APOSENTO ALTO

viernes, 14 de julio de 2017

LECTURA BÍBLICA 14 DE JULIO

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    10:17-24

Luc 10:17 Cuando los setenta y dos discípulos regresaron, le informaron llenos de alegría: —¡Señor, hasta los demonios nos obedecen cuando usamos tu nombre!
Luc 10:18 —Sí —les dijo —. Vi a Satanás caer del cielo como un rayo.
Luc 10:19 Miren, les he dado autoridad sobre todos los poderes del enemigo; pueden caminar entre serpientes y escorpiones y aplastarlos. Nada les hará daño.
Luc 10:20 Pero no se alegren de que los espíritus malignos los obedezcan; alégrense porque sus nombres están escritos en el cielo.
Luc 10:21 En esa misma ocasión, Jesús se llenó del gozo del Espíritu Santo y dijo: «Oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, gracias por esconder estas cosas de los que se creen sabios e inteligentes y por revelárselas a los que son como niños. Sí, Padre, te agradó hacerlo de esa manera.
Luc 10:22 »Mi Padre me ha confiado todo. Nadie conoce verdaderamente al Hijo excepto el Padre, y nadie conoce verdaderamente al Padre excepto el Hijo y aquellos a quienes el Hijo decide revelarlo».
Luc 10:23 Después, cuando estuvieron a solas, se volvió a sus discípulos y les dijo: «Benditos los ojos que ven lo que ustedes han visto.
Luc 10:24 Les digo que muchos profetas y reyes anhelaron ver lo que ustedes ven, pero no lo vieron; y anhelaron oír lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron».



1 TESALONICENSES 3:7-13

1Ts 3:7 Así que, amados hermanos, en medio de nuestras dificultades y sufrimientos hemos sido muy animados porque han permanecido firmes en su fe.
1Ts 3:8 Nos reaviva saber que están firmes en el Señor.
1Ts 3:9 ¡Cuánto le agradecemos a Dios por ustedes! Gracias a ustedes tenemos gran alegría cuando entramos en la presencia de Dios.
1Ts 3:10 Día y noche oramos con fervor por ustedes, pidiéndole a Dios que nos permita volver a verlos y completar lo que falte en su fe.
1Ts 3:11 Que Dios nuestro Padre y nuestro Señor Jesús nos lleven muy pronto a verlos a ustedes.
1Ts 3:12 Y que el Señor haga crecer y sobreabundar el amor que tienen unos por otros y por toda la gente, tanto como sobreabunda nuestro amor por ustedes.
1Ts 3:13 Que él, como resultado, fortalezca su corazón para que esté sin culpa y sea santo al estar ustedes delante de Dios nuestro Padre cuando nuestro Señor Jesús regrese con todo su pueblo santo. Amén.



SALMO 139

Sal 139:1
Para el director del coro: salmo de David.
Oh SEÑOR, has examinado mi corazón y sabes todo acerca de mí.
Sal 139:2 Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; conoces mis pensamientos aun cuando me encuentro lejos.
Sal 139:3 Me ves cuando viajo y cuando descanso en casa. Sabes todo lo que hago.
Sal 139:4 Sabes lo que voy a decir incluso antes de que lo diga, SEÑOR.
Sal 139:5 Vas delante y detrás de mí. Pones tu mano de bendición sobre mi cabeza.
Sal 139:6 Semejante conocimiento es demasiado maravilloso para mí, ¡es tan elevado que no puedo entenderlo!
Sal 139:7 ¡Jamás podría escaparme de tu Espíritu! ¡Jamás podría huir de tu presencia!
Sal 139:8 Si subo al cielo, allí estás tú; si desciendo a la tumba,*allí estás tú.
Sal 139:9 Si cabalgo sobre las alas de la mañana, si habito junto a los océanos más lejanos,
Sal 139:10 aun allí me guiará tu mano y me sostendrá tu fuerza.
Sal 139:11 Podría pedirle a la oscuridad que me ocultara, y a la luz que me rodea, que se convierta en noche;
Sal 139:12 pero ni siquiera en la oscuridad puedo esconderme de ti. Para ti, la noche es tan brillante como el día. La oscuridad y la luz son lo mismo para ti.
Sal 139:13 Tú creaste las delicadas partes internas de mi cuerpo y me entretejiste en el vientre de mi madre.
Sal 139:14 ¡Gracias por hacerme tan maravillosamente complejo! Tu fino trabajo es maravilloso, lo sé muy bien.
Sal 139:15 Tú me observabas mientras iba cobrando forma en secreto, mientras se entretejían mis partes en la oscuridad de la matriz.
Sal 139:16 Me viste antes de que naciera. Cada día de mi vida estaba registrado en tu libro. Cada momento fue diseñado antes de que un solo día pasara.
Sal 139:17 Qué preciosos son tus pensamientos acerca de mí,* oh Dios. ¡No se pueden enumerar!
Sal 139:18 Ni siquiera puedo contarlos; ¡suman más que los granos de la arena! Y cuando despierto, ¡todavía estás conmigo!
Sal 139:19 ¡Oh Dios, si tan sólo destruyeras a los perversos! ¡Lárguense de mi vida, ustedes asesinos!
Sal 139:20 Blasfeman contra ti; tus enemigos hacen mal uso de tu nombre.
Sal 139:21 Oh SEÑOR, ¿no debería odiar a los que te odian? ¿No debería despreciar a los que te oponen?
Sal 139:22 Sí, los odio con todas mis fuerzas, porque tus enemigos son mis enemigos.
Sal 139:23 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan.
Sal 139:24 Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda y guíame por el camino de la vida eterna.


LECTURA PARA LA NOCHE

2 CRÓNICAS    3-5

2Cr 3:1 Salomón comenzó a construir el templo del SEÑOR en Jerusalén en el monte Moriah, donde el SEÑOR se le había aparecido a David, su padre. El templo se construyó en el campo de trillar de Arauna* el jebuseo; el sitio que David había elegido.
2Cr 3:2 La construcción comenzó a mediados de la primavera,* durante el cuarto año del reinado de Salomón.
2Cr 3:3 Estas fueron las medidas que Salomón usó para los cimientos del templo de Dios (según el antiguo estándar de medición).* Tenía veintisiete metros y medio de largo por nueve metros de ancho.*
2Cr 3:4 La antesala que estaba al frente del templo medía nueve metros* de ancho, coincidía con la anchura total del templo, y medía nueve metros de alto.* Después revistió el interior de oro puro.
2Cr 3:5 Cubrió el salón principal del templo con paneles de madera de ciprés, luego lo revistió de oro fino y lo decoró con tallas de palmeras y cadenas.
2Cr 3:6 Adornó las paredes del templo con hermosas joyas y con oro de la tierra de Parvaim.
2Cr 3:7 Revistió de oro las vigas, los umbrales, las paredes y las puertas de todo el templo, e hizo grabar en las paredes figuras de querubines.
2Cr 3:8 Hizo el Lugar Santísimo de nueve metros de ancho, igual que la anchura del templo, por nueve metros de profundidad. Revistió el interior con unos veinte mil kilos* de oro fino.
2Cr 3:9 Los clavos de oro que se usaron pesaban quinientos setenta gramos cada uno.* También revistió de oro las paredes de las habitaciones de la planta alta.
2Cr 3:10 Hizo dos figuras en forma de querubines, las revistió de oro y las colocó en el Lugar Santísimo.
2Cr 3:11 La distancia entre las puntas de las alas de los dos querubines que estaban de pie uno al lado del otro, era de nueve metros. Una de las alas de la primera figura medía dos metros con treinta centímetros* de largo, y tocaba la pared del templo. La otra ala, también de dos metros con treinta centímetros, tocaba el extremo del ala del segundo querubín.
2Cr 3:12 De la misma manera, la segunda figura tenía un ala de dos metros con treinta centímetros de largo que tocaba la pared opuesta. La otra ala, también de dos metros con treinta centímetros de largo, tocaba el ala de la primera figura.
2Cr 3:13 Así que, la distancia entre las puntas de las alas de los dos querubines, uno al lado del otro, era de nueve metros. Estaban de pie con sus rostros hacia el salón principal del templo.
2Cr 3:14 En la entrada al Lugar Santísimo colocó de lado a lado una cortina hecha de lino fino decorada con hilo azul, púrpura y escarlata, y bordada con figuras de querubines.
2Cr 3:15 Para el frente del templo hizo construir dos columnas que tenían ocho metros de alto,* y encima de cada una puso un capitel que se extendía hacia arriba otros dos metros con treinta centímetros.
2Cr 3:16 Hizo una red de cadenas entrelazadas y la usó para decorar la parte superior de las columnas. También hizo cien granadas decorativas y las sujetó a las cadenas.
2Cr 3:17 Luego levantó las dos columnas a la entrada del templo, una hacia el sur de la entrada y la otra hacia el norte. A la del sur la llamó Jaquín, y a la del norte, Boaz.*
2Cr 4:1 Salomón* también hizo un altar de bronce de nueve metros de largo por nueve metros de ancho y cuatro metros y medio de alto.*
2Cr 4:2 Luego fundió un enorme tazón redondo, que medía cuatro metros y medio de borde a borde, llamado el Mar. Tenía dos metros con treinta centímetros de profundidad y cerca de catorce metros de circunferencia.*
2Cr 4:3 Por debajo del borde, estaba rodeado por dos hileras de figuras que se parecían a bueyes. Había veinte bueyes por metro* de la circunferencia que se habían fundido como parte del tazón.
2Cr 4:4 El Mar estaba colocado sobre una base formada por doce bueyes de bronce que miraban hacia afuera. Tres miraban hacia el norte, tres hacia el occidente, tres hacia el sur y tres hacia el oriente; y el Mar estaba asentado sobre ellos.
2Cr 4:5 El grosor del Mar era de unos ocho centímetros,* su borde era acampanado como una copa y se parecía a una flor de nenúfar. Tenía capacidad para unos sesenta y tres mil litros* de agua.
2Cr 4:6 También hizo diez tazones más pequeños para lavar los utensilios que se usaban para las ofrendas quemadas. Colocó cinco en el lado sur y cinco en el lado norte; pero los sacerdotes se lavaban en el Mar.
2Cr 4:7 Luego fundió diez candelabros de oro según las especificaciones que se habían entregado y los colocó en el templo. Puso cinco contra la pared sur y cinco contra la pared norte.
2Cr 4:8 También hizo diez mesas y las colocó en el templo, cinco a lo largo de la pared sur y cinco a lo largo de la pared norte. Luego moldeó cien tazones de oro.
2Cr 4:9 Después edificó un atrio para los sacerdotes, y también el gran atrio exterior. Hizo puertas para las entradas de los atrios y las revistió de bronce.
2Cr 4:10 El gran tazón de bronce llamado el Mar fue ubicado cerca de la esquina sureste del templo.
2Cr 4:11 Huram-abí también hizo los lavamanos, las palas y los tazones que se necesitaban. Finalmente Huram-abí terminó todo el trabajo que el rey Salomón le había asignado que hiciera para el templo de Dios:
2Cr 4:12 las dos columnas; los dos capiteles con forma de tazón en la parte superior de las columnas; las dos redes de cadenas entrelazadas que decoraban los capiteles;
2Cr 4:13 las cuatrocientas granadas que colgaban de las cadenas sobre los capiteles (dos filas de granadas por cada red de cadenas que decoraban los capiteles sobre las columnas);
2Cr 4:14 las carretas para llevar agua que sostenían los tazones;
2Cr 4:15 el Mar y los doce bueyes que lo sostenían;
2Cr 4:16 los recipientes para la ceniza, las palas, los ganchos para la carne y todos los demás utensilios. Huram-abí hizo todos estos objetos de bronce bruñido para el templo del SEÑOR, tal como le había indicado el rey Salomón.
2Cr 4:17 El rey mandó que se fundieran en moldes de barro en el valle del Jordán, entre Sucot y Saretán.*
2Cr 4:18 Salomón utilizó tanto bronce que no se pudo determinar el peso.
2Cr 4:19 Salomón también hizo todo el mobiliario para el templo de Dios: el altar de oro; las mesas para el pan de la Presencia;
2Cr 4:20 los candelabros y sus lámparas de oro macizo, para que ardieran frente al Lugar Santísimo, como está establecido;
2Cr 4:21 las decoraciones de flores, las lámparas y las tenazas, todo del oro más puro;
2Cr 4:22 las despabiladeras para las lámparas, los tazones, la vajilla y los recipientes para quemar incienso, todo de oro macizo; las puertas para las entradas al Lugar Santísimo y al salón principal del templo, revestidas de oro.
2Cr 5:1 Así terminó Salomón todo su trabajo para el templo del SEÑOR. Luego trajo todos los obsequios que su padre David había consagrado —la plata, el oro y los diversos objetos— y los guardó en los tesoros del templo de Dios.
2Cr 5:2 Entonces Salomón mandó llamar a los ancianos de Israel y a todos los jefes de las tribus —los líderes de las familias patriarcales de Israel— para que fueran a Jerusalén. Ellos debían trasladar el arca del pacto del SEÑOR desde su sitio en la Ciudad de David, también conocida como Sión, hasta el templo.
2Cr 5:3 Así que todos los hombres de Israel se reunieron ante el rey durante el Festival de las Enramadas, que se celebra anualmente a comienzos del otoño.*
2Cr 5:4 Una vez que estaban presentes todos los ancianos de Israel, los levitas levantaron el arca.
2Cr 5:5 Los sacerdotes y los levitas trasladaron el arca junto con la carpa especial* y todos los objetos sagrados que había en ella.
2Cr 5:6 Delante del arca, el rey Salomón y toda la comunidad de Israel sacrificaron ovejas, cabras y ganado, ¡en tal cantidad que fue imposible llevar la cuenta!
2Cr 5:7 Luego los sacerdotes llevaron el arca del pacto del SEÑOR al santuario interior del templo —el Lugar Santísimo— y la colocaron bajo las alas de los querubines.
2Cr 5:8 Los querubines extendían sus alas por encima del arca y formaban una especie de cubierta sobre el arca y las varas para transportarla.
2Cr 5:9 Estas varas eran tan largas que los extremos podían verse desde el salón principal del templo* —el Lugar Santo— pero no desde afuera; y allí permanecen hasta el día de hoy.
2Cr 5:10 Lo único que había dentro del arca eran las dos tablas de piedra que Moisés había colocado en ella en el monte Sinaí,* donde el SEÑOR hizo un pacto con los israelitas cuando partieron de Egipto.
2Cr 5:11 Luego los sacerdotes salieron del Lugar Santo. Todos los sacerdotes presentes se habían purificado, estuvieran o no de turno ese día.
2Cr 5:12 Los levitas que eran músicos —Asaf, Hemán, Jedutún y todos sus hijos y hermanos—, vestidos de mantos de lino fino, estaban de pie en el lado oriental del altar y tocaban címbalos, liras y arpas. A ellos se les unieron ciento veinte sacerdotes que tocaban trompetas.
2Cr 5:13 Los trompetistas y los cantores se unieron para alabar y dar gracias al SEÑOR. Al son de trompetas, címbalos y otros instrumentos, elevaron sus voces y alabaron al SEÑOR con las siguientes palabras: «¡Él es bueno! ¡Su fiel amor perdura para siempre!». En ese momento una densa nube llenó el templo del SEÑOR.
2Cr 5:14 Los sacerdotes no pudieron seguir con la celebración a causa de la nube, porque la gloriosa presencia del SEÑOR llenaba el templo de Dios.

