calle, lo tirarán como si fuera basura. Ni su oro ni su plata los salvará cuando llegue ese día del enojo del SEÑOR. No los saciarán ni los alimentarán, porque su avaricia sólo los hace tropezar.
Eze 7:20 Estaban orgullosos de sus hermosas joyas y con ellas hicieron ídolos detestables e imágenes repugnantes. Por lo tanto, haré que todas sus riquezas les resulten asquerosas.
Eze 7:21 Se las daré a los extranjeros como botín, a las naciones más perversas, y ellas las profanarán.
Eze 7:22 Apartaré mis ojos de ellos, cuando esos ladrones invadan y profanen mi preciosa tierra.
Eze 7:23 »Prepara cadenas para mi pueblo, porque la tierra está ensangrentada por crímenes terribles. Jerusalén está llena de violencia.
Eze 7:24 Traeré a las naciones más despiadadas para que se apoderen de sus casas. Derrumbaré sus orgullosas fortalezas y haré que se profanen sus santuarios.
Eze 7:25 El terror y el temblor se apoderarán de mi pueblo. Buscarán paz, pero no la encontrarán.
Eze 7:26 Habrá calamidad tras calamidad; un rumor seguirá a otro rumor. En vano buscarán una visión de los profetas. No recibirán enseñanza de los sacerdotes ni consejo de los líderes.
Eze 7:27 El rey y el príncipe quedarán indefensos, sollozando de desesperación, y las manos de la gente temblarán de miedo. Los haré pasar por la misma maldad que ellos causaron a otros y recibirán el castigo que tanto merecen. ¡Entonces sabrán que yo soy el SEÑOR!».
Eze 8:1 Después, el 17 de septiembre,* durante el sexto año de cautividad del rey Joaquín, mientras los líderes de Judá estaban en mi casa, el SEÑOR Soberano puso su mano sobre mí.
Eze 8:2 Vi una figura con apariencia de hombre. De lo que parecía ser su cintura para abajo, parecía una llama encendida. De la cintura para arriba, tenía aspecto de ámbar reluciente.*
Eze 8:3 Extendió algo que parecía ser una mano y me tomó del cabello. Luego el Espíritu me elevó al cielo y me transportó a Jerusalén en una visión que procedía de Dios. Me llevó a la puerta norte del atrio interior del templo, donde hay un ídolo grande que ha provocado los celos del SEÑOR.
Eze 8:4 De pronto, estaba allí la gloria del Dios de Israel, tal como yo la había visto antes en el valle.
Eze 8:5 Entonces el SEÑOR me dijo: «Hijo de hombre, mira hacia el norte». Así que miré hacia el norte y, junto a la entrada de la puerta que está cerca del altar, estaba el ídolo que tanto había provocado los celos del SEÑOR.
Eze 8:6 «Hijo de hombre —me dijo—, ¿ves lo que hacen? ¿Ves los pecados detestables que cometen los israelitas para sacarme de mi templo? ¡Pero ven y verás pecados aún más detestables que éstos!».
Eze 8:7 Luego me llevó a la puerta del atrio del templo, donde pude ver un hueco en el muro.
Eze 8:8 Me dijo: «Ahora, hijo de hombre, cava en el muro». Entonces cavé en el muro y hallé una entrada escondida.
Eze 8:9 «¡Entra —me dijo—, y mira los pecados perversos y detestables que cometen ahí!».
Eze 8:10 Entonces entré y vi las paredes grabadas con toda clase de reptiles y criaturas detestables. También vi los diversos ídolos* a los que rendía culto el pueblo de Israel.
Eze 8:11 Allí había de pie setenta líderes de Israel y en el centro estaba Jaazanías, hijo de Safán. Todos tenían en la mano un recipiente para quemar incienso y de cada recipiente se elevaba una nube de incienso por encima de sus cabezas.
Eze 8:12 Entonces el SEÑOR me dijo: «Hijo de hombre, ¿has visto lo que los líderes de Israel hacen con sus ídolos en los rincones oscuros? Dicen: “¡El SEÑOR no nos ve; él ha abandonado nuestra tierra!”».
Eze 8:13 Entonces el SEÑOR agregó: «¡Ven y te mostraré pecados aún más detestables que éstos!».
Eze 8:14 Así que me llevó a la puerta norte del templo del SEÑOR; allí estaban sentadas algunas mujeres, sollozando por el dios Tamuz.
Eze 8:15 «¿Has visto esto? —me preguntó—. ¡Pero te mostraré pecados aún más detestables!».
Eze 8:16 Entonces me llevó al atrio interior del templo del SEÑOR. En la entrada del santuario, entre la antesala y el altar de bronce, había unos veinticinco hombres de espaldas al santuario del SEÑOR. ¡Estaban inclinados hacia el oriente, rindiendo culto al sol!
Eze 8:17 «¿Ves esto, hijo de hombre? —me preguntó—. ¿No le importa nada al pueblo de Judá cometer estos pecados detestables con los cuales llevan a la nación a la violencia y se burlan de mí y provocan mi enojo?
Eze 8:18 Por lo tanto, responderé con furia. No les tendré compasión ni les perdonaré la vida y por más que clamen por misericordia, no los escucharé».

miércoles, 1 de noviembre de 2017

LECTURA BÍBLICA 1 DE NOVIEMBRE

LECTURA PARA LA MAÑANA

JUAN     7:37-44

Jua 7:37 El último día del festival, el más importante, Jesús se puso de pie y gritó a la multitud: «¡Todo el que tenga sed puede venir a mí!
Jua 7:38 ¡Todo el que crea en mí puede venir y beber! Pues las Escrituras declaran: “De su corazón, brotarán ríos de agua viva”»*.
Jua 7:39 (Con la expresión «agua viva», se refería al Espíritu, el cual se le daría a todo el que creyera en él. Pero el Espíritu aún no había sido dado,* porque Jesús todavía no había entrado en su gloria).
Jua 7:40 Algunos de la multitud, al oír lo que Jesús decía, afirmaron: «Seguramente este hombre es el Profeta que estábamos esperando»*.
Jua 7:41 Otros decían: «Es el Mesías». Pero otros expresaban: «¡No puede ser! ¿Acaso el Mesías vendrá de Galilea?
Jua 7:42 Pues las Escrituras dicen claramente que el Mesías nacerá del linaje real de David, en Belén, la aldea donde nació el rey David»*.
Jua 7:43 Así que hubo división entre la multitud a causa de él.
Jua 7:44 Algunos querían que lo arrestaran, pero nadie le puso las manos encima.



 2 PEDRO  1:1-11

2Pe 1:1 Yo, Simón* Pedro, esclavo y apóstol de Jesucristo, les escribo esta carta a ustedes, que gozan de la misma preciosa fe que tenemos. Esta fe les fue concedida debido a la justicia e imparcialidad* de Jesucristo, nuestro Dios y Salvador.
2Pe 1:2 Que Dios les dé cada vez más gracia y paz a medida que crecen en el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor.
2Pe 1:3 Mediante su divino poder, Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para llevar una vida de rectitud. Todo esto lo recibimos al llegar a conocer a aquel que nos llamó por medio de su maravillosa gloria y excelencia.
2Pe 1:4 Y, debido a su gloria y excelencia, nos ha dado grandes y preciosas promesas. Estas promesas hacen posible que ustedes participen de la naturaleza divina y escapen de la corrupción del mundo, causada por los deseos humanos.
2Pe 1:5 En vista de todo esto, esfuércense al máximo por responder a las promesas de Dios complementando su fe con una abundante provisión de excelencia moral; la excelencia moral, con conocimiento;
2Pe 1:6 el conocimiento, con control propio; el control propio, con perseverancia; la perseverancia, con sumisión a Dios;
2Pe 1:7 la sumisión a Dios, con afecto fraternal, y el afecto fraternal, con amor por todos.
2Pe 1:8 Cuanto más crezcan de esta manera, más productivos y útiles serán en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.
2Pe 1:9 Pero los que no llegan a desarrollarse de esta forma son cortos de vista o ciegos y olvidan que fueron limpiados de sus pecados pasados.
2Pe 1:10 Así que, amados hermanos, esfuércense por comprobar si realmente forman parte de los que Dios ha llamado y elegido. Hagan estas cosas y nunca caerán.
2Pe 1:11 Entonces Dios les dará un gran recibimiento en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.


JOB  1

Job 1:1 Había un hombre llamado Job que vivía en la tierra de Uz. Era un hombre intachable, de absoluta integridad, que tenía temor de Dios y se mantenía apartado del mal.
Job 1:2 Tenía siete hijos y tres hijas.
Job 1:3 Poseía siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes y quinientas burras; también tenía muchos sirvientes. En realidad, era la persona más rica de toda aquella región.
Job 1:4 Los hijos de Job se turnaban en preparar banquetes en sus casas e invitaban a sus tres hermanas para que celebraran con ellos.
Job 1:5 Cuando las fiestas terminaban —a veces después de varios días— Job purificaba a sus hijos. Se levantaba temprano por la mañana y ofrecía una ofrenda quemada por cada uno de ellos, porque pensaba: «Quizá mis hijos hayan pecado y maldecido a Dios en el corazón». Esta era una práctica habitual de Job.
Job 1:6 Un día los miembros de la corte celestial* llegaron para presentarse delante del SEÑOR, y el Acusador, Satanás,* vino con ellos.
Job 1:7 El SEÑOR le preguntó a Satanás: —¿De dónde vienes? Satanás contestó al SEÑOR: —He estado recorriendo la tierra, observando todo lo que ocurre.
Job 1:8 Entonces el SEÑOR preguntó a Satanás: —¿Te has fijado en mi siervo Job? Es el mejor hombre en toda la tierra; es un hombre intachable y de absoluta integridad. Tiene temor de Dios y se mantiene apartado del mal.
Job 1:9 Satanás le respondió al SEÑOR: —Sí, pero Job tiene una buena razón para temer a Dios:
Job 1:10 siempre has puesto un muro de protección alrededor de él, de su casa y de sus propiedades. Has hecho prosperar todo lo que hace. ¡Mira lo rico que es!
Job 1:11 Así que extiende tu mano y quítale todo lo que tiene, ¡ten por seguro que te maldecirá en tu propia cara!
Job 1:12 —Muy bien, puedes probarlo —dijo el SEÑOR a Satanás—. Haz lo que quieras con todo lo que posee, pero no le hagas ningún daño físico. Entonces Satanás salió de la presencia de SEÑOR.
Job 1:13 Un día cuando los hijos y las hijas de Job celebraban en casa del hermano mayor,
Job 1:14 llegó un mensajero a casa de Job con las siguientes noticias: «Sus bueyes estaban arando y los burros comiendo a su lado,
Job 1:15 cuando los sabeanos nos asaltaron. Robaron todos los animales y mataron a los trabajadores, y yo soy el único que escapó para contárselo».
Job 1:16 Mientras este mensajero todavía hablaba, llegó otro con esta noticia: «Cayó del cielo el fuego de Dios y calcinó a las ovejas y a todos los pastores; yo soy el único que escapó para contárselo».
Job 1:17 Mientras este mensajero todavía hablaba, llegó un tercero con esta noticia: «Tres bandas de saqueadores caldeos robaron sus camellos y mataron a los sirvientes; yo soy el único que escapó para contárselo».
Job 1:18 No había terminado de hablar el tercer mensajero cuando llegó otro con esta noticia: «Sus hijos e hijas estaban festejando en casa del hermano mayor y,
Job 1:19 de pronto, un fuerte viento del desierto llegó y azotó la casa por los cuatro costados. La casa se vino abajo y todos ellos murieron; yo soy el único que escapó para contárselo».
Job 1:20 Job se levantó y rasgó su vestido en señal de dolor; después se rasuró la cabeza y se postró en el suelo para adorar
Job 1:21 y dijo: «Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo estaré cuando me vaya. El SEÑOR me dio lo que tenía y el SEÑOR me lo ha quitado. ¡Alabado sea el nombre del SEÑOR!».
Job 1:22 A pesar de todo, Job no pecó porque no culpó a Dios.

LECTURA PARA LA NOCHE

EZEQUIEL 1-3

Eze 1:1 El 31 de julio* de mis treinta años de vida,* me encontraba con los judíos en el destierro, junto al río Quebar, en Babilonia, cuando se abrieron los cielos y tuve visiones de Dios.
Eze 1:2 Eso ocurrió durante el quinto año de cautividad del rey Joaquín.
Eze 1:3 (El SEÑOR le dio este mensaje al sacerdote Ezequiel, hijo de Buzi, junto al río Quebar, en la tierra de los babilonios;* y él sintió que la mano del SEÑOR se apoderó de él).
Eze 1:4 Mientras miraba, vi una gran tormenta que venía del norte empujando una nube enorme que resplandecía con relámpagos y brillaba con una luz radiante. Dentro de la nube había fuego, y en medio del fuego resplandecía algo que parecía como de ámbar reluciente.*
Eze 1:5 Del centro de la nube salieron cuatro seres vivientes que parecían humanos,
Eze 1:6 sólo que cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas.
Eze 1:7 Las piernas eran rectas, y los pies tenían pezuñas como las de un becerro y brillaban como bronce bruñido.
Eze 1:8 Pude ver que, debajo de cada una de las cuatro alas, tenían manos humanas. Así que cada uno de los cuatro seres tenía cuatro caras y cuatro alas.
Eze 1:9 Las alas de cada ser viviente se tocaban con las de los seres que estaban al lado. Cada uno se movía de frente hacia adelante, en la dirección que fuera, sin darse vuelta.
Eze 1:10 Cada uno tenía cara humana por delante, cara de león a la derecha, cara de buey a la izquierda, y cara de águila por detrás.
Eze 1:11 Cada uno tenía dos pares de alas extendidas: un par se tocaba con las alas de los seres vivientes a cada lado, y el otro par le cubría el cuerpo.
Eze 1:12 Los seres iban en la dirección que indicara el espíritu y se movían de frente hacia delante, en la dirección que fuera, sin darse vuelta.
Eze 1:13 Los seres vivientes parecían carbones encendidos o antorchas brillantes, y daba la impresión de que entre ellos destellaban relámpagos.
Eze 1:14 Y los seres vivientes se desplazaban velozmente de un lado a otro como centellas.
Eze 1:15 Mientras miraba a esos seres vivientes, vi junto a ellos cuatro ruedas que tocaban el suelo; a cada uno le correspondía una rueda.
Eze 1:16 Las ruedas brillaban como si fueran de berilo. Las cuatro ruedas se parecían y estaban hechas de la misma manera; dentro de cada rueda había otra rueda, que giraba en forma transversal.
Eze 1:17 Los seres podían avanzar de frente en cualquiera de las cuatro direcciones, sin girar mientras se movían.
Eze 1:18 Los aros de las cuatro ruedas eran altos y aterradores, y estaban cubiertos de ojos alrededor.
Eze 1:19 Cuando los seres vivientes se movían, las ruedas se movían con ellos. Cuando volaban hacia arriba, las ruedas también subían.
Eze 1:20 El espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas. Así que a donde fuera el espíritu, iban también las ruedas y los seres vivientes.
Eze 1:21 Cuando los seres se movían, las ruedas se movían. Cuando los seres se detenían, las ruedas se detenían. Cuando los seres volaban hacia arriba, las ruedas se elevaban, porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.
Eze 1:22 Por encima de ellos se extendía una superficie semejante al cielo, reluciente como el cristal.
Eze 1:23 Por debajo de esa superficie, dos alas de cada ser viviente se extendían para tocar las alas de los otros, y cada uno tenía otras dos alas que le cubrían el cuerpo.
Eze 1:24 Cuando volaban, el ruido de las alas me sonaba como olas que rompen contra la costa o la voz del Todopoderoso* o los gritos de un potente ejército. Cuando se detuvieron, bajaron las alas.
Eze 1:25 Mientras permanecían de pie con las alas bajas, se oyó una voz más allá de la superficie de cristal que estaba encima de ellos.
Eze 1:26 Sobre esta superficie había algo semejante a un trono hecho de lapislázuli. En ese trono, en lo más alto, había una figura con apariencia de hombre.
Eze 1:27 De lo que parecía ser su cintura para arriba, tenía aspecto de ámbar reluciente, titilante como el fuego; y de la cintura para abajo, parecía una llama encendida resplandeciente.
Eze 1:28 Lo rodeaba un halo luminoso, como el arco iris que brilla entre las nubes en un día de lluvia. Así se me presentó la gloria del SEÑOR. Cuando la vi, caí con rostro en tierra, y oí la voz de alguien que me hablaba.
Eze 2:1 «Levántate, hijo de hombre —dijo la voz—, quiero hablarte».
Eze 2:2 El Espíritu entró en mí mientras me hablaba y me puso de pie. Entonces escuché atentamente sus palabras.
Eze 2:3 «Hijo de hombre —me dijo—, te envío a la nación de Israel, un pueblo desobediente que se ha rebelado contra mí. Ellos y sus antepasados se han puesto en mi contra hasta el día de hoy.
Eze 2:4 Son un pueblo terco y duro de corazón. Ahora te envío a decirles: “¡Esto dice el SEÑOR Soberano!”.
Eze 2:5 Ya sea que te escuchen o se nieguen a escuchar —pues recuerda que son rebeldes—, al menos sabrán que han tenido un profeta entre ellos.
Eze 2:6 »Hijo de hombre, no tengas miedo ni de ellos ni de sus palabras. No temas aunque sus amenazas te rodeen como ortigas, zarzas y escorpiones venenosos. No te desanimes por sus ceños fruncidos, por muy rebeldes que ellos sean.
Eze 2:7 Debes darles mis mensajes, te escuchen o no. Sin embargo, no te escucharán, ¡porque son totalmente rebeldes!
Eze 2:8 Hijo de hombre, presta atención a lo que te digo. No seas rebelde como ellos. Abre la boca y come lo que te doy».
Eze 2:9 Luego miré y vi que se me acercaba una mano que sostenía un rollo,
Eze 2:10 el cual él abrió. Entonces vi que estaba escrito en ambos lados con cantos fúnebres, lamentos y declaraciones de condena.
Eze 3:1 La voz me dijo: «Hijo de hombre, come lo que te doy, ¡cómete este rollo! Luego ve y transmite el mensaje a los israelitas».
Eze 3:2 Así que abrí la boca y él me dio a comer el rollo.
Eze 3:3 «Llénate el estómago con esto», me dijo. Al comerlo, sentí un sabor tan dulce como la miel.
Eze 3:4 Luego me dijo: «Hijo de hombre, ve a los israelitas y dales mis mensajes.
Eze 3:5 No te envío a un pueblo de extranjeros que habla un idioma que no comprendes.
Eze 3:6 No, no te envío a gente que habla un idioma extraño y difícil de entender. Si te enviara a esas personas, ¡ellas te escucharían!
Eze 3:7 ¡Pero los israelitas no te escucharán a ti como tampoco me escuchan a mí! Pues todos y cada uno de ellos son tercos y duros de corazón.
Eze 3:8 Sin embargo, mira, te he hecho tan obstinado y duro de corazón como ellos.
Eze 3:9 ¡Endurecí tu frente tanto como la roca más dura! Por lo tanto, no les tengas miedo ni te asustes con sus miradas furiosas, por muy rebeldes que sean».
Eze 3:10 Luego agregó: «Hijo de hombre, que todas mis palabras penetren primero en lo profundo de tu corazón. Escúchalas atentamente para tu propio bien.
Eze 3:11 Después ve a tus compatriotas desterrados y diles: “¡Esto dice el SEÑOR Soberano!”. Hazlo, te escuchen o no».
Eze 3:12 Luego el Espíritu me levantó y oí detrás de mí un fuerte ruido que retumbaba. (¡Alabada sea la gloria del SEÑOR en su lugar!).*
Eze 3:13 Era el sonido de las alas de los seres vivientes al rozarse unas con otras y el retumbar de las ruedas debajo de ellos.
Eze 3:14 El Espíritu me levantó y me sacó de allí. Salí amargado y confundido, pero era fuerte el poder del SEÑOR sobre mí.
Eze 3:15 Luego llegué a la colonia de judíos desterrados en Tel-abib, junto al río Quebar. Estaba atónito y me quedé sentado entre ellos durante siete días.
Eze 3:16 Después de siete días, el SEÑOR me dio el siguiente mensaje:
Eze 3:17 «Hijo de hombre, te he puesto como centinela para Israel. Cada vez que recibas un mensaje mío, adviértele a la gente de inmediato.
Eze 3:18 Si les aviso a los perversos: “Ustedes están bajo pena de muerte”, pero tú no les das la advertencia, ellos morirán en sus pecados; y yo te haré responsable de su muerte.
Eze 3:19 Si tú les adviertes, pero ellos se niegan a arrepentirse y siguen pecando, morirán en sus pecados; pero tú te habrás salvado porque me obedeciste.
Eze 3:20 »Si los justos se desvían de su conducta recta y no hacen caso a los obstáculos que pongo en su camino, morirán; y si tú no les adviertes, ellos morirán en sus pecados. No se recordará ninguno de sus actos de justicia y te haré responsable de la muerte de esas personas;
Eze 3:21 pero si les adviertes a los justos que no pequen y te hacen caso y no pecan, entonces vivirán, y tú también te habrás salvado».
Eze 3:22 Luego el SEÑOR puso su mano sobre mí y me dijo: «Levántate y sal al valle, y allí te hablaré».
Eze 3:23 Entonces me levanté y fui. Allí vi la gloria del SEÑOR, tal como la había visto en mi primera visión junto al río Quebar, y caí con el rostro en tierra.
Eze 3:24 Después el Espíritu entró en mí y me puso de pie. Me habló y me dijo: «Vete a tu casa y enciérrate.
Eze 3:25 Allí, hijo de hombre, te atarán con cuerdas, para que no puedas salir a estar con el pueblo.
Eze 3:26 Haré que la lengua se te pegue al paladar para que quedes mudo y no puedas reprenderlos, porque son rebeldes.
Eze 3:27 Sin embargo, cuando te dé un mensaje, te soltaré la lengua y te dejaré hablar. Entonces les dirás: “¡Esto dice el SEÑOR Soberano!”. Los que quieran escuchar, escucharán, pero los que se nieguen, se negarán, porque son rebeldes.