APOSENTO ALTO

martes, 16 de mayo de 2017

LECTURA BÍBLICA 16 DE MAYO

LECTURA PARA LA MAÑANA

MARCOS    14:12-31

Mar 14:12 El primer día del Festival de los Panes sin Levadura, cuando se sacrifica el cordero de la Pascua, los discípulos de Jesús le preguntaron: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?».
Mar 14:13 Así que Jesús envió a dos de ellos a Jerusalén con las siguientes instrucciones: «Al entrar en la ciudad, se encontrarán con un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo.
Mar 14:14 En la casa donde él entre, díganle al dueño: “El Maestro pregunta: ‘¿Dónde está el cuarto de huéspedes para que pueda comer la cena de Pascua con mis discípulos?’ ”.
Mar 14:15 Él los llevará a un cuarto grande en el piso de arriba, que ya está listo. Allí deben preparar nuestra cena».
Mar 14:16 Entonces los dos discípulos entraron en la ciudad y encontraron todo como Jesús les había dicho y allí prepararon la cena de Pascua.
Mar 14:17 Por la noche, Jesús llegó con los doce discípulos.*
Mar 14:18 Mientras estaban a la mesa,* comiendo, Jesús dijo: «Les digo la verdad, uno de ustedes que está aquí comiendo conmigo me traicionará».
Mar 14:19 Ellos, muy afligidos, le preguntaron uno por uno: «¿Seré yo?».
Mar 14:20 Él contestó: «Es uno de ustedes doce que come de este plato conmigo.
Mar 14:21 Pues el Hijo del Hombre* tiene que morir, tal como lo declararon las Escrituras hace mucho tiempo. Pero qué aflicción le espera a aquel que lo traiciona. ¡Para ese hombre sería mucho mejor no haber nacido!».
Mar 14:22 Mientras comían, Jesús tomó un poco de pan y lo bendijo. Luego lo partió en trozos, lo dio a sus discípulos y dijo: «Tómenlo, porque esto es mi cuerpo».
Mar 14:23 Y tomó en sus manos una copa de vino y dio gracias a Dios por ella. Se la dio a ellos, y todos bebieron de la copa.
Mar 14:24 Y les dijo: «Esto es mi sangre, la cual confirma el pacto* entre Dios y su pueblo. Es derramada como sacrificio por muchos.
Mar 14:25 Les digo la verdad, no volveré a beber vino hasta el día en que lo beba nuevo en el reino de Dios».
Mar 14:26 Luego cantaron un himno y salieron al Monte de los Olivos.
Mar 14:27 En el camino, Jesús les contó: «Todos ustedes me abandonarán, porque las Escrituras dicen: “Dios golpeará* al Pastor, y las ovejas se dispersarán”.
Mar 14:28 Pero, después de ser levantado de los muertos, iré delante de ustedes a Galilea y allí los veré».
Mar 14:29 Pedro le dijo: —Aunque todos te abandonen, yo jamás lo haré.
Mar 14:30 Jesús respondió: —Te digo la verdad, Pedro: esta misma noche, antes de que cante el gallo dos veces, negarás tres veces que me conoces.
Mar 14:31 —¡No! —exclamó Pedro enfáticamente —. Aunque tenga que morir contigo, ¡jamás te negaré! Y los demás juraron lo mismo.



2 CORINTIOS 13

2Co 13:1 Esta es la tercera vez que los visito (y, como dicen las Escrituras: «Los hechos de cada caso deben ser establecidos por el testimonio de dos o tres testigos»*).
2Co 13:2 Ya puse sobre aviso a los que andaban en pecado cuando estuve ahí durante mi segunda visita. Ahora les advierto de nuevo a ellos y a todos los demás, tal como lo hice antes, que la próxima vez no tendré compasión de ellos.
2Co 13:3 Les daré todas las pruebas que quieran de que Cristo habla por medio de mí. Cristo no es débil cuando trata con ustedes; es poderoso entre ustedes.
2Co 13:4 Aunque fue crucificado en debilidad, ahora vive por el poder de Dios. Nosotros también somos débiles, al igual que Cristo lo fue, pero, cuando tratemos con ustedes, estaremos vivos con él y tendremos el poder de Dios.
2Co 13:5 Examínense para saber si su fe es genuina. Pruébense a sí mismos. Sin duda saben que Jesucristo está entre ustedes;* de no ser así, ustedes han reprobado el examen de la fe genuina.
2Co 13:6 Al ponerse a prueba, espero que reconozcan que nosotros no hemos reprobado el examen de la autoridad apostólica.
2Co 13:7 Pedimos a Dios en oración que ustedes no hagan lo malo al rechazar nuestra corrección. Espero que no sea necesario demostrar nuestra autoridad cuando lleguemos. Hagan lo correcto antes de nuestra llegada, aun si eso hace que parezca que no hemos demostrado nuestra autoridad.
2Co 13:8 Pues no podemos oponernos a la verdad, más bien siempre debemos defender la verdad.
2Co 13:9 Nos alegramos de parecer débiles si esto ayuda a mostrar que ustedes en realidad son fuertes. Nuestra oración es que lleguen a ser maduros.
2Co 13:10 Les escribo todo esto antes de ir a verlos, con la esperanza de no tener que tratarlos con severidad cuando finalmente llegue. Pues mi deseo es usar la autoridad que el Señor me ha dado para fortalecerlos, no para destruirlos.
2Co 13:11 Amados hermanos, termino mi carta con estas últimas palabras: estén alegres. Crezcan hasta alcanzar la madurez. Anímense unos a otros. Vivan en paz y armonía. Entonces el Dios de amor y paz estará con ustedes.
2Co 13:12 Salúdense unos a otros con amor cristiano.*
2Co 13:13 Todo el pueblo de Dios que está aquí les envía sus saludos.
2Co 13:14 *Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes.



SALMO 109

Sal 109:1
Para el director del coro: salmo de David.
Oh Dios, a quien alabo, no te quedes distante y callado
Sal 109:2 mientras los perversos me calumnian y dicen mentiras acerca de mí.
Sal 109:3 Me rodean con palabras de odio y sin razón pelean contra mí.
Sal 109:4 Yo los amo, pero ellos tratan de destruirme con acusaciones, ¡incluso mientras oro por ellos!
Sal 109:5 Me devuelven mal por bien y odio a cambio de mi amor.
Sal 109:6 Dicen:* «Consigan a un malvado para que se ponga en su contra; envíen a un acusador para que lo lleve a juicio.
Sal 109:7 Cuando llegue el momento de juzgar su caso, que lo declaren culpable. Tomen como pecados sus oraciones.
Sal 109:8 Que sean pocos sus años; que otro tome su lugar.
Sal 109:9 Que sus hijos queden huérfanos de padre, y su esposa quede viuda.
Sal 109:10 Que sus hijos vaguen como mendigos y que los echen de sus hogares destruidos.
Sal 109:11 Que los acreedores se apoderen de toda su propiedad, y que los extraños se lleven todo lo que ha ganado.
Sal 109:12 Que nadie sea amable con él; que ninguno tenga piedad de sus hijos sin padre.
Sal 109:13 Que toda su descendencia muera; que el nombre de su familia quede borrado en una sola generación.
Sal 109:14 Que el SEÑOR jamás olvide los pecados de su padre; que los pecados de su madre nunca se borren de los registros.
Sal 109:15 Que el SEÑOR siempre recuerde estos pecados, y que su nombre desaparezca de la memoria humana.
Sal 109:16 Pues rehusó mostrar bondad a los demás; persiguió al pobre y al necesitado, y acosó hasta la muerte a los de corazón quebrantado.
Sal 109:17 Le encantaba maldecir a otros; ahora, maldícelo tú a él. Jamás bendijo a nadie; ahora, no lo bendigas a él.
Sal 109:18 Maldecir le resulta tan natural como la ropa que usa, o el agua que bebe o los alimentos deliciosos que come.
Sal 109:19 Ahora, que sus maldiciones se vuelvan en su contra y se le peguen como la ropa; que le aprieten como un cinturón».
Sal 109:20 Que esas maldiciones sean el castigo del SEÑOR para los acusadores que hablan mal de mí.
Sal 109:21 Pero a mí trátame bien, Soberano SEÑOR, ¡por el honor de tu propia fama! Rescátame porque eres tan fiel y tan bueno.
Sal 109:22 Pues soy pobre y estoy necesitado, y mi corazón está lleno de dolor.
Sal 109:23 Me desvanezco como una sombra al anochecer; Me quitan de encima como una langosta.
Sal 109:24 Mis rodillas están débiles de tanto ayunar y estoy reducido a piel y huesos.
Sal 109:25 Soy objeto de burla para la gente; cuando me ven, menean la cabeza en señal de desprecio.
Sal 109:26 ¡Ayúdame, SEÑOR mi Dios! Sálvame a causa de tu amor inagotable.
Sal 109:27 Haz que vean que esto proviene de ti, que tú mismo lo has hecho, SEÑOR.
Sal 109:28 Entonces que me maldigan si quieren, ¡pero tú me bendecirás! Cuando me ataquen, ¡serán deshonrados! ¡Pero yo, tu siervo, seguiré alegrándome!
Sal 109:29 Que mis acusadores se vistan de vergüenza; que la humillación los cubra como un manto.
Sal 109:30 Pero yo daré gracias al SEÑOR una y otra vez, lo alabaré ante todo el mundo.
Sal 109:31 Pues él está junto al necesitado, listo para salvarlo de quienes lo condenan.