jueves, 13 de julio de 2017

LECTURA BÍBLICA 13 DE JULIO

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    10:1-16

Luc 10:1 Después el Señor escogió a otros setenta y dos* discípulos y los envió de dos en dos delante de él a todas las ciudades y los lugares que tenía pensado visitar.
Luc 10:2 Y les dio las siguientes instrucciones: «La cosecha es grande, pero los obreros son pocos. Así que oren al Señor que está a cargo de la cosecha; pídanle que envíe más obreros a sus campos.
Luc 10:3 Ahora vayan, y recuerden que los envío como ovejas en medio de lobos.
Luc 10:4 No lleven con ustedes nada de dinero, ni bolso de viaje, ni un par de sandalias de repuesto; y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Luc 10:5 »Cuando entren en la casa de alguien, primero digan: “La paz de Dios sea sobre esta casa”.
Luc 10:6 Si los que viven en la casa son gente de paz, la bendición permanecerá; si no lo son, la bendición regresará a ustedes.
Luc 10:7 No cambien de una casa a otra. Quédense en un lugar, coman y beban lo que les den. No duden en aceptar la hospitalidad, porque los que trabajan merecen recibir su salario.
Luc 10:8 »Si entran en un pueblo donde los reciben bien, coman todo lo que les ofrezcan.
Luc 10:9 Sanen a los enfermos y díganles: “El reino de Dios ahora está cerca de ustedes”.
Luc 10:10 Pero, si un pueblo se niega a recibirlos bien, salgan a las calles y digan:
Luc 10:11 “Nos limpiamos de los pies hasta el polvo de su ciudad para mostrar que los abandonamos a su suerte. Y sepan esto: ¡el reino de Dios está cerca!”.
Luc 10:12 Les aseguro que, el día del juicio, le irá mejor a la perversa Sodoma que a ese pueblo.
Luc 10:13 »¡Qué aflicción les espera, Corazín y Betsaida! Pues, si en las perversas ciudades de Tiro y de Sidón se hubieran hecho los milagros que hice entre ustedes, hace tiempo sus habitantes se habrían arrepentido de sus pecados vistiéndose de tela áspera y echándose ceniza sobre la cabeza en señal de remordimiento.
Luc 10:14 Así es, el día del juicio, les irá mejor a Tiro y Sidón que a ustedes.
Luc 10:15 Y ustedes, los de Capernaúm, ¿serán honrados en el cielo? No, descenderán al lugar de los muertos*».
Luc 10:16 Entonces dijo a sus discípulos: «El que acepta el mensaje de ustedes me acepta también a mí. El que los rechaza a ustedes a mí me rechaza. Y el que me rechaza a mí rechaza a Dios, quien me envió».





1 TESALONICENSES 3:1-6

1Ts 3:1 Por último, cuando ya no pudimos soportarlo más, decidimos quedarnos solos en Atenas
1Ts 3:2 y enviamos a Timoteo para que los visitara. Él es hermano nuestro y colaborador de Dios* en la proclamación de la Buena Noticia de Cristo. Lo enviamos a ustedes para que los fortaleciera, los alentara en su fe
1Ts 3:3 y los ayudara a no ser perturbados por las dificultades que atravesaban. Pero ustedes saben que estamos destinados a pasar por tales dificultades.
1Ts 3:4 Aun cuando estábamos con ustedes, les advertimos que las dificultades pronto llegarían, y así sucedió, como bien saben.
1Ts 3:5 Por esta razón, cuando ya no pude más, envié a Timoteo para averiguar si la fe de ustedes seguía firme. Tenía miedo de que el tentador los hubiera vencido y que nuestro trabajo hubiera sido en vano.
1Ts 3:6 Pero ahora Timoteo acaba de regresar y nos trajo buenas noticias acerca de la fe y el amor de ustedes. Nos contó que siempre recuerdan nuestra visita con alegría y que desean vernos tanto como nosotros deseamos verlos a ustedes.




SALMO 138

Sal 138:1
Salmo de David.
Te doy gracias, oh SEÑOR, con todo el corazón; delante de los dioses cantaré tus alabanzas.
Sal 138:2 Me inclino ante tu santo templo mientras adoro; alabo tu nombre por tu amor inagotable y tu fidelidad, porque tus promesas están respaldadas por todo el honor de tu nombre.
Sal 138:3 En cuanto oro, tú me respondes; me alientas al darme fuerza.
Sal 138:4 Todos los reyes del mundo te darán gracias, SEÑOR, porque cada uno de ellos escuchará tus palabras.
Sal 138:5 Así es, cantarán acerca de los caminos del SEÑOR, porque la gloria del SEÑOR es muy grande.
Sal 138:6 Aunque el SEÑOR es grande, se ocupa de los humildes, pero se mantiene distante de los orgullosos.
Sal 138:7 Aunque estoy rodeado de dificultades, tú me protegerás del enojo de mis enemigos. Extiendes tu mano, y el poder de tu mano derecha me salva.
Sal 138:8 El SEÑOR llevará a cabo los planes que tiene para mi vida, pues tu fiel amor, oh SEÑOR, permanece para siempre. No me abandones, porque tú me creaste.


LECTURA PARA LA NOCHE

2 CRÓNICAS    1-2

2Cr 1:1 Salomón, hijo de David, tomó firme control de su reino porque el SEÑOR su Dios estaba con él y lo hizo muy poderoso.
2Cr 1:2 Salomón convocó a todos los líderes de Israel: a los generales y a los capitanes del ejército,* a los jueces, y a todos los jefes políticos y de clanes.
2Cr 1:3 Después condujo a toda la asamblea al lugar de adoración en Gabaón, porque allí se encontraba el tabernáculo de Dios.* (Este era el tabernáculo que Moisés, siervo del SEÑOR, había construido en el desierto).
2Cr 1:4 David ya había trasladado el arca de Dios desde Quiriat-jearim a la carpa que le había preparado en Jerusalén;
2Cr 1:5 pero el altar de bronce hecho por Bezalel, hijo de Uri y nieto de Hur, estaba allí* en Gabaón frente al tabernáculo del SEÑOR. Así que Salomón y el pueblo se reunieron en ese lugar para consultar al SEÑOR.*
2Cr 1:6 Allí, frente al tabernáculo, Salomón subió hasta el altar de bronce en la presencia del SEÑOR y sacrificó sobre el altar mil ofrendas quemadas.
2Cr 1:7 Esa noche Dios se le apareció a Salomón y dijo: —¿Qué es lo que quieres? ¡Pídeme, y yo te lo daré!
2Cr 1:8 Salomón le contestó a Dios: —Tú mostraste fiel amor a David, mi padre, y ahora me has hecho rey en su lugar.
2Cr 1:9 Oh SEÑOR Dios, ¡te ruego que sigas manteniendo la promesa que le hiciste a David mi padre, pues me has hecho rey sobre un pueblo tan numeroso como el polvo de la tierra!
2Cr 1:10 Dame la sabiduría y el conocimiento para guiarlo correctamente,* porque, ¿quién podrá gobernar a este gran pueblo tuyo?
2Cr 1:11 Dios le dijo a Salomón: —Por cuanto tu mayor deseo es ayudar a tu pueblo, y no pediste abundancia ni riquezas ni fama ni siquiera la muerte de tus enemigos o una larga vida, sino que has pedido sabiduría y conocimiento para gobernar a mi pueblo como es debido,
2Cr 1:12 ciertamente te daré la sabiduría y el conocimiento que pediste. ¡Pero también te daré abundancia, riquezas y fama como nunca las tuvo ningún otro rey antes que tú y como ninguno las tendrá en el futuro!
2Cr 1:13 Después Salomón se fue de Gabaón, el lugar de adoración donde estaba el tabernáculo, y regresó a Jerusalén y reinó sobre Israel.
2Cr 1:14 Salomón acumuló gran cantidad de carros de guerra y caballos;* tenía mil cuatrocientos carros y doce mil caballos. Los colocó en las ciudades designadas para guardar los carros y también cerca de él en Jerusalén.
2Cr 1:15 El rey hizo que en Jerusalén la plata y el oro fueran tan abundantes como las piedras. Además, la valiosa madera de cedro era tan común como la higuera sicómoro que crece en las colinas de Judá.*
2Cr 1:16 Los caballos de Salomón se importaban de Egipto* y de Cilicia;* los mercaderes del rey los adquirían en Cilicia a precio de mercado.
2Cr 1:17 En ese tiempo, un carro egipcio costaba seiscientas piezas de plata,* y los caballos se vendían a ciento cincuenta piezas de plata.* Después los exportaban a los reyes de los hititas y a los reyes de Aram.
2Cr 2:1 * Salomón decidió construir un templo para honrar el nombre del SEÑOR y también un palacio real para sí mismo.
2Cr 2:2 * Reunió una fuerza de setenta mil obreros, ochenta mil hombres para extraer piedras de las canteras en la zona montañosa y tres mil seiscientos capataces.
2Cr 2:3 Salomón también le envió el siguiente mensaje al rey Hiram* de Tiro: «Envíame troncos de cedro como lo hiciste con mi padre David, cuando construía su palacio.
2Cr 2:4 Estoy a punto de construir un templo para honrar el nombre del SEÑOR mi Dios. Será un lugar apartado para quemar incienso aromático delante de él, para presentar el pan especial del sacrificio y para sacrificar ofrendas quemadas todas las mañanas y todas las tardes en los días de descanso, en las celebraciones de luna nueva y en los demás festivales del SEÑOR nuestro Dios. Él le ha ordenado a Israel que haga estas cosas para siempre.
2Cr 2:5 »Este tendrá que ser un templo magnífico porque nuestro Dios es más grande que todos los demás dioses;
2Cr 2:6 pero en realidad, ¿quién puede edificarle un hogar digno de él? ¡Ni siquiera los cielos más altos pueden contenerlo! ¿Quién soy yo para proponer construirle un templo, excepto como lugar para quemarle sacrificios?
2Cr 2:7 »Envíame, entonces, un maestro artesano que pueda trabajar el oro, la plata, el bronce y el hierro, así como las telas de púrpura, escarlata y azul. Debe ser un experto grabador que pueda trabajar con los artesanos de Judá y de Jerusalén que mi padre David seleccionó.
2Cr 2:8 »Envíame también del Líbano troncos de cedro, de ciprés y de sándalo rojo,* porque sé que no hay nadie que se compare con tus hombres para cortar madera del Líbano. Yo enviaré a mis hombres para ayudarlos.
2Cr 2:9 Se necesitará una enorme cantidad de madera, porque el templo que voy a construir será grande y magnífico.
2Cr 2:10 Para quienes corten la madera, enviaré como pago cuatro millones cuatrocientos mil kilos de trigo molido, cuatro millones cuatrocientos mil kilos de cebada,* cuatrocientos cuarenta mil litros de vino y cuatrocientos cuarenta mil litros de aceite de oliva».*
2Cr 2:11 En respuesta, el rey Hiram le envió a Salomón la siguiente carta: «¡Es porque el SEÑOR ama a su pueblo que te ha hecho rey de los israelitas!
2Cr 2:12 ¡Alaben al SEÑOR, Dios de Israel, quien hizo los cielos y la tierra! Él le dio al rey David un hijo sabio, dotado de capacidad y entendimiento, quien construirá un templo para el SEÑOR y un palacio real para sí mismo.
2Cr 2:13 »Te envío un maestro artesano llamado Huram-abí, un hombre sumamente talentoso.
2Cr 2:14 Su madre es de la tribu de Dan, en Israel, y su padre es de Tiro. Es hábil para trabajar el oro, la plata, el bronce y el hierro, y también la piedra y la madera. Es hábil para trabajar con telas de púrpura, azul, escarlata y con lino fino. También sabe grabar y puede realizar cualquier diseño que se le pida. Trabajará con tus artesanos y con los que nombró mi señor David, tu padre.
2Cr 2:15 »Envía ahora el trigo, la cebada, el aceite de oliva y el vino que mi señor ha mencionado.
2Cr 2:16 Nosotros cortaremos toda la madera que necesites de las montañas del Líbano y llevaremos los troncos en balsas por la costa del mar Mediterráneo* hasta Jope. Desde allí podrás transportar los troncos hasta Jerusalén».
2Cr 2:17 Luego Salomón levantó un censo de todos los extranjeros que vivían en la tierra de Israel, tal como el censo que había hecho su padre, y contó ciento cincuenta y tres mil seiscientos extranjeros.
2Cr 2:18 Asignó a setenta mil como obreros, a ochenta mil como cortadores de piedra en la zona montañosa y a tres mil seiscientos como capataces.

miércoles, 12 de julio de 2017

LECTURA BÍBLICA 12 DE JULIO

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    9:51-62

Luc 9:51 Cuando se acercaba el tiempo de ascender al cielo, Jesús salió con determinación hacia Jerusalén.
Luc 9:52 Envió mensajeros por delante a una aldea de Samaria para que se hicieran los preparativos para su llegada.
Luc 9:53 Pero los habitantes de la aldea no recibieron a Jesús porque iba camino a Jerusalén.
Luc 9:54 Cuando Santiago y Juan vieron eso, le dijeron a Jesús: «Señor, ¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo para que los consuma?».*
Luc 9:55 Pero Jesús se volvió a ellos y los reprendió.*
Luc 9:56 Así que se siguieron de largo hacia otro pueblo.
Luc 9:57 Mientras caminaban, alguien le dijo a Jesús: —Te seguiré a cualquier lugar que vayas.
Luc 9:58 Pero Jesús respondió: —Los zorros tienen cuevas donde vivir y los pájaros tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene ni siquiera un lugar donde recostar la cabeza.
Luc 9:59 Dijo a otro: —Ven, sígueme. El hombre aceptó, pero le dijo: —Señor, deja que primero regrese a casa y entierre a mi padre.
Luc 9:60 Pero Jesús le dijo: —¡Deja que los muertos espirituales entierren a sus propios muertos!* Tu deber es ir y predicar acerca del reino de Dios.
Luc 9:61 Otro dijo: —Sí, Señor, te seguiré, pero primero deja que me despida de mi familia.
Luc 9:62 Pero Jesús le dijo: —El que pone la mano en el arado y luego mira atrás no es apto para el reino de Dios.




1 TESALONICENSES 2:10-20

1Ts 2:10 Ustedes mismos son nuestros testigos —al igual que Dios —de que fuimos consagrados, sinceros e intachables con todos ustedes, los creyentes.
1Ts 2:11 Y saben que tratamos a cada uno como un padre trata a sus propios hijos.
1Ts 2:12 Les rogamos, los alentamos y les aconsejamos que lleven una vida que Dios considere digna. Pues él los llamó para que tengan parte en su reino y gloria.
1Ts 2:13 Por lo tanto, nunca dejamos de darle gracias a Dios de que cuando recibieron su mensaje de parte nuestra, ustedes no consideraron nuestras palabras como sólo ideas humanas. Tomaron lo que dijimos como la misma palabra de Dios, la cual, por supuesto, lo es. Y esta palabra sigue actuando en ustedes los que creen.
1Ts 2:14 Y luego, amados hermanos, sufrieron persecución por parte de sus propios compatriotas. De esta manera imitaron a los creyentes de las iglesias de Dios en Judea, quienes por su fe en Cristo Jesús sufrieron a manos de su propio pueblo, los judíos.
1Ts 2:15 Pues algunos de los judíos mataron a los profetas, y otros incluso mataron al Señor Jesús. Ahora también nos han perseguido a nosotros. Ellos no agradan a Dios y actúan en contra de toda la humanidad
1Ts 2:16 al tratar de impedir que prediquemos la Buena Noticia de salvación a los gentiles.* Cuando hacen esto siguen amontonando sus pecados. Pero la ira de Dios por fin los ha alcanzado.
1Ts 2:17 Amados hermanos, después de estar separados de ustedes por un breve tiempo (aunque nuestro corazón nunca los dejó), hicimos todo lo posible por regresar, debido a nuestro intenso anhelo de volver a verlos.
1Ts 2:18 Teníamos muchas ganas de visitarlos de nuevo, y yo, Pablo, lo intenté una y otra vez, pero Satanás nos lo impidió.
1Ts 2:19 Después de todo, ¿qué es lo que nos da esperanza y alegría?, ¿y cuál será nuestra orgullosa recompensa y corona al estar delante del Señor Jesús cuando él regrese? ¡Son ustedes!
1Ts 2:20 Sí, ustedes son nuestro orgullo y nuestra alegría.




SALMO 137

Sal 137:1 Junto a los ríos de Babilonia, nos sentamos y lloramos al pensar en Jerusalén.*
Sal 137:2 Guardamos las arpas, las colgamos en las ramas de los álamos.
Sal 137:3 Pues nuestros captores nos exigían que cantáramos; los que nos atormentaban insistían en un himno de alegría: «¡Cántennos una de esas canciones acerca de Jerusalén!».
Sal 137:4 ¿Pero cómo podemos entonar las canciones del SEÑOR mientras estamos en una tierra pagana?
Sal 137:5 Si me olvido de ti, oh Jerusalén, que mi mano derecha se olvide de cómo tocar el arpa.
Sal 137:6 Que la lengua se me pegue al paladar si dejo de recordarte, si no hago de Jerusalén mi mayor alegría.
Sal 137:7 Oh SEÑOR, recuerda lo que hicieron los edomitas el día en que los ejércitos de Babilonia tomaron a Jerusalén. «¡Destrúyanla! —gritaron —. ¡Allánenla hasta reducirla a escombros!».
Sal 137:8 Oh Babilonia, serás destruida; feliz será el que te haga pagar por lo que nos has hecho.
Sal 137:9 ¡Feliz será el que tome a tus bebés y los estrelle contra las rocas!


LECTURA PARA LA NOCHE

1 CRÓNICAS    29

1Cr 29:1 Luego el rey David se dirigió a toda la asamblea y dijo: «Mi hijo Salomón, a quien Dios evidentemente ha elegido para ser el siguiente rey de Israel, es aún joven y sin experiencia. El trabajo que él tiene por delante es enorme, porque el templo que construirá no es para simples mortales, ¡es para el SEÑOR Dios!
1Cr 29:2 Usando cada recurso a mi alcance, he reunido todo lo que pude para construir el templo de mi Dios. Así que hay suficiente oro, plata, bronce, hierro y madera, al igual que grandes cantidades de ónice y otras joyas costosas, y todo tipo de piedras finas y mármol.
1Cr 29:3 »Ahora, debido a la devoción que tengo por el templo de mi Dios, entrego todos mis propios tesoros de oro y de plata para ayudar en la construcción. Esto es además de los materiales de construcción que ya he reunido para su santo templo.
1Cr 29:4 Dono más de ciento dos mil kilos de oro* de Ofir y doscientos treinta y ocho mil kilos de plata* refinada para recubrir las paredes de los edificios
1Cr 29:5 y para los demás trabajos en oro y plata que harán los artesanos. Ahora bien, ¿quiénes de ustedes seguirán mi ejemplo y hoy darán ofrendas al SEÑOR?».
1Cr 29:6 Entonces los jefes de familia, los jefes de las tribus de Israel, los generales y capitanes del ejército* y los funcionarios administrativos del rey, todos ofrendaron voluntariamente.
1Cr 29:7 Para la construcción del templo de Dios donaron alrededor de ciento setenta mil kilos de oro,* diez mil monedas* de oro, trescientos cuarenta mil kilos de plata,* seiscientos doce mil kilos de bronce* y tres millones cuatrocientos mil kilos de hierro.*
1Cr 29:8 También contribuyeron con gran cantidad de piedras preciosas, que se depositaron en el tesoro de la casa del SEÑOR al cuidado de Jehiel, un descendiente de Gersón.
1Cr 29:9 El pueblo se alegró por las ofrendas, porque había dado libremente y de todo corazón al SEÑOR, y el rey David se llenó de gozo.
1Cr 29:10 Luego David alabó al SEÑOR en presencia de toda la asamblea: «¡Oh, SEÑOR, Dios de nuestro antepasado Israel,* que seas alabado por siempre y para siempre!
1Cr 29:11 Tuyos, oh SEÑOR, son la grandeza, el poder, la gloria, la victoria y la majestad. Todo lo que hay en los cielos y en la tierra es tuyo, oh SEÑOR, y este es tu reino. Te adoramos como el que está por sobre todas las cosas.
1Cr 29:12 La riqueza y el honor sólo vienen de ti, porque tú gobiernas todo. El poder y la fuerza están en tus manos, y según tu criterio la gente llega a ser poderosa y recibe fuerzas.
1Cr 29:13 »¡Oh Dios nuestro, te damos gracias y alabamos tu glorioso nombre!
1Cr 29:14 ¿Pero quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que podamos darte algo a ti? ¡Todo lo que tenemos ha venido de ti, y te damos sólo lo que tú primero nos diste!
1Cr 29:15 Estamos aquí sólo por un momento, visitantes y extranjeros en la tierra, al igual que nuestros antepasados. Nuestros días sobre la tierra son como una sombra pasajera, pasan pronto sin dejar rastro.
1Cr 29:16 »¡Oh SEÑOR nuestro Dios, aun estos materiales que hemos reunido para construir un templo para honrar tu santo nombre, vienen de ti! ¡Todo te pertenece!
1Cr 29:17 Yo sé, mi Dios, que tú examinas nuestro corazón y te alegras cuando encuentras en él integridad. Tú sabes que he hecho todo esto con buenas intenciones y he visto a tu pueblo dando sus ofrendas por voluntad propia y con alegría.
1Cr 29:18 »Oh SEÑOR, Dios de nuestros antepasados Abraham, Isaac e Israel, haz que tu pueblo siempre desee obedecerte. Asegúrate de que su amor por ti nunca cambie.
1Cr 29:19 Dale a mi hijo Salomón el deseo de obedecer de todo corazón tus mandatos, leyes y decretos, y de hacer todo lo necesario para edificar este templo, para el cual he hecho estos preparativos».
1Cr 29:20 Después, David le dijo a toda la asamblea: «¡Alaben al SEÑOR su Dios!». Y todos en la asamblea alabaron al SEÑOR, Dios de sus antepasados, y se inclinaron y se arrodillaron ante el SEÑOR y ante el rey.
1Cr 29:21 Al día siguiente trajeron mil toros, mil carneros y mil corderos como ofrendas quemadas para el SEÑOR. También trajeron ofrendas líquidas y muchos otros sacrificios en nombre de todo Israel.
1Cr 29:22 Ese día festejaron y bebieron en la presencia del SEÑOR con gran alegría. Nuevamente coronaron a Salomón, el hijo de David, como su nuevo rey. Lo ungieron delante del SEÑOR como su líder, y ungieron a Sadoc como sacerdote.
1Cr 29:23 Entonces Salomón subió al trono del SEÑOR en lugar de su padre David, y tuvo éxito en todo, y todo Israel lo obedeció.
1Cr 29:24 Todos los oficiales, los guerreros y los hijos del rey David juraron lealtad al rey Salomón.
1Cr 29:25 Así que el SEÑOR exaltó a Salomón a los ojos de todo Israel, y le dio un esplendor real aun mayor que a cualquier otro de los reyes anteriores de Israel.
1Cr 29:26 David, hijo de Isaí, reinó sobre todo Israel.
1Cr 29:27 Durante cuarenta años reinó sobre Israel, siete años en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén.
1Cr 29:28 Murió en buena vejez, habiendo disfrutado de una larga vida, riquezas y honor. Después su hijo Salomón gobernó en su lugar.
1Cr 29:29 Todos los acontecimientos del reinado de David, de principio a fin, están escritos en El registro de Samuel el vidente , en El registro de Natán el profeta y en El registro de Gad el vidente .
1Cr 29:30 Entre estos relatos están los hechos poderosos de su reinado así como lo que le sucedió a él, a Israel y a todos los reinos vecinos.

martes, 11 de julio de 2017

LECTURA BÍBLICA 11 DE JULIO

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    9:37-50

Luc 9:37 Al día siguiente, después que bajaron del monte, una gran multitud salió al encuentro de Jesús.
Luc 9:38 Un hombre de la multitud le exclamó: —Maestro, te suplico que veas a mi hijo, el único que tengo.
Luc 9:39 Un espíritu maligno sigue apoderándose de él, haciéndolo gritar. Le da tales convulsiones que echa espuma por la boca; lo sacude violentamente y casi nunca lo deja en paz.
Luc 9:40 Le supliqué a tus discípulos que expulsaran ese espíritu, pero no pudieron hacerlo.
Luc 9:41 —Gente corrupta y sin fe —dijo Jesús—, ¿hasta cuándo tendré que estar con ustedes y soportarlos? Entonces le dijo al hombre: —Tráeme a tu hijo aquí.
Luc 9:42 Cuando el joven se acercó, el demonio lo arrojó al piso y le dio una violenta convulsión. Pero Jesús reprendió al espíritu maligno* y sanó al muchacho. Después lo devolvió a su padre.
Luc 9:43 El asombro se apoderó de la gente al ver esa majestuosa demostración del poder de Dios. Mientras todos se maravillaban de las cosas que él hacía, Jesús dijo a sus discípulos:
Luc 9:44 «Escúchenme y recuerden lo que digo. El Hijo del Hombre será traicionado y entregado en manos de sus enemigos».
Luc 9:45 Pero ellos no entendieron lo que quiso decir. El significado de lo que decía estaba oculto de ellos, por eso no pudieron entender y tenían miedo de preguntarle.
Luc 9:46 Entonces los discípulos comenzaron a discutir entre ellos acerca de quién era el más importante.
Luc 9:47 Pero Jesús conocía lo que ellos pensaban, así que trajo a un niño y lo puso a su lado.
Luc 9:48 Luego les dijo: «Todo el que recibe de mi parte* a un niño pequeño como éste, me recibe a mí; y todo el que me recibe a mí, también recibe al Padre, quien me envió. El más insignificante entre ustedes es el más importante».
Luc 9:49 Juan le dijo a Jesús: —Maestro, vimos a alguien usar tu nombre para expulsar demonios, pero le dijimos que no lo hiciera porque no pertenece a nuestro grupo.
Luc 9:50 Pero Jesús le dijo: —¡No lo detengan! Todo el que no está en contra de ustedes, está a su favor.




1 TESALONICENSES 2:1-9

1Ts 2:1 Ustedes bien saben, amados hermanos, que nuestra visita a ustedes no fue un fracaso.
1Ts 2:2 Saben lo mal que nos trataron en Filipos y cuánto sufrimos allí justo antes de verlos a ustedes. Aun así, nuestro Dios nos dio el valor de anunciarles la Buena Noticia con valentía, a pesar de gran oposición.
1Ts 2:3 Como ven, no predicamos con engaño ni con intenciones impuras o artimañas.
1Ts 2:4 Pues hablamos como mensajeros aprobados por Dios, a quienes se les confió la Buena Noticia. Nuestro propósito es agradar a Dios, no a las personas. Solamente él examina las intenciones de nuestro corazón.
1Ts 2:5 Como bien saben, ni una sola vez tratamos de ganarlos adulándolos. ¡Y Dios es nuestro testigo de que nunca aparentamos ser amigos de ustedes con el fin de sacarles dinero!
1Ts 2:6 En cuanto a elogios humanos, nunca los hemos buscado ni de ustedes ni de nadie.
1Ts 2:7 Como apóstoles de Cristo, sin duda teníamos el derecho de hacerles ciertas exigencias; sin embargo, fuimos como niños* entre ustedes. O bien, fuimos como una madre que alimenta y cuida a sus propios hijos.
1Ts 2:8 Los amamos tanto que no sólo les presentamos la Buena Noticia de Dios, sino que también les abrimos nuestra propia vida.
1Ts 2:9 ¿Acaso no se acuerdan, amados hermanos, cuánto trabajamos entre ustedes? Día y noche nos esforzamos por ganarnos la vida, a fin de no ser una carga para ninguno de ustedes mientras les predicábamos la Buena Noticia de Dios.




SALMO 136

Sal 136:1 ¡Den gracias al SEÑOR, porque él es bueno! Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 136:2 Den gracias al Dios de dioses. Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 136:3 Den gracias al Señor de señores. Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 136:4 Den gracias al único que puede hacer milagros poderosos. Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 136:5 Den gracias al que hizo los cielos con tanta habilidad. Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 136:6 Den gracias al que ubicó la tierra en medio de las aguas. Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 136:7 Den gracias al que hizo las lumbreras celestiales: Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 136:8 el sol para que gobierne de día, Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 136:9 y la luna y las estrellas para que gobiernen de noche. Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 136:10 Den gracias al que mató a los hijos mayores de Egipto. Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 136:11 Él sacó a Israel de Egipto. Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 136:12 Actuó con mano fuerte y brazo poderoso. Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 136:13 Den gracias al que separó las aguas del mar Rojo.* Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 136:14 Hizo cruzar a salvo a Israel. Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 136:15 Pero arrojó al mar Rojo al faraón y a su ejército. Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 136:16 Den gracias al que guió a su pueblo por el desierto. Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 136:17 Den gracias al que hirió de muerte a reyes poderosos. Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 136:18 Mató a reyes poderosos: Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 136:19 a Sehón, rey de los amorreos, Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 136:20 y a Og, rey de Basán. Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 136:21 Dios entregó las tierras de estos reyes como herencia: Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 136:22 como preciada posesión a su siervo Israel. Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 136:23 Él se acordó de nosotros en nuestras debilidades. Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 136:24 Nos salvó de nuestros enemigos. Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 136:25 Él provee alimento a todo ser viviente. Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 136:26 Den gracias al Dios del cielo. Su fiel amor perdura para siempre.


LECTURA PARA LA NOCHE

1 CRÓNICAS    26-28

1Cr 26:1 Estas son las divisiones de los porteros: De los coreítas estaba Meselemías, hijo de Coré, de la familia de Abiasaf.*
1Cr 26:2 Los hijos de Meselemías fueron: Zacarías (el mayor), Jediael (el segundo), Zebadías (el tercero), Jatniel (el cuarto),
1Cr 26:3 Elam (el quinto), Johanán (el sexto) y Elioenai (el séptimo).
1Cr 26:4 Los hijos de Obed-edom, también porteros, fueron: Semaías (el mayor), Jozabad (el segundo), Joa (el tercero), Sacar (el cuarto), Natanael (el quinto),
1Cr 26:5 Amiel (el sexto), Isacar (el séptimo) y Peultai (el octavo). Dios había bendecido a Obed-edom en gran manera.
1Cr 26:6 Semaías, el hijo de Obed-edom, tuvo hijos muy capaces que obtuvieron posiciones de gran autoridad en el clan.
1Cr 26:7 Sus nombres fueron: Otni, Rafael, Obed y Elzabad. Sus parientes, Eliú y Samaquías, fueron también hombres muy capaces.
1Cr 26:8 Todos estos descendientes de Obed-edom, entre ellos sus hijos y nietos —sesenta y dos en total— eran hombres muy capaces y competentes para su trabajo.
1Cr 26:9 Los dieciocho hijos y parientes de Meselemías también fueron hombres muy capaces.
1Cr 26:10 Hosa, del clan de Merari, designó a Simri jefe de entre sus hijos aunque no era el mayor.
1Cr 26:11 Entre sus otros hijos estaban Hilcías (el segundo), Tebalías (el tercero) y Zacarías (el cuarto). Los hijos y parientes de Hosa que sirvieron como porteros sumaban trece en total.
1Cr 26:12 Estas divisiones de porteros llevaban el nombre del jefe de su familia y, al igual que los demás levitas, servían en la casa del SEÑOR.
1Cr 26:13 Fueron designados por familias para estar de guardia en las distintas puertas, sin tomar en cuenta su edad o preparación, porque todo se decidía por medio del sorteo sagrado.
1Cr 26:14 La responsabilidad por la puerta oriental le tocó a Meselemías* y a su grupo. La puerta del norte fue asignada a Zacarías, un hombre de una sabiduría fuera de lo común.
1Cr 26:15 La puerta del sur le tocó a Obed-edom, y sus hijos quedaron a cargo del depósito.
1Cr 26:16 A Supim y a Hosa les asignaron la puerta occidental y la entrada que conduce al templo.* Los turnos de guardia se dividían de manera equitativa.
1Cr 26:17 Cada día se asignaban seis levitas a la puerta oriental, cuatro a la puerta del norte, cuatro a la puerta del sur y dos pares al depósito.
1Cr 26:18 Cada día se asignaban seis levitas a la puerta occidental, cuatro a la entrada que conduce al templo y dos al atrio.*
1Cr 26:19 Esas fueron las divisiones de los porteros de los clanes de Coré y Merari.
1Cr 26:20 Otros levitas, bajo la dirección de Ahías, estaban a cargo de los tesoros de la casa de Dios y de los tesoros que contenían las ofrendas dedicadas al SEÑOR.
1Cr 26:21 Jehiel* fue el líder de la familia de Libni,* del clan de Gersón.
1Cr 26:22 Zetam y su hermano Joel, hijos de Jehiel, estaban a cargo de los tesoros de la casa del SEÑOR.
1Cr 26:23 Estos son los líderes que descendían de Amram, Izhar, Hebrón y Uziel:
1Cr 26:24 Del clan de Amram, Sebuel fue un descendiente de Gersón, hijo de Moisés. Era el funcionario principal de los tesoros.
1Cr 26:25 Sus parientes por parte de Eliezer fueron Rehabías, Jesaías, Joram, Zicri y Selomot.
1Cr 26:26 Selomot y sus parientes estaban a cargo de los tesoros que contenían las ofrendas que el rey David, los jefes de familia, los generales, los capitanes* y otros oficiales del ejército habían dedicado al SEÑOR.
1Cr 26:27 Estos hombres dedicaron para el mantenimiento de la casa del SEÑOR parte del botín que habían ganado en batalla.
1Cr 26:28 Selomot* y sus parientes también cuidaban las ofrendas dedicadas al SEÑOR por Samuel, el vidente; Saúl, hijo de Cis; Abner, hijo de Ner, y Joab, hijo de Sarvia. Todas las demás ofrendas que habían sido dedicadas también estaban a su cargo.
1Cr 26:29 Del clan de Izhar, a Quenanías y a sus hijos se les dieron responsabilidades administrativas* como funcionarios y jueces sobre Israel.
1Cr 26:30 Del clan de Hebrón, Hasabías y sus parientes —mil setecientos hombres capaces— quedaron a cargo de las tierras israelitas al occidente del río Jordán. Eran responsables de todos los asuntos relacionados con el trabajo del SEÑOR y con el servicio al rey en esa área.
1Cr 26:31 También del clan de Hebrón estaba Jerías, quien era el jefe de los hebronitas, según los registros genealógicos. (En el año cuarenta del reinado de David se hizo una investigación en los registros y se encontraron hombres capaces del clan de Hebrón en Jazer, en la tierra de Galaad).
1Cr 26:32 Había dos mil setecientos hombres capaces entre los parientes de Jerías. El rey David los envió al lado oriental del río Jordán y los puso a cargo de la tribu de Rubén, de la tribu de Gad y de la media tribu de Manasés. Eran responsables de todos los asuntos relacionados con Dios y con el rey.
1Cr 27:1 La siguiente es la lista de los generales y capitanes* israelitas y de sus oficiales, quienes servían al rey. Supervisaban las divisiones del ejército que estaban de guardia cada mes del año. Cada división constaba de veinticuatro mil hombres y servía durante un mes.
1Cr 27:2 Jasobeam, hijo de Zabdiel, fue el comandante de la primera división de veinticuatro mil soldados, que estaba de guardia durante el primer mes.
1Cr 27:3 Era descendiente de Pérez y estaba a cargo de los oficiales del ejército durante el primer mes.
1Cr 27:4 Dodai, descendiente de Ahoa, fue el comandante de la segunda división de veinticuatro mil soldados, que estaba de guardia durante el segundo mes. Su oficial principal era Miclot.
1Cr 27:5 Benaía, hijo del sacerdote Joiada, era el comandante de la tercera división de veinticuatro mil soldados, que estaba de guardia durante el tercer mes.
1Cr 27:6 Este fue el Benaía que comandó el grupo selecto del ejército de David conocido como los Treinta. Su hijo Amisabad fue el oficial principal.
1Cr 27:7 Asael, hermano de Joab, era comandante de la cuarta división de veinticuatro mil soldados, que estaba de guardia durante el cuarto mes. Asael fue sucedido por su hijo Zebadías.
1Cr 27:8 Sama* el izraíta era comandante de la quinta división de veinticuatro mil soldados, que estaba de guardia durante el quinto mes.
1Cr 27:9 Ira, hijo de Iques de Tecoa, era el comandante de la sexta división de veinticuatro mil soldados, que estaba de guardia durante el sexto mes.
1Cr 27:10 Heles, un descendiente de Efraín de Pelón, era el comandante de la séptima división de veinticuatro mil soldados, que estaba de guardia durante el séptimo mes.
1Cr 27:11 Sibecai, un descendiente de Zera de Husa, era el comandante de la octava división de veinticuatro mil soldados, que estaba de guardia durante el octavo mes.
1Cr 27:12 Abiezer de Anatot, en el territorio de Benjamín, era el comandante de la novena división de veinticuatro mil soldados, que estaba de guardia durante el noveno mes.
1Cr 27:13 Maharai, un descendiente de Zera, de Netofa, era el comandante de la décima división de veinticuatro mil soldados, que estaba de guardia durante el décimo mes.
1Cr 27:14 Benaía de Piratón, en Efraín, era el comandante de la undécima división de veinticuatro mil soldados, que estaba de guardia en el undécimo mes.
1Cr 27:15 Heled,* un descendiente de Otoniel de Netofa, era el comandante de la duodécima división de veinticuatro mil soldados, que estaba de guardia durante el duodécimo mes.
1Cr 27:16 Estos fueron los jefes de las tribus de Israel: Tribu Jefe Rubén Eliezer, hijo de Zicri Simeón Sefatías, hijo de Maaca
1Cr 27:17 Leví Hasabías, hijo de Kemuel Aarón (los sacerdotes) Sadoc
1Cr 27:18 Judá Eliú (un hermano de David) Isacar Omri, hijo de Micael
1Cr 27:19 Zabulón Ismaías, hijo de Abdías Neftalí Jerimot, hijo de Azriel
1Cr 27:20 Efraín Oseas, hijo de Azazías Manasés (occidente) Joel, hijo de Pedaías
1Cr 27:21 Manasés de Galaad Iddo, hijo de Zacarías Benjamín Jaasiel, hijo de Abner
1Cr 27:22 Dan Azareel, hijo de Jeroham Estos fueron los jefes de las tribus de Israel.
1Cr 27:23 Cuando David hizo el censo no contó a los que tenían menos de veinte años, porque el SEÑOR había prometido hacer a los israelitas tan numerosos como las estrellas del cielo.
1Cr 27:24 Joab, hijo de Sarvia, comenzó el censo pero nunca lo terminó porque* el enojo de Dios se desató sobre Israel. El número total nunca fue anotado en los registros oficiales del rey David.
1Cr 27:25 Azmavet, hijo de Adiel, estaba a cargo de los tesoros del palacio. Jonatán, hijo de Uzías, estaba a cargo de los tesoros regionales en todas las ciudades, aldeas y fortalezas de Israel.
1Cr 27:26 Ezri, hijo de Quelub, estaba a cargo de los trabajadores que cultivaban las tierras del rey.
1Cr 27:27 Simei de Ramá estaba a cargo de los viñedos del rey. Zabdi de Sefam era responsable de las uvas y de las provisiones de vino.
1Cr 27:28 Baal-hanán de Geder estaba a cargo de los olivares del rey y de las higueras sicómoros de las colinas de Judá.* Joás era responsable de las provisiones de aceite de oliva.
1Cr 27:29 Sitrai de Sarón estaba a cargo del ganado en la llanura de Sarón. Safat, hijo de Adlai, era responsable del ganado en los valles.
1Cr 27:30 Obil, el ismaelita, estaba a cargo de los camellos. Jehedías de Meronot estaba a cargo de los burros.
1Cr 27:31 Jaziz, el agareno, estaba a cargo de los rebaños de ovejas y cabras del rey. Todos estos oficiales administraban las propiedades del rey David.
1Cr 27:32 Jonatán, el tío de David, era un sabio consejero del rey, un hombre de gran percepción y un escriba. Jehiel, el hacmonita, era responsable de la educación de los hijos del rey.
1Cr 27:33 Ahitofel era el consejero real. Husai, el arquita, era el amigo del rey.
1Cr 27:34 A Ahitofel lo sucedieron Joiada, hijo de Benaía, y Abiatar. Joab era el comandante del ejército del rey.
1Cr 28:1 David convocó a todas las autoridades de Israel a Jerusalén: los jefes de las tribus, los comandantes de las divisiones del ejército, los otros generales y capitanes,* los que administraban las propiedades y los animales del rey, los funcionarios del palacio, los hombres valientes y todos los demás guerreros valientes del reino.
1Cr 28:2 David se puso de pie y dijo: «¡Hermanos míos y pueblo mío! Era mi deseo construir un templo donde el arca del pacto del SEÑOR, el estrado de los pies de Dios, pudiera descansar para siempre. Hice los preparativos necesarios para construirlo,
1Cr 28:3 pero Dios me dijo: “Tú no debes edificar un templo para honrar mi nombre, porque eres hombre de guerra y has derramado mucha sangre”.
1Cr 28:4 »Sin embargo, el SEÑOR, Dios de Israel, me eligió a mí de entre toda la familia de mi padre para ser rey sobre Israel para siempre. Pues él ha elegido a la tribu de Judá para gobernar y, de entre las familias de Judá, eligió a la familia de mi padre. De entre los hijos de mi padre al SEÑOR le agradó hacerme a mí rey sobre todo Israel.
1Cr 28:5 De entre mis hijos —porque el SEÑOR me ha dado muchos— eligió a Salomón para sucederme en el trono de Israel y para gobernar el reino del SEÑOR.
1Cr 28:6 Me dijo: “Tu hijo Salomón edificará mi templo y sus atrios, porque lo he elegido como mi hijo, y yo seré su padre.
1Cr 28:7 Y si él sigue obedeciendo mis mandatos y ordenanzas como lo hace ahora, haré que su reino perdure para siempre”.
1Cr 28:8 »Así que ahora, con Dios como nuestro testigo, y a la vista de todo Israel —la asamblea del SEÑOR— les doy este encargo. Asegúrense de obedecer todos los mandatos del SEÑOR su Dios, para que esta buena tierra siga en su posesión y la dejen para sus hijos en herencia permanente.
1Cr 28:9 »Y tú, Salomón, hijo mío, aprende a conocer íntimamente al Dios de tus antepasados. Adóralo y sírvelo de todo corazón y con una mente dispuesta. Pues el SEÑOR ve cada corazón y conoce todo plan y pensamiento. Si lo buscas, lo encontrarás; pero si te apartas de él, te rechazará para siempre.
1Cr 28:10 De modo que toma esto en serio; el SEÑOR te ha elegido para construir un templo como su santuario. Sé fuerte y haz el trabajo».
1Cr 28:11 Entonces David le dio a Salomón los planos para el templo y sus alrededores, que incluían la antesala, los depósitos, las habitaciones de la planta alta, las habitaciones interiores y el santuario interior, el cual era el lugar de la expiación.
1Cr 28:12 David también le dio a Salomón todos los planos de lo que tenía en mente* para los atrios del templo del SEÑOR, para las habitaciones exteriores, para los tesoros y para los cuartos para las ofrendas dedicadas al SEÑOR.
1Cr 28:13 El rey también le dio a Salomón las instrucciones sobre el trabajo de las diferentes divisiones de sacerdotes y de levitas en el templo del SEÑOR; y dejó especificaciones para los artículos del templo que debían usarse para la adoración.
1Cr 28:14 David también dio instrucciones referentes a cuánto oro y cuánta plata debían usarse para hacer los artículos necesarios para el servicio en el templo.
1Cr 28:15 Le indicó a Salomón la cantidad de oro que se necesitaba para los candelabros y las lámparas de oro, y la cantidad de plata para los candelabros y las lámparas de plata, según la función de cada uno.
1Cr 28:16 Designó la cantidad de oro para la mesa donde se colocaría el pan de la Presencia y la cantidad de plata para las otras mesas.
1Cr 28:17 David también indicó la cantidad de oro para los ganchos de oro macizo utilizados para manejar la carne de los sacrificios y para los tazones, las jarras y la vajilla, así como la cantidad de plata para cada uno de los platos.
1Cr 28:18 Especificó la cantidad de oro refinado para el altar del incienso. Finalmente, le dio un plano para la «carroza» del SEÑOR, es decir los querubines* de oro cuyas alas se extendían sobre el arca del pacto del SEÑOR.
1Cr 28:19 «Cada detalle de este plan —le dijo David a Salomón— lo recibí por escrito de la mano del SEÑOR».*
1Cr 28:20 David siguió diciendo: «Sé fuerte y valiente y haz el trabajo. No tengas miedo ni te desanimes, porque el SEÑOR Dios, mi Dios, está contigo. Él no te fallará ni te abandonará. Él se asegurará de que todo el trabajo relacionado con el templo del SEÑOR se termine correctamente.
1Cr 28:21 Las diferentes divisiones de sacerdotes y levitas servirán en el templo de Dios. Otros con todo tipo de habilidades se ofrecerán como voluntarios, y los funcionarios y toda la nación están a tus órdenes».

lunes, 10 de julio de 2017

LECTURA BÍBLICA 10 DE JULIO

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    9:28-36

Luc 9:28 Cerca de ocho días después, Jesús llevó a Pedro, a Juan y a Santiago a una montaña para orar.
Luc 9:29 Y mientras oraba, la apariencia de su rostro se transformó y su ropa se volvió blanca resplandeciente.
Luc 9:30 De repente aparecieron dos hombres, Moisés y Elías, y comenzaron a hablar con Jesús.
Luc 9:31 Se veían llenos de gloria. Y hablaban sobre la partida de Jesús de este mundo, lo cual estaba a punto de cumplirse en Jerusalén.
Luc 9:32 Pedro y los otros se durmieron. Cuando despertaron, vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres de pie junto a él.
Luc 9:33 Cuando Moisés y Elías comenzaron a irse, Pedro, sin saber siquiera lo que decía, exclamó: «Maestro, ¡es maravilloso que estemos aquí! Hagamos tres enramadas como recordatorios:* una para ti, una para Moisés y la otra para Elías».
Luc 9:34 Pero no había terminado de hablar cuando una nube los cubrió y, mientras los cubría, se llenaron de miedo.
Luc 9:35 Entonces, desde la nube, una voz dijo: «Éste es mi Hijo, mi Elegido.* Escúchenlo a él».
Luc 9:36 Cuando la voz terminó de hablar, Jesús estaba allí solo. En aquel tiempo, no le contaron a nadie lo que habían visto.



1 TESALONICENSES 1

1Ts 1:1 Nosotros, Pablo, Silas* y Timoteo, escribimos esta carta a la iglesia en Tesalónica, a ustedes que pertenecen a Dios Padre y al Señor Jesucristo. Que Dios les dé gracia y paz.
1Ts 1:2 Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes y continuamente los tenemos presentes en nuestras oraciones.
1Ts 1:3 Al orar a nuestro Dios y Padre por ustedes, pensamos en el fiel trabajo que hacen, las acciones de amor que realizan y la constante esperanza que tienen a causa de nuestro Señor Jesucristo.
1Ts 1:4 Sabemos, amados hermanos, que Dios los ama y los ha elegido para que sean su pueblo propio.
1Ts 1:5 Pues, cuando les llevamos la Buena Noticia, no fue sólo con palabras sino también con poder, porque el Espíritu Santo les dio plena certeza* de que lo que decíamos era verdad. Y ya saben de nuestra preocupación por ustedes por la forma en que nos comportamos entre ustedes.
1Ts 1:6 Así que recibieron el mensaje con la alegría del Espíritu Santo, a pesar del gran sufrimiento que les trajo. De este modo nos imitaron a nosotros y también al Señor.
1Ts 1:7 Como resultado, han llegado a ser un ejemplo para todos los creyentes de Grecia, es decir, por toda Macedonia y Acaya.*
1Ts 1:8 Y ahora, la palabra del Señor está siendo anunciada, saliendo de ustedes a gente de todas partes, aun más allá de Macedonia y Acaya, pues adondequiera que vamos, encontramos personas que nos hablan de la fe que ustedes tienen en Dios. No hace falta que se la mencionemos,
1Ts 1:9 pues no dejan de hablar de la maravillosa bienvenida que ustedes nos dieron y de cómo se apartaron de los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero.
1Ts 1:10 También comentan cómo ustedes esperan con ansias la venida, desde el cielo, del Hijo de Dios, Jesús, a quien Dios levantó de los muertos. Él es quien nos rescató de los horrores del juicio venidero.



SALMO 135

Sal 135:1 ¡Alabado sea el SEÑOR! ¡Alaben el nombre del SEÑOR! Alábenlo, ustedes, los que sirven al SEÑOR,
Sal 135:2 los que sirven en la casa del SEÑOR, en los atrios de la casa de nuestro Dios.
Sal 135:3 Alaben al SEÑOR, porque el SEÑOR es bueno; celebren con música su precioso nombre.
Sal 135:4 Pues el SEÑOR escogió a Jacob para sí, a Israel, como su tesoro especial.
Sal 135:5 Yo conozco la grandeza del SEÑOR: nuestro Señor es más grande que cualquier otro dios.
Sal 135:6 El SEÑOR hace lo que le place por todo el cielo y toda la tierra, y en los océanos y sus profundidades.
Sal 135:7 Hace que las nubes se eleven sobre toda la tierra. Envía relámpagos junto con la lluvia y suelta el viento desde sus depósitos.
Sal 135:8 Destruyó al primer hijo varón de cada hogar egipcio y a las primeras crías de los animales.
Sal 135:9 Realizó señales milagrosas y maravillas en Egipto en contra del faraón y todo su pueblo.
Sal 135:10 Hirió de muerte a grandes naciones y masacró a reyes poderosos:
Sal 135:11 a Sehón, rey de los amorreos; a Og, rey de Basán, y a todos los reyes de Canaán.
Sal 135:12 Entregó sus tierras como herencia, como preciada posesión a su pueblo Israel.
Sal 135:13 Tu nombre, oh SEÑOR, permanece para siempre; tu fama, oh SEÑOR, se conoce en cada generación.
Sal 135:14 Pues el SEÑOR hará justicia a su pueblo y tendrá compasión de sus siervos.
Sal 135:15 Los ídolos de las naciones no son más que objetos de plata y oro, manos humanas les dieron forma.
Sal 135:16 Tienen boca pero no pueden hablar, tienen ojos pero no pueden ver.
Sal 135:17 Tienen oídos pero no pueden oír, tienen nariz pero no pueden oler.
Sal 135:18 Y los que hacen ídolos son iguales a ellos, como también todos los que confían en ellos.
Sal 135:19 ¡Oh Israel, alaba al SEÑOR! ¡Oh sacerdotes —descendientes de Aarón—, alaben al SEÑOR!
Sal 135:20 ¡Oh levitas, alaben al SEÑOR! ¡Todos los que temen al SEÑOR, alaben al SEÑOR!
Sal 135:21 El SEÑOR sea alabado desde Sión, porque él vive aquí en Jerusalén. ¡Alabado sea el SEÑOR!


LECTURA PARA LA NOCHE

1 CRÓNICAS    23-25

1Cr 23:1 Cuando David ya era muy anciano designó a su hijo Salomón rey de Israel.
1Cr 23:2 David convocó a todos los líderes de Israel, junto con los sacerdotes y los levitas.
1Cr 23:3 Contaron a todos los levitas de treinta años o más y el total sumó treinta y ocho mil.
1Cr 23:4 Entonces David dijo: «De entre los levitas, veinticuatro mil supervisarán el trabajo en el templo del SEÑOR. Otros seis mil servirán como funcionarios y jueces.
1Cr 23:5 Otros cuatro mil trabajarán como porteros, y cuatro mil alabarán al SEÑOR con los instrumentos musicales que yo hice».
1Cr 23:6 Después David dividió a los levitas en grupos, nombrados por los clanes que descendían de los tres hijos de Leví:Gersón, Coat y Merari.
1Cr 23:7 Los núcleos familiares de los gersonitas se identificaron por la línea de descendencia de Libni* y Simei, los hijos de Gersón.
1Cr 23:8 Tres de los descendientes de Libni fueron Jehiel (el jefe de familia), Zetam y Joel.
1Cr 23:9 Estos fueron los jefes de familia de Libni. Tres de los descendientes de Simei fueron Selomit, Haziel y Harán.
1Cr 23:10 Otros cuatro descendientes de Simei fueron Jahat, Ziza,* Jeús y Bería.
1Cr 23:11 Jahat fue el jefe de familia, y Ziza le seguía. Contaron a Jeús y a Bería como una sola familia porque no tuvieron muchos hijos.
1Cr 23:12 Cuatro de los descendientes de Coat fueron Amram, Izhar, Hebrón y Uziel.
1Cr 23:13 Los hijos de Amram fueron Aarón y Moisés. Aarón y sus descendientes fueron apartados para dedicar lo que es sumamente santo, ofrecer sacrificios en la presencia del SEÑOR, servir al SEÑOR y pronunciar bendiciones en su nombre para siempre.
1Cr 23:14 En cuanto a los hijos de Moisés, hombre de Dios, se les incluyó en la tribu de Leví.
1Cr 23:15 Los hijos de Moisés fueron Gersón y Eliezer.
1Cr 23:16 Entre los descendientes de Gersón estaba Sebuel, el jefe de familia.
1Cr 23:17 Eliezer sólo tuvo un hijo, Rehabías, el jefe de familia. Rehabías tuvo muchos descendientes.
1Cr 23:18 Entre los descendientes de Izhar estaba Selomit, el jefe de familia.
1Cr 23:19 Entre los descendientes de Hebrón estaban Jerías (el jefe de familia), Amarías (el segundo), Jahaziel (el tercero) y Jecamán (el cuarto).
1Cr 23:20 Entre los descendientes de Uziel estaban Micaía (el jefe de familia) e Isías (el segundo).
1Cr 23:21 Entre los descendientes de Merari estaban Mahli y Musi. Los hijos de Mahli fueron Eleazar y Cis.
1Cr 23:22 Eleazar murió sin tener hijos, solamente tuvo hijas. Sus hijas se casaron con sus primos, los hijos de Cis.
1Cr 23:23 Tres de los descendientes de Musi fueron Mahli, Eder y Jerimot.
1Cr 23:24 Estos fueron los descendientes de Leví por clanes, los jefes de los grupos de familia, registrados cuidadosamente por nombre. Cada uno debía tener veinte años o más para tener el derecho de servir en la casa del SEÑOR.
1Cr 23:25 Pues David dijo: «El SEÑOR, Dios de Israel, nos ha dado paz, y él vivirá siempre en Jerusalén.
1Cr 23:26 Ahora los levitas no tendrán que transportar el tabernáculo* y su mobiliario de un lugar a otro».
1Cr 23:27 De acuerdo con las últimas instrucciones de David, todos los levitas de veinte años o más fueron registrados para servir.
1Cr 23:28 El trabajo de los levitas consistía en ayudar a los sacerdotes, los descendientes de Aarón, mientras servían en la casa del SEÑOR. También se ocupaban de cuidar los atrios y los cuartos laterales, ayudaban en las ceremonias de purificación y servían de muchas otras maneras en la casa de Dios.
1Cr 23:29 Estaban a cargo del pan sagrado que se colocaba sobre la mesa, de la harina selecta para las ofrendas de grano, de las obleas preparadas sin levadura, de los panes cocidos en aceite de oliva y de los demás panes. También eran responsables de verificar todas las pesas y medidas.
1Cr 23:30 Además, cada mañana y cada tarde se presentaban delante del SEÑOR para entonarle canciones de agradecimiento y alabanza.
1Cr 23:31 Ayudaban con las ofrendas quemadas que se presentaban al SEÑOR cada día de descanso, en las celebraciones de luna nueva y en los demás festivales establecidos. Un número requerido de levitas servía en la presencia del SEÑOR siempre, siguiendo los procedimientos que se les había indicado.
1Cr 23:32 Por lo tanto, bajo la supervisión de los sacerdotes, los levitas vigilaban el tabernáculo y el templo,* y llevaban a cabo con fidelidad sus responsabilidades de servicio en la casa del SEÑOR.
1Cr 24:1 Los descendientes de Aarón, los sacerdotes, fueron organizados en grupos para el servicio. Los hijos de Aarón fueron: Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar;
1Cr 24:2 pero Nadab y Abiú murieron antes que su padre y no tuvieron hijos. De modo que sólo Eleazar e Itamar quedaron para seguir adelante con el sacerdocio.
1Cr 24:3 Con ayuda de Sadoc, quien era un descendiente de Eleazar, y de Ahimelec, quien era un descendiente de Itamar, David dividió a los descendientes de Aarón en grupos, de acuerdo a sus diferentes responsabilidades.
1Cr 24:4 Los descendientes de Eleazar se dividieron en dieciséis grupos y los de Itamar en ocho porque había más jefes de familia entre los descendientes de Eleazar.
1Cr 24:5 Todas las tareas se asignaban a los diversos grupos mediante un sorteo sagrado, para no mostrar ninguna preferencia, ya que había muchos funcionarios capacitados que servían a Dios en el santuario entre los descendientes de Eleazar y los de Itamar.
1Cr 24:6 Semaías, hijo de Natanael, un levita, actuó como secretario y anotó los nombres y las responsabilidades en la presencia del rey, de los oficiales, del sacerdote Sadoc, de Ahimelec —hijo de Abiatar—, y de los jefes de familia de los sacerdotes y de los levitas. Los descendientes de Eleazar y de Itamar se turnaban para echar suertes.
1Cr 24:7 La primera suerte le tocó a Joiarib; la segunda, a Jedaías;
1Cr 24:8 la tercera, a Harim; la cuarta, a Seorim;
1Cr 24:9 la quinta, a Malquías; la sexta, a Mijamín;
1Cr 24:10 la séptima, a Cos; la octava, a Abías;
1Cr 24:11 la novena, a Jesúa; la décima, a Secanías;
1Cr 24:12 la undécima, a Eliasib; la duodécima, a Jaquim;
1Cr 24:13 la decimotercera, a Hupa; la decimocuarta, a Jesebeab;
1Cr 24:14 la decimoquinta, a Bilga; la decimosexta, a Imer;
1Cr 24:15 la decimoséptima, a Hezir; la decimoctava, a Afisés;
1Cr 24:16 la decimonovena, a Petaías; la vigésima, a Hezequiel;
1Cr 24:17 la vigésima primera, a Jaquín; la vigésima segunda, a Gamul;
1Cr 24:18 la vigésima tercera, a Delaía; la vigésima cuarta, a Maazías.
1Cr 24:19 En la casa del SEÑOR cada grupo cumplía con las responsabilidades asignadas, de acuerdo con los procedimientos establecidos por su antepasado Aarón en obediencia a los mandatos del SEÑOR, Dios de Israel.
1Cr 24:20 Estos fueron los otros jefes de familias descendientes de Leví: De los descendientes de Amram el jefe fue Sebuel.* De los descendientes de Sebuel el jefe fue Jehedías.
1Cr 24:21 De los descendientes de Rehabías el jefe fue Isías.
1Cr 24:22 De los descendientes de Izhar el jefe fue Selomit.* De los descendientes de Selomit el jefe fue Jahat.
1Cr 24:23 De los descendientes de Hebrón, Jerías fue el jefe;* Amarías fue el segundo; Jahaziel, el tercero y Jecamán, el cuarto.
1Cr 24:24 De los descendientes de Uziel el jefe fue Micaía. De los descendientes de Micaía el jefe fue Samir,
1Cr 24:25 junto con Isías, el hermano de Micaía. De los descendientes de Isías el jefe fue Zacarías.
1Cr 24:26 De los descendientes de Merari los jefes fueron Mahli y Musi. De los descendientes de Jaazías el jefe fue Beno.
1Cr 24:27 De los descendientes de Merari, por Jaazías, los líderes fueron Beno, Soham, Zacur e Ibri.
1Cr 24:28 De los descendientes de Mahli el jefe fue Eleazar, aunque no tuvo hijos.
1Cr 24:29 De los descendientes de Cis, el jefe fue Jerameel.
1Cr 24:30 De los descendientes de Musi, los jefes fueron Mahli, Eder y Jerimot. Esos fueron los descendientes de Leví según sus diversas familias.
1Cr 24:31 Al igual que a los descendientes de Aarón, se les asignaron responsabilidades por medio de sorteo sagrado sin tomar en cuenta la edad o el nivel. Se echaron las suertes en la presencia del rey David, de Sadoc, de Ahimelec y de los jefes de familia de los sacerdotes y de los levitas.
1Cr 25:1 David y los comandantes del ejército designaron hombres de las familias de Asaf, de Hemán y de Jedutún para proclamar los mensajes de Dios acompañados de liras, arpas y címbalos. La siguiente es una lista de sus nombres y sus responsabilidades:
1Cr 25:2 De los hijos de Asaf estaban Zacur, José, Netanías y Asarela. Ellos trabajaban bajo la dirección de su padre, Asaf, quien proclamaba los mensajes de Dios por orden del rey.
1Cr 25:3 De los hijos de Jedutún estaban Gedalías, Zeri, Jesaías, Simei,* Hasabías y Matatías, seis en total. Ellos trabajaban bajo la dirección de su padre, Jedutún, quien proclamaba los mensajes de Dios al son de la lira dando gracias y alabando al SEÑOR.
1Cr 25:4 De los hijos de Hemán estaban Buquías, Matanías, Uziel, Subael,* Jerimot, Hananías, Hananí, Eliata, Gidalti, Romanti-ezer, Josbecasa, Maloti, Hotir y Mahaziot.
1Cr 25:5 Todos estos fueron hijos de Hemán, el vidente del rey, pues Dios lo había honrado con catorce hijos y tres hijas.
1Cr 25:6 Todos estos hombres estaban bajo la dirección de su padre mientras tocaban música en la casa del SEÑOR. Entre sus responsabilidades estaba tocar címbalos, arpas y liras en la casa de Dios. Asaf, Jedutún y Hemán dependían directamente del rey.
1Cr 25:7 Todos ellos junto con sus familias estaban capacitados para tocar música delante del SEÑOR, y todos —doscientos ochenta y ocho en total— eran músicos por excelencia.
1Cr 25:8 Los músicos se designaban para los turnos de servicio mediante el sorteo sagrado sin tomar en cuenta si eran jóvenes o ancianos, maestros o discípulos.
1Cr 25:9 La primera suerte le tocó a José, del clan de Asaf y a doce de sus hijos y parientes;* la segunda, a Gedalías y a doce de sus hijos y parientes;
1Cr 25:10 la tercera, a Zacur y a doce de sus hijos y parientes;
1Cr 25:11 la cuarta, a Zeri* junto a doce de sus hijos y parientes;
1Cr 25:12 la quinta, a Netanías y a doce de sus hijos y parientes;
1Cr 25:13 la sexta, a Buquías y a doce de sus hijos y parientes;
1Cr 25:14 la séptima, a Asarela* y a doce de sus hijos y parientes;
1Cr 25:15 la octava, a Jesahías y a doce de sus hijos y parientes;
1Cr 25:16 la novena, a Matanías y a doce de sus hijos y parientes;
1Cr 25:17 la décima, a Simei y a doce de sus hijos y parientes;
1Cr 25:18 la undécima, a Uziel* y a doce de sus hijos y parientes;
1Cr 25:19 la duodécima, a Hasabías y a doce de sus hijos y parientes;
1Cr 25:20 la decimotercera, a Subael y a doce de sus hijos y parientes;
1Cr 25:21 la decimocuarta, a Matatías y a doce de sus hijos y parientes;
1Cr 25:22 la decimoquinta, a Jerimot* y a doce de sus hijos y parientes;
1Cr 25:23 la decimosexta, a Hananías y a doce de sus hijos y parientes;
1Cr 25:24 la decimoséptima, a Josbecasa y a doce de sus hijos y parientes;
1Cr 25:25 la decimoctava, a Hananí y a doce de sus hijos y parientes;
1Cr 25:26 la decimonovena, a Maloti y a doce de sus hijos y parientes;
1Cr 25:27 la vigésima, a Eliata y a doce de sus hijos y parientes;
1Cr 25:28 la vigésima primera, a Hotir y a doce de sus hijos y parientes;
1Cr 25:29 la vigésima segunda, a Gidalti y a doce de sus hijos y parientes;
1Cr 25:30 la vigésima tercera, a Mahaziot y a doce de sus hijos y parientes;
1Cr 25:31 la vigésima cuarta, a Romanti-ezer y a doce de sus hijos y parientes.

domingo, 9 de julio de 2017

LECTURA BÍBLICA 9 DE JULIO

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    9:15-27

Luc 9:15 Entonces todos se sentaron.
Luc 9:16 Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados, miró hacia el cielo y los bendijo. Luego, a medida que partía los panes en trozos, se los daba a sus discípulos junto con los pescados para que los distribuyeran entre la gente.
Luc 9:17 Todos comieron cuanto quisieron, y después los discípulos juntaron doce canastas con lo que sobró.
Luc 9:18 Cierto día, Jesús se alejó de las multitudes para orar a solas. Sólo estaban con él sus discípulos, y les preguntó: —¿Quién dice la gente que soy?
Luc 9:19 —Bueno —contestaron—, algunos dicen Juan el Bautista, otros dicen Elías, y otros dicen que eres uno de los otros antiguos profetas, que volvió de la muerte.
Luc 9:20 Entonces les preguntó: —Y ustedes, ¿quién dicen que soy? Pedro contestó: —¡Tú eres el Mesías* enviado por Dios!
Luc 9:21 Jesús les advirtió a sus discípulos que no dijeran a nadie quién era él.
Luc 9:22 —El Hijo del Hombre* tendrá que sufrir muchas cosas terribles —les dijo —. Será rechazado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los maestros de la ley religiosa. Lo matarán pero al tercer día resucitará.
Luc 9:23 Entonces dijo a la multitud: «Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su manera egoísta de vivir, tomar su cruz cada día y seguirme.
Luc 9:24 Si tratas de aferrarte a la vida, la perderás, pero, si entregas tu vida por mi causa, la salvarás.
Luc 9:25 ¿Y qué beneficio obtienes si ganas el mundo entero, pero te pierdes o destruyes a ti mismo?
Luc 9:26 Si alguien se avergüenza de mí y de mi mensaje, el Hijo del Hombre se avergonzará de esa persona cuando regrese en su gloria y en la gloria del Padre y de los santos ángeles.
Luc 9:27 Les digo la verdad, algunos de los que están aquí ahora no morirán sin antes ver el reino de Dios».




COLOSENSES 4:10-18

Col 4:10 Aristarco, quien está en la cárcel conmigo, les manda saludos; y también los saluda Marcos, el primo de Bernabé. Tal como ya se les indicó, si Marcos pasa por allí, hagan que se sienta bienvenido.
Col 4:11 Jesús (al que llamamos Justo) también envía saludos. Ellos son los únicos creyentes judíos entre mis colaboradores; trabajan aquí conmigo para el reino de Dios. ¡Y qué consuelo han sido para mí!
Col 4:12 Les manda saludos Epafras, un miembro de la misma comunidad de fe que ustedes y siervo de Cristo Jesús. Siempre ora con fervor por ustedes y le pide a Dios que los fortalezca y perfeccione, y les dé la plena confianza de que están cumpliendo toda la voluntad de Dios.
Col 4:13 Puedo asegurarles que él ora intensamente por ustedes y también por los creyentes en Laodicea y Hierápolis.
Col 4:14 Les manda saludos Lucas, el médico amado, y también Demas.
Col 4:15 Les ruego que saluden de mi parte a nuestros hermanos en Laodicea, y también a Ninfas y a la iglesia que se reúne en su casa.
Col 4:16 Una vez que hayan leído esta carta, pásenla a la iglesia en Laodicea para que ellos también puedan leerla. Y ustedes deberían leer la carta que les escribí a ellos.
Col 4:17 Además, díganle a Arquipo: «Asegúrate de llevar a cabo el ministerio que el Señor te dio».
Col 4:18 FIRMO MI PROPIO SALUDO DE PUÑO Y LETRA: PABLO. Recuerden que estoy en cadenas. Que la gracia de Dios sea con ustedes.



SALMO 133-134

Sal 133:1
Cántico para los peregrinos que suben a Jerusalén. Salmo de David.
¡Qué maravilloso y agradable es cuando los hermanos conviven en armonía!
Sal 133:2 Pues la armonía es tan preciosa como el aceite de la unción que se derramó sobre la cabeza de Aarón, que corrió por su barba hasta llegar al borde de su túnica.
Sal 133:3 La armonía es tan refrescante como el rocío del monte Hermón que cae sobre las montañas de Sión. Y allí el SEÑOR ha pronunciado su bendición, incluso la vida eterna.

Sal 134:1
Cántico para los peregrinos que suben a Jerusalén.
Alaben al SEÑOR, todos ustedes, siervos del SEÑOR, que sirven de noche en la casa del SEÑOR.
Sal 134:2 Levanten manos santas en oración, y alaben al SEÑOR.
Sal 134:3 Que el SEÑOR, quien hizo el cielo y la tierra te bendiga desde Jerusalén.*



LECTURA PARA LA NOCHE

1 CRÓNICAS    20-22

1Cr 20:1 En la primavera,* cuando los reyes suelen salir a la guerra, Joab dirigió al ejército en una serie de ataques exitosos contra la tierra de los amonitas. Durante esas operaciones sitió la ciudad de Rabá, la atacó y la destruyó. Sin embargo, David se quedó en Jerusalén.
1Cr 20:2 Cuando David llegó a Rabá quitó la corona de la cabeza del rey* y la colocaron sobre la de él. La corona estaba hecha de oro con gemas incrustadas y David descubrió que pesaba treinta y cuatro kilos.* Además, David se llevó un enorme botín de la ciudad.
1Cr 20:3 También hizo esclavos a los habitantes de Rabá y los forzó a trabajar con sierras, picos y hachas de hierro.* Así trató David a la gente de todas las ciudades amonitas. Luego David regresó a Jerusalén con todo el ejército.
1Cr 20:4 Después de esto se desató la guerra contra los filisteos de Gezer. Mientras peleaban, Sibecai de Husa mató a Saf,* un descendiente de los gigantes,* y así fueron sometidos los filisteos.
1Cr 20:5 Durante otra batalla contra los filisteos, Elhanán, hijo de Jair, mató a Lahmi, el hermano de Goliat de Gat. ¡El asta de la lanza de Lahmi era tan gruesa como un rodillo de telar!
1Cr 20:6 En otra batalla contra los filisteos en Gat, se enfrentaron con un hombre enorme que tenía seis dedos en cada mano y seis en cada pie, veinticuatro dedos en total, que era también descendiente de los gigantes.
1Cr 20:7 Pero cuando desafió a los israelitas y se mofó de ellos, lo mató Jonatán, hijo de Simea, hermano de David.
1Cr 20:8 Estos filisteos eran descendientes de los gigantes de Gat, pero David y sus guerreros los mataron.
1Cr 21:1 Satanás se levantó contra Israel y provocó que David hiciera un censo del pueblo de Israel.
1Cr 21:2 De modo que David les dijo a Joab y a los comandantes del ejército: —Hagan un censo de todo el pueblo de Israel, desde Beerseba en el sur hasta Dan en el norte, y tráiganme un informe para que yo sepa cuántos son.
1Cr 21:3 Pero Joab respondió: —¡Que el SEÑOR multiplique el número de su pueblo cien veces! Pero ¿por qué, mi señor el rey, quiere usted hacer tal cosa? ¿Acaso no son todos servidores suyos? ¿Por qué hará que Israel caiga en pecado?
1Cr 21:4 Sin embargo, el rey insistió en que levantaran el censo, así que Joab viajó por todo Israel para contar al pueblo. Luego regresó a Jerusalén
1Cr 21:5 y le informó a David el número de personas. Había en todo Israel un millón cien mil guerreros que podían manejar una espada, y cuatrocientos setenta mil en Judá;
1Cr 21:6 pero Joab no incluyó a las tribus de Leví y Benjamín en el censo, porque estaba muy afligido por lo que el rey le había ordenado hacer.
1Cr 21:7 Dios se disgustó mucho por el censo y castigó a Israel por haberlo levantado.
1Cr 21:8 Entonces David le dijo a Dios: «He pecado grandemente al haber hecho el censo. Te ruego que perdones mi culpa por haber cometido esta tontería».
1Cr 21:9 Entonces el SEÑOR le habló a Gad, el vidente de David, y le dio este mensaje:
1Cr 21:10 «Ve y dile a David: “Esto dice el SEÑOR: ‘Te doy tres opciones; escoge uno de estos castigos, y yo te lo impondré’ ”».
1Cr 21:11 De modo que Gad fue a ver a David y le dijo: —Estas son las opciones que el SEÑOR te da:
1Cr 21:12 puedes elegir entre tres años de hambre, tres meses de destrucción a espada de tus enemigos o tres días de una terrible plaga durante la cual el ángel del SEÑOR traerá devastación por toda la tierra de Israel. Decide y dime qué respuesta debo darle al SEÑOR, quien me envió.
1Cr 21:13 —¡Estoy en una situación desesperada! —le respondió David a Gad—. Mejor que caiga yo en las manos del SEÑOR, porque su misericordia es muy grande, y que no caiga yo en manos humanas.
1Cr 21:14 Por lo tanto, el SEÑOR mandó una plaga sobre Israel, y como consecuencia murieron setenta mil personas.
1Cr 21:15 Además Dios envió un ángel para destruir a Jerusalén. Sin embargo, en el momento que el ángel se disponía a destruirla, el SEÑOR desistió y le dijo al ángel de la muerte: «¡Detente! ¡Ya es suficiente!». En ese momento el ángel del SEÑOR estaba de pie junto al campo de trillar de Arauna* el jebuseo.
1Cr 21:16 David levantó la vista y vio que el ángel del SEÑOR estaba entre el cielo y la tierra con su espada desenvainada, extendida sobre Jerusalén. Entonces David y los líderes de Israel se pusieron tela áspera en señal de su profunda angustia y cayeron rostro en tierra.
1Cr 21:17 David le dijo a Dios: «¡Soy yo quien pidió el censo! ¡Soy yo el que pecó e hizo el mal! Pero estas personas son tan inocentes como ovejas, ¿qué han hecho? Oh, SEÑOR mi Dios, que tu enojo caiga sobre mí y mi familia, pero no destruyas a tu pueblo».
1Cr 21:18 Entonces el ángel del SEÑOR le dijo a Gad que diera instrucciones a David para que subiera y edificara un altar al SEÑOR en el campo de trillar de Arauna, el jebuseo.
1Cr 21:19 Así que David subió para hacer lo que el SEÑOR le había ordenado por medio de Gad.
1Cr 21:20 Mientras Arauna trillaba el trigo, miró hacia atrás y vio al ángel. Los cuatro hijos de Arauna, que estaban con él, huyeron y se escondieron.
1Cr 21:21 Cuando Arauna vio que se acercaba David, salió del campo de trillar y se inclinó ante David rostro en tierra.
1Cr 21:22 David le dijo a Arauna: —Permíteme comprarte este campo de trillar por el precio total. Así podré edificar allí un altar al SEÑOR, para que detenga la plaga.
1Cr 21:23 —Tómela, mi Señor el rey, y úsela como usted quiera —le respondió Arauna a David—. Yo le daré los bueyes para las ofrendas quemadas y los tablones de trillar como leña para hacer un fuego sobre el altar, y también le daré el trigo para la ofrenda de cereales. Se lo daré todo.
1Cr 21:24 Pero el rey David le respondió a Arauna: —No, sino que insisto en comprarla por el precio total. No tomaré lo que es tuyo para dárselo al SEÑOR. ¡No presentaré ofrendas quemadas que no me hayan costado nada!
1Cr 21:25 Así que David le dio a Arauna seiscientas piezas de oro* en pago por el campo de trillar.
1Cr 21:26 Allí David edificó un altar al SEÑOR y sacrificó ofrendas quemadas y ofrendas de paz. Cuando David oró, el SEÑOR le contestó enviando fuego desde el cielo para quemar la ofrenda sobre el altar.
1Cr 21:27 Luego el SEÑOR le habló al ángel, quien envainó la espada.
1Cr 21:28 Cuando David vio que el SEÑOR había contestado su oración ofreció sacrificios allí, en el campo de trillar de Arauna.
1Cr 21:29 En ese tiempo el tabernáculo* del SEÑOR y el altar de las ofrendas quemadas que Moisés había hecho en el desierto estaban situados en el lugar de culto en Gabaón;
1Cr 21:30 pero David no pudo ir allí para consultar a Dios porque quedó aterrado a causa de la espada desenvainada del ángel del SEÑOR.
1Cr 22:1 Luego David dijo: «¡Este será el sitio del templo del SEÑOR Dios y el lugar del altar para las ofrendas quemadas de Israel!».
1Cr 22:2 De modo que David dio órdenes para reunir a los extranjeros que vivían en Israel, y les encargó la tarea de preparar piedras talladas para construir el templo de Dios.
1Cr 22:3 David proporcionó grandes cantidades de hierro para los clavos que se necesitaría para las puertas de las entradas y los herrajes, y dio tanto bronce que no se podía pesar.
1Cr 22:4 También proveyó innumerables troncos de cedro, porque los hombres de Tiro y de Sidón habían llevado grandes cantidades de cedro a David.
1Cr 22:5 David dijo: «Mi hijo Salomón es aún joven y sin experiencia. Ya que el templo que se edificará para el SEÑOR debe ser una estructura magnífica, gloriosa y reconocida en el mundo entero, comenzaré a hacer los preparativos desde ahora». Así que antes de morir, David reunió una enorme cantidad de materiales de construcción.
1Cr 22:6 Luego David mandó llamar a su hijo Salomón y le dio instrucciones para que edificara un templo para el SEÑOR, Dios de Israel.
1Cr 22:7 «Hijo mío, yo quería edificar un templo para honrar el nombre del SEÑOR mi Dios —le dijo David—,
1Cr 22:8 pero el SEÑOR me dijo: “Tú has matado a muchos hombres en las batallas que has peleado. Puesto que has derramado tanta sangre ante mis ojos, no serás tú el que edifique un templo para honrar mi nombre;
1Cr 22:9 pero tendrás un hijo que será un hombre de paz. Le daré paz con sus enemigos de todas las tierras vecinas. Su nombre será Salomón* y, durante su reinado, yo le daré a Israel paz y tranquilidad.
1Cr 22:10 Es él quien edificará el templo para honrar mi nombre. Él será mi hijo, y yo seré su padre. Además, afirmaré el trono de su reino sobre Israel para siempre”.
1Cr 22:11 »Ahora, hijo mío, que el SEÑOR esté contigo y te dé éxito al seguir sus instrucciones en la edificación del templo del SEÑOR tu Dios.
1Cr 22:12 Que el SEÑOR te dé sabiduría y entendimiento, para que obedezcas la ley del SEÑOR tu Dios mientras gobiernes a Israel.
1Cr 22:13 Pues tendrás éxito si obedeces cuidadosamente los decretos y las ordenanzas que el SEÑOR le dio a Israel por medio de Moisés. ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes!
1Cr 22:14 »He trabajado mucho para proveer los materiales para construir el templo del SEÑOR. Hay tres millones cuatrocientos mil kilos de oro, treinta y cuatro millones de kilos de plata,* y tanto hierro y bronce que es imposible pesarlos. También he reunido madera y piedras para las paredes, aunque tal vez necesites agregar más.
1Cr 22:15 Cuentas con un buen número de hábiles carpinteros, canteros y artesanos de toda clase.
1Cr 22:16 Además, cuentas con expertos en orfebrería y platería, y trabajadores del bronce y del hierro. ¡Ahora, manos a la obra y que el SEÑOR esté contigo!».
1Cr 22:17 Después David ordenó a todos los líderes de Israel que ayudaran a Salomón en este proyecto.
1Cr 22:18 «El SEÑOR su Dios está con ustedes —les declaró—, y les ha dado paz con las naciones vecinas. Él me las entregó, y ahora están sometidas al SEÑOR y a su pueblo.
1Cr 22:19 Busquen al SEÑOR su Dios con todo el corazón y con toda el alma. Edifiquen el santuario del SEÑOR Dios, para que puedan traer el arca del pacto del SEÑOR y los utensilios sagrados de Dios al templo edificado para honrar el nombre del SEÑOR».

sábado, 8 de julio de 2017

LECTURA BÍBLICA 8 DE JULIO

LECTURA PARA LA MAÑANA

LUCAS    9:1-14

Luc 9:1 Cierto día, Jesús reunió a sus doce discípulos* y les dio poder y autoridad para expulsar a todos los demonios y sanar todas las enfermedades.
Luc 9:2 Luego los envió para que anunciaran a todos acerca del reino de Dios y sanaran a los enfermos.
Luc 9:3 Les dio las siguientes instrucciones: «No lleven nada para el viaje, ni bastón, ni bolso de viaje, ni comida, ni dinero,* ni siquiera una muda de ropa.
Luc 9:4 Por todo lugar que vayan, quédense en la misma casa hasta salir de la ciudad.
Luc 9:5 Y, si en algún pueblo se niegan a recibirlos, sacúdanse el polvo de los pies al salir para mostrar que abandonan a esas personas a su suerte».
Luc 9:6 Entonces ellos comenzaron su recorrido por las aldeas para predicar la Buena Noticia y sanar a los enfermos.
Luc 9:7 Cuando Herodes Antipas, el gobernante de Galilea,* oyó hablar de todo lo que Jesús hacía, quedó perplejo. Algunos decían que Juan el Bautista había resucitado de los muertos.
Luc 9:8 Otros pensaban que Jesús era Elías o algún otro profeta, levantado de los muertos.
Luc 9:9 «Decapité a Juan —decía Herodes—, así que, ¿quién es este hombre de quien oigo tantas historias?». Y siguió tratando de ver a Jesús.
Luc 9:10 Cuando los apóstoles regresaron, le contaron a Jesús todo lo que habían hecho. Luego él se retiró con ellos sin llamar la atención hacia la ciudad de Betsaida.
Luc 9:11 Pero las multitudes descubrieron adónde iba y lo siguieron. Jesús los recibió y les enseñó acerca del reino de Dios y sanó a los que estaban enfermos.
Luc 9:12 Al atardecer, los doce discípulos se le acercaron y le dijeron: —Despide a las multitudes para que puedan conseguir comida y encontrar alojamiento para la noche en las aldeas y granjas cercanas. En este lugar alejado no hay nada para comer.
Luc 9:13 Jesús les dijo: —Denles ustedes de comer. —Pero lo único que tenemos son cinco panes y dos pescados —le respondieron —. ¿O esperas que vayamos y compremos suficiente comida para toda esta gente?
Luc 9:14 Pues había alrededor de cinco mil hombres allí. Jesús les respondió: —Díganles que se sienten en grupos de unos cincuenta cada uno.




COLOSENSES 4:1-9

Col 4:1 Amos, sean justos e imparciales con sus esclavos. Recuerden que ustedes también tienen un Amo en el cielo.
Col 4:2 Dedíquense a la oración con una mente alerta y un corazón agradecido.
Col 4:3 Oren también por nosotros, para que Dios nos dé muchas oportunidades para hablar de su misterioso plan acerca de Cristo. Por eso estoy aquí en cadenas.
Col 4:4 Oren para que pueda proclamar ese mensaje con la claridad que debo hacerlo.
Col 4:5 Vivan sabiamente entre los que no creen en Cristo y aprovechen al máximo cada oportunidad.
Col 4:6 Que sus conversaciones sean cordiales y agradables,* a fin de que ustedes tengan la respuesta adecuada para cada persona.
Col 4:7 Tíquico les contará con detalles cómo me va. Él es un amado hermano y un fiel colaborador que sirve conmigo en la obra del Señor.
Col 4:8 Precisamente lo envié para que les cuente cómo estamos y los anime.
Col 4:9 También les envío a Onésimo, un fiel y amado hermano, quien es uno de ustedes. Él y Tíquico les contarán todo lo que sucede aquí.



SALMO 132

Sal 132:1
Cántico de los peregrinos que suben a Jerusalén.
SEÑOR, acuérdate de David y de todo lo que sufrió.
Sal 132:2 Le hizo una promesa solemne al SEÑOR; le juró al Poderoso de Israel:*
Sal 132:3 «No iré a mi hogar ni me permitiré descansar;
Sal 132:4 no dejaré que mis ojos duerman ni cerraré los párpados adormecidos
Sal 132:5 hasta que encuentre un lugar donde construir una casa para el SEÑOR, un santuario para el Poderoso de Israel».
Sal 132:6 Oímos que el arca estaba en Efrata; luego la encontramos en los campos distantes de Jaar.
Sal 132:7 Vayamos al santuario del SEÑOR; adoremos al pie de su trono.
Sal 132:8 Levántate, oh SEÑOR, y entra en tu lugar de descanso, junto con el arca, símbolo de tu poder.
Sal 132:9 Que tus sacerdotes se vistan de santidad; que tus leales servidores canten de alegría.
Sal 132:10 Por amor a tu siervo David, no rechaces al rey que has ungido.
Sal 132:11 El SEÑOR le hizo un juramento a David con una promesa que nunca retirará: «Pondré a uno de tus descendientes en tu trono.
Sal 132:12 Si tus descendientes obedecen las condiciones de mi pacto y las leyes que les enseño, entonces tu linaje real continuará por siempre y para siempre».
Sal 132:13 Pues el SEÑOR ha escogido a Jerusalén;* ha querido que sea su hogar.
Sal 132:14 «Este es mi lugar de descanso para siempre —dijo —; viviré aquí porque este es el hogar que he deseado.
Sal 132:15 Bendeciré a esta ciudad y la haré próspera; saciaré a sus pobres con alimento.
Sal 132:16 Vestiré a sus sacerdotes con santidad; sus fieles servidores cantarán de alegría.
Sal 132:17 Aquí aumentaré el poder de David; mi ungido será una luz para mi pueblo.
Sal 132:18 Vestiré de vergüenza a sus enemigos, pero él será un rey glorioso».



LECTURA PARA LA NOCHE

1 CRÓNICAS    17-19

1Cr 17:1 Una vez instalado en su palacio, David mandó llamar al profeta Natán. —Mira —le dijo David—, yo vivo en un hermoso palacio de cedro,* ¡mientras que el arca del pacto del SEÑOR está allá afuera debajo de una carpa!
1Cr 17:2 Natán le respondió a David: —Haz todo lo que tienes pensado porque Dios está contigo.
1Cr 17:3 Pero esa misma noche Dios le dijo a Natán:
1Cr 17:4 «Ve y dile a mi siervo David: “Esto ha declarado el SEÑOR: no serás tú el que construya una casa en la que yo viva.
1Cr 17:5 Nunca he vivido en una casa, desde el día en que saqué a los israelitas de Egipto hasta el día de hoy, sino que mi hogar ha sido una carpa, trasladada de un lugar a otro en un tabernáculo.
1Cr 17:6 Sin embargo, no importa dónde haya ido con los israelitas, ni una sola vez me quejé ante los líderes* de Israel, los pastores de mi pueblo. Nunca les pregunté: ‘¿Por qué no me han construido una hermosa casa de cedro?’ ”.
1Cr 17:7 »Ahora ve y dile a mi siervo David: “Esto ha declarado el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales: te saqué de cuidar ovejas en los pastos y te elegí para que fueras el líder de mi pueblo Israel.
1Cr 17:8 He estado contigo dondequiera que has ido y destruí a todos tus enemigos frente a tus propios ojos. ¡Ahora haré que tu nombre sea tan famoso como el de los grandes que han vivido en la tierra!
1Cr 17:9 Le daré una patria a mi pueblo Israel y lo estableceré en un lugar seguro donde nunca será molestado. Las naciones malvadas no lo oprimirán como lo hicieron en el pasado,
1Cr 17:10 cuando designé jueces para que gobernaran a mi pueblo Israel; y derrotaré a todos tus enemigos. »”Además, yo declaro que el SEÑOR construirá una casa para ti, ¡una dinastía de reyes!
1Cr 17:11 Pues cuando mueras y te reúnas con tus antepasados, levantaré a uno de tus descendientes, a uno de tus hijos, y fortaleceré su reino.
1Cr 17:12 Él es quien edificará una casa —un templo— para mí, y afirmaré su trono para siempre.
1Cr 17:13 Yo seré su padre, y él será mi hijo. Nunca le retiraré mi favor, como lo retiré de quien reinó antes de ti.
1Cr 17:14 Lo confirmaré como rey sobre mi casa y sobre mi reino para siempre, y su trono estará seguro para siempre”».
1Cr 17:15 Entonces Natán regresó a donde estaba David y repitió todo lo que el SEÑOR le había dicho en la visión.
1Cr 17:16 Entonces el rey David entró y se sentó delante del SEÑOR y oró: «¿Quién soy yo, oh SEÑOR Dios, y qué es mi familia para que me hayas traído hasta aquí?
1Cr 17:17 Y ahora, oh Dios, sumado a todo lo demás, ¡hablas de darle a tu siervo una dinastía duradera! Hablas como si yo fuera una persona muy importante,* oh SEÑOR Dios.
1Cr 17:18 »¿Qué más puedo decirte acerca de la forma en que me has honrado? Tú sabes cómo es realmente tu siervo.
1Cr 17:19 SEÑOR, por amor a tu siervo y según tu voluntad, hiciste todas estas grandes cosas y las diste a conocer.
1Cr 17:20 »Oh SEÑOR, no hay nadie como tú. ¡Ni siquiera hemos oído de otro Dios como tú!
1Cr 17:21 ¿Qué otra nación sobre la tierra es como tu pueblo Israel? ¿Qué otra nación, oh Dios, has redimido de la esclavitud para que sea tu pueblo? Te hiciste un gran nombre cuando redimiste a tu pueblo de Egipto. Realizaste imponentes milagros y expulsaste a las naciones que le impidieron el paso.
1Cr 17:22 Elegiste a Israel para ser tu pueblo para siempre y tú, oh SEÑOR, llegaste a ser su Dios.
1Cr 17:23 »Y ahora, oh SEÑOR, yo soy tu siervo; haz lo que prometiste respecto a mí y a mi familia. Que sea una promesa que dure para siempre.
1Cr 17:24 Que tu nombre sea afirmado y honrado para siempre, de modo que todos digan: “¡El SEÑOR de los Ejércitos Celestiales es Dios de Israel!”. Que la casa de tu siervo David permanezca delante de ti para siempre.
1Cr 17:25 »Oh Dios mío, me he atrevido a elevarte mi oración porque has revelado a tu siervo que construirás una casa para él, ¡una dinastía de reyes!
1Cr 17:26 Pues tú eres Dios, oh SEÑOR, y le has prometido estas cosas buenas a tu siervo.
1Cr 17:27 Ahora te ha complacido bendecir la casa de tu siervo para que permanezca para siempre delante de ti. ¡Pues cuando tú concedes una bendición, oh SEÑOR, es una bendición eterna!».
1Cr 18:1 Después David derrotó y sometió a los filisteos al conquistar Gat y las ciudades vecinas.
1Cr 18:2 David también conquistó la tierra de Moab, y los moabitas, a quienes se les perdonó la vida, se convirtieron en súbditos de David y tuvieron que pagarle tributo.
1Cr 18:3 David también destruyó las fuerzas de Hadad-ezer, rey de Soba, hasta Hamat,* cuando Hadad-ezer marchó para fortalecer su control a lo largo del río Éufrates.
1Cr 18:4 David capturó mil carros de guerra, siete mil conductores de carros y veinte mil soldados de infantería. Les lisió los caballos de tiro, excepto los necesarios para cien carros de guerra.
1Cr 18:5 Cuando los arameos de Damasco llegaron para ayudar al rey Hadad-ezer, David mató a veintidós mil de ellos.
1Cr 18:6 Luego puso varias guarniciones militares* en Damasco, la capital aramea, y los arameos se convirtieron en súbditos de David y le pagaban tributo. Así que el SEÑOR le daba la victoria a David dondequiera que iba.
1Cr 18:7 David llevó a Jerusalén los escudos de oro de los oficiales de Hadad-ezer,
1Cr 18:8 junto con una gran cantidad de bronce de las ciudades de Tebah* y de Cun, que pertenecían a Hadad-ezer. Tiempo después Salomón fundió el bronce y moldeó un enorme tazón de bronce llamado el Mar, además de las columnas y los diversos objetos de bronce usados en el templo.
1Cr 18:9 Cuando Toi,* rey de Hamat, se enteró de que David había destruido a todo el ejército de Hadad-ezer, rey de Soba,
1Cr 18:10 envió a su hijo Joram* para felicitar al rey David por su exitosa campaña. Hadad-ezer y Toi habían sido enemigos y con frecuencia estaban en guerra. Joram le obsequió a David muchos regalos de oro, de plata y de bronce.
1Cr 18:11 El rey David dedicó todos estos regalos al SEÑOR, junto con el oro y la plata que había traído de las otras naciones: de Edom, de Moab, de Amón, de Filistea y de Amalec.
1Cr 18:12 Abisai, hijo de Sarvia, aniquiló a dieciocho mil edomitas en el valle de la Sal.
1Cr 18:13 Puso guarniciones militares en Edom, y los edomitas se convirtieron en súbditos de David. Es más, el SEÑOR le daba la victoria a David dondequiera que iba.
1Cr 18:14 De modo que David reinó sobre todo Israel e hizo lo que era justo y correcto para su pueblo.
1Cr 18:15 Joab, hijo de Sarvia, era el comandante del ejército; Josafat, hijo de Ahilud, era el historiador del reino.
1Cr 18:16 Sadoc, hijo de Ahitob, y Ahimelec,* hijo de Abiatar, eran los sacerdotes; Seraías* era el secretario de la corte.
1Cr 18:17 Benaía, hijo de Joiada, era el capitán de la guardia personal* del rey, y los hijos de David servían como ayudantes principales del rey.
1Cr 19:1 Después de un tiempo, murió Nahas, rey de los amonitas, y su hijo Hanún,* subió al trono.
1Cr 19:2 David dijo: «Le mostraré lealtad a Hanún porque su padre Nahas siempre me fue leal». Entonces David envió mensajeros a Hanún para expresarle sus condolencias por la muerte de su padre. Pero cuando los embajadores de David llegaron a la tierra de Amón,
1Cr 19:3 los comandantes amonitas le dijeron a Hanún: «¿Realmente cree que estos hombres vienen para honrar a su padre? ¡No, David los ha enviado a espiar la tierra para luego venir y conquistarla!».
1Cr 19:4 Entonces Hanún tomó presos a los embajadores de David, les afeitó la barba, les cortó los mantos a la altura de las nalgas y los envió avergonzados de regreso a David.
1Cr 19:5 Cuando llegó a oídos de David lo que les había sucedido a sus hombres, envió mensajeros para decirles: «Quédense en Jericó hasta que les crezca la barba y luego regresen». Pues se sentían muy avergonzados de su aspecto.
1Cr 19:6 Cuando el pueblo de Amón se dio cuenta de qué tan seriamente había provocado el enojo de David, Hanún y los amonitas enviaron treinta y cuatro mil kilos* de plata para contratar carros de guerra y sus conductores de Aram-naharaim, de Aram-maaca y de Soba.
1Cr 19:7 También contrataron treinta y dos mil carros de guerra y lograron el apoyo del rey de Maaca y su ejército. Estas fuerzas acamparon en Medeba, donde se les unieron las tropas amonitas que Hanún había reclutado en sus propias ciudades.
1Cr 19:8 Cuando David se enteró, envió a Joab con todos sus guerreros a pelear contra ellos.
1Cr 19:9 Las tropas amonitas se pusieron en pie de guerra a la entrada de la ciudad, mientras los otros reyes tomaron posiciones para pelear a campo abierto.
1Cr 19:10 Cuando Joab vio que tendría que luchar tanto por el frente como por la retaguardia, eligió a algunas de las tropas selectas israelitas y las puso bajo su propio mando para luchar contra los arameos a campo abierto.
1Cr 19:11 Dejó al resto del ejército bajo el mando de su hermano Abisai, quien atacaría a los amonitas.
1Cr 19:12 «Si los arameos son demasiado fuertes para mí, entonces ven en mi ayuda —le dijo Joab a su hermano—. Si los amonitas son demasiado fuertes para ti, te ayudaré.
1Cr 19:13 ¡Sé valiente! Luchemos con valor por nuestro pueblo y por las ciudades de nuestro Dios, y que se haga la voluntad del SEÑOR».
1Cr 19:14 Cuando Joab y sus tropas atacaron, los arameos comenzaron a huir.
1Cr 19:15 Al ver que los arameos corrían, los amonitas también huyeron de Abisai y retrocedieron a la ciudad. Así que Joab regresó a Jerusalén.
1Cr 19:16 Al darse cuenta los arameos de que no podían contra Israel, enviaron mensajeros para pedir tropas adicionales arameas del otro lado del río Éufrates.* Estas tropas estaban bajo el mando de Sobac,* el comandante de las fuerzas de Hadad-ezer.
1Cr 19:17 Cuando David oyó lo que sucedía, movilizó a todo Israel, cruzó el río Jordán y puso a sus hombres en formación de batalla. Luego entró en combate con los arameos y ellos lucharon contra él;
1Cr 19:18 pero nuevamente los arameos huyeron de los israelitas. Esta vez las fuerzas de David mataron a siete mil conductores de carros de guerra y a cuarenta mil soldados de infantería, entre estos a Sobac, el comandante del ejército.
1Cr 19:19 Cuando los aliados de Hadad-ezer vieron que Israel los había derrotado, se rindieron a David y se convirtieron en sus súbditos. Después de esto, los arameos nunca más quisieron ayudar a los amonitas.