LECTURA PARA LA NOCHE

2 SAMUEL    5-7

2Sa 5:1 Luego todas las tribus de Israel fueron a David en Hebrón y le dijeron: «Somos de la misma sangre.
2Sa 5:2 En el pasado,* cuando Saúl era nuestro rey, en realidad era usted quien dirigía a las fuerzas de Israel. Y el SEÑOR le dijo: “Tú serás el pastor de mi pueblo Israel; tú serás el líder de Israel”».
2Sa 5:3 De modo que allí en Hebrón el rey David hizo un pacto ante el SEÑOR con todos los ancianos de Israel, y lo ungieron rey de Israel.
2Sa 5:4 David tenía treinta años cuando comenzó a reinar, y reinó cuarenta años.
2Sa 5:5 Había reinado sobre Judá desde Hebrón siete años y seis meses, y desde Jerusalén reinó sobre todo Israel y Judá por treinta y tres años.
2Sa 5:6 Luego David guió a sus hombres a Jerusalén para pelear contra los jebuseos, los habitantes originarios de esa tierra, que vivían allí. Los jebuseos se mofaban de David: «¡Jamás entrarás aquí! ¡Hasta los ciegos y los cojos pueden impedir que ingreses!». Pues los jebuseos pensaban que estaban a salvo.
2Sa 5:7 Pero David tomó la fortaleza de Sión, la que ahora se llama Ciudad de David.
2Sa 5:8 El día del ataque, David les dijo a sus tropas: «Odio a esos jebuseos “ciegos” y “cojos”.* Todo el que ataque la ciudad, que haga su entrada por el túnel de agua».* Este es el origen del dicho: «Ni el ciego ni el cojo pueden entrar en la casa».*
2Sa 5:9 Así que David hizo de la fortaleza su casa y la llamó la Ciudad de David. Extendió la ciudad, comenzando desde los terraplenes, y continuó hacia adentro.*
2Sa 5:10 David se hacía cada vez más poderoso, porque el SEÑOR Dios de los Ejércitos Celestiales estaba con él.
2Sa 5:11 Luego Hiram, rey de Tiro, envió mensajeros a David, junto con madera de cedro, así como carpinteros y canteros, quienes construyeron un palacio para David.
2Sa 5:12 Entonces David se dio cuenta de que el SEÑOR lo había confirmado como rey de Israel y que había bendecido su reino por amor a su pueblo Israel.
2Sa 5:13 Después de mudarse de Hebrón a Jerusalén, David tomó más concubinas y esposas, y ellas tuvieron más hijos e hijas.
2Sa 5:14 Estos son los nombres de los hijos de David que nacieron en Jerusalén: Samúa, Sobab, Natán, Salomón,
2Sa 5:15 Ibhar, Elisúa, Nefeg, Jafía,
2Sa 5:16 Elisama, Eliada y Elifelet.
2Sa 5:17 Cuando los filisteos se enteraron de que David había sido ungido rey de Israel, movilizaron todas sus fuerzas para capturarlo; pero le avisaron a David que venían, así que entró en la fortaleza.
2Sa 5:18 Los filisteos llegaron y se desplegaron por todo el valle de Refaim.
2Sa 5:19 Entonces David le preguntó al SEÑOR: —¿Debo salir a pelear contra los filisteos? ¿Los entregarás en mis manos? El SEÑOR le contestó a David: —Sí, adelante. Te aseguro que te los entregaré.
2Sa 5:20 Entonces David fue a Baal-perazim y allí derrotó a los filisteos. «¡El SEÑOR lo hizo! —exclamó David—. ¡Él irrumpió en medio de mis enemigos como una violenta inundación!». Así que llamó a ese lugar Baal-perazim (que significa «El Señor que irrumpe»).
2Sa 5:21 Los filisteos abandonaron allí sus ídolos, y David y sus hombres los confiscaron.
2Sa 5:22 Pero poco tiempo después, los filisteos volvieron y de nuevo se desplegaron en el valle de Refaim.
2Sa 5:23 De nuevo David le preguntó al SEÑOR qué debía hacer. «No los ataques de frente —le contestó el SEÑOR—. En cambio, rodéalos y, cerca de los álamos,* atácalos por la retaguardia.
2Sa 5:24 Cuando oigas un sonido como de pies que marchan en las copas de los álamos, ¡mantente alerta! Esa será la señal de que el SEÑOR va delante de ti para herir de muerte al ejército filisteo».
2Sa 5:25 Entonces David hizo lo que el SEÑOR le ordenó e hirió de muerte a los filisteos desde Gabaón* hasta Gezer.
2Sa 6:1 Entonces David volvió a reunir a las tropas más selectas de Israel, un total de treinta mil.
2Sa 6:2 Y las llevó a Baala de Judá* para traer de regreso el arca de Dios, que lleva el nombre del SEÑOR de los Ejércitos Celestiales,* quien está entronizado entre los querubines.
2Sa 6:3 Así que pusieron el arca de Dios en una carreta nueva y la retiraron de la casa de Abinadab, que estaba en una colina. Al salir de la casa, Uza y Ahío, hijos de Abinadab, guiaban la carreta
2Sa 6:4 que cargaba el arca de Dios. Ahío caminaba delante del arca.
2Sa 6:5 David y todo el pueblo de Israel celebraban ante el SEÑOR, entonando canciones* y tocando todo tipo de instrumentos musicales: liras, arpas, panderetas, castañuelas y címbalos.
2Sa 6:6 Cuando llegaron al campo de trillar de Nacón, los bueyes tropezaron, y Uza extendió la mano para sujetar el arca de Dios.
2Sa 6:7 Entonces se encendió el enojo del SEÑOR contra Uza, y Dios lo hirió de muerte debido a lo que hizo.* Así fue como Uza murió allí mismo junto al arca de Dios.
2Sa 6:8 Entonces David se enojó porque la ira de Dios se había desatado contra Uza y llamó a ese lugar Pérez-uza (que significa: «desatarse contra Uza»), nombre que conserva hasta el día de hoy.
2Sa 6:9 Ahora David tenía miedo del SEÑOR y preguntó: «¿Cómo podré regresar el arca del SEÑOR para que esté bajo mi cuidado?».
2Sa 6:10 Por lo tanto, David decidió no trasladar el arca de Dios a la Ciudad de David, sino que la llevó a la casa de Obed-edom, en Gat.
2Sa 6:11 El arca del SEÑOR permaneció en la casa de Obed-edom por tres meses, y el SEÑOR bendijo a Obed-edom y a los de su casa.
2Sa 6:12 Entonces le dijeron al rey David: «El SEÑOR ha bendecido a los de la casa de Obed-edom y a todo lo que tiene a causa del arca de Dios». Luego David fue y llevó el arca de Dios de la casa de Obed-edom a la Ciudad de David con gran celebración.
2Sa 6:13 Cuando los hombres que llevaban el arca del SEÑOR dieron apenas seis pasos, David sacrificó un toro y un ternero engordado.
2Sa 6:14 Y David danzó ante el SEÑOR con todas sus fuerzas, vestido con una vestidura sacerdotal.*
2Sa 6:15 David y todo el pueblo trasladaron el arca del SEÑOR entre gritos de alegría y toques de cuernos de carnero.
2Sa 6:16 Entonces, cuando el arca del SEÑOR entraba a la Ciudad de David, Mical, hija de Saúl, se asomó por la ventana. Cuando vio que el rey David saltaba y danzaba ante el SEÑOR, se llenó de desprecio hacia él.
2Sa 6:17 Así que trasladaron el arca y la colocaron en su lugar dentro de la carpa especial que David le había preparado. David sacrificó al SEÑOR ofrendas quemadas y ofrendas de paz.
2Sa 6:18 Cuando terminó de ofrecer los sacrificios, David bendijo al pueblo en el nombre del SEÑOR de los Ejércitos Celestiales.
2Sa 6:19 Después repartió a todos los israelitas que estaban allí reunidos, tanto hombres como mujeres, una hogaza de pan, un pastel de dátiles* y un pastel de pasas de uva. Luego todos regresaron a su casa.
2Sa 6:20 Cuando David regresó a su hogar para bendecir a su propia familia, Mical, la hija de Saúl, salió a su encuentro y le dijo indignada: —¡Qué distinguido se veía hoy el rey de Israel, exhibiéndose descaradamente delante de las sirvientas tal como lo haría cualquier persona vulgar!
2Sa 6:21 David le replicó a Mical: —¡Estaba danzando delante del SEÑOR, quien me eligió por encima de tu padre y de su familia! Él me designó como el líder de Israel, el pueblo del SEÑOR, y de este modo celebro delante de él.
2Sa 6:22 ¡Así es, y estoy dispuesto a quedar en ridículo e incluso a ser humillado ante mis propios ojos! Pero esas sirvientas que mencionaste, ¡de seguro seguirán pensando que soy distinguido!
2Sa 6:23 Y Mical, la hija de Saúl, nunca tuvo hijos en toda su vida.
2Sa 7:1 Una vez que David se instaló en el palacio, y el SEÑOR le dio descanso de los enemigos que lo rodeaban,
2Sa 7:2 el rey mandó llamar al profeta Natán. —Mira —le dijo David—, yo vivo en un hermoso palacio de cedro,* ¡mientras que el arca de Dios está allá afuera en una carpa!
2Sa 7:3 Natán le respondió al rey: —Adelante, haz todo lo que tienes pensado porque el SEÑOR está contigo.
2Sa 7:4 Pero esa misma noche el SEÑOR le dijo a Natán:
2Sa 7:5 «Ve y dile a mi siervo David: “Esto ha declarado el SEÑOR: ¿acaso eres tú el que me debe construir una casa en la que yo viva?
2Sa 7:6 Desde el día en que saqué a los israelitas de Egipto hasta hoy, nunca he vivido en una casa. Siempre fui de un lugar a otro con una carpa y un tabernáculo como mi morada.
2Sa 7:7 Sin embargo, donde quiera que fui con los israelitas, ni una sola vez me quejé ante los jefes de las tribus de Israel, los pastores de mi pueblo Israel. Nunca les pregunté: ‘¿Por qué no me han construido una hermosa casa de cedro?’ ”.
2Sa 7:8 »Ahora ve y dile a mi siervo David: “Esto ha declarado el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales: te saqué de cuidar ovejas en los pastos y te elegí para que fueras el líder de mi pueblo Israel.
2Sa 7:9 He estado contigo dondequiera que has ido y destruí a todos tus enemigos frente a tus propios ojos. ¡Ahora haré que tu nombre sea tan famoso como el de los grandes que han vivido en la tierra!
2Sa 7:10 Le daré una patria a mi pueblo Israel y lo estableceré en un lugar seguro donde nunca será molestado. Las naciones malvadas no lo oprimirán como lo hicieron en el pasado,
2Sa 7:11 cuando designé jueces para que gobernaran a mi pueblo Israel; y te daré descanso de todos tus enemigos. »”Además, el SEÑOR declara que construirá una casa para ti, ¡una dinastía de reyes!
2Sa 7:12 Pues cuando mueras y seas enterrado con tus antepasados, levantaré a uno de tus hijos de tu propia descendencia y fortaleceré su reino.
2Sa 7:13 Él es quien edificará una casa —un templo— para mi nombre, y afirmaré su trono real para siempre.
2Sa 7:14 Yo seré su padre, y él será mi hijo. Si peca, lo corregiré y lo disciplinaré con vara, como lo haría cualquier padre.
2Sa 7:15 Pero no le retiraré mi favor como lo retiré de Saúl, a quien quité de tu vista.
2Sa 7:16 Tu casa y tu reino continuarán para siempre delante de mí,* y tu trono estará seguro para siempre”».
2Sa 7:17 Entonces Natán regresó adonde estaba David y repitió todo lo que el SEÑOR le había dicho en la visión.
2Sa 7:18 Entonces el rey David entró y se sentó delante del SEÑOR y oró: «¿Quién soy yo, oh Soberano SEÑOR, y qué es mi familia para que me hayas traído hasta aquí?
2Sa 7:19 Y ahora, Soberano SEÑOR, sumado a todo lo demás, ¡hablas de darle a tu siervo una dinastía duradera! ¿Tratas a todos de esta manera, Soberano SEÑOR?*
2Sa 7:20 »¿Qué más puedo decirte? Tú sabes cómo es realmente tu siervo, Soberano SEÑOR.
2Sa 7:21 Debido a tu promesa y según tu voluntad hiciste todas estas grandes cosas y las diste a conocer a tu siervo.
2Sa 7:22 »¡Qué grande eres, oh Soberano SEÑOR! No hay nadie como tú. ¡Nunca hemos oído de otro Dios como tú!
2Sa 7:23 ¿Qué otra nación sobre la tierra es como tu pueblo Israel? ¿Qué otra nación, oh Dios, has redimido de la esclavitud para que sea tu pueblo? Te hiciste un gran nombre cuando redimiste a tu pueblo de Egipto. Realizaste imponentes milagros y expulsaste a las naciones y a los dioses que le impidieron el paso.*
2Sa 7:24 Hiciste de Israel tu pueblo para siempre y tú, oh SEÑOR, llegaste a ser su Dios.
2Sa 7:25 »Y ahora, oh SEÑOR Dios, yo soy tu siervo; haz lo que prometiste respecto a mí y a mi familia. Confírmalo como una promesa que durará para siempre.
2Sa 7:26 Que tu nombre sea honrado para siempre, de modo que todos digan: “¡El SEÑOR de los Ejércitos Celestiales es Dios sobre Israel!”. Que la casa de tu siervo David permanezca delante de ti para siempre.
2Sa 7:27 »¡Oh SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel, yo me he atrevido a elevarte esta oración porque le revelaste todo esto a tu siervo con las siguientes palabras: “Construiré una casa para ti, ¡una dinastía de reyes!”.
2Sa 7:28 Pues tú eres Dios, oh Soberano SEÑOR; tus palabras son verdad, y le has prometido estas cosas buenas a tu siervo.
2Sa 7:29 Ahora que te complazca bendecir la casa de tu siervo para que permanezca para siempre delante de ti. Has hablado, y cuando concedes una bendición a tu siervo, oh Soberano SEÑOR, ¡es una bendición eterna!».

lunes, 15 de mayo de 2017

LECTURA BÍBLICA 15 DE MAYO

LECTURA PARA LA MAÑANA

MARCOS    14:1-11

Mar 14:1 Faltaban dos días para la Pascua y el Festival de los Panes sin Levadura. Los principales sacerdotes y los maestros de la ley religiosa seguían buscando una oportunidad para capturar a Jesús en secreto y matarlo.
Mar 14:2 «Pero no durante la celebración de la Pascua —acordaron—, no sea que la gente cause disturbios».
Mar 14:3 Mientras tanto, Jesús se encontraba en Betania, en la casa de Simón, un hombre que había tenido lepra. Mientras comía,* entró una mujer con un hermoso frasco de alabastro que contenía un perfume costoso, preparado con esencias de nardo. Ella abrió el frasco y derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús.
Mar 14:4 Algunos que estaban a la mesa se indignaron. «¿Por qué desperdiciar un perfume tan costoso? —preguntaron —.
Mar 14:5 ¡Podría haberse vendido por el salario de un año* y el dinero dado a los pobres!». Así que la regañaron severamente.
Mar 14:6 Pero Jesús respondió: «Déjenla en paz. ¿Por qué la critican por hacer algo tan bueno conmigo?
Mar 14:7 Siempre habrá pobres entre ustedes, y pueden ayudarlos cuando quieran, pero a mí no siempre me tendrán.
Mar 14:8 Ella hizo lo que pudo y ungió mi cuerpo en preparación para el entierro.
Mar 14:9 Les digo la verdad, en cualquier lugar del mundo donde se predique la Buena Noticia, se recordará y se hablará de lo que hizo esta mujer».
Mar 14:10 Entonces Judas Iscariote, uno de los doce discípulos, fue a ver a los principales sacerdotes para llegar a un acuerdo de cómo entregarles a Jesús a traición.
Mar 14:11 Ellos quedaron complacidos cuando oyeron la razón de su visita y le prometieron darle dinero. Entonces él comenzó a buscar una oportunidad para traicionar a Jesús.



2 CORINTIOS 12:11-21

2Co 12:11 Ustedes hicieron que me comportara como un necio al jactarme como lo hice.* Deberían estar escribiendo elogios acerca de mí, porque no soy de ninguna manera inferior a esos «superapóstoles», aun cuando no soy nada en absoluto.
2Co 12:12 Cuando estuve con ustedes les di pruebas de que soy un apóstol. Pues con paciencia hice muchas señales, maravillas y milagros entre ustedes.
2Co 12:13 Lo único que no hice, y que sí hago en las demás iglesias, fue convertirme en una carga financiera para ustedes. Por favor, ¡perdónenme por esta falta!
2Co 12:14 Ahora voy a visitarlos por tercera vez y no les seré una carga. No busco lo que tienen, los busco a ustedes mismos. Después de todo, los hijos no mantienen a los padres. Al contrario, son los padres quienes mantienen a sus hijos.
2Co 12:15 Con gusto me desgastaré por ustedes y también gastaré todo lo que tengo, aunque parece que cuanto más los amo, menos me aman ustedes a mí.
2Co 12:16 Algunos de ustedes admiten que no les fui una carga. Pero otros todavía piensan que fui muy astuto y que me aproveché de ustedes con engaños.
2Co 12:17 ¿Pero cómo? ¿Acaso alguno de los hombres que les envié se aprovechó de ustedes?
2Co 12:18 Cuando le pedí a Tito que los visitara y envié con él al otro hermano, ¿acaso Tito se aprovechó de ustedes? ¡No!, porque ambos tenemos el mismo espíritu y caminamos sobre las pisadas del otro y hacemos las cosas de la misma manera.
2Co 12:19 Tal vez piensen que decimos estas cosas sólo para defendernos. No, les decimos esto como siervos de Cristo y con Dios como testigo. Todo lo que hacemos, queridos amigos, es para fortalecerlos.
2Co 12:20 Pues temo que, cuando vaya, no me gustará lo que encuentre, y que a ustedes no les gustará mi reacción. Temo que encontraré peleas, celos, enojo, egoísmo, calumnias, chismes, arrogancia y conducta desordenada.
2Co 12:21 Así es, tengo miedo de que, cuando vaya de nuevo, Dios me humille ante ustedes. Y quedaré entristecido porque varios de ustedes no han abandonado sus viejos pecados. No se han arrepentido de su impureza, de su inmoralidad sexual ni del intenso deseo por los placeres sensuales.



SALMO 108

Sal 108:1
Cántico. Salmo de David.
Mi corazón está confiando en ti, oh Dios; ¡con razón puedo cantar tus alabanzas con toda el alma!
Sal 108:2 ¡Despiértense, lira y arpa! Con mi canto despertaré al amanecer.
Sal 108:3 Te daré gracias, SEÑOR, en medio de toda la gente; cantaré tus alabanzas entre las naciones.
Sal 108:4 Pues tu amor inagotable es más alto que los cielos; tu fidelidad alcanza las nubes.
Sal 108:5 Exaltado seas, oh Dios, por encima de los cielos más altos. Que tu gloria brille sobre toda la tierra.
Sal 108:6 Rescata ahora a tu pueblo amado; respóndenos y sálvanos con tu poder.
Sal 108:7 Por su santidad, Dios ha prometido:* «Dividiré a Siquem con alegría y mediré el valle de Sucot.
Sal 108:8 Galaad es mío, y también Manasés. Efraín, mi casco, producirá mis guerreros, y Judá, mi cetro, producirá mis reyes.
Sal 108:9 Pero Moab, mi lavamanos, se convertirá en mi siervo, y sobre Edom limpiaré mis pies, y gritaré triunfante sobre Filistea».
Sal 108:10 ¿Quién me llevará a la ciudad fortificada? ¿Quién me dará la victoria sobre Edom?
Sal 108:11 ¿Nos has rechazado, oh Dios? ¿Ya no marcharás junto a nuestros ejércitos?
Sal 108:12 Por favor, ayúdanos contra nuestros enemigos, porque toda la ayuda humana es inútil.
Sal 108:13 Con la ayuda de Dios, haremos cosas poderosas, pues él pisoteará a nuestros enemigos.



LECTURA PARA LA NOCHE

2 SAMUEL    3-4

2Sa 3:1 Este fue el comienzo de una larga guerra entre los que eran leales a Saúl y los que eran leales a David. Con el paso del tiempo, David se volvió cada vez más fuerte, mientras que la dinastía de Saúl se iba debilitando.
2Sa 3:2 Estos son los hijos que le nacieron a David en Hebrón: El mayor fue Amnón, y su madre fue Ahinoam de Jezreel.
2Sa 3:3 El segundo fue Daniel,* y su madre fue Abigail, la viuda de Nabal de Carmelo. El tercero fue Absalón, y su madre fue Maaca, hija de Talmai, rey de Gesur.
2Sa 3:4 El cuarto fue Adonías, y su madre fue Haguit. El quinto fue Sefatías, y su madre fue Abital.
2Sa 3:5 El sexto fue Itream, y su madre fue Egla, esposa de David. Todos estos hijos le nacieron a David en Hebrón.
2Sa 3:6 Como la guerra entre la casa de Saúl y la casa de David continuaba, Abner llegó a ser un poderoso líder entre los que eran leales a Saúl.
2Sa 3:7 Cierto día Is-boset,* hijo de Saúl, acusó a Abner de haberse acostado con una de las concubinas de su padre, una mujer llamada Rizpa, hija de Aja.
2Sa 3:8 Abner se puso furioso. «¿Soy acaso un perro de Judá para que me trates a patadas? —le gritó—. Después de todo lo que hice por tu padre Saúl, por su familia y por sus amigos al no entregarlos a David, ¿es mi recompensa que me culpes por lo de esta mujer?
2Sa 3:9 ¡Que Dios me castigue y aun me mate si no hago todo lo posible para ayudar a David a que consiga lo que el SEÑOR le prometió!
2Sa 3:10 Voy a tomar el reino de Saúl y entregárselo a David. Voy a establecer el reino de David sobre Israel al igual que sobre Judá, todo el territorio desde Dan en el norte hasta Beerseba en el sur».
2Sa 3:11 Is-boset no se atrevió a decir ni una sola palabra más, porque tenía miedo de lo que Abner pudiera hacer.
2Sa 3:12 Entonces Abner envió mensajeros a decirle a David: «¿Acaso no le pertenece a usted toda la tierra? Haga un pacto solemne conmigo y le ayudaré a que todo Israel se ponga de su parte».
2Sa 3:13 «Muy bien —respondió David—, pero no negociaré contigo a menos que cuando vengas me traigas a mi esposa Mical, hija de Saúl».
2Sa 3:14 Además David envió este mensaje a Is-boset, hijo de Saúl: «Devuélveme a mi esposa Mical, pues la compré con la vida* de cien filisteos».
2Sa 3:15 Entonces Is-boset quitó a Mical de su marido Palti,* hijo de Lais.
2Sa 3:16 Palti la siguió hasta Bahurim, llorando todo el camino, por eso Abner le dijo: «¡Regresa a tu casa!». Así que Palti volvió a casa.
2Sa 3:17 Mientras tanto, Abner había consultado con los ancianos de Israel y les dijo: «Desde hace tiempo ustedes han querido hacer a David su rey.
2Sa 3:18 ¡Ahora es el momento! Pues el SEÑOR ha dicho: “Yo he elegido a David para que salve a mi pueblo Israel de manos de los filisteos y de sus demás enemigos”».
2Sa 3:19 Abner también habló con los hombres de Benjamín. Después se fue a Hebrón para decirle a David que todo el pueblo de Israel y de Benjamín aceptaban apoyarlo.
2Sa 3:20 Cuando Abner y veinte de sus hombres llegaron a Hebrón, David los recibió con un gran banquete.
2Sa 3:21 Luego Abner propuso a David: «Déjeme que vaya y convoque a todo Israel a una asamblea para que apoye a mi señor, el rey. Los israelitas harán un pacto con usted para hacerlo su rey, y usted gobernará todo lo que desea su corazón». Así que David despidió a Abner en paz.
2Sa 3:22 Pero justo después que David despidió a Abner en paz, Joab y algunas de las tropas de David regresaron de una incursión y traían un gran botín.
2Sa 3:23 Cuando Joab llegó, le dijeron que Abner acababa de visitar al rey y que David lo había enviado en paz.
2Sa 3:24 Entonces Joab fue de prisa a ver al rey y le preguntó: «¿Qué ha hecho usted? ¿Qué pretende al dejar ir a Abner?
2Sa 3:25 ¡Sabe perfectamente bien que vino para espiarlo y averiguar todo lo que está haciendo!».
2Sa 3:26 Con eso Joab dejó a David y envió mensajeros para que alcanzaran a Abner y le pidieran que regresara. Ellos lo encontraron junto al pozo de Sira y lo trajeron de regreso, sin que David supiera nada.
2Sa 3:27 Cuando Abner llegó de nuevo a Hebrón, Joab lo llevó aparte, a las puertas de la ciudad, como si fuera a hablar en privado con él. Pero lo apuñaló en el estómago y lo mató en venganza por la muerte de su hermano Asael.
2Sa 3:28 Cuando David se enteró, declaró: «Juro por el SEÑOR que yo y mi reino somos inocentes para siempre de este crimen cometido contra Abner, hijo de Ner.
2Sa 3:29 Joab y su familia son los culpables. ¡Que la familia de Joab sea maldita! Que nunca falte un hombre de cada generación que padezca de llagas o de lepra,* o que camine con muletas,* o que muera a espada o que mendigue comida».
2Sa 3:30 Joab y su hermano Abisai mataron a Abner, porque éste había matado a su hermano Asael en la batalla de Gabaón.
2Sa 3:31 Entonces David les dijo a Joab y a todos los que estaban con él: «Rásguense la ropa, pónganse tela áspera y hagan duelo por Abner». El rey David en persona caminó detrás del cortejo fúnebre hasta la tumba.
2Sa 3:32 Así que enterraron a Abner en Hebrón, y el rey y todo el pueblo lloraron junto a la tumba.
2Sa 3:33 Luego el rey cantó este cántico fúnebre por Abner: «¿Acaso tenía que morir Abner como mueren los necios?
2Sa 3:34 Tus manos no estaban atadas; tus pies no estaban encadenados. No, fuiste asesinado, víctima de un complot perverso». Entonces todo el pueblo lloró nuevamente por Abner.
2Sa 3:35 David rehusó comer el día del funeral y todos le suplicaban que comiera. Pero David había hecho el siguiente juramento: «Que el SEÑOR me castigue y aun me mate si como algo antes de que se ponga el sol».
2Sa 3:36 Esto agradó mucho a los israelitas. De hecho, todo lo que el rey hacía les agradaba.
2Sa 3:37 Así que todos en Judá y en Israel comprendieron que David no era responsable de la muerte de Abner.
2Sa 3:38 Después, el rey David les dijo a sus oficiales: «¿No se dan cuenta de que hoy un gran comandante ha caído en Israel?
2Sa 3:39 Y aunque soy el rey ungido, estos dos hijos de Sarvia, Joab y Abisai, son demasiado fuertes para que yo los controle. Por eso, que el SEÑOR les dé a estos hombres malignos su paga por sus malas acciones».
2Sa 4:1 Cuando Is-boset,* el hijo de Saúl, se enteró de la muerte de Abner en Hebrón, se acobardó y todo Israel quedó paralizado de miedo.
2Sa 4:2 Ahora bien, había dos hermanos, Baana y Recab, que eran capitanes de los destacamentos de asalto de Is-boset. Eran hijos de Rimón, un miembro de la tribu de Benjamín que vivía en Beerot. La ciudad de Beerot ahora forma parte del territorio de Benjamín
2Sa 4:3 porque los habitantes originarios de Beerot huyeron a Gitaim, donde todavía viven como extranjeros.
2Sa 4:4 (Jonatán, hijo de Saúl, tuvo un hijo llamado Mefiboset,* quien quedó lisiado de niño. Cuando Mefiboset tenía cinco años, llegó la noticia desde Jezreel de que Saúl y Jonatán habían muerto en batalla. Al enterarse la niñera, tomó al niño y huyó; pero, con el apuro, se le cayó y quedó lisiado).
2Sa 4:5 Cierto día, Recab y Baana, los hijos de Rimón de Beerot, fueron a la casa de Is-boset cerca del mediodía mientras él dormía la siesta.
2Sa 4:6 A la portera, quien había estado zarandeando trigo, le dio sueño y se durmió. Así que Recab y Baana pasaron desapercibidos.*
2Sa 4:7 Entraron en la casa y encontraron a Is-boset dormido en su cama. Lo golpearon, lo mataron y le cortaron la cabeza. Luego tomaron la cabeza y huyeron durante la noche a través del valle del Jordán.*
2Sa 4:8 Cuando llegaron a Hebrón le presentaron la cabeza de Is-boset a David y exclamaron: —¡Mire! Aquí está la cabeza de Is-boset, el hijo de su enemigo Saúl, quien intentó matarlo. ¡El SEÑOR le ha dado hoy a mi señor el rey venganza sobre Saúl y toda su familia!
2Sa 4:9 Pero David les dijo a Recab y a Baana: —El SEÑOR, quien me salvó de mis enemigos, es mi testigo.
2Sa 4:10 Una vez alguien me dijo: “Saúl ha muerto”, pensando que me traía buenas noticias. Pero yo lo agarré y lo maté en Siclag. ¡Esa fue la recompensa que le di por sus noticias!
2Sa 4:11 ¿Cuánto más debo recompensar a los hombres malignos que mataron a un hombre inocente en su propia casa y mientras estaba en la cama? ¿No debería hacerlos responsables de su sangre y así liberar al mundo de su presencia?
2Sa 4:12 Entonces David ordenó a sus hombres que los mataran, y así lo hicieron. Les cortaron las manos y los pies, y colgaron sus cuerpos junto al estanque de Hebrón. Luego tomaron la cabeza de Is-boset y la enterraron en la tumba de Abner en Hebrón.

domingo, 14 de mayo de 2017

LECTURA BÍBLICA 14 DE MAYO

LECTURA PARA LA MAÑANA

MARCOS    13:32-37

Mar 13:32 »Sin embargo, nadie sabe el día ni la hora en que sucederán esas cosas, ni siquiera los ángeles en el cielo ni el propio Hijo. Sólo el Padre lo sabe.
Mar 13:33 Y, ya que ustedes tampoco saben cuándo llegará ese tiempo, ¡manténganse en guardia! ¡Estén alerta!*
Mar 13:34 »La venida del Hijo del Hombre puede ilustrarse mediante la historia de un hombre que tenía que emprender un largo viaje. Cuando salió de casa, dio instrucciones a cada uno de sus esclavos sobre el trabajo que debían hacer y le dijo al portero que esperara su regreso.
Mar 13:35 ¡Ustedes también deben estar alerta! Pues no saben cuándo regresará el amo de la casa: si en la tarde, a medianoche, durante la madrugada o al amanecer.
Mar 13:36 Que no los encuentre dormidos cuando llegue sin previo aviso.
Mar 13:37 Les digo a ustedes lo que digo a todos: ¡Manténganse despiertos esperándolo a él!


2 CORINTIOS 12:1-10

2Co 12:1 Mi jactancia no servirá de nada, sin embargo, debo seguir adelante. A mi pesar contaré acerca de visiones y revelaciones que provienen del Señor.
2Co 12:2 Hace catorce años fui* llevado hasta el tercer cielo. Si fue en mi cuerpo o fuera de mi cuerpo no lo sé; sólo Dios lo sabe.
2Co 12:3 Es cierto, sólo Dios sabe si estaba yo en mi cuerpo o fuera del cuerpo. Pero sí sé
2Co 12:4 que fui llevado al paraíso y oí* cosas tan increíbles que no pueden expresarse con palabras, cosas que a ningún humano se le permite contar.
2Co 12:5 De esa experiencia vale la pena jactarse, pero no voy a hacerlo. Sólo me jactaré de mis debilidades.
2Co 12:6 Si quisiera jactarme, no sería ningún necio al hacerlo porque estaría diciendo la verdad. Pero no lo haré, porque no quiero que nadie me atribuya méritos más allá de lo que pueda verse en mi vida u oírse en mi mensaje,
2Co 12:7 aun cuando he recibido de Dios revelaciones tan maravillosas. Así que, para impedir que me volviera orgulloso, se me dio una espina en mi carne, un mensajero de Satanás para atormentarme e impedir que me volviera orgulloso.
2Co 12:8 En tres ocasiones distintas, le supliqué al Señor que me la quitara.
2Co 12:9 Cada vez él me dijo: «Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad». Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí.
2Co 12:10 Es por esto que me deleito en mis debilidades, y en los insultos, en privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo. Pues, cuando soy débil, entonces soy fuerte.



SALMO 107

Sal 107:1 ¡Den gracias al SEÑOR, porque él es bueno! Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 107:2 ¿Los ha rescatado el SEÑOR? ¡Entonces, hablen con libertad! Cuenten a otros que él los ha rescatado de sus enemigos.
Sal 107:3 Pues ha reunido a los desterrados de muchos países, del oriente y del occidente, del norte y del sur.
Sal 107:4 Algunos vagaban por el desierto, perdidos y sin hogar.
Sal 107:5 Con hambre y con sed estaban a punto de morir.
Sal 107:6 «¡Socorro, SEÑOR!», clamaron en medio de su dificultad, y él los rescató de su aflicción.
Sal 107:7 Los llevó directo a un lugar seguro, a una ciudad donde pudieran vivir.
Sal 107:8 Que alaben al SEÑOR por su gran amor y por las obras maravillosas que ha hecho a favor de ellos.
Sal 107:9 Pues él satisface al sediento y al hambriento lo llena de cosas buenas.
Sal 107:10 Algunos estaban en oscuridad y en una profunda penumbra, presos del sufrimiento con cadenas de hierro.
Sal 107:11 Se rebelaron contra las palabras de Dios, se burlaron del consejo del Altísimo.
Sal 107:12 Por eso los doblegó con trabajo forzado; cayeron, y no hubo quien los ayudara.
Sal 107:13 «¡Socorro, SEÑOR!», clamaron en medio de su dificultad, y él los salvó de su aflicción.
Sal 107:14 Los sacó de la oscuridad y de la profunda penumbra; les rompió las cadenas.
Sal 107:15 Que alaben al SEÑOR por su gran amor y por las obras maravillosas que ha hecho a favor de ellos.
Sal 107:16 Pues rompió las puertas de bronce de su prisión; partió en dos los barrotes de hierro.
Sal 107:17 Algunos fueron necios; se rebelaron y sufrieron por sus pecados.
Sal 107:18 No podían ni pensar en comer, y estaban a las puertas de la muerte.
Sal 107:19 «¡Socorro, SEÑOR!», clamaron en medio de su dificultad y él los salvó de su aflicción.
Sal 107:20 Envió su palabra y los sanó; los arrebató de las puertas de la muerte.
Sal 107:21 Que alaben al SEÑOR por su gran amor y por las obras maravillosas que ha hecho a favor de ellos.
Sal 107:22 Que ofrezcan sacrificios de agradecimiento y canten con alegría por sus gloriosos actos.
Sal 107:23 Algunos se hicieron a la mar en barcos y surcaron las rutas comerciales del mundo.
Sal 107:24 También observaron el poder del SEÑOR en acción, sus impresionantes obras en los mares más profundos.
Sal 107:25 Él habló, y se desataron los vientos que agitaron las olas.
Sal 107:26 Los barcos fueron lanzados a los cielos y cayeron nuevamente a las profundidades; los marineros se acobardaron de terror.
Sal 107:27 Se tambaleaban y daban tumbos como borrachos, no sabían qué más hacer.
Sal 107:28 «SEÑOR, ¡socorro!», clamaron en medio de su dificultad, y él los salvó de su aflicción.
Sal 107:29 Calmó la tormenta hasta convertirla en un susurro y aquietó las olas.
Sal 107:30 ¡Qué bendición fue esa quietud cuando los llevaba al puerto sanos y salvos!
Sal 107:31 Que alaben al SEÑOR por su gran amor y por las obras maravillosas que ha hecho a favor de ellos.
Sal 107:32 Que lo exalten públicamente delante de la congregación y ante los líderes del pueblo.
Sal 107:33 Él transforma ríos en desiertos y manantiales de agua en tierra árida y sedienta.
Sal 107:34 Convierte la tierra fructífera en tierras saladas y baldías, a causa de la maldad de sus habitantes.
Sal 107:35 Pero también convierte desiertos en lagunas y la tierra seca en fuentes de agua.
Sal 107:36 Lleva a los hambrientos para que se establezcan allí y construyan sus ciudades.
Sal 107:37 Siembran los campos, plantan viñedos, y recogen cosechas abundantes.
Sal 107:38 ¡Cuánto los bendice! Allí crían familias numerosas y sus manadas de animales aumentan.
Sal 107:39 Cuando disminuye la cantidad de ellos y se empobrecen por la opresión, las dificultades y el dolor,
Sal 107:40 el SEÑOR derrama desprecio sobre sus príncipes y los hace vagar por tierras baldías y sin sendero.
Sal 107:41 Pero rescata de la dificultad a los pobres y hace crecer a sus familias como rebaños de ovejas.
Sal 107:42 Los justos verán estas cosas y se alegrarán, mientras que los perversos son bruscamente silenciados.
Sal 107:43 Los sabios tomarán todo muy en serio; verán en nuestra historia el fiel amor del SEÑOR.



LECTURA PARA LA NOCHE

2 SAMUEL    1-2

2Sa 1:1 Después de la muerte de Saúl, David regresó de su victoria sobre los amalecitas y pasó dos días en Siclag.
2Sa 1:2 Al tercer día llegó un hombre del campamento del ejército de Saúl con sus ropas rasgadas y polvo sobre la cabeza en señal de duelo. El hombre cayó al suelo y se postró delante de David con profundo respeto.
2Sa 1:3 —¿De dónde vienes? —le preguntó David. —Me escapé del campamento israelita —le respondió el hombre.
2Sa 1:4 —¿Qué sucedió? —preguntó David—. Cuéntame lo que pasó en la batalla. —Todo nuestro ejército huyó de la batalla —le contó—. Murieron muchos hombres. Saúl y su hijo Jonatán también están muertos.
2Sa 1:5 —¿Cómo sabes que Saúl y Jonatán están muertos? —le insistió David al joven.
2Sa 1:6 El hombre respondió: —Sucedió que yo estaba en el monte Gilboa, y allí estaba Saúl apoyado en su lanza mientras se acercaban los enemigos en sus carros de guerra.
2Sa 1:7 Cuando se dio vuelta y me vio, me gritó que me acercara a él. “¿Qué quiere que haga?”, le pregunté
2Sa 1:8 y él me contestó: “¿Quién eres?”. Le respondí: “Soy un amalecita”.
2Sa 1:9 Entonces me suplicó: “Ven aquí y sácame de mi sufrimiento, porque el dolor es terrible y quiero morir”.
2Sa 1:10 »De modo que lo maté —dijo el amalecita a David—, porque me di cuenta de que no iba a vivir. Luego tomé su corona y su brazalete y se los he traído a usted, mi señor.
2Sa 1:11 Al escuchar las noticias, David y sus hombres rasgaron sus ropas en señal de dolor.
2Sa 1:12 Hicieron duelo, lloraron y ayunaron todo el día por Saúl y su hijo Jonatán, también por el ejército del SEÑOR y por la nación de Israel, porque ese día habían muerto a espada.
2Sa 1:13 Luego David le dijo al joven que trajo la noticia: —¿De dónde eres? —Soy un extranjero —contestó—, un amalecita que vive en su tierra.
2Sa 1:14 —¿Y cómo no tuviste temor de matar al ungido del SEÑOR? —le preguntó David.
2Sa 1:15 Entonces le ordenó a uno de sus hombres: —¡Mátalo! Enseguida el hombre le clavó su espada al amalecita y lo mató, y David dijo:
2Sa 1:16 —Te condenaste a ti mismo al confesar que mataste al ungido del SEÑOR.
2Sa 1:17 David compuso una canción fúnebre por Saúl y Jonatán,
2Sa 1:18 y ordenó que se la enseñaran al pueblo de Judá. Es conocida como el Cántico del arco y está registrada en El libro de Jaser :*
2Sa 1:19 ¡Oh Israel, tu orgullo y tu alegría yacen muertos en las colinas! ¡Oh, cómo han caído los héroes poderosos!
2Sa 1:20 No lo anuncien en Gat, ni lo proclamen en las calles de Ascalón, o las hijas de los filisteos se alegrarán y los paganos se reirán con aires de triunfo.
2Sa 1:21 Oh, montes de Gilboa, que no caiga sobre ustedes lluvia ni rocío, ni haya campos fructíferos que produzcan ofrendas de grano.* Pues fue allí donde se contaminó el escudo de los héroes poderosos; el escudo de Saúl ya no será ungido con aceite.
2Sa 1:22 El arco de Jonatán era potente, y la espada de Saúl realizó su trabajo mortífero. Derramaron la sangre de sus enemigos y atravesaron a muchos héroes poderosos.
2Sa 1:23 ¡Cuán amados y agradables fueron Saúl y Jonatán! Estuvieron juntos en la vida y en la muerte. Eran más rápidos que águilas, más fuertes que leones.
2Sa 1:24 Oh, mujeres de Israel, lloren por Saúl, porque él las vistió con lujosas ropas escarlatas, con prendas adornadas de oro.
2Sa 1:25 ¡Oh, cómo han caído los héroes poderosos en batalla! Jonatán yace muerto en las colinas.
2Sa 1:26 ¡Cómo lloro por ti, Jonatán, hermano mío! ¡Oh, cuánto te amaba! Tu amor por mí fue profundo, ¡más profundo que el amor de las mujeres!
2Sa 1:27 ¡Oh, cómo han caído los héroes poderosos! Despojados de sus armas, yacen muertos.
2Sa 2:1 Después de esto, David le preguntó al SEÑOR: —¿Debo regresar a alguna de las ciudades de Judá? —Sí —respondió el SEÑOR. —¿A qué ciudad debo ir? —preguntó David. —A Hebrón —contestó el SEÑOR.
2Sa 2:2 Las dos esposas de David eran Ahinoam de Jezreel y Abigail, la viuda de Nabal de Carmelo. David, sus esposas
2Sa 2:3 y los hombres de David junto con sus familias se mudaron a Judá, y se establecieron en las aldeas cercanas a Hebrón.
2Sa 2:4 Después llegaron los hombres de Judá y ungieron a David rey del pueblo de Judá. Cuando David se enteró de que los hombres de Jabes de Galaad habían enterrado a Saúl,
2Sa 2:5 les envió el siguiente mensaje: «Que el SEÑOR los bendiga por haber sido tan leales a su señor Saúl y por haberle dado un entierro digno.
2Sa 2:6 ¡Que el SEÑOR, a cambio, sea leal a ustedes y los recompense con su amor inagotable! Yo también los recompensaré por lo que han hecho.
2Sa 2:7 Ahora que Saúl ha muerto, les pido que sean mis súbditos valientes y leales, igual que el pueblo de Judá, que me ha ungido como su nuevo rey».
2Sa 2:8 Sin embargo, Abner, hijo de Ner, comandante del ejército de Saúl, ya había ido a Mahanaim con Is-boset,* hijo de Saúl.
2Sa 2:9 Allí proclamó a Is-boset rey de Galaad, de Jezreel, de Efraín, de Benjamín, de la tierra de los gesuritas y del resto de Israel.
2Sa 2:10 Is-boset, hijo de Saúl, tenía cuarenta años cuando llegó a ser rey, y gobernó desde Mahanaim dos años. Mientras tanto, el pueblo de Judá permaneció leal a David.
2Sa 2:11 David hizo de Hebrón su ciudad capital y gobernó como rey de Judá siete años y medio.
2Sa 2:12 Cierto día, Abner dirigió a las tropas desde Mahanaim a Gabaón.
2Sa 2:13 Por el mismo tiempo, Joab, hijo de Sarvia, salió al frente de las tropas de David. Los dos ejércitos se encontraron en el estanque de Gabaón y se sentaron frente a frente en lados opuestos del estanque.
2Sa 2:14 Entonces Abner le sugirió a Joab: —Propongo que algunos de nuestros guerreros se enfrenten aquí cuerpo a cuerpo delante de nosotros. —Muy bien —asintió Joab.
2Sa 2:15 Así que se eligieron doce hombres de cada grupo para pelear, doce hombres de Benjamín que representaban a Is-boset, hijo de Saúl, y doce que representaban a David.
2Sa 2:16 Cada uno agarró a su oponente del cabello y clavó su espada en el costado del otro, de modo que todos murieron. A partir de entonces, ese lugar en Gabaón se conoce como el Campo de las Espadas.*
2Sa 2:17 Ese día se desencadenó una feroz batalla, y las fuerzas de David derrotaron a Abner y a los hombres de Israel.
2Sa 2:18 Joab, Abisai y Asael —los tres hijos de Sarvia— estaban entre las fuerzas de David ese día. Asael podía correr como una gacela
2Sa 2:19 y comenzó a correr tras Abner; lo persiguió sin tregua y no se detuvo para nada.
2Sa 2:20 Cuando Abner se dio vuelta y lo vio venir, le gritó: —¿Eres tú, Asael? —Sí, soy yo —le contestó.
2Sa 2:21 —¡Ve a pelear con otro! —le advirtió Abner—. Enfréntate a uno de los jóvenes y despójalo de sus armas. Pero Asael siguió persiguiéndolo.
2Sa 2:22 Abner le volvió a gritar: —¡Vete de aquí! No quiero matarte. ¿Cómo podría dar la cara a tu hermano Joab?
2Sa 2:23 Pero Asael se negó a regresar, entonces Abner le clavó la parte trasera de su lanza en el estómago. La lanza le salió por la espalda y Asael cayó muerto al suelo. Todos los que pasaban por allí se detenían, al ver a Asael tendido muerto.
2Sa 2:24 Cuando Joab y Abisai se enteraron de lo sucedido, salieron a perseguir a Abner. El sol ya se ponía cuando llegaron a la colina de Amma, cerca de Gía en el camino que lleva al desierto de Gabaón.
2Sa 2:25 Las tropas de Abner, de la tribu de Benjamín, se reagruparon allí en la cima de la colina para tomar posiciones.
2Sa 2:26 Abner le gritó a Joab: —¿Es inevitable que nos matemos unos a otros? ¿No te das cuenta de que lo único que produce es amargura? ¿Cuándo vas a ordenar que tus hombres dejen de perseguir a sus hermanos israelitas?
2Sa 2:27 Entonces dijo Joab: —Si no hubieras hablado, sólo Dios sabe lo que habría pasado, porque los habríamos perseguido toda la noche de ser necesario.
2Sa 2:28 De manera que Joab tocó el cuerno de carnero, y sus hombres dejaron de perseguir a las tropas de Israel.
2Sa 2:29 Durante toda esa noche Abner y sus hombres retrocedieron por el Jordán.* Cruzaron el río Jordán y viajaron toda la mañana* sin detenerse hasta llegar a Mahanaim.
2Sa 2:30 Mientras tanto, Joab y sus hombres también regresaron a casa. Cuando Joab contó sus bajas, descubrió que sólo faltaban diecinueve hombres, además de Asael.
2Sa 2:31 Pero murieron trescientos sesenta hombres de Abner, todos de la tribu de Benjamín.
2Sa 2:32 Joab y sus hombres llevaron el cuerpo de Asael a Belén y lo enterraron en la tumba de su padre. Luego viajaron toda la noche y llegaron a Hebrón al amanecer.

sábado, 13 de mayo de 2017

LECTURA BÍBLICA 13 DE MAYO

LECTURA PARA LA MAÑANA

MARCOS    13:14-31

Mar 13:14 »Llegará el día cuando verán el objeto sacrílego que causa profanación* de pie en un lugar donde él* no debe estar. (Lector, ¡presta atención!). Entonces los que estén en Judea huyan a las colinas.
Mar 13:15 La persona que esté en la azotea no baje a la casa para empacar.
Mar 13:16 El que esté en el campo no regrese ni para buscar un abrigo.
Mar 13:17 ¡Qué terribles serán esos días para las mujeres embarazadas y para las madres que amamantan!
Mar 13:18 Y oren para que la huída no sea en invierno.
Mar 13:19 Pues habrá más angustia en esos días que en cualquier otro momento desde que Dios creó al mundo. Y jamás habrá una angustia tan grande.
Mar 13:20 De hecho, a menos que el Señor acorte ese tiempo de calamidad, ni una sola persona sobrevivirá; pero por el bien de los elegidos, él ha acortado esos días.
Mar 13:21 »Entonces, si alguien les dice: “Miren, aquí está el Mesías” o “Allí está”, no lo crean.
Mar 13:22 Pues se levantarán falsos mesías y falsos profetas y realizarán señales y milagros para engañar, de ser posible, aun a los elegidos de Dios.
Mar 13:23 ¡Tengan cuidado! ¡Les he advertido esto de antemano!
Mar 13:24 »En ese tiempo, después de la angustia de esos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará luz,
Mar 13:25 las estrellas caerán del cielo, y los poderes de los cielos serán sacudidos.*
Mar 13:26 »Entonces todos verán al Hijo del Hombre* venir en las nubes con gran poder y gloria.*
Mar 13:27 Y él enviará a sus ángeles para que reúnan a los elegidos de todas partes del mundo,* desde los extremos más lejanos de la tierra y del cielo.
Mar 13:28 »Ahora, aprendan una lección de la higuera. Cuando las ramas echan brotes y comienzan a salir las hojas, ustedes saben que el verano se acerca.
Mar 13:29 De la misma manera, cuando vean que suceden todas estas cosas, sabrán que su regreso está muy cerca, a las puertas.
Mar 13:30 Les digo la verdad, no pasará esta generación* hasta que todas estas cosas sucedan.
Mar 13:31 El cielo y la tierra desaparecerán, pero mis palabras no desaparecerán jamás.


2 CORINTIOS 11:16-33

2Co 11:16 Otra vez lo digo, no piensen que soy un necio por hablar así. Pero, aun si lo piensan, escúchenme, tal como lo harían con una persona necia, mientras que yo también me jacto un poco.
2Co 11:17 Dicha jactancia no proviene del Señor, pero actúo como un necio.
2Co 11:18 Y, ya que otros se jactan de sus logros humanos, yo también lo haré.
2Co 11:19 Después de todo, ustedes se creen muy sabios, ¡pero con gusto soportan a los necios!
2Co 11:20 Aguantan cuando alguien los esclaviza, les quita todo lo que tienen, se aprovecha de ustedes, toma control de todo y les da una bofetada.
2Co 11:21 ¡Me da vergüenza decir que nosotros fuimos demasiado «débiles» para hacer lo mismo! Pero sea lo que sea de lo que ellos se atrevan a jactarse —otra vez hablo como un necio —yo también me atrevo a jactarme de lo mismo.
2Co 11:22 ¿Son ellos hebreos? Yo también lo soy. ¿Son israelitas? También lo soy yo. ¿Son descendientes de Abraham? También yo.
2Co 11:23 ¿Son siervos de Cristo? Sé que sueno como un loco, ¡pero yo lo he servido mucho más! He trabajado con más esfuerzo, me han encarcelado más seguido, fui azotado innumerables veces y enfrenté la muerte en repetidas ocasiones.
2Co 11:24 En cinco ocasiones distintas, los líderes judíos me dieron treinta y nueve latigazos.
2Co 11:25 Tres veces me azotaron con varas. Una vez fui apedreado. Tres veces sufrí naufragios. Una vez pasé toda una noche y el día siguiente a la deriva en el mar.
2Co 11:26 He estado en muchos viajes muy largos. Enfrenté peligros de ríos y de ladrones. Enfrenté peligros de parte de mi propio pueblo, los judíos, y también de los gentiles.* Enfrenté peligros en ciudades, en desiertos y en mares. Y enfrenté peligros de hombres que afirman ser creyentes, pero no lo son.*
2Co 11:27 He trabajado con esfuerzo y por largas horas y soporté muchas noches sin dormir. He tenido hambre y sed, y a menudo me he quedado sin nada que comer. He temblado de frío, sin tener ropa suficiente para mantenerme abrigado.
2Co 11:28 Y, además de todo eso, a diario llevo la carga de mi preocupación por todas las iglesias.
2Co 11:29 ¿Quién está débil sin que yo no sienta esa misma debilidad? ¿Quién se ha dejado llevar por mal camino y sin que yo no arda de enojo?
2Co 11:30 Si debo jactarme, preferiría jactarme de las cosas que muestran lo débil que soy.
2Co 11:31 Dios, el Padre de nuestro Señor Jesús, quien es digno de eterna alabanza, sabe que no miento.
2Co 11:32 Cuando estuve en Damasco, el gobernador bajo el mando del rey Aretas puso guardias en las puertas de la ciudad para atraparme.
2Co 11:33 Tuvieron que descolgarme en una canasta por una ventana en el muro de la ciudad para que escapara de él.


SALMO 106:28-48

Sal 106:28 Después nuestros antepasados se unieron para rendir culto a Baal en Peor; ¡hasta comieron sacrificios ofrecidos a los muertos!
Sal 106:29 Con todo eso provocaron el enojo del SEÑOR, entonces se desató una plaga en medio de ellos.
Sal 106:30 Pero Finees tuvo el valor de intervenir y la plaga se detuvo.
Sal 106:31 Por eso, desde entonces, se le considera un hombre justo.
Sal 106:32 También en Meriba, provocaron el enojo del SEÑOR, y le causaron serios problemas a Moisés.
Sal 106:33 Hicieron que Moisés se enojara* y hablara como un necio.
Sal 106:34 Israel no destruyó a las naciones que había en la tierra, como el SEÑOR le había ordenado.
Sal 106:35 En cambio, los israelitas se mezclaron con los paganos y adoptaron sus malas costumbres.
Sal 106:36 Rindieron culto a sus ídolos, y eso resultó en su ruina.
Sal 106:37 Hasta sacrificaron a sus propios hijos e hijas a los demonios.
Sal 106:38 Derramaron sangre inocente, la sangre de sus hijos e hijas. Al sacrificarlos a los ídolos de Canaán, contaminaron la tierra con asesinatos.
Sal 106:39 Se contaminaron a sí mismos con sus malas acciones, y su amor a los ídolos fue adulterio a los ojos del SEÑOR.
Sal 106:40 Por eso, el enojo del SEÑOR se encendió contra su pueblo, y él aborreció a su posesión más preciada.
Sal 106:41 Los entregó a las naciones paganas y quedaron bajo el gobierno de quienes los odiaban.
Sal 106:42 Sus enemigos los aplastaron y los sometieron a su cruel poder.
Sal 106:43 Él los rescató una y otra vez, pero ellos decidieron rebelarse en su contra, y finalmente su pecado los destruyó.
Sal 106:44 Aun así, él sintió compasión por la angustia de ellos y escuchó sus clamores.
Sal 106:45 Recordó el pacto que les había hecho y se apiadó a causa de su amor inagotable.
Sal 106:46 Hasta hizo que sus captores los trataran con amabilidad.
Sal 106:47 ¡Oh SEÑOR nuestro Dios, sálvanos! Vuelve a reunirnos de entre las naciones, para que podamos agradecer a tu santo nombre, alegrarnos y alabarte.
Sal 106:48 Alaben al SEÑOR, Dios de Israel, quien vive desde siempre y para siempre. Que todo el pueblo diga: «¡Amén!». ¡Alabado sea el SEÑOR!




LECTURA PARA LA NOCHE

1 SAMUEL    29-31

1Sa 29:1 Todo el ejército filisteo se movilizó en Afec, y los Israelitas acamparon junto al manantial de Jezreel.
1Sa 29:2 Mientras los gobernantes filisteos dirigían a sus tropas en grupos de cien y de mil, David y sus hombres marcharon por la retaguardia con el rey Aquis.
1Sa 29:3 Pero los comandantes filisteos reclamaron: —¿Qué hacen aquí estos hebreos? Y Aquis les dijo: —Éste es David, el siervo de Saúl, rey de Israel. Él ha estado conmigo por años, y no he encontrado en él ninguna falta, desde que llegó hasta el día de hoy.
1Sa 29:4 Pero los comandantes filisteos se enojaron. —¡Envíalo de vuelta a la ciudad que le diste! —le exigieron—. No puede ir con nosotros a la batalla. ¿Y si se vuelve contra nosotros durante la batalla y se convierte en nuestro adversario? ¿Qué mejor manera de reconciliarse con su amo que entregándole nuestras cabezas?
1Sa 29:5 ¿No es éste el mismo David por quien las mujeres de Israel cantan en sus danzas: “Saúl mató a sus miles, y David, a sus diez miles”?
1Sa 29:6 Así que Aquis finalmente mandó traer a David y le dijo: —Juro por el SEÑOR que has sido un aliado confiable. Pienso que debes ir conmigo a la batalla, porque no he encontrado una sola falla en ti desde que llegaste hasta el día de hoy. Pero los demás gobernantes filisteos no quieren ni oír hablar del tema.
1Sa 29:7 Por favor, no los inquietes y regresa sin llamar la atención.
1Sa 29:8 —¿Qué he hecho para merecer esto? —preguntó David—. ¿Qué ha encontrado en su siervo para que no pueda ir y pelear contra los enemigos de mi señor el rey?
1Sa 29:9 Pero Aquis insistió: —En lo que a mí respecta, eres tan perfecto como un ángel de Dios. Pero los comandantes filisteos tienen miedo e insisten en que no los acompañen en la batalla.
1Sa 29:10 Ahora, levántate temprano en la mañana y vete con tus hombres en cuanto amanezca.
1Sa 29:11 Entonces David y sus hombres regresaron a la tierra de los filisteos, mientras que el ejército filisteo avanzó hasta Jezreel.
1Sa 30:1 Tres días después, cuando David y sus hombres llegaron a su casa en la ciudad de Siclag, encontraron que los amalecitas habían asaltado el Neguev y Siclag; habían destruido Siclag y la quemaron hasta reducirla a cenizas.
1Sa 30:2 Se habían llevado a las mujeres y a los niños y a todos los demás, pero sin matar a nadie.
1Sa 30:3 Cuando David y sus hombres vieron las ruinas y se dieron cuenta de lo que les había sucedido a sus familias,
1Sa 30:4 lloraron a más no poder.
1Sa 30:5 Las dos esposas de David, Ahinoam de Jezreel y Abigail, la viuda de Nabal de Carmelo, estaban entre los que fueron capturados.
1Sa 30:6 David ahora se encontraba en gran peligro, porque todos sus hombres estaban muy resentidos por haber perdido a sus hijos e hijas, y comenzaron a hablar acerca de apedrearlo. Pero David encontró fuerzas en el SEÑOR su Dios.
1Sa 30:7 Entonces le dijo a Abiatar, el sacerdote: —¡Tráeme el efod!
1Sa 30:8 Así que Abiatar lo trajo y David le preguntó al SEÑOR: —¿Debo perseguir a esta banda de saqueadores? ¿Los atraparé? Y el SEÑOR le dijo: —Sí, persíguelos. Recuperarás todo lo que te han quitado.
1Sa 30:9 De modo que David y sus seiscientos hombres salieron y llegaron al arroyo de Besor.
1Sa 30:10 Pero doscientos de ellos estaban demasiado cansados para cruzar el arroyo, por lo que David continuó la persecución con cuatrocientos hombres.
1Sa 30:11 En el camino encontraron a un egipcio en un campo y lo llevaron a David. Le dieron pan para comer y agua para beber.
1Sa 30:12 También le dieron parte de un pastel de higos y dos racimos de pasas, porque no había comido ni bebido nada durante tres días y tres noches. Al poco tiempo recobró sus fuerzas.
1Sa 30:13 —¿A quién le perteneces y de dónde vienes? —le preguntó David. —Soy egipcio, esclavo de un amalecita —respondió—. Mi amo me abandonó hace tres días porque yo estaba enfermo.
1Sa 30:14 Regresábamos de asaltar a los cereteos en el Neguev, el territorio de Judá y la tierra de Caleb, y acabábamos de incendiar Siclag.
1Sa 30:15 —¿Me guiarás a esa banda de saqueadores? —preguntó David. El joven contestó: —Si haces un juramento en el nombre de Dios que no me matarás ni me devolverás a mi amo, entonces te guiaré a ellos.
1Sa 30:16 Así que guió a David hasta los amalecitas, y los encontraron dispersos por los campos comiendo, bebiendo y bailando con alegría por el enorme botín que habían tomado de los filisteos y de la tierra de Judá.
1Sa 30:17 Entonces David y sus hombres se lanzaron contra ellos y los mataron durante toda la noche y durante todo el día siguiente hasta la tarde. Ninguno de los amalecitas escapó, excepto cuatrocientos jóvenes que huyeron en camellos.
1Sa 30:18 Así que David recuperó todo lo que los amalecitas habían tomado y rescató a sus dos esposas.
1Sa 30:19 No faltaba nada: fuera grande o pequeño, hijo o hija, ni ninguna otra cosa que se habían llevado. David regresó con todo.
1Sa 30:20 También recuperó los rebaños y las manadas, y sus hombres los arrearon delante de los demás animales. «¡Este botín le pertenece a David!», dijeron.
1Sa 30:21 Luego David regresó al arroyo de Besor y se encontró con los doscientos hombres que se habían quedado rezagados porque estaban demasiado cansados para seguir con él. Entonces salieron para encontrarse con David y con sus hombres, y David los saludó con alegría.
1Sa 30:22 Pero unos alborotadores entre los hombres de David dijeron: —Ellos no fueron con nosotros, así que no pueden tener nada del botín que recuperamos. Denles sus esposas e hijos y díganles que se vayan.
1Sa 30:23 Pero David dijo: —¡No, mis hermanos! No sean egoístas con lo que el SEÑOR nos dio. Él nos protegió y nos ayudó a derrotar a la banda de saqueadores que nos atacó.
1Sa 30:24 ¿Quién les hará caso cuando hablan así? Compartiremos por partes iguales tanto con los que vayan a la batalla como con los que cuiden las pertenencias.
1Sa 30:25 A partir de entonces, David estableció este dicho como decreto y ordenanza en Israel y hasta el día de hoy todavía se cumple.
1Sa 30:26 Cuando llegó a Siclag, David envió parte del botín a los ancianos de Judá, quienes eran sus amigos. «Esto es un regalo para ustedes —les dijo David—, tomado de los enemigos del SEÑOR».
1Sa 30:27 Los regalos fueron enviados a la gente de las siguientes ciudades que David había visitado: Betel, Ramot-neguev, Jatir,
1Sa 30:28 Aroer, Sifmot, Estemoa,
1Sa 30:29 Racal,* las ciudades de Jerameel, las ciudades de los ceneos,
1Sa 30:30 Horma, Corasán, Atac,
1Sa 30:31 Hebrón, y a todos los demás lugares que David había visitado con sus hombres.
1Sa 31:1 Ahora bien, los filisteos atacaron a Israel, y los hombres de Israel huyeron ante ellos. Mataron a muchos en las laderas del monte Gilboa.
1Sa 31:2 Los filisteos cercaron a Saúl y a sus hijos, y mataron a tres de ellos: Jonatán, Abinadab y Malquisúa.
1Sa 31:3 La batalla se intensificó cerca de Saúl, y los arqueros filisteos lo alcanzaron y lo hirieron gravemente.
1Sa 31:4 Con gemidos, Saúl le dijo a su escudero: «Toma tu espada y mátame antes de que estos filisteos paganos lleguen para atravesarme, burlarse de mí y torturarme». Pero su escudero tenía miedo y no quiso hacerlo. Entonces Saúl tomó su propia espada y se echó sobre ella.
1Sa 31:5 Cuando su escudero vio que Saúl estaba muerto, se echó sobre su propia espada y murió junto al rey.
1Sa 31:6 Así que Saúl, sus tres hijos, su escudero y sus tropas murieron juntos en ese mismo día.
1Sa 31:7 Cuando los israelitas que se encontraban al otro lado del valle de Jezreel y más allá del Jordán vieron que el ejército israelita había huido y que Saúl y sus hijos estaban muertos, abandonaron sus ciudades y huyeron. Entonces los filisteos entraron y ocuparon sus ciudades.
1Sa 31:8 Al día siguiente, cuando los filisteos salieron a despojar a los muertos, encontraron los cuerpos de Saúl y de sus tres hijos en el monte Gilboa.
1Sa 31:9 Entonces le cortaron la cabeza a Saúl y le quitaron su armadura. Luego proclamaron las buenas noticias de la muerte de Saúl en su templo pagano y a la gente en toda la tierra de Filistea.
1Sa 31:10 Pusieron su armadura en el templo de Astarot, y colgaron su cuerpo en la muralla de la ciudad de Bet-sán.
1Sa 31:11 Pero cuando el pueblo de Jabes de Galaad se enteró de lo que los filisteos le habían hecho a Saúl,
1Sa 31:12 todos los valientes guerreros viajaron toda la noche hasta Bet-sán y bajaron los cuerpos de Saúl y de sus hijos de la muralla. Llevaron los cuerpos a Jabes, donde los incineraron.
1Sa 31:13 Luego tomaron los huesos y los enterraron debajo del árbol de tamarisco en Jabes y ayunaron por siete días.

viernes, 12 de mayo de 2017

LECTURA BÍBLICA 12 DE MAYO

LECTURA PARA LA MAÑANA

MARCOS    13:1-13

Mar 13:1 Cuando Jesús salía del templo ese día, uno de sus discípulos le dijo: —Maestro, ¡mira estos magníficos edificios! Observa las impresionantes piedras en los muros.
Mar 13:2 Jesús respondió: —Sí, mira estos grandes edificios, pero serán demolidos por completo. ¡No quedará ni una sola piedra sobre otra!
Mar 13:3 Más tarde, Jesús se sentó en el Monte de los Olivos, al otro lado del valle del templo. Pedro, Santiago, Juan y Andrés se le acercaron en privado y le preguntaron:
Mar 13:4 —Dinos, ¿cuándo sucederá todo eso? ¿Qué señal nos indicará que esas cosas están por cumplirse?
Mar 13:5 Jesús contestó: —No dejen que nadie los engañe,
Mar 13:6 porque muchos vendrán en mi nombre y afirmarán: “Yo soy el Mesías”*. Engañarán a muchos.
Mar 13:7 Y ustedes oirán de guerras y de amenazas de guerras, pero no se dejen llevar por el pánico. Es verdad, esas cosas deben suceder, pero el fin no vendrá inmediatamente después.
Mar 13:8 Una nación entrará en guerra con otra, y un reino con otro reino. Habrá terremotos en muchas partes del mundo, y también hambres. Pero eso es sólo el comienzo de los dolores del parto, luego vendrán más.
Mar 13:9 »Cuando esas cosas comiencen a suceder, ¡tengan cuidado! Los entregarán a los tribunales y los golpearán en las sinagogas. Serán sometidos a juicio ante gobernantes y reyes por ser mis seguidores. Pero ésa será una oportunidad para que ustedes les hablen de mí.*
Mar 13:10 Pues la Buena Noticia primero tiene que ser predicada a todas las naciones.*
Mar 13:11 Pero, cuando los arresten y los sometan a juicio, no se preocupen de antemano por lo que van a decir. Sólo hablen lo que Dios les diga en ese momento, porque no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu Santo.
Mar 13:12 »Un hermano traicionará a muerte a su hermano, un padre traicionará a su propio hijo, y los hijos se rebelarán contra sus padres y harán que los maten.
Mar 13:13 Y todos los odiarán a ustedes por ser mis seguidores.* Pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo.

2 CORINTIOS 11:1-15

2Co 11:1 Espero que toleren un poco más de mis «tonterías». Por favor, ténganme paciencia;
2Co 11:2 pues los celo, con el celo de Dios mismo. Los prometí como una novia pura* a su único esposo: Cristo.
2Co 11:3 Pero temo que, de alguna manera, su pura y completa devoción a Cristo se corrompa, tal como Eva fue engañada por la astucia de la serpiente.
2Co 11:4 Ustedes soportan de buena gana todo lo que cualquiera les dice, aun si les predican a un Jesús diferente del que nosotros predicamos o a un Espíritu diferente del que ustedes recibieron o un evangelio diferente del que creyeron.
2Co 11:5 Pero de ninguna manera me considero inferior a esos «superapóstoles» que enseñan tales cosas.
2Co 11:6 Podré ser un orador inexperto, pero no me falta conocimiento. Eso es algo que les hemos dejado bien claro a ustedes de todas las maneras posibles.
2Co 11:7 ¿Estaba equivocado cuando me humillé y los honré al predicarles la Buena Noticia de Dios sin esperar nada a cambio?
2Co 11:8 Les «robé» a otras iglesias al aceptar sus contribuciones para poder servirlos a ustedes sin ningún costo.
2Co 11:9 Y, cuando estuve con ustedes y no tenía lo suficiente para vivir, no llegué a ser una carga financiera para nadie. Pues los hermanos que llegaron de Macedonia me trajeron todo lo que necesitaba. Nunca he sido una carga para ustedes y jamás lo seré.
2Co 11:10 Tan cierto como que la verdad de Cristo está en mí, nadie en toda Grecia* me impedirá que me jacte de esto.
2Co 11:11 ¿Por qué? ¿Porque no los amo? Dios sabe que sí.
2Co 11:12 Pero seguiré haciendo lo que siempre he hecho. Esto debilitará los argumentos de aquellos que andan buscando la oportunidad para jactarse de que su trabajo es igual al nuestro.
2Co 11:13 Estos individuos son falsos apóstoles. Son obreros engañosos que se disfrazan de apóstoles de Cristo.
2Co 11:14 ¡Pero no me sorprende para nada! Aun Satanás se disfraza de ángel de luz.
2Co 11:15 Así que no es de sorprenderse que los que lo sirven también se disfracen de siervos de la justicia. Al final, recibirán el castigo que sus acciones perversas merecen.


SALMO 106:1-27

Sal 106:1 ¡Alabado sea el SEÑOR! ¡Den gracias al SEÑOR, porque él es bueno! Su fiel amor perdura para siempre.
Sal 106:2 ¿Quién podrá enumerar los gloriosos milagros del SEÑOR? ¿Quién podrá alabarlo lo suficiente?
Sal 106:3 Hay alegría para los que tratan con justicia a los demás y siempre hacen lo que es correcto.
Sal 106:4 Acuérdate de mí, SEÑOR, cuando le muestres favor a tu pueblo; acércate y rescátame.
Sal 106:5 Déjame tener parte en la prosperidad de tus elegidos. Permite que me alegre por el gozo de tu pueblo; concédeme alabarte con los que son tu herencia.
Sal 106:6 Hemos pecado como nuestros antepasados. ¡Hicimos lo malo y actuamos de manera perversa!
Sal 106:7 Nuestros antepasados en Egipto no quedaron conmovidos ante las obras milagrosas del SEÑOR. Pronto olvidaron sus muchos actos de bondad hacia ellos; en cambio se rebelaron contra él en el mar Rojo.*
Sal 106:8 Aun así, él los salvó: para defender el honor de su nombre y para demostrar su gran poder.
Sal 106:9 Ordenó al mar Rojo* que se secara y condujo a Israel a través del mar como si fuera un desierto.
Sal 106:10 Así los rescató de sus enemigos y los libertó de sus adversarios.
Sal 106:11 Después el agua volvió y cubrió a sus enemigos; ninguno de ellos sobrevivió.
Sal 106:12 Entonces el pueblo creyó las promesas del SEÑOR y le cantó alabanzas.
Sal 106:13 Sin embargo, ¡qué pronto olvidaron lo que él había hecho! ¡No quisieron esperar su consejo!
Sal 106:14 En el desierto dieron rienda suelta a sus deseos, pusieron a prueba la paciencia de Dios en esa tierra árida y baldía.
Sal 106:15 Entonces les dio lo que pedían, pero al mismo tiempo les envió una plaga.
Sal 106:16 La gente del campamento se puso celosa de Moisés y tuvo envidia de Aarón, el santo sacerdote del SEÑOR.
Sal 106:17 Por esa causa la tierra se abrió, se tragó a Datán y enterró a Abiram junto con los otros rebeldes.
Sal 106:18 Sobre sus seguidores cayó fuego; una llama consumió a los perversos.
Sal 106:19 Los israelitas hicieron un becerro en el monte Sinaí;* se inclinaron ante una imagen hecha de oro.
Sal 106:20 Cambiaron a su glorioso Dios por la estatua de un toro que come hierba.
Sal 106:21 Se olvidaron de Dios, su salvador, quien había realizado tantas grandezas en Egipto:
Sal 106:22 obras tan maravillosas en la tierra de Cam, hechos tan asombrosos en el mar Rojo.
Sal 106:23 Por lo tanto, él declaró que los destruiría. Pero Moisés, su escogido, intervino entre el SEÑOR y los israelitas; le suplicó que apartara su ira y que no los destruyera.
Sal 106:24 El pueblo se negó a entrar en la agradable tierra, porque no creían la promesa de que Dios los iba a cuidar.
Sal 106:25 En cambio, rezongaron en sus tiendas y se negaron a obedecer al SEÑOR.
Sal 106:26 Por lo tanto, él juró solemnemente que los mataría en el desierto,
Sal 106:27 que dispersaría a sus descendientes entre las naciones, y los enviaría a tierras distantes.




LECTURA PARA LA NOCHE

1 SAMUEL    26-28

1Sa 26:1 Ahora bien, algunos hombres de Zif fueron a Guibeá para decirle a Saúl: «David está escondido en la colina de Haquila, que tiene vista a Jesimón».
1Sa 26:2 Entonces Saúl escogió a tres mil de los soldados selectos de Israel y salió con ellos a perseguir a David en el desierto de Zif.
1Sa 26:3 Saúl acampó junto al camino que está al lado de la colina de Haquila, cerca de Jesimón, donde David se escondía. Cuando David se enteró de que Saúl había venido al desierto a perseguirlo,
1Sa 26:4 envió espías para verificar la noticia de su llegada.
1Sa 26:5 Cierta noche, David pasó desapercibido al campamento de Saúl para echar un vistazo. Saúl y Abner, hijo de Ner, el comandante del ejército, dormían dentro del círculo formado por sus guerreros, todos bien dormidos.
1Sa 26:6 —¿Quién se ofrece a ir conmigo al campamento? —preguntó David a Ahimelec el hitita y a Abisai, hijo de Sarvia, hermano de Joab. —Yo voy contigo —contestó Abisai.
1Sa 26:7 Entonces David y Abisai fueron directo al campamento de Saúl y lo encontraron dormido, con su lanza clavada en tierra junto a su cabeza. Abner y los soldados estaban dormidos alrededor de él.
1Sa 26:8 —¡Esta vez, sin duda alguna, Dios te ha entregado a tu enemigo! —le susurró Abisai a David—. Déjame que lo clave en la tierra con un solo golpe de mi lanza; ¡no hará falta darle dos!
1Sa 26:9 —¡No! —dijo David—, no lo mates. Pues ¿quién quedará inocente después de atacar al ungido del SEÑOR?
1Sa 26:10 Seguro que el SEÑOR herirá a Saúl algún día, o morirá de viejo o en batalla.
1Sa 26:11 ¡El SEÑOR me libre de que mate al que él ha ungido! Pero toma su lanza y la jarra de agua que están junto a su cabeza y ¡luego vámonos de aquí!
1Sa 26:12 Entonces David mismo tomó la lanza y la jarra de agua que estaban cerca de la cabeza de Saúl. Luego él y Abisai escaparon sin que nadie los viera ni despertara, porque el SEÑOR hizo que los hombres de Saúl cayeran en un sueño profundo.
1Sa 26:13 David subió la colina del lado opuesto del campamento hasta que estuvo a una distancia segura.
1Sa 26:14 Luego les gritó a los soldados y a Abner hijo de Ner: —¡Despiértate, Abner! —¿Quién es? —preguntó Abner.
1Sa 26:15 —Bueno, Abner, eres un gran hombre, ¿verdad? —se burló David—. En todo Israel, ¿dónde hay uno que sea tan poderoso como tú? Entonces, ¿por qué no protegiste a tu amo, el rey, cuando alguien entró a matarlo?
1Sa 26:16 ¡Eso no está nada bien! Juro por el SEÑOR que tú y tus hombres merecen morir, ¡porque no protegiste a tu amo, el ungido del SEÑOR! ¡Mira a tu alrededor! ¿Dónde están la lanza del rey y la jarra de agua que estaban junto a su cabeza?
1Sa 26:17 Saúl reconoció la voz de David y gritó: —¿Eres tú, David, hijo mío? Y David contestó: —Sí, mi señor el rey.
1Sa 26:18 ¿Por qué me persigue? ¿Qué hice? ¿Qué delito cometí?
1Sa 26:19 Pero ahora que mi señor el rey escuche a su siervo. Si el SEÑOR lo ha incitado en mi contra, entonces que él acepte mi ofrenda. Pero si esto es sólo un plan humano, entonces que los que estén involucrados sean malditos por el SEÑOR. Pues me han expulsado de mi hogar, y ya no puedo vivir entre el pueblo del SEÑOR y han dicho: “Ve, rinde culto a dioses paganos”.
1Sa 26:20 ¿Debo morir en tierra extranjera, lejos de la presencia del SEÑOR? ¿Por qué el rey de Israel ha salido a buscar a una sola pulga? ¿Por qué me persigue como a una perdiz en las montañas?
1Sa 26:21 Entonces Saúl confesó: —He pecado. Hijo mío, vuelve a casa, y ya no trataré de hacerte daño, porque hoy has valorado mi vida. He sido un tonto, y he estado muy, pero muy equivocado.
1Sa 26:22 —Aquí está su lanza, oh rey —dijo David—. Permita que uno de sus jóvenes venga por ella.
1Sa 26:23 El SEÑOR da su propia recompensa por hacer el bien y por ser leal, y yo rehusé matarlo, aun cuando el SEÑOR lo puso en mi poder, porque usted es el ungido del SEÑOR.
1Sa 26:24 Ahora que el SEÑOR valore mi vida, así como hoy yo he valorado la suya. Que él me rescate de todas mis dificultades.
1Sa 26:25 Y Saúl le dijo a David: —Bendiciones sobre tu vida, David, hijo mío. Harás muchas acciones heroicas y seguramente te irá bien en todo lo que hagas. Luego David se fue, y Saúl regresó a su casa.
1Sa 27:1 Pero David seguía pensando: «Algún día Saúl me va a atrapar. Lo mejor que puedo hacer es escapar y vivir entre los filisteos. Entonces Saúl dejará de buscarme en el territorio israelita, y por fin estaré a salvo».
1Sa 27:2 Así que David tomó a sus seiscientos hombres y fue y se unió a Aquis, hijo de Maoc, rey de Gat.
1Sa 27:3 David y sus hombres, junto con sus familias, se establecieron allí con Aquis en Gat. David llevó consigo a sus dos esposas: Ahinoam de Jezreel y Abigail, la viuda de Nabal de Carmelo.
1Sa 27:4 Pronto le llegó a Saúl la noticia de que David había huido a Gat, así que dejó de perseguirlo.
1Sa 27:5 Cierto día, David le dijo a Aquis: «Si te parece bien, preferimos vivir en una de las ciudades que están en el campo en lugar de vivir aquí en la ciudad real».
1Sa 27:6 Entonces Aquis le dio la ciudad de Siclag (que hasta el día de hoy pertenece a los reyes de Judá),
1Sa 27:7 y vivieron allí entre los filisteos un año y cuatro meses.
1Sa 27:8 David y sus hombres pasaban su tiempo asaltando a los gesureos, a los gerzitas y a los amalecitas, pueblos que desde los tiempos antiguos vivían cerca de Shur, hacia la tierra de Egipto.
1Sa 27:9 David no dejaba ni a una sola persona con vida en los pueblos que atacaba. Tomaba las ovejas, las cabras, el ganado, los burros, los camellos y la ropa, antes de volver a casa para ver al rey Aquis.
1Sa 27:10 —¿Dónde atacaste hoy? —le preguntaba Aquis. Y David respondía: —Atacamos al sur de Judá, a los jerameelitas y a los ceneos.
1Sa 27:11 Nadie quedaba con vida que pudiera ir a Gat y contar dónde él había estado de verdad. Esto sucedía una y otra vez mientras vivía entre los filisteos.
1Sa 27:12 Aquis le creía a David y pensaba: «A estas alturas el pueblo de Israel lo debe odiar amargamente. ¡Ahora tendrá que quedarse aquí y servirme para siempre!».
1Sa 28:1 Por ese tiempo, los filisteos reunieron sus ejércitos para ir a la guerra contra Israel. El rey Aquis le dijo a David: —Se espera que tú y tus hombres salgan conmigo a la batalla.
1Sa 28:2 —¡Muy bien! —acordó David—. Ahora comprobarás tú mismo lo que podemos hacer. Después Aquis le dijo a David: —Te haré mi guardaespaldas personal de por vida.
1Sa 28:3 Durante ese tiempo, Samuel había muerto y todo Israel había hecho duelo por él. Fue enterrado en Ramá, su ciudad natal. Saúl había expulsado del territorio de Israel a todos los médiums y a todos los que consultaban los espíritus de los muertos.
1Sa 28:4 Los filisteos montaron su campamento en Sunem, y Saúl reunió a todo el ejército de Israel y acampó en Gilboa.
1Sa 28:5 Cuando Saúl vio al inmenso ejército filisteo, tuvo miedo y se aterrorizó.
1Sa 28:6 Entonces le preguntó al SEÑOR qué debía hacer, pero el SEÑOR rehusó contestarle ya fuera por sueños o por sorteo sagrado* o por medio de los profetas.
1Sa 28:7 Así que Saúl les dijo a sus consejeros: —Busquen a una mujer que sea médium, para ir y preguntarle qué hacer. Sus consejeros le respondieron: —Hay una médium en Endor.
1Sa 28:8 Entonces Saúl se disfrazó con ropa común en lugar de ponerse las vestiduras reales y fue a la casa de la mujer por la noche, acompañado de dos de sus hombres. —Tengo que hablar con un hombre que ha muerto —le dijo—. ¿Puedes invocar a su espíritu para mí?
1Sa 28:9 —¿Está tratando de que me maten? —preguntó la mujer—. Usted sabe que Saúl ha expulsado a todos los médiums y a todos los que consultan los espíritus de los muertos. ¿Por qué me tiende una trampa?
1Sa 28:10 Pero Saúl le hizo un juramento en el nombre del SEÑOR y le prometió: —Tan cierto como que el SEÑOR vive, nada malo te pasará por hacerlo.
1Sa 28:11 Finalmente, la mujer dijo: —Bien, ¿el espíritu de quién quiere que invoque? —Llama a Samuel —respondió Saúl.
1Sa 28:12 Cuando la mujer vio a Samuel, gritó: —¡Me engañó! ¡Usted es Saúl!
1Sa 28:13 —No tengas miedo —le dijo el rey—. ¿Qué es lo que ves? —Veo a un dios* subiendo de la tierra —dijo ella.
1Sa 28:14 —¿Qué aspecto tiene? —preguntó Saúl. —Es un hombre anciano envuelto en un manto —le contestó ella. Saúl se dio cuenta de que era Samuel, y se postró en el suelo delante de él.
1Sa 28:15 —¿Por qué me molestas, llamándome a regresar? —le preguntó Samuel a Saúl. —Porque estoy en graves dificultades —contestó Saúl—. Los filisteos están en guerra conmigo y Dios me ha dejado y no me responde ni por medio de profetas ni por sueños, entonces te llamé para que me digas qué hacer.
1Sa 28:16 Pero Samuel respondió: —¿Por qué me preguntas a mí, si el SEÑOR te abandonó y se ha vuelto tu enemigo?
1Sa 28:17 El SEÑOR ha hecho exactamente lo que dijo que haría. Te ha arrancado el reino y se lo dio a tu rival, David.
1Sa 28:18 Hoy el SEÑOR te ha hecho esto porque rehusaste llevar a cabo su ira feroz contra los amalecitas.
1Sa 28:19 Además, el SEÑOR te entregará a ti y al ejército de Israel en manos de los filisteos, y mañana tú y tus hijos estarán aquí conmigo. El SEÑOR derribará al ejército de Israel y caerá derrotado.
1Sa 28:20 Entonces Saúl cayó al suelo cuan largo era, paralizado por el miedo a causa de las palabras de Samuel. También estaba desfallecido de hambre, porque no había comido nada en todo el día ni en toda la noche.
1Sa 28:21 Cuando la mujer lo vio tan deshecho, le dijo: —Señor, obedecí sus órdenes a riesgo de mi vida.
1Sa 28:22 Ahora haga lo que digo, y déjeme que le dé algo de comer para que pueda recuperar sus fuerzas para el viaje de regreso.
1Sa 28:23 Pero Saúl se negó a comer. Entonces sus consejeros también le insistieron que comiera. Así que finalmente cedió, se levantó del suelo y tomó asiento.
1Sa 28:24 La mujer había estado engordando un becerro, así que fue con rapidez y lo mató. Tomó un poco de harina, la amasó y horneó pan sin levadura.
1Sa 28:25 Entonces les llevó la comida a Saúl y a sus consejeros, y comieron. Después salieron en la oscuridad de la noche.

jueves, 11 de mayo de 2017

LECTURA BÍBLICA 11 DE MAYO

LECTURA PARA LA MAÑANA

MARCOS    12:35-44

Mar 12:35 Tiempo después, Jesús estaba enseñando al pueblo en el templo y preguntó: «¿Por qué afirman los maestros de la ley religiosa que el Mesías es hijo de David?
Mar 12:36 Pues el propio David, mientras hablaba bajo la inspiración del Espíritu Santo, dijo: “El SEÑOR le dijo a mi Señor: ‘Siéntate en el lugar de honor a mi derecha, hasta que humille a tus enemigos y los ponga por debajo de tus pies’ ”*.
Mar 12:37 Ya que David mismo llamó al Mesías “mi Señor”, ¿cómo es posible que el Mesías sea su hijo?». La gran multitud se deleitaba al escucharlo.
Mar 12:38 Jesús también enseñó: «¡Cuídense de los maestros de la ley religiosa! Pues les gusta pavonearse en túnicas largas y sueltas y recibir saludos respetuosos cuando caminan por las plazas.
Mar 12:39 ¡Y cómo les encanta ocupar los asientos de honor en las sinagogas y sentarse a la mesa principal en los banquetes!
Mar 12:40 Sin embargo, estafan descaradamente a las viudas para apoderarse de sus propiedades y luego pretenden ser piadosos haciendo largas oraciones en público. Por eso serán castigados con más severidad».
Mar 12:41 Jesús se sentó cerca de la caja de las ofrendas del templo y observó mientras la gente depositaba su dinero. Muchos ricos echaban grandes cantidades.
Mar 12:42 Entonces llegó una viuda pobre y echó dos monedas pequeñas.*
Mar 12:43 Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Les digo la verdad, esta viuda pobre ha dado más que todos los demás que ofrendan.
Mar 12:44 Pues ellos dieron una mínima parte de lo que les sobraba, pero ella, con lo pobre que es, dio todo lo que tenía para vivir».

2 CORINTIOS 10

2Co 10:1 Ahora yo, Pablo, les ruego con la ternura y bondad de Cristo, aunque me doy cuenta de que piensan que soy tímido en persona y valiente sólo cuando escribo desde lejos.
2Co 10:2 Pues bien, les suplico ahora, para que cuando vaya, no tenga que ser atrevido con los que piensan que actuamos con intenciones humanas.
2Co 10:3 Somos humanos, pero no luchamos como lo hacen los humanos.
2Co 10:4 *Usamos las armas poderosas de Dios, no las del mundo, para derribar las fortalezas del razonamiento humano y para destruir argumentos falsos.
2Co 10:5 Destruimos todo obstáculo de arrogancia que impide que la gente conozca a Dios. Capturamos los pensamientos rebeldes y enseñamos a las personas a obedecer a Cristo.
2Co 10:6 Y, una vez que ustedes lleguen a ser totalmente obedientes, castigaremos a todo el que siga en desobediencia.
2Co 10:7 Fíjense en los hechos evidentes.* Los que afirman que pertenecen a Cristo deben reconocer que nosotros pertenecemos a Cristo tanto como ellos.
2Co 10:8 Pareciera que estoy jactándome demasiado de la autoridad que nos dio el Señor. Pero nuestra autoridad los edifica a ustedes, no los destruye. Así que no me avergonzaré de usar mi autoridad.
2Co 10:9 No es mi intención asustarlos con mis cartas.
2Co 10:10 Pues algunos dicen: «Las cartas de Pablo son exigentes y fuertes, ¡pero él en persona es débil y sus discursos no valen nada!».
2Co 10:11 Esas personas deberían darse cuenta de que nuestras acciones, cuando lleguemos en persona, serán tan enérgicas como lo que decimos en nuestras cartas, que llegan desde lejos.
2Co 10:12 Ah, no se preocupen; no nos atreveríamos a decir que somos tan maravillosos como esos hombres, ¡que les dicen qué importantes son ellos! Pero sólo se comparan el uno con el otro, empleándose a sí mismos como estándar de medición. ¡Qué ignorantes!
2Co 10:13 Nosotros no nos jactaremos de cosas hechas fuera de nuestro campo de autoridad. Nos jactaremos sólo de lo que haya sucedido dentro de los límites del trabajo que Dios nos ha dado, los cuales incluyen nuestro trabajo con ustedes.
2Co 10:14 No traspasamos esos límites cuando afirmamos tener autoridad sobre ustedes, como si nunca hubiéramos ido a visitarlos. Pues fuimos los primeros en viajar hasta Corinto con la Buena Noticia de Cristo.
2Co 10:15 Tampoco nos jactamos ni nos atribuimos el mérito por el trabajo que otro haya hecho. En cambio, esperamos que la fe de ustedes crezca, a fin de que se extiendan los límites de nuestro trabajo entre ustedes.
2Co 10:16 Entonces podremos ir a predicar la Buena Noticia en otros lugares más allá de ustedes, donde ningún otro esté trabajando. Así nadie pensará que nos jactamos de trabajar en el territorio de otro.
2Co 10:17 Como dicen las Escrituras: «Si quieres jactarte, jáctate sólo del SEÑOR»*.
2Co 10:18 Cuando la gente se alaba a sí misma, ese elogio no sirve de mucho. Lo importante es que los elogios provengan del Señor.

SALMO 105

Sal 105:1 Den gracias al SEÑOR y proclamen su grandeza; que todo el mundo sepa lo que él ha hecho.
Sal 105:2 Canten a él; sí, cántenle alabanzas; cuéntenle a todo el mundo acerca de sus obras maravillosas.
Sal 105:3 Regocíjense por su santo nombre; alégrense, ustedes, los que adoran al SEÑOR.
Sal 105:4 Busquen al SEÑOR y a su fuerza, búsquenlo continuamente.
Sal 105:5 Recuerden las maravillas y los milagros que ha realizado, y los decretos que ha dictado,
Sal 105:6 ustedes, hijos de su siervo Abraham, descendientes de Jacob, los elegidos de Dios.
Sal 105:7 Él es el SEÑOR nuestro Dios; su justicia se ve por toda la tierra.
Sal 105:8 Siempre se atiene a su pacto, al compromiso que adquirió con mil generaciones.
Sal 105:9 Es el pacto que hizo con Abraham y el juramento que le hizo a Isaac.
Sal 105:10 Se lo confirmó a Jacob como un decreto y al pueblo de Israel como un pacto eterno:
Sal 105:11 «Te daré la tierra de Canaán como tu preciada posesión».
Sal 105:12 Eso lo dijo cuando eran unos pocos, un pequeño grupo de extranjeros en Canaán.
Sal 105:13 Anduvieron de nación en nación, de un reino a otro.
Sal 105:14 Sin embargo, él no permitió que nadie los oprimiera. A favor de ellos, les advirtió a los reyes:
Sal 105:15 «No toquen a mi pueblo elegido ni hagan daño a mis profetas».
Sal 105:16 Mandó hambre a la tierra de Canaán, y cortó la provisión de alimentos.
Sal 105:17 Luego envió a un hombre a Egipto delante de ellos: a José, quien fue vendido como esclavo.
Sal 105:18 Le lastimaron los pies con grilletes y en el cuello le pusieron un collar de hierro.
Sal 105:19 Hasta que llegó el momento de cumplir sus sueños,* el SEÑOR puso a prueba el carácter de José.
Sal 105:20 Entonces el faraón mandó a buscarlo y lo puso en libertad; el gobernante de la nación le abrió la puerta de la cárcel.
Sal 105:21 José quedó a cargo de toda la casa del rey; llegó a ser el administrador de todas sus posesiones.
Sal 105:22 Con total libertad instruía a los asistentes del rey y enseñaba a los consejeros del rey.
Sal 105:23 Luego Israel llegó a Egipto; Jacob vivió como extranjero en la tierra de Cam.
Sal 105:24 Y el SEÑOR multiplicó a los israelitas hasta que llegaron a ser más poderosos que sus enemigos.
Sal 105:25 Después puso a los egipcios en contra del pueblo de Israel, y ellos conspiraron contra los siervos del SEÑOR.
Sal 105:26 Pero el SEÑOR envió a su siervo Moisés junto con Aarón, a quien había escogido.
Sal 105:27 Ellos realizaron señales asombrosas entre los egipcios, y maravillas en la tierra de Cam.
Sal 105:28 El SEÑOR cubrió a Egipto con oscuridad, porque los egipcios desobedecieron las órdenes de dejar ir a su pueblo.
Sal 105:29 Convirtió sus aguas en sangre y envenenó a todos los peces.
Sal 105:30 Luego ranas infestaron la tierra y hasta invadieron las habitaciones del rey.
Sal 105:31 Cuando el SEÑOR habló, enjambres de moscas descendieron sobre los egipcios, y hubo una nube de mosquitos por todo Egipto.
Sal 105:32 Les envió granizo en lugar de lluvia, y destellaron relámpagos sobre la tierra.
Sal 105:33 Arruinó sus vides y sus higueras y destrozó todos los árboles.
Sal 105:34 Habló y vinieron oleadas de langostas, langostas jóvenes en cantidades innumerables.
Sal 105:35 Se comieron todo lo verde que había en la tierra y destruyeron todos los cultivos de los campos.
Sal 105:36 Después mató al hijo mayor de cada hogar egipcio, el orgullo y la alegría de cada familia.
Sal 105:37 El SEÑOR sacó a su pueblo de Egipto, cargado de oro y plata; y ni una persona de las tribus de Israel siquiera tropezó.
Sal 105:38 Egipto se alegró cuando se fueron, porque les tenía mucho miedo.
Sal 105:39 El SEÑOR desplegó una nube sobre ellos para que los cubriera y les dio un gran fuego para que iluminara la oscuridad.
Sal 105:40 Ellos le pidieron carne, y él les envió codornices; les sació el hambre con maná, pan del cielo.
Sal 105:41 Partió una roca, y brotó agua a chorros que formó un río a través de la tierra árida y baldía.
Sal 105:42 Pues recordó la promesa sagrada que le había hecho a su siervo Abraham.
Sal 105:43 Así que sacó a su pueblo de Egipto con alegría, a sus escogidos, con gozo.
Sal 105:44 Les dio las tierras de las naciones paganas, y cosecharon cultivos que otros habían sembrado.
Sal 105:45 Todo eso sucedió para que siguieran los decretos del SEÑOR y obedecieran sus enseñanzas. ¡Alabado sea el SEÑOR!



LECTURA PARA LA NOCHE

1 SAMUEL    24-25

1Sa 24:1 * Después de que Saúl regresó de pelear contra los filisteos, se le informó que David se había ido al desierto de En-gadi.
1Sa 24:2 Entonces Saúl escogió a tres mil soldados selectos de todo Israel y fue en busca de David y de sus hombres cerca de los peñascos de las cabras salvajes.
1Sa 24:3 En el lugar donde el camino pasaba por algunos rediles, Saúl entró en una cueva para hacer sus necesidades. ¡Pero resultó que David y sus hombres estaban escondidos más adentro de esa misma cueva!
1Sa 24:4 «¡Ahora es tu oportunidad! —los hombres le susurraron a David—. Hoy el SEÑOR te dice: “Te aseguro que pondré a tu enemigo en tu poder, para que hagas con él lo que desees”». Entonces David se le acercó sigilosamente y cortó un pedazo del borde del manto de Saúl.
1Sa 24:5 Pero comenzó a remorderle la conciencia por haber cortado el manto de Saúl.
1Sa 24:6 «El SEÑOR sabe que no debería haberle hecho esto a mi señor y rey —dijo a sus hombres—. Que el SEÑOR me libre de hacerle tal cosa a mi señor el rey y atacar al ungido del SEÑOR, porque el SEÑOR mismo lo ha elegido».
1Sa 24:7 Entonces David contuvo a sus hombres y no les permitió que mataran a Saúl. Después de que Saúl saliera de la cueva para seguir su camino,
1Sa 24:8 David salió y le gritó: —¡Mi señor el rey! Cuando Saúl miró hacia atrás, David se inclinó hasta el suelo delante de él
1Sa 24:9 y le gritó a Saúl: —¿Por qué le hace caso a la gente que dice que quiero hacerle daño?
1Sa 24:10 Este mismo día puede ver con sus propios ojos que no es verdad. Pues el SEÑOR lo puso a mi merced allí en la cueva, y algunos de mis hombres me dijeron que lo matara, pero yo le perdoné la vida. Pues dije: “Nunca le haré daño al rey; él es el ungido del SEÑOR”.
1Sa 24:11 Mire, padre mío, lo que tengo en mi mano. ¡Es un pedazo del borde de su manto! Yo lo corté, pero no lo maté. Esto prueba que no intento hacerle daño y que no he pecado contra usted, aun cuando usted me ha estado persiguiendo para matarme.
1Sa 24:12 »Que el SEÑOR juzgue entre nosotros. Tal vez el SEÑOR lo castigue por lo que intenta hacer, pero yo nunca le haré daño.
1Sa 24:13 Como dice el antiguo proverbio: “De la gente malvada, provienen las malas acciones”. Así que puede estar seguro de que nunca le haré daño.
1Sa 24:14 De todas formas, ¿a quién trata de atrapar el rey de Israel? ¿Debería pasar tiempo persiguiendo a alguien que no vale más que un perro muerto o una sola pulga?
1Sa 24:15 Por lo tanto, que el SEÑOR juzgue quién de nosotros tiene la razón y que castigue al culpable. ¡Él es mi defensor y me rescatará de su poder!
1Sa 24:16 Cuando David terminó de hablar, Saúl le respondió: —¿Realmente eres tú, David, hijo mío? Enseguida comenzó a llorar
1Sa 24:17 y le dijo a David: —Eres mejor persona que yo, porque has devuelto bien por mal.
1Sa 24:18 Es cierto, has sido increíblemente bondadoso conmigo hoy, porque cuando el SEÑOR me puso en un lugar donde pudiste haberme matado, no lo hiciste.
1Sa 24:19 ¿Quién otro dejaría ir a su enemigo cuando lo tiene en su poder? Que el SEÑOR te recompense bien por la bondad que hoy me has demostrado.
1Sa 24:20 Ahora me doy cuenta de que ciertamente tú serás el rey, y de que el reino de Israel prosperará bajo tu gobierno.
1Sa 24:21 Júrame, entonces, por el SEÑOR, que cuando esto suceda, ¡no matarás a mi familia ni destruirás a mis descendientes!
1Sa 24:22 Entonces David le prometió esto a Saúl con un juramento. Después Saúl volvió a su casa, pero David y sus hombres regresaron a su fortaleza.
1Sa 25:1 Murió Samuel, y todo Israel se reunió para su funeral. Lo enterraron en su casa en Ramá. Luego David bajó al desierto de Maón.*
1Sa 25:2 Había un hombre rico de Maón que tenía propiedades cerca de la ciudad de Carmelo. Tenía tres mil ovejas y mil cabras, y era el tiempo de la esquila.
1Sa 25:3 Este hombre se llamaba Nabal, y su esposa, Abigail, era una mujer sensata y hermosa. Pero Nabal, descendiente de Caleb, era grosero y mezquino en todos sus asuntos.
1Sa 25:4 Cuando David se enteró de que Nabal esquilaba sus ovejas,
1Sa 25:5 envió a diez de sus hombres jóvenes a Carmelo con el siguiente mensaje para Nabal:
1Sa 25:6 «¡Paz y prosperidad para ti, para tu familia y para todo lo que posees!
1Sa 25:7 Me dicen que es el tiempo de la esquila. Mientras tus pastores estuvieron entre nosotros cerca de Carmelo, nunca les hicimos daño y nunca se les robó nada.
1Sa 25:8 Pregunta a tus propios hombres, y te dirán que es cierto. Así que, ¿podrías ser bondadoso con nosotros, ya que hemos venido en tiempo de celebración? Por favor, comparte con nosotros y con tu amigo David las provisiones que tengas a la mano».
1Sa 25:9 Los hombres le dieron este mensaje a Nabal en nombre de David y esperaron la respuesta.
1Sa 25:10 «¿Quién es ese tipo David? —les dijo Nabal con desdén—. ¿Quién se cree que es este hijo de Isaí? En estos días hay muchos siervos que se escapan de sus amos.
1Sa 25:11 ¿Debo tomar mi pan, mi agua y la carne que maté para mis esquiladores y dárselos a un grupo de bandidos que viene de quién sabe dónde?».
1Sa 25:12 De modo que los hombres de David regresaron y le dijeron lo que Nabal había dicho.
1Sa 25:13 «¡Tomen sus espadas!», respondió David mientras se ceñía la suya. Enseguida David salió con cuatrocientos hombres, mientras doscientos se quedaron cuidando las pertenencias.
1Sa 25:14 Entre tanto, uno de los siervos de Nabal fue a decirle a Abigail: «David envió mensajeros desde el desierto para saludar a nuestro amo, pero él les respondió con insultos.
1Sa 25:15 Estos hombres nos trataron muy bien y nunca sufrimos ningún daño de parte de ellos. Nada nos fue robado durante todo el tiempo que estuvimos con ellos.
1Sa 25:16 De hecho, día y noche fueron como un muro de protección para nosotros y nuestras ovejas.
1Sa 25:17 Es necesario que usted lo sepa y decida qué hacer, porque habrá problemas para nuestro amo y toda la familia. ¡Nabal tiene tan mal genio que no hay nadie que pueda hablarle!
1Sa 25:18 Sin perder tiempo, Abigail juntó doscientos panes, dos cueros llenos de vino, cinco ovejas matadas y preparadas, un recipiente con casi cuarenta kilos* de trigo tostado, cien racimos de pasas y doscientos pasteles de higo. Lo cargó todo en burros
1Sa 25:19 y les dijo a sus siervos: «Vayan adelante y dentro de poco los seguiré». Pero no le dijo a su esposo Nabal lo que estaba haciendo.
1Sa 25:20 Así que montada en un burro, Abigail entraba a una barranca de la montaña cuando vio a David y a sus hombres acercándose a ella.
1Sa 25:21 En ese momento, David decía: «¡De nada sirvió ayudar a este tipo! Protegimos sus rebaños en el desierto y ninguna de sus posesiones se perdió o fue robada. Pero él me devolvió mal por bien.
1Sa 25:22 ¡Que Dios me castigue y me mate* si tan sólo un hombre de su casa queda con vida mañana por la mañana!».
1Sa 25:23 Cuando Abigail vio a David, enseguida bajó de su burro y se inclinó ante él hasta el suelo.
1Sa 25:24 Cayó a sus pies y le dijo: —Toda la culpa es mía en este asunto, mi señor. Por favor, escuche lo que tengo que decir.
1Sa 25:25 Sé que Nabal es un hombre perverso y de mal genio; por favor, no le haga caso. Es un necio, como significa su nombre.* Pero yo ni siquiera vi a los hombres que usted envió.
1Sa 25:26 »Ahora, mi señor, tan cierto como que el SEÑOR vive y que usted vive, ya que el SEÑOR impidió que usted matara y tomara venganza por su propia mano, que todos sus enemigos y los que intenten hacerle daño sean tan malditos como lo es Nabal.
1Sa 25:27 Aquí tengo un regalo que yo, su sierva, le he traído a usted y a sus hombres.
1Sa 25:28 Le ruego que me perdone si lo he ofendido en alguna manera. El SEÑOR seguramente lo recompensará con una dinastía duradera, porque pelea las batallas del SEÑOR y no ha hecho mal en toda su vida.
1Sa 25:29 »Aun cuando lo persigan aquellos que buscan su muerte, su vida estará a salvo al cuidado del SEÑOR su Dios, ¡segura en su bolsa de tesoros! ¡Pero la vida de sus enemigos desaparecerá como piedras lanzadas por una honda!
1Sa 25:30 Cuando el SEÑOR haya hecho todo lo que prometió y lo haya hecho líder de Israel,
1Sa 25:31 que ésta no sea una sombra en su historial. Entonces su conciencia no tendrá que llevar la pesada carga de derramamiento de sangre y venganza innecesarios. Y cuando el SEÑOR haya hecho estas grandes cosas para usted, por favor, ¡acuérdese de mí, su sierva!
1Sa 25:32 David le respondió a Abigail: —¡Alabado sea el SEÑOR, Dios de Israel, quien hoy te ha enviado a mi encuentro!
1Sa 25:33 ¡Gracias a Dios por tu buen juicio! Bendita seas, pues me has impedido matar y llevar a cabo mi venganza con mis propias manos.
1Sa 25:34 Juro por el SEÑOR, Dios de Israel, quien me ha librado de hacerte daño, que si no te hubieras apresurado a venir a mi encuentro, mañana por la mañana ninguno de los hombres de Nabal habría quedado con vida.
1Sa 25:35 Entonces David aceptó su regalo y le dijo: —Vuelve a tu casa en paz. Escuché lo que dijiste y no mataremos a tu esposo.
1Sa 25:36 Cuando Abigail llegó a su casa, encontró a Nabal dando una gran fiesta digna de un rey. Estaba muy borracho, así que no le dijo nada sobre su encuentro con David hasta el amanecer del día siguiente.
1Sa 25:37 Por la mañana, cuando Nabal estaba sobrio, su esposa le contó lo que había sucedido. Como consecuencia tuvo un derrame cerebral* y quedó paralizado en su cama como una piedra.
1Sa 25:38 Unos diez días más tarde, el SEÑOR lo hirió y murió.
1Sa 25:39 Cuando David oyó que Nabal había muerto, dijo: «Alabado sea el SEÑOR, que vengó el insulto que recibí de Nabal y me impidió que tomara venganza por mí mismo. Nabal recibió el castigo por su pecado». Después David envió mensajeros a Abigail pidiéndole que fuera su esposa.
1Sa 25:40 Cuando los mensajeros llegaron a Carmelo, le dijeron a Abigail: —David nos ha enviado para que la llevemos a fin de que se case con él.
1Sa 25:41 Entonces ella se inclinó al suelo y respondió: —Yo, su sierva, estaría encantada de casarme con David. ¡Aun estaría dispuesta a ser una esclava y lavar los pies de sus siervos!
1Sa 25:42 Así que enseguida se preparó, llevó a cinco de sus siervas como asistentes, se montó en su burro, y fue con los mensajeros de David. Y se convirtió en su esposa.
1Sa 25:43 David también se casó con Ahinoam de Jezreel, así que las dos fueron sus esposas.
1Sa 25:44 Mientras tanto, Saúl había dado a su hija Mical, esposa de David, a un hombre de Galim llamado Palti, hijo de Lais